hola a todas! aquí esta uno de mis capítulos favoritos aunque muy tristes, para mi...

candy candy y sus personajes no me pertenecen


Cap.7

"¡Anthony esta muerto!"

Habían varios hospitales en la cuidad. Anthony, sin perder tiempo pasó el resto del día recorriendo las calles abarrotadas de gente buscándolos. Mientras, se asombraba de que Candy hubiera decidido ser enfermera. A pesar de que se sentía orgulloso, al mismo tiempo no podía evitar sentirse preocupado también. « ¿Qué le habría dicho la tía abuela cuando lo supo?» Pensaba.

Las horas pasaban. Anthony entraba en cada hospital y al salir pasaba las manos por sus cabellos frustrado. El sol avanzaba y cada vez era lo mismo. Siempre que preguntaba por ella parecía que nadie nunca la hubiera visto. Sin tan siquiera detenerse para comer siguió buscando. Las opciones se acaban. «No trabaja aquí joven», «no conocemos ninguna enfermera llamada Candice White Andry joven», «no hay ningún registro de que ella hubiera trabajado aquí joven», «lo lamento joven, debe buscar en otro hospital»… siempre le decían lo mismo.

Ya era de noche. Las estrellas brillaban en el cielo. Se encontraba frente al último hospital de la ciudad. Estaba muy enojado por el exhaustivo día y rogo por que fuera este el correcto. Su mal humor, sin embargo, se disipo una vez que vio en el rostro de la joven recepcionista un gesto de reconocimiento. Ella sabía quien era. Inmediatamente el enojo y el cansancio fueron desplazados por temor, felicidad y preocupación.

La joven enfermera le dijo que ella estaba en medicina interna, pero que había oído hablar de ella. No sabía dónde se encontraba, así que le pidió a Anthony que esperase mientras ella iba a buscarla. Anthony sintió que el corazón se le iba a salir del pecho. Camino torpemente hasta una silla en la que se sentó y trato de tranquilizarse. «La encontré» se decía «la veré de nuevo».

Anthony empezó a mover la pierna ansioso, cada segundo era un tortura. Sus nervios lo estaban matando y la enfermera no regresaba. No sabiendo muy bien que hacer decidió recostarse en la silla y descansar un poco. A pesar de su fuerte ansiedad, su cansancio fue más fuerte y pronto, sin darse cuenta, cerró los ojos mientras veía el rostro de Candy en su mente.

Después de más de una hora, la enfermera regresa y encuentra a Anthony dormido en la silla. Por un momento lo admira, pero recuerda que tiene algo que decirle. Con cuidado se acerca y le sacude el brazo ligeramente para despertarlo. Anthony se despierta sobresaltado y busca a Candy con la mirada pero no ve a nadie más. Frente así solo está la joven enfermera así que la mira confundido.

- La señorita que usted busca- le dijo esta al ver su confusión- si es enfermera y trabajo aquí, pero fue transferida hace unos cuantos meses. Según lo que pude averiguar ahora se encuentra en un hospital de chicago. Aquí tiene el nombre del hospital y la dirección- termino tendiéndole un papel.

Anthony lo tomo sin poder evitar mostrar su decepción. La enfermera le sonrió tristemente y dijo que lamentaba no poder ayudarlo más. Anthony se esfuerza por recuperarse y le agradece de corazón mientras le dedica una hermosa y amable sonrisa. Sin pensarlo más sale del hospital y camina hacia la estación del tren de nuevo.

Una vez allí tomo el siguiente tren hacia chicago. Pronto se recupero de su decepción ya que ahora estaba seguro de donde estaba. Ni siquiera pensaba en el cansancio o en el hambre que debía tener. Solo pensaba en Candy. Mientras miraba por la ventana del tren pensaba en que pronto la vería. El olor de la rosa lo acompañaba y llenaba su corazón de alegría y esperanza. Durmió profundamente esa noche en el tren. Solo veía el rostro de Candy en sus sueños.

Al abrir sus ojos vio a una dulce ancianita que lo sacudía suavemente. Ya habían llegado.

- ¡Pobre muchacho! Debiste estar muy cansado si no te despertaste al escuchar el sonido del tren al llegar- dijo a través de una boca casi desdentada

- Tiene razón, no he dormido muy bien estos días pero gracias por despertarme- le respondió Anthony dulcemente

Al salir de la estación se detuvo un momento. El sol iluminaba cálidamente todo a su paso. Al igual que el día de ayer, lo invadió la nostalgia al ver la ciudad de chicago. A pesar de que había cambiado mucho a través de los años, era muy similar a la que recordaba, ya que esa ciudad que también fue su hogar alguna vez. Después de caminar un poco alrededor para ver cuántas cosas habían cambiado sintió mucha hambre. Pensó que no quería ver a Candy y que el sonido de su estomago interrumpiera su conversación, así que se detuvo para comer. Al salir de nuevo ya el sol estaba en lo más alto del cielo. Sin esperar más, saco de su bolsillo el papel que le diera la enfermera y miro la dirección con atención. A pesar de que su ansiedad comenzaba a crecer de nuevo se encaminó hacia el hospital con paso firme y no tardo mucho en dar con él.

Se detuvo frente al hospital al llegar. Se apoyo en una pared por un momento al sentir como las piernas le temblaban, y podía ver que le faltaba el aire. El momento que había esperado por años estaba aquí frente a él. De pronto el sueño que tuvo en el tren vino a su mente pero el sacudió la cabeza con violencia para sacarlo de allí. Saco la rosa que le diera el jardinero de su bolsillo. Aun estaba tan hermosa como cuando se la dio. La acaricio con cariño mientras recordaba que Candy no podía olvidarlo.

Lleno sus pulmones de aire y camino con decisión hasta entrar en el hospital. Llego a la recepción y la enfermera sonrió pícaramente al ver un joven tan atractivo, pero Anthony fue directo al grano y le pregunto por Candy. Esta se detuvo un momento a pensar porque definitivamente no se lo esperaba. Consulto con unas hojas que tenía y al fin le dijo que Candy estaba en su hora de almuerzo. Anthony le pidió que la llamara pero ella le dijo que no era posible, si quería verla tendría que venir en la tarde en el horario de visitas o venir en su día libre.

Anthony, frustrado estuvo a punto de irse pero en cambio le rogo a la enfermera que lo dejara verla. Ella se mantuvo firme porque podía tener problemas si accedia a sus deseos; pero Anthony insistió tanto que la joven enfermera no pudo resistirse a sus hermosos ojos azules que le suplicaban con ansiedad. Finalmente se levanto y hablo con varias enfermeras, luego volvió y le dijo a Anthony que Candy se encontraba en el jardín, luego le señalo el camino que debía seguir para encontrar la puerta trasera por la cual salir sin ser visto y por ultimo le dijo que si lo descubrían no dijera quien lo había dejado entrar. Anthony se emociono tanto que le beso la mano y se encamino con sigilo hacia donde ella le indicase.

Cada paso que daba hacia que su ansiedad aumentara de nuevo. Pensaba: «la reconoceré» «me reconocerá»; después de todo la imagen que tenia de ella era la de una niña, y él había cambiado mucho al convertirse en hombre. Estas dudas lo ponían sumamente nervioso mientras salía al jardín.

La luz le dio en el rostro y no lo dejo ver por un momento. Después de dar unos cuantos pasos más vio que, en efecto, estaba en un jardín muy amplio pero muy descuidado. Casi no había nada vivo allí, solo unos cuantos arboles de gran tamaño en el fondo. Había muchas enfermeras con pacientes alrededor. Se dirigió a una enfermera que lo miraba anonadada por su belleza y le pregunto por Candy; sin embargo a esta le costó comprender lo que decía ya que tampoco se lo esperaba. Al final le indico con el dedo que Candy se encontraba por un árbol muy grande en el rincón más alejado del jardín. Anthony le agradeció y se alejo sin dar más explicaciones.

Comenzó a caminar hacia el árbol pero sus piernas comenzaron a temblar de nuevo. Anthony apretaba el tallo de la rosa impaciente sin darse cuenta de que se había clavado un espina. Su corazón latía con violencia y sentía que le faltaba el aire. Diviso a alguien sentado en las raíces del árbol a la distancia y comenzó a caminar más rápido. Sentía sus manos sudorosas. Percibía el aroma de la rosa que le llegaba al alma.

Se acercó con ansiedad y se detuvo a unos cuantos pasos. Su corazón dejo de latir y sintió un escalofrió por todo el cuerpo. Unas finas y pequeñas lágrimas desfilaron por sus mejillas sin poder detenerlas. Sintió que una paz y una felicidad sin medidas lo embriagaban.

Candy estaba sentada en el suelo con el tronco del árbol como respaldar. Tenía una carta en sus manos que leía con paciencia y tranquilidad mientras esbozaba una gran sonrisa, ajena al mundo que la rodeaba. Anthony miraba embelecido a la bella mujer que tenía en frente. Miraba su esbelta figura y sentía como sus manos temblaban. Miraba sus bellos rizos caer sueltos sobre sus hombros y eran mecidos por el viento. Miraba su hermoso rostro y sus encantadores labios que hacían los suyos temblar. Miraba esos hermosos ojos color esmeralda ser iluminados por los radiantes rayos de sol que le quitaban el aliento. Vio su uniforme blanco y recordó todas y cada una de las veces que soñó con ella vestida de novia mientras se casaban. Era la mujer más espectacular y preciosa que había visto. Era más hermosa de lo que había imaginado. Ansiaba correr a ella y abrazarla y basarla pero esta clavado al suelo. No podía moverse por miedo a que fuera un sueño y no quería despertar. Sentía como sus sentimientos afloraban a borbotones y le quitaban la respiración.

Candy termino su carta. La guardo cuidadosamente en su sobre y levantó la vista sonriente. Sin embargo sintió una cuchillada en el corazón y su sonrisa se borro de inmediato, solo su mirada se quedo fija en hombre que tenia frente a ella. Se levanto muy lentamente mientras lo miraba confusa y aterrada. Sería un sueño, sería una visión, se estaría volviendo loca.

Al mirar con detenimiento sus ojos pensaba « ¿quién es este hombre que… se parece tanto… a… a… ¡a Anthony!?» dejo caer la carta; levanto una mano y se la llevo a la boca mientras las lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas. «Es Anthony» pensó pero de pronto el recuerdo de su muerte se reprodujo en su mente con avidez haciéndola desviar la mirada mientras sus ojos derramaban mas lagrimas. «¡ANTHONY ESTA MUERTO!… ¡no puede ser él!… ¡Anthony está muerto!… ¡YO LO VI MORIR!…» se repetía en su mente. El recuerdo se repetía de nuevo con más fuerza y Candy se tapo los oídos para huir del sonido del caballo relinchar agonizante. «¡Está muerto!… ¡yo lo vi morir!…» se repetía mientras lloraba y decía

- ¡NO… NO…NO… NO PUEDE SER… NO PUEDE SER… NO!

Anthony, que al principio creyó que lloraba de felicidad, al verla en ese estado se dio cuenta de que algo estába mal y se acercó sumamente preocupado. Candy al ver lo que hacia se asusto mucho. «¡ÉL NO ES ANTHONY!... ¡él murió!... ¡él no es Anthony!» retrocedió con rapidez mientras gritaba

- ¡NO TE ACERQUES! , aléjate de mí, ¡no te acerques!- dijo con los ojos llenos de lagrimas y pavor.

Anthony se detuvo. Sintió que un cuchillo de hielo le arrancaba el corazón. Dejo caer la rosa de sus manos. Le faltaba el aire. Su peor pesadilla se estaba materializando frente a sus ojos. Las lágrimas lo segaban. Apretaba los puños ya que el dolor le parecía insoportable y dijo casi en un susurro

- Candy…

Esta se estremeció al escuchar su voz igual a la de Anthony. Le dolía la cabeza

- ¡¿Cómo sabes mi nombre?!...- grita sobresaltada- no… ¡no puede ser!… ¡no puede ser!- repetía mirando alrededor como si quisiera buscar una manera hacerlo desaparecer

- Soy Anthony… ¿me recuerdas?...- le respondió el chico entre sollozos

Candy se estremece de nuevo al escucharlo pronunciar su nombre y siente que el pecho le duele tanto que no la deja respirar. Retrocede de nuevo mientras dice

- ¡NO!... no… ¡TÚ NO ERES ANTHONY!- gritaba sosteniéndose el pecho -¡No puede ser!... no… no… ¡tú no eres Anthony! – sigue retrocediendo pero tropieza con un rama y cae de espaldas al suelo mientras llora

Anthony corre hacia ella al verla caer. Candy trata de gatear lejos de él, pero cae de bruces de nuevo.

- ¡Candy!… ¡ ¿qué te sucede? !... ¡SOY YO!…- dice hincándose frente a ella- ¡SOY ANTHONY!

- ¡No… no puede ser!

Candy grita de nuevo trata de buscar una salida pero está atrapada por él y el suelo. Trata de huir de su mirada, sus ojos. Sin poder retener más esas palabras que la queman por dentro las deja salir con todas sus fuerzas

- ¡ANTHONY MURIÓ!

Este quedo petrificado frente a ella

- ¡ÉL MURIO! ¡YO LO VI MORIR! - gritaba mientras sentía su corazón desgarrarse en mil pedazos.- ¡TÚ NO PUEDES SER ÉL! ¡ANTHONY MURIO… YO LO VI MORIR…!

Al gritar esto último puso un brazo en el suelo para apoyarse ya que se sentía débil. Estaba exhausta de gritar y llorar. Se sentía mareada, tenia nauseas, le dolía la cabeza, todo daba vueltas. A pesar de esto aun miraba ese hombre frente ella. Aun veía que la miraba con esos ojos azules llenos de dolor, confusión, sorpresa y preocupación. Era igual a Anthony, eran sus mismos ojos pero no, no podía ser él, no era él. Solo podía ver el recuerdo de Anthony morir una y otra vez en su mente y ver los profundos y bellos ojos azules de ese hombre clavados en los suyos. Puso el otro brazo en el suelo y justo antes de que sus fuerzas la dejaran caer sintió que el hombre la tomaba en sus brazos con amor y delicadeza y su cuerpo se estremeció. Sentía la tibieza de sus manos sobre su cuerpo y le parecía recordar esa sensación antes. Todo daba vueltas y no podía distinguir nada. Todo se ponía obscuro pero no podía dejar de ver esos ojos, esos ojos tan bellos y tan azules que la miraban con amor y preocupación. Todo se obscureció más y más hasta que ya no logro ver nada…


que le pareció? y quiero saber, si se encontrar con alguien que creían muerto desde hace muchos años como reaccionarían?