Disclamer: Todos los personajes, hechizos y etcéteras de este Fic son propiedad de Jk Rowling, yo únicamente los tomé prestados para jugar un ratito con ellos y escribir esta historia... quizá con Draco me quede un ratito más (shhh)


Cap 7: Nevenka

-¿Hoy a todos se les ha dado por incumplir las reglas y salir a deshora? –irrumpió la Dama Gorda cuando Hermione la despertó para que la dejara pasar

-¿Todos? –inquirió sorprendida

-Bueno, tú y otros dos alumnos –respondió en medio de un bostezo

-¿Quiénes?

-Se dice el pecado más no el pecador –espetó orgullosa –Ahora, ¿vas a decirme la contraseña o piensas quedarte aquí toda la noche?

-Alerta permanente –mencionó con cierto enfado porque el retrato no le había respondido su pregunta. ¿Quién habría salido esa noche con Seamus? Pasó por el retrato y cruzó la sala común a hurtadillas. Le costó subir la escalera sin hacer ruido, pero lo logró. Entró a su habitación y se dirigió directo al baño, lo único que podía pensar en ese momento era en darse una ducha para entrar en calor. Dejó el agua correr para que el cuarto se llenara de vapor, se quitó la ropa e ingresó lo antes posible. La sensación del choque del agua caliente contra su piel fría la hizo estremecer, pero al instante fue motivo de excesivo placer.

-Hermione ¿eres tú? –una cabellera colorada se asomó por la puerta. Su voz denotaba estar más dormida que despierta.

-Si Ginny. Vuelve a la cama. –Como si estuviera bajo un Imperio, la muchacha salió, cerró la puerta y volvió a acostarse. A Hermione se le escapó una risita, hacía tiempo no se iba a dormir tan contenta.

Pero su amanecer no fue tan agradable. Sabía que estaba despierta pero no podía despegar los ojos, ni tampoco moverse, sentía que cada centímetro del cuerpo le dolía como si hubiese sido sometida a una sesión de Cruciatus. Escuchaba varías voces a su alrededor que no podía reconocer, ni mucho menos entender lo que decían.

Ginny, Lavender y Parvati rodeaban la cama de la castaña mirándola con extrañeza y preocupación.

-Hay que llevarla con Madame Pomfrey –sugirió Parvati

-Somos tres, ¿creen que podamos cargarla? –inquirió Ginny mientras observaba a Hermione, estaba empapada en sudor, los ojos hinchados y hacía horas hablaba en delirios inentendibles.

-Esta vestida –irrumpió Lavender contenta porque se le había ocurrido una idea- Puedo ir hasta la habitación de los chicos y decirle a mi Ro-Ro y Harry que nos ayuden, ellos van a poder con ella. –Parvati y Ginny se miraron por un momento, y luego volvieron la vista hacia Lavender asintiéndole efusivamente.

-Igual tendremos que bajarla hasta la Sala Común. Los varones no pueden subir hasta acá –explicó la colorada mordiéndose el labio mientras pensaba como lograr ese cometido. Se sentó en la cabecera de la cama y le corrió el pelo de la cara a Hermione que se quejaba nerviosa –Esta volando de fiebre, chicas –exclamó. –Vamos Herms, despierta –sacudió un poco a la castaña para intentar traerla en sí, ésta refunfuño. –Sólo hasta la Sala Común, Herms, necesitamos que colabores –La destapó y entre las tres lograron sentarlas a orillas de la cama, Ginny y Parvati se colocaron a ambos lados de ellas, y colocaron sus brazos por sobre sus hombros para incorporarla.

-Lav, adelántate tú y avísale a los chicos –le pidió- ¡Y rápido que pesa! –gritó mientras Lavender se alejaba tras la puerta. Como pudieron arrastraron a Hermione, lo que más les costó fue bajar las escaleras. Por suerte Harry las esperaba justo al pie –los gritos de Lavender habían sido lo suficientemente convincentes para preocuparlos y que los cuatro chicos que estaban en ese momento en la habitación corrieran hasta allí- y cuando llegaron a los últimos escalones la cargó en sus brazos. Ginny se sorprendió por la liviandad con la que la sujetaba… tanto les había costado llevarla entre las dos, y Harry la sostenía como si cargara una pluma. El morocho salió casi corriendo por la sala, y tras él los hermanos Weasley, el resto se quedó en la sala esperando noticias.

Hermione en ningún momento fue conciente de lo que estaba sucediendo, sabía que alguien la llevaba en brazos pero no quién, porqué, ni hacia donde, sabía que no estaban en su habitación, y sabía que había otras personas con ellos. La cabeza le estallaba en mil partes y la respiración se le entrecortaba, hacía rato que no paraba de toser y temblar, pero claro, ella no se daba cuenta…

Irrumpieron en la enfermería de tal modo que todos los presentes voltearon para verlos. Madame Pomfrey le señaló con desesperación una cama a Harry para que colocara a la muchacha, de la cual no tenía idea que le pasaba, pero la preocupación de sus amigos se le contagió con facilidad.

-Esta con fiebre –murmuró Ginny- y mucha. Delira, transpira y tiene temblores

-Eso es por la misma fiebre –explicó con paciencia, mucho más tranquila al ver que no había ninguna herida o algo semejante de lo que preocuparse -¿cuánto hace que está así?

-Amaneció así, estaba bien… -contestó la pelirroja

-No Ginny -la interrumpió su hermano- Ayer a la mañana ya no estaba bien, pero creíamos que sólo estaba dormida, aunque eso también nos extraño, viniendo de Hermione… -explicó –Y anoche no bajó a comer, ¿recuerdas? –Ginny asintió pero bien sabía que esos acontecimientos tenían otras razones.

-A simple vista parece una gripe muggle –los tres amigos se miraron entre sí y respiraron más tranquilos –El problema es que no hay ninguna poción mágica que ayude a su recuperación, por lo que tendremos que utilizar los métodos tradicionales

-¿A qué se refiere con métodos tradicionales? –inquirió Ron como si le hubieran dicho que necesitaban sangre de un basílico

-¿Reposo y paños? –preguntó esta vez Harry que conocía un poco más del tema

-Exacto. Y algo que ellos llaman analeglicos –esta última palabra la pronunció con suma dificultad

-Analgésicos –la corrigió Harry con delicadeza, y Madame asintió dándole la razón -¿Y hay de esos en Hogwarts?

-¡Oh, claro muchacho! –exclamó –Aquí tenemos todo lo que podamos necesitar alguna vez –Los muchachos asintieron conformes –Ahora, como bien dijo usted, Potter, la señorita Granger sobrevivirá, –dijo irónica- pero necesita reposo, por lo que les pediré que vuelvan a sus actividades.

A ninguno le gustó, pero de todos modos se retiraron cabizbajos de la enfermería. Se detuvieron en la entrada cuando vieron ingresar a Blaise Zabini escoltando a un demacrado Draco Malfoy

-Se desmayó en la Sala Común –indicó nervioso –Tiene mucha fiebre –Madame Pomfrey bufó al reconocer que no sería un día fácil para ella, mientras le alcanzaba una silla donde Draco simplemente se dejó caer

-No es el único –dijo mirando hacia la cama donde se encontraba la Gryffindor, Draco suspiró profundo al confirmar su sospecha –Aunque ella esta sumamente peor, creo que con un par de días de reposo y estos medicamentos va a estar bien –comentó mientras husmeaba en un cajón buscando algo.

-Que raro que Draco y Hermione hayan amanecido así, ¿no? –se sorprendió Harry

-Se deben haber contagiado –pensó Ginny en voz alta, demasiado alta…

-¿Contagiado cómo? Si no compartieron ni una clase juntos –opinó Ron –Antes nos hubiésemos contagiado nosotros ¿no?

-Me refiero que debe haber un virus dando vueltas o algo así –corrigió Ginny

-Quizá en el baño de Perfectos –agregó Harry dándole una gran mano a Ginny sin saberlo

-Seguramente –afirmó ella –Ahora vamos a desayunar que muero de hambre –pidió para desviar la atención y marcharse de allí.

-Estoy bien, puedes irte –le pidió Draco a Blaise que lo miró dudoso

-Si, si, si –interrumpió la enfermera –Nadie puede quedarse aquí, para cuidar de los enfermos estoy yo, vaya a estudiar –Blaise le dedicó una mirada asesina y salió quejándose por lo bajo. –Debo ir a comunicarle esto a la señora directora. Espero que no cometa ningún acto imprudente y continúe aquí mismo cuando regrese –le advirtió saliendo apresurada.

Pero Draco no pensaba irse de allí, porque lo que quería hacer se daba lugar en aquella misma sala. Así que se levantó lentamente para no marearse y caminó hasta la cama de Hermione. Todavía le daba vueltas todo así que se sentó en la cama sin quitarle los penetrantes ojos grises de encima. Hermione seguía refunfuñando y quejándose en sueños moviéndose inquieta en la cama, lo que a Draco le produjo una sutil sonrisa "Shhh" le susurró por lo bajo mientras le corría un mechón de pelo y le acariciaba el rostro con suma delicadeza. Al tacto no podía notar la alta temperatura de la muchacha dado que él también tenía fiebre, pero bastaba sólo mirarla para darse cuenta, inconcientemente terminó tomándola de la mano. Era una imagen sumamente contraría a la última que tenía de ella, tan llena de vida, llorando de tanto reír, tan temperamental… y ahora tan frágil, desprotegida, vulnerable.

-Malditas seas, Granger –murmuró suavemente, cuando en realidad era la manera de maldecirse a sí mismo. Maldecirse por sentir cosas que no entendía, maldecirse por querer quedarse así contemplándola eternamente. Una ráfaga de orgullo lo hizo arrepentirse por flaquear así, se incorporó y estaba por soltarle la mano cuando la muchacha se la apretó con fuerza

-Draco… -balbuceó congelando al rubio en el lugar. Un escalofrío lo recorrió desde la mano que la sujetaba recorriéndole todo el cuerpo, se le contrajo el estomago de una manera extraña, pero de todos modos no fue capaz de voltearse a mirarla –Draco… -volvió a llamarlo mientras se removía nerviosa en el lugar. No sólo lo llamaba, sino que lo llamaba por su nombre. No hubo orgullo que lo mantuviera en su postura, simplemente sintió desmoronarse por completo. Volvió hacia ella y le sujeto la mano entre ambas suyas y le sonrió

-Estoy aquí, Hermione –susurró acercándose a ella. El mareo había desaparecido, o quizá le había restado importancia. Hermione sonrió complacida al escuchar la voz familiar, aunque en su mente todo lo creía parte de un sueño. –Descansa, leona –Ella asintió con los ojos cerrados y apretó más la mano del Slytherin, al poco tiempo volvía a distenderse presa del sueño. Draco se había quedado con la sonrisa plantada mirándola como si recién la conociera, obnubilado, pero el ruido a tacones lo sacó de la burbuja y la soltó inmediatamente. La entrada de Madame Pomfrey no le dio tiempo a alejarse de la cama, tenía que pensar una excusa rápida.

-Estaba diciendo algo, pero no pude entenderle –argumentó

-Seguramente deliraba, es normal en su estado –explicó –pero veo que usted se encuentra mejor –Draco asintió

-¿Puedo volver a mi Sala Común? –la enfermera lo miró meditándolo

-Esta bien, pero permanecerá en reposo hasta que le baje la fiebre, señor Malfoy -ordenó –Y créame que voy a enterarme si no lo cumple –Draco accedió sin quejarse y se dirigió a paso lento hacia las mazamorras. Por suerte todos estaban en clase y nadie caminaba por los pasillos, por lo que no tuvo que preocuparse en forzar su postura aristocrática, pudiendo caminar lento y tranquilo ya que los mareos habían vuelto y su cabeza daba vueltas por un motivo ajeno a la gripe.

A los dos días Draco ya estaba completamente recuperado. Bajó a la Sala Común acompañado de Blaise que estaba más que contento de poder compartir las clases con su mejor amigo, esos últimos días se habían vuelto más que aburridos para el moreno. Pansy fue la primera en divisarlo y corrió para abrazarlo, Draco la repeló sin disimulo lo que provocó la ofensa de la morocha que se colgó la mochila y abandono el lugar sin esperarlos, Blaise atinó a decir algo pero la mirada que le dedicó su amigo lo frenó en seco, limitándose simplemente a encaminarse hacia la puerta.
Entraron al Gran Salón y varias cabezas voltearon para verlo, entre ellos el grupito de Gryffindors.

-No hay noticias de Granger si es a quien buscas –le comentó el moreno viendo como Draco buscaba a alguien con la mirada desde la puerta de entrada

-No sé que te hace pensar que me interesa –espetó el rubio

-¿Qué demonios te pasa? –inquirió furioso el moreno –Conmigo no va el personaje de chico reacio

-Lo siento, Blaise –se disculpó –No tengo un buen día

-De eso ya me di cuenta. ¿Por qué no hablas con la Weasley?

-¿Eh?

-Ella podrá decirte algo sobre Granger, y ya sabe lo de ustedes

-¿Lo nuestro? ¿Qué es lo nuestro?

-Lo que sea que sea, o que no sea –bromeó- pero lo sabe

-¿Y tú como lo sabes?

-El día que ambos cayeron enfermos se acercó para preguntarme si tú habías vuelto en las mismas condiciones que Granger: A mitad de la noche y empapado –rió –Si lo sospecha es porque lo sabe –Draco asintió pensativo y no se dio cuenta que la muchacha en cuestión estaba por pasar por su lado hasta que lo hizo. Al notarlo miró alrededor y la siguió, a los pocos segundos la había alcanzado. La tomó por un brazo y se pusieron tras una columna

-¿Siempre eres igual de sutil, Malfoy? –ironizó la pelirroja

-No me interesa discutir –aclaró -¿Qué sabes de Granger?

-Uf, muchas cosas, es mi mejor amiga –bromeo. El rubio le dirigió una mirada severa y ella rió –Ayer ya entro en sí, pero sigue con algo de fiebre. Por lo menos ahora se puede mantener una charla con ella sin que delire o se duerma

-Gracias –siseo Draco y volteó para retirarse

-¿Malfoy? –lo llamó haciendo que frenara su marcha -¿Porqué preguntas? ¿Te interesa, verdad? –Draco no pudo sostenerle la mirada, miró al piso y volvió a voltearse retirándose de allí. Ginny sonrió.

No pudo contener la ansiedad y corrió hasta su cuarto para contárselo a su amiga antes de ir a clases.

-Ginny, ¿qué haces aquí? –se sorprendió Hermione que leí sentada en su cama -¿No tienes clases?

-Si si –murmuró agitada –pero tenía que contarte algo antes –la castaña arqueo una ceja denotando su desconcierto –Malfoy acaba de tener uno de sus ataques –espetó logrando que su amiga abriera los ojos como platos del susto –Me jaló del brazo hasta una columna para preguntarme por ti –rió. Hermione sintió como le daba un vuelco el corazón y notó como se sonrojaba –Y cuando le pregunté porque le interesaba y si tu le importabas, se puso más rojo que mi cabello, no pudo decir nada y se marchó nervioso –largó una carcajada –Ya me contarás en que andan –advirtió dándole un beso en la frente y saliendo hacia sus clases. Después de ese diálogo Hermione no pudo volver a concentrarse en su libro.

Como si fuera un buen día para él, lo que le faltaba para redondearlo era que la directora le dijera que era preferible que pasara otro día sin asistir a clases para evitar contagios. Se encerró en su habitación y comenzó a patear todo lo que se interpusiera en el camino, incluida su propia cama. Para colmos la pecosa Weasley se atrevía a preguntarle sobre sus sentimientos. Pero lo que más le molestaba era no habérselo podido negar rotundamente sin vacilar, ¿desde cuándo le importaba lo que le pasara la Sangre Sucia? ¿Desde cuándo le preocupaba?. Blaise tenía razón cuando le había dicho que estaba cayendo en las redes de su propio plan, un plan que ya se había cambiado, porque ahora lo único que planeaba era buscar momentos para compartir con ella bajo alguna excusa idiota. Y se odiaba por ello, se odiaba por haberle dicho que la sangre era un tema adolescente, por haberle contado del miedo sobre su futuro, por haber reído despreocupadamente con ella, por aquel beso, por cada sensación de electricidad, por todas las horas que le dedicaba en sus pensamientos, y se odiaba por no poder arrepentirse de ello. Fue hasta su baúl y tomó la botella de Whisky de fuego, la destapó pero algo lo frenó a centímetros de su boca, volvió a mirarla como si intentara leer algo desde su interior y volvió a taparla y guardarla. Salió de la habitación cerrando la puerta de un golpe y corrió hasta los jardines del castillo y levantó la cabeza para contemplar la torre de los Gryffindors. Sonrió de lado y volvió a entrar para esta vez dirigirse hasta la lechucería. Fue hasta la jaula donde dormitaba su lechuza y la acarició para despertarla. Tomó unos pergaminos y pluma y escribió sin pensar.

Hermione había vuelto a recuperar la concentración en su libro cuando los golpecitos en la ventana volvieron a distraerla. No pudo evitar sonreír al ver a Nevenka, la lechuza de Malfoy. Marcó la página del libro por la que iba, lo cerró y lo dejó en su mesa de noche. Abrió la ventana y el animal enseguida estrechó su pata enseñándole su correspondencia, Hermione la desató pero el animal permaneció ahí para esperar su respuesta.

Granger:
Me contó pecas que estas mejor. Me alegro por ello.
Yo ya tengo el alta pero no me dejaron volver a clases aún.
Si te asomas por la ventana podrás verme

¿Cómo la llevas?
D.M

Hermione no pudo evitar asomarse por la ventana para corroborarlo, y allí estaba, sentado en el jardín cortando el césped con la mano. Sonrío con más efusividad y se dispuso a contestarle la carta: "¿No deberías estar en tu cuarto? ¡Tendrás una recaída, Malfoy!. Yo estoy mejor, poniéndome al día con las tareas para no atrasarme, pero reconozco que es bastante aburrido estar encerrada". Ató la nota y mandó a la lechuza de nuevo con su dueño. Desde allí observaba como el rubio leía y luego escribía su respuesta.

Si tu te aburres teniendo todo lo que te hace feliz (libros y deberes)
imagínate como me aburro yo. No recaeré, no te preocupes, ya estoy bien.

Ya tenía pergamino listo para responderle, lo que hizo de inmediato: "¿Y quién te dijo que eso es todo lo que me hace feliz? Puede que sea parte, pero no todo. No me subestimes, Malfoy".

Luego vio como el muchacho reía al leerla y volvía a escribir. La respuesta no se hizo esperar.

Puede que te subestime, tienes razón

Te doy la oportunidad de cerrarme el pico

¿Qué más te hace feliz, Granger?

La pregunta la tomó por sorpresa, y no pudo responderle con la rapidez que le hubiera gustado, ¿Qué la hacía feliz?. Mordió la punta de su pluma mientras pensaba, y escribió: "Me hace feliz compartir momentos con mis amigos. Estar con mi familia y dejar todo el mundo mágico de lado por un rato. Me hace feliz tumbarme en el césped bajo el Sol (como estas tú ahora), y gracias a ti descubrí que también me hace feliz volar… entre otras cosas, claro. ¿Y a ti qué te hace feliz?"

La respuesta tardó incluso más que la de ella. Draco se había quedado contemplando varios minutos el pergamino antes de comenzar a escribir.

Nunca me he detenido a pensar en ello.

Me hace feliz mi madre, su dedicación y sus caricias accidentales cada vez que encuentra ocasión.
Me hace feliz la buena compañía, lo que generalmente se resume a Blaise. Me hace feliz hacer música.
Me hace feliz poder ser yo mismo de vez en cuando…
Y también me hace feliz volar, así que cuando lo desees
estoy dispuesto a repetirlo.

A Hermione le quedó dando vueltas una frase en la cabeza "Me hace feliz poder ser yo mismo de vez en cuando", y sintió que el corazón se le contraía. ¿Sería él mismo en los momentos que compartía con ella? ¿La consideraría una buena compañía?. No lo dudó más y volvió a arremeter: "Debo reconocer que me conmueve que te abras conmigo. A veces me siento parte de los momentos en que eres verdaderamente tú ¿me equivoco?, espero que no. Y agéndate otro viaje en escoba que quiero que me hagas feliz, Malfoy" Sonrió al releer esta última frase y volvió a enviarla antes de arrepentirse.

"agéndate otro viaje en escoba que quiero que me hagas feliz, Malfoy"…hacerla feliz, con todo lo que ello conllevaba. Ganas de eso, de hacerla feliz. Y no hablaba de un simple vuelo en escoba…

Haré lo posible por cumplirlo, Granger. Voy a hacerte feliz
Y no te equivocas, no sé como, pero contigo no puedo ser otra cosa que yo mismo.

Creo que Nevenka se esta cansando ya de volar…
habría que encontrar un método de comunicación algo más práctico

Ella notó esa ambigüedad en el comentario del principio, pero no quiso hacerle caso. Malfoy no era esa clase de persona. Miró a la lechuza y reconoció que Malfoy tenía razón, cada vez llegaba más cansada, no le estaban dando tregua. "Hay que reconocer que en esto los muggles están avanzados. Los celulares nos serían de gran utilidad. ¿Dejamos descansar a Nevenka, te parece? Si quieres escribirme más tarde no me molestará".
Malfoy contestó al instante.

¿Celulares?, ya me explicaras eso.
Más tarde tendrás noticias mías
Descansa, gatita.

Antes le irritaba que la llamara así, ahora le causaba gracia ¿Qué diablos había cambiado?... TODO. Se quedó con el último mensaje en la mano y sonriendo se acomodó en la cama quedándose dormida.

Ginny ese día tenía la tarde libre, y con la excusa de cuidar de Hermione, optó cambiar pasar la tarde con su novio para poder enterarse con detalle que había pasado entre su amiga y Malfoy ya que desde que enfermó no habían podido hablar del tema y la eminente preocupación que le demostró el rubio le decía que había algo interesante que Hermione tendría para contarle.

-¿Sabes que es lo mejor de que estés enferma y en cama? –espetó la pelirroja ni bien ingresó a la habitación mientras tiraba la mochila por algún rincón para luego sentarse en la cama de su amiga

-¿Qué?, yo no le encuentro nada bueno… -se quejó esta

-Si, que no podrás escaparte de mi interrogatorio –rió

-Anda, pregunta…- musitó hermione dándose por vencida, era mejor terminar con todo el chisme de una.

-¿Porqué Malfoy reaccionó así esta mañana conmigo? ¿Qué se traman? ¿Qué pasó la última vez que se vieron? ¿Porqué volviste a medianoche y pasada por agua? Era obvio que estaban juntos porque no es casualidad que hayan enfermado juntos y de lo mismo…

-Agradecería que al menos hagas las preguntas de a una por vez. Déjame recordar la primera ¿Porqué Malfoy reaccionó así?, no sé, ve y pregúntaselo tu. No tramamos nada. Si estaba con él esa noche y no enfermamos juntos por casualidad. Me ayudó con pociones y luego se empecinó en enseñarme a volar, se largó a llover mientras estábamos fuera y por eso nos mojamos ¿feliz? –respondió todo como si hubiese estudiado las respuestas, monótonamente y con suma rapidez. Ginny sonrió pero luego le dedicó una mirada de soslayo.

-¿Y qué pasó?, es en vano que intentes ocultarme algo, Hermione, me extraña que todavía no lo hayas entendido.

-Maldita sea, Ginevra, ¿por qué tienes que saberlo todo? –Se quejó entre risas –Hablamos mucho, de nada en especial, pero de manera distinta. No hubo insultos en ningún momento y hasta se abrió a mi mostrándome el miedo que le tiene a su futuro –Ginny asentía incitándola a seguir –Es un Malfoy tan distinto al que se empeña en mostrar en los pasillos… claro, hasta que se da cuenta y vuelve a su postura -rió- El otro día cuando me dijo que el linaje de sangre era una idiotez de adolescentes fue su primer demostración, y ahora ayudar a una sangre sucia con las materias del colegio, y hasta aprender a volar en escoba en vez de refregármelo por la cara y burlarse, ¿no es todo lo contrario a lo que el Malfoy que creíamos que era haría? –Ginny volvió a asentir, esta vez una tierna sonrisa asomaba en su rostro comprensiva, pero no comentaba nada, y Hermione lo agradecía eternamente. Había empezado a hablar y si la interrumpía no iba a poder seguir -¿Sabes? Fue la primera vez que disfruté que alguien me llevara en escoba. Hasta ahora lo había hecho por motivos forzosos, nunca por mero placer como ayer, y si bien al principio tenía miedo como siempre, al instante lo estaba disfrutando como si fuera uno de mis mayores placeres –la pelirroja amplió su sonrisa aún más –Y cuando me hizo manejarla a mi, me sentía tan segura con él que no tenía tiempo en pensar en que heridas podría causarnos si nos estrellaba contra el primer arbusto –ambas rieron ante esa imagen y Ginny tomó de las manos a su amiga demostrándole que contaba con ella –Lo más raro fue cuando comenzó a llover, hacía rato no me reía a tanto, y no había pasado nada gracioso que lo provocara, sólo que nos estábamos mojando terriblemente. Nunca vi a Malfoy reír así y contagiaba. Esas son las cosas que me hacen pensar en que hay otra persona detrás del témpano de hielo. En realidad ya no lo pienso, lo sé –se corrigió encogiéndose de hombros

-¿Y el beso? –inquirió su amiga con una pícara sonrisa descolocando completamente a la relatora

-¿Qué beso?

-Oh, ¡Vamos, Herms!, por como te brillan los ojos mientras recuerdas lo que pasó, sumándole que era un escenario más que propicio, no puedes negarme que pasó algo más allá de unas risitas…

-No hubo beso –comentó con rotundidad –O no al menos de la manera que tu piensas –se sonrojó aunque su amiga había empezado a reír –Fue raro –se apresuró a decir, nerviosa –Nos estábamos secando un poco, porque literalmente chorreábamos agua, y no sé como, cuando reaccioné me estaba dando un beso en el cuello –la cara de Hermione no tenía nada que envidiarle al color de pelo de su amiga quien ahogó en un grito de emoción –después el momento de tensión, hasta que escuchamos a alguien y ya, el resto de la historia la sabes –Ginny estaba por asentir cuando observó a su amiga revolear los ojos

-¿Seguro que el resto lo sé? ¿Qué me ocultas Granger?

-No me llames Granger –espetó

-¿Te hace acordar a alguien que te llame así? –rió –Si no hablas será la manera en que me dirija a ti de aquí en más –amenazó divertida

-Estuve escribiéndome con él en la mañana –largó sin más –Dijo que seguiríamos más tarde, pero tampoco me fío de ello…

-¡Por Merlín! –exclamó extasiada -¿Y de qué hablaron? ¿Te dijo algo del beso?

-No, no tocamos el tema y me alegro que no lo hiciera-reconoció con sinceridad –Ahí están las notas –le señaló un piloncito de trozos de pergamino bajo el libreo que reposaba en su mesa de noche –Léelos, pero no hagas ningún comentario. Yo aprovecharé y me daré un baño –comentó mientras salía de la cama, tomaba sus cosas y se dirigía al baño. Ginny acató la orden de su amiga, tomó los pergaminos y se dispuso a leerlos con detenimiento, tratando de adivinar las respuestas de su amiga para hilarlos entre sí. Algo la hizo sonreír de golpe, dejar los papeles en la mesita y salir corriendo de la habitación. "Voy a hacerte feliz" había leído y también comprendió el doble mensaje que el rubio plasmaba en ello, y nadie mejor que ella para allanarle el camino.

Recorrió todo el castillo buscándolo. Sabía que no podía asistir a clases, por lo que debía de estar deambulando por allí, o en su Sala Común. Intentó agotar todos sus recursos antes de llegar a ello, pero no le quedó otra. Con todo su orgullo Gryffindor tuvo que emprenderse escaleras abajo con destino a las mazamorras. Un grupo de Slytherins la miraban y cuchicheaban entre ellas, hasta que reconoció a cierto moreno que podía serle de ayuda. Ya estaba allí, no tenía más nada que perder, así que se acercó hasta él con paso decidido.

-Oye, Zabini –espetó intentando mostrar seguridad

-Weasley… -se limitó a contestar, y hasta creyó haber percibido una leve sonrisa por parte del muchacho. No estaba para perder el tiempo con ello, y eligió ir directo al grano.

-¿Has visto a Malfoy?

-Claro que lo he visto, es mi compañero de habitación –bromeó. Pero al ver la cara de la pelirroja notó que ella no estaba acostumbrada a esas facetas humorísticas por parte de las serpientes, y se corrigió con rapidez –Si te refieres es si sé donde esta ahora, la respuesta también es afirmativa. Si esperas aquí voy a buscarlo y a decirle que quieres verlo.

-Espero aquí entonces –esta vez fue Ginny la que le dirigió una sonrisa a la que Blaise correspondió –Gracias

Estaba metida literalmente en un nido de serpientes, todo el que la veía destilaba veneno con la mirada. No había soltado su varita desde el interior de la túnica desde el primer momento y no estaba en sus planes dejar de hacerlo. Por suerte Malfoy apareció aún más pronto de lo que esperaba, lo que fue un gran alivio

-¿Qué pasa, Pecas? – inquirió ansioso, aunque puso todo el ímpetu por sonar prepotente

-Vengo a prestarte mis servicios –Draco arqueo la ceja, perverso –No te propases conmigo, Malfoy

-No entiendo que servicios puedas brindarme que yo pueda necesitar –argumentó con altivez

-Vale, no me la harás fácil –suspiró –Sé todo y tú sabes que lo sé. No sólo soy la mejor amiga de Hermione sino que también soy su compañera de habitación. Te conviene tenerme de tú lado, puedo serte de ayuda

-¿Qué buscas con todo esto?

-Hacer feliz a mi mejor amiga, lo mismo que tú –y ahí a Draco le cerró todo

-¿Qué te hace pensar que eso es lo que yo busco, y sobre todo, que te hace pensar que me interesa recibir tu ayuda? –Ginny cerró los ojos perdiendo la paciencia, sacudió la cabeza y respiró profundo.

-Voy a hacer de cuenta que no escuché eso último, ya no tenemos trece años Malfoy –se enfureció la Gryffindor

-¿Qué propones? –le costó, pero fue capaz de dejar cinco segundos su orgullo de lado, total no le costaba nada más que tiempo escucharla, y eso justamente era algo que le sobraba. Ginny sonrió orgullosa

-Mira, tengo un plan. Si quieres te espero a las siete en la habitación de mujeres para que puedas entrar y hablar con Herms. Tendrás que entrar por la ventana. No sé como será en tu Sala Común, pero en Gryffindor las escaleras se vuelven toboganes cuando un hombre quiere subir, así que deberás entrar por la ventana

-¿Por la ventana? –espetó Malfoy con sorpresa -¿Cómo se supone que voy a entrar por la ventana?

-Con escoba, Malfoy –explicó con suma naturalidad –Por eso es importante que seas puntual, a esa hora desde afuera nadie te verá, pero es necesario que esté yo para abrirte desde adentro

-Si ves que no llego, no te quedes a esperarme –siseó antes de darle la espalda y volver a su Sala Común. Pero esa respuesta bastó para Ginny que estaba empezando a descifrar los enigmáticos comportamientos del Slytherin

Draco tuvo la propuesta de Ginny dándole vueltas por la cabeza durante toda la tarde. A las cinco tenía entrenamiento de Quidditch, lo que lo distrajo durante las horas previas a la sentenciada, pero al finalizar, todo volvió como antes y hasta con más intensidad. Tenía minutos para decidirse, y encontrarse con la escoba en la mano era una especie de señal. Volvió a montarla y con disimulo comenzó a volar en círculos sobre el campo, y lentamente a alejarse de él, acercándose a la torre de los leones. La rodeó esperando ver asomada a Ginny indicándole cual era la habitación y no se equivocó. El rostro aburrido de la muchacha se iluminó por completo cuando lo divisó y abrió cuidadosamente la ventana para no hacer ruido. Se llevo un dedo a los labios para señalarle a Malfoy que no hiciera ruido y se corrió de la ventana. El Muchacho se encorvó para pasar con mayor facilidad, y aterrizó silenciosamente en la habitación. No pudo evitar pegarle una mirada al lugar… demasiado escarlata y dorado para su gusto. Entonces se topó con la cama de Granger, donde la muchacha descansaba plácidamente, sonrió al ver un libro abierto a su lado, indicando que se había dormido mientras leía.

-No tardará mucho en despertar –señaló Ginny –Yo los dejo solos. Es importante que me esperes antes de irte, corroboraré que no haya nadie dando vueltas para que puedas salir tranquilo –Draco se limitó a asentir, y Ginny no pudo evitar sonreír antes de retirarse.

Apoyó la escoba contra uno de los muebles y se sacó la capa de Quidditch dado que la habitación le resultaba sumamente calurosa. No sabía que diablos estaba haciendo allí, pero bueno, ahí estaba y era tarde para arrepentimientos. Se pasó la mano por el cabello mientras caminaba de extremo a extremo de aquel cuarto, al pasar la vista por la mesa de noche distinguió los pergaminos que el mismo le había enviado esa tarde, y eso le llevó a recordar aquella mínima charla que habían mantenido. Se dejó llevar por un impulso y se sentó en la cama donde dormía la castaña y se sintió mucho mejor con tan sólo dedicarse a mirarla, su mezcla de nervios y ansiedad se fundieron en un solo síntoma: Paz.

Hermione debe de haber notado la presencia de alguien más sobre su colchón, o el comentario de Ginny actuó como presagio porque no pasó mucho tiempo para que abriera los ojos. Tuvo que pestañear varias veces para creerse que lo que estaba viendo era cierto ¿Draco Malfoy estaba en su habitación? Más precisamente ¿estaba sentado en su cama observándola dormir?

-No te asustes, Granger. Soy yo de verdad –bromeó el rubio ante la mirada atónita que recibía

-¿Qué… que haces aquí?

-Pecas –mencionó y fue suficiente para que Hermione asintiera entendiéndolo todo. "Nota mental: matar a Ginny en cuanto la vea"

-¿Pecas?, ¡no la llames así! –se quejó para llevar la atención hacia algún lado no intimidante

-Granger, no puedes negar que viniendo de mí es un apodo bastante… ¿simpático? –Hermione sonrió ante la ocurrencia del rubio, tenía que admitir que tenía razón y su amiga había salido bien parada.

-¿Hace mucho que estas aquí? –inquirió tímidamente

-Lo suficiente para corroborar que ya no hablas en sueños –rió

-¿A qué te refieres?

-Creo que la pregunta correcta sería ¿cuándo? –la corrigió –el día que llegaste a la enfermería, delirabas y bueno…

-¿Y bueno?, Por Merlín, Malfoy, dime que dije –si antes creía estar avergonzada, esto la sobrepasaba en sobremanera. Draco rió ante la incomodidad de la chica y le divirtió la idea de profundizarla

-Me llamaste…- musitó- por mi nombre –era divertido pasarle la información por cuotas y ver como su cara se iba transfigurando- …dos veces –Hermione no sabía si creerle o no, pero la vergüenza que la inundaba le hacía presentir que no había mentira en sus palabras.

-Claro, y tu crees que voy a tragarme eso –fingió descreimiento, cuando quería le resultaba fácil la actuación

-Es divertido, pero creeme que no te mentiría con algo así

-No lo recuerdo

-Como seguramente no recuerdas nada de ese día –explicó divertido. Hermione no se vio capaz de responder y se hundió en su almohada provocando una sonora carcajada de Draco, al que miro con fiereza.

-Si vas a mirarme así, voy a optar por seguir mandando a mi lechuza –La castaña no pudo evitar suavizar la mirada y sonreír

-Es hermosa… -Draco no entendió a que se refería y enarcó una ceja –Nevenka… es hermosa

-Es una Malfoy –comentó son soberbia y sonrió –Recuerdas su nombre, que detalle…

-Claro, es un nombre hermoso. ¿Lo elegiste tú? –Draco asintió -¿Lo elegiste por su significado o sólo porque te gustaba?

-No soy tan superficial como aparento. Claro que lo elegí por el significado, luego de lo que te dije esta mañana deberías de haberlo deducido sola, Granger –Hermione tuvo que detenerse a pensar un momento para recordar a que se refería: "Me hace feliz hacer música"

-Es verdad –admitió- debe ser que me cuesta hacerme a la idea

-¿A que te refieres?

-A que seas músico –dijo casi en susurro –ya sabes, no me das el perfil

-¿Y a qué te doy el perfil? –preguntó con diversión

-A músico precisamente, no –reafirmó riendo

–Tendré que quitarte esa idea y demostrártelo –desafió

-Es un hecho –asintió contenta - ¿Qué instrumento tocas?

-La guitarra. Pero compongo mis propios temas, aseguro que eso también te sorprende

-Haces bien. No estoy segura de ser capaz de descubrir tantas cosas sobre Draco Malfoy en un día –bromeó

-Deberás acostumbrarte, porque conoces muy poco de lo que en verdad soy, y no quiero pasar el resto de mi preciada vida mostrándotelo en cuotas –el tono de su voz se había vuelto un tanto sensual, arrastraba las palabras y siseaba casi en un murmullo, lo que erizó la piel de gallina a la castaña

-Prométeme que ni bien salga de aquí –pego una ojeada al cuarto con cara de asco –empezarás

-¿Necesitas un juramento inquebrantable? –Bromeo –dalo por hecho

-¿Quién lo hubiera dicho, no Malfoy? –comentó la muchacha incorporándose un poco –Nosotros manteniendo una conversación civilizada sobre nuestras vidas, en mi habitación y haciendo planes para reuniones futuras para repetirlo…

-No me lo hagas pensar demasiado porque voy a arrepentirme –sentenció suspirando. –y no cuentas que iremos juntos al Baile de fin de Año

-Casi me había olvidado de ello –se sinceró

-No deberías, es el objetivo final de nuestro maquiavélico plan –utilizó una voz teatral que le quitó todo posible dramatismo

-Es que en realidad estaba olvidándome de ello, el plan pasó a un segundo plano, ¿no crees?

-¿Cómo están las cosas con la comadreja? –preguntó para evitar responderle. Si, lo creía, pero no podía reconocérselo –He visto las escenas dramáticas que tienen en el Gran Comedor –Hermione enrojeció al recordar las últimas discusiones con Ron, parte por la vergüenza de que Draco presenciara y notara aquello, y parte por revivir la bronca que le producía.

-Podría decirse que la sensibilidad y el tacto de Ronald caben en una cucharita de té. Si, creo que eso lo define todo

-Ouch, eso si que suena duro –ironizó –Prefiero que sigas tratándome de arrogante antes que digas eso de mí –bromeo

-No te creas que no lo pensé, Malfoy –reconoció

-Pero eso esta cambiando, ¿verdad? –Volvía a utilizar aquella manera de hablar tan malditamente sexy.

-Verdad –admitió y Draco sonrió con orgullo

-Siéntete importante, Granger, son contadas las personas a las que les muestro que hay algo de sentimentalismo en mí

-¿Cuántas? –inquirió siguiéndole el juego

-No más de cuatro –respondió pensativo- y contándote a ti

-¿Quién más tiene el honor?

-Blaise y Theo, sin dudas son los únicos que me conocen en verdad –sonrió con cierto dejo de tristeza- y mi madre, claro

-Zabini y Nott? –preguntó sin poder disimular su sorpresa

-Los mismos, ¿porqué tanta sorpresa?

-No lo sé, quizá porque parecen distintos a ti y nunca se los ve mucho juntos, salvo ahora con Blaise que están todo el tiempo juntos. Pero pensé que era cosa de este año y un año no bastaría para formar semejante amistad –Draco la miraba divertido analizando las hipótesis que había tejido la muchacha en su cabeza –Ya, no me hagas caso

-Era una especie de plan –contestó Draco unos segundos más tarde volviéndola a sorprender, pensó que había dado la charla por terminada- No quería que los relacionaran conmigo para protegerlos, o algo así, ellos son distintos a la imagen que yo intentaba mostrar, y no quería que se vieran envueltos en mis tramoyas. Además la relación entre nuestros padres no es buena… Pero en realidad son los únicos amigos que tengo, y este año al irse Nott con Blaise decidimos mandar todo al demonio y hacer la nuestra –sonrió de lado y Hermione le devolvió el gesto. Le resultaba extraño todavía que Draco se abriera a hablar con ella, pero también le resultaban extrañas las cosas que escuchaba. Ginny había tenido razón cuando le dijo que se llevaría una sorpresa al conocer al verdadero Draco –Por lo que puedo deducir, son como para ti es la pequeña Weasley

-Ginny es como mi hermana, si eso es a lo que te refieres has acertado –sonrió y Draco asintió

Y así se quedaron hablando por horas que les parecieron escasos minutos. Se rieron, discutieron y volvieron a reír, pero sobre todo dejaron tabúes y prejuicios de lado y se conocieron. Dejaron de ser Gryffindor y Slytherin, un león y una serpiente, la rata de biblioteca y el hurón oxigenado para ser simplemente ellos.

-Lástima que en los pasillos tengamos que seguir fingiendo –se quejó Hermione después de unos instantes de ensimismamiento

-Piénsalo como un juego, es divertido. Además ¿no estas acostumbrada ya? –Hermione torció la boca

-Si pero no. Estaba acostumbrada, pero ahora me acostumbré a esto –se encogió de hombros avergonzada

-Te acostumbras rápido –afirmó y ella asintió –Pues debo decirte que a mi también se me hará difícil seguir insultándote –admitió entre risas. Volvieron a quedarse un rato callados, hasta que Draco interrumpió el silencio -¿Dónde esta tu túnica? –Hermione se desconcertó ante la pregunta del rubio, pero igualmente le señaló el lugar

-Ahí, sobre la silla, ¿porqué? –Pero Draco no le contestó, fue hasta el sitio señalado, tomó la túnica y volvió a sentarse en la cama junto a ella. Tomó la insignia de Premio Anual que estaba prendida a ella y la colocó sobre la cama, e hizo lo mismo con la suya, Hermione no perdía detalle de sus movimientos, pero aún así no hacía comentario alguno.

-Cada vez que nos crucemos en un pasillo, y tengamos que actuar como siempre, tendrás mi insignia para recordar que todo eso es una fachada, que tú conoces al verdadero Malfoy –le explicó con una sonrisa que la dejó completamente sin habla. Si, Hermione Granger no podía hablar.

-Pe… pero tienen los colores de nuestras casas, Malfoy –espetó ella, y tenía razón. Pero Draco también había pensado en eso.

-Y somos magos, ¿recuerdas? De verdad estoy empezando a dudar que seas la más inteligente –rió

-Colortus –musitó dubitativa. El rubio asintió orgulloso

-Correcto, pero tendrás que conjurarlo tú –la sonrisa se le volvió un tanto triste, así que la castaña se apresuró a asentir y tomar su varita. Aplicó el encantamiento a ambas insignias que inmediatamente tomaron el color de la otra. Ambos sonrieron satisfechos, y Draco volvió a engancharlas en sus respectivas túnicas.

-Draco… -murmuró casi en un susurro, pero bastó para que él la escuchara, lo tomó del brazo y el clavó su mirada en sus brillantes ojos marrones. Ambos sabían lo que iba a pasar, era inevitable, pero tampoco querían evitarlo, era irrefrenable porque ellos no querían frenarlo. Draco apoyó las manos a ambos lados del cuerpo de Hermione y ella se incorporó un poco, haciéndole entender que estaba dispuesta. Se acercó lentamente hacia ella, y maldijeron que tan lentamente… porque cuando sus respiraciones ya se estaban mezclando unos golpes en la puerta lo hicieron retroceder sobre la marcha. Inmediatamente Ginny cruzaba la puerta dubitativa, se sentía en el aire que había interrumpido algo y no cabía en su propia culpa. Pero ya estaba, ya había interrumpido y no había nada que podía hacer para arreglarlo, al menos no ahora.

-Malfoy, ya están todos en el comedor –informó nerviosa. Draco asintió y se incorporó, colocándose su capa y tomando la escoba. Abrió la ventana y se disponía a salir cuando la voz de la castaña lo retuvo.

-Malfoy, recuerda… Nevenka –tenía que recordarle que le debía una demostración sobre sus dotes musicales, pero no quería hacerlo sentir incómodo delante de Ginny. Draco entendió a la perfección a lo que se refería y volvió a asentir antes de dejar atrás la habitación montado en su escoba. Hermione se derrumbó en su cama y se tapó la cara con la almohada.

-Perdón –se disculpó la pelirroja aún muriéndose de culpa antes de recibir de lleno un golpe de la almohada de su amiga que reía con ganas desde su cama.


N/A: Buenas, buenaas!. Si, ya sé que no es viernes! jaja. Pero este viernes quizá se me iba a complicar un poco para actualizar, y cómo ya tenía el capítulo decidí subirlo hoy. Si les parece quizá cambie el día de actualización a los miércoles.. ya veré.

¿Qué les pareció el capítulo?. A mi me gustó bastante como quedó. Está claro que mi propósito es que empiecen a descubrir las personalidades del otro, sobre todo de Draco...

¿Qué piensan de Seamus? ¿Con quién creen que habrá salido de la Sala Común esa noche? ¿En que andará?... me encantaría oír sus hipótesis!

Se han sumado nuevos lectores!, a los cuales les agradezco muchísimo y espero seguir contando con ustedes de aquí en más :)

Creo que no queda nada por aclaras, así que me despido hasta la próxima

Autumn-Alexx: Ayy, muchas gracias por el alago! jaja. Me encnata escribir, y por eso pongo todo el empeño en ello y en que lo que escribo quede bien, así que agradezco mucho que lo notes :), sobre todo me alegra lo que comentas de Draco... me cuesta bastante escribirlo porque su mente es un tanto rebuscada jaja, y tiene esa mezcla de arrogancia y sentido del humor que descoloca :P. Y si, de aquí en más cada vez su relación se hará más estrecha y empezarán los problemas... pero no adelanto más :P

alee Malfoy Cullen: Jaja, siempre me haces reir con tus comentarios!, hoy no tuviste que esperar hasta el viernes :P. A mi Ginny me gusta bastante, pero es porque yo me hago a la idea de ella así como la escribo en mi fic. Hay personajes que al no tener mucha participación en el libro, la personalidad queda a interpretación del lector!. En muchas fics la plantan distinto a esta Ginny, y tampoco me gustan... pero es cuestión de percepción, y es la gracia de FanFiction, hacer de tus personajes lo que a ti te apetece :P. Y si, creo que hay fila para recibir un beso de esos viniendo de nuestro Draco! jajaja. Un beso grande, lindaa!

angelikpotter15: Ohh, me alegro que te haya gustado!, espero seguir contándote entre mis lectores :D. Si leiste este me querrás matar porque otra vez te deje con el beso ahí pendiente jaja, pero bueno, lo bueno tarda en llegar... paciencia :D

Niktee Blume: Jajajaja, las Dramiones estamos TODAS locas, es así! jajaja. No sabes lo contenta que me ponee leer que para ti capto la escencia de los personajes... es algo que me esfuerzo bastante por mantener, y que aveces sé que desvarío un poco... me alegro que no quede mal :P jajaja. Como dije, que Herms volara era una asignatura pendiente con la que quedó JK, y yo me dí el gusto de llevarlo a cabo... y que mejor profesor que Draco, no? ;) jaja. gracias por comentar y leer siempre! Un besoooo

Giss-Cullen Y aquí tienes la conti! jajaja, espero que haya sido de tu agrado :). Bienvenida entre mis lectores, espero seguir contándote entre ellos!, Un besoo

Flor: Oh, muchas gracias!. por supuesto que la seguiré jaja. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado como los anteriores!. Un beso grandee