Hola, aquí les dejo la conti, q la disfruten!!!!


Capítulo 6: Un problema llamado Ino – parte I

Como les dije antes, Ino estaba completamente obsesionada con Gaara, no había podido olvidarse de él en los 3 años que habían pasado desde su ruptura, por lo que cuando se enteró que él estaba de vuelta en Kioto para pasar sus vacaciones comenzó con su acoso habitual.

Pero no le bastó con insistirle en pedirle que hablara con ella, sino que un día se apareció en mi casa.

Era un viernes de tarde y harían 2 semanas de mi estadía en Kioto cuando me buscó por primera vez.

- Te buscan en la puerta – me informó mi madre.

- Gracias, ya voy – le contesté y fui a ver quien era. Me sorprendí mucho al ver a Ino parada ahí pero igual le pregunté – Hola Ino, que deseas?

- Quiero que te alejes de Gaara – me ordenó enojada – el es mío y lo quiero reconquistar. Así que quiero que dejes de verlo, quiero que nos dejes en paz!! – gritó.

- Ino – dije suavemente tratando de calmarla pues se notaba su ansiedad – por favor entiende, él no quiere estar contigo, le hiciste mucho daño y con tu actitud sólo estás consiguiendo alejarlo más de ti…

- Mentira! Eres tú la que lo aleja de mí! – replicó – eres una bruja y si no te alejas de nosotros ya verás lo que te puede pasar! – y dando media vuelta se fue echando chispas, dejándome asombrada, parada en la puerta mirando como se iba. Entré al poco tiempo y me recargué en la puerta notando 2 pares de ojos que me miraban preocupados.

- Estás bien hija? – preguntó mi madre cautelosa.

- Sí – murmuré no muy convencida. Y es que yo no sabía que pensar. Esa chica parecía que estaba tan obsesionada con Gaara que parecía capaz de hacer cualquier cosa. – Mamá voy a salir ahora. – dije agarrando mi campera azul de hilo y salí de prisa.


Fui a ver a la única persona que sentí podía darme algo de ánimo y consejo en esos momentos: Naruto. Calculaba que no hacía mucho había salido del trabajo por lo que no me sorprendí de encontrarlo sonriendo aún con la ropa de calle puesta al abrirme la puerta. Pero su semblante cambió a uno serio al ver la preocupación marcada en mi rostro.

- Qué pasó Saku?

- Ino vino a mi casa y … creo que me amenazó – escupí de golpe y procedí a contarle con detalles lo que había ocurrido. Él ya estaba al tanto de la situación Gaara-Ino, por lo que se limitó a escucharme sin interrupciones y al final de mi monólogo fue que levanté mi vista para mirarlo a los ojos. – No sé que hacer.

- Es tu vida Saku, no puedes dejarte amedrentar por esa loca. Está claramente obsesionada pero no creo que llegue a hacerte algo. Es decir, desde que los vio juntos aquél día ha estado extraña en el trabajo, pero de ahí que sea una psicópata homicida … no lo creo.

Sentí que me tranquilizaba un poco; hablar con Naruto siempre lograba ese efecto en mí. Un rato después ya me había olvidado del problema llamado Ino y nos encontrábamos riendo de cualquier cosa.

- Hoy viene Temari, cierto? – me preguntó. Si bien ellos no eran muy cercanos igual a veces nos juntábamos los 3 a mirar películas o comer algo, ya que yo era su nexo en común.

- Sí, llega cerca de la media noche … estaba pensando en traerla y tal vez juntarnos un rato aquí si no te molesta. Ya sé que sería un poco tarde pero mañana no trabajo, y creo que sería una buena idea pasar un tiempo juntos, qué dices?, te gusta la idea?

- Creo que es genial, las espero entonces. A propósito, hoy no te quedas con Gaara? – me preguntó curioso ya que yo siempre pasaba las noches con él; y éstos planes desencajaban con la rutina que el pelirrojo y yo habíamos adquirido.

- Se contactó con la empresa y le mandaron unas planillas para que revisara. Además creo que tenía que elaborar unas propuestas y evaluar otras, por lo que me dijo que estaría en la computadora haciendo eso hasta tarde pues hoy era la fecha límite que tenía para entregar eso terminado. A estado en la semana adelantando algo pero igual le quedaban algunos ajustes que hacer. Yo le comenté que venía una amiga y me dijo que cuando nuestra reunión terminara le avisara para venirme a buscar. – conté.

- Cómo que no te da la noche libre, eh? – rió mi amigo – me parece a mí o lo de ustedes es un poco … mmm … como decirlo … intenso?

- Supongo – dije y me quedé un poco pensativa – No hemos hablado sobre lo que tenemos en ningún momento, sólo nos hemos ido contando nuestras vidas … y teniendo mucho sexo claro – me ruboricé un poco – pero no hay ningún plan de por medio.

- Ya veo – agregó Naruto no muy convencido – pero aún les quedan 2 semanas más para aclarar las cosas, no?

- Supongo – repetí, pero mi mente ya se encontraba perdida en un mar de pensamientos. Me sentía muy confundida. Sabía que Gaara me gustaba pero aún no sabía si sentía algo más por él, no si él sentía algo por mí … pero ya habría tiempo para pensar en eso; y con eso en mente me olvidé del tema y volví a mi casa.


Cené con mi familia esa noche e hice un poco de tiempo para ir a buscar a Temari a la estación del ferrocarril.

Cuando la vi descender del tren me puse muy felíz, hacía casi un mes que no la veía y realmente la extrañaba. Ella era mi gran confidente y compañera de fiestas en Tokio, y por culpa de los últimos exámenes que tuve de la Universidad y con el tema de mi licencia no nos habíamos podido ver. Ella ya estaba al tanto de algunas cosas con respecto a Gaara, y me hizo muy bien saber que contaba con su apoyo. Entre risas y conversaciones llegamos a lo de Naruto quien ya nos esperaba con algunas pizzas caseras, media olla de ramen y una botella de sake. Comimos y tomamos, nos pusimos al día de todo lo que habíamos hecho en este tiempo de estar separadas con Temari, mientras el pobre de Naruto nos escuchaba, y agregaba algún comentario de por medio. Todo fue risas hasta que llegó el tema de Gaara.

- Así que la rubia esa te amenazó, eh?, y porqué no le respondiste algo en vez de quedarte callada o contestarle como buena niña?? Ay Sakura, eres demasiado buena, yo en tu lugar la hubiera mandado a buscarse una vida, o al menos le hubiera dejado en claro que Gaara era mío – dijo Temari. Ella siempre tan directa y segura.

- Pero sabes que no me sale ser así Temi …además … Gaara no es mío … - susurré eso último a la vez que bajaba la cabeza. Tanto Naruto como Temari notaron eso, y ésta última no pudo evitar abrir mucho los ojos y preguntar.

- Oh no Saku, no me digas que te estás enamorando de Gaara? – me preguntó incrédula. Naruto se atragantó con el sake que estaba tomando y también esperó impaciente mi respuesta.

- No lo sé – dije al fin. Ninguno dijo nada por un rato hasta que Naruto rompió el silencio.

- Y tú Temari? Aún te ves con el chico problemático aquél con el que salías? – preguntó.

- Lo dejé hace algunos meses … aunque tenemos una relación algo así como de amigos … no lo sé …cada uno está con su vida, y creo que es mejor así – contestó y su mirada pareció un poco nostálgica – Y Qué hay de ti Naruto? Estás saliendo con alguien?

- Pues … - pronunció dudoso – algo así.- Yo lo miré interrogante ya que no me había contado nada al respecto. – Hace unos días fui como representante del concesionario a un congreso que se realizó en uno de los mejores hoteles de Otsu y conocí un chico que trabajaba ahí, y nos entendimos bastante bien. En éstos días nos hemos hablado por teléfono y quedó en venir a visitarme y pasar el fin de semana juntos para conocernos más.

- Por qué no me habías dicho nada? – repliqué un poco triste porque mi amigo me hubiese ocultado algo tan importante.

- No te pongas mal Saku, no lo hice porque quería esperar a ver que tal se daban las cosas con él y así no hacerme ilusiones en vano como la última vez. - contestó sinceramente Naruto y pude percibir por un momento un fugaz atisbo de nostalgia en su mirada. Me reproché internamente por hacerle recordar a Naruto algunos malos tragos que le tocó vivir sentimentalmente. - Además que tú también has tenido algunos líos que te han mantenido ocupada y no quería ser una preocupación más en tu vida. – agregó. Mi amigo Naruto siempre preocupándose por mi bienestar; que hubiera sido de mí todos estos años si no lo hubiera tenido a mi lado. No quiero ni pensarlo.

- Está bien, tienes razón, lamento haber dudado de ti – y nos abrazamos.

- Bueno chicos – interrumpió Temari – yo estoy cansada por el viaje así que me voy a ir retirando. Nos vemos mañana Saku – y miró a Naruto sonriendo de esa forma juguetona que la caracteriza y añadió – pórtate mal el fin de semana Naruto – y se fue riendo. Temari vivía a un par de calles de la casa de Naruto por lo que se fue sola. Con un poco de vergüenza porque ya eran cerca de las 3 de la mañana llamé a Gaara, y a los 15 minutos me pasó a buscar. Me fui no sin antes despedirme de Naruto y deseándole toda la suerte del mundo con su chico misterioso.


Al llegar a la casa de Gaara entramos en su cuarto por la terraza que daba al patio ya que sus hermanos estaban durmiendo y no queríamos despertarlos. Kankuro y Lee habían vuelto de Osaka el día anterior pues la primera etapa de la competencia en la que Lee participaba había terminado, puesto que los organizadores habían decidido que los competidores tuvieran una semana de descanso antes de dar comienzo a la siguiente etapa.

Gaara y yo nos acostamos desnudos, como siempre, uno frente al otro a la vez que nos mirábamos fijamente. Él acarició mi mejilla.

- Estás bien? – viendo que yo tenía un expresión extraña en mi rostro. Yo lo miré, dudando si decirle o no lo que había sucedido con Ino – qué sucede? – insistió acercándose un poco más a mí. Así que me decidí.

- Ino vino a mi casa hoy – solté de una, y esperé su reacción. Su semblante cambió de cariñoso a uno de seriedad total y frialdad; pero esperó a que yo continuara hablando – me dijo que me alejara de ti y ... – no sabía si contarle el resto. Él me miró acusador.

- Y qué más? – preguntó en un tono que parecía enojado.

- Y ... me amenazó – susurré acercándome al calor de su cuerpo. Gaara apretó los dientes claramente molesto pero reprimió cualquier violenta reacción y me apretó contra él.

A los pocos minutos se separó un poco de mí para poder besarme. Se apoyó en un brazo y con el otro me acarició la espalda, y pasando por mis brazos de vez en cuando. Fue moviéndose lentamente hasta colocarse encima de mí mientras se mantenía acariciando mi cuerpo y besándome. Estaba siendo tierno. Separó mis piernas con una de sus rodillas y se colocó entre ellas. Abandonó mis labios para deleitarse con mi cuello e ir regando de besos húmedos todo el camino hacia mis pechos. Capturó uno de mis senos con su boca y lo acarició con su lengua mordiendo un poco mi pezón endurecido por la excitación. Con la mano que no estaba usando para evitar que todo su peso estuviera sobre mí, masajeó mi otro seno. Así estuvo un rato, alterando sus caricias y besos de una seno al otro, succionando los pezones haciéndome arquear de placer cada vez que uno de mis senos estaba en su boca siendo atendido por su lengua. Yo acariciaba su espalda y apretaba los músculos de sus brazos cuando algún efímero latigazo de placer se encendía en mí haciéndome suspirar. Una vez hubo degustado mis pechos a su antojo siguió hacia el sur; delineando con su lengua mi piel, se detuvo un momento a jugar con mi ombligo provocándome unas cosquillas que no pude evitar retorcerme un poco bajo él, acción que hizo que levantara su vista hacia mi cara para observarme divertido.

Siguió dejándome besos por cada rincón de mi piel hasta que llegó a mi clítoris donde se dedicó con ímpetu a satisfacer de caricias ese botón de excitación. Lo lamía y mordía a intérvalos. Sentí su mano rozar mi intimidad y gemí. Sus dedos acariciaban mis labios vaginales deslizándose fácilmente por la humedad de la zona. Introdujo un dedo en mi interior mientras con su boca seguía jugando con mi clítoris. Gemí de nuevo. Comenzó lentas embestidas con uno de sus dedos, que luego se convirtieron en 2 y hasta 3. Metía y sacaba sus dedos de mí; yo gemía con mayor intensidad a medida que sentía que me acercaba al clímax. Succionó fuertemente mi clítoris y los espasmos de mi excitación apretaron sus dedos informándole que había llegado al fin. Sacó sus dedos de mi zona, y mirándome a los ojos se los chupo, degustando mis fluidos.

Trepó por mi cuerpo hacía mi boca y me besó mientras yo lo abrazaba acercándolo más a mí. Se introdujo en mí en ese momento, justo en medio de ese fogoso beso que nos estaba consumiendo el cual ahogó el gemido que se me escapó cuando sentí su intromisión en mi cuerpo. Se movió suavemente, entrando y saliendo de mí a un ritmo desesperadamente lento. Iba profundo en mí, abarcando cada milímetro de mi interior. Me moví un poco bajo él y enlacé mis piernas en su cadera dándole a entender que necesitaba que fuera más rápida. Enseguida me entendió y aceleró el ritmo de sus embestidas. Al poco tiempo llegamos los 2 al orgasmo jadeando y sudando.

Salió de mí cuando su respiración se calmó un poco y me atrajo hacia él haciendo que apoyara mi cabeza en su pecho. Pasaron unos minutos antes de que Gaara hablara.

- Si Ino te vuelve a molestar quiero que me lo digas – dijo dándome un corto beso en la cabeza.

- Está bien – contesté – por cierto, pudiste terminar lo de tu trabajo? – le pregunté comenzando a cerrar mis ojos por el cansancio que comenzaba a hacerse presente en mi cuerpo.

- Sí, eso ya quedó pronto. Así que podremos aprovechar el fin de semana – añadió. Eso fue lo último que escuché antes de quedarme dormida en sus brazos.

Esa noche fue muy especial para mí; no sabía muy bien porqué, simplemente lo sentía así. Gaara fue muy suave y tierno durante todo el acto, como si me estuviera cuidando, reconfortando; yo sentí que él ... me estaba haciendo el amor ... pero ... eso implicaría sentimientos de por medio y nosotros no los tenemos ... o sí? Acaso temari tenía razón al decir que me estaba enamorando de él?


Hasta aqui, espero les haya gustado

besoosss!!!!

sale un RR??