A la mañana siguiente Serena despertó enfadada y hambrienta, combinación que ya era peligrosa cuando estaba en la mejor disposición de ánimo, que ciertamente no era lo que tenía en ese momento. Había pasado una mala noche, pensando inquieta sobre la despótica manera con la que la trató Mí Lord Dragón, y no le mejoraba nada el humor el hecho de que cada vez despertaba sentía su aroma en las narices.

Se sentó, suspirando de alivio por no estar ya sumida en la oscuridad. Entraba un amarillento rayo de sol por entre las rejas de hiero de una ventana redonda situada en lo alto de la pared. Esa noche había tenido todos los sentidos ocupados en su captor y no había oído el sonido de las olas al romper sobre las rocas, muy abajo. En ese momento comprendió que él debió de llevarla a una de las torres que daban al mar, una torre que se libro de lo peor de los cañones.

Se bajó de la cama y se envolvió en las sábanas de satén como si fuera una de las túnicas romanas que se ponían las semidiosas del cielo raso cuando se vestían. Su camisola de lino estaba en el suelo formando un bultito mojado. Movió la cabeza, no habría sido demasiado esperar que el Dragón hubiera tenido la sensatez de dejarla colgada para que se secara.

Cuando dio la vuelta a la habitación, la sabana arrastrando detrás volaron por el aire millares de motas de polvo haciéndole cosquillas en la nariz, no le llevo mucho tiempo darse cuenta de que la magnifica cama, las sabanas de satén y las velas de cera en el candelabro de pie eran un oasis de lujo semejante a su habitación en el palacio, en sus labios se dibujó una sonrisa de superioridad. Mí lord Dragón podría ser una bestia en el corazón pero no cabía duda de que apreciaba las comodidades humanas.

En un rincón colgaba una jaula de pájaro de madera envuelta en telarañas vacía sin duda, su habitante debió de haber volado ya hacia mucho tiempo, al menos eso creyó hasta que se puso de puntitas para mirar entre las rejas y vio el pequeño nido con el montoncitos de huesitos encima.

Después de recobrar el sentido observo que algo faltaba en la habitación UNA PUERTA, recorrió las paredes tocado cada una de las paredes con delicadeza pero no logro encontrar la puerta. Casi llego a creer que el dragón le había hecho una especie de hechizo que le permitiría entrar y salir a su antojo pero que la tendría a ella prisionera para siempre.

Se dejo caer en la pared avergonzada de sus pensamientos cuando.

QUE DEMONIOS?

Escucho un canto un poco desafinado por cierto pero la canción le provoco risa

Cuando la luna se pone re grandota

Como una pelotota se ilumina el callejón

Se escucha el maullido de un pobre gato viudo

Lalalalalalalalalala

Serena no pudo contener la risa y soltó una carcajada, el cantante era horriblemente desafinado, pero su sonrisa le duro poco al darse cuenta que el sujeto se dirigía hacia ahí, sujeto la sabana con una mano y busco la jaula del pájaro

El panel se abrió, un hombre asomo la cabeza por la abertura y sin darse tiempo para tener miedo dejo caer la jaula del pajarito en la cabeza del hombre.

El hombre cayo y quedo en el suelo tendido pomo un monton de trapos.

-Ho no que hice! Dijo serena.

Pero su exclamación no se dio por el hombre si no por que vio que el hombre traía una bandeja con comida, se agacho a recoger un panecillo que cayo al suelo, mientras le daba una mordida al pan observo a su cautivo.

Mi Lord Dragón no se veía tan fiero tendido hacia abajo en el suelo de un charco de chocolate, lo toco con el pie pero el no se movió. Sabia que debía de aprovechar su estado y marcharse pero su curiosidad siempre era mas fuerte que el miedo, no podía marcharse sin verle al Dragón la cara solo una vez.

Sujetándose la sabana por el pecho, se arrodillo junto a el y le dio un leve empujón a su cuerpo. Cuando consiguió ponerlo derecho y de frente wow cual fue su sorpresa se decepciono al verle la cara.

- no puedo ser el dragón¡el era el que espantaba a las personas! JA No puede ser y que con su voz barítono, que tonta soy no puedo creerlo que este tipo con me haya producido escalofríos no, no puede ser el, hay Serena que tonta eres.

En eso se escucho un ronquido que salio de la boca del hombre que la hizo ver detenidamente la cara del hombre, su tez era blanca sus cabellos plateados, su barba de forma de candado, vestía de traje negro con una leve capa que le llegaba a la cintura era un hombre fornido era un hombre apuesto si pero no lo que ella creía.

- Creo que si mina estuviera aquí ya lo hubiera besado je je

Dijo con un tono melancólico.

- hay como las echo de menos.

Su generoso torso y su cara denotaban tranquilidad y bondad y su cara decía que ra un hombre noble.

Serena continua apartándose de el repitiéndose una vez mas lo tonta que había sido al creer que era ¡un hombre increíblemente guapo de ojos penetrante y sonrisa malvada! Ja o talvez ¡un príncipe misterioso agobiado de un terrible maleficio y que lo salvaría un solo beso de una princesa! Tendría que sentirse tranquila de que el Dragón no hubiera sido solo una bestia como ella creía sino solo un hombre y un hombre bastante vulgar por cierto sin un poco de clase como ella creía.

Agito la cabeza retrocedió hacia la puerta abierta.

-Adiós, mi lord Dragón – dijo – ojala que nunca volvamos a encontrarnos.

Pero unas manos calidad se cerraron sobre sus hombres desde atrás acariciándole el arco de las clavículas.

- yo en su lugar no estaría tan seguro de so. Todo lo contrario, querida mía, creo que será mejor que nos preparemos para disfrutar de nuestras mutua compañía durante un tiempo.

- NO SE MUEVA.

Ordeno el dragón con la misma autoridad de un hombre acostumbrado a que se le obedezcan sus órdenes.

Serena sintió la tentación de desobedecerlo pero la tenue presión de sus dedos le advirtió que el era capaz de obligarla acatar sus ordenes con o sin su consentimiento. No le gusto nada la idea de hacer una pelea entando cubierta solo con la sabana que parecía que tenia mente propia porque se deslizaba con gran facilidad.

Trato de hacerse una imagen de su captor: Es mas alto que ella talvez por una cabeza o mas sintió sus manos eran lisas y delgadas sus dedos eran largos sus uñas bien cortadas como los de un aristócrata, los dorsos de las manos los tenia oscurecido por un fino vello negro. Al respirar su aroma que en ese momento estaba mezclado con el olor del cigarro comprendió lo entupida que había sido al creer que el hombre que estaba tirado en el suelo era el Dragón cuya sola presencia la hacia vibrar cada uno de sus nervios.

El otro hombre se sentó, gimiendo pasándose la mano por la parte de atrás de la cabeza.

-La chica es una malagradecida me tendió una emboscada- murmuro, sacando un pañuelo y se limpio la cara con los restos de chocolate y migajas de pan que estaban en su cara- no la vi venir.

-Rara vez se ve venir tratándose de una mujer- dijo el dragón sarcástico.

Ella sintió que el estaba mirando el desastre que quedaba de lo que había sido su desayuno.

-Eso dice que no eres muy aficionada a los panecillos ni al chocolate – dijo el Dragón.

-No soy aficionada a que me tengan encerrada como un animal en una jaula. Dijo Serena al ponerse muy derecha haber si así se olvidaba que estaba en sus brazos.

Su suave risa acaricio la nuca de Serena, algo que la estremeció.

-¿No seria mas agradable si se considerara como un mimado animalito?

-He sabido que hasta los animalitos domésticos han sido capaces de desgarrarle el cuello a su amo si son maltratados o se le priva de atención por mucho tiempo

-Me tomare muy enserio esa advertencia, aunque le aseguro que jamás han sido mis intenciones privarla de mis atenciones.

Antes de que Serena asimilara lo que dijo el Dragón, el hizo una señal a su compañero.

-¿Ago yo las presentaciones, Mal o las haces tu?

El hombre se puso de pie y se sacudió el traje y se inclino hacia ella en una tímida reverencia todavía le dolía la cabeza del golpe.

-Malachite Graham para servirle princesa, su humilde servidor, pero espero que me llame MEL así me llaman todos mis amigos.

Tenia los ojos igual de grises y serio igual que los de un el consejero que solía estar en la mesa del circulo de su madre.

-Serena, Princesa del reino de la luna- contesto fríamente- y me temo que no puedo considerarlo mi amigo señor MAL mientras usted y su compañero insistan en tenerme como su prisionera.

-Ahora que hemos acabado con los simpáticos saludos…

El Dragón estiro la mano.

-Mal, Tu corbata

Mal miro perplejo su corbata y dijo.

- Esta arrugada?

El largo suspiro de sufrida paciencia que exhalo el Dragón que le agito los cabellos a Serena.

- ¡HA!

Exclamo Mal arrancándose la corbata y poniéndosela sobre las manos del Dragón, ella comenzó a debatirse en serio.

-Si juega con la venda, le atare las manos

Susurro el poniéndole la tira de lino sobre los ojos

-Y eso podría hacerle un poquito difícil seguir amarrándose con tanta fuerza esa sabana.

Dijo con una voz muy sedosa cosa que Serena sintió que se le doblaban las piernas.

Serena no tubo mas remedio que rendirse a su voluntad, era bastante humillante que el la hubiera visto si ropa, no iba a permitirle que se divertirá a sus expensas delante del ruboroso señor Mal.

Le habría sido mas fácil si la tratara con rudeza pero en vez de eso el estaba poniendo el cuidado mas exquisito en evitar que sus cabellos quedaran enredados con la venda, pero cuando la tomo del brazo y la hizo caminar hacia la cama, la fuerte presión de su mano le dijo que estaba apunto de terminar con su paciencia.

-Déjanos solos Mal quiero hablar a solas con la señorita Serena.

Dijo el Dragón.

-No hay necesidad de que te enfades con ella, si yo hubiera sido mas cuidadoso…

no pudo terminar de decir la frase.

- Que no habrías acabado con la jaula de los pájaros como sombrero en tu cabeza .Por dios mal deja de comportarte como una niña asustada, n tengo ninguna intención de torturar ni de violar a nuestra huésped… todavía

Después se escucho el clic de la puerta cerrándose..