Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.


La reina dio un breve suspiro y continúo.


7º Relato: Platicas

Entraron Zuko y Mai al globo, todos estaban esperando.

Zuko pasó como un rayo hasta su habitación, no hablo con nadie y no levanto la mirada, despedía enojo y desesperación.

- Al menos podrías decirme lo que paso – le gritaba Mai mientras caminaba detrás suyo- Zuko!

Los demás aguardaban en una pequeña sala, simplemente vieron pasar a Zuko por el pasillo, Mai se detuvo frente a la puerta abierta y se dirigió a todos.

- Ya nos vamos – dijo con voz firme, tratando de aparentar tranquilidad, en ella era raro que no lo lograra- a la nación del fuego, sin una sola escala más.

Se escucho la puerta de la habitación de Zuko que se azoto al cerrarse, Mai camino con paso presuroso hasta ella.

- ¡Zuko! – replicaba la chica enfrente de la puerta- creo que si querías que nadie se preocupara por ti no lo estas logrando… - no recibió respuesta- dijiste que ya esperabas malas noticias, no tienes que desanimarte así de rápido!

- ¿Todo está bien? – Peguntaba Katara desde el otro lado del pasillo-

- Si, es solo que, él es algo trágico – dijo Mai un tanto preocupada- solo necesita un tiempo a solas y darse cuenta de que debe hablar al respecto.

Katara asintió y ambas se retiraron.

Zuko escuchaba a ambas desde su cama. Se cubrió los ojos con las manos mientras maldecía a aquel hombre, a su padre y a su ridícula suerte.

Mai entro a su habitación, Ty lee estaba sentada sobre su cama.

- ¿Qué pasa? – dijo Mai extrañada-

- ¿Zuko encontró algo? – Ty lee contesto con otra pregunta-

- Parece que sí, pero nada bueno – Mai vio a su amiga y la noto afligida- pero no sé si eso es bueno o malo.

- ¿De verdad quieres volver a ver a Ursa? – Ty lee sollozaba- Lo único que recuerdo es que era una bruja – la chica empezó a caminar en círculos por toda la habitación- solo nos regañaba, nos odiaba, nunca recordaba su cumpleaños, nunca hizo nada por ella, ella nunca la quiso! ¿Por qué tenemos que embarcarnos en un viaje como este por una mujer tan horrible?

Mai sujeto a Ty lee de los hombros para tranquilizarla.

- Zuko quiere verla – Mai hablaba fríamente- es solo por él, tu no tenias que venir si no querías.

- No es cierto – Ty lee se soltó- Ursa no era solo la madre de Zuko y Azula no era la única que la odiaba, ¿Ya olvidaste cuando nosotras la…? no sé ni siquiera si se pueden considerar maldades lo que le hacíamos. Es que solo no entiendo cómo es que puedes estar tan…cooperativa con todo esto.

- Recuerdas cuando me…- el tono de Mai se volvía más triste, sobo su mejilla con su mano, como si eso le trajera un recuerdo-

- ¿Y cómo no? – Ty lee sonrió un poco en medio de su histeria- Ursa encolerizo cuando supo que tú eras quien había robado la colección de retratos, detesto darle la razón a Azula, je.. Desde entonces siempre nos vigilo.

- Ella odiaría que yo estuviera con Zuko – sus palabras salieron casi sin que se diera cuenta-

- Entonces dejemos de buscarla – dijo Ty lee- si tu lo convences, tal vez…

- No funcionaria – la interrumpió Mai – y además… necesito saber, la verdad

- ¿Qué verdad? – dijo Ty lee confundida-

- Nosotras éramos muy pequeñas – contesto Mai mientras caminaba de un lado a otro- y Azula siempre tenía esa forma de convencernos, tal vez… Ursa no era mala, o tal vez si lo es…no sabes cuánto deseo encontrarla, para… saber si de verdad es una mujer tan horrible…

- Claro que lo es – Ty lee afirmo con fuerza-

- ¿No has escuchado a Zuko hablar de ella? Es como si hablara de alguien que yo nunca conocí, y si él tiene razón? – Mai se desesperaba- y si éramos nosotras quienes estábamos mal desde un principio? ¿Y si Ursa si era una madre perfecta y Azula una desquiciada de nacimiento?

- Nadie es mala desde que nace – dijo Ty lee-

Mai se sentó en la cama y junto sus manos a su pecho.

- Pero si a Azula no la desquicio su madre… entonces si es nuestra culpa – la voz de Mai se hacía más baja-

Ty lee se sentó junto a Mai y tomo sus manos. Fue hasta ese instante que se dio cuenta del estado de su amiga, ¿cuántas veces la habría asaltado la culpa? Al final, el dolor era de ambas, un dolor que parecía que solo ellas compartían.

- Lo siento – dijo al fin Ty lee- no te preocupes, encontraremos a Ursa y te darás cuenta, solo los monstros pueden engendrar mounstros.

El globo aterrizo de noche en la nación del fuego, junto a palacio. Una escolta esperaba al señor del fuego.

Zuko salió de su habitación y desde la puerta de la sala donde estaban todos, excepto Ty lee y Mai, dijo con tono cansado.

- Lamento, haberlos molestado tanto, yo – Zuko dudo un poco- solo necesito distraerme y procesar lo que paso.

- Tal vez – le contesto Aang- ayudaría si nos dices que paso…

El avatar solo recibió los ojos tristes de Zuko.

Todos bajaron del globo sin decir más. Zuko entro a palacio, esperaba un millón de asuntos para arreglar, pero su tío había preparado todo para que pudiera descansar al menos la noche en que regresara. A todos se les acomodo en lujosas habitaciones y supusieron todos irían a dormir; pero Zuko necesitaba que le contestaran unas cuantas preguntas.

Ni siquiera se había adentrado completamente la noche cuando camino hacia la torre blanca donde mantenían a su padre. Entro con su capucha y el paso pesado, entre las sombras alcanzo a ver la siniestra sonrisa de Ozai.

- Que rápido volviste – dijo su padre con malicia- y dime ¿que fue lo que encontraste?

- ¡Como si no lo supieras! – Zuko dejo salir toda su ira- eres un desquiciado y Yang Ra es un mounstro despreciable y vil!

- Yang Ra? – dijo Ozai con asombro- diste con el tan lapido? Me sorprendes, jeje. Creí que tendrías que buscar como a tres o cuatro falsos para poder hablar con mi viejo amigo.

- Déjate de sarcasmos! – replico Zuko- ¿cómo hago para que me diga donde esta mi madre?

- JAJAJAJA – Ozai se reía de su desgracia- vamos, conozco al viejo, es solo un avaro rencoroso si le das lo que te pide seguro hablara…anda ¿acaso es tan inaccesible su petición?

Zuko reflexiono un momento y respondió con pesadez.

- Un asesinato – dijo al fin- de una chica inocente que nada tiene que ver con esto…

Los ojos de Ozai se posaron en el rostro de Zuko, en el afligido rostro de su hijo.

- Entonces sí que es imposible – dijo Ozai con altanería- no me mataste a mí, cuando tenias una perfecta excusa de justicia; no mataras a un inocente solo por tu beneficio propio.

- ¡No es solo para mi beneficio! – grito Zuko – Mi madre ha estado sufriendo por muchos años!

- ¿Y porque te justificas? – las palabras de Ozai hirieron a Zuko – es que has considerado matarla? No es como si no lo pudiera creer.

- ¡Ya basta! – Zuko seguía gritando- ¡jamás caería tan bajo!

- ¿Por que me mientes a mí? – replico Ozai- que ganas? Ambos sabemos lo que eres y no capaz de hacer, de pensar… apuesto a que te preocupa como matarla sin ser culpado, no te preocupes, es realmente fácil.

- ¡Cállate! – Zuko sudaba-

- ¡Eres señor del fuego! – Ozai hablaba con malicia- será sumamente fácil excusarte, inventar cualquier cosa, encontrar otro culpable y lo sabes

- ¿Quien más tiene información sobre mi madre? – dijo Zuko tratando de tranquilizarse-

- Nadie – Anuncio Ozai con altanería- a todos les dije mentiras. Y a mi tendrás que matarme antes de que hable.

Zuko se acomodo la capa para que solo llegar penumbra a sus ojos, se dio la vuelta y se dispuso a irse.

- Detrás de palacio – dijo Ozai en voz baja- en los jardines que tu madre siempre cuidaba, hay unas flores de pétalos azules, de fragancia fuerte, con la hoja ancha. Hierve un poco en el té y dáselo a cualquiera que desees ver muerto, el sabor es parecido al de muchas otras plantas, solo es ligeramente más amargo; pero el envenenamiento ocurre en un tiempo incierto dependiendo de que tan cargado lo hagas, es indetectable, aun para el más hábil de los curanderos de la tribu agua.

Zuko fingió no escuchar y continúo con paso firme hasta su alcoba, la más alta de las torres del palacio.


¿Era esta la habitación de mi padre? – Pregunto el príncipe extrañado- no lo sabía.

La madre asintió. Una ligera sonrisa se dibujo en sus labios.


Zuko entro silencioso a su habitación, todas las luces ya estaban apagadas y le había ordenado a los guardias que se retiraran, nadie debía enterarse de que no estaba en su cama. Prendió la lámpara de su cuarto y vio a Mai que dormitaba sobre su cama.

- Regresaste – dijo la chica mientras se incorporaba-

- Yo…- Zuko no sabía que responder-

- No importa – respondió Mai- es obvio que estas alterado.

- No es que no quisiera decirte lo que paso, es solo que desearía que no hubiera pasado – respondió Zuko- ¿lo entiendes?

- A veces – prosiguió la chica- pasan cosas que desearíamos que no pasaran, pero que no pueden pasar de otra forma.

Zuko se sentó a su lado y la tomo de la mano.

- Creo que no encontrare a mi madre – Dijo Zuko- es que me costó tanto, creo que nunca llegue a aceptar que realmente se fue, me dolió mucho. – Zuko volteo y vio los ojos de su novia- ¿Y si la encuentro y ella está feliz?

Mai se extraño.

- ¿Y si ya rehízo su vida? – Zuko la abrazo - ¿Y si la vida le dio tantas cosas como a mí?

Mai le hablo con calma.

- Debes recordar que tanto tu como ella son seres humanos, todas lo somos – Mai quería hablar de alguien más-

- ¿Aun te preocupa Azula? – Zuko dijo el nombre de su hermana con dificultad- ¿Aun odian a mi madre?

Mai no pudo mas, sus ojos se rozaron de lágrimas.

- Lo siento – dijo la chica- es que todo lo que yo recuerdo, es como si tu hubieras vivido en un mundo aparte.

- Ahora vivimos en el mismo – Zuko se acercó y la beso con fuerza-

Sus manos se acercaron más de lo que se habían acercado antes.

La estrellas titilaban, el viento soplaba casi al punto de apagar los candiles y la luna en el cielo reflejaba su luz entre la ventana, hasta que llegó el momento en que la pálida piel se confundió con las sabanas blancas.


- ¿Y que paso? – Pregunto el príncipe confundido-

La madre volteo a verlo con una sonrisa y brillo en sus ojos.

- Al fin y al cabo, estas tu aquí ¿o no? Mi querido hijo – dijo la reina como quien añora un solo recuerdo-

El príncipe alcanzo a sonrojarse un poco.

- Al día siguiente – prosiguió la reina cambiando su tono - nos enteramos de que Azula escapo.