Holasss! aqui de nuevo con un nuevo cap ^^ espero que los disfruten XD
Agradezco a aquellos que me dejan sus comentarios y me añaden a sus favoritos, me da un subidon de energia tremendo cada vez que los veo ^^
No los entretengo más, a leer!
Capitulo 7
Convencer a Potter de su buena voluntad en aquella proposición que debía exponer, no resultaría nada fácil si éste no cesaba en sus intentos de esquivarlo cada vez que lo citaba en su despacho o se escabullía cuando se lo cruzaba por los pasillos de la empresa. Era increíble que el moreno tuviese miedo a encontrarlo y aceptar su oferta cuando en el pasado se había enfrentado en un duelo a muerte con el mismísimo Lord Voldemort y encima había salido victorioso del encuentro, pero parecía que así era, o sino no conseguiría dar explicación a su comportamiento, el cual llegaba a ser hasta paranoico.
Su secretaría estaba agotada de las tantas veces que la había mandado a bajar al despacho de Potter y regresaba con la misma frase cada vez que regresaba: "se encuentra ocupado con algunas gestiones importantes". ¿Qué tantas gestiones debía realizar ese día que no era posible dedicarle unos minutos para hablar de negocios?.
No pensaba esperar toda la mañana en su despacho a que Potter se dignara a aparecer, con lo cual, tras la hora del almuerzo, bajaría a su despacho y lo acorralaría para que no tuviese oportunidad de escabullirse. Con una sonrisa de triunfo, volvió a su trabajo.
Las horas pasaban casi sin percatarse de ello y tuvo la sensación de que le habían echado un hechizo temporal al reloj para que los minutos pasasen más rápido de lo habitual. Entró en el ascensor privado que se encontraba en cada planta a disposición de los jefes de sección y marcó el tercer piso, donde Potter se ubicaba.
Se miró un momento en el espejo que se encontraba allí y se atusó un poco el pelo, para él su imagen era algo primordial a la hora de los negocios. Sonrió a su propio reflejo, quitándose una mota de polvo inexistente de su hombro y volteó justo a tiempo en que se abrían las puertas, listo para encarar el asunto que lo había llevado allí.
A medida que avanzaba por el pasillo, muchas cabezas giraban a su paso o se asomaban por las puertas entreabiertas de los distintos cubículos, queriendo cerciorarse de que realmente su atractivo nuevo jefe había pasado por allí.
Draco era consciente de las miradas de admiración y lujuria que recibía allí donde iba y se sentía orgulloso de ello. A la hora de encontrar a buen candidato para calentar su cama, aquello le servía de mucho, solo debía tantear el terreno, elegir a quien más le gustaba, decirle tres frases tontas y caían como moscas. Le hacía sentirse poderoso.
Llegó frente a la puerta que portaba una plaquita con la inscripción "Jefe de Sección" y llamó un par de veces con los nudillos para anunciar su llegada. Le extrañó que ninguna voz lo invitase a pasar, por lo que volvió a llamar a la puerta, esta vez más fuerte y más toques seguidos y esperó de nuevo. Harto de no recibir contestación abrió abruptamente la puerta y lo que vio allí lo cabreó aún más: Potter estaba sentado tras su escritorio revisando papeles tan tranquilamente, como si en ningún momento hubiese escuchado sus golpes en la puerta.
Decidió que lo mejor era pasar ese hecho por alto y, tras cerrar la puerta para evitar curiosos, se sentó elegantemente en una de las sillas vacías situadas en el otro extremo del escritorio, esperando a que el moreno le prestase atención.
Finalmente, éste entendió a lo que Draco iba, por lo que dejó a un lado los papeles que revisaba y levantó la vista para encarar al rubio, pensando que lo mejor para ambos sería acabar con toda esa situación de una vez por todas.
-Buenas tardes, Malfoy, ¿Deseas algo?.
Draco alzó una ceja pensando que el moreno debía tener mucha cara dura para preguntar aquello.
-Pues ahora que lo dices, si que deseo algo- dijo Draco, usando aquel tono frío y despectivo que empleaba cuando estaba realmente cabreado-deseo saber por qué cojones no has acudido todas las veces que te he llamado a mi despacho y por qué te escabullías por los pasillos cuando me veías.
La sonrisa burlona que se formó en el rostro del moreno le produjo sensaciones contradictorias; por un lado deseaba acercarse a él y besarlo con pasión hasta quedarse sin aliento, pero por otra le entraban unas ganas terribles de quitarle esa sonrisa a base de puñetazos.
-Sinceramente, no se de qué me hablas, he estado muy ocupado durante toda la mañana revisando cuentas y contratos, no te creas tan importante Malfoy- el moreno dejó a un lado los papeles que revisaba y miró directamente a Draco- pero ya que estas aquí, podrías decirme eso tan importante que necesitas comunicarme en lugar de estar quejándote.
Los puños de Draco se crisparon sobre los brazaletes de la silla en un vano intento de controlar las crecientes ganas de partir la cara a Potter, pero se obligó a serenarse y continuar.
-Quería hablar contigo de la oferta que te propuse hace poco y de los acuerdos que podría establecer si aceptas- dijo Draco- ¿Has pensado ya si vas a aceptar o no?.
-Lo he estado pensando si- la sonrisa burlona desapareció para dar lugar a un gesto de desconfianza- he hablado con otras personas para saber qué opinaban respecto al acuerdo- "otras personas mis cojones, has hablado con Remus", pensó el rubio, sin embargo procuró que ese pensamiento no saliese de su boca, Harry continuó hablando- y antes de decidir nada me gustaría escuchar cuales son los términos que piensas establecer respecto a éste.
Bueno, aquello sonaba realmente bien teniendo en cuenta cómo salió despavorido de su despacho cuando se lo propuso. Se enderezó en la silla para adoptar una pose más seria y clavó su mirada en la de Potter. La intensidad de aquellos ojos esmeralda lo hicieron estremecerse, aunque no lo dejase notar.
-De acuerdo Potter, éstas son las condiciones: fijaremos el acuerdo inicialmente para un año, en el cual, deberás representar tu papel como mi pareja, eso significa que vendrás conmigo a actos públicos con mis socios y te comportarás de manera educada y amorosa frente a ellos para que todo sea más convincente, incluso sería apropiado que fingiéramos también frente a los empleados de la empresa para hacerlo más creíble. Pero- levantó la mano antes de que Potter lo interrumpiese, seguramente para protestar por los términos que Draco relataba- incluiré una clausula otorgándote el poder de concluir el contrato incluso antes del año, por lo que no estarías completamente atado a él. Eso si, si decides aceptar exigiré lealtad en todos los sentidos y eso incluye escarcéos amorosos a mis espaldas, ¿Qué me dices?, ¿Aceptas o no?.
Le encantaba observar al moreno, su rostro era tan expresivo que ya sabía de antemano lo que pensaba contestar sin siquiera haberlo dicho. En aquel momento su gesto le indicaba que faltaba muy poco para escuchar el ansiado "acepto" que, estaba seguro, saldría de sus labios.
-¿De verdad podré rescindir el contrato cuando yo quiera?, ¿Sin trampas?.
-Te doy mi palabra de mago que no hay ninguna doble intención y que respetaré tu decisión en todo momento- dijo Draco.
Observó como finalmente las facciones del moreno se relajaban y suspiraba audiblemente en un gesto de derrota.
-De acuerdo Malfoy, acepto- la sonrisa de satisfacción en la cara del rubio no se hizo esperar- pero antes de empezar con todo esto quiero ver el contrato y revisarlo, pero sobre todo, no pienso emprezar nada hasta no haberlo firmado.
-Por eso no te preocupes, llamaré a mi abogado para que empiece a redactarlo y tenerlo listo hoy mismo sobre mi mesa. Por mi parte no hay más que decir, así que con tu permiso, vuelvo a mi oficina- se levantó de la silla y se dirigió hacia la puerta, pero antes de traspasarla, se giró de nuevo hacia Potter- Te espero esta noche en mi casa para cenar. Es bueno que nos vayamos conociendo para representar mejor la farsa, además de que tendrás el contrato listo para firmar. Te enviaré una nota con la hora y mi dirección junto con mi secretaria. Que pases buena tarde, Potter.
No pudo evitar que una sonrisa entre maliciosa y satisfecha apareciera en sus labios de camino al ascensor. Era una suerte que el moreno hubiese aceptado tan rápido y con tan pocas reservas. De ahí a tenerlo en su cama pasaría poco tiempo, él se encargaría de que así fuese.
Llegó a su despacho más animado y con unas ganas tremendas de comunicarle a su padre su triunfo, por lo que tras echar un hechizo de impasibilidad a la puerta y uno silenciador, se dirigió a la chimenea, arrojó polvos flu y esperó a que su padre atendiese a su llamado tras gritar la dirección.
El aristocrático rostro de Lucius apareció al otro lado inmediatamente, disimulando muy bien su impaciencia por saber que tal le había ido a Draco con el moreno.
-Buenos días, padre, ¿estás ocupado?.
-No Draco, estaba esperando tu llamada, ¿Qué tal te ha ido?.
Draco sonrió burlonamente al comprobar hasta que grado su padre estaba impaciente por recibir noticias. Ni tan siquiera se percató de su falta de protocolo al no responder al saludo de su hijo.
-Mejor de lo que esperábamos, en cuanto le he hablado de los términos que acordamos ayer, ha aceptado sin problemas.
-Excelente, Draco- la cabeza de Lucius giró por unos segundos hacia atrás, pero de inmediato volvió a prestarle atención- ¿Cuándo firmará el contrato?.
-Esta misma noche, lo he invitado a cenar en mi apartamento para hablar con más tranquilidad, tendré listo el contrato para que lo firme hoy y empezar mañana con nuestro trato.
-Me alegra oír tan buenas noticias, mañana me cuantas todos los pormenores de tu cita con Potter, ahora debo dejarte, tengo que atender algunos asuntos urgentes.
-De acuerdo padre, nos veremos mañana, dale saludos a Remus de mi parte.
-Lo haré. Adiós, Draco.
Se levantó del suelo y se dirigió al mini bar para servirse un vaso de whisky de fuego y mientras lo degustaba, pensó que había sido fácil convencer a Potter y que su padre se sentiría orgulloso de él por haber cumplido el objetivo de reclutar a Potter para sus empresas. Dejó el vaso en el escritorio y marcó en su móvil el numero de su abogado, quería dejar cerrado el contrato cuanto antes.
-¿Robbins?, soy Draco Malfoy, me gustaría que nos viésemos dentro de una hora en mi despacho de Marshall´s Corporation, necesito que me hagas un trabajo urgente, ¿Crees que podrías?.
Colgó el teléfono satisfecho de sí mismo por su ingeniosa hazaña y volvió a su trabajo hasta la llegada de su abogado. Lo que no sabía, es que cierto moreno había llamado a Remus desde su despacho en el momento justo que él hablaba con su padre por la chimenea para contarle su decisión y pensar bien cuales serían sus próximos pasos en la cena de aquella misma noche para tener al rubio en un tiempo muy cercano comiendo de su mano.
