Disclaimer: Ninguno de los personajes que aquí describo me pertenecen.


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Capítulo 7

La negación a la naturaleza mundana

La luz del sol entraba por las ventanas y el aire diurno jugaba con las cortinas en un eterno balanceo rítmico de ida y vuelta. Un rayo del astro rey rebotó en uno de los cristales pertenecientes a la lámpara que había destrozado la noche anterior y lo mandó directamente a sus ojos, Sasuke se revolvió entre las frazadas de su lecho y por fin abrió sus profundas obsidianas, sintiendo una tremenda pesadez en el cuerpo, tomó el reloj con su mano izquierda y se lo llevó a la cara, once treinta y dos de la mañana era la hora que marcaba el dichoso aparato, se puso panza arriba y observó el techo de la alcoba tratando de traer sus últimos recuerdos a la cabeza colocándose la mano diestra en la frente y fue en ese preciso instante en que notó la venda en torno a dicha extremidad.

La alejó de su rostro para observarla con detenimiento y en una especie de ensueño en el que sin darse cuenta dejó caer el reloj al piso, todo lo sucedido por la noche apareció frente a sus ojos trayéndole de vuelta las extrañas sensaciones que tanto le aquejaron en ese momento, desde la rabia que lo embargó al saber de la felicidad de los otros y la necesidad de venganza que sintió en aquel momento, incluso pudo revivir el malestar que le aquejaba contenerse de sus deseos de destrucción, la lámpara quebrada y la felicidad de eliminar el dolor de su corazón al confundir a su propia mente inyectándole dolor físico en otra parte del cuerpo y la culpabilidad de haberse dañado él mismo; le mareaba tan solo recordar todo el mar de pensamientos oscuros y negativos que lo atormentaron al salir de casa y por último apareció ella, Hyuga Hinata se le reveló en una visión que eliminó con su simple presencia el sufrimiento que lo perseguía.

Acercó su mano a la cara y volvió a sentir sus cálidos dedos limpiando suavemente su mano y rememoró la concentración que invertía al llevar a cabo dicha tarea, ver ese tenue rubor en su rostro al darse cuenta que se tenían tan cerca el uno del otro le arrancó una sonrisa placentera y al llevar sus dedos a la frente y recordar la ternura con la que sujetaba su mentón volvió a sentir ese extraño malestar en la boca del estómago que le devolvió la objetividad, se levantó abrupto y escrutó su habitación que para su fortuna lucía muy diferente de la noche anterior, se sintió cansado y deseó volver a dormir ya que pese a haber regresado a su casa no logró conciliar el sueño temprano permaneciendo varias horas dando vueltas en la cama.

Salió de su cuarto con semblante irritado, estaba seguro que no podría dormir otra vez y le molestaba ver esa odiosa lámpara culpable de gran parte de su delirio destrozada en el suelo de su alcoba, se quitó la camisa manchada de sangre, ni siquiera se la cambió al llegar a su casa, y la lanzó al cuarto de limpieza, poco le importó el lugar en el que cayó solo le interesaba olvidar todo lo ocurrido; al percatarse del desorden que también había dejado en la mesa y sillas se dispuso a devolver todo a su lugar, encontrándose en ese momento con la chamarra de la kunoichi colgada en uno de los respaldos de los asientos.

Se acercó a ella nervioso y con los dedos de su mano derecha la tocó, pasando su vista a la venda que cubría la herida, sonrió complacido y la acarició con los dedos recreándose la piel de la muchacha, por un momento vio que se trataba de su rostro y su cabello los que mimaba con inusitada ternura; nuevamente se dejó guiar por esas sensaciones que le embelesaban llevándose la prenda de la chica a la altura de la cara, cerró los ojos y aspiró el aroma que se desprendía de la chamarra, una mezcla entre el champú, el jabón y el propio olor de la joven que le cautivaron, llegando al punto en que deseó tenerla ahí para tocar sus rosados labios y sentir el calor de éstos, «por favor, acéptela por esta noche» la escuchó decirle y no pudo negarse a su infantil petición, su espíritu se doblegó con tan solo escuchar esa dulce vocecita que le otorgó el respiro que anhelaba permitiéndose sanar algunas de sus heridas, embriagándose por los deseos de una vida en que el odio y la venganza no formaran parte de su vida.

Alivio, calma, paz y tranquilidad eran sinónimos de aquello que lograba sentir al poseer esa prenda entre sus manos, que por insignificante que pareciera, para él en este momento era su más grande tesoro que cuidaría a toda costa. El simple hecho de inhalar su perfume le liberaba de las cadenas que lo aprisionaban en la oscura cueva en la que se encontraba, no era necesario ver la luz porque sentía que el paraíso se encontraba ahí mismo, pasó la chamarra suave acariciando su mejilla para después llevarla a sus labios y terminar su recorrido nuevamente en la nariz, volvió a absorber el penetrante aroma de la chica, sus fuerzas cedieron y en un ataque de impaciencia se permitió abrazar dicha indumentaria acunándola entre sus brazos para nuevamente sentir esa rara sensación que le volvió a picar en el vientre.

Sasuke abrió los ojos confundido ¿por qué había hecho tal cosa? sacudió la cabeza y miró a todos lados asombrado, dejó la prenda en donde la encontró y corrió a la ventana la cual abrió de par en par permitiendo que el aire fresco entrara al pequeño apartamento, ansiando que el frío ambiente de afuera le bajara el calor que sentía ahora recorrer en todo su cuerpo, se apoyó en el marco e inhaló y exhaló cansado, no había hecho gran cosa pero sentía el sofoco de haber corrido todo un maratón en menos de diez minutos, volvió a llevar su mano a la frente para controlarse y analizar con detenimiento su forma de proceder en cuanto a esa prenda; no, no lo había hecho por Hyuga exactamente, esa chamarra pudo pertenecerle a cualquiera, esa ansiedad que sentía entorno a esa chaqueta se debía a lo que representaba para él, la salvación de su vida llena de aflicciones y pesares, se convirtió en la representación de una escalera que lo sacaría de la cueva en la que permanecía prisionero y nadie podría negarse a esa clase de ofertas que proclaman la salvación.

Pero ¿por qué tenía que ser precisamente la chamarra de esa jovencita? Antes del cumpleaños de Neji Hyuga no la había visto, trató de hilar cada detalle que tenía acerca de ella, por el Doujutsu de la joven supo que pertenecía al clan Hyuga, fue gracias a Kakashi que se enteró que su nombre era Hinata además al parecer Sakura, Kiba y Shino también la conocían, recordó específicamente el encuentro que habían tenido esos cuatro afuera de la mansión Hokage y la cara de embobado que sostenía el Inuzuka en ese momento, aparentemente él la conocía demasiado bien y no tenía que ser un genio para concluir que ella era parte de su equipo ninja, lo cual significaba que también fue una de los nueve novatos que ascendieron a genins en su generación.

Pero si su resolución era acertada ¿por qué Hyuga no aparecía en ninguno de sus recuerdos? aunque nunca les prestó un verdadero interés a ese montón de chicas locas que siempre lo acosaban, al menos sabía de quienes se trataba, pero a ella no la vio ahí, Hinata no estaba entre aquel problemático grupo de niñas que afirmaban estar enamoradas de él, pese a jactarse de no pasar desapercibido para la parte femenina de la academia, desde las más grandes hasta las más chicas lo perseguían dejando una estela de corazones a su paso y aun así, ella no se encontraba en sus memorias. Aspiró con enfado, tanto pensar en la chica le hacía sentir coraje hacia su propia persona, él no era así y podía alardear por darse el lujo de ignorar los coqueteos de las mujeres a su alrededor, aunque ciertamente le molestaba caer en cuenta que Hinata no era una de sus admiradoras pero, ¿en qué rayos estaba pensando? cualquier chica lo era, bastaba con lanzarles una de sus gélidas miradas para hacerlas caer rendidas a sus pies, sin embargo y pensándolo bien ¿a qué venía todo esto? qué más daba que fuera o no una más de sus adeptas, se suponía que eso no le interesaba de ninguna manera.

Se dio la vuelta de nuevo a la casa y se recargó en la pared, sentía como su estómago se revolvía con todas las emociones que ahora le aquejaban, tantas impresiones mezcladas al mismo tiempo le mareaban, sentía que si continuaba de esa forma perdería la cordura en cualquier momento y en ese caso era probable que se diera a la perdición; su mente acostumbraba vagar de las maneras más inestables para él, llevándolo por un tortuoso camino que lo hacía experimentar aquellas desquiciantes sensaciones que iban desde la desesperación hasta la templanza, de la agonía a al placer, soportando perturbadoras alucinaciones surrealistas en las que, a estas alturas ya no podía diferenciar entre la realidad y la ficción, y que desde hacía un tiempo podía vislumbrar en sus ominosas fantasías; viéndolo desde otra perspectiva ¿qué más daba con eso? si vivir era sinónimo de sufrir para él daba lo mismo, sin embargo y muy en el fondo, no deseaba morir, la muerte representa la puerta hacia un mundo extraordinariamente desconocido, pero solamente es la entrada ya que no existe la salida para el retorno y de esa decisión jamás se podría arrepentir, es por ello que sentía miedo, sonrió sarcástico por él mismo, Sasuke Uchiha le temía a la muerte, una deducción obvia y bastante razonable, cualquiera le teme a aquello que no conoce, es por eso que las personas 'normales' buscan compañía, de esa forma pase lo que pase no estarán solos, a menos que ese individuo porte un abanico en la espalda como emblema de un clan maldito.

Se resbaló por la pared hasta quedar sentado en el piso y miró la mancha de sangre que había dejado en el mueble en que se recargó la noche anterior, en ese momento supo que era probable que su delirio llegara a ser peor, esta vez Hyuga había estado ahí para regresarle la cordura, pero ¿qué hubiera pasado si ella no lo hubiese encontrado? «tic-tac, tic-tac» una marcha lenta que el reloj en su interior había comenzado en cuenta regresiva, el simple hecho de escucharlo le hacía temblar de desesperación, cerró los ojos y se dejó llevar por el silencio que prevalecía en su casa, deseando que siempre fuera de esta manera, era en estos momentos en que no le molestaba para nada la soledad.

-Jamás podrás liberarte de tu destino… –escuchó y buscó por todos los rincones que alcanzaba a distinguir desde su lugar al responsable de dichas palabras, permaneció en mutismo por un rato y el canto de las aves lo distrajo desde afuera, estaba solo y aunque esa voz le era familiar no logró ubicar de quien se trataba. Pasó su cabello para atrás y recargó su cabeza en la pared- jamás podré liberarme de este miserable destino –repitió pensando muy seriamente en sus palabras y sonrió con desdén- ¿y quién dice que quiero hacerlo? -esta despreciable forma de vivir era lo único que tenía y azotarse con sus pensamientos contradictorios era la manera en que pagaba todo el mal que había hecho su tan preciado clan desde antes de la concepción de la aldea.

Reflexionando acerca de todo esto, había decidido ser él quien pagaría por todos los pecados de su gente, de esa forma podría eximir a su familia del castigo eterno en las llamas del averno, sintió un nudo en la garganta que amenazaba con escapar de solo imaginar que su madre y hermano se encontraban allí, el aire le comenzó a faltar y se cubrió la boca con la mano evitando como podía dejarse llevar por este sentimiento de tristeza y nostalgia que se había acumulado en su pecho, tanta fue aflicción que ni siquiera prestó atención a la puerta que alguien tocaba sino hasta la tercera vez seguido de un llamado con esa voz que con solo oírla le erizó la piel:

-Uchiha-san –escuchó con aparente sorpresa, su corazón comenzó a bombear más aprisa y sintió el sudor empapar sus manos- ¿se-se encuentra en casa?

Esperó un momento, esta vez no deseaba tenerla cerca razón por la cual dispuesto a no abrirle la puerta, contuvo la respiración un momento sintiendo que sería descubierto si hacía cualquier tipo de sonido por más diminuto que éste fuera; por debajo de la puerta pudo ver como su sombra se alejaba del lugar, Sasuke pasó su vista atónito a la chamarra en el respaldo de la silla y se negó a dejarla ir así de fácil, corrió a la puerta instintivamente y la abrió tras ella, al verlo Hinata respingó pero le ofreció una sonrisa sincera al muchacho y lo saludó de buena gana, aunque al principio no lo notó le pareció distinto, si bien no poseía el semblante angustiado del día anterior, tampoco gozaba de la frialdad y altivez que tanto le caracterizaban.

Al observarlo con más detenimiento, Hinata bajó la vista al suelo y apretó entre sus manos un pequeño paquete que llevaba consigo, trató de balbucear algo pero no pudo articular nada después de percatarse de la falta de pudor por parte del joven frente a ella, la chica miró en otra dirección y tragó saliva, no es que nunca hubiera visto a un hombre sin camisa, en los días más calurosos Kiba-kun solía desprenderse de ella después de los entrenamientos, incluso había tenido la grandiosa oportunidad de ver a Naruto-kun sin su prenda, cosa que la mandó al hospital después de apreciar el torso bien definido del muchacho, pero extrañamente con Uchiha-san era completamente diferente, simplemente no quería verlo de esa manera y por ello apartaba la vista abochornada.

Sasuke notó de inmediato la vergüenza pintada en toda la cara de la kunoichi y cayó en la cuenta, en otro momento no le habría molestado de ninguna manera pero ver el tímido semblante de la Hyuga le arrancó un súbito sonrojo que la chica no pasó desapercibido, el Uchiha se retiró no sin antes hacerle un ademán a la shinobi para que entrara a la casa y ella lo siguió por detrás sin evitar fijar sus perlas en los omóplatos que se marcaban en la espalda del joven, no estaba segura de cuánto tiempo llevaba sin ser ninja pero su cuerpo aún conservaba su forma, trató de mirar en otra dirección pero escuchó cómo entraba por una puerta frente a la mesa sin siquiera dirigirle la palabra, Hinata no tuvo más opción que permanecer parada en su lugar, esperando paciente por el retorno de su anfitrión; pasó su vista por el resto de la casa y se detuvo a contemplar el distinto clima en comparación del día en que se quedó a atender a Sasuke en su enfermedad, se mordió el labio pero se dio cuenta que desde aquella vez su relación había cambiado para bien, recorrió la habitación con la mirada y notó la mancha de sangre en el mueble, se preguntaba por qué horribles cosas había pasado el joven el día anterior, sintió pena por él estaba segura que mientras estuviera en sus manos lo ayudaría; continuó inspeccionando la casa con la vista, se respiraba otro aire de aquella ocasión en que no sabía cómo atenderlo; hasta que por fin se topó con el respaldo de la silla en donde descansaba su chaqueta, sonrió al encontrarla porque era la única prenda con la que se sentía realmente cómoda, ese suéter beige de lana tejida que llevaba puesto no le parecía lo suficientemente largo ni holgado.

Dentro de la habitación el joven hurgó entre los cajones en busca de una playera limpia y se la enfundó para volver a encontrarse con ella, se sentía ansioso por volver a verla y hablar con la kunoichi, en su cara se pintaba una inusual sonrisa de saber que había regresado a su casa, pero justo antes de girar el picaporte se quedó pensativo acerca de las sensaciones que la chica le provocaba y recargó su frente en la puerta, ¿por qué sentía esa incomodidad en torno a ella? le molestaba y al mismo tiempo lo sentía placentero, abrió sus labios y dejó escapar un sonoro suspiró, ¿qué rayos le estaba pasando? empuñó ambas manos y le dieron ganas de golpear la puerta tan fuerte que no le hubiera molestado derribarla, él no podía darse el lujo de ser como los demás, su destino no era para nada parecido al común y ya se había hecho a la idea, por tanto no iba a flaquear solamente por una niña que le mostraba un mundo falso en el que todo era felicidad, la ira le regresó en un abrir y cerrar de ojos, simplemente no podía caer en los placeres mundanos de las personas a su alrededor y mucho menos por una chica tan endeble como lo era Hyuga Hinata, nunca se lo permitiría.

Salió de la habitación y le dirigió su mirada más hostil pero al percatarse del encuentro de la chica con su chamarra no pudo evitar conectarlas y recordar lo que hacía un rato se atrevió hacer con la indumentaria de la joven frente a él, en un santiamén, recordó la suavidad de la tela en su rostro así como la penetrante fragancia que de ella emanaba, desencadenándole un feroz sonrojo bajo los ojos, Hinata lo observó culpable y dejó la prenda en donde la encontró al percibir la forma en que el Uchiha la observaba, tragó saliva y no tenía ni la más mínima idea de a qué venía su semblante de estupefacción que conservaba al tenerla de frente, tal vez había hecho algo malo por lo que retrocedió unos pasos.

-U-Uchiha-san –lo sacó de su letargo, Sasuke parpadeó un par de veces y se llevó la mano a la frente, definitivamente se sentía peor que el día anterior- ¿se encuentra bien?

El joven le dio la espalda, talló sus ojos y tomó una bocanada de aire ignorándola deliberadamente, debía controlar el temblor en su cuerpo, se sentía cansado y al igual que los demás ella se estaba convirtiendo en un molestia, pero a diferencia de los otros le pesaba más tenerla cerca, no soportaba la ternura en el tono que utilizaba para referirse a él y mucho menos resistía estar frente a ella y que le mostrara esa fragilidad y timidez que eran rasgos tan singulares en su persona, sus falsas sonrisas solo hacían juego con su fingida preocupación, estaba harto y no toleraría que se burlara de él, pero aun así se calmó aun en contra de toda inclinación, respiró hondo y tuvo el suficiente aplomo para dirigirle la palabra:

-¿Qué quieres? –la cuestionó deseando que solamente tomara la maldita chamarra y se fuera de la casa para que no terminara pagando por algo que no le incumbía, en cambio, Hinata se encogió de hombros y se llevó el índice a la boca, su voz fue tan hosca y fría como un glaciar que se amedrentó.

-Y-yo… so-solo vine a recoger mi… chamarra –respondió nerviosa, Sasuke frunció el ceño, no había nada que le molestara más de esa chica que le tuviera miedo, empuñó ambas manos sintiendo como las uñas se hundían en la piel de su palma izquierda, aspiró y exhaló más aprisa rogándole al cielo porque tomara sus cosas y se fuera lo más pronto posible, sin embargo Hinata sintió curiosidad, no podía dejarlo de esa manera, al ver la mancha de sangre en el mueble supo que definitivamente algo no estaba bien y como Sasuke había dicho el día anterior, ella se preocupaba por él- ¿Uchiha-san?

Sasuke bajó la vista al suelo y aun sin dirigirle la mirada comenzó a reír, la vida era tan absurda que cuando más deseaba estar solo las personas que menos quería tener cerca se encontraban a su alrededor, Sakura fue la primera, la muy ilusa había creído que podría detenerlo, si bien hubieron diferentes ocasiones en que logró controlarle su ira, al final él cedió a su propósito de abandonar la aldea, también Kakashi trató de aconsejarle pero sus palabras no fueron suficientes como para hacerlo olvidar su idea de venganza y por supuesto, Naruto quien lo persiguió durante años según él para traerlo de vuelta a la aldea, el muy idiota creía que había regresado solo porque él lo obligó; no, nunca había obedecido a nadie y ella no sería la excepción, giró para verla arrogante y al percibir el miedo plasmado en sus orbes no pudo sino sentir pena y un gratificante odio desmedido por ella, haciendo que su risa retumbara por toda la habitación, Hinata asustada, dio algunos pasos hacia atrás pero Sasuke, por enésima ocasión, la detuvo del brazo.

-¿Crees que puedes venir a mi casa y fingir que eres mi redentora? –le preguntó acercando su rostro peligrosamente al de ella, Hinata trató de alejarse pero el agarre del joven era muy fuerte.

-U-Uchiha-san, m-me lastima –le dijo sollozando mientras trataba de zafarse del aprisionamiento en que tenía su muñeca- ¡suélteme por favor! ¡me está lastimando! –imploró pero el joven sujetó su otro brazo también y ella solo pudo observar como dos centelleantes tizones aparecían en lugar de sus brunos ojos.

-No necesito tu misericordia, yo en ningún momento te pedí que me ayudaras ¡¿por qué rayos quieres meterte a mi vida?! –le reclamó mientras la llevaba contra la pared, sujetándole ambas muñecas con su mano izquierda por encima de su cabeza y recluyéndola con su cuerpo- ¡DÉJAME EN PAZ, MALDITA SEA!

Hinata rompió en llanto y desvalida se dejó llevar por el miedo, el día que lo encontró en el campo de entrenamiento pensó que la mataría en ese instante pero el hecho de haberla acompañado a celebrar el cumpleaños de su primo le hizo creer que no era un vil asesino, tontamente creyó en las palabras de Kakashi-sensei cuando éste le dijo que no era tan malo como parecía, incluso la noche anterior deseó protegerlo de él mismo y se sintió gustosa al darse cuenta que de alguna manera ella le ayudó a tranquilizarse.

No logró contener en ningún momento las lágrimas y el joven la afianzaba cada vez con mayor firmeza, no quería que notara su miedo pero ya era demasiado tarde- y-yo… y-yo n-nunca quise… molestarlo… –logró articular procurando a toda costa evadir su intensa mirada carmesí, no obstante no pudo dejar pasar las tres elipses que se formaron en el centro de sus iris y que comenzaban a unirse para formar una especie de flor, decorada al centro con una estrella de seis picos- p-per-perdóneme… -se disculpó entrecortadamente, ya no podía hablar pues su cuerpo estaba a punto de la hiperventilación.

-¿Te crees mejor que las demás por permitirte rebasar solo un poco la línea? ¡¿acaso crees que podría fijarme en alguien tan débil como tú?! –comenzó a cuestionarla sin medir sus palabras, no la quería tener cerca de él, en este momento le parecía aún más insoportable que Karin y si solamente había una forma para deshacerse del problema que representaba esta chica, entonces estaba dispuesto a todo- ¡tú no eres mejor que nadie! –le gritó y su puño libre comenzó a brillar y despedir una serie de pequeños relámpagos que resonaron en toda la casa.

Hinata lo miró a los ojos boquiabierta, nada en el mundo le habría dolido tanto como su última exclamación, él no mentía en ese aspecto, por su debilidad ella misma estaba consciente que todos eran mejores, aunado a eso él se preparaba para atacarla con su técnica especial, ella la conocía bien por tanto estaba enterada del alcance de su poder, apretó los labios resignada, en este momento ya no había nada que objetarle, su destino estaba grabado en piedra y él le daría el fin a su existencia, una última lágrima se derramó rauda por su mejilla, «tic-tac, tic-tac» los ojos de Sasuke volvieron a la normalidad en ese instante despertando nuevamente a la realidad, asustado, soltó a la Hyuga de su agarre y la vio desplomarse permaneciendo acuclillada temblando bajo sus pies, ¿qué había hecho? se censuró mientras se alejaba de ella ¿por qué tenía que hacerle esto siempre? quería irse del lugar, huir de ahí y no volver nunca más pero entonces, notó su fragilidad y miedo en la postura, con su mano izquierda sobaba su muñeca derecha sin parar de llorar, había dejado sus manos marcadas en su pálida piel, se sintió de lo peor en ese momento, no podía dejarla así, no después de haberla tratado de una manera tan despreciable luego de todo lo que ella había hecho por él, sintió necesidad de abarcar su menudo cuerpo con sus brazos y decirle que jamás le haría daño, pero no se atrevió, sabía que volvería a caer en el caos que era su mente y aunque él no lo quisiera de nuevo la lastimaría.

-Hy-Hyuga –articuló arrepentido mientras bajaba hasta donde se encontraba sacándola de su estupor y ella solo apartó su mirada de la del Uchiha, al sentir que se acercaba trató de alejarse pero su espalda chocó contra la pared dándose cuenta que no existía escapatoria- de verdad… lo sien…

No, no le permitiría terminar la frase, podía ser una debilucha pero no una tonta y jamás podría creerle que estaba arrepentido, en un último indicio de valentía lo empujó hacia atrás haciendo que el joven cayera de espaldas, se levantó apresurada, tomó su chamarra, ni siquiera pensó en el paquete que llevaba consigo al llegar y salió del lugar aun con lágrimas en los ojos, ni siquiera se dio cuenta que chocó con alguien en las escaleras del complejo de apartamentos, se sentía avergonzada de no haber tenido el coraje de hacerle frente al Uchiha, en parte, admitía que tenía razón y de alguna forma deseó que llevase a cabo su plan para aniquilarla porque sabía muy bien lo inferior que era en comparación de todas las personas, jamás volvería a tener el valor de verlo a la cara, ¿y así pensaba en convertirse en líder del clan? la noche anterior al cumpleaños de Neji-niisan perdió en un enfrentamiento contra su padre dejándola bastante herida y todo por descubrir el ramo de flores que había comprado para su querido primo, en el momento creyó que provenía de algún pretendiente y por eso lo destruyó frente a sus ojos, su estirpe no podía mezclarse con la de ningún otro que no perteneciera al clan Hyuga ¿qué no era bastante obvio que nadie se fijaría en ella jamás? corrió por la aldea sin ponerse a pensar en quien la viera, deseaba desahogarse pero no sería en su casa, el único refugio que conocía era el campo de entrenamiento, junto a la roca de los héroes, al lado de su hermano.

En el apartamento, Sasuke permaneció en el piso, no tenía intención de levantarse pues era el lugar que se merecía, solo se atrevió a enderezar su torso para cubrirse la boca, su cuerpo entero temblaba y comenzó a despedir un exagerado brillo azul y los mismos relámpagos que antes solo estuvieran en su brazo ahora le recorrían el cuerpo entero, se sentía lo peor de lo peor, el adjetivo 'gusano' le quedaba grande ¿por qué siempre a ella? ¿por qué tenía que desquitarse con la única persona en este mundo que aún lo consideraba 'gente'? no, no se perdonaría nunca el agravio cometido, no a ella, la energía que liberaba su ser era cada vez mayor y estaba seguro que si continuaba expulsándola así su vida llegaría a su fin, ya fuera por quemaduras o por agotamiento, no le importaba pues de esa manera, nunca más la volvería hacer llorar.

-¿Qué estás haciendo? –escuchó detrás de él y sus ojos se entrecerraron en un gesto disconforme, estaba harto de que se metieran en sus cosas- ¡para ya de una buena vez, Sasuke!

-¡¿Qué rayos quieres Kakashi?! –le gritó exasperado, él no tenía idea de todo lo que ahora le estaba pasando, el daño que le acababa de ocasionar a la Hyuga era imperdonable, ella no se lo merecía y haría lo que fuera por castigarse, sin embargo, le bastó esta pequeña distracción para terminar con el chidori de cuerpo entero, era un asco, ni siquiera podía controlar su poder.

Sasuke giró medio cuerpo sin levantarse y vio como Kakashi se ponía a su altura, abrió los ojos grandes al ver que colocaba su mano en la cabeza, ¿por qué le hacía esto? esa clase de interacción solamente lo confundía más, observó el único ojo descubierto de su mentor y la serenidad que emanaba de este paulatinamente le calmó de sus confusos pensamientos, no completamente pero lo suficiente para no comenzar una batalla contra su profesor.

-¿Qué te pasa, Sasuke? –le preguntó con esa voz tan serena que lo aniquiló en el momento, habría preferido que le gritara y lo golpeara para así, hacerle pagar el mal que le había causado a la Hyuga, al ver que el muchacho no le respondía, Kakashi continuó- no tienes por qué vivir esto tu solo, si continuas apartando a aquellos que quieren ayudarte entonces, definitivamente nada tendrá sentido.

-Lo sé… -respondió derrotado, su cuerpo temblaba y sudaba al mismo tiempo, «tic-tac, tic-tac» volvió a escuchar ese sonido del mal que le recordaba que muy pronto todo esto llegaría a su fin, una sensación que al mismo tiempo le consolaba como le aterraba; recordó la mirada de la kunoichi frente a él, aterrada y confundida, jamás se perdonaría por lo que le había hecho- yo… no fue mi intención… -trató de disculparse aunque sabía que no era con él con quien debía hacerlo.

El Jounin lo contempló por unos segundos, se veía enfermo y debía llevarlo con Tsunade-sama, trató de levantarlo pero lo vio perder el equilibrio aun sentado y trató de detenerlo de un hombro- Sasuke ¿te sientes bien? –el joven negó con la cabeza y le apartó la mano con la suya- Sasuke, reponde…

El dolor de cabeza había vuelto más intenso que nunca, se llevó las manos a la cabeza y la presionó con fuerza, si hubiera podido arrancarla lo habría hecho sin ningún miramiento, el mundo comenzó a adquirir extrañas formas a su alrededor y notó como Kakashi lo tomó por los hombros para hablarle o ¿tal vez le gritaba? no estaba seguro, después de todo no lo escuchaba, su visión se hizo borrosa al principio y después vino la oscuridad acompañada por fin de la tan añorada calma.

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Dudas, preguntas, sugerencias, aclaraciones, comentarios, amenazas de muerte XD, no olviden que siempre son bienvenidos.

Creo que me pasé esta vez :P, es muy cruel la forma en que hice que Sasuke tratara a Hinata lo sé, pero creo que no podía describir de otra forma la negación del Uchiha hacia sus nuevos sentires por la Hyuga (tomando en cuenta que su mente es un completo caos); mi única defensa es decir que esto ya estaba planeado incluso antes de publicar el capítulo cinco, pero no se preocupen, ya le daremos un poco de descanso a Sasuke, solo espero que no se molesten por haber hecho esto, en fin, se arrepintió y todo tiene arreglo, después de todo yo soy la escritora XD

Por cierto, en la semana me topé con algunos comentarios en un vídeo acerca del doblaje y el uso de 'modismos' por parte de los mexicanos, quiero creer que el lenguaje que utilizo es algo 'neutro' pero si no es así y existen frases que no entiendan, no duden en decírmelo y, o lo explico o lo cambio, nótese que las expresiones suelen variar dependiendo de la región, incluso siendo del mismo país.

HB responde:

Cami-shama: Se me cae la cara de vergüenza por no haberte respondido desde entonces, realmente lo lamento mucho pero la verdad a veces (o casi siempre) suelo ser demasiado despistada, no tengo idea de qué hacer para compensar mi error T.T, no sé si continúes leyendo esto pero si es así te agradezco muchísimo tu comentario y te pido una enorme disculpa por ello, lo que pasa es que cuando me dejaste el review estaba bastante ocupada y no tenía demasiado tiempo para estar al pendiente y luego ya no escribí nada porque mi inspiración se dio a la fuga y no me di cuenta hasta que empecé a corregir mi montón de errores de redacción y eliminar tantos dequeísmos que utilicé en los capítulos anteriores, en serio me siento tan culpable que aun sin terminar este capítulo (ni siquiera llegaba a la mitad) te escribí esto u.u

Uchiha Hyuga Hinata: Gracias, me alegra que te haya gustado y sobre todo que me haya dado a entender, no estaba segura si podría lograrlo por eso me puse muy feliz cuando leí sus comentarios, a mí también me encanta ponerlos juntos pero se me dificulta crear situaciones que los unan y termino siendo extremadamente cursi pero bueno, este capítulo es todo lo contrario al anterior y no quise desperdiciar la idea lo siento Hinata, no todo es miel sobre hojuelas.

aloh: Sí, a mí también me gusta la pizza, pero más el helado y aún más si tiene pastel, dios soy una glotona y no te preocupes, tu expláyate lo que quieras, es gratis XD. En cuanto a esos pequeños detalles que tiene la Hyuga me parecen encantadores y creo que son parte del personaje, quiero decir que si escribiera de Sakura estoy segura que no los pondría, por cierto, creo que este capítulo pasó a estropear todo lo que ya habían avanzado, pero qué le vamos a hacer, Sasuke no se atreve a admitir sus sentimientos u.u (no me odies por favor)

kenohe: Jejejeje, no, Naruto no es de mi agrado, supongo que es una pena para el autor que yo haya empezado a ver la serie solamente por Sasuke y que si llegué, hasta donde llegué fue precisamente por él, aunque admito que esto no es una novedad, tengo cierta afición por los personajes sufridos, Sasuke, Zuko, Batman, Luka, Keanu Reeves, bueno, este último no es personaje de ficción pero por eso lo considero el hombre perfecto XD, por otra parte también me gusta eso de juntarlos lentamente, creo que no puede ser de otra manera, por sus caracteres es algo difícil que se gusten de la nada, muchas gracias por tu review y nos vemos para la próxima n.n

D.A.Y: ¿Verdad que es genial verlo sufrir? Bueno no, lo que me encanta es adentrarme en su cabeza para conocer un poco de sus debilidades, debilidades que no está dispuesto a compartir con nadie, a excepción de cierta Kunoichi que con su sola presencia o lo trae a la realidad o lo pone a volar por las nubes hechas de algodones de azúcar en forma de corazones XD, es cierto lo que dices de la historia, el manga se hizo tan constante que no llegaba a ningún lado y el anime saturado de tanto relleno perdió su originalidad, supongo que los verdaderos fanáticos estuvieron conformes con el desenlace (sin importar que "fulanito" se quedó con "sutanita") si eres fan creo que eso es lo de menos (por suerte no me considero fanática XD), en mi opinión el autor debería dejarle un poco de dignidad a esta historia y no continuarla con los hijos porque es bastante cansado, si el público veía lejos el final de la saga Naruto, imagínate lo eterno de saber que ahora empezará otra historia de otros ¿quién sabe? ¿tal vez quince años? :/

noni: ¡Ups! Me retracto y me disculpo, ahora me siento avergonzada de tanta cursilería que pude haber puesto o que voy a poner, en serio que jamás creí que los hombres lo leyeran pero bueno, supongo que no debería pensar así, además que ya es bastante tarde para retractarme :P, gracias por leer y aún más por sacarme de mi error, espero que te sigas pasando por aquí aunque no comentes C:

Daisuke2372: Muchas gracias y bienvenida seas a este intento de historia que estoy creando, me alegra que no ande tan perdida en cuanto a las personalidades, supongo que cada quien escoge a los personajes con los que se identifica, me alegra como no tienes idea que la historia te guste y en cuanto al capítulo sin duda me pone orgullosa (aunque éste me fascina por igual XD)

Gracias por leer.