Secrets And Love In Class
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#SALIC
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Disclaimer: Los personajes pertenecen a Meyer, y la historia es totalmente mía.
Advertencia: Es una historia rated M, escenas y vocabulario en probablemente no apto para menores de 18 años, si no te gusta, abstente de leer
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Capítulo beteado por Manue Peralta, Beta FFAD
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Me gustaría dedicarle está historia a mi querida amiga Estela, (en Twitter la encontraréis como (arroba)HappyEstela, si antes no cambia de cuenta de nuevo. Este es su regalo de cumpleaños, y como me cumplió los dulces dieciséis me decidí a hacerle esta historia de Alice y Jasper, aunque también habrá mucho Edward y Bella, sin olvidar a Emmett y Rosalie, claro.
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Chapter 7: Sentimientos reencontrados en un viejo karaoke.
El resto de la estancia en la gran cabaña de los Hale fue un gran descontrol. Como nos esperábamos, el desmadre empezó con las bromas de carácter sexual por parte de Emmett, pero al parecer el tiro le salió por la culata cuando Bella se incorporó a sus bromas de sexo, siendo ella y Edward los protagonistas.
Emmett persiguió a Edward por la cabaña durante veinte minutos.
Rosalie y Bella no paraban de carcajearse mientras veían la situación entre sus novios y ambas discutían quien era el mejor besador de ambos. A Bella, lo que menos le gustaba era que Emmett era su hermano, y las descripciones que le daba Rose eran demasiado descriptivas, por lo que su cara mientras oía las descripciones eran de puro asco, y más que asco.
Alice, mientras tanto, miraba la escena divertida, y actuando de mediadora de vez en cuando con sus dos alocadas amigas, pero en su interior aún se sentía abatida por Jasper. Desde aquella pelea por la noche, él no le había dirigido ni una mísera palabra, ni siquiera de cordialidad. Por eso Alice se estaba planteando la idea de dejar su estúpido—porque era estúpido—amor por Jasper en el olvido y centrarse en quien realmente parecía estar interesado en ella, porque claramente a estas alturas, Jasper debería odiarla y por el contrario Félix, la estaba haciendo sonreír con sus estúpidos mensajes de texto y lanzándole indirectas muy directas.
Jasper, estaba sentado, y acabando de garabatear en su bloc algo que no sabía ni cómo acabaría siendo, simplemente dejaba que su mano vagara sobre el papel, haciendo delicados trazos con una forma no definida. Era lo único que quitaba de sus pensamientos a Alice, y por eso se abstraía dibujando algo que al llegar a casa pasaría a un lienzo.
No quería pensar en Alice Brandon, ni mucho menos en sus recién descubiertos sentimientos sobre ella.
La única vez que se había enamorado fue en Texas, y la cosa no acabó muy bien para él.
Caroline Witherhale era la niña más hermosa que había a sus soñadores nueve años. Era rubia, tan rubia como el mismísimo oro amarillo de joyería, y sus ojos eran amarillos como el ámbar. Era la primera vez que había suspirado por una chica y ella lo sabía, por lo que se acabó burlando de él delante de toda la escuela. Entonces fue cuando se encerró al cien por cien en su propia burbuja con Rose, saliendo de ella poco después, gracias a su pequeña princesa que estaba siendo intermediaria entre Isabella y Rosalie.
Los últimos días los pasaron relajados, y el anterior día de marcharse decidieron meterse en la piscina por el extraño día de calor que invadió la zona.
Cuando Emmett vio a Rosalie en un diminuto bikini rojo casi le dio un infarto, y en menos de media hora ambos estaban encerrados en su habitación con Emmett demostrándole lo mucho que le gustaba ese bikini: tirado por el suelo.
Edward casi se ahogó en su propia baba cuando contempló el delicado y—que nadie sabía que conocía por su tendencia a ropa de dos tallas más grande que ella—curvilínea figura de Bella cubierta por un simple y provocativo bikini blanco. Sobra decir que tuvo una erección.
Jasper, por otro lado, quedó embelesado por lo bella que se veía Alice con el bikini azul marino, dejándole contemplar sus largas y torneadas piernas de bailarina. Y no pudo evitar excitarse al verla.
A la media hora de que Emmett y Rosalie desaparecieran a hacer lo que ya todos sabían, Edward y Bella fueron a ducharse y, seguramente, a arroparse juntos, pero a decir verdad, desde hacía unos días que Bella se había planteado llegar a la tercera base con Edward. Era cierto que apenas llevaban unos días juntos, pero se conocían de toda una vida, y Bella sabía como era Edward, y que nunca le haría daño. Por eso le confiaría su vida si fuese necesario, pero ella aún sabía que era muy pronto como para llegar a la última fase de la relación, y sabía, si sabía mucho, que en poco tiempo sería el momento perfecto para esa nueva etapa de su relación.
Y cuando se fueron, quedaron Alice y Jasper solos.
La incomodidad se hizo presente entre los dos. Jasper de cierto modo estaba arrepentido por lo que le dijo a Alice, pero su terquedad le decía que debía mantenerse en su posición. Alice, por su lado, se mordía el labio, nerviosa, mientras flotaba en la piscina y notaba la profunda mirada de Jasper clavada en ella, taladrándola.
Entonces Alice se cansó de esperar, y sintió como lágrimas empezaban a escaparse de sus ojos cerrados para acabar muriendo en la tibia agua de la piscina. ¿Por qué debería ella, estar esperando por alguien que claramente nunca la iba a amar? ¿Qué iba ella a ganar mientras sus mejores años se escurrían ante ella como el agua entre sus dedos? ¿Qué iba a conseguir soñando con algo que nunca iba a suceder?
"Solo un corazón roto", pensó Alice con pesar.
Y con eso fue nadando debajo del agua para que sus lágrimas se mezclaran con el agua nada más nacer, y mientras tanto Jasper admiraba a Alice debajo del agua, como si fuera una sirena que le llamaba.
Nada más salir del agua, Alice se envolvió su toalla de gatitos alrededor de su cuerpo, y Jasper pensó por un momento, que la niña que había "rescatado" cuando era pequeña había vuelto, porque aquella Alice que estaba viendo parecía muy frágil y perdida, y sus ojos violetas ya no brillaban con esa lucecita que tanto le gustaba.
Eran como si hubiesen perdido la esperanza, y al Jasper al pensar eso, se asustó realmente, porqué ¿quién era Alice Brandon si no tenía esperanzas de nada? Solamente sería un espejismo, un fantasma de lo que un día llegó a ser.
Alice, con la cabeza gacha se metió en la cabaña, y con pasos lentos se dirigió a su habitación para darse una ducha en el baño de la habitación, y cuando desde el pasillo escuchó la alegre risa de Edward y Bella desde la habitación, por primera vez envidió a sus amigos.
Ella también quería eso, ¿era mala por anhelar lo que sus amigos tenían?
Fue eso lo último que necesitó para decidirse.
Que Jasper no la supiera apreciar no significaba que ella se fuese a pasar su vida esperando por el idiota caballero sureño que parecía ignorarla olímpicamente.
Así que en un acto de valentía, decidió llamar a Félix, y ambos hablaron sobre quedar algún día, y ella aceptó.
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El último trimestre del curso empezó, y todos podían sentir sobre sus hombros el peso de los exámenes que aún, ni siquiera, estaban puestos.
Rosalie, como buena previsora, empezó duro desde el primer día, y Emmett se vio arrastrado por la gran energía de su encantadora novia.
Edward previno el desastre que sería Bella en el aspecto de física y química, por lo que nada más el primer día—a pesar de que no vieron nada de nada—él ya estaba explicándole por encima (y lo que entendía sin haber sido explicado por el profesor) a Bella. No fue una sorpresa para él el ver a su "adorable" novia refunfuñar y amenazarle con no manosear sobre la tela a sus muy queridas Pili y Mili por lo que quedaba de curso. No hace falta explicar que Pili y Mili eran las tetas de Bella.
Jasper por su parte se había vuelto hermético, hasta el punto de no hablar ni en casa. Sabía que debía hablar con Alice , porque la conocía perfectamente y por eso podía afirmar completamente que ella no era como Caroline Witherhale, y que tenían un par de años más desde que todo eso ocurrió y ahora sabía como llevar esos asuntos, pero no podía evitar sentir miedo.
¿Quién le podía asegurar que Alice también le amaba? ¿Quién le iba a decir que no saldría con su corazón hecho trizas o peor… herir a Alice en el proceso? Por eso se mantenía al margen. Escuchaba a Rosalie cuando hablaba con ella por el móvil en la cocina y en la sala, intuyendo las respuestas y preguntas de su princesa por las contestaciones de su hermana. Eso era lo único que lo mantenía a flote junto el nuevo cuadro que estaba empezando a dibujar en el lienzo.
Alice había quedado con Félix un par de veces. Era atento, simpático y la hacía reír como la enana que era. Pero no podía evitar sentirse mal por Jasper. De cierto modo suponía que le pasaba eso porque había estado prácticamente toda su vida enamorada de ese idiota que se negaba a ver lo que tenía delante de sus narices.
—Brandon, dígame qué es el espacio muestral.
Alice parpadeó dos veces saliendo de su embobamiento al pensar en lo sucedido las dos semanas anteriores. Con disimulo encontró la respuesta en la esquina de su libro de texto de matemáticas, y pensó para ella la frase que iba a decir. Tomó una inspiración y sin titubear respondió:
—El espacio muestral es el conjunto de todos los posibles resultados.
El señor Streat asintió con una sonrisa ladina en su rostro porque sabía que Brandon era la mejor de la clase.
Y Alice sabía que la probabilidad se le daba de miedo.
—Muy Alice, pero no te descentres —le dijo el señor Streat antes d seguir escribiendo en la pizarra.
Muchos pensaron que Alice era el ojito derecho del profesor de matemáticas, y Rosalie, Bella, Edward y Emmett sonrieron con satisfacción al ver la cara de asco que le puso Stanley a Alice por no fallar la pregunta. Pero Jasper sonrió orgulloso por su princesa, y lo hizo libremente porque al estar Alice detrás de él, podía hacerlo.
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—La cara de asco de Stanley fue…
—Monumental —terminó Bella la frase de Rosalie. Alice solamente soltó una pequeña carcajada de sus labios.
—Es mala, pero solamente creo que está confundida —repuso Alice amablemente.
— ¡Lo qué es esa, es una puta! —Replicó Bella con indignación.
—Perra.
—Meretriz, dicho finamente —concluyó Bella con una sonrisa ladina.
— ¡Bella! —Exclamó Alice horrorizada.
Bella levantó las manos en gesto de rendición, pero no pudo evitar una sonrisa maléfica en su rostro. Realmente pensaba eso de Stanley. Era una puta, perra, meretriz, llámalo equis, pero la cuestión era que Stanley era una guarra y punto.
—Si Bella, es buena —le dijo Rosalie haciéndole ojitos y pucheros.
Alice suspiró con resignación. Sus amigas no tenían remedio.
—Está bien…
— ¿Creéis que esta blusa me queda bien? —Preguntó Rosalie señalando su blusa color verde que se ajustaba perfectamente a su cuerpo enmarcando sus curvas y su cuerpo de manera deliciosa.
—Yo te daba —le dijo Bell con una voz seductora y guiñándole un ojo.
—Ya te doy yo todo todas las noches —le respondió Rose con la misma voz y soltando un gruñido seductor al final.
Alice realmente se asustaba cuando sus amigas hablaban de sus falsas relaciones sexuales entre ellas, pero en el fondo le hacía mucha gracia.
— ¿Y eso no molestará a Edward y Emmett? —Les preguntó divertida y con cara de viciosilla divertida.
— ¡Huy que cara de viciosilla! —Exclamó Bella señalando la cara de Alice.
—Creo que esto le pone —Rosalie llevó su mano a Pili, el pecho derecho de Bella.
—Y esto —Bella llevó su mano a Josefina, el pecho izquierdo de Rose.
Alice simplemente soltó una carcajada que estaba escondida en el fondo de su pecho al ver como un niño de primer curso se quedaba con la boca abierta al ver a sus dos amigas sobándose mutuamente los pechos. La fantasía perfecta para un adolescente que seguramente era un pajillero empedernido.
—Matareis de un infarto a la población masculina del centro —le dijo Alice señalando con la cara al joven que dejaban atrás.
—Le acabamos de dar algo con lo que masturbarse, que no se queje —le respondió Bella divertida.
—Tendrá el mejor orgasmo de su vida pensando en nostras —le dijo Rosalie.
— ¡Sois una depravadas! —Exclamó Alice.
—No lo negamos —respondieron Rosalie y Bella a la vez compartiendo una sonrisa llena de complicidad.
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Bella estaba empapada. Literalmente.
Renée había ido al ver su pequeña floristería y le pidió, ya que estaba sola en casa, que regara sus nuevos narcisos en el jardín trasero. Bella no contaba con que la maguera estuviera picada y empezara a bailar por el aire como una serpiente árabe.
Lo peor de todo era que Edward debería llegar en…
¡Ding! ¡Dong!
Ahora…
Bella sopló en un intento de quitarse el mechón húmedo de pelo de la cara, pero se quedó inmóvil. El agua lo había pegado. Con pasos lentos y apelambrados se dirigió a abrirle la puerta a Edward.
—Bella, ¿qué coño te ha pasado? —Preguntó Edward quitándole una hoja del pelo.
—Narcisos de Renée. Deber regar. Manguera rota. Grifo a máxima potencia —respondió Bella en un tono plano y aburrido.
—Estás preciosa —murmuró él antes de lanzarse contra su boca para besarla de manera apasionada y cerrando la puerta con su pie.
Edward no mentía. Ver a Bella toda mojada, con las gotas de agua escurriéndose de su pelo por sus ojos grises y muriendo en sus labios del tono de los melocotones. Y las pequeñas hojas en el pelo de daban un toque de ninfa griega.
Se veía perfecta para él.
Sus lenguas se enzarzaron en un pequeño vals. Bailando mientras se reconocían y saboreando a Bella en su boca. Las manos de ambos vagaban de manera inconsciente por todo el cuerpo del otro. Bella acariciaba los abdominales del pecho de Edward, fuertes y suaves. Edward acariciaba la delicada cintura de Bella y lo suave que era su piel de alabastro.
Bella deslizó sus manos por las caderas de Edward y éste no pudo evitar sonreír mientras la besaba cuando Bella apretó su culo, y con una última mordida en el labio inferior de Edward se alejó de él, jadeando, anhelante por volver a sentir la piel de Edward contra la suya.
—Creo que debería ducharme —le susurró Bella contra los labios de Edward.
— ¿Dónde te espero? —Le preguntó Edward.
—En mi habitación bobo —le dijo alzándose sobre sus puntillas para robarle un beso.
Ambos subieron a la habitación y Edward se sentó al pie de la cama de Bella mientras ella se iba hacia el baño de su habitación.
Bella acabó rápido de ducharse. Pero esperó unos minutos, temblando por lo que iba a hacer. Edward había venido a ayudarla como todos los días, pero ella se sentía lista y quería llegar más lejos que unos manoseos sobre la tela de la camiseta o un poco debajo de esta.
Temblaba como una hoja en pleno otoño.
Decidió respirar pausadamente diez veces dejando su mente en blanco, y al acabar envolvió su cuerpo en la diminuta toalla blanca.
Edward levantó la cabeza de la almohada de Bella al oír la puerta del baño y nada más hacerlo su respiración se paró y su corazón comenzó a latir como el de un potro desbocado.
— ¿Bella? —Preguntó levantándose como su tuviese un muelle en el trasero.
—Edward, te amo y quiero… —Bella se sonrojó, porque no encontraba las palabras, bueno, en realidad las encontraba, pero le daba mucha vergüenza decirlas— Te-te qui-quie-e-ro Edward Anthony Cullen, como nunca pensé que podría querer a alguien, t-t-tú has puesto m-mí mundo patas arriba y quie-quie-quiero que seas tú el pri-primero, Edward. Ya sé que mi cuerpo no es gran cosa, pero yo solamente qui-quiero…
Bella lo dijo todo con los ojos cerrados, por eso no se dio cuenta como Edward había avanzado hacia ella y la acabó silenciado con un ardiente beso.
—Yo te amo con todo mi ser, Isabella Marie Swan, y me encantaría ser tú primero nena —murmuró Edward acariciando con concentración sus clavículas pero sin dejar de ver los ojos grises como el mercurio de su Bella.
Bella pudo ver todo el amor que Edward sentía por ella y en un acto de fe por su amor, dejó caer la toalla, dejando su cuerpo desnudo ante Edward, que soltó un jadeo ahogado al verla. Su cuerpo era esbelto con las curvas justas. No era una belleza curvilínea y obvia como lo podían ser las porristas del instituto. No. Bella era una belleza diferente, más mística y con un aire rebelde con ciertos toques de inocencia que ella misma se esforzaba por tapar. Pero a eso a Edward le parecía aún más atractivo. Su pelo castaño caía en ondas húmedas hasta la mitad de su espalda. Sus ojos grises lo miraban con amor y cierta inseguridad.
Pero Edward no pudo evitar fijarse en los pezones con una tonalidad entre rosa y marrón y el triangulo de pequeños rizos negros que había en la entrepierna de Bella, y por lo que Edward pudo ver, ella se rasuraba y eso le gustó.
Ella vio cómo la mirada de Edward la analizaba y no pudo evitar avergonzarse. A lo mejor a él no le gustaba su cuerpo…
—Lo siento —murmuró ella sonrojándose y viendo el suelo.
Edward levantó su barbilla y la miró con el ceño fruncido.
— ¿Por qué lo sientes, si eres el ser más hermoso que he visto en mi existencia? —Le preguntó él antes de besar el punto de unión entre su cuello y su clavícula, y tomó una mano de ella entre las suyas llevándola a su hinchada entrepierna—. Así como me tienes Isabella.
Eso la excitó, y no pudo evitar lanzarse sobre los labios de Edward.
Edward le devolvió el beso con pasión y entonces se sintió con la libertad de posar sus manos por el torso de Bella: su delgado vientre, su estrecha cintura el contorno de sus senos. Él fue descendiendo por su cuello y sus manos empezaron a masajear en círculos los pechos de Bella mientras besaba las clavículas de Bella.
—Eso se siente bien… —dijo Bella entrecortadamente mientras las manos de Edward seguían en sus pechos.
Edward esbozó una sonrisa coqueta.
—Creo que ya va siendo hora que conozca cara a cara a Pili y Mili.
Y dicho eso empezó a besar los pezones de Bella que se alzaron como montañas al tacto de su lengua. La espalda de Bella se arqueó en busca de más fricción mientras notaba como su entrepierna se humedecía y a la vez ardía.
Necesitaba algo, pero no sabía lo que era.
Bella no perdió el tiempo, y con su mente nublada fue desvistiendo a Edward. Primero la camisa. Después la camiseta. Le siguieron los vaqueros y calcetines. Y por ultimo el boxer…
Bella se quedó pasmada viendo el pene de Edward. Era largo y grueso, con venas a su alrededor y la punta era más rosada y tenía un líquido en ella. Bella sintió el impulso de acariciarlo, comprobar su tacto. Así lo hizo, y Edward creyó morirse.
Al principio Bella tanteó con un dedo la longitud y cuando vio que a Edward le gustaba lo agarró con la mano, arriba y abajo, arriba y abajo, y de vez en cuando acariciaba la punta con el dedo índice.
Edward gruñó y tumbó a Bella sobre su cama sin dejar de besarla y con cuidado metió su mano entre los pliegues de su entrepierna y acarició el pequeño capullo escondido entre ellos.
Bella jadeó de puro placer.
No sabía cómo describirlo, pero era bueno, muy bueno y creía morirse de tanto placer…
—Estás tan húmeda, Isabella, y es solo por mí —murmuró Edward en su oído mientras Bella le jalaba del cabello.
Ella necesitaba algo, no sabía lo que era, pero estaba segura de que Edward sí lo sabía.
—Edward, por favor… —pidió entre un gemido y un llanto por lo que quería, que no sabía lo que era.
— ¿Sigues tomando la píldora para regular el período? —Le preguntó antes Edward.
Edward la había visto tomándosela a la hora del desayuno y nunca se había alegrado tanto de que aquel ginecólogo le hubiese recetado la píldora como en esos momentos.
—Sí —murmuró Bella antes de besarle.
—Te dolerá nena, pero haré que pase —le prometió Edward antes de entrar de un solo golpe.
Bella soltó un alarido de dolor ahogado, sin aire, mientras dos lágrimas caían de cada ojo. Edward se las bebió y se quedó quieto en su interior para que ella se acostumbrara a su tamaño.
—Sí pudiera sentir tu dolor, lo haría —dijo Edward mirándola a los ojos.
Bella se limitó a besarle y acariciarle mientras esperaba el momento adecuado para continuar. Cuando lo creyó necesario, elevó sus caderas y Edward empezó a mecerse dentro de ella.
Edward y Bella empezaron a jadear, era muy placentero, al menos para Edward, a Bella no le molestaba y le gustaba, se sentía llena, completa, pero no era como el placer de antes.
Edward sabía que solo tendría una forma de hacerla llegar al orgasmo en su primera vez, y con cuidado llevó su mano a su clítoris empezando a trazar círculos calcando.
Pocos minutos después ambos llegaron a su orgasmo, sintiendo cómo sus cuerpos se incendiaban de placer.
Bella se recostó en el pecho de Edward, trazando círculos en su pecho, mientras Edward jugueteaba con su pelo.
—Te amo, Edward —le dijo Bella besando sobre el lugar donde estaba su corazón.
Edward la giró, quedando él encima de ella y rozando sus narices.
—Te amo, Isabella —contestó antes de besarla.
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— ¿Al karaoke? —Preguntó Rosalie no muy segura.
—Sí, me dijo que os invitara a todos —le dijo Alice sonriendo.
— ¡Qué majo! —Exclamó Bella con una sonrisa.
—Es un amor —dijo Alice con una sonrisa sincera—. ¡Me dijo que podía ir Jake!
— ¡Eso es genial! —Exclamó Bella llena de alegría. Pero eso a Edward no le parecía tan bueno, y casi quiso gruñir de frustración.
— ¿Y a qué hora dijiste, enana? —Preguntó Emmett tomando un sorbo de su Pepsi.
—A las siete todos allí.
—Yo llevo a Jasper —dijo Rosalie mirando a su hermano.
—No quiero ir —respondió él mirando a su bocadillo.
—Llevas extraño y marginándote por semanas, ten claro que irás —le respondió Rosalie sin dejar lugar a replicas.
— ¡Pues os veo allí! —Se despidió Alice marchándose a su coche para ir a casa.
Jasper observó ceñudo como se iba y sin despedirse se fue para casa. Él no quería ir, no quería ver cómo Félix tonteaba con su princesa, con su amor, con su mujer. No quería admitir que él se había comportado como un gran capullo en toda regla. No quería ver, ni siquiera imaginar, lo que llegaría a sentir si veía Alice corresponderle a los tonteos de ese idiota con complejo de matón en primaría.
No quería ver sus interacciones.
Nada más llegar a casa se fue a su habitación y preparó la paleta de colores para continuar con lo que había empezado hacía dos días. Era mujer, pero aún no tenía rostro, y faltaba parte del fondo por pintar.
Cerró los ojos, y su mente se desconectó de cualquier tipo de emociones que podía haber dentro de él. Su rostro era el de pura concentración mientras el pincel se deslizaba sobe el lienzo.
Las horas fueron pasando y media hora antes de tener que salir Jasper calló de rodillas con lágrimas surcando su rostro. Hasta cuando pintaba estaba ella como su musa.
Era Alice.
La mujer del cuadro era Alice.
Era ella, con su cabello negro como el ónix ondeando al viento de la noche. Sus ojos, violetas, traspasaban el cuadro. Estaba sola con un vestido violeta de gasa y seda ondeando al viento y era atado al cuello, dejando sus hombros desnudos donde la luz de la luna llena se reflejaba. Y le miraba con amor, como tanto quería que le mirase cuando estaban a solas.
Jasper estaba tan concentrado en el cuadro que no se dio cuenta de que Rosalie lo llamaba y mucho menos de cómo entró a la habitación.
—Jasper, ¿se puede saber qué..? —Rosalie frenó en seco al ver a su hermano llorando de rodillas enfrente de un cuadro. Un cuadro de Alice— Alice…
El murmullo del nombre su amada dicho por su hermana sacó a Jasper de su mundo de masoquismo.
—-La amo —dijo viendo a su hermana al rostro.
"Caballero idiota", pensó Rose.
—Pues ya puedes ir preparándote para verla y poder decírselo a ella misma.
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— ¡Jane!
— ¡Bells!
Jane había sido amiga de Bella por los dos años que estuvo en Forks por los negocios de sus padres, y actualmente estaban viviendo en Seattle con su hermano mellizo Alec. Jane fue quien le enseñó a Bella la belleza y la gran verdad que había en el rock, y quien le mostró a la gran Joan Jett y a The Runaways.
—Estás fantástica, Jane —le dijo Alice viendo a la rubia de ojos azules que sonreía amablemente a todos.
— ¡Joder! ¡Vosotros todos estáis guapísimos! —Les dijo ella abrazando a Edward, Bella, Alice y Rose al mismo tiempo.
—Tienen buenos genes —les dijo Alec guiñándole un ojo.
—Tú también tienes bueno genes, amigo —le dijo Jacob a Alec.
El gay-radar de Jacob se había activado. Alec parecía uno de esos gays que sudaban testosterona por los poros y eran dominantes en la cama, justo como a él le gustaba, así que no iba a arriesgarse a perder el tiempo.
— ¡Gracias, Jacob! —Le respondió Emmett dándole unas palmadas en el hombro.
Todos se rieron, porque sabían que no iba por él.
— ¿Pedimos algo? —Preguntó Félix tomando asiento al lado de Alice, cosa que no pasó desapercibida para Jasper, que se sentó justo enfrente.
—Sí, pedimos algo de picotear y luego unos tragos —dijo Rosalie apoyando su cabeza en el hombro de Emmett.
Tal y como dijo Rose cada uno pedió algo de cenar y de beber, y Jasper nunca le quitó a Alice el ojo de encima. Jasper veía como Félix la halagaba sin ningún tipo de pudor, y él deseó poder hacer lo mismo con ella, sin importarle nada lo que dijeran.
Félix tomaba su mano, e incluso de vez en cuando rozaba sus brazos. Jasper solo quería levantarse de la mesa y partirle la cara por ser un gilipollas.
Cuando Jasper acabó su hamburguesa siguió analizando la situación. Por el rabillo del ojo pudo ver como Rose y Emmett se daban el lote, como Alec y Jake tonteaban y como Bella, Jane y Edward hablaban sobre música.
La ronda de copas llegó y salvo Emmett, Rose, Alice, Jake y Félix, todos tomaron algo.
— ¡Oh Dios Mío! ¡Tienen nuestra canción Jane! —Gritó Bella sacando a Jasper de su mundo acosador en mode ON.
— ¿La cantamos? —Preguntó Jane mordiéndose el labio.
—Espera —Bella tomó de un golpe un chupito—. Venga, vamos.
Todos se giraron para ver como Jane y Bella se subían al escenario después de que un hombre de poco más de treinta años y con una chaqueta azul al estilo PSY las presentara.
La música empezó a sonar y todos rodaron los ojos al oír la canción. Como era de esperar viniendo de aquellas dos, era una canción de The Runaways. Al parecer ambas tenían una separación y Bella hacía la de Joan y Jane la de Cherie. La canción era "Dead End Justice" y no lo hacían mal, para nada mal. La dulce voz de Jane se acoplaba a la de Bella sonando muy parecida a lo que un día hicieron Joan y Cherie.
Cuando ambas acabaron todo el local las aplaudió mientras ellas venían riéndose a carcajadas, comentando el tiempo que hacía que no cantaban esa canción juntas.
Pero cuando ellas se sentaron, Jasper volvió a centrar su atención en Alice que felicitaba a las chicas por su buena actuación.
Cuando las cosas se calmaron el la mesa, Alice volvió a hablar con Félix y Jasper supo que no podía seguir así, tenía que hacer algo cuanto antes. Como buen soldado planeó su estrategia y cuando vio la primera señal, actuó.
Alice se levantó para ir al baño, y él fue detrás.
— ¿Qué haces, Jasper? —Le preguntó Alice molesta a Jasper quien la sacaba a rastras del karaoke.
—Lo que debía haber hecho hace tiempo —respondió escuetamente.
—Jasper Hale, o me dices que me vas a hacer o te juro que gritaré —le amenazó la pequeña duende.
Jasper la arrimó a su cuerpo y su dura mirada se fijó en la de ella.
—Solo quiero una maldita hora y podrás hacer lo que te venga en gana —le dijo él poniéndole un mechón de pelo detrás de la oreja en un tierno gesto.
Alice estaba muy confundida por la actitud de Jasper, pero no podía evitar ser gelatina en sus brazos.
El camino hacia casa de los Hale fue en completo silencio.
Alice no quería hablar, estaba confusa y para decir algo de lo que seguramente después de arrepentiría, mejor estar bien calladita. Jasper, por su lado quería decírselo de una vez por todas, pero debía ser paciente para obtener los resultados deseados, o al menos los esperados.
Sin decir una sola palabra y jalándola del brazo la llevó a su habitación. Al llegar se sentó con ella a su lado. Tomó una inspiración y decidió dejar de ser un terco para hacer las cosas bien.
—Lo siento, fui un idiota —le dijo mirándola a los ojos.
—Está bien, Jasper, somos amigos y te perdono —intentó decir Alice sin impedir que su corazón se partiera al decir la palabra amiga.
— ¡No! ¡No quiero eso! —Gritó Jasper pasando sus manos por su pelo.
Alice, por un momento se asustó. Jasper parecía enfurecido, loco y desesperado, cosa que no era normal en él.
—Jazz, ¿estás bien? —Le preguntó Alice acercándose a él para intentar calmarlo. Jasper la miró con los ojos abiertos y se dio cuenta de que estaba perdiendo los estribos, debería seguir lo que tenía pensado. Si ella le amaba lo vería, si no, ni siquiera lo intuiría.
—Te quiero enseñar algo —le dijo llevándola hacia el cuadro tapado. Alice se limitó a asentar mientras la situaba enfrente del cuadro tapado.
— ¿Le quito la sábana? —Preguntó ella al ver que Jasper estaba más quieto que una estatua.
—No. Cierra los ojos —susurró en su oreja.
Alice cerró los ojos. La voz de Jasper transmitía una orden y su cuerpo la realizaba sin pensarlo dos veces.
— ¿Ya? —Preguntó Alice después de unos segundos.
—Ya…
Alice abrió los ojos lentamente y se quedó en blanco al observar el cuadro. Era ella siendo bañada por los rayos de la luna, un hermoso vestido violeta y con una mirada que transmitía… ¿amor? ¿Era posible que Jasper la pudiese amar?
— ¿Jasper tú…?
Jasper se sintió feliz al ver como la luz de Alice volvía. Alice le amaba. Lo hacía, estaba seguro de que lo hacía.
—Te amo, Alice, y he sido un idiota por no ver que tu me amas igual —susurró acercándose a ella para acariciar sus brazos en un gesto protector.
Alice empezó a llorar de pura alegría. ¿Cómo no hacerlo cuando el hombre que has amado por años te devuelve el sentimiento con la misma intensidad?
—Te amo… —murmuró Alice elevando su vista para engancharla con la de Jasper.
Con cuidado, Jasper fue inclinando su cabeza para besar a Alice. Sus labios eran suaves, y delicados como pétalos de rosas, gentiles y él no quiso hacer del delicado beso algo violento. Fue suave. Él pidió permiso con su lengua para entrara en la boca de Alice, y ella se lo permitió. Sus leguas se exploraron, gimiendo de placer al notar que al fin habían encontrado a su otra mitad.
Con cuidado, y por falta de oxígeno, se fueron separando, y Jasper y Alice acabaron jugueteando con sus narices, dándose besos de gnomos.
—Yo también te amo, princesa.
¡Hola! Bueno bueno, ya tenemos a todos juntitos y en amor y compañía. Qué bonitos son jajajaja Bueno espero que os haya gustado. Ya falta muy poquito para que esta historia acabe ;_; Y bueno, aquí os dejo un video de lo que sería la canción cantada por Bella y Jane :) (link para la página de inicio de youtube) watch?v=IiQI-fq2VGg
NOTA MUY IMPORTANTE: La semana que viene, y justo el viernes, me marcho de vacaciones por una semana, a Salou, Barcelona a efectos prácticos, y no podré subir el capítulo, y la semana siguiente tampoco porque será el día anterior al que vuelva. la semana siguiente subiré el último capítulo, luego el epílogo y ya acabermos.
Muchas gracias por los follows, favoritos y a cary, Emotica G. W, YasminaRG, Laura Katherine, Solange cerezo, hilarycullen17, Flora-ntvg-Cullen y a Guest por los fantásticos reviews. Nenas, sois geniales.
Buen, dejadme un review si creéis que lo merezco, si no, no pasa nada :3
Besos de mama osa.
