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Resistente como una uña
Capitulo 7
Edward estaba enojado. No es como si él tuviera alguna razón para estar enojado, pero lo estaba. Conductor homicida y estúpido de Volvo. En todo caso, ella debería estar enojada.
-No hay nada de malo con esta parte de la ciudad, Edward –Bella peleaba, con su mirada lejos de él.
Sus manos se aferraron al volante –Es peligroso aquí Bella. Especialmente si estas sola. No sabes que tipo de problemas puedes encontrar.
-Si, lo sé- peligro, ella bufó. Eh venido aquí por años, compañero.
-¿Dónde trabajas exactamente?- sus ojos estaban escaneando los despintados edificios y las sucias calles que pasaban. Las cadenas en los barandales y el grupo de punks en las esquinas, no ayudaba precisamente a su humor.
Bella tercamente se quedó callada.
Él exhaló en frustración. –Estas siendo imposiblemente frustrante, Bella. Por favor, solo responde mi pregunta.
¿Frustante? Pensó indignada. Te meteré tu frustración justo en tu..
-Bella- su tonó era de advertencia.
Ella bufó –Solo sigue derecho hasta que topes con la intersección. Te diré que sigue cuando lleguemos ahí.
Edward no le contestó, en lugar de eso pisó con fuerza el acelerador.
Él nos va a matar, murmuró para si misma. Si lo podía evitar, nunca mas aceptaría subirse a un carro con Edward Cullen. Nunca más.
Aunque tenía que admitirlo, llegaron demasiado rápido. En lugar de una hora, llegó en tan solo media, eso le daba un poco de tiempo a Bella para relajarse antes del trabajo.
El auto se llenó de tensión y de silencio por el resto del viaje. Edward se movía en su asiento, su enojo crecía cada vez que veía a su alrededor. A este punto se rehúso a verla.
Bella estaba de brazos cruzados otra vez, viendo por la ventana, en realidad no estaba viendo nada. Ella necesitaría la media hora completa para relajarse después de que se fuera Edward. Ella estaba increíblemente exhausta.
La enorme fábrica se empezó a divisar, los nudillos de Edward estaban blancos por la fuerza que había puesto en el volante, su quijada estaba completamente cerrada mientras Bella le indicaba el estacionamiento. Estacionándose en un espacio vacio, Edward apagó el auto.
Bella desabrochó su cinturón de seguridad, viendo a todas partes menos a él. Él no la haría sentir culpable por trabajar aquí. No claro que no. Ella no lo permitiría.
Alcanzando la manija Bella abrió la puerta –Gracias por traerme – él sarcasmo era un poco palpable en su voz.
Sus dedos fríos agarraron gentilmente su muñeca, evitando su partida. Ella se volteó con su frente arrugada, sus miradas se encontraron. En sus ojos había fuego, estaban ardiendo con inexplicables emociones.
Fuera de guardia, Bella se quedó atrapada en su hermosa mirada, incapaz de hacer otra cosa.
Después de lo que se sintió como una hora, los ojos de Edward bajaron la mirada y soltó su muñeca. Abrió la boca, tomando un gran respiro, como si lo confortara. Viendo de nuevo su cara, los dedos de Edward apretaron ligeramente su muñeca de nuevo – Cuídate, Bella.
Sorprendida por la sinceridad en la voz de Edward, todo lo que pudo hacer Bella fue asentir.
Despacio, soltó su muñeca y la movió hacia él, poniéndola de nuevo en el volante.
Atónita, Bella con cuidado salió del auto. Cerró la puerta empujándola detrás de ella. Envolvió los brazos a su alrededor, con un ligero paso caminaba hacia la entrada de la fábrica. Viendo solo una vez sobre su hombro, observó a Edward todavía en su Volvo. Mirándola.
A Bella no le gustaba la sensación que mandaba hacia su espina.
* * *
Horas después, cuando terminó su turno, Bella caminó lentamente hacia la salida de la fábrica, escuchando a Gil mientras les contaba la romántica noche que tuvo con su novia el otro día. Ella se reía naturalmente con él, burlándose de Ian por su no existente vida amorosa y empujando cariñosamente el brazo de Gil.
Ellos eran los mejores chicos.
Bella caminó con ellos hasta sus autos, diciendo adiós y rechazando sus ofertas de llevarla a su casa.
-Eres una cabeza dura- Gil se quejó.
Ella sonrió ampliamente a su cara de puchero –No soy una cabeza dura, simplemente no quiero pasar una hora atrapada en un auto contigo.
Ian se reía recargado en el auto de Gil, observando la escena.
Gil se hizo para atrás, poniendo una mano en su corazón –Eso dolió Bella. Justó aquí.
-Oh, deja de ser un bebé- ella le pegó juguetonamente.
Gil avanzó, atrapando a Bella entre sus fuertes brazos, Bella se retorcía, tratando de escapar -¿Qué dijiste?- Gil preguntó –No escuche bien.
Bella se rió, encontrando el modo para salir de su abrazó –Dije que mas te vale que lleves tu trasero a tu casa antes de que tu novia se enoje.
Gil se rió, alcanzándola para despeinar su cabello –Tú, pequeña mentirosa.
Ella quito su mano, sonriendo todo el tiempo. –Bueno, los veré mañana chicos, adiós Ian.
Ian la alcanzó, su mano descansó en sobre su hombro. Con su barbilla le señalo a la dirección contraria. -¿Quién es él?
Bella volteó hacia la dirección indicada y se congeló.
Caminando hacia ellos y luciendo como si fuera el dueño del lugar, estaba Edward.
Bella se inquietó, cambiando su peso de un pie a otro empezó a explicar –Solo un chico de la escuela- dijo rápidamente –Él me trajo hoy.
Ian observó sospechosamente a Edward. La sonrisa de Gil podía ser vista desde el espacio -¿Bella tiene novio?- él preguntó, ni siquiera intentó mantener su voz baja.
Ella le pegó en su brazo como advertencia –Cállate, él no es mi novio.
Él movió las cejas sugestivamente a ella -¿Un amante secreto, Bella? Estoy sorprendido.
La quijada de Bella se cayó, sus cejas se juntaron en señal de su enfado.
Gil se rió abiertamente ante su reacción, sosteniendo su estomago con las manos.
-Cállate- Bella le gritó –Eres un estúpido.
Para entonces, Edward ya había cruzado todo el estacionamiento, ahora estaba acompañándolos alrededor del auto de Gil. Él asintió una vez hacia Ian y Gil. Su mirada aterrizó en Bella, revisándola rápidamente –Hola Bella- él dijo.
Ella asintió una vez –Hola.
Bella acomodó sus manos incómodamente en su chaqueta. Todavía cambiando su peso de pie. ¿Qué esta haciendo él aquí? Ella se preguntó.
Gil sostuvo su mano enfrente de Edward –Gil- se presentó a si mismo.
Cuidadosamente, Edward tomó la mano de Gil, dándole un firme apretón. –Edward Cullen. Es un placer conocerte – Edward se volteó hacia Ian, apretando su mano también.
Sintiéndose ansiosa Bella vio su reloj –Lo siento chicos –ella se disculpó –Pero tengo que irme, los veré mañana.
-Bella tiene razón- Edward la apoyó. Para su sorpresa –Ya es tarde. Ya nos deberíamos ir.
Bella lo volteo a ver -¿Nos? ¿Qué quieres decir con nos?
-Te voy a llevar a tu casa- él le respondió casualmente.
Bella abrió su boca para discutir, pero Gil la interrumpió palmeándole el brazo –Que bien - les dijo –Diviértanse, te veremos luego, ¿Verdad, Edward?
Edward asintió en confirmación.
Bella se enojó con Gil. Traidor.
Edward se volvió, a mitad de camino de Bella y a mitad de camino asu Volvo. -¿Bella?
Enojada, Bella se cruzó de brazos y empezó a caminar hacia donde estaba el auto de Edward estacionado. No ignoró que estaba estacionado en el mismo lugar donde la dejó.
Una vez que se sentó, cerró la puerta ruidosamente. Edward entró al carro en silencio, encendiéndolo inmediatamente. Salió del estacionamiento con facilidad y aceleró una vez que estuvieron en la calle.
Pasaron unos minutos antes de que ella hablara -¿Te gustaría detenernos a comer?
Ella se desplazó en su asiento –No.
Él parecía escéptico -¿No tienes hambre?
Bella ignoró la preguntó –Quiero irme a casa.
Edward asintió en silencio, poniendo toda su atención de vuelta en la carretera.
Bella se sintió culpable inmediatamente. Aunque a ella no le gustaba la caridad, Edward estaba siendo realmente amable con ella. No era su culpa no conocerla tan bien, como para dejarla sola.
Incomoda una vez mas, Bella encendió la radio. Él estaba escuchando un CD de Debussy, ella se recargó en su asiento, tratando de relajarse. Sus ojos se posaron en Edward, notando que él la estaba observando por el rabillo del ojo.
-¿Qué?- le preguntó curiosa.
Sus labios formaron una pequeña sonrisa -¿Conoces a Debussy?
Ella levantó una ceja -¿Sorprendido?- le preguntó.
Él asintió y su sonrisa creció –Mucho.
Sus labios se torcieron, peleando contra una sonrisa.
El resto del viaje estuvo llenó de composiciones musicales. Edward logró acomodarlo con el CD. Había unas canciones que Bella nunca había escuchado, pero había mas que reconocía. Era todo tolerable. Mucho mejor que la primera vez que se subió con él.
Antes de que se diera cuenta Edward se estacionó en su avenida. Ella lo vio sorprendida por un momento, después lo desecho. Era un pueblo pequeño. Todos sabían donde vivían. ¿No era algo fuera de lo normal, verdad?
Se desabrochó el cinturón y abrió la puerta despacio. Vio hacia Edward, dejando que sus ojos estudiaran su perfecta cara. –Gracias por traerme Edward.
Esta vez no había sarcasmo en su voz.
A/N: Perdón, perdón, perdón por el retraso, pero la verdad no había podido, la escuela me consume y la estúpida pag no me dejo subirlo ayer :( y tmb perdón por el pequeño cap, pero no fui mi culpa, juro que así es el original. Espero que les siga gustando. Díganme que piensan por favor y si hay algún error o algo así ;).
Salli =]
