Hola de nuevo! Como verán, me entusiasmé otra vez con esta historia, así que probablemente actualice todas las semanas. Espero no les moleste.
Muchas gracias por los reviews. Paso a responder por orden de llegada:
Rocidito Azul: Se nota que ella es prejuiciosa ¿No? en esta versión del personaje me la imaginaba así y... bueno, tiene todas las secuelas de una persona que rige su vida bajo estrictas normas. Creo que si, la desestructuró un poco, pero todavía le quedan cosas de las que no se puede desapegar... por ahí en este chap se nota mas. Creo que se va a ver un poco de lo que esperas, de cómo ella lo encara... Espero que te guste, muchas gracias por tu review! :)
Paao: Gracias por tu efusividad!.. Que bueno que te gustara. Como bien dije el capítulo pasado, creo que también es mi momento favorito hasta ahora... ¡y por la misma razón!. Ellos por fin logran avanzar ese abismo que los interrumpe siempre, y romper esa tensión. Que bueno que coincidamos. SALUDOS!. Y gracias por tu review!
fatty73: Ni hablar. Claro que se acercaron jajajaja. Lamento no ser tan buena con los Lemmon. A veces leo algunos fics y quedo literalmente con la boca abierta... "¡Hey! pero si yo pensaba en lo mismo cuando escribi el mio, Y NO SALIO ASI!" jajajaja. Si bien me gusta agregarle Lemmon a mis fics. Creo que en este no es lo esencial, pero que habrá más, habrá. =) gracias por tu review!
GabriellaGroff: A menudo mientras pensaba en la conversación, me daban ganas de que él reaccionara a besarla sin que ella lo obligara... pero la verdad es que los personajes no daban, últimamente estoy intentando poner en práctica eso de que los personajes hagan lo que ellos necesitan, no lo que nos vendría bien a nosotros jajaja. pero creo que quedó mejor.. al menos a mi me pareció más real así. Gracias por tu apoyo!. Tu review me divirtió mucho jajaja. Muchas gracias!.
nattyta: Chica le diste en el clavo jajaja. Era justo lo que quería mostrar de la relación de Jack y ella. Que bueno que haya quedado claro. Muchas gracias por los halagos, siempre es bueno saber que uno no apesta completamente jajaja. Espero leerte mas seguido, por lo pronto. Muchas gracias por tu review!
Reyna: Tu correo no me llegó. No sabría a dónde escribirte porque creo que la página los veda. Por ahí si lo escribes todo separado. De cualquier modo, es en esta página en el único sitio en donde subí este fic en particular, sino los demás están todos subidos en (lo escribiré separado) p o t t e r f i c s . c o m bajo el mismo nick. La realidad es que esta pagina es la prioritaria para mi, si no lo subi acá entonces no está en otro lado. Generalmente subo al mismo tiempo en una y en otra, pero hace un tiempo me deje estar y ahora estoy intentando retomar nuevamente. Como verás... el fic no lo olvidé, de hecho, es la prioridad. Solía ponerme a escribir mas de uno al mismo tiempo para no aburrirme, pero a este me le estoy dedicando de lleno. No te preocupes que intentare subir con regularidad... MUCHAS GRACIAS POR LA EFUCION!. Y gracias por tu review! Nos estamos leyendo.
Por si acaso les dejo mi correo a todos... antes solía postearlo pero como comenzaron a vedar me pareció en vano. Lo dejo con espacios entremedio. "e s c r i t o r a d e _ h p y a h o o . c o m . a r" Cualquier crítica brutal y subida de tono que no quieran subir, estare bien dispuesta jajaja. Saludos y bueno, A DISFRUTAR!.
ceci.
pd: Como verán los títulos son algo reiterativos. Es una nueva autopropuesta de, con una sóla palabra, intentar captar la esencia. Disculpen si es estorbo. ^^ Besos.
Capítulo 7: Entendimientos
Abrió lentamente los ojos. Otra vez despertó en el sofá, acompañada por el morocho. La única diferencia con las dos anteriores, era que esta vez ella lo había decidido. Ella lo había buscado, y sobretodo, había sido conciente durante el proceso... Y ESO sería un problema. ¿Con qué excusa le echaría la culpa ahora? Ella había vuelto a buscarlo, y había provocado varias de las erecciones de esa noche. Sonrió. No se terminaba de decidir cuál de las cuatro veces había estado mejor. Lo miró de reojo por encima de su hombro. Él la abrazaba por la espalda. Ginny se giró suavemente sobre sí, para enfrentarse a él sin despertarlo. Harry frunció inconscientemente la nariz, como impulso, y luego relajó las facciones. Ginny sonrió. Miró sus mechones despeinados y los encontró encantadores. Acarició el mechón más próximo de su frente.
-Eres tan hermoso...- susurró sin darse cuenta que las palabras se hacían vida en sus labios.
Harry sonrió aún con los ojos cerrados. Ella se paralizó, quitando la mano con rapidez. Había sido atrapada in fraganti. Se suponía que él dormía.
-Gracias- dijo apaciblemente. Sonrío y abrió suavemente los ojos.
-¿Estabas despierto?- preguntó algo incómoda.
-Si- le sonrió depositando un beso en la punta de su nariz- En realidad, me desperté hace media hora más o menos. Pero estaba tan tranquilo que no quise moverme- Ella se removió algo incómoda pero no salió del abrazo- Además- agregó- me tentó la idea de ver tu reacción esta mañana. No vas tan mal, apostaba que volverías a gritarme.
-No seas tonto- lo reprochó- esta mañana es distinto, y lo sabes- él asintió con la cabeza.
-No quita que pudieras arrepentirte.
-¿Luego de cuatro veces?- se burló, él sonrió encogiéndose de hombros.
De pronto, Ginny se sintió culpable. ¡Lo había buscado cuatro veces! Ninguna falta de sexo justificaba haber traicionado CUATRO veces, la confianza de Jack. Quizás era culpable de la primera; de su urgente necesidad de sentir el calor de un cuerpo junto al suyo, después de todo, Jack se lo negó durante seis meses. Pero, ¿y las otras tres? ¿cómo justificaba las otras tres de esa misma noche? ¿y cómo justificaba además, las otras dos de las cuales ni se acordaba?
Ginny se separó definitivamente del abrazo. Él no la reprochó, se dedicó a observarla con cautela. Sabía que la situación que tenían entre manos era complicada. Pero, ¿qué relación no lo era?
Ginny se levantó sin apuro pero con firmeza. Cada acción de vestirse que llevaba a cabo, parecía previamente reflexionada. El silencio los inundó completamente. Harry sólo la veía, abstraído en las mil y un posibilidades que podrían llevarse a cabo en su relación, en adelante. Ninguna parecía tan realista como la que ella ya había puesto en marcha: la indiferencia.
Cuando Ginny terminó de cambiarse, se quedó de espaldas a él, sentada en el borde del sofá, perdida en sus pensamientos. La vio negar con la cabeza y luego dejó caer su cabeza entre sus manos. Harry suspiró. Se acercó a ella, aún cubierto por la sábana, pero se quedó detrás, sólo mirándola.
-¿Qué sucede, Gin?- ella carraspeó y luego se irguió, aún sentada. Volvió a negar con la cabeza- ¿Quieres que hablemos?- negó de nuevo.
-Mira a dónde nos ha llevado la conversación de anoche.
-¿Te arrepientes?- le preguntó de manera imparcial.
-¿Qué clase de hipócrita se arrepentiría luego de cuatro veces?- él la miró unos segundos.
-Quizás, un hipócrita con culpa- él se irguió también, sentándose. Respiró hondo- No está mal que sientas culpa, ¿sabes? Es normal.
-¿Por qué lo dices? ¿Has engañado muchas veces?- dijo realmente intrigada, pero con algo de recriminación en su voz. Él sonrió con ironía.
-Sólo contigo, querida- ella se giró para mirarlo fijamente.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué es mi culpa?
-No dije eso- respondió sereno- Tranquilízate- le rogó. Ella respiró profundo sin romper el contacto visual- Lo único que dije fue que no. No engañé nunca, sólo contigo.
-¿Y porqué diablos estás tan tranquilo? Yo siento que exploto- soltó brucamente- ¡¿Qué me pasa?- le preguntó angustiada sintiendo ganas de llorar de ira.
-Aguarda, cálmate- le sugirió reposando su mano en el hombro de ella- Aún debes estar bastante conmocionada, pero ya se te aclarará todo poco a poco- Ella volvió a darle la espalda, ofuscada. Harry resopló- ¿Quieres dejar de pensar que yo no siento nada?- sabía que ella pensaba eso y que eso era en parte, lo que la enojaba. Respiró profundo y continuó- Estoy pensando las cosas a mi modo. Tú, enloqueciendo, no aclararás nada.
-Tienes razón- se puso de pie ágilmente. Se adentró en el cuarto unos segundos, y salió con un buzo sobre su ropa, y unas zapatillas colocadas a las apuradas.
-¿A dónde vas?
-Pensando con claridad, me di cuenta que es indispensable que vaya a comprar algo- hurgó en su billetera y sacó plata que guardó en el bolsillo canguro del buzo.
-¿Y qué es eso?- la cuestionó con la mirada. Ella lo miró, ahora más tranquila.
-Bueno... anoche no nos cuidamos- sólo dijo. Harry asintió, comprendiendo.
-De acuerdo. Aguárdame unos segundos- se destapó y comenzó a calzarse la ropa interior- me visto y te acompaño- ella se aclaró la garganta, algo incómoda.
-Emmm... descuida, iré sola.
-No, es responsabilidad de los dos ¿o no?- le dijo sin mirarla.
-Si, pero no hace falta que vengas. Además...- él la miró- quería aprovechar esas cuadras para despabilarme y pensar un poco- Harry se detuvo y se quedó mirándola. Estaba siendo sincera, y no podía negarle eso.
-De acuerdo- afirmó volviendo a sentarse en la cama. Ginny se dio vuelta para dirigirse a la puerta- ¿Acaso...?- comenzó él, Ginny se detuvo para escucharlo. Se notaba en su voz, que aquello que diría le costaba gran esfuerzo- ¿Acaso prefieres... que yo no esté cuando regreses?
-¿Qué?- ella se volteó a mirarlo, sorprendida. Él se encogió de hombros.
-Entenderé si me dices que prefieres que desaparezca... -bajó la vista- aunque técnicamente no estoy habilitado para hacerlo, pero, puedo irme... si eso te hace sentir más cómoda- sentenció volviendo a mirarla.
-¿Y a dónde irías? ¿Debajo de un puente?- él se encogió de hombros, restándole importancia.
-No me importaría, en tanto tú estés cómoda en tu hogar- Ella resopló, acercándose a él. Se sentó a su lado, resignada.
-Oye...- palmeó la pierna del morocho, a modo de complicidad- no estoy incómoda contigo aquí, no es eso. Sólo... necesito pensar un poco, ¿si?- él afirmó- Deja de intentar remendar la situación, no es tu culpa tampoco. Somos adultos- ella se irguió con un aire de orgullo- Te dije que te quedarías dos días, te quedarás dos días, independientemente de lo que suceda, ¿de acuerdo?
-De acuerdo- asintió.
-Bien. Iré a comprar eso...- se levantó- Volveré en diez minutos.
-Bien. Yo intentaré ordenar un poco...- miró el reloj- ¡Dios mío!, ¿hemos dormido tanto?- ella miró el reloj.
-Oh... eso parece. Ya son casi las siete. Mejor me apuro o cerrará.
Ginny volteó a mirarlo una última vez. No supo cómo o de dónde la sacó, pero ella le sonrió con cómplice simpatía, como él la solía recordar en los viejos tiempos. Harry sintió entonces, que la brecha de años que los separaba, comenzaba a acortarse poco a poco, que con un poco de interés y paciencia, comenzaban a redescubrirse y... a ser las personas que solían ser. Quizás fueran mayores, como ella no paraba de recalcarlo, pero no eran indiferentes. Y quizás ambos estaban comprometidos en situaciones que se les escapaban un poco de las manos; pero se estimaban, y sobretodo, se respetaban. Y eso no podía ser malo para nadie.
Ginny caminaba como si intentara retener cada segundo, como si sus pies le pesaran y prfiriera llevarse al asfalto consigo. Tenía la cabeza gacha y respiraba pausadamente. ¿Qué le estaba pasando? Intentó hacer memoria sobre la noche anterior. Quiso recordar en qué demonios pensaba cuando fue a buscarlo al sofá. Y en que demonios pensaba cuando le gritó para que volviera a besarla. Esas no eran reacciones normales en ella.
Naturalmente, en sus cuatro años de relación con Jack, había sentido más de una vez, cierta atracción por alguien. Más de una vez, algún hombre se le había acercado para coquetear, para probar suerte. Y más de una también, ella misma había sentido impulsos de probar aquello tan prohibido que la sociedad castigaba como "Infidelidad". Pero luego entraba en razón, y recordaba las cosas buenas de su relación estable, y cualquier pro que tuviera la relación pasajera, quedaba empañado por todas las maravillas que ella encontraba en la estabilidad. Jamás había dudado en su afecto por Jack, y justamente por ello, jamás le había sido infiel.
Pero, ¿por qué ahora? Más allá de que Harry fuera Harry, y que la situación fuera el inconcluso de su vida, ¿por qué? Si él mismo no le atraía. O eso creía hasta la noche anterior. ¿Cómo podría atraerle un hombre tan despreocupado como él? Resopló. No, ya no podía caer en la excusa del despreocupado. Luego de la charla que habían tenido, sabía que todas las excusas o comportamientos que creía, le desagradaban de él, habían perdido todo sentido. Él no era así. Lo había vivenciado. ¡Si hasta había ofrecido marcharse sin rumbo a cualquier lugar, con tal de que ella no se mortificara cada vez que lo veía! No podía tildarlo de despreocupado. Definitivamente, ella a él, le preocupaba, y mucho. Y él, ella... bueno, otro tanto.
Cuando quiso darse cuenta y por fin levantó la vista, la farmacia había quedado tres cuadras atrás. Refunfuñó, volviendo en sus pasos.
Cuando Ginny llegó, diez minutos después, el living volvía a estar en orden, como si nada hubiera pasado. Harry estaba sentado en el sofá, con sus codos apoyados en sus rodillas y sus dedos entrecruzados. La cabeza le caía, pesada, hacia adelante. Tenía los ojos cerrados. Se notaba que estaba muy concentrado.
-Llegué.
Él levantó la mirada, pero nada más. Entendió que ella lo cuestionaba con los ojos, sabía que algo no estaba bien. Harry corrió la mirada, miró al frente, como seleccionando ciertas palabras en su interior. Ginny, sin quitar la vista de él, dejó las llaves y la billetera.
-¿La conseguiste?- le preguntó sin mirarla.
-Si- sólo dijo- iba a tomarla ahora.
Harry se levantó rápidamente y fue a la cocina. Llenó un vaso con agua y se lo acercó, con su índice le indicó que se sentara en una de las sillas. Ella obedeció, tomando el vaso y agradeciendo con una leve sonrisa.
-Primero que nada...- comenzó él, parecía atormentado- créeme que si pudiera irme, desaparecer de tu vida para no causarte más problemas, lo hubiera hecho el primer día...
-Harry no...
-No- la interrumpió sin mirarla- escucha porque luego vas a comprender todo, y vas a querer echarme de tu casa y no verme nunca más.
-¿Qué pasa?- le preguntó, algo asustada. Dejó el vaso a un lado. La pastilla le importaba un cuerno ahora.
-Sinceramente...- la miró con una firmeza que antes no había habido en sus ojos. Mezcla de seriedad determinada, y culpa extrema- Sinceramente no esperaba que sucediera nada de lo que sucedió. No soy quién, ni tengo el derecho de colarme en tus planes. Y tampoco tenía... tengo... intención de desmoronar los míos. Aunque no lo creas, tengo algunos. O los tuve... ¡Demonios!
-¿Harry, qué sucede?- se exasperó.
-Me voy.
-¿qué?
-No sé cómo, ni sé a dónde... pero me voy, Gin. Esperé hasta que vinieras para decírtelo, pero ya me voy.
-¿Por qué? Pensé que tenías menos problemas que yo con esta situación- los señaló a ambos.
-Yo no tengo ningún problema. Los problemas te los genero a ti, y me cansé, asíque me voy- se puso de pie.
-Aguarda- se paró ella también. Rodeó la mesa y se acercó despacio- ¿Qué pasó? Dime de una vez.
-Cuando te fuiste llamaron al teléfono- dijo resignado- Atendí porque pensé que podía ser Nathali... o, por instinto, no sé.
-Hey, está todo bien... Por dos días, esta es tu casa.
-Si, pero llamaba Jack- Ginny se desestabilizó al oír su nombre. Últimamente sólo lo oía en sus pensamientos. Después de todo, ¿él existía?... ¡Dios, era su novio! Abrió los ojos alarmada por la sorpresa.
-¿Qué dijo?
-Pues... no entendí mucho, creo que empezó a gritarme y mencionó algo de caer bajo y... Creo que no está feliz, Ginny. Yo no quería causarte...
-No, detente- lo calló.
Ella se quedó unos segundos pensando. ¿Por qué a ella le había molestado tanto la reacción de él al teléfono? ¿Quién cuernos era para pensar mal de ella? Jamás le había dado una razón. ¡Cómo la fastidiaba que él actuara y juzgara a su parecer!
-No...- dijo ella- hiciste bien- afirmó con su cabeza.
-¿Qué?
-Que no es nada grave- lo calmó- No me importa, tú te quedas.
-Pero...
-No es la muerte de nadie, y si él lo considera así es su problema. Descuida, ahora lo llamaré y hablaré con él. Tú no tienes nada que ver.
-No pareces molesta.
-No estoy molesta- le confirmó- Anoche se la pasó criticándome y gritándome, y ahora me llama... Estoy un poquito cansada que actue en persona de una forma, y luego me llame como si nada. No. Que piense lo que quiera, es su problema.
-Con todo respeto... no estará muy confundido si piensa lo que creo que pensó.
-Pues entonces será más facil decirle la verdad.
-¿Qué? No, Ginny, ¿vas a decirle?- se incomodó.
-Claro que sí.
-¿Para qué?
-¿Cómo que para qué? ¡Para ser honesta!
-Pero... es una tontería. No irás a quebrar una relación de cuatro años por una tontería, ¿o si?
-¿Tontería?- se descolocó. Lo miró unos segundos e intentando dilucidar si él creía firmemente en lo que le estaba diciendo, o se le había escapado sin ninguna razón- Harry...- lo cuestionó con la mirada- ¿Lo catalogas de tontería?- le preguntó sinceramente interesada. Harry se calló.
-Bueno no sé, pero no vas a decirme que estabamos muy cuerdos anoche- ella se rió irónicamente.
-¡Que paradoja!- dijo sarcástica- De las noches que pasé contigo, esta fue la única que recuerdo haber estado cuerda. Gracias por tu opinión tan sincera del asunto- se tomó la frente y le dio la espalda. Estaba perturbada- ¡Y yo caminando por Londres...!- se dio vuelta, acusándolo con la mirada- Preocupada por qué clase de sucesos en mi vida me habían llevado a pasar la noche contigo, concientemente. Pero, ¿para qué? Si sólo ha sido una tontería- repitió ss palabras.
-Ginny no me refiero a eso.
-Ya está. Respeto tu punto de vista. Gracias por aclararlo.
Tomó el teléfono inalámbrico del bar y se adentró en su cuarto.
-¡No azotes esa puer...!
Cerró de un portazo.
-...ta. ¡Detesto que haga eso!- refunfuñó, pateando el suelo- ¡No seas infantil!- le gritó- Para tener treinta y tres años, eres bastante melodramática.
-Y tu eres bastante idiota para la edad que... o no, detente... ¡TU IDIOTEZ NO TIENE EDAD!- Le gritó desde adentro.
Harry puso los ojos en blanco y se dejó caer en la silla. Toda aquella situación ya lo estaba cansando un poco.
Ginny cerró la puerta tras de sí y se apoyó en ella. No iba a jugar el papel de niña dolida, pero había que confesar que la reciente situación no había sido nada bonita para ella. Sí, podía considerarse un descuido, pero, ¿una tontería?. Miró el teléfono inalámbrico en sus manos. Segundos atrás creyó que sería buena idea llamar a Jack e intentar arreglar las cosas, para no sentirse mal por lo Harry. Había que confesar que un clavo con otro, no se sacaba. Y tampoco le emocionaba mucho la idea de hablar con Jack. ¡Detestaba los hombres exagerados! Y últimamente, se sentía rodeada de ellos.
-¡Una tontería!- rió con ironía- Será él el tonto.
-Deja de murmurar tras la puerta- le gritó él, cansado. Sabía que estaba refunfuñando, pero no entendía qué.
-¡Es mi casa, hago lo que quiero!- le gritó infantilmente.
Tiró el teléfono sobre la cama y resopló. ¿Por qué tenía que esconderse de él? ¡Era su casa! Si alguien debía sentirse incómodo, sería él. ¿Por qué debía cederle la distancia? Era su problema si estar cerca suyo le molestaba. ¡Que se la aguante!
Abrió la puerta tan rápido que la brisa le voló el flequillo. Harry miró atento en su dirección. Ella se adentró en el living sin mirarlo. Caminaba pausadamente, mirando todas las paredes, con los brazos cruzados en el pecho. Harry la miraba confundido. Ella continuó mirando al rededor, evitando su mirada. Le dio la espalda. ¿Qué estaba haciendo?
-¿Ginny...?- lo ignoró- ¿Qué haces?
-Estoy deambulando por mi casa, ¿te molesta?
-Qué infantil eres a veces.
Ella se dio vuelta para mirarlo con ira y estuvo a punto de contestarle, pero eso sólo reafirmaría el concepto que él tenía de ella.
-¿Deambular por mi casa es ser infantil?- preguntó con ironía. Harry se levantó de la silla.
-No, evadir tus problemas es ser infantil- la corrigió mientras se acercaba a ella. -Si me permites...- Colocó una mano en sus brazo para que los relajara, rogándoselo con la mirada- Vamos a hablar como adultos, ¿te parece?- continuó alzando sus cejas para que ella cediera. Ginny relajó ambos brazos a sus costados y resopló- Si te molestó lo que dije, ¡bien! Hablémoslo. Callando no solucionaremos nada- le indicó el sofá y ambos se sentaron- Además, si voy a quedarme aquí, no quiero que estemos incómodos- ella soltó una risita irónica y estuvo por hablar pero él la interrumpió- ...y por favor, bájale un poco a la ironía, me molesta- ella achicó sus ojos, ya irritada. Él le sonrió.
-Bien- soltó sus manos- hablemos. Dime, ¿qué quisiste decir?
-Bueno, me retracto- se corrigió- no fue una tontería, ¿si?- la inquirió con la mirada- Llamémoslo... mmm... ¿descuido? ¿desliz? ¿Eso te parece mejor?- ella asintió no muy convencida- Bueno. Ha sido un descuido, y no me parece que debas decírselo a Jack, por el simple motivo de que, las cosas jamás volverían a ser como antes, lo cual es absurdo porque esto- los señaló a ambos- fue sólo un descuido. ¿Me entiendes?
-Si. Pero no lo comparto.
-¿Y cómo es eso?
-Simple- adoptó aires de suficiencia- Como fui yo quién te busco... reiteradas veces- se aclaró la garganta, incómoda- fui yo la que decidió descuidarse... y no importa si para bien o mal, las cosas ya no volverán a ser como antes porque yo lo sé, y está en mi conciencia.
-Pero él no tiene porqué sufrir.
-¿No sufrirías tú si te lo ocultaran?- él se encogió de hombros.
-Si ella sabe que no volverá a repetirse, ¿qué necesidad tengo de saberlo? La verdad no me hará más feliz.
-¿Me lo dices enserio?
-Claro- respondió seguro- Si ella comenzara a dudar, bueno... me gustaría saberlo. Pero si no han cambiado sus sentimientos hacia mí... entonces, ¿para qué?
-Pero se han sumado los sentimientos hacia otra persona, ¿eso no cuenta?- él frunció el entrecejo, extrañado.
-¿Qué se ha sumado en ti, Ginny? ¿Cambió algo para ti?- ella se sorprendió, como si se hubiera dado cuenta de algo.
-¡No...! Es una suposición- se corrigió rápidamente. Aquello era absurdo.
-Bueno pero no hablamos de supuestos, hablamos de lo que sucedió. Si tu relación con él no se ve implicada en nada, y tu relación conmigo no tiene mayor importancia, ¿para qué lo harás sufrir?
-Si Tracy nunca te hubiera ocultado que mientras salía contigo, buscaba al padre de su hijo, ¿Tú hubieras seguido saliendo con ella?- él estaba por contestar, pero se calló- Está saliendo contigo y te dice "Oye, Harry, estoy intentando reconciliarme con el padre de mi hijo, pero sigámonos viendo porque mi sentimientos hacia ti no han cambiado" ¿Tú que harías?- lo desafió. Él la miró con desagrado.
-Es distinto- dijo con humildad. Ella sonrió y aplaudió.
-¡Bravo!- dijo con sarcasmo- Congratulaciones para la excusa más usada- luego se puso seria- ¡Vamos Harry! No seas pedante, sabes que tengo razón.
-Son situaciones diferentes.
-¿Cómo?
-Bueno, para empezar, tú y yo no tenemos un hijo- ella estuvo por retrucárselo, pero calló. Tenía razón- No me gustaría jamás, ser el tercero en discordia... y menos aún si hay una criatura de por medio. No me interesa- dejó en claro- Además. Tú no estás buscando nada conmigo, no intentas entablar nada serio conmigo, como para que eso lo dañe a Jack. Tracy buscaba un matrimonio de tiempo completo mientras nosotros nos veíamos por las noches. No me suena muy parecido, Gin.
-De acuerdo- se rindió por fin- no ha sido el mejor ejemplo... ¡Pero!- continuó- Yo soy honesta- soltó orgullosa- Tengo el don, o el defecto, de decir siempre lo que pienso... lo que considero que está bien decirse...y...
-Entonces ve y díselo- Ella iba a continuar con su sermón pero se detuvo, sorprendida.
-¿Qué?
-Que si es parte de la persona que eres, y no hacerlo sería traicionar tus principios, entonces díselo. Me parece bien.- se sinceró- Si estoy en contra es porque estoy casi seguro de que eso tirará tu relación al cuerno, pero si el no hacerlo hará que seas una persona distinta a la que deberías, entonces hazlo- afirmó mirándola de lleno en los ojos- Eres una persona muy especial, y parte de lo que te hace así es tu frma de pensar y actuar. Si él no puede ver eso, entonces es su problema- sentenció seguro.
Ella se quedó unos segundos mirándolo obnubilada. Registró sus ojos con los propios, intentando dilucidar si aquello que él decía era real o no. ¿Podía él pensar cosas sobre ella, tan distintas de las que ella creía que pensaba? Ginny le sonrió con simpleza, a modo de agradecimiento, y luego bajó la mirada, algo avergonzada por cómo ella se había apasionado con la idea de demostrarle que no tenía razón. Él sin embargo, lejos de querer tener la razón, quería serle fiel como amigo, y darle un consejo que le sirviera realmente.
-Gracias- murmuró con la cabeza gacha. Esto descolocó al morocho.
-¿Por qué?
-Pues... porque has sido sincero conmigo- lo miró algo cohibida- Yo sólo quería defender mi punto de vista y tú, abandonando el tuyo o no, sólo buscabas darme un buen consejo- Ahora lo miró con seguridad- Gracias. Eres un gran amigo, Harry. Sé que no te lo he dicho muchas veces, y menos desde que nos reencontramos- se incomodó- pero... de verdad lo eres. Ahora más que nunca.
Fue Harry entonces, quien se sintió algo avergonzado. No es que tuviera grandes problemas para expresar sus sentimientos, nunca se le había dificultado en ese sentido. Pero de pronto, entender que para ella, aquella confesión era lo más parecido a la humillación, y que se arriesgara en cierto modo, a humillarse por sentirse bien con él, era todo un cumplido.
-Ginny...- comenzó como si fuera a explicarle algo importantísimo- te lo dije ni bien llegué, pero te lo repetiré cuantas veces necesites para grabártelo... tú siempre, ¡siempre!, has sido una amiga para mí. Y si hay algo que valoro más que el amor... es la amistad- él alzó las cejas y la miró por encima de sus lentes- ¿entiendes eso?- ella afirmó sonriendo con algo de melancolía- Quizás yo no sienta tanta culpa traicionando un amor como lo sientes tú, porque para mí lo más imperdonable no es traicionar un amor, sino traicionar una amistad.
-Pero Nathali ha sido tu amiga antes que tu pareja, tú lo dijiste.
-Si. Pero yo no siento haberla traicionado- se encogió de hombros- Lo que yo sentí anoche estaba más ligado a la curiosidad y a lo impulsivo, que al amor. Si hubiera sentido amor, la hubiera traicionado.
Ginny sintió un leve retrotraimiento del corazón, como si aquellas palabras jamás las hubiera esperado de él. No era que esperaba saber que él la amaba, pero confirmar que de hecho no lo hacía, era otra cosa. De chicos, él se había cuidado muy bien de no decir ni hacer referencia al 'no amor', y ahora lo largaba sin más, como si ella supiera que no era merecedora de su amor.
-Harry... tú has sido sincero conmigo, así que yo voy a serlo contigo.
-Por favor- le cedió la palabra.
-Entiendo perfectamente TU postura. Pero yo que tú, recapacitaría dos veces sobre cómo ve ella las cosas antes de decidir ocultarle nada. Tú puedes pensar así, pero si ella no lo hace, no eres nadie para ocultarle la verdad. Deja que ella decida si lo que hicimos es o no traición. Nada más- él asintió.
-Me parece justo. Pensaré al respecto.
Mientras Harry prometió esperarla con la cena preparada, Ginny había decidido ir a la casa de Jack esa misma noche, y aclarar los tantos. Se convencía a sí misma de que debía decírselo en honor a los años de confianza que llevaban. Quizás Harry tuviera razón y fuera lastimarlo en vano, pero si era una situación tan innesesaria la relación no saldría afectada, ahora... si ella decidía ocultárselo y luego se enteraba (porque tarde o temprano esas cosas salían a la luz), la relación se hiría al cuerno sin miramientos. No. Se lo diría. Él merecía saber. Tenía cuarenta años, no era ningún adolescente como para reaccionar mal o con exageración.
Tocó su puerta dos veces. Tenía llave, pero nunca quiso acostumbrarse a abrir sabiendo que él estaba en casa. Quizás por una estúpida idea de no encontrarse con sorpresas. No respondieron. Toco nuevamente. Segundos después, Jack abrió. Al verla, sus facciones se tensaron. Estaba enojado, claramente.
-¿Puedo pasar?
-Pedí que me llamaras.
-Si, y yo decidí venir. ¿Puedo pasar?- él se quedó unos segundos así. Luego le abrió la puerta- Gracias.
Ginny se dirigió a la mesa y dejó su cartera encima. Luego volteó a verlo. Jack se cruzó de brazos, esperando una explicación que sabía de antemano, no lo convencería.
-¿Qué ocurre?- le preguntó ella- ¿Por qué reaccionaste en el teléfono, como Harry me dijo que reaccionaste?- él frunció los labios.
-¿Y me lo preguntas?
-Pues, usé el tono interrogatorio, ¿no?- se cruzó de brazos como él.
-¿Encima tienes el tupé de presentarte así de imponente? Escucha, Ginevra. No me considero ningún mocoso. No estoy interesado en ninguna relación de niños. Lo que estás haciendo es de niña caprichosa y no pienso tolerarlo.
-¿Por qué no hablas claro y me dices cuál es tu problema conmigo?- lo desafió.
-Mi problema es que no estoy dispuesto a hacer el papel de tonto. O me dices qué sucede aquí, o nos olvidamos de todo esto- hizo señas aludiéndolos a ambos.
Su postura rígida tomó de improvisto a la pelirroja. ¿Acaso él estaba tan enfadado con ella aún desconociendo toda la verdad, que era capaz de dejarla? ¿Así de fácil era para él? Ginny relajó sus brazos, descruzándolos. Lo miró abatida, casi desepcionada.
-Aún no sabes la verdad... nisiquiera te interesaste en preguntar, ¿y ya estás dispuesto a dejarme?
-Me parece a mí, que las cosas son blanco o negro- se justificó sin cambiar de parecer- Recuerdo los días en que coincidías conmigo en ello.
-¡Aún lo hago!- se ofendió.
-¿En serio?- la cuestionó- Ya no parece. Ni pareces tú tampoco.
-¿Por qué dices eso?- él se acercó a ella con gesto de reprienda.
-¡Porque este don nadie llega a tu vida y en dos días desestabiliza tus estructuras!- Señaló con el brazo a la puerta, que aunque Harry no estaba allí, sabía que era él a quien se refería- Cuando yo te conocí eras firme, segura de lo que querías, te preocupabas por tener tus cosas en orden- la acusó- ¿Qué digo?- se golpeó la frente- Hace tres días eras así. ¡Quién cuernos es éste infeliz que llega para cambiarte! ¿Quién mierda es para hacerte replantear tus sentimientos?- le acusó con el dedo índice.
-¡Yo no me replanteo nada!- se defendió, ofendida. Jack se obligó a calmarse notando que estaba extralimitándose. Respiró profundo.
-Oye- comenzó más sereno- Si vamos a ser justos... ¿Cuándo te has quedado dormida por la mañana como ayer, que fui a tu casa y estabas a medio vestir y sin intenciones de ir a trabajar? ¿Cuándo hemos postergado un desayuno porque no estabas lista? ¿Cuándo te llamé a las cinco de la tarde, ¡Y dormías!
-¡Basta! Lo que estás diciendo es una tontería. Estás basándote en una serie de hechos casuales.
-Que casualmente suceden desde que este tío vive en tu casa- expresó, claramente celoso.
-No vive conmigo- lo corrigió- se está hospedando.
-¡Dijiste que sería una noche!- la acorraló.
-¡No voy a negarle mi hospitalidad! ¡Es un gran amigo!- él se detuvo y achicó los ojos.
-Creí que era tu primo- le susurró, acusándola- ¿Me has mentido?- hurgó su mirada.
Ya no había nada que hacer, había metido la pata. El día anterior había mentido con tanta naturalidad que lo había olvidado. O la pelea y sus planteos la habían mareado e impulsado a hablar de más. No podía negárselo, él ya había descubierto parte de la mentira. Y ya había amenazado con dejarla sólo por pensar que era infiel. Si Ginny se lo confirmaba, podía ir olvidándose de Jack para siempre.
-Contesta ¿quieres? ¿Has mentido con respecto a eso también?- ella no dijo nada- ¿Por qué dormiste hoy hasta las cinco o más?- se acercaba peligrosamente, acorralándola física y mentalmente- ¿Por qué me atendió él y no tú?
-Porque salí a la farmacia- se apresuró a responder segura.
-¿Qué fuiste a comprar?- la observó con detenimiento. Tampoco se lo podía decir, no tendría sentido si hacía seis meses que ellos no tenían relaciones.
-¿Estás controlándome?- se enojó, vanamente porque su nerviosismo la delataba- Sabes que lo detesto.
-Y tú sabes las cosas que detesto yo, ¿no es así? La mentira, por ejemplo- dijo alusivamente. Ella no contestó- Haremos lo siguiente- le propuso con un extraño tono de voz- Te abriré la puerta- la abrió- y te irás, haciendo de cuenta que nunca viniste. Yo, por mi parte, esperaré tu llamado como solicité, y con él, tu respuesta sincera. Si vas a mentirme al menos estúdialo bien antes de marcar mi número- alzó las cejas- Adiós.
Ella se quedó atónita, contra la pared. Lo miraba intentando dilucidar qué cosas pasaban por su cabeza pero era inutil, hacía meses ya que no lo entendía. Lo miró ofendida, se notaba a la legua que estaba reprimiendo todo el desagrado que sentía, porque no había forma de estallar sin decirle la verdad y echar todo a perder. Sin decir nada, tomó su cartera y se fue.
Harry terminaba de armar la mesa para dos. Había puesto un mantel color crema con pequeñas rosas rojas que encontró por ahí, dos platos, uno al lado del otro, los cubiertos oredenadamente colocados, dos copas elegantes, y un vino que recién terminaba de descorchar cuando la pelirroja entró hecha una furia. Harry se quedó inmóvil. Ginny cerró de un portazo sin mirar atrás, tiró su cartera a una de las sillas, las llaves en el bar, y se dejó caer en el sofá con las piernas estiradas dándole la espalda a Harry. Ni siquiera se había detenido a saludarlo. Harry dejó la botella sobre la mesa y giró para mirarla. Ella estaba con la cabeza apoyada en el brazo del sofá más cercano a él y las piernas sobre el respaldo. Ginny resopló y cruzó los brazos en su pecho.
-Bueno... creo que no le ha gustado la verdad.
-No. Ni siquiera llegué a contársela.
-¿Qué ha pasado?
-Nada. No me interesa hablar- se empacó.
-Vamos, Gin. Estoy aquí, te escucharé.
Se acercó al sofá y lo rodeó hasta que sus ojos pudieran verlo. Se miraron unos segundos. Él la inquirió con un movimiento de cejas, ella corrió la mirada. Harry se sentó en la mesa ratona frente a ella y colocó sus codos sobre sus rodillas y cruzó sus manos. Continuó mirándola.
-Llegaste a su casa, ¿qué pasó?
Ginny miró al techo. No entendía porqué pero sentía un nudo en su garganta, no sabía si a causa de la situación con Jack, o que en realida no estaba acostumbrada a hablar de sus problemas con amigos, y menos con él. Pero había sido de ayuda las últimas conversaciones, así que optó por aflojar su postura. Lo miró más relajada, dándole a entender que le contaría, pero que necesitaba unos segundos para evitar largarse a llorar. Suspiró hondamente y su cuerpo tembló levemente. Se sentía una niña.
-Creo que lo arruiné todo.
-¿Por qué?- quiso ayudarla a hablar.
-Llegué...- comenzó a modular con sus manos, intentando correr la vista para no llorar. Tragaba saliva seguido, intentando borrar la sensación de ahogo o de nudo en su garganta.
-Respira...- la alentó él intentando tranquilizarla con su voz. Ella respiró hondo varias veces.
-Siento que voy a explotar- él le sonrió con pesar.
-Parece que no estás muy acostumbrada a hablar de lo que te aflije- ella negó con la cabeza- Bien, tranquila... llegaremos al punto- la asistió- por ahora, respira.
Ginny continuó haciendo lo que él le aconsejaba. Respiró hondamente dos veces más, y se largó a llorar sonoramente, cubriéndose los ojos de vergüenza. Había bajado las piernas y las acercó a su pecho, contrayéndose como un feto. Lloraba como hace años no recordaba haber llorado, ni por Jack ni por nadie. Se sentía angustiada y las lágrimas parecían ser su único remedio. Harry se quedó unos segundos mirándola, esperando que se desahogara primero, y luego se sentó en un pequeño hueco que había sobre su cabeza. Con sus manos rodeó el pequeño torso de la pelirroja y lo atrajo a sí. Ginny se dejó llevar, acurrucándose en su pecho y colocando las piernas sobre las del morocho. Las lágrimas no cesaban, al contrario. Era como si hubiera abierto una grifo oxidado y una vez que el caudal corría, le costaba tres veces más volver a cerrarlo. Harry se limitó a abrazarla, frotando suavemente su espalda y brindándole su apoyo.
Pasaron unos quince minutos hasta que por fin, las lágrimas, comenzaron a menguar. Pero cada vez que ella comenzaba a querer decir algo, pequeños espasmos la sobrellevaban impidiéndole hablar.
-Tranquila- le susurruba- tienes toda la noche para contarme. Respira- continuaba acariciándola. Besó su frente y luego apoyó su mejilla en ella- parece un hombre serio, no te hagas problema, todo se solucionará.
Al tenerla pegada a su pecho, las pequeñas sacudidas provocadas por los espasmos de su cuerpo, también lo sacudían levemente a él. Él con su pecho, comenó a exagerar su respiración, para relajarla a través del contacto. Ella, poco a poco, comezó a imitar la respiración pausada de él, y en menos de cinco minutos respiraba con normalidad.
-Gracias- fue lo primero que susurró- No sé qué me pasó- secó sus lágrimas, avergonzada. Él acariciaba suavemente sus cabellos.
-Te soltaste...- le dijo con sinceridad- nada más que eso. Ya ves cómo no te hace bien reprimirte, Gin- ella asintió.
-No lo hago a propósito.
-No, claro que no... pero así como dices todo lo que piensas, debes aprender a decir todo lo que sientes, más allá de tu miedo por lo que puedas provocar- ell asintió. Él besó sus cabellos nuevamente y luego la separó apenas para mirar su rostro. Le sonrió con júbilo- ¡Vaya!, pareces renovada.
-¡Calla!- se tapó la cara con vergüenza.
-Lo digo en serio- le quitó sus manos para destapar el rostro, y luego la ayudó a secar sus lágrimas- no estás ni la mitad de tensa que estos últimos días. Y ni hablar de la primera vez que te vi- sonrió. Ella lo imitó, risueña.
-Ha de ser gracias a ti- lo miró fijamente varios segundos. Él mismo se dejó perder otros tantos dentro de su mirada atrayente y firme. Parecía otra persona. ¿O sería que él mismo comenzaba a confundirse? Harry se aclaró la garganta, despertando de su transe.
-Emm... ¿Quieres contarme ahora?
Ella afirmó limpiando los últimos rastros húmedos de su cara y sacudiendo sus manos. No pensaba salir de aquella postura, pero Harry removió su brazo de los hombros de ella, y se acomodó, algo incómodo. Ginny lo miró extrañada unos segundos y luego ella misma se acomodó, sin darle mayor importancia.
-Cuando llegué ya estaba convencido que algo le ocultaba. No me dejó siquiera explicarle que ya me había amenazado que si me comportaba como niña caprichosa, la relación se terminaba allí- Harry la miraba, inmutable- No le cabía ninguna duda que había pasado algo entre nosotros, pero si yo se lo confirmaba sería el final- él asintió, comprensivo- Y...- carraspeó- se me escapó en determinado momento, el leve detalle de que tú no eres pariente mío, sino un amigo. Y...- lo miró compungida- con eso estalló finalmente. Prácticamente me echó de la casa y... dijo que antes de volver a llamarlo pensara bien qué mentira le diría- apretó sus labios, con la leve sensación de que pronto volverían las lágrimas, pero las retuvo.
-No sé qué decirte, Gin. No lo conozco lo suficiente... pero creo- comenzó- que si llevan cuatro años, alguna vez habrán tenido sus diferencias... esto no puede ser una razón para terminar.
-No, claro que no. En tanto no se entere que lo que sospecha, realmente sucedió, la relación no corre gran peligro. Pero para salvarla he de mentir, y no lo haré- lo miró fijamente- No sostendré lo insostenible. Él está en su derecho de dejarme.
-¡Pero mujer!- soltó, casi diría molesto- Pareces completamente resignada. Ese hombre ha sido tu novio durante cuatro años, ¡peores cosas habrán pasado! Ningún hombre en sus cabales te dejaría por semejante tontería.
-No es una tontería, Harry. No lo sé. Lo único que sé es que tengo que pensar bien algunas cosas antes de llamarlo. Por lo pronto- lo miró un tiempo pausado- bueno... no creo que lo llame hasta la semana que viene. En el interín... ¡qué diablos! Quédate aquí- él se sorprendió.
-¿En tu casa?
-Si. Hasta que Nathali venga con tu pasaporte. Dijiste que venía el viernes, ¿no?- él asintió.
-De todos modos, tú y yo habíamos quedado que me quedaría dos días.
-Mira, haz como te sientas más cómodo. Si quieres yo misma te pago el hotel, pero simplemente ya no veo qué problema habría en que te quedes; Soportar, mal que mal nos soportamos- señaló la mesa preparada para cenar- Acostar ya nos acostamos, y mi novio me va a dejar de cualquier modo asique, francamente no sé cuál sería el problema. Pero...- le palmeó la pierna condescendientemente- es tu decisión, luego me avisas. Por lo pronto- se puso de pie- yo muero de hambre- se dirigió a la mesa.
-¡Jesús!, ¿nos hemos tomado toda una botella?- se sorprendió ella, jugando con la botella sobre la mesa.
-Tú solita, yo no bebo- sonrió, dando por terminada la cena.
Harry se levantó, llevando con él, varias de las cosas que había sobre la mesa, para dejarlas en la cocina. Ginny lo miró contrariada. Harry volvió y tomó las copas y se las llevó. Como salida de un trance, ella llegó a tomar las dos últimas cosas que había en la mesa; la botella vacía de vino, y el salero.
Al llegar a la cocina, ella pasó a su lado dejando la botella sobre la mesada, y se colocó frente a la pileta. Se arremangó las manos. Harry dejó suavemente los platos sobre la misma y luego se apoyó contra la mesada, mirándola. Ella sonrió.
-¿Qué?- le preguntó divertido.
-Nada- dijo aún sonriendo mientras habría el grifo para comenzar a lavar los platos.
-Vamos, ¿qué?
-Sólo pensaba que... no es como pensé que sería- sonrió y lo miró fugazmente- ¡en el buen sentido!- Agregó. Él pareció extrañado.
-¿A qué te refieres?
-A ti, a tu presencia en mi casa. La primera vez que me pediste quedarte, pensé que sería un calvario- Harry vio que los platos lavados comenzaban a acumularse. Tomó un trapo.
-¿Tan insoportable te parecí?- le sonrió mientras comenzaba a secar la vajilla. Ella sonrió.
-¡Claro que sí!, Y más también- agregó- pero...- negó con la cabeza sin sacar la vista de los platos. Aunque ella no lo miraba, sentía los ojos atentos del morocho, clavados en ella- no, no era eso- se encogió de hombros- Es sólo que pensaba que, por como llevabas tu vida en América... o como yo pensé que llevabas tu vida en América- agregó mirándolo fugazmente, y luego volvió a los platos- Pensé que serías insufrible.
Por el rabillo de su ojo lo distinguió sonreír con naturalidad. Ella también sonrió y giró para mirarlo. Se quedaron unos segundos y luego cada uno volvió a lo suyo.
-Me lo había imaginado todo en segundos- agregó- El living desecho, mujeres entrando y saliendo, botellas de alcohol vacías por toda la casa...
-Yo no tomo- la interrumpió, serio.
-Lo sé- ambos sonrieron- Pero fue lo que me imaginé. Y ahora... ¡míranos! Lavando los platos- dijo con ironía- Llego a casa y el living está impecable, la mesa está puesta, la cena servida... ¡Si hasta levantas los platos!- rió, luego lo miró con cierta melancolía- además... tengo un amigo. Es mucho más de lo que esperaba...- se lavó las manos, habiendo terminado- En verdad, convivir contigo es bastante fácil- apagó el grifo y se giró para sonreírle- Algo me dice que tú no eres así en tu casa, pero enrealidad estás atento a lo que a mí me parece importante en la mía, y lo llevas a cabo- lo miró intensamente. Él sonrió, acabando de secar el último par de cubiertos. Luego le dio la espalda para colgar el trapo.
-No estoy seguro, pero...- se giró para enfrentarla- ¿Acabas de decir lo que piensas, o lo que sientes?- se acercó a ella como si la cercanía fuera natural- Porque si es lo que sientes, te desenvuelves más rápido de lo que pensé.
-¡Oh, no! Es lo que pienso- afirmó restándole importancia. Luego se acercó con aires de misterio- Lo que siento, nunca lo sabrás- le guiñó un ojo. Luego cerró la frase con una risita tan natural, condescendiente y atractiva, que el cerebro del morocho dejó de funcionar unos segundos.
El cuerpo de Harry de cierta forma, obstruía el marco de la puerta de la cocina.
-Bueno- dijo ella acariciando su brazo como pedido para que la dejara pasar- creo que me voy a dormir.
A él le costó gran trabajo entender. Al ver que ella seguía mirándolo risueña, luego de decir aquello, Harry se quedó inmóvil unos segundos. Hasta que una seña que ella le hizo con sus cejas le dio a entender que, aquella simple caricia y aquel simple "me voy a dormir" no eran una invitación, sino un pedido de "permiso". Torpemente se aplastó contra la mesada para dejarla pasar. Al hacerlo, ella le palmeó el brazo como agradecimiento.
-Descansa- dijo ella.
Ginny se dirigió a la puerta de entrada, la cerró con traba, y luego se encaminó a su cuarto.
-Gin...- la llamó antes de que entrara.
-¿Si?- se detuvo y lo espió por el marco de la puerta.
-Esta tarde pensaba que...hace mucho no estoy en Londres y... bueno, mañana es domingo y, ¡Es ley, recorrer en domingo!- La miró expectante- ¿Querrías acompañarme?- ella sonrió.
-Pues, claro... pero más vale que lleves paraguas. Conoces Londres- dijo alegre- ¡Al menos una vez al día llueve!
-Bien- sonrió él- yo me encargo. ¡Qué descanses!- la despidió más jovial de lo pertinente.
Bueno, a no quejarse... fue largo :)
Lo bueno es que no tardé más de dos días en escribirlo. Puede decirse que estoy de vacaciones, asíque como les dije, la continuación está al caer :) espero les haya gustado.
SALUDOS! :D
