Disclaimer: Los personajes pertenecen al Gorila.

Advertencias: Muy leve mención de contenido explícito.


Serendipia

"Si obedeces todas las reglas te pierdes toda la diversión". —Katherine Hepburn

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Capítulo 7: Desconcierto

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Okita Sougo en sus veintitrés años de vida nunca había presenciado a una mujer de no más de 60 kilogramos beber tanto alcohol.

Kagura se había negado a responder a sus preguntas, las más normales las replicaba con monosílabas, pero las más atrevidas las saltaba y bebía un trago.

Él sin embargo pretendía permanecer consciente, por lo que la mujer que desde antes ya sabía más cosas de él que el común, había descubierto un par de cosas que Sougo hubiese preferido llevarse a la tumba.

—Vaaamos Sádico, cuéntame —arrastró las palabras con voz cantarina. Okita sintió temblar su párpado. Le disgustaba que lo llamara de esa forma, si tenía que referirse a él prefería que fuera como Amo, o Maestro—. ¿Acaso tienes un complejo de hermano menor? ¿Eh? ¿Eh?

Sougo tragó saliva, la princesa ebria era mucho más osada y habladora, por no decir que más fanfarrona.

—Vuelve a tu sitio, Kagura.

Ella bufó, más no se apartó demasiado. El policía por completo acalorado, la empujó levemente, ¡Si estaba casi a horcajadas sobre él buscando respuesta! En esa noche fue consciente de cuán débil era su auto control.

—Dime Sádico, o tendrás que beber.

Kagura agitó la botella, pero no percibió el movimiento del líquido y se alarmó. Se había bebido el alcohol con mucha rapidez.

—No responderé a eso —declaró el castaño victorioso cruzándose de brazos—, y tampoco pienso pagar más alcohol.

—Puff —Kagura soltó el aire con apatía, y Sougo se encontró hipnotizado con el movimiento de sus labios rosados al expulsar aire—. Tendremos que pensar otra penitencia.

—Suerte con eso.

Kagura, sofocada en esa habitación deslizó una manga de su kimono en búsqueda de aire frío que le refrescara y con esa acción una idea se instaló en su mente.

—¡Ya sé! —exclamó la pelirroja alzando su dedo índice y se acomodó mejor muy cerca de las piernas del hombre—. Es una noche calurosa, por cada respuesta que no me des tendrás que deshacerte de una prenda.

Sougo ladeó una sonrisa, al final el juego no había sido tan mala idea. Ya sabía muchas más cosas de Kagura, como por ejemplo que odiaba con el alma a su hermano mayor, que había dejado a una sirvienta de su castillo casi tan calva como su padre sólo porque no le llevó su ración de arroz, que su madre era japonesa pero había viajado a China buscando a un médico que curase su extraña enfermedad, más no lo había conseguido y falleció estando Kagura aún muy niña.

Unas cosas más triviales que otras, pero podía asegurar que conocía mucho más de Kagura que los demás, al menos en Japón. Eso sí, la mujer había evitado responder las preguntas sobre lo sucedido para que escapara del castillo a otro país, o cómo conocía a la vieja Kaede.

—Qué princesa más vulgar —se burló Sougo, empujándola fuera de su regazo—. Pero bueno, es el juego.

Sin meditarlo, Sougo se deshizo del haori y lo dejó a su espalda, sus labios se curvaron en burla al notar los curiosos y azules ojos de Kagura seguir sus movimientos.

—Mi turno —murmuró apoyando sus codos en el suelo—. Además del bastardo, ¿has estado con algún otro hombre?

Kagura pasó saliva desconcertada, sus labios antes sonrientes se hicieron una fina y apretada línea, y sus cerúleos orbes parecieron querer salir de sus cuencas.

—¿Cuál bastardo? —logró cuestionar, haciéndose la desentendida.

—No me hagas mencionar su nombre—masculló—. Responde.

La pelinaranja meneó la cabeza.

—Eso no es de tu incumbencia —soltó con indiferencia.

—Bien, entonces desvístete.

Kagura separó sus labios en shock a punto de protestar. A diferencia de lo que pensaba Sougo no parecía contento ni burlesco por la situación. Sus labios estaban apretados, su ceño fruncido y sus fosas nasales expandidas a causa de su rápida respiración.

La princesa no mentiría, encontraba malditamente atractivo el rostro serio del shinsengumi, como si estuviese a punto de romper algo en mil pedazos. Por supuesto no lo admitiría y atribuiría su morboso pensamiento al alcohol, pero vaya que le había subido la temperatura verlo así ¿acaso era una masoquista y toda su vida creyó lo contrario?

—Apresúrate, tu cambiaste las reglas que yo puse, no tenemos toda la noche.

—Bien —farfulló con desgano. Desató el Obi con prontitud, Sougo enarcó las cejas pero permaneció en silencio—. ¿Qué te sucedió hoy?

Okita resopló.

—¿No te cansas de preguntar lo mismo?

—No respondes nada de lo que te pregunto, ¿quieres contarme de los fetiches con tu hermana?

El shinsengumi apretó sus puños y con furia desató el hakama para lanzarlo lejos. Kagura se apartó temerosa de un golpe, pero el susto quedó en segundo plano al ser capaz de contemplar el pecho desnudo del hombre.

—¿Por qué aún le debes dinero a Kaede? ¿No es suficiente todo lo que he pagado por ti?

Kagura alzó los hombros.

—No lo sé.

—Quítate el kimono.

—¿Por qué? ¡Respondí!

—No me gustó esa respuesta —replicó—. Quítate el kimono.

Kagura no supo por qué, pero los ojos del policía rojos como la sangre ardían en furia y ella no quiso empeorarlo. Con cautela se deshizo del kimono floreado y Sougo dejó caer su mandíbula al notar que no vestía el molesto nagajuban en el que todas las mujeres se envolvían para ocultar su cuerpo.

No, sus pechos generosos y pálidos brincaron tan pronto como se deshizo del kimono.

—Tu... ¿acaso eres idiota para no usar ropa interior? ¿Quieres que te folle?

—¿Es una pregunta? No es tu turno.

Kagura cubrió su desnudez con sus brazos, no obstante no le mostró temor, su ceño estaba fruncido de la vergüenza y pudor, y sólo entonces notó el prominente bulto bajo la ropa interior del policía.

—No es una pregunta, es un hecho.

Sougo agarró la cintura de Kagura y la empujó hasta su regazo, y cuando la estupefacta mujer esperaba el siguiente movimiento, él la abrazó y apoyó su cabeza en el delicado hombro femenino.

—Puedes preguntarme, estando así no existe nada en el mundo que no te responda.

La pelinaranja tembló por su tono, melancólico y roto, lejos del arrogante al que estaba acostumbrada y al furioso que había presenciado esa noche.

—Oye imbécil, ¿estás bien?

Sougo no dijo una sola palabra, se limitó a apresar el delgado cuerpo de la mujer entre sus brazos y cuando Kagura menos lo esperaba, lo sintió sollozar.

¿Eso era real? ¿Eso estaba jodidamente pasando?

—Es mi hermana.

Kagura se descolocó, pero aturdida como estaba no se movió del regazo del policía.

—¿Q-Qué sucede con ella?

—Está muriendo —masculló—, y el único bastardo que puede hacer algo por ella le ha dado la espalda por tu culpa.

Kagura los empujó de forma abrupta, agarró su kimono y se cubrió con el como pudo.

—¡¿Qué?! ¿De qué hablas?

—No te hagas la inocente —la agarró del cuello, asfixiándola—. Sedujiste a Hijikata para poder escapar del castillo, y esa traición empeoró el estado de mi hermana, ahora está en su lecho de muerte y tú eres la única responsable.

La pelinaranja empezó a toser de forma escandalosa, sus ojos brotaron por el pánico y el miedo, Okita Sougo no sólo era un sádico, era un demente: un enfermo mental. La realización de sus palabras le hizo caer en cuenta de algo a pesar de su estado... Hijikata... Bastardo... No podía ser que él...

—Detente... —murmuró apretando las manos del hombre para deshacerse de la asfixia—. No sabes de lo que estás hablando, suéltame ahora.

Pero Sougo estaba cegado por la ira, la única manera que encontró Kagura de detenerlo fue empujando su cabeza para golpearlo contra la pared en la parte posterior. Se alejó con prontitud y antes de ser alcanzada por el policía, que tan pronto como se recuperó expandía las fosas de su nariz y resoplaba con furia.

—No sé qué es lo que creas... —dijo procurando recuperar el aliento—. Pero estás equivocado, y si esa es la razón por la que te acercaste a mí... te mataré aquí mismo bastardo...

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N/A: ¿Ya se están resolviendo sus dudas? ¿O lo estoy haciendo peor? xDD Creo yo que ya va tomando forma la historia, pero ¿ustedes qué opinan? ¿Les está gustando cómo va? ¿Alguna sugerencia, queja, petición o reclamo? (No me pidan lemon aún xDDD) Me estoy poniendo al día con el manga, me siento increíblemente atrasada, es que incluso llevo como dos o tres meses atrasada con el anime, ayuda ToT Un saludo enorme, espero hayan disfrutado la lectura.

—Marzo 14 de 2018—