Beta:Aryan-Jonathan.
Advertencias: esta historia es casi por completo shonen-ai/yaoi, así que homofóbicos pintan poco aquí; semi-AU, mayor OCC, spoilers, y creo que por ahora está todo.
*Ni KHR, ni VK me pertenecen. Sólo la trama de este fic.*
- Blah, blah- diálogos.
- "Blah, blah"- pensamientos.
(Blah, blah) = notas de la autora.
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7.- Una sorpresa tras otra.
La mañana siguiente llegó demasiado pronto para Tsuna, ya que el pobre castaño fue el único que se acordó de la advertencia de Hibari cuando conocieron al nuevo profesor de música, y la mirada venenosa que les había dirigido la tarde antes en la terraza al marcharse con Kiryuu-sensei. El joven Vongola estaba planteándose seriamente el saltarse las clases ese día, pero sabía que si lo intentaba el castigo seria mil veces peor.
Rezando por su supervivencia (normalmente intentaría ayudar a sus amigos, pero cuando de Hibari se trataba, la situación pasaba a ser del tipo "¡sálvese quien pueda!"), se reunió con Yamamoto y Gokudera a un par de calles del instituto esperando lo peor. Cuando más cerca estaban de llegar a su destino, más nervioso se ponía el pobre; pronto sus amigos se dieron cuenta de su estado, y cuando se giraron para preguntarle que le pasaba, se encontraron con un Tsuna pálido como un muerto. Parecía como si acabara de ver su peor pesadilla hecha realidad.
- Herbívoros, ¿qué os dije de acercaros a mi presa?
Al menos ahora sabían por que el castaño parecía a punto de echarse a llorar. Y ellos no estaban muy lejos de seguir su ejemplo; no importaba lo que Hayato dijese sobre no temer al prefecto, él también se había puesto tan blanco como los otros dos.
- ¡Hi… Hi… Hi… Hibari!- tartamudeó Tsuna, tratando de ocultar el terror que le causaba el aura asesina que destilaba el moreno. La pena era que no estaba teniendo mucha suerte en conseguirlo.
- ¿¡Quién te crees que eres para darle órdenes a Juudaime!?- la fanfarronería habitual del peliplata no era tan convincente como de costumbre; le temblaban las rodillas demasiado para que sus actos tuvieran efecto alguno.
Hibari se limitó a ignorarle, dirigiéndose directamente al futuro capo.
- Estabais advertidos, herbívoro. Zero es mío y no voy a permitir que os entrometáis en mi camino- por un momento, los tres jurarían que los ojos del Guardián de la Nube se tiñeron de rojo, pero Hibari atacó tan rápidamente que no tuvieron tiempo de confirmarlo.
Los siguientes quince minutos sólo podían ser descritos como caos, puro caos. Gritos de dolor, aullidos aterrorizados, el sonido de metal rompiendo huesos, múltiples explosiones, y una risita horripilante como fondo, llenarían durante meses las pesadillas de los desafortunados testigos del evento que, durante años, se conocería como la mañana más sangrienta en la historia del Instituto Namimori.
- Si os vuelvo a ver merodeando mi presa, os morderé hasta la muerte- les gruñó Hibari antes de desaparecer en dirección al tejado del edificio más cercano.
Tirados en el suelo, con más heridas de las que podían contar, estaban las pobres víctimas del demonio sediento de sangre conocido como Kyoya Hibari.
- ¿Me lo parece a mi… o Hibari se ha hecho más fuerte?- murmuró Takeshi entre jadeos, ganándose un par de gemidos de dolor como respuesta.
Lo último que los tres jóvenes escucharon antes de caer en la inconsciencia, fue la estridente sirena de la ambulancia dedicada exclusivamente a recoger a las víctimas del Presidente del Comité Disciplinario.
-X-
Desde la azotea de uno de los edificios que estaban frente al instituto, un par de ojos heterocromáticos había sido testigo de la reciente masacre, y su dueño había disfrutado de lo lindo con la exquisita muestra de violencia desmedida.
Su adorable Kyoya era una fiera que le encantaría domar, pero sabía que eso no iba a ser posible. Su pequeña alondra (1) estaba demasiado interesada en el tal Zero Kiryuu para prestarle atención más allá de sus intentos de "morderle hasta la muerte".
Era una pena, ya que estaba seguro de que Kyoya sería tan apasionado en la cama como peleando. Con lo mucho que le apetecía probar al otro Guardián, y se iba a quedar con las ganas (2).
- Kufufufu… tal vez en otra vida. Oh bueno, aun me queda Byakuran…
Y entre risas Mukuro Rokudo desapareció, dejando en su lugar a una desorientada Chrome.
-X-
Dino estaba convencido que había hecho algo horrible en otra vida (lo que ya era decir, pues el rubio era un Don de la mafia italiana) y que Dios le estaba castigando por ello. Después de todo, qué otra explicación podía haber para la racha de mala suerte que estaba teniendo últimamente. Tan sólo llevaba un día y medio en Japón, y ya había sido enviado al hospital. Si es que lo que le pasaba a él, no le pasaba a nadie.
Tal vez Zero no estaba muy desencaminado cuando se sorprendió de que aun siguiese vivo; porque, vamos a ver, ¿cuántos años hacia que conocía a Reborn, para saber lo vicioso que el hitman en miniatura podía ser cuando trataban de espiarle? Demasiados, lo que hacía que se sintiera patético en ese momento.
Si no lo mataban sus enemigos, las palizas de su ex-tutor seguro que lo conseguirían tarde o temprano. Pero es que fue incapaz de decirle que no a Tsuna la noche antes, cuando su "hermanito" le pidió si podía averiguar de qué iban a hablar esos dos, y su curiosidad, más los ojos de cachorrillo del castaño, le habían llevado hasta ese doloroso instante.
Definitivamente tenía que entrenar más si quería seguir jugando a los espías… eso, o dejárselo a aquellos miembros de su famiglia especializados en espionaje.
El rubio seguía debatiendo que hacer, cuando la puerta de su habitación se abrió para dejar paso a un grupo de enfermeras, que traían con ellas cuatro camas ocupadas con sus nuevos compañeros de habitación (o eso supuso él). Durante unos instantes nadie dijo nada, pero en el momento en que las enfermeras les dejaron a solas, gritos de sorpresa llenaron la habitación.
Por lo visto, Tsuna y sus Guardianes de la Tormenta, la Lluvia y el Sol eran los nuevos compañeros de habitación del italiano. Parecía que Dino iba a tener que corregir sus pensamientos; lo que no le pasaba a él, le pasaba a la Décima Generación de Vongola (3).
-X-
- ¿No crees que te has pasado un poco, Reborn?- comentó el atractivo moreno con gafas, sin apartar sus increíbles ojos violeta del bebé que estaba sentado en su regazo, disfrutando tranquilamente de un café expreso recién hecho.
- No. Che idiota debería saber que no me gusta que me espíen, a meno che non sono io che pianificare tutto- pausó para tomar un sorbo de su café- si no quería ser descubierto, avrebbe dovuto essere cercato ancora più en pasar desapercibido.
El profesor dio un bufido. Como si existiera alguien capaz de escapar del radar del Arcobaleno del Sol; ni siquiera el propio Zero lo conseguía por mucho tiempo. Su record eran tres días, y eso sólo pasó en una ocasión, poco después de conocerse, ya que una vez el hitman le tuvo calado, era un milagro era un milagro si superaba tres horas sin ser reconocido. No por nada Reborn era considerado el mejor asesino a sueldo del mundo. Y ahora que lo pensaba…
- Ey, Reborn, ¿te encuentras bien?- preguntó con una leve nota de preocupación en la voz- llevó aquí casi un mes, y ayer fue la primera vez que nos vimos. Normalmente no tardas tanto en aparecer cuando coincidimos en el mismo lugar.
- ¿Acaso la sua maestà está triste porque no le he prestato attenzione?- le devolvió el otro moreno con una sonrisa de superioridad en los labios, que no pegaba nada con su apariencia actual.
- Que más quisieras- bufó, aunque el adorable sonrojo que teñía sus mejillas le delataba- sólo me preocupaba la posibilidad de que estés perdiendo facultades… ¡y no me llames así!
- Eso no va a pasar nunca; e non vedo perché dovrebbe smettere di, si ese nombre te queda de maravilla, la mia amata Regina Bianca.
- No soy una mujer, Reborn, aunque a veces tenga que parecerlo. Tu más que nadie deberías de saberlo- el sonrojo fue aumentando en intensidad con sus palabras.
- Si continua a parlare in quel modo, cualquier persona que te escuche pensará que sei un pervertito asaltacunas- le susurró el aludido, poniendo su mejor cara de niño inocente.
- Te conozco demasiado bien para que me engañes con esa cara. ¡Y aquí el único asaltacunas eres tú! Te recuerdo que, a pesar de las apariencias, sigues teniendo dos años más que yo- le respondió Zero, empezando a enfadarse porque el asesino en miniatura parecía dispuesto a evitar el tema de su extraño comportamiento.
- Con tan poca diferencia de edad, non credo di potermi considerare un pedofilo- realmente se estaba divirtiendo a costa de molestar a Zero; a pesar de los años que habían pasado sin verse debido a sus respectivos trabajos, parecía como si nada hubiera cambiado entre ellos.
- Tu memoria te empieza a fallar, viejo verde encogido, si has olvidado que te acercaste a mi porque aparentaba ser menor de edad (4)- otro bufido se le escapó al tratar de contener las ganas de darle un puñetazo al hitman. Reborn seguía siendo un cabrón tocapelotas cuando tenía ganas de molestarle- ¡y deja de intentar distraerme de una jodida vez, Reborn! ¿¡Por qué no me cuentas que demonios te está pasando!?
Por lo visto, su tiempo de chinchar a su querido Zero acababa de terminarse.
- Nono mi ha mandato una lettera hace unas semanas- el tono en que se lo estaba diciendo logró que el ambiente entre ambos se volviese serio- Timoteo ha encontrado unos documentos que data dal tempo di Vongola Primo, que demuestran la existencia de un ottavo Anillo Vongola: il Anello della Luna.
Eso tomó por sorpresa a Zero, pues durante su tiempo en Italia había estudiado a fondo toda la información existente sobre las Llamas de Última Voluntad (a pesar de no poder usarlas él mismo), y en ningún lugar estaba mencionado siquiera el dichoso anillo que parecía llevar al Arcobaleno de cabeza.
- ¿Cómo es eso posible, Reborn? No existe ninguna "Llama de la Luna"- sus palabras le ganaron una pequeña sonrisa de orgullo y un asentimiento de cabeza casi imperceptible.
- Según lo que hay escrito en questi documenti, el Anillo de la Luna no tiene ningún poder especial, ma è piuttosto simbolico. Por lo visto, el título de Guardián de la Luna se creó para reforzar el tratado ya existente tra la mafia italiana e l'Associazione dei Cacciatore di Vampiri; Vongola terminó siendo la famiglia scelta para cumplir con la nueva condición impuesta per il tuo popolo.
- ¿Me estás diciendo que uno de los Guardianes de Primo fue un cazador?- eso no se lo hubiera esperado nunca; normalmente, la Asociación se mantenía al de do todo lo que no estaba relacionado con su misión: el proteger a toda la raza humana de los vampiros.
Era cierto que los cazadores tenían contactos en todas las organizaciones importantes del mundo: gobiernos, cuerpos de policía, mafia, yakuza… tu los mencionabas, ellos tenían a alguien dentro; pero nunca de forma tan obvia, y jamás interferían directamente. Solamente lo hacían cuando las malditas sanguijuelas se salían de control o gente inocente descubría su existencia.
- Cacciatrice, per la precisione, y se ofreció voluntariamente a hacerlo. Una tal Elena Sforza (5). Avete sentito il suo nome?- a pesar de su expresión indiferente, la curiosidad en su voz era aparente. El tratado le impedía meterse en los asuntos de la Asociación, pero no a Zero, y el italiano quería enterarse de una vez por todas de la historia completa.
- No conozco a ninguna Elena, pero "Sforza" es el nombre del clan de cazadores más importante de Italia. Trabajé junto a un par de ellos durante mis primeros meses en Nápoles y aun me deben unos cuantos favores, a pesar de los años que han pasado desde entonces, no creo que se nieguen en devolvérmelos.
- ¿Entonces si otterrà in contatto con ellos?- ante el asentimiento del cazador decidió seguir- Timoteo pensa di poter encontrar el anillo si consigue más información sobre il vettore originale- estaba claro que el tema era serio si Vongola Nono, en persona, se había interesado en él.
- Eso no es lo único, ¿o me equivoco? Timoteo te ha pedido que hagas algo más, algo que no estás seguro de cómo pedirme; si fuera sólo buscar la información no hubieras tardado tanto tiempo en venir a buscarme- su tono y lenguaje corporal le estaban dejando muy claro que o iba al grano, o las cosas acabarían muy mal para el hitman.
- Non posso nascondere nulla, giusto?- murmuró Reborn con una pequeña sonrisa triste en los labios.
- No, te conozco tan bien como tú a mí. Hace años que es imposible que existan secretos entre nosotros, Ren (6)- el uso de su viejo mote cariñoso le reafirmó tantas cosas, que por unos instantes fue incapaz de respirar debido a la emoción, mas pronto tuvo que volver al tema que tenían entre manos.
- Timoteo vuole che tu accetti convertirte en el séptimo Guardián de Tsuna: il nuovo Guardiano della Luna.
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Después de quien sabe cuánto tiempo, por fin está aquí el siguiente capítulo… ¡me ha costado horrores terminarlo! Espero que os haya gustado y, como siempre, decidid si os interesa leer mis notas o no ;)
1.- Hibari significa alondra, por si acaso a alguien le extraña el nombrecito.
2.- No, Mukuro no está enamorado de Hibari, sólo le gustaría acostarse con él; pero como el cabeza-piña ha dicho, va a quedarse con las ganas… aunque eso no evitará que intente tirarle los trastos de tanto en tanto XP
3.- Esa es una verdad como una catedral XD
4.- Apuesto a que esto os ha dejado con las ganas de saber cómo se conocieron esos dos *¬*
5.- Sforza es un apellido italiano que pertenecía a la nobleza, aunque no sé si sigue siéndolo, y como se supone que Elena es la hija de un noble, creo que no le va mal del todo.
6.- A pesar de no es muy original, he elegido "Renato" para que sea el nombre real de Reborn; que viene a ser lo mismo, pero es más probable que un hombre se llame Renato que Reborn. Además, en algún lugar (no recuerdo donde) se menciona que Reborn le pide a Shamal que elimine cualquier rastro de su identidad anterior, así que aquí lo tenéis ¬¬ ya os iré dando más información sobre esto.
A parte de lo que he escrito, tenía la idea de explicar como Dino termina en el hospital, pero no terminaba de quedarme bien y la quité del capítulo. Lo pondré en el próximo y creo que os gustará bastante lo que tengo planeado.
Poco a poco os estoy dejando ver la relación que hay entre Zero y Reborn; espero que no os haya resultado muy empalagosa, pero recordad que en esta historia hace años que se conocen (si queréis saber cuántos vais a tener que esperar), luego hay mucha confianza entre ellos.
No sé cuándo estará el siguiente, porque ni lo he empezado así que os pido paciencia, que ya sabéis como soy ¬¬U.
Nos leemos,
Alanna.
