Capitulo 7.

Espía.

Todos los días, a cierta hora, el erizo plateado iba a la habitación donde tenían a su secuestrada, la cual era sucia y desarreglada, era una verdadera conmoción tenerla ahí, en condiciones tan bajas y viles, eso no era parte de él. Entró, sintiéndose cada vez más terrible de cometer ese acto tan bajo... pero era un asesino, no podía empezar con patrañas e inmutarse con ese tipo de cosas, cometía esos actos bajos desde hace algún tiempo, y aunque, no mataba mujeres ni niños, por ser seres indefensos que no presentaban ningún problema mayor, había cometido sus crímenes con tal perfección, que ni el mejor investigador del mundo podría saber quién los mató.

Los días se habían vuelto agradables, aunque la chica era como una nube que amenazaba con volverse tormentosa y desatar su cólera, en ocasiones podría ser una yegua mansa que no tenía ánimos para moverse o inmutarse en ponerse furiosa, porque, a pesar de estar secuestrada, se sentía mucho mejor estando en ese edificio destartalado, que en la casa donde había vivido por años, con odio, con dolor, con pesadillas.

Silver platicaba con ella a diario, muy pocas veces lograba sacarle información ¿quién era ella? ¿qué quería el jefe con esa chica? No sabía las respuestas y a él no deberían importarle, pero el importaban y mucho.

Entró esa noche como había acostumbrado a hacer, a verla dormir, plácidamente como si nunca en su vida lo hubiera hecho eso, como si nunca hubiera dormido completamente de un tirón. Pero esta noche, esta noche la chica no estaba quieta, se movía entre sueños, y temblaba de frío.

Silver, curioso, se acercó a ella. Puso su mano sobre la frente de la chica, y se dio cuenta de que estaba ardiendo en fiebre, tanto que su temperatura elevada casi le quemo la mano al tacto.

Silver salió de la habitación, y cuando volvió, traía consigo una manta y trozos de tela que podían pasar por compresas que sumergía en agua fría. Las colocó en su frente, y humedeció sus brazos, mientras escuchaba los susurros dolidos de su secuestrada: "no" "no lo haga" "déjeme" ¿cuáles eran los tormentos de su mente? ¿Que era aquello que la perturbaba tanto que la obligaba a pedirle que la dejara aun estando dormida? "nunca me abandones" fue un susurro, un débil susurro sin fuerzas que se escapó de los labios de la gata lila. Lo que llevó a Silver a pensar que ella necesitaba de alguien quien la quisiera, por más que lo negara, sabía que lo necesitaba.

Le dio la vuelta a la gata, buscando la manera de humedecer la mayor parte de su cuerpo para que la temperatura bajara más rápido, pero cuando levantó la blusa, no vio lo que esperaba ver, no era una espalda lisa y fina, con la piel más suave y brillante... eran... cicatrices… cicatrices que le marcaban la piel, parecían hechas con latigazos, golpes secos o quemaduras... lo que lo dejó pasmado, jamás imaginó que ella ocultaría bajo su ropa algo así, tocó con sus dedos suavemente las líneas finas de pequeñas marcas.
–¿Pero qué? –se preguntó al sentirlas, eran... reales.

Pensaban que eran cosa de su imaginación, que trataba de buscar un explicación al dolor persistente de la chica, una chica que a pesar de estar secuestrada no mostraba el más mínimo interés de salir de ahí, ni el más mínimo en seguir con vida... tenía cicatrices reales, no eran especulaciones, eran tan reales como los sentimientos que empezaban a nacer en el erizo.

Blaze estaba tensa, apretaba sus ojos con tal fuerza que las lágrimas inconscientes brotaban de ellos, acosada por pesadillas perturbadoras, delirios impensables, que no dejaban en paz su mente y sus pensamientos.

¿Pero qué vida la de la chica? ¿Qué le ocurría? Quería saberlo... Silver quería saberlo. Minutos después, cuando la fiebre logró bajar lo suficiente para que la gata recobrara la consciencia, el osó a preguntarle.

–¿Cómo te sientes? –en realidad, él quería saber cómo se había hecho esas cicatrices, pero no sabía cómo sacarle el tema, era algo... demasiado delicado.

Desubicada, la gata miró a su alrededor, como si no recordara donde se encontraba, pero unos iris ambarinos capturaron su mirada y entonces pudo recordar.

Se encontraba en una habitación de algún lugar desolado, secuestrada por ese erizo que se hacía pasar por su amigo.

–¿Qué me pasó? – preguntó desconfiada.

La enérgica pregunta de la gata le dio por confirmación que ella ya se encontraba bien, dio un suspiro de alivio y procedió a contestarle, mientras volvía a humedecer la compresa y colocarla en su frente.

–Tenías fiebre muy alta.

Con desprecio, Blaze quitó la compresa fría de su frente, y trató de levantarse, pero un mareo se apoderó de su cuerpo, ocasionando que perdiera el equilibrio, pero antes de tocar el suelo, unos brazos fuertes rodearon su débil figura,y delicadamente, como a una flor, ella se depositó en el lecho.

–No deberías ponerte de pie – la reprendió el erizo.

Blaze no entendía porque ese comportamiento para con ella.

– ¿Por qué mantenerme con vida? – preguntó con osadía – ¿por qué no dejas que muera para acabar con esto mucho más rápido? Silver osciló por un momento y apartó su mirada dorada de los ojos fulminantes de la lila. La respuesta llegó a su mente como algo inconsciente, "porque no quiero" pensó, pero no fue capaz de decirlo.

La cubrió con la manta nuevamente, y salió sin responder.

Tenía que reponer fuerzas, estaba muy débil, y si quería salir de esa con vida, tenía que estar fuerte, aunque, a Blaze tampoco le importaba volver a su abusiva y despreciable vida con los Cravioto, lo que haría si saliera, sería huir muy, muy lejos de ese lugar, seguro la señora Cravioto pensaba que ella estaba muerta, y entonces, tendría esperanzas, si estaba muerta, ella no la molestaría más, si se hacía pasar muerta al salir de ahí, no tendría que regresar... así que no opuso resistencia cuando el erizo de plata la estaba alimentando, él decía que sanaría pronto.

–¿Quién eres? – preguntó ella con poca fuerza, sin mirarlo a los ojos. Porque necesitaba... necesitaba saber cómo era el ser en quien más confiaba en esta vida. Blaze se repudiaba ¿llegar a confiar en tu secuestrador? debía de estar loca...

Silver soltó una audible carcajada.

–Soy Silver – le dijo, como si la pregunta que acababa de hacer fuera realmente estúpida.

Blaze puso su semblante serio, y se rehusó a probar otro bocado más, no le gustó que se burlara de ella. Lo miró directamente a los ojos, resoplando exasperada.

–No me refería a eso –dijo con enojo – ¿qué clase de persona eres? Mi padre decía que existen dos tipos de personas, las buenas y las malas. Eres bueno conmigo, pero me secuestraste, así que no sé. Me confundes.

Silver no pudo seguir mirándola a los ojos, y sencillamente respondió.

–Soy alguien que ha sufrido mucho en la vida -esa respuesta dejó a Blaze algo sorprendida, no se esperaba eso de él, en realidad, no se espera ninguna de las actitudes que el erizo tenía con ella "ya somos dos" pensó, pero se limitó a guardar silencio, pensando, analizando que tenía que decir en esas simples palabras, pero se dio cuenta, de que el mensaje era claro, había sufrido, era así, sólo literal, no había nada más oculto en ese frase –¿de qué son tus moretones? – Pregunto el erizo cuando Blaze guardo silencio – ¿y las cicatrices en tu espalda...?
–¡Me miraste! –dijo indignada –¿miraste mi cuerpo cuando estaba dormida?

–No. Sólo estaba cuidándote – se acercó a ella y entonces supo que era verdad – quiero saber que te pasó.

–Nada – fue su sencilla respuesta, y miraba a la nada, un espacio vacío de la habitación, evitando así su mirada preocupada. Silver comprendió que aún no era el momento para hablar de eso, sabía que a la gata le dolía el hecho de que se metiera mucho en cosas personales que la atormentaban, pero también sabía que elle necesitaba desahogo para poder quedar libre de los demonios de su mente.

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Shadow se puso de pie y caminó a la puerta de entrada de esa casa descascarada pensativo en todo lo que estaba pasando, en especial en el "por qué" de tener a esa chica aún con ellos… él sabía en el fondo que no le molestaba realmente que su compañero se hubiera ofrecido a cuidar de ella, finalmente tenía el presentimiento de que eso pasaría tarde o temprano, y al parecer era la última de sus preocupaciones. Sabía que Silver era fuerte y que intentar algo en su contra era una mala opción. Sin embargo, lo que lo tenía de verdad confundido no era eso, sino algunas cosas que había oído días atrás, días en los que se había dedicado a espiar las conversaciones de su jefe al teléfono: el doctor Eggman. Como ya se sabía, Shadow no pensaba que él fuera una marioneta, por lo que, poco antes de que le encomendaran la misión del secuestro de la gata, también anduvo yendo y viniendo, con su control caos, de las oficinas presidenciales, las que por algún motivo para él, también se relacionaban con la misión que apenas estaba cumpliendo. Varias conversaciones se daban entre dos personajes que se le hicieron peculiares: el Licenciado Speed: nuevo Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional y el asistente de la presidencia: El Doctor Cravioto.

"El Licenciado Speed iba llegando, se escuchaba por el resonar de sus pasos; Shadow se encontraba oculto del otro lado del cuarto, pero su oído era tan bueno que pudo escuchar el andar firme y decidido de aquella víctima de su curiosidad. No le diría nunca a Silver lo que estaba haciendo porque a éste no le parecería nunca, pero su opinión poco le importaba, por eso era que seguía en ese lugar; inmóvil y calmado… esperando escuchar cualquier cosa que relacionara a esas figuras con su jefe y actuales trabajos. Mientras tanto, oía también al Doctor Cravioto hablar por teléfono.

-Regresé a media noche, fue imposible salir antes. Me tuve que regresar con el presidente, iba a volver al rato, pero tenía que hablar contigo antes –le notificó y saludó con un apretón fuerte de manos.

-¿Cuál es la gran urgencia?

-No te burles –respondió -¿no ves cómo están las cosas? ¿Qué no tenemos candidato? Está saliendo dinero a montones de Green Hill y no tenemos quien se encargue de la investigación –replicó el Doctor.

-¿Qué piensa el presidente? Por eso estoy aquí –dijo el Licenciado Speed, mirándolo fijamente; Shadow seguía interesado.

-No me malinterpretes, somos tú y yo amigos, pero no necesita intermediarios el presidente para hablar conmigo –le dio una tarjeta.

-Escúchame un segundo, el presidente confía en tu capacidad, lealtad… eres familia y te quiere invitar a la secretaría para que apoyes al nuevo candidato –respondió con voz fría y trémula.

-A ver si no se vuelve a equivocar.

-La mayoría sigue en el gabinete, la ley no lo permite; tendrá que decidirse por Scourge. Era cercano a De la Vega, buen economista y sin mancha.

-Es tu delfín –añadió Speed en ese momento.

-Eso no tiene importancia ahora, lo que importa es el proyecto… Scourge es leal –dijo tomándose una taza de café caliente.

-Sólo falta que el presidente lo diga… entonces todo el mundo se cuadra –dijo espetando con el mismo ceño indiferente.

-Eso esperamos, pero recibimos muchas presiones.

-¿Y a cambio qué me piden?

-El presidente quiere que te encargues de una investigación paralela, secreta –Speed le miró con odio en ese momento, sin poder creer las palabras que había estado escuchando.

-No tienes madre –espetó inmediatamente –dile al presidente que "no, gracias" que si eso implica que pierda la secretaría, dile lo mismo: "no, gracias" –se acercó lentamente al doctor –y antes de que me levante y te MIENTE LA MADRE dime qué les hice para que me propusieran eso.

-Es un deseo especial del presidente, licenciado. Te garantizo acceso a todo lo que se encuentre en la investigación; la oficial tendrá demasiadas trabas jurídicas, tú no. No te mirarán y vas a tener acceso a todo lo que encuentren. Recursos ilimitados directos y te reportas al presidente a través mío –dijo con ceño frío y duro. El licenciado Speed y padre de Sonic, quien no involucraba a sus hijos en absolutamente nada, es más, los alejaba lo más que podía, dio un resoplo envuelto en una risa.

-Eres un cabrón, Maquiavelo –se volvió a acercar al Doctor –pero te advierto que no me voy a quemar las manos con esta investigación."

Una investigación paralela, era una de las cosas en las que pensaba también, pero no podía entender la relación que eso tenía con su asunto, el de la muchacha secuestrada… siguió recordando conversaciones hasta quedarse sentado en el mismo parque que esa chica calcinó como acto de defensa, un lugar pocas veces visitado al grado de volverse antisocial. Cuando recordaba las llamadas, éstas no parecían tener mucho sentido… "asegúrate de que pague, esta es la dirección de su hija…" les habían dicho el día en que les encomendaron seguirla y capturarla, pero no lograba nada. Llegó a resignarse y pensar que su compañero tenía razón y que no debía involucrarse, pero sus pensamientos se difuminaban cuando recordaba que él y Silver no eran los únicos sicarios de Eggman, sino que había más personas, personas a las que sí les contaba motivos… desconocía si lo que les contaba era la verdad o mentiras bien elaboradas, pero eso no era lo importante, sino que a ellos no les decía nada; llegando a sentirse en ocasiones ofendido por ese mismísimo hecho. Desde esa conversación, sus intrusiones a las oficinas de Eggman se hicieron más frecuentes, escuchando conversaciones sobre pagas y trabajos hechos sostenidas con voces que después se le hicieron familiares conforme "visitaba" las oficinas presidenciales, una de esas conversaciones involucraba al Licenciado Speed y a uno de los miembros del partido en el que trabajaba, argumentando que le dejara la investigación y que Vector le debía la vida.

"-Por cierto, en Mushroom Hill zone están bien encabronados –se refería al Licenciado Speed con un poco de enojo –y han metido 300 millones de aros a la campaña, y si no cuajó, que les devuelvan el dinero.

Speed detectó la mentira de inmediato.

-Que no mientan, nadie mete 300 millones a una campaña, máximo quince, además es una inversión; si el candidato pierde o pasa cualquier cosa, la inversión se pierde, así de simple… ¿cuándo vas al norte?

-El jueves –anunció su compañero.

-No los metas en la misma cuenta –pidió en forma de orden.

-¿Qué pasó, cuate? Si me sé el caminito de memoria. Nos vemos."

Era algo obvio para Shadow después de esa conversación que algo tenían que ver los cárteles con los partidos, pero como no le pagaban para saber de más, tuvo que hacer un esfuerzo extra y determinar si su jefe estaba involucrado en la misma situación. Pero la conversación más reciente que había oído, justamente una semana antes de ese día fue una entre el fiscal a cargo de la investigación oficial, la que tendría trabas y problemas judiciales y el Doctor Cravioto, el asistente presidencial.

"-¿Cómo va la investigación? –preguntó el Doctor con la misma ausencia preocupante de brío y sonrisa cínica.

-De eso quería hablar con el presidente, pero no está disponible –dijo desdeñoso.

-Por eso él me manda como sus oídos.

-No se ofenda, pero por eso es que debo tratar asuntos que sólo el presidente DEBE escuchar –dijo casi indiferente. El fiscal era buen amigo de De la Vega y de su familia.

-Pase, vamos a conversarlo –insistió con brío.

-Me dicen que se está inclinando por la idea de una acción concertada –dijo con el mismo brío. Shadow siguió oculto en las oficinas, escuchando silencioso y con apariencia indiferente –si me permite un consejo: no mencione ninguna hipótesis de complot sin mencionar a los participantes.

-No discuto mis líneas de investigación con nadie.

-Sólo quiero ayudar –dijo con esa misma sonrisa preocupante.

-Como los que meten sus narices en mis videos, no sólo en los míos, sino en todas las dependencias.

-Sería una falla muy grave de los sistemas de seguridad.

-Confío en que usted me hará saber quién lo ordenó.

-Claro, y le insisto… no presente hipótesis sin pruebas. La prensa está especulando con nombres. Todos supondrán que las filtraciones vienen de su oficina.

-No me subestime, yo sé de estas cosas –dijo con voz trémula –usted es especialista en las relaciones con la prensa, limítese a eso –se miraron con un odio profundo e hipócrita. Entonces el fiscal se levantó y lo volvió a fulminar con la mirada. Shadow ahora miraba discretamente, oculto entre todo –como dicen en mi tierra: cuando riegan el campo… ¡salen las ratas! –el Doctor frunció el ceño y le dirigió una mirada fuerte, cerrando la puerta. Entonces llegó alguien que no esperaba el erizo negro: El Licenciado Speed.

-¿Qué quería el fiscal? –preguntó.

-Lo de siempre: hablar con el presidente y quejarse –respondió indiferente –dice que hay gente copiando videos y haciendo investigaciones.

-Pues no sé nada.

-Si no sabes nada, muy mal –respondió un poco exasperado, pero no se notaba demasiado –dile a tu gente que sea más discreta ¿cómo van con la investigación?

-Ahí vamos, armando un cuadro de posibles enemigos y viendo los intereses que afectaba –de inmediato el Doctor Cravioto congeló su cara, impávida –no creo que la gente se trague lo del "asesino solitario".

-La gente creerá lo que tenga que creerse –respondió indiferente y lo invitó a salir apretándole la mano –estamos en contacto."

Shadow anda de espía *w* quiere saber mas sobre su trabajo...

Gracias por los comentarios, pero u.u esperaba que la historia gustase, y al contrario de meter presión, los reviews incitan al escritor a seguir adelante, ya que le demuestra la opinión y lo que piensan los lectores de su historia ;)

Por cierto, estoy en un nuevo proyecto, se llama "Viajera del tiempo" *w* si quieren pasen por n.n y me dicen que opinan de mi nueva historia... es aventura, acción y romance, les dejo el summary para que se hagan una idea:

"Eggmanland... Sonic el erizo me contaba historias de que Eggmanland era un sueño, uno que no se haria realidad, y sin embargo, ha ocurrido... y sonic ha muerto" Una guerrera de la resistencia, accidentalmente viaja al pasado por culpa de un chaos control, sin saber como, tratara de encontrar a la única persona que la ayudara a regresar, y a salvar a su mundo: Shadow el erizo.

Espero que dejen reviews, tanto en esta como en la otra historia n.n

Nos leemos (^w^)/