Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)
"Soy tuya, la luna lo sabe, soy tuya y tu eres mío, no importa cuantas fases muestre la luna en cada una confiesan lo que callas, confiesan lo que guardo, lo que anhelo, lo que esperas, lo que siento, lo que piensas, lo que sueño, no importa que al mundo niegues mi amor, no importa, tu la luna y yo somos testigos únicos de lo que sentimos, nadie mas tiene derecho a juzgarnos, nadie mas tiene derecho a nuestro idilio"...
Elizabeth Lara
Parte III
Cap 7: El reclamo, La suplica de la inocencia
Allí estaban de nuevo caminando sin rumbo fijo buscando rastro de Naraku, tres meses habían pasado desde que llevara a Toga con ella a su época, su madre entabló amistad con el de inmediato, a veces le aterraba la idea de regresar y encontrar que su madre y Toga se habían echo novios o algo así, había tenido que morderse los labios en varias ocasiones con Inuyasha para no gritarle algún exabrupto comparativo respecto a el y a su padre ella no sabía mentir eso era un echo innegable, así que "Ocultar" se había añadido a las cosas para las que ella era muy pero MUY mala, así que había estado riendo histéricamente cada vez que alguien preguntaba si estaba todo bien con ella.
Había trabajando sobre la marcha con el abuelo para colocar algún sortilegio sobre su medallón para que escondiera el olor de Toga y parecía haber funcionado, Inuyasha e incluso Koga o Shippo no habían notado nada extraño en su olor, y ella había tenido que sellar el pozo para que Inuyasha no pudiera cruzar, lo cual se había ganado varias discusiones con el temperamental Hannyo que habían terminado con una Kagome exasperada al máximo y un Inuyasha inconciente en medio de un cráter, por que una cosa era poner un hechizo sobre si misma para evitar que detectaran el olor de toga sobre ella, y otro diferente era colocarle uno a TODO el templo y la casa, era simplemente "DEMASIADO".
- ¡No hay nada extraño por estos rumbos Inuyasha, regresemos con la anciana Kaede a ver si sabe de algún rumor!- Dijo Kagome deteniéndose finalmente, agotada hasta la medula de tanto caminar, estudiar en las noches, practicar sus habilidades y para rematar Inuyasha instándolos a seguir caminando cada vez mas lejos sin que consiguiera nada mas que cansancio y una creciente frustración.
- ¡Tiene razón lady Kagome, no hay ninguna aura extraña, seguramente Naraku esta recomponiendo su cuerpo de la ultima batalla!- Dijo el monje Miroku haciéndoles recordar como casi habían logrado exterminar a Naraku un par de meses atrás, Kagome había lanzado una flecha de pura energía como jamás antes habían visto y había disuelto la barrera del Hannyo malvado limpiamente purificado una buena parte de su cuerpo, incluso Kikyo había hecho un comentario sobre su fuerza antes de desaparecer con sus serpientes.
- ¡Fhe aun podemos avanzar algo mas!- dijo Inuyasha empeñado en seguir adelante sin importara las quejas de los humanos que lo acompañaban.
- ¡Ve tu solo entonces Inuyasha, la única aura conocida hacia esa dirección es la de Kikyo!- Dijo Kagome dándose la vuelta y echando a andar de regreso por donde habían venido, con Shippo en los brazos y seguida de cerca de Sango, Kirara y Miroku que parecían tan perplejos como el.
- ¿Cómo sabes que…?- pregunto Inuyasha inconcientemente antes de cortarse.
- ¡Ella tiene una parte de mi alma, siempre se cuando esta cerca Inuyasha, a demás, te pones en evidencia!- Explicó Kagome sencillamente sin volverse a mirarlo. Inuyasha murmuro por lo bajo y empezó a seguirla sin dejar de echar miradas hacia donde el sabía que estaba Kikyo; Kagome no se había equivocado por supuesto, todos ellos en especial el, habían notado que Kagome había cambiado, no por completo por supuesto, en esencia ella seguía siendo la chica dulce y temperamental que habían conocido, pero ella había empezado a mostrar cualidades que no imaginaban que tenía, una madurez en sus actos que la hacían ver mas mayor de lo que era, su actitud hacia la vida parecía haber cambiado por completo, parecía mas centrada, había conseguido una meta y ella estaba totalmente concentrada en esa meta. Aquella noche después de caminar de regreso por varias horas mas, todos acamparon en un claro cercano a un poblado, Kagome preparó Ramen para todos charlando con todos levantando los ánimos y como siempre, después de comer se había bañado y se había sentado apartada del resto del grupo con una linterna de mano a leer sus libros y después de que incluso todos menos Inuyasha estuvieran dormidos ella seguía estudiando duramente, pues estaba decidida a sacar las mejores calificaciones ella tenía aun una responsabilidad que cumplir con su familia y poner el diploma en manos de su madre, estaba en el tope de la lista de sus prioridades, Inuyasha podría seguir maldiciendo y gruñendo cada vez que ella entrara en temporadas de exámenes, ella seguiría acudiendo y no se permitiría bajas calificaciones.
A la mañana siguiente lo primero que Kagome notó fue la ausencia de Inuyasha y decidió ignóralo preparó desayunó y empacó sus cosas distraída, notando por primera vez desde que había tomado su decisión de dejar a Inuyasha atrás, que ya no dolía su ausencia, es mas ni siquiera le importaba sonrió internamente sintiéndose liberada finalmente de su fijación por Inuyasha.
- ¡Mama yo tengo que irme a los exámenes para elevar mi nivel de magia de zorro es hoy! ¿Recuerdas?- Dijo Shippo un poco mas grande de cómo lo había conocido, brincando de arriba debajo incapaz de contener la emoción, Kagome miró al pequeño que amaba como a un hijo y se vio a si misma en el, las ganas de superarse, las ganas de demostrar su valía, de ser fuerte y proteger a quienes amaba, de no ser una carga, lo entendía muy bien.
- ¡Si cariño, cuídate mucho y regresa a la aldea de la anciana Kaede cuando terminen ok?.- Dijo Kagome sonriéndole y dándole un abrazo al pequeño antes de que con un ligero *plof* se convirtiera en una pelota rosada y saliera flotando.
- ¡El estará bien Kagome-chan!- Dijo Sango notando la preocupación de su querida hermana.
- ¡El a crecido en fuerza y algo de tamaño creo!- Bromeo Miroku arrancándole a ambas chicas una sonrisa cómplice y rompiendo la tensión.
-¡Si... Aun así no dejo de preocuparme por el!- dijo Kagome pensativa, estaba segura que su madre también se angustiaba por ella, sin embargo nunca le había impedido ir al pasado a buscar los fragmentos y a pelear contra demonios, así que ella tenía que dejar a su pequeño crecer no iba a ser ella quien le impidiera a su hijo evolucionar y convertirse en el guerrero que el pequeño ansiaba ser, al contrario estaría allí apoyándolo y animándolo a superarse a si mismo y si fallaba, estaría allí para apoyarlo y animarlo a levantarse e intentarlo hasta que consiguiera su meta después de todo ese era su deber como madre.
- ¿Dónde esta Inuyasha a todas estas?- Pegunto Miroku ganándose una mirada encendida de Sango.
-¡Se fue a ver a Kikyo, así que nosotros nos vamos, si el quiere que nos siga!- contesto Kagome indiferente dejando a sus amigos descolocados ante la aparente tranquilidad de la joven del futuro.
- ¿Estas bien Kagome?- pregunto Sango preocupada por su hermana, apenas emprendieron el camino de regreso a la aldea de Kaede, ella esperaba que Kagome al menos se entristeciera, sin embargo para su sorpresa, ella simplemente había seguido con su plan en perfecta calma sin volver la vista atrás ni una sola vez, ni mostrar tristeza alguna por la escapada de Inuyasha.
- ¡Si Sango-chan, no te preocupes! –Dijo Kagome avanzando a buen paso, con dirección a la aldea de Kaede, evadiéndose de las especulaciones de sus amigos, ellos no acababan de entender que ella había dejado a Inuyasha atrás por su propio bien, ella no era del tipo de persona que lo gritaría a los cuatro vientos pues había aprendido a la mala, que las acciones valen mas que mil palabras. Avanzaron en agradable silencio atravesando pequeños poblados, en uno de ellos le pidieron al monje Miroku ayuda para las numerosas hijas de un rico mercader en un pueblo cercano y este dijo que era su "deber" de monje servir, Sango le había lanzado una mirada de incredulidad y había anunciado que iría con el, mientras Kagome había decidido seguir sin ellos, Kagome avanzó lento pero seguro hacia la aldea de Kaede, sintiendo el ambiente uniendo su energía a la naturaleza que vibraba con vida a su alrededor, su abuelo al notar que ella de echo podía sentir las energías de lugares sagrados y de los arboles, la había animado a sondear la naturaleza alrededor de ella y a aprender a discernir de la energía de los árboles y los humanos o Youkais, así que ella había estado practicando durante sus viajes, mejorando considerablemente su capacidad para encontrar auras especificas, sonrió para ella misma satisfecha por sus logros personales, cuando de repente sintió tres Youkis conocidos y la energía de un humano un tanto alterada, avanzó evitando meter los pies en una laguna de agua sucia en el camino, pues las temporada de lluvia estaban por empezar en cualquier momento y los últimos días había llovido un poco y aun podían encontrarse charcos en el camino, se dirigió hacia las energías conocidas y el ambiente empezó a ponerse pesado y Kagome tuvo tiempo a penas para echar a correr hacia la cueva donde sentía las presencias y a penas dio un paso dentro de la cueva el cielo se había abierto con fiereza empapando todo a su paso, el invierno finalmente había empezado.
-¿Rin-chan?- llamó Kagome esperando que la niña saliera disparada de donde quiera que estuviera, observó entonces a la figura sentada en la penumbra observándola con atención. -¡Oh.. Buenas tardes Sesshomaru, ¿Donde esta Rin-chan?- Saludo un poco extrañada de que la chica no saliera como una bola de energía a saludarla, miró alrededor, y vio con una sonrisa a Ah-Un levantar sus cabezas para mirarla como habían echo siempre.
- ¡Rin esta enferma… Jaken busca medicinas!- contesto Sesshomaru lacónicamente, sin dejar de quitarle la mirada de encima, Kagome lo miro un tanto incomoda, era extraño para ella haberlo visto de cachorro hacia tres meses, de jugar con el, darle galletas y hasta abrazarlo y tener aquí frente a ella al gélido Youkai adulto que conocía y no al cachorro que había gimoteado dolorosamente por su partida.
- ¿Puedo verla?... ¡Tal ves pueda darle de mis medicinas!- añadió arrancando la su mirada azul de los orbes dorados del Youkai, que parecía intentar atravesarla con la mirada.
-¡Hnn!- Murmuro simplemente haciendo un ademán hacia el bulto de mantas que estaba a unos metros de Ah-Un.
-¡Lo tomare como un si!- Dijo Kagome avanzando hacia Rin, saludo a Ah-Un dándoles a cada cabeza una caricia y siguiendo hasta detenerse junto a Rin, que estaba temblando bajo las mantas, dejando el arco a un lado y quitándose el bolso y el carcaj de flechas, Kagome miró preocupada a la niña y tocó su frente. - ¡Cielos cariño estas ardiendo!- susurro Kagome abriendo su bolso y sacando su botiquín de primeros auxilios.
-¿Puedes curarla?- Pregunto Sesshomaru sobresaltándole, el se había movido sin que ella lo notara y ahora esta prácticamente sobre ella vigilándola muy de cerca, Kagome dio un respingo sobresaltada al encontrarlo tan cerca de ella como nunca antes en su vida adulta, se sintió pequeña y vulnerable.
- ¡Tengo que tomarle la temperatura a ver que tan alta esta la fiebre!- explico Kagome obligándose a calmarse y arrancando la mirada de sus hipnotizantes ojos dorados, ella sabía que el había notado su alarma, pero ciertamente ella no podía sentir mas miedo de el, no después de ver y conocer al cachorro que había sido. -¡Después de que tenga su temperatura, decidiré que voy a hacer para curarla, darle medicamentos sin saber su temperatura actual, solo empeoraría las cosas! –explicó Kagome sacando el termómetro y llevando el contador a cero, antes de colocar el tubo de vidrio en la boca de la chica.
- ¿Qué es ese objeto? – pregunto Sesshomaru mirando con desconfianza el objeto que aquella mujer había puesto en la bocado su protegida.
- ¡Se llama "termómetro" y sirve para medir la temperatura corporal de las personas, si alguien tiene fiebre, el termómetro dirá "cuanto" de fiebre tiene y si es recomendable dar medicinas o no!- explicó Kagome mirando el reloj de pulsera, pendiente del tiempo.
- ¡Si esta enferma debería de darle medicinas para que mejore!– Dijo autoritariamente Sesshomaru mirándola con un brillo desconfiado en el dorado de sus ojos *** Tal vez esta mujer no sepa lo que esta haciendo depuse de todo*** pensó el Taiyoukai.
- ¡No Sesshomaru veras, la medicina para fiebre tiende a subir un poco la temperatura antes de empezar a hacer efecto y aliviarla, si el cuerpo pasa mas de 39.9º el enfermo podría convulsionar y morir, por eso debemos saber primero cuanto de fiebre tiene!- Explico Kagome sacando el termómetro de la boca de Rin y mirando la marca preocupada.
-¿Qué dice?- Pregunto Sesshomaru notando la preocupación de la mujer, mientras su bestia se removía alarmada ante la reacción de la mujer.
- ¡Tiene 39.9 Sesshomaru, hay que bajar la fiebre primero!- Dijo Kagme guardando el termómetro de nuevo. - ¿Hay agua en este lugar?-Pegunto Kagome mirándolo atentamente.
- ¡Hay aguas termales en el fondo de la cueva!- Contesto Sesshomaru sin mostrar la preocupación que sentía por el estado de su protegida.
- ¡Mas que bien, ayúdame a llevarla allá por favor!- Pidió Kagome levantándose, para darle espacio a Sesshomaru.
-¿Para que?- pregunto Sesshomaru confundido.
- ¡Para darle un buen baño y bajar su temperatura! - explico Kagome colocándose el bolso en un hombro.
-¡Va a empeorar y este Sesshomaru va matarte por eso!- Aseguro Seshomaru sorprendiéndose cuando la mujer solo sonrió ante su amenaza real. - ¡No temes a este Sesshomaru temes!... ¿Por qué?
- ¡Ya has atentado contra mi vida antes, y no me has matado, se como curar a Rin, yo también me enfermaba cuando era una niña, ella va a estar bien y no tendrás que matarme!- Le aseguro Kagome caminado de buena gana alumbrando su camino con una linterna de mano que había dejado fuera del bolso. Sesshomaru tomó a Rin enroscando su brazo alrededor de su cintura y esta se acomodo inconcientemente en una posición acostada contra el, entonces Sesshomaru se levanto y empezó a seguir a la Miko, gruñendo internamente por ello, definitivamente había algo huidizo en la mujer, algo que hasta ahora no había podido ubicar y lo frustraba, primero había tomado a Tessaiga de la tumba de su padre, como si no fuera nada especial luego ese mismo día, el la había atacado abiertamente con su veneno y este no la había dañado cosa que no le había echo gracia para nada pues hasta el momento presente nadie había sobrevivido a su veneno, aquella mujer era una serie de incógnitas y el odiaba las incógnitas, por que no podía evitar obsesionarse en descubrir lo que las incógnitas ocultaban; Dejó de lado los secretos de la mujer, y se concentró en su prioridad inmediata "Rin", avanzó hasta donde ella estaba, había dejado su extraño equipaje en el suelo junto a varias cosas que había sacado.
-¡Dame un segundo!- Pidió Kagome sacándose el Suéter verde oliva por la cabeza mientras se sacaba los zapatos, y empezaba a desabrocharse el jean azul dando para quedarse con la licra que se había dejado aquella mañana.
- ¿Qué demonios estas haciendo mujer?- Pregunto Seshomaru claramente indignado ante la desfachatez e indecencia de aquella mujer.
- ¡Me estoy quitando la ropa pesada, por que ni muerta voy a meterme allí con un suéter de lana que pesara el doble si lo mojo y un Jean que no me dejara caminar tampoco!- contestó Kagome sacándose el jean y quedando frente a el con una licra negra corta por los muslos y la camiseta de que su hermano le había regalado cuando cumplió 16 años- ¿Por qué?- pregunto Kagome inocentemente mirándolo desconcertada.
-¡Es indecente!- Declaro Sesshomaru mirándola a los ojos, el dorado de sus pupilas brillaba peligrosamente y Kagome repreguntó por un segundo si se transformaría allí mismo de la indignación.
- ¡No me mires así!, tengo que meterme con Rin al agua, no es que te vas a meter tu ¿Verdad?- Puntualizó Kagome achicharrándolo con una mirada colérica. *** ¡Mal agradecido, estoy tratando de ayudar y lo único que haces es critica…. Igual a Inu-bakka! *** Pensaba tan molesta que poco le importaba hablarle rudamente a frío Taiyokai, que bien podría matarla allí mismo por insolente.
-¡A este Sesshomaru le gustan las mujeres humanas!- dijo Sesshomaru insultantemente, dejándole claro a aquella mujer que no estaba a gusto con su desnudez, no fuera a ser que se hiciera una idea equivocada, muchas mujeres humanas habían echo cosas similares para llamar la atención de su padre y posteriormente la de el, su padre había caído bajo, el definitivamente no lo haría.
- ¡Vaya novedad!...- Exclamo Kagome irónicamente mirándolo con un brillo de risa en los ojos. - ¡Mira no estoy tratando de llamar "TU" atención aquí!... ¿OK? Si al caso vamos, a mi no me gustan los hombres "demonios", con los humanos es bastante problemático "tratar" como para venir a amargarme mas mi corta vida con un Youkai del cual se bien que preferiría morir antes que estar con una humana y sin olvidar que a mi abuelo podría darle un ataque!... ¿feliz?...- Contesto Kagome con sencillez mirándolo a los ojos, tratando de hacerle entender sus intenciones. -¡Ahora puedes ayudarme a meterla en el agua? de allí me encargo yo, hasta que necesite ayuda para sacarla!- Finalizo zanjando por completo la discusión.
- ¡Hnn! –Gruño Sesshomaru desconcertado, la mujer no estaba mintiendo, su olfato le decía que ella estaba genuinamente sorprendida, molesta e indignada por sus palabras, lo que era mas revelador no había ningún olor que delatara alguna intención sexual de su parte solo sinceridad, sus palabras eran ciertas y deberían complacerlo, sin embargo siendo honesto consigo mismo, su apasionada declaración había enfadado a su bestia y no lo entendía, su bestia nunca había reaccionado a nadie antes, ni siquiera a la que fuera aspirante a convertirse en su compañera la verdad sea dicha, le alarmaba la reacción de su bestia hacia esta mujer en particular, una extranjera en aquellas tierras, la mujer de su hermano, *** Una humana *** se recordó mentalmente solo logrando un rugido furioso de su bestia interior.
-¡Seshomaru… Estoy esperando por ti!- Dijo Kagome impacientemente sacándolo de su trance, sobresaltándolo y agradando a su bestia con sus palabras, que había gruñido con genuina satisfacción "Y así debe ser" antes de enroscarse en un bola y mirarla abrasadoramente; con eso Sesshomaru gruñó poniéndose en movimiento, se acercó a la orilla de las aguas termales y le entregó a su protegida, la vio resoplar un poco con el peso de Rin, pero ella la tomó con firmeza en sus brazos y se adentró en el agua hasta que le dió por la cintura y metió a Rin de lleno en el agua con lentitud.
-¿Sabes lo que estas haciendo?- Preguntó Sesshomaru ignorando a su bestia que había pasado de estar relajado al movimiento removiéndose dentro de el, mientras el mismo rabiaba sin poder comprender ni una palabra de los gruñidos de su bestia.
- ¡Si no supiera lo que hago, no lo haría y punto!- contestó Kagome echándole la tibia agua medicinal en la cabeza a Rin, que se agito un poco.- ¡Calma cariño ya vas a estar bien!- dijo en una voz muy suave y consoladora echándole agua en la cabeza.
Sesshomaru se sentó alejado de la orilla, y observó a la mujer hablarle en un tono consolador y tranquilizador a su protegida mientras acariciaba la cabeza de la pequeña consolándola a pesar de estar inconciente, se encontró escuchando con atención cada una de sus suaves palabras mientras su misma bestia se quedaba dócil, escuchándola también atentamente como en trance, la vio bañar a Rin por un tiempo indefinido sin mostrar signos de fatiga.
-¡Sesshomaru-sama!, ¡Sesshomaru-sama!- llamaba Jaken corriendo hacia donde sentía la poderosa energía de su amo, vio a su amo sentado cerca de las aguas termales y se quedo perplejo mirando a la mujer de Inuyasha bañando a Rin. - ¡ELLA VA A MATARLA!- Chilló el Kappa ultrajado, antes de que una piedra se estrellara contra un lado de su cabeza y lo dejara mareado.
- ¿Sabes? Deberías de dejar de hacer eso, vas a terminar matando al pobre Sapo y creo que te adora lo suficiente como para morir si se lo pides!- Dijo Kagome un tanto indignada por la acción de Seshomaru.
-¡Hnn!- gruño Sesshomaru sorprendido de que se atreviera a darle ordenes a el "al Lord de las tierras del Oeste" y que esto no ofendiera su ego ni a si bestia que había matado a muchos por menos de lo que ella había dicho.
- ¡Voy a intentar algo mas, con mi poder espiritual¡- Advirtió Kagome cerrando los ojos y concentradote en el ritmo que marcaba su corazón, visualizo su energía curativa correr con rapidez hacia sus manos y entrar en Rin buscando el núcleo de su enfermedad, Kagome sondeo el cuerpo de la niña hasta que sintió una nota discordante en su garganta, colocó su mano derecha sobre esa zona manteniéndola a flote con su brazo izquierdo, entonces dejo ir libremente su energía espiritual envolviéndolas a ambas en un resplandor violeta muy poderoso, Sesshomaru Y Jaken sintieron la energía tibia y benigna tocarlos con gentileza Jaken sintió también como el dolor en su cabeza se iba y con un ligero picor su herida se cerraba como si nunca hubiera existido en primer lugar, Sesshomaru sintió la energía de la mujer abrazarlo por completo y su bestia mas allá de alarmarse la recibió complacido y solo el ligero picor en la vieja herida de su brazo izquierdo fue la única incomodidad que sintio.
- ¿Kagome-sama?- gimió Rin débilmente entre abriendo los ojos adormilada mientras el resplandor se extinguía dejandolas a ambas dentro de las aguas medicinales.
- ¿Te sientes mejor cariño?-Pregunto Kagome sintiéndose un poco agotada, pero satisfecha, estaba segura de que Rin se recuperaría por completo.
- ¡Hai… solo estoy cansada!...- Gimió la niña somnolienta aferrandoce a Kagome, mientras esta avanzaba hacia la orilla de las aguas termales.
- ¡Sesshomaru, ayúdame a sacarla por favor! – Pidió mirándolo levantarse centrando su mirada en la niña mojada que sostenía contra su pecho.
- Toma esa manta rosa, hay que sacarle la ropa mojada y ponerle algo seco!- dijo Kagome señalando las toallas dobladas que había dejado cerca, Sesshomaru asintió dirigiéndole una mirada acerada a Jaken, después de que Kagome la cambiara de ropa y le diera una medicina y la devolviera al futon junto a Ah-Un, ella misma se saco la ropa mojada y se vistió con ropas limpias y secas y volvió a donde estaba Rin descansando en un sueño pacifico.
- ¡Su fiebre ha bajado!- Señalo Jaken a penas la vio llegar, Kagome sonrió al Kappa y se agacho junto a Rin y toco su frente, ya estaba fresca y parecía estar recuperando color.
- ¡Ella necesitara comer algo, solo sopas tiene la garganta inflamada y eso es lo que la a echo tener fiebres, un resfriado mal curado tal vez...!- explico Kagome mirando a Rin con un brillo indulgente en los ojos acariciando los mechones rebeldes del cabello de la niña.
- ¿Entonces ella estará bien?- Pegunto Sesshomaru secamente, mirándola con intensidad.
- ¡Si claro, hay que seguir dándole la medicina hasta que su garganta se cure, pero tiene que comer!- dijo arremangándose el suéter verde botella, sacando una tetera de su bolso y su ultimo litro de agua mineral, Kagome llenó la tetera y la puso sobre el fuego que Jaken había encendido mientras ella se cambiaba, saco 2 tazones de Ramen y los miró un momento- ¿Quieren fideos?
- ¡Este Sesshomaru no consume comida humana!- respondió Sesshomaru de inmediato.
- ¡Tampoco yo!- dijo Jaken siguiendo hasta en la muerte el credo de su amo bonito.
- ¡Si lo se!- Respondió Kagome buscando unos palillos y encontrando la otra bolsa de Galletas de perro que había comprado 3 meses atrás y que había olvidado darle a Inuyasha. - ¿Que tal esto Sesshomaru? – Pregunto con curiosidad abriendo la bolsa de galletas. Sesshomaru olfateo el aire captando la esencia y tensándose de golpe.
- ¿Dónde conseguiste esto?- Pregunto apareciendo prácticamente de nada con su rostro pegado al de ella, instintivamente Kagome retrocedió y este la tomo con su garra del antebrazo impidiéndole apartarse, Jaken miraba la escena horrorizado boqueando como pez fuera del agua- ¡Este Sesshomaru hizo una pregunta Miko, Contesta ahora!- ordeno autoritariamente.
- ¡Me haces daño! – Gimió Kagome sintiendo el doloroso apretón ablandarse solo un poco. - ¡Lo compre cerca de mi casa, suéltame! – Pidió con lágrimas de dolor en los ojos. Seshomaru la miro y olió las galletas y sal de sus lagrimas enloquecido a su bestia. - ¡Solo quería ser agradable nada mas!- gimió con tristeza, mientras las lagrimas surcaban sus mejillas, Sesshomaru la soltó como si quemara cuando las lagrimas desbordaron sus ojos y corrieron libres por sus mejillas cayendo una de ella en su mano.
-¡Ese olor! –gruño Sesshomaru apartándose de ella y de las galletas, aquel olor lo recordaba la textura y el sabor que solo había probado una vez cuando era un cachorro le intrigaba que ella tuviera aquella comida.
-¡Solo tenias que decir que no!- lloró ella con amargura secándose las lagrimas con el dorso del brazo donde Sesshomaru pudo ver la marca de su mano como un grillete púrpura y azul y 5 puntos de sangre donde sus garras la habían lastimado. Kagome no volvió a mirarlo, lanzo las galletas dentro del bolso al descuido y sacó dos tasas, azúcar y una caja de te, volcó agua hirviendo en los tazones de Ramen y preparo 2 tazas de te. Toga había dicho que el olvidaría, sin embargo recordaba las galletas, ¿La recordaría a ella? No lo creía y en tal caso no le importaba en lo mas mínimo, ella había olvidado que el no era Inuyasha que a el no le importaba hacerle daño físico era una tonta y lo sabía, le daría de comer a Rin y le diría al Sapo como darle la medicina y se largaría de allí tan rápido como sus pobres pies la llevaran, no importaba que fuera de noche y chocara con algún peligro, era obvio que ella ya estaba en peligro allí mismo donde estaba, Sesshomaru era peligroso y ella habia cometido el error de olvidarlo, si, había sido un dulce y juguetón cachorro hace tres meses pero ya no lo era mas, ese Sesshomaru en la cueva odiaba a los humanos y no le importaría matarla si le provocaba, ella podía defenderse de otro Youkai, pero no podría hacerle daño a el y a Inuyasha, Toga estaba de por medio, con esa idea en mente se arranco a si misma de sus pensamientos y despertó a Rin con suavidad.
- ¡No quiero!- Dijo la niña mas dormida que despierta.
- ¡Rin cielo si no comes, no vas a curarte completamente!- Explicó Kagome agitándola nuevamente logrando finalmente despertarla.
- ¡Kagome-sama esta aquí!- Dijo la niña sentándose confusa, paseando la mirada por la cueva y dedicándole una dulce sonrisa a Sesshomaru a Jaken y otra a Ah-Un.
- ¡Has estado enferma cariño, pero ahora tienes que comer y tomarte una medicina para que te cures de una vez!- dijo Kagome entregándole el tazón de Ramen caliente y los palillos y tomando el propio.
- ¡Estas lastimada otra vez Kagome-sama!- Dijo Rin antes de tomar un bocado de comida, la tensión reino en el lugar ella sentía que podía cortarla con un cuchillo si lo intentaba.
- ¡Si cariño, ya sabes soy "tooorpe" me golpe el brazo nada serio!- Aseguro empezando a comer, observando a Jaken levantarse y salir de la cueva, posiblemente a cumplir algún recado del Taiyoukai, comió con rapidez guardó su tetera y lo que quedaba de agua, mientras Rin comía lentamente, se sentó a tomar su taza de té esperando a que Jaken llegara para explicarle como debía administrarle la medicina a Rin, no tenía ganas de hablar con Sesshomaru, el le había echo daño, cuando ella solo había querido ser agradable y nada mas, ella estaba triste, molesta y dolida era injusto y lo sabía; recogió su bol de Ramen y lo metió en su bolsa de basura y guardo también el de Rin cuando esta finalmente terminó y empezó a tomarse el té.
-¡Nunca había probado esa comida Kagome-sama!- dijo la niña alegremente tomando el té con azúcar de buena gana.
- ¡Lo venden cerca de mi casa Rin!- Contesto Kagome sacando un sobre lleno de hojas y una caja de creyones y entregándoselas.
- ¡Gracias Kagome-sama!- dijo la niña alegremente abrazando los presentes contra su pecho
-¡Ya es hora de irme y Jaken que no llega!- dijo Kagome tomando la botella de medicina.
- ¡No puedes irte es de noche y es peligroso allá afuera!- soltó Rin mirándola alarmada, Sesshomaru se removió donde había permanecido sentado la ultima media hora pero Kagome no se digno a mirarlo.
- ¡Estaré bien!... mira Rin, dile a Jaken que tienes que tomar una medida de esta tapa- Explico Kagome señalando la tapa blanca de la medicina decidiendo que no esperaría por Jakken. – ¡Cada vez que la fiebre empiece, no te bañes con agua fría, si te da fiebre báñate en aguas termales y bajara mas rápido, come preferiblemente liquido hasta que sientas la garganta bien y usa ropa abrigada y zapatos siempre Rin- Explico Kagome alto y claro par que Sesshomaru escuchara.
-¡No te vayas quédate hasta mañana!- Suplico Rin.
-¡No cariño otra vez será… mis amigos me esperan y… me desvié por completo de mi ruta, deben de estar muy preocupados por mi! – Mintió Kagome penosamente sin regalarle una mirada avergonzada a Seshomaru ella sabía que el sabía que mentía desvergonzadamente pero no le importaba, solo quería salir de allí poner distancia entre ella y Sesshomaru quería estar en algún lugar donde pudiera llorar indignada a gusto y maldecir abiertamente al Taiyoukai de los pies a la cabeza. Se colgó el bolso sobre los hombros tomo su carcaj y lo coloco en su hombro derecho se armo con su arco y una linterna de mano. –Hasta luego Rin-chan!... Sesshomaru. - Se despidió avanzando hacia la entrada, la explosión de fuego la sorprendió frenando en seco a medio camino, y aun cuando el ataque había salido de la nada ella había levantado una kekkai por inercia impidiendo que las llamas tocaran su piel, Kagome miró desconcertada a Jaken achicharrar a las Saimyōshō, que Naraku enviaba espiar, y sintió el alma caerle a los pies, todos estaba separados y si Naraku aparecía ahora, los derrotaría fácilmente se dijo reprimiendo la histeria, notando por primera vez que Sesshomaru se había unido a destruir aquel enorme enjambre que se acercaba.
-¡Sesshomaru-sama! –Chillo Rin, mientras Ah-Un atacaba a las Saimyōshō
que se acercaban a Rin, Kagome corrió hacia ella abandonando la seguridad de su Kekkai mientras Sesshomaru destruía las ultimas en la entrada de la cueva y se volvía a ayudar a Rin a tiempo para ver a Kagome soltando su bolso en la carrera y deteniéndose protectoramente frente a su protegida con un fiero brillo en los ojos.
-¡Oh no, tu no!- Soltó Kagome frente a Rin matando a dos con su arco mientras que las que quedaban trataban frenéticamente de picar a la niña, Kagome miró a la niña alarmada y la empujó hasta acostarla para evitar la picadura, recibiendo ella misma en la clavícula izquierda el venenoso aguijón dirigido a Rin, con un gesto de sorpresa dibujada en su rostro antes de purificar a la ultima cayendo pesadamente sobre la niña.
-¡Kagome-sama, Kagome-sama!-Chillo Rin fuera de si tratando de quitarse a Kagome de encima desesperadamente, Jaken corrió hacia ellas lo mas rápido que pudo y Sesshomaru no podía recordar ni entonces ni después "cuando" se había movido y levantado a la Miko liberando del peso a su protegida. –Sesshomaru-sama! –lloró la niña alterada, viendo el aguijón del grueso de su puño moverse y enterrarse mas profundamente en el hombro de Kagome, haciendo que esta gritara con agónico dolor.
- ¡Ella morirá, ningún humano puede aguantar ese veneno!-Dijo Jaken escuetamente, sin poder creer lo que había pasado, aquellos bichos lo habían perseguido a el y ahora la Miko se moría, si bien en otro tiempo eso le habría complacido ella había curado a Rin y a el.
- ¡Silencio Jaken!- Ordenó Sesshomaru cuando sus palabras alteraron aun mas a Rin y alarmaron a la joven en su regazo que luchaba por no perder la conciencia.
- ¡Voy a morir ahora… y aun no he vivido!- Sollozó ahogadamente Kagome tratando de arrancar el aguijón que se hundía un poco mas en su hombro sin conseguirlo, Sesshomaru sintió algo romperse profundamente dentro de el ante las palabras de la joven mujer, la fragilidad y la deseperanza brotando de ella era chocante, pues siempre había sido fuerte, una líder eso ni siquiera el podía negarlo, verla allí en su brazo, rota y frágil había sido algo que jamás había esperado ni querido ver.
- ¡Ayúdela Sesshomaru-sama por favor, ayúdela sálvela por favor!- Suplicaba Rin llorando amargamente aquella mujer era lo mas cercano que tenia a una madre, ella se preocupaba por ella le daba consejos, la enseñaba y la ayudaba siempre que podían verse, y cuando no Rin siempre recordaba lo consejos de aquella mujer y guardaba sus regalos y sus recuerdos como preciosos tesoros; antes de que el pudiera decidir que hacer su Youki se elevo y su bestia rugió con furia desgarrando enloquecido todo a su paso, enfocado únicamente que en la mujer en agonía en su regazo, Sesshomaru aplacó a su bestia mirando los ojos llorosos y suplicantes de su protegida entonces, tomando su decisión Sesshomaru levantó a de la cintura Kagome hasta sentarla de espaldas a el y mirando a Rin mordió profundamente sobre el lugar donde se hundía el aguijón vertiendo su veneno y destruyendo el aguijón, Kagome grito con dolor y trató inútilmente de separase de su agarre logrando que Sesshomaru afirmara aun mas su agarre.
- ¿Qué hace amo Sesshomaru?- Soltó alarmado Jaken ante la acción de su amo, viendo con horror como sus ojos se volvían rojos y lamía inconcientemente la sangre de la Miko con incredulidad dibujada en sus facciones, mientras esta presa del dolor y del choque de venenos en su cuerpo se desmayo finalmente sobre el.
- ¿Cómo es posible?- Pregunto fríamente a nadie en particular Sesshomaru lleno de incredulidad en sus dorados ojos teñidos en rojo, volviendo a la joven para mirar su rostro tratando de comprender aquella locura, no comprendía como, pero ella tenía una marca de Youki previa en su hombro, "SU" marca para ser exactos y ahora con su marca física había establecido formalmente un reclamo, ella le pertenecía simple y llanamente había cerrado el circulo, según las leyes Youkai, esta frágil mujer inconciente era "SU" compañera, "SU" mujer, ¿Cuándo la había marcado?, ¿Cómo?, y sobre todo ¿Qué lo había poseído para marcarla a "ella" una humana?; Sesshomaru Rugió furiosamente poniéndole los nervios de punta a Jaken a Rin y a Ah-Un. El no podía cambiar eso, no podía simplemente matarla y buscar "Otra" el no era su padre, el era como su madre "UN" solo compañero, fuera como resultara ser, pero… una "Humana" su "Única" compañera, analizó detenidamente a su bestia y lo descoloco pues se encontraba satisfecha con la mujer en su regazo casi aullando de placer, como si siempre lo hubiera sabido y nunca se había tomado la molestia de comunicárselo a el.
-¡Tengo que recuperar la perla… Tengo que destruir a Naraku de una vez… tengo que volver a casa!- Gimió Kagome removiéndose y despertándose poco a poco de su inconciencia, abrió los ojos azules y se encontró mirando a un par de ojos dorados inyectados en sangre, que la miraban con algo cercano a la furia, entonces se dio cuenta con horror que estaba sobre el regazo de Sesshomaru, se tenso involuntariamente y se aparto con brusquedad de su cercanía saliendo de su agarre y cayendo sentada sobre el duro suelo. -¡Lo siento, lo siento, lo sientooooo!- Se disculpo frenéticamente levantándose un poco mareada y dolorida llevándose la mano al hombro izquierdo tratando de aliviar el dolor que sentía allí, la maldita abeja le había echo daño, se dijo alarmándose cuando palpo una herida mucho mas grande y húmeda al ver su mano derecha cubierta en sangre se alarmó.
-¡Kagome-sama! – lloró Rin aliviada acercándose a ella abrazándose a su cintura aliviada.
-¿Qué rayos me paso?- pregunto Kagome a nadie en particular enfocando su energía y enviándola a través de su mano derecha a curar la herida de su hombro que pulsaba y latía dolorosamente pero se negaba a curarse- ¡No funciona!- gimió incrédula abrazando inconcientemente a Rin con su brazo izquierdo siseando del dolor.
- ¡Tenemos que hablar mujer!- Dijo Sesshomaru secamente.
-¡Kagome!- respondió ella automáticamente con un deje de ausencia y preocupación.- ¿Qué me paso?
- ¡Ese bicho malo quería picarme, Kagome-sama pero usted recibió la picadura y me salvo, entonces Sesshomaru-sama la mordió y la salvo!- Explico Rin rápidamente.
- ¿Cómo es eso de que "me mordiste" y "me salvaste"?- Pregunto Kagome confundida mirando a Sesshomaru recuperar su semblante habitual.
- ¡Mi veneno destruyo el aguijón! –Explico llanamente Sesshomaru, viendo el brillo de comprensión en la mujer, su compañera.
- ¡Oh… Entiendo, gracias creo… pero la herida no quiere curarse ¿Alguna idea?- dijo Kagome acercando su bolso descartado y sacando su botiquín de primeros auxilios, Seshomaru vio su intención y gruño molesto apartándole la mano del botiquín.
- ¡Vamos recoge tus cosas Miko!- Dijo Sesshomaru secamente; Kagome guardó el botiquín y se colgó el bolso en el brazo derecho. – Jaken protege a Rin o muere.
-¡Ha..hai mi lord! – Balbuseo el Kappa aterrado, su amo estaba muy molesto.
- ¡Me voy cariño cuídate!- Se despidió Kagome con la certeza de que este la llevaría la villa de la anciana Kaede para perderla de vista, Rin, Jaken y Ah-Un los miraron partir confundidos. Una vez salieron de la cueva Sesshomaru deslizo su brazo por la cintura de Kagome y tomo aire, Kagome recordó a Toga hacer lo mismo, solo que con el no era incomodo como lo era con Sesshomaru.- Me gustaría detenerme un momento para curarme "duele" sabes?-dijo Kagome cuando decidió que no podía aguantar mas el dolor.
-¡Ya casi llegamos! – Contesto Sesshomaru sorprendiéndola sobremanera, ella no esperaba que contestara, lo miro desconcertada y se tenso cuando comenzaron a tomar tierra y no reconoció el lugar donde estaba.
-¿Dónde estamos? Esto no es la aldea de la anciana Kaede Sesshomaru!- Dijo Kagome con una nota de pánico, apartándose de el apenas sus pies tocaron el suelo.
-¡Dijiste que querías curar esa herida, pues solo se curara con la saliva de "este" Sesshomaru, hay que lamer la herida hasta que cierre, de lo contrario nunca curara!- Explico Sessomaru al comprender que ella no tenía forma de entender lo que su marca sobre su cuerpo significaba.
- ¿Qué, QUE? –Soltó Kagome horrorizada ella no quería a Sesshomaru cerca, mucho menos lamiendo la sangre de su herida. - ¿No hay "otra" forma? - Pregunto avergonzada rechazando internamente la idea. *** Tal ves una que no implique ningún tipo de contacto físico entre nosotros por ejemplo? *** pensó estúpidamente ella sabia que lo ultimo que Sesshomaru querría era estar cercad de ella y menos aun querría curar una herida donde el contacto fisico era obviamente obligatorio.
- ¡No… por eso te traje a este lugar nadie nos molestara aquí!- explicó Sesshomaru notando como su olor se alteraba de la aprehensión a la alarma y luego al rechazo, su bestia rugió en su interior con dolor por su miedo y el rechazo automático de ella, Sesshomaru ignoro el peso en donde había descubierto aquella noche "había" de echo un corazón y la miró esperando la decisión de ella, sabiendo que obligarla solo la asustaría mas, aunque su instinto lo empujaba a hacer su voluntad y dominarla.
- ¡Si es así… entonces… Creo que tendremos que hacer como dices!- Contestó Kagome completamente aterrada, pero demasiado adolorida para discutir con el.
- ¡Ven aquí Miko! – Ordenó Sesshomaru inmóvil sin apartar la mirada de la de ella. – ¡Este Sesshomaru no va hacerte daño esta vez! –dijo esperando que ella le creyera, Kagome titubeo pero dejo caer sus cosas al piso y dio un paso hacia el- ¡Puedes confiar en este Sesshomaru Y este Sesshomaru confiara en que "no" trataras de purificarlo!-dijo el logrando convencerla finalmente, sin poder evitar sentirse irritado por tener que convencerla de nada, era después de todo un Lord cardinal, su palabra era ley, el era obedecido sin preguntar, pero allí estaba ella dudando de el, no sin razones claro estaba, pero igual dudando.
- ¡Confiare en ti Sesshomaru!- accedió finalmente recordando que había sido ella la que una vez le había hablado de confianza una vez, avanzó hasta quedar frente a el aunque sin dejar de mirarlo aprensiva.
- ¡Quítate esa prenda!- Ordenó con calma, alzando una elegante ceja en una pregunta muda cuando esta lo miró avergonzada. – ¡Te has quitado prendas frente a este Sesshomaru antes mujer!- dijo Sesshomaru sin comprender el furioso sonrojo que cubría el rostro de Kagome.
- ¡No es lo mismo, yo solo quería bañar a Rin... Bien a ti no te gustan las humanas así que supongo que eso no importa…- Kagome decidió quitándose con cuidado el suéter verde oliva destrozado por el veneno dejando ver una camiseta sin mangas gris paloma, Sesshomaru casi rugió con rabia ante sus propias palabras que volvían con saña a golpearle abiertamente en el rostro y bajó la cabeza sobre la herida saturándose del olor de lluvia y miel de Kagome, deslizo su lengua sobre la herida haciéndola saltar y alejarse instintivamente de el, Sesshomaru enrosco su brazo alrededor de ella acercándola todo que lo posible a el, obligándola a recostarse contra su armadura. – ¡Yo creo... Que… que así esta bien!- Soltó con un hilo de voz tratando de empujarse lejos de el sin lograr moverse un centímetro aterrada por las reacciones generadas por aquel intimo contacto.
- ¡Es de suma necesidad curar esta herida, requieres ser curada y este Sesshomaru esta haciéndolo!- Respondió Sesshomaru con su profunda voz retumbando con fuerza contra ella acelerando los latidos de su corazón y enviando un temblor por su columna y despertando cada nervio de su cuerpo.
- ¡Pero… pero… Se.. Sesshomaru!... – Balbuceó Kagome confundida, asustada y avergonzada por su reacción.
-¡Basta!- Ordenó Sesshomaru y pronto se encontró lamiendo cada surco de su marca, bañándola de saliva cicatrizante y probando con deleite la sangre de su mujer, picante y adictiva para el, Sesshomaru no tenía vergüenza en darse festín con su sangre, cuando finalmente termino de curarla, Kagome temblaba contra el y su olor se había alterado con fogosidad, vergüenza y miedo crudo y duro Sesshomau finalmente la liberó de su agarre y ella se alejo de el con rapidez como si su solo contacto la quemara.
- ¡Err... Esto… gracias… creo!...- murmuro sin levantar la cara o mirarlo. –¿Puedes llevarme a la aldea de la anciana Kaede, por favor o al menos decirme en que dirección ir?- Dijo Kagome claramente avergonzada, Sesshomaru la miro impasible.
- ¡Dime donde vives!- Pregunto Sesshomaru imperiosamente, la sintió sobresaltarse y alterarse preocupada.
- ¿Por qué quieres saber donde vivo?- Pregunto Kagome con cautela evitando mirarle, mientras su bestia rugía resentido ante su intento de ignorarlo.
-¡Dijiste que cuando me tuvieras confianza me lo dirías, ahora me tienes confianza…o no me habrías dejado curarte… dímelo!- dijo Sesshomaru, Kagome lo miro sorprendida de que recordara aquello.
- ¡Yo vivo en el futuro Sesshomaru, 498 años en el futuro, mi madre y mi familia están allá, vine a esta época por medio del pozo donde una vez me viste salir, esta conectado a esta época y la mía, vivo en un templo Shinto que a pertenecido a mi familia por siglos, un demonio ciempiés me trajo a esta época por que deseaba la "perla de Shikon" que estaba en mi cuerpo, yo nací con ella dentro de mi, accidentalmente la rompí y Naraku que también llevaba tiempo deseándola empezó a recolectar los fragmentos, estoy en este mundo con esa misión, reunir la perla y destruir a Naraku, si tengo suerte tratare de destruir a la perla también!- Explicó ella sin detenerse le había dado su palabra y la había honrado a pesar de que sus alarmas chillaban a destajo; Sesshomaru por otra parte encajaba las palabras de Kagome comprendiendo finalmente las piezas que faltaban del aquel enigma de mujer.
- ¡Veo! – dijo simple y llanamente sin saber realmente como reaccionar, ahora entendía su ropa extraña, su forma de hablar y de dirigirse a todos su comportamiento y la inusual educación ella.
- ¡Llévame a la aldea de Kaede por favor o dime hacia donde ir!- Pidió Kagome alejándose de el y abriendo su bolso sacando automáticamente un suéter negro y poniéndoselo, su bestia rugió una negativa, pero Sesshomaru no le escuchó, solo tomó discretamente el suéter descartado y lo metió en su Haori, luego de que la mujer "su" mujer recogiera sus cosas, luchó contra su bestia y gano llevándola a la aldea de la anciana Kaede, la dejó junto al pozo y regresó contra todos sus instintos hacia la cueva donde había dejado a Rin, el tenía mucho que pensar, el solo había reaccionado a Rin, y a la suplica inocente que "ella" había echo en las puertas de la muerte "ella", su inocente Compañera, "ella" la mujer elegida por su bestia y reclamada "inadvertidamente" por el.
-¡Voy a morir ahora… y aun no he vivido!- las desesperadas palabras de Kagome lo persiguieron toda la noche, mientras fuera de la cueva la lluvia rugía con fuerza descargando su furia contra el mundo.
-¡Voy a morir ahora… y aun no he vivido!-
-¡Voy a morir ahora… y aun no he vivido!-
- …y aun no he vivido… no he vivido…
"Mia" – Rugía su bestia por encima de sus pensamientos, por encima de los truenos, por encima de sus prejuicios.
Owari…
