Nota de rigor: Los personajes no son míos y no gano nada con ellos.

Comentarios de la Autora:

Como estamos ya en octubre y la Luna Sangrienta nos alumbra, el ambiente macabro es palpable (para los que estamos en Otoño) y por ello les comparto otra historia tétrica, aunque no he abandonado mi otras historias, especialmente yo espero actualizar 'El Primer Paso' antes que acabe el año (tomando en cuenta que para algunos, éste termina-inicia el 31 de Octubre- 1° de Noviembre) ;)

Antes de comenzar, sólo les quiero recordar que esto no es yaoi, sólo amistad y cualquier concepto, idea o descripción que no corresponde al canon es licencia artística (aunque me trato de apegar lo más posible al canon)

Y una recomendación: miren bien que no haya nada oculto en las sombras, porque mientras están leyendo esto no saben qué es lo que pueda estar detrás suyo… Muahahahahaha :)

Las Voces de los Muertos

Por Vaire

IV. Los que ríen

Parte I

El frío y húmedo aire de Otoño soplaba con fuerza en el Santuario de Atena, susurrando con una voz que sólo algunos podían comprender, pero que a más de uno le provocaba escalofríos.

La tarde gris arrancaba sutiles sombras entre las construcciones del lugar, muchas de las cuales ya no yacían en ruinas, sino que presentaban una imagen pulcra y elegante con sus pilares, columnas y techos representando la cumbre de la arquitectura griega; aunque si uno observaba detenidamente a esas sombras, podía notar que varias presentaban movimientos extraños y sin causa alguna.

El ambiente húmedo hacía que la temperatura descendiera aún más, sobretodo porque ese mismo día, poco después del mediodía, había caído una tormenta feroz, por lo que una ligera bruma había comenzado a formarse en algunos lugares, aun cuando todavía fuera media tarde.

Fue así que Arik [1], aprendiz de caballero de bronce para la armadura de Brújula [2] caminaba rápidamente por el sendero principal del Santuario que le llevaría a las Doce Casas.

Su maestro, el caballero de plata Sirius de Canis Major [3], le había pedido que llevara unos pergaminos (que Arik pensaba que ya habían sido viejos y apolillados desde hacía unos cien años) al Caballero Mu de Aries, argumentando que el alquimista encontraría interesante una información con respecto al cuidado de las armaduras sin dueño que parecía recién se había descubierto en los aposentos de los caballeros de plata.

Sin embargo, Arik se había distraído unos momentos con los aprendices que entrenaban bajo la tutela Dante de Kerberos, pues estos estaban comentando que su maestro se comportaba de manera extraña y especulaban que había tenido un encuentro con las ya famosas doncellas del ala oeste del Templo Central, aunque el mismo Dante no había confirmado nada.

Fueron sólo unos minutos, pero Arik sentía que se había demorado horas, pues aunque el talante tranquilo y noble del caballero de Aries era conocido por todo el Santuario, el lemuriano junto con toda la élite dorada no sólo eran sus superiores en rango, sino verdaderas leyendas vivas y su maestro había sido muy claro en que debía llegar con el guardián de la Primera Casa antes del anochecer, pues el mismo Sirius le había prometido a Mu que tendría los dichosos documentos antes de que el Sol se escondiera en el horizonte.

Así pues, Arik apuró el paso sin llegar a correr, pues no quería que en un descuido, algún pergamino se soltara y se estropeara, o peor aún, se perdiera.

Sin embargo, un grupo de caballeros reunidos en la mitad del camino (que estaba bordeado por uno de los múltiples acantilados que se podían encontrar en el Santuario) unos metros más adelante, le hizo disminuir la velocidad.

Acercándose poco a poco y muy tímidamente, pudo reconocer a unos cuantos caballeros de bronce y plata, que comentaban entre sí.

"No podemos hacer nada por ahora" decía Argol de Perseo molesto.

"De eso nada"le respondió Jamian de Cuervo "¿O acaso quieres tener que lidiar con Shaina?"

"Esto es un problema...¿Y por qué no llamamos a algunos aprendices para que nos ayuden, no sólo a limpiar, sino también a investigar qué paso?" sugirió Geki de Osa Mayor

"Mejor a algunos caballeros de bronce, ellos pueden limpiar" dijo Dio de Mosca altanero.

"Claro, ¿por qué no se lo pedimos a Cygnus o a Dragón?" dijo socarronamente Nachi de Lobo "Y ya que estamos por ahí, le podemos pedir a Acuario y a Libra que vengan a despejar el camino también"

Dio lo miró con desprecio, pero no dijo nada y los otros caballeros de plata no se dieron por aludidos. Un incómodo silencio se apoderó del grupo.

Arik había estado observando la interacción entre los caballeros de bronce y plata en silencio, rogando por pasar desapercibido.

Después de todo, no era un secreto que los roces entre los dos rangos eran por lo general hostiles y que no siempre terminaban bien (de hecho, aún se murmuraba un incidente con dos caballeros de plata y tres bronce que había tenido un abrupto fin cuando el Caballero Dorado de Escorpio se había hartado de la beligerancia de sus inferiores)

"Pero ¿qué es esto?" una nueva voz sacó a Arik de sus pensamientos y el aprendiz de Brújula palideció al reconocer al terror rubio de los aprendices (y de los caballeros de bronce y plata): Shaina de Ophiuchus "Les dije que solucionaran el problema, no que se quedaran contemplándolo"

"Pero ¿cómo quieres que arreglemos esto?" dijo Dio desesperado "Y ¿por qué nosotros?"

Arik frunció el cejo, era la segunda vez que oía que había un problema. Mirando atentamente al camino, el aprendiz vio una inmensa piedra rodeada de una pequeña colina de lodo, ramas y otros escombros… justo a la mitad del sendero, bloqueándolo por completo. A los lados, sólo se podía percibir el gran acantilado.

"¡Aprendiz!" la severa voz de Shaina lo sacó de su sorpresa "Y ¿qué es lo que tú estás haciendo aquí?"

"A… bueno… yo…" titubeó el pobre niño.

"¿No eres uno de los aprendices de Canis Major?" inquirió Jamian de Cuervo. Arik asintió.

"Bueno, qué esperas, responde de una vez" dijo Argol molesto "¿qué buscas por aquí?"

Arik estaba petrificado, pues encontrarse solo y rodeado de cuatro caballeros de plata parecía una pesadilla vuelta realidad… pronto le llegó el recuerdo de las historias que los mayores contaban de vez en cuando, cuando nadie los escuchaba, acerca de que unos años atrás, los aprendices morían como hormigas aplastadas por el enojo de los caballeros.

"Yo… mi… mi…" titubeó el niño otra vez y casi muere de un susto cuando sintió una mano que se posó fuertemente sobre su hombro, pero al ver que se trataba del caballero de Osa Mayor, y que este le sonreía, se tranquilizó.

"Mi maestro me pidió que le llevara estos pergaminos al Señor Mu de Aries" dijo finalmente Arik, tan rápido que los caballeros tuvieron problemas en entenderle.

"Eso será imposible" replicó finalmente Shaina "El camino está bloqueado, regresa por donde viniste"

Sin esperar un segundo más, Arik dio la media vuelta y corrió como alma que persigue Hades.

"Aprendices…" bufó Argol.

"Bien, volvamos a nuestro problema" dijo Shaina y todos los demás suspiraron… esa sería una larga tarde para todos ellos ¿Dónde estaban los soldados cuando se les necesitaba?

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

"¿Y bien?" preguntó Kanon levantando inquisitivo sus rubias cejas.

"Nada" negó Shaka

"No, por supuesto que no" dijo el menor de los gemelos suspirando.

"¿A qué te refieres? ¿Sabías que no encontraríamos nada?" preguntó el budista en tono neutral, mirando atentamente y con curiosidad al menor de los caballeros de Géminis.

Ambos caballeros estaban en la sala del Templo Principal donde unos días antes Aries y Piscis habían vivido en encuentro con lo que ya todo el Santuario llamaba 'las doncellas del ala oeste'.

Tanto Géminis como Virgo trataban de encontrar algún indicio de las apariciones, aunque por motivos diferentes. Sin embargo, varias horas habían trascurrido desde que llegaran y aún no había habido ni una señal de nada fuera de lo normal

"Era una posibilidad." Admitió Kanon " He escuchado un sin número de historias, cada una de ellas diferente, pero la mayoría, incluido el relato de Mu y Aphrodite, parecen coincidir en que las doncellas se presentan cuando el candil está inmóvil. Fíjate en él ahora" señaló el griego.

Shaka miró hacia arriba, al techo donde un candil de hierro se balanceaba suavemente con un ligero chirriar.

"Mu también comentó que en el techo una gran mancha de sangre apareció cuando él y Aphrodite se encontraron solos en este lugar luego del incidente con los dos soldados" dijo Shaka, sin dejar de mirar el candil.

Kanon se acercó a donde se encontraba el otro rubio y también dirigió su atención hacia el techo. Así pasaron varios minutos, nada cambió.

"Esto es aburrido" dijo Kanon con un suspiro "Además de incómodo" añadió frotándose el cuello.

"Para ser un caballero dorado, tienes muy poca paciencia" dijo Shaka, aunque una ligera sonrisa adornó su rostro.

"Y tú, para ser un iluminado, tienes mucha curiosidad" le respondió el griego.

La sonrisa de Shaka se ensanchó.

"Espero que ambos tengan una excelente explicación para responder qué hacen dos miembros de la élite dorada contemplando un techo que no corresponde a ninguno de sus Templos" dijo una nueva voz tras de ellos.

Inmediatamente reconociendo la voz de Shion, Kanon y Shaka se arrodillaron frente al Patriarca, pero no dijeron nada.

"Los escucho" dijo severamente Shion, cruzado de brazos y esperando.

"¿La verdad Excelencia?" preguntó inocente, pero cínicamente Kanon.

"De preferencia" respondió Shion sin inmutarse.

"Estamos respondiendo a una pregunta filosófica, con respecto a la existencia" dijo Kanon mirando al lemuriano divertido, aunque siempre respetuoso.

"¿A sí? ¿Y cómo es eso?" preguntó Shion entretenido pese a sí mismo, aunque cuidando que su semblante no perdiera su deje de seriedad, pero haciendo un ademán para que los dos caballeros dorados se levantaran y se acercaran a él.

"Excelencia, la vigilancia es el sendero hacia la inmortalidad, la negligencia es el camino hacia la muerte. Aquellos que permanecen vigilantes nunca mueren, los negligentes son como si ya estuvieran muertos [4]" respondió Shaka "¿El horror que se presenta en este lugar viene de la negligencia o de la mal entendida inmortalidad?"

Kanon lo miró impresionado, pero Shion suspiró.

"En pocas palabras Shaka ¿debo entender que están aquí para satisfacer una morbosa curiosidad?" preguntó Shion resignado y Kanon no pudo evitar sonreír, aunque contuvo la carcajada que amenazaba con brotar de sus labios.

"Entre otras cosas, Excelencia" admitió Shaka, luego de pensarlo un momento. "Después de todo, el que no se esfuerza cuando es el momento de esforzarse; el que, aún joven y fuerte, es indolente; el que es bajo en mente y pensamiento, y perezoso, ese vago jamás encuentra el Sendero hacia la sabiduría [5]"

Shion los contempló severamente por algunos momentos, mientras que los dos caballeros dorados soportaron el escrutinio sin siquiera pestañear, finalmente la mirada de Shion se suavizó, aunque no por ello perdió su autoridad.

"Ruego a las estrellas que sea sólo sabiduría lo que encuentren aquí" dijo el lemuriano dando la media vuelta para deshacer sus pasos y regresar a la parte central del Templo Principal.

Kanon lo miró sorprendido, incluso levantando su ceja izquierda. Cuando el lemuriano se perdió en las sombras del pasillo, Géminis volteó a ver a su compañero, y sus ojos esmeralda se encontraron con unos hermosos ojos turquesa que susurraban los secretos de la eternidad.

Shaka sonrió y Kanon le devolvió la sonrisa. Tenían el permiso tácito del Patriarca para investigar el asunto de las doncellas.

"De hoy en adelante, recuérdame invitarte cada vez que investigue algo como esto. Contigo a mi lado, Shion no volverá a poner pero alguno al respecto" dijo contento Kanon.

"Lo que dije no fue para convencer a su Excelencia Kanon"

"Lo sé, pero no por eso deja de sernos útil"

"De una extraña manera, creo que vamos a congeniar bastante bien" dijo Shaka dirigiéndose hacia donde se encontraba el candil, para una vez más colocarse bajo éste y observarlo atentamente.

Kanon no dijo nada, pero esbozó una tierna sonrisa, aliviada y esperanzada a la vez. Nada quería más el segundo guardián de Géminis que los otros caballeros dorados lo aceptaran como uno de ellos, aunque eso hacía mucho que había sucedido, aun cuando el menor de los gemelos no se hubiera percatado.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

Cuando sintió sus pulmones reventar, Arik se paró en seco.

Había recorrido varios metros a una velocidad considerable, pues el pánico le había otorgado fuerzas, pero ahora que se encontraba lejos de los caballeros, miraba todo lo acontecido como una increíble aventura, la cual no podía esperar para relatarla a sus amigos.

No solo había sobrevivido a un encuentro con varios caballeros de plata malhumorados, sino que la famosa Shaina de Ophiuchus le había dirigido unas palabras sólo a él y uno de los caballeros de bronce se había mostrado amistoso hasta el punto de sonreírle. Claro, no había sido uno de los famosos Cinco caballeros exdivinos de bronce, pero de todas formas contaba como una experiencia increíble.

Sin embargo, pensar en el rostro severo de su maestro le hizo borrar la sonrisa de su rostro. No podía regresar sin haber cumplido la misión que le había encomendado Canis Major.

Mirando primero los pergaminos que aún tenía en sus manos y luego dirigiendo sus ojos hacia el cielo, el aprendiz se mordió el labio inferior. ¿Qué hacer?

El camino principal estaba bloqueado y aún no tenía el suficiente poder como para sortear el acantilado él solo. Pero ese camino no era el único ¿cierto? Y todavía le quedaban un par de horas antes del anochecer.

Arik sabía que Sirius le había prohibido tomar otro camino que no fuera el principal, especialmente en esta época del año, pero, Sirius no tendría por qué saber si tomaba uno de los senderos secundarios y si se apuraba, tal vez lograra cumplir su misión y tal vez lograra impresionar a su maestro.

Decidido, Arik se encaminó hacia uno de los senderos secundarios, que aún se encontraba rodeado de ruinas, arbustos y una que otra sombra, sin percatarse que una niebla densa y fría había comenzado a formarse por donde él caminaba.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

El Primer Templo de las Doce Casas se encontraba casi sumido en las sombras, pues al ser la casa que se encontraba en la parte baja de la colina que llevaba al Templo Central, la oscuridad de la noche caía primero sobre ella.

El caballero de Aries se encontraba enciendo las antorchas que proveerían de luz a aquellos que tuvieran que cruzar las Doce Casas una vez que la oscuridad reinara en el Santuario, aunque por lo general los únicos que pasaban a esas horas en esa época del año eran los mismos caballeros dorados, quienes conocían el camino con los ojos cerrados, pues Shion no eran tan cruel como para pedir la presencia de alguien ajeno a la élite dorada en la época más macabra de todo el ciclo solar.

Cuando Mu escuchó pasos suspiró aliviado, pero cuando reconoció el cosmo de sus dueños, el alivio se tornó en resignación.

"Vaya Mu, no te alegres tanto de vernos" dijo divertido Milo "¿O acaso esperabas a alguien más?" preguntó divertido.

"A decir verdad, sí" contestó sonriendo el lemuriano, para sorpresa de Escorpio y Leo, quien lo acompañaba. Ambos griegos se miraron.

"¿Una linda koree acaso?" dijo Milo sugerente.

La risa de Mu inundó el lugar, aunque ésta era como el hombre que la emitía, ligera, suave, tranquila y para nada intrusiva.

Hubo un tiempo en el que el comentario de Escorpio hubiera descontrolado un poco al siempre formal lemuriano, pero hacía ya tiempo que ambos eran amigos y Mu había aprendido a conocer al griego protegido de Antares, por lo que ahora disfrutaba las ocurrencias del otro rubio.

"No Milo, nada de eso. El Caballero de Canis Major me comentó por la mañana que tenía unos documentos que mostrarme, con respecto a la práctica del cuidado de las armaduras sin dueño. Al parecer, esos pergaminos datan de principios del siglo XX y a Canis Major le pareció que podrían interesarme"

Milo arrugó su nariz, mostrando su desagrado.

"¿Y por qué te interesaría una cosa así?" preguntó Aiolia curioso, tampoco entendiendo cómo es que a Mu le gustaría semejante información.

"Siempre podemos aprender de prácticas pasadas que han caído en desuso." Dijo divertido Aries ante el comportamiento infantil de sus dos amigos "Después de todo, prácticas pasadas con conocimiento actual pueden resultar de mucha utilidad.

Además pensé que una vez que hubiera terminado de estudiar esos pergaminos, podría compartirlos con Camus y Kanon; después de todo a esos dos les encantaría poder conocer más acerca de la historia del Santuario"

"A Camus seguro, pero ¿Kanon?" preguntó nuevamente Aiolia curioso.

"Claro, ese hombre lee de todo, especialmente algo que le proporcione detalles curiosos" dijo Milo respondiendo por Mu. "Es incluso menos selectivo que Saga y eso ya es mucho decir. Si alguna vez la civilización colapsara, ellos dos solos podrían levantarla desde sus cimientos, con todo lo que conocen"

"No les des ideas" dijo de buen talante y sin malicia Leo "Aunque debo confesarles que siempre me pareció que Kanon era muy disperso como para tener la paciencia para sentarse a leer voluntariamente… pero siempre parece estar metido en todo ¿cómo es que tiene tiempo?"

"Recuerda Aiolia, con los gemelos es mejor no preguntar" bromeó Milo, aunque ni él sabía cómo ambos caballeros de Géminis encontraban el tiempo suficiente para estar en todo y aun así parecer siempre frescos y descansados.

"De cualquier forma, Canis Major me dijo que enviaría a su aprendiz antes del anochecer con los pergaminos, pero aún no se presenta y mis obligaciones exigen que me ausente hasta mañana." Dijo Mu mirando hacia la entrada de Aries.

"¿Y Kiki?" preguntó Aiolia.

"Viene conmigo, Aries estará vacía y detestaría que un aprendiz hiciera el viaje hasta las Doce Casas en la oscuridad del Otoño en vano"

"Si quieres nosotros podemos esperarlo y guardar los pergaminos" se ofreció Aiolia. "Sé que no es muy protocolario, pero para eso están los amigos"

"¿Para romper el protocolo?" bromeó Milo.

Aiolia le dio un ligero empujoncito.

"Es sólo un aprendiz, después de todo" añadió Milo sonriéndole traviesamente a Aiolia.

"¿No les importuna?" preguntó Mu después de considerarlo por unos momentos.

"Para nada, te lo repito Mu, para eso están los amigos" dijo convencido Leo. "¿Cierto Milo?"

El Caballero del Octavo Templo sólo sonrió, posando una amigable mano en el hombro del lemuriano.

Sin otra palabra de por medio, Mu asintió y con un ademán de agradecimiento se despidió de los griegos.

Aiolia y Milo continuaron en silencio, cosa rara en ambos, pero por alguna razón, el Primer Templo siempre parecía tan pacífico (aún con Kiki rondándolo) que incluso a los más fogosos de los Trece les pesaba perturbar la tranquilidad del lugar (algo semejante les pasaba con el Sexto Templo)

Inhalando y exhalando pacíficamente, ambos griegos se sobresaltaron cuando de la nada escucharon una risa tenebrosa y el llanto de un bebé provenientes de alguna parte que no pudieron precisar.

Pero antes que alguno comentara algo, una cálida voz llamó su atención.

"Buena noche" dijo Aiolos entrando calmadamente.

"¡Aiolos!" dijo Milo sorprendido y el arquero sonrió divertido. Aun cuando no había tratado mucho a Milo cuando éste era un aprendiz, cada vez que tomaba desprevenido al Guardián de la Octava Casa (algo que muy pocos conseguían) Escorpio reaccionaba como un niño sorprendido realizando alguna travesura.

"Hola hermano, ¿disfrutando la noche?" preguntó Aiolia acercándose al mayor y olvidándose de los sonidos anteriores a la presencia del otro griego por considerarlos como producto de su imaginación.

"Terminando guardia, de hecho. Aunque claro, eso no me impide disfrutar la noche. ¿Y ustedes? ¿Visitando a Mu o sólo de paso?" preguntó Sagitario.

"Eh, pues ni lo uno ni lo otro" dijo Aiolia un tanto abochornado.

"¿Quiero saber más?" preguntó Aiolos divertido, pero totalmente en serio, pues sabía que cuando su hermano y el guardián de la Octava Casa estaban juntos, tramaran lo que tramaran era mejor no preguntar (de haber estado Kanon presente también, Sagitario ya hubiera puesto pies en polvorosa, aunque si Camus fuera también parte del grupo, el griego hubiera tratado de indagar más sin dudarlo)

"Estamos aguardando a un aprendiz que se supone debió traer unos pergaminos para Mu hace unas horas. Mu ya no lo pudo seguir esperando y pues aquí estamos" explicó Aiolia.

"Mu no quería que el pobre niño hubiera sufrido en vano el trayecto desde los campos de aprendices hasta las Doce Casas, pero él tenía asuntos que atender con Kiki, así que como buenos amigos nos ofrecimos" continuó Milo.

Antes que Aiolos pudiera responder al comentario de Escorpio, el llanto de un bebé se pudo escuchar, aunque su origen no era claro; los caballeros no pudieron localizar si provenía de la parte frontal o trasera de la Primera Casa, o incluso del interior del mismo templo.

"¿Escucharon?" susurró Milo frunciendo el entrecejo. "Es la segunda vez desde que Mu se retiró"

"El viento, seguramente… o algún animal" explicó Aiolos, aunque no muy convencido.

"No, no, fue el llanto de un bebé" dijo Milo.

"¿Qué haría un bebé por aquí? Su excelencia no nos ha dicho nada al respecto, en caso de que súbitamente hubiera decidido admitir uno en el Santuario y dudo que Mu esté escondiendo uno en Aries" dijo Aiolia "Aio tiene razón o fue el viento, algún animal o… alguien quiere divertirse a nuestra costa, Cáncer por ejemplo"

"No. Ángelo me reemplazó en la guardia en la zona Oeste" negó Aiolos.

" ¿Quién entonces? ¿Quién se atrevería a molestar a los Caballeros Dorados justo en las Doce Casas?" preguntó Aiolia.

"Y en esta época del año…" añadió Aiolos

"Lo que nos dice que fue el viento o un animal" desestimó Aiolia.

"No lo creo, vengan, vamos a ver. " sugirió Milo.

"Definitivamente no" dijo tajante Sagitario "No vamos a deambular por un Templo ajeno sin su guardián presente. Este es el territorio de Aries y sin Mu nadie va a ir más allá que la parte central de la Primera Casa.

Y Milo, no creas que he olvidado el asunto del Caballero de la Espada y la idea de Kanon y tuya." Terminó Aiolos.

"¿Qué idea?" preguntó curioso Leo.

"Pídele que te cuente" dijo el mayor de los griegos sonriendo nuevamente "Así tal vez le puedas ayudar a que vea lo descabellado de su propuesta. Shura y yo aún estamos tratando de asimilar esa locura.

Además, de esa forma pasarán el tiempo mientras esperan al aprendiz y no estarán husmeando; recuerden que el protocolo es sagrado, en todo momento y en todo lugar" y Sagitario se dirigió a la salida de Aries en dirección a la Novena Casa.

"¿Y ahora qué hicieron?" preguntó divertido Leo y Milo suspiró tristemente.

"Más bien, qué tenemos planeado hacer… hasta la fecha es sólo un proyecto" dijo cabizbajo Escorpio.

Una risa macabra interrumpió la siguiente pregunta de Leo. Una risa tan espantosa que les puso los nervios de punta.

"¿Otra vez un animal contento, Aiolia?" preguntó Milo sarcástico.

"De acuerdo, no es un animal… pero sí una PERSONA que nos quiere molestar" dijo obstinadamente el castaño.

"Otra vez con eso… ¿quién en su sano juicio querría fastidiar a un caballero dorado? En el territorio de los Trece, ni más ni menos…" se opuso Escorpio.

"¿Qué tal uno de nosotros? Cosas más raras han pasado y debes admitir que los Trece somos… ocurrentes" sugirió Leo.

"Si claro, lo siguiente que me dirás es que Shaka está detrás de un pilar, muerto de la risa por la bromita ¿no?" respondió Milo otra vez de manera sarcástica.

"No" suspiró pacientemente el otro griego.

"¿Shura tal vez? ¿Dokho? O no, espera… ¡ya sé! Es el Patriarca, seguramente"

"Milo, en realidad hay momentos en que ni tú te soportas"

"Y tú quie… shhh, escucha, otra vez…"

Efectivamente ahí estaba, la risa macabra sin origen aparente que hacía que la sangre se helara en las venas.

"Es la época del año, algo está rondado y ahora sí, no se me escapa" dijo animado Milo mientras se dirigía veloz a la entrada de Aries.

"¡Espera! El sonido proviene de la parte…" pero Aiolia no pudo terminar la frase porque el otro griego ya estaba prácticamente fuera de la Primera Casa "… de atrás" dijo finalmente con un tono suave.

"¿Para qué lo intento? Si sé que no me escuchará" dijo para sí el castaño suspirando y mirando atentamente la parte posterior de Aries, envuelta en las sobras que las antorchas daban vida y que llevaba a las escalinatas hacia Tauro. "Agh" masculló revolviéndose sus cabellos y alborotándolos bastante, aunque no por eso su apariencia estuvo desaliñada.

Estaba convencido de que el sonido había provenido de la parte de atrás, pero no podía dejar a Milo solo. No era correcto separarse en momentos como ese, cuando no sabían lo que podía estar acechando en las sombras.

Finalmente decidió alcanzar a Escorpio en la parte frontal, jurando que si encontraba a cualquiera de sus compañeros detrás de lo que estaba sucediendo, se la iban a pagar.

En ese momento, en la parte central del Templo de Aries, un pequeño bultito, que recordaba la figura de un bebé, gateó rápidamente de una columna a otra, pero tanto Escorpio como Leo estaban ya inspeccionando (Milo entusiasmado, Aiolia resignado) los alrededores de la entrada a Aries y ninguno lo vio.

De haberlo hecho, hubieran notado que el bultito se detuvo por unos instantes, y a la luz de las antorchas se pudieron distinguir dos horrorosos ojos rojos y un único y filoso diente en un rostro sin semblante, al tiempo que la risa lóbrega se escuchaba nuevamente.

Mientras tanto en otra parte del Santuario, Arik, aprendiz de caballero para la armadura de bronce de Brújula ahogaba un grito de terror al ver que el atajo que creyó tomar para las Doce Casas lo llevó a un edificio en ruinas donde unos horrorosos ojos rojos lo miraban siniestramente y una risa lóbrega se confundía con el llanto de un bebé.

Continuará…

Comentario:

Estas historias cada vez resultan más largas… qué cosas…

Así que va a haber tres partes de esta narración, la cual por cierto está basada en dos ideas:

Cuando salen de noche (ya sea muy tarde o muy temprano) y la calle está vacía y ven que los faroles del alumbrado público están maravillosamente tapados por las ramas de los árboles, por lo que la luz es muy tenue, pero aun así algo ilumina ¿nunca les ha pasado que de pronto ven a un bultito como que gatea de un lado hacia otro rápidamente? Algunos aseguran que es una rata u otro bicho de esos, pero hay veces que sabes que una rata no se mueve así…

Bueno, sea lo que sea, esa es la primera fuente de inspiración de esta historia :)

La segunda fue una leyenda urbana que escuché hace unos años: se supone que en una escuela un velador, haciendo sus rondas, escuchó una noche el llanto de un bebé. El hombre, curioso, investigó por todos los salones, hasta que al final dio con el origen del llanto: un bultito envuelto que estaba abajo de uno de los pupitres.

Pensando que era un bebé abandonado, y siendo un buen hombre, el velador se acercó para recoger al niño, pero cuando estuvo lo bastante cerca para verlo bien, se dio cuenta que dos horribles ojos rojos y un colmillo filoso en un rostro sin facciones lo miraban ferozmente. La leyenda cuenta que el velador se volvió loco y salió corriendo de la escuela, dejando al horroroso ser suelto por ahí, y dicen que aún ronda en las escuelas por la noche.

No olviden dejar comentarios… se aprecian ampliamente.

[1] Sip, Arik de Brújula es idea mía (¡mi hijo! ;) ). Porque me hacía falta un aprendiz para torturar :) (qué mala madre soy...)

[2] La armadura de Brújula pertenece al rango de bronce, haciendo su aparición en la saga de Lost Canvas (de hecho, Rusk de Brújula era uno de los caballeros que siempre se veían con El Cid y que se enfrentó a Oneiros junto con sus otros dos compañeros: Tsubaki de Vela y Lacaille de Popa. Los tres tenían un ataque conjunto llamado Howling Argo, aludiendo al mito griego del barco Argos)

Ahora bien, el hecho de que la armadura de Brújula pertenece al rango de bronce, tanto así como oficial, esta información no es, porque hasta donde tengo entendido Kurumada-sensei no ha establecido su rango, pero si definitivamente no es armadura de oro y sí afirman que no es armadura de plata, pues por eliminación (ya que en esa época – siglo XVIII- no había jaladas como la 'creación' de las armaduras de acero del siglo XX) son caballeros de bronce.

[3] Sip, este personaje es canon y sip, me inventé la idea de que tuviera un aprendiz, pues no es maestro de nadie (que se sepa, con Kurumada – sensei y Bandai ya nada es seguro… sólo vean lo que pasó con Saint Seiya Omega…)

[4] Dhammapada 2:1, atribuida a Siddhartha Gautama. El Dhammapada es una escritura sagrada y uno de los textos principales del Canon Pali o Tripitaka (doctrina donde se fundamenta el budismo Theravāda)

[5] Ver referencia anterior.