No me podía creer que Kyoko en serio no lo hubiera pensado.
-¿Y si no les decimos nada? – Sugirió Kyoko
-Esa es una terrible idea. – le reclame inmediatamente
De cierta forma siento que arruiné el ambiente, aunque ya nos habíamos alejado del cine y estábamos comiendo helado tranquilamente, simplemente algo se sentía más pesado en el ambiente.
-Bueno, mis padres están en otro país así que ellos no importan, y por tu lado, tus padres son más modernos así que no deberían poner problema.
-Oye, tenemos que decirles a los tuyos.
-¿Por qué?, de todas formas ellos eligieron la vida en otro país.
-Kyoko, no digas esas cosas.
-¡Sabes que es verdad, Yui!
-No, no lo es, ellos solo querían un camino mejor.
-Para mí lo mejor era no irnos de Japón.
-Kyoko, nunca te lo he preguntado pero, ¿Por qué no te fuiste tú?
-Me negaba a alejarme de todo, las chicas del consejo, nuestro club, en especial de ti, no iba a soportar vivir lejos de ti, menos con este sentimiento que dure tantos años escondiendo.
-¿Años?
-Yo sabía que si me iba y me quedaba sin toda mi vida en Japón no lo iba a soportar.
-Bueno, ya lo decidí, yo seré quien le diga a ellos.
-¿Qué?, no, Yui, no hagas eso.
-No importa que intentes detenerme, no lo vas a lograr.
Bueno, supongo que ahora solo queda pensar en cómo lo haré, quizá exagere mucho pero no soporto verla así, verla sufrir es difícil para mí.
Ya en casa dispuse todo para hacer una video llamada con los padres de Kyoko, debo admitir que me encontraba algo nerviosa.
-¿Hola?
-Buenas tardes señores Toshino.
-Oh, Yui-san, que alegría verte.
-A mí también me da gusto verlos.
-Y dinos, ¿A qué debemos el honor de tu llamada?
-Necesitaba comentarles algo muy importante.
-Dinos de que se trata.
-Quiero pedir la mano de Kyoko.
Sus caras lo decía todo, no estaban de acuerdo.
-¿Esta es una broma de mal gusto Yui-san?
-No
-¿Cómo se te ocurre algo así?
-Ella me lo propuso y realmente quiero estar con ella.
Tras escuchar esto ellos colgaron la llamada
