7- Un cambio radical
Al día siguiente no paso mucho y se me hizo corto el día hasta que a la noche mientras seguíamos en trabajando en el salón del té un escalofrió me recorrió la espalda, alce mi cabeza de la taza que estaba sirviendo y mire todo el salón de té pero no vi nada fuera de lo común, estaban las mismas personas, y algún que otro cliente nuevo pero nada preocupante, aun así estuve alerta el resto del tiempo.
Hasta que Jet apareció abriendo la puerta con gran molestia entonces comenzó ha hablar una vez que se situó en el centro del salón donde tranquilamente los clientes tomaban té.
-Me canse de esperar- grito –esos tres son maestros fuego- nos señalo a nosotros, pero lo descubrió, aun aso no tiene pruebas, en todo el tiempo que llevamos aquí, no hemos usado ninguno el fuego control, nosotros al escucharlo nos miramos los unos a los otros pero no nos molestamos –se que son maestros fuego, vi al viejo calentar su té- seria buena prueba si no trabajásemos en un salón del té.
-Es normal trabaja sirviendo té- dijo uno de los hombre que tomaban té en el lugar.
Tras eso nos reto a pelear y Zuko no pudo negar tal reto así pues aceptó.
-¿Quieres pelear? yo te daré el gusto- dijo cogiendo unas espadas de uno de los soldados que ahí se encontraban.
Luego comenzaron a batallar en el interior del salón, numerosas mesas del local al igual que sillas se vieron destrozada, mas tarde salieron a la mitad de la calle, ahí ya se amontonaba la gente viendo tal pelea e Iroh intentaba pararlos pero sin resultado, entonces corrí hacia ellos y con varios movimientos logre lanzarlos a cada uno hacia un lado así creando una distancia entre ambos.
-Que no ven que estáis montando un espectáculo- les grite –ya paren de pelear, no les va ha servir para nada- les grite de nuevo, en eso me dirigí hacia Jet –y tu que tonterías estas diciendo, nosotros no somos maestros fuego- le grite enfurecida.
-¿Cómo que no? yo los vi- me grito haciéndome frente.
–No tienes pruebas, y de todas maneras, yo jamás seria un soldado del fuego, es que no ves que son nuestros enemigos- le grite, lo cierto es que como me enfurecí, tenia que ocultar cualquier rastro de que si lo éramos –así que cállate, lárgate y déjanos en paz- le grite otra vez.
-A mi no me grita ningún maestro fuego- me dijo para después darme un puñetazo en el rostro que me lanzo al suelo, tras eso Zuko se quiso abalanzar contra Jet de nuevo pero me levante y lo detuve con un poco de sangre cayendo de mi labio.
-Zuko déjame esto a mí, ya se convirtió en algo personal- le dije mientras me limpiaba la sangre con la manga, no tarde en girarme hacia Jet –no sabes con quien te has metido- le advertí con una sonrisa sádica –ahora veras quien soy en realidad- no tarde en abalanzarme a golpearle con mis puños puesto que no tenia armas y golpe tras golpe, conseguí darle en el estomago así lanzárlo lejos y tirado en el suelo –si quieres que te de otra paliza ponte en pie pero no te lo aconsejo pues esta vez no me contendré- le advertí en eso que los soldados de Dai Li se aproximaron preguntando que ocurría.
-Detengan la pelea de inmediato- dijo uno de los Dai Li.
-Arresten a esos tres- dijo Jet mientras nos señalaba –esos son maestros fuego- volvió a gritar.
-Señores ese chico se confunde tan solo somos unos refugiados- intento aclarar Iroh.
Fue tras esas palabras cuando tanto el jefe del salón como los de mas que observaron la pelea nos apoyaron diciendo que nosotros no teníamos culpa y que había sido Jet el causante de todo.
Los dos Dai Li tras escuchar tales palabras y como la mayoría nos apoyaba, optaron por la opción mas simple, y apresaron a Jet, se lo llevaron ha encarcelar, mientras que nosotros volvíamos al interior del salón para intentar arreglar todo el desorden.
Luego de la pelea todo pareció calmarse por el momento, y así después de recolocar toda el salón y hacer un presupuesto de daños nos dirigimos de vuelta a la casa a descansar, aunque antes de poder irme ha dormir me esperaba toda una sesión de regaños y preguntas.
-¿Por qué interferiste en la pelea?- me pregunto Zuko un poco molesto.
-Tan solo intente detenerla, pero luego ya ves me enfurecí y me enfrente a él- le conteste mientras no para quieta por el lugar intentando limpiarme la herida, que aunque parecía que no había sido nada, era bastante grande pues al parecer me golpeo con el puño en el cual llevaba una placa de hierro para poder frenar espadas con la mano y eso me hizo que la herida fuera bastante grande, es cierto pues casi la raja me llega hasta la barbilla.
-Pero yo podía con el- me reprocho.
-Ya te he dicho que no fue mi intención pelearme tan solo quería separaros- le conteste de mala gana puesto que no lograba curarme la herida y ya empezaba a irritarme por eso.
-Trae acá- me dijo quitándome el paño y sentándose frente a mí –contéstame a algo- me dijo mientras me cogía de la barbilla para intentar limpiar la herida -¿Por qué dijiste que conocería quien eres en realidad?- me pregunto, no me esperaba esa pregunta.
-Eso es por que, antes de alistarme bajo tus ordenes- comencé a contar –yo ya pase tiempo por el imperio de la tierra y aquí ya me conocían con otra identidad, esa es la que en realidad soy, no la que me hicieron ser desde niña o la que soy ahora- le conteste, sin mirarle.
-¿Y cual es esa identidad?- me volvió a preguntar ahora mas interesado.
-Pues esa es la identidad con la que me trataban todos por estos lugares, llegue a ser muy respetada, y todo eso lo conseguí con mis esfuerzos, obtuve el respeto de ladrones, bandidos, piratas, pobres, mercaderes, traficantes y un sin fin de grupos que se encontraban en la zona baja de el reino, pero en cambio los nobles no me respetaban en lo mas mínimo, y fue por eso que consiguieron echarme de esta ciudad, mediante engaños y trampas, tras eso abandone mi identidad ya que no creí tenerla que utilizar mas puesto que ya no estaría en un reino tan grande que necesitara tener influencia, pero aun así todavía se recuerda mi nombre entre toda la sociedad baja de muchos de los reinos, lo cierto es que hoy me dieron ganas de resucitar de nuevo a la "Sombra"- reí nerviosamente mientras que miraba hacia un punto perdido en la pared.
-¿La Sombra?- pregunto ahora interesado Iroh.
-Si ese es mi verdadero apodo, aunque mi apellido sea Ignis- le explique.
-Si es cierto tu padre era muy buen amigo mió, pero jamás pensé que tu fueras Sombra, he oído mucho de ti en pequeños pueblos, al parecer si que te respetaba la gente- dijo con una sonrisa.
-Si lo cierto que si lo hacían al menos me respetaban aunque solo fueran los de pocos recursos, pero me dieron mas de lo que me dieron en toda mi vida en el reino del fuego- reí de nuevo mientras me rascaba la nuca.
-¿Conocías a su padre?- le pregunto sorprendido Zuko a Iroh.
-Si su padre fue uno de los generales más grandes del reino del fuego, pero por desgracia murió- explico él.
-¡Ves! como no era una campesina cualquiera, como pensaste que era- le reproche divertida a Zuko recordando la pelea que tuvimos en el desierto.
-Entonces… ¿tu también vivías por la zona que vivía yo?- pregunto aun mas sorprendido.
-Claro, era tu vecina- contesto divertido Iroh.
-¿Mi vecina?- pregunto shockeado.
-Si- le conteste yo.
-¿Por eso fue que me dijiste que no me fijaba en los que tenia alrededor?- me pregunte y yo afirme con la cabeza divertida.
-Bien será mejor que me acueste, estoy cansado- dijo Iroh mientras se dirigía al cuarto.
-Vale- contestamos ambos –buenas noches-
-¿Y por que te marchaste?- me pregunto él ya una vez que su tío se había metido en la habitación.
-Tu no fuiste el único que tuvo problemas con tú padre- le dije divertida.
-¿A no?- me pregunto curioso.
-No, yo estuve presente cuando te ocurrió lo de Agni Kai, ya que fue unos de los días en los que lograron apresarme, y ciertamente yo ya llevaba tiempo protestando al igual que tu pero jamás lo hice delante del rey ya que eso me llevaría a un enfrentamiento directo con el, así que me escape de nuevo para volver a ser fugitiva, pero mucho antes de que te pasara eso a ti mas o menos dos años, cometí un error y comente algo, aunque no fue en la sala pero un general me oyó y me reto a Agni Kai, lo cierto fue que yo estaba en gran desventaja pero conseguí evitar sus ataques después de un rato luchando, el se llevo la victoria, pero tan solo por que yo ya estaba cansada, aunque no me dañaron. Tras eso muchos conspiraron contra mi ya que mi padre no estaba para poder defenderme y entonces me acusaron de intento de ataque hacia el rey y también fue exiliada, aunque eso fue un poco antes como te dije antes , de que pasara lo tuyo, aun que tu tuviste mas privilegios y se te mando buscar al avatar tu seguías teniendo un barco y tripulación y contacto con el imperio pero a mi me desterraron completamente, desde un principio mi cabeza tuvo un precio sumamente elevado en todo el mundo y siempre me perseguían fue entonces cuando apareció Sombra esta era una identidad que no tachaba mi nombre y tampoco lo delataba, con esta identidad hacia lo que siempre me gusto, era libre y era apreciada, pero los nobles también parecieron temerme y así que también me echaron de esta ciudad y eso es lo que paso- le dije mientras me sentaba en la ventana para mirar la calle.
El no dijo nada tan solo se me quedo mirando y luego también se acerco ha la ventana.
-Entonces tu estuviste cuando me sucedió esto- dijo señalándose la quemadura.
-Si-
-Bien, al menos ya se que no soy el único que pensaba de esa manera- dijo con una pequeña sonrisa.
-No, no eres el único, había muchos, lo que ocurre que tu fuiste el único que se atrevió a decirlo- dije intentando animarlo, y al parecer lo logre.
Tras eso nos fuimos ha dormir ya que era muy tarde y al entrar a la habitación vimos una imagen un poco cómica, Iroh estaba tirado sobre el futón descolocado, con la almohada por un lado y las colchas por otro él estaba totalmente espatarrado y roncando, la verdad es que nos hizo mucha gracia y no pude evitar echarme a reír.
Días mas tarde ya todo estaba tranquilo los sucesos con Jet estaban olvidados y cada uno aprovechábamos la mañana para salir y disfrutar de todo, yo una de esas mañana me opte por mi forma de disfrutar, buscar información en tugurios de ladrones y así lo hice.
Así pues me metí en una taberna que estaba en el sótano de un restaurante y allí observe que realmente había mucha gente a la cual sacar información, hable con varios hombres puesto que no había mujeres en el lugar algo que me extraño, los hombre me dieron información sobre los Dai Li también sobre unas cuevas donde encarcelan a la gente y además me hablaron de que el rey apenas se dejaba ver, al parecer en este bar era uno de los pocos lugares en los que se podía hablar de la guerra sin problemas así pues también me informe de las avanzadillas que últimamente se habían llevado a cabo, tras la recopilación de datos, me divertí, jugando a las cartas, y bebiendo también eché algunos pulsos y jugué a los dados pero lo que mas me gusto fue cuando varios de los hombre comenzaron a contar historias.
-Saben pues hace años- comenzó el hombre a narrar –se conoce que tan solo un hombre fue capaz de atravesar el muro de la muralla de Ba Sing Se, le costo muchos días y muchos esfuerzos, este era conocido como el dragón del oeste- las palabras me llamaron la atención y con una sonrisa me acerque a escuchar, las historias que se contaban sobre Iroh –estuvo cientos de días intentando derribar la muralla, cosa que no lograba ya que enseguida era reconstruida de nuevo por los maestros tierra, pero un día algo ocurrió los maestros tierra fueron vencidos y tras eso la muralla cedió, esto asusto mucho a las tropas de Ba Sing Se pero no se acobardaron y siguieron luchando, también cuentan que después de mas de 500 días las tropas del fuego iban muy adelantadas y estaban a punto de conseguir la victoria, pero algo ocurrió, no se sabe el que, pero pasados los 550 días el orden de las tropas del fuego decayó, ya no estaban igualmente bien organizados, ya estaban descontrolados, y al parecer también habían perdido la ilusión, fue entonces cuando se cumplieron los 600 días de batalla cuando el dragón del oeste se rindió ante la fuerza del reino de la tierra, lo cierto es que la derrota no fue como lo cuentan algunos, ya que el imperio de la tierra no tubo merito alguno, puesto que fueron las tropas del fuego las que ellos mismos se derrotaron- contó el hombre haciendo hincapié de que ahí acababa la historia, lo cierto que es entretenida aunque yo tengo información de primera mano de cómo fue esa batalla.
-Cuenta otra historia- le animo otro de los que hay se encontraba bebiendo.
-Bien haber cual puedo contar- pensó el hombre -¿Quieren que les cuente como se creo la ciudad de Omashu?-
-No esa no esa ya la hemos oído y además es romántica esa no nos gusta- dijo otro, lo cierto es que yo también conozco esa historia y es muy empalagosa.
-Bien ¿y la historia de los dioses del la luna y el mar?- propuso de nuevo.
-Esa la contaste ayer- se quejo otro si esa me la contaron cuando la batalla en la tribu del agua.
-¿Y la de "Sombra"?- propuso el hombre, mi atención regreso a él de inmediato habían nombrado mi apodo, me resultaba interesante el saber que aun ahora se me seguía recordando –esa no recuerdo habérosla contado- dijo con una sonrisa.
-Si cuenta esa- dijo un hombre mientras se acercaba para escuchar.
-Bien pues ahí va- comenzó yo estaba impaciente ante las futuras palabras del hombre –Cuentan por muchos lugares que este demonio no era un hombre- dijo llamándole la atención a todos.
-¿Entonces que era un verdadero demonio?- pregunto uno.
-O ¿Era un dios?- pregunto otro.
-O a lo mejor era un monstruo-
-No era nada de eso, lo que era es una mujer, mas bien una niña pues era muy joven apenas tendría como mucho 13 años- dijo divertido.
-Anda ya no digas tonterías- salto uno, no son tonterías tiene razón no había cumplido aun los 13 ya que poco mas tarde de que los cumpliera fue cuando me apresaron por dos semanas los del fuego.
-No son tonterías es cierto, esta chica era conocida pues tenia un gran dominio sobre técnicas de combate y lucha, conocía muchos tipos de organizaciones para los ejércitos, sabia como llevar bien a un pueblo, pero en cambio no era ni un rey ni nada por el estilo, ella vivía en esta misma zona, en los barrios bajos de Ba Sing Se, como nosotros, era una gran ladrona y no dudaba en adentrarse en lugares donde no debía, pero jamás perjudico a nadie que no se lo mereciera, todos aquí la respetaban y siempre que la veían la saludaban pues ella, a parte de ser una gran guerrera también era una chica normal y hacia lo que todos, se juntaba ha jugar con sus amigos y reía con ellos, pero a la par ayudaba a todos lo que lo necesitaban, pero entonces los Dai Li mas bien su general, temieron que se pudiera volver una amenaza, así pues se las apañaron para poder hacerla parecer culpable de numerosos crímenes contra el rey que ella no había cometido, así fue echada de Ba Sing Se, pero aun se comenta que sigue viva y que es posible que vuelva, hay gente que dice haberla visto pero yo me niego a creerlos, pues hace mas de tres años que se fue de aquí y siendo tan joven es seguro que cambiase mucho, lo suficiente para que nadie la reconozca, así que no perdáis la esperanza por que es posible que vuelva alguna vez, o quizás ya esta aquí pero no sabemos quien es pero, os repito jamás perdáis la esperanza- finalizo el hombre dejando a todos impresionados y a mi con una sonrisa de oreja a oreja.
Tras escuchar esa historia me quede un rato más escuchando nuevas historias, que todos los que allí se encontraban pedían y luego salí de regreso a la casa ya que estaba próxima la hora de comer.
Cuando llegue a la casa Iroh nos contó que había conocido aun hombre que le intento robar pero que era tan malo para eso que le tuvo que enseñar una buena posición para atacar al enemigo, después nos contó que el hombre era masajista pero que no sabia si montar un negocio o no, pero Iroh le aconsejo que si.
Y así paso la hora del almuerzo, a la tarde como ya era costumbre fuimos al salón del té a trabajar.
Durante la primera parte de la tarde no sucedió nada interesante o eso pensaba yo pero entonces Zuko nos agarro a Iroh y a mí y nos acercó hacia la barra.
-No miréis pero creo que alguien no has descubierto y sabe que somos maestro fuego- dijo muy serio.
-¿Quién?- pregunte alterada.
-Esa chica de la mesa del rincón lleva días pasándose por aquí y siempre viene creo que lo hace para averiguar de nosotros- dijo él.
-¿Esa chica de la mesa?- pregunto Iroh mirando a la muchacha.
-Te dije que no miraras- le reprocho Zuko, en eso yo mire quien era.
-¡Que no mires!- casi gritó.
-Vale, vale-
-No sabe de nuestro secreto esa chica me parece a mí que en lo que esta interesada es en ti- le dijo Iroh, cosa que no se por que pero me molesto de sobremanera.
-¿Qué?- pregunto de golpe Zuko.
-Perdone- dijo la muchacha, que se había acercado para pagar, en eso Zuko le recogió el dinero y se dio la vuelta inmediatamente -¿Cómo te llamas?- le pregunto la muchacha a Zuko.
-Me llamo Lee- contesto este extrañado.
-Hola Lee me llamo Jen me pregunto si te apetecería ir algún día a dar un paseo- pregunta la chica.
-Si claro que le gustaría- contesta Iroh por Zuko.
-Bien entonces nos vemos enfrente al anochecer- dice ella antes de irse, en ese momento inconscientemente, mire a Zuko y a Iroh de manera muy fea y baje al sótano en busca de mas hierbas para el té, mientras que sin darme cuenta iba refunfuñando en voz baja con un claro rostro de enfado.
Ya había pasado toda la tarde y estábamos a punto de cerrar pero antes de eso había que poner "guapo" a Zuko como dijo Iroh, yo los miraba desde la barra de la teteria, con cierta molestia, pero esta se vio totalmente anulada cuando pude ver como Iroh estaba peinando a Zuko, pareciera que le hubiese puesto un libro abierto sobre la cabeza.
-Bueno ya estas listo- dijo muy feliz con su obra Iroh.
-Pero tío... ¿que es lo que me has hecho?- se quejaba al verse en un espejo.
-Peinarte así que no te quejes- dice Iroh –que de seguro así ligas mas- le animó.
-Ligar, va a ligar mucho sobre todo con ese pelo- reí a carcajadas ya que no podía aguantármelas con el peinado que le había hecho era imposible no reírse.
-Ya deja de criticar mi obra- me regaña Iroh.
-Vale, vale- digo intentando no reírme –bueno yo me voy yendo- digo dispuesta a irme hacia la casa, no tengo ganas de ver como esos dos se van por ahí.
-A no, tu te quedas con migo hasta que cerremos- me regaña Iroh.
-Pero ¿Por qué? el sale antes y ¿a mi no me dejas?- pregunto disgustada.
-El tiene una cita, y tú no así que te quedas como todos- me dice serio.
-¿Quién dice que no tengo una cita? A lo mejor he quedado y no os lo he dicho- le pico para que me deje salir.
-Tu no tendrías una cita aunque te lo propusieras- se burlo de mi Zuko.
-Tu te callas, para tu información, varios ya me lo pidieron en la mañana- le reprocho, y es cierto en la taberna varios me pidieron salir pero eran unos creídos todos soldados novatos y no me gustaron nada sus formas.
-Si sobre todo a ti te lo van a pedir- rió nuevamente.
-Ya cállate, ¿no te ibas a una cita? pues tira que de seguro te estará esperando- le digo mientras lo empujo fuera del salón –y tu mas vale que recojamos todo pronto por que yo no quiero estar trabajando cuando puedo estar por ahí- le gruño aun mas malhumorada a Iroh.
-Si, si claro- ríe Iroh ¿pero de que se ríe?, bah y que me importara.
Ya por fin conseguimos salir del salón del té y nos dirigimos hacia la casa tras cenar algo yo me siento en la ventana a ver el cielo aun sigo malhumorada, pero me da igual.
-¿Qué tal lo estará pasando?- me pregunta Iroh.
-Ni lo se, ni me importa- digo muy frustrada para luego dirigirme a la habitación y me visto con las ropas de la mañana, he pensado que será mejor que yo también salga si él puede divertirse ¿Por qué no yo? después de cambiarme salgo dispuesta para irme.
-¿A dónde vas?- me pregunta Iroh sorprendido.
-No se a divertirme seguramente- le digo en un tono macabro y con una sonrisa.
-¿No iras a molestar a Zuko?- me pregunta preocupado.
-¿Yo molestarle? No, para eso ya esta el mismo, pues es molesto el solo, voy a tomar algo y a lo mejor consigo que alguien resucite- le digo para luego salir de la casa, a lo mejor, es el momento ideal para que Sombra vuelva a la vida.
Tras eso me dirigí hacia las tabernas en las que puedo encontrar a la gente que me gusta, después de haber estado en tres y de haber hablado reído y hablado de nuevo, me dirigí a una que esta en una zona mas elevada, esta taberna como me habían dicho en la tres anteriores, siempre ahí problemas y parece que están causados por un grupo de los Dai Li, así pues me adentre en la taberna, estaba llena de curiosidad que tan buenos eran esos Dai Li que se metían con las personas de a pie, ademas tenia ganas de divertirme por un rato.
Estuve largo rato esperando, hablaba con los que hay se encontraban, esta taberna era distinta, en esta si había mujeres y realmente eran entretenidas algunas pues venían de lejos y también tenían cosas interesantes que contar, eche varias risas con dos mujeres y un hombre que se acerco a nosotras al escuchar de lo que hablábamos y se integro en la conversación, pero entonces llegaron ellos los Dai Li que andaba buscando y con cortesía me separe de ellos los cuales también se marcharon del lugar al verlos aparecer y me mantuve atenta a todos sus movimientos, me habían informado de antemano que estos tenían demasiado interés en las mujeres jóvenes.
Lo primero que hicieron fue mirar por encima todas las mesas del local y cuando divisaron una en la que tres mujeres hablaban animadamente se dirigieron a ella, tras ver como eran ciertas las habladurías sobre ellos me acerque hacia la barra pasando muy cerca de donde ellos se encoraban y pedí una nueva bebida, y como me pude imaginar no tardaron en percatarse de mi presencia, puesto que cualquiera que pasara por delante acogería su atención, ya que les daba igual el tipo de persona que fuera, altas o bajas, lindas o feas, gordas o flacas, inteligentes o tontas, cualquier cosa les servia con que solo fuera mujer.
Uno de ellos entonces se me acerco a mi apoyándose sobre la barra a mi lado, lo mire levemente parecía el mas joven del grupo apenas tendría 19 años.
-¿Qué hace una lindeza como tú en un bar como este?- me pregunta él.
-No se, quizás buscar diversión- le digo con una sonrisa.
-Pues entonces has ido a parar al lugar indicado- me respondió muy contento.
-¿A si?-
-Claro, con nosotros de seguro te diviertes- me dice mientras me agarra de la cintura y me invita asentarme con ellos.
Después de estar hora y media aguantando sus charlas carentes de elocuencia, conseguí sonsacarle algo de interés sobre donde estaban las instalaciones esas de las que en la mañana había oído hablar, tras eso y cansada de sus tonterías salir un rato a la calle ha despejarme un poco el local se me estaba haciendo pesado, pero lo que no espere fue que tras de mi ese Dai Li también me siguiera y cuando torcí la calle para salir del lugar me agarro del brazo y tiro de el bruscamente haciéndome topar de espaldas contra la pared.
-¿No buscabas diversión?- me dice mientras se acerca a mi.
-Si la verdad si- esas palabras salieron de mi con necesidad de saca corchos quería alejarme cuanto pudiera de él, pero necesitaba despistarlo lo suficiente para noquearlo y para ello debía... seguirle el juego.
Largo rato se mantuvo en el lugar, no se movia para nada, alzaba su mano y me "acariciaba" la mejilla pero intentaba que eso no se repitiera mientras que ladeaba mi cabeza para evitar que sobase mis mejillas, pero en eso algo me distrajo a lo lejos de la calle vi a Zuko, iba solo alce una ceja curiosa, se suponía que había salido acompañado de esa chica ¿que hacia solo?, no me dio tiempo a intentar inventarme alguna escusa para que el fuera solo cuando algo sello mis labios, mi atención al instante se vio movida hacia el Dai Lin frente a mi que me agarraba fuertemente por la cintura atrayéndome hacia él, mientras no apartaba su boca de la miá, cuando pude separarme de él gracias a un bestial empujón por mi parte Zuko ya no estaba en el lugar, regrese mi vista mal humorada hacia el muchacho y con furia lo golpee dos veces la primera me fue suficiente para voltearlo y que me diera pleno alcance a su nuca y el segundo fue el que me permitió noquearlo con un golpe certero, no pude mas que verlo con asco tirado en el suelo, pero un ruido me alerto.
Me gire con brusquedad para ver lo que fuera del bar se llevaba acabo dos de los Dai Li que habían permanecido en el interior estaban amenazando a un hombre que tirado en el piso se echaba cuanto podía hacia atrás para evitar que lo golpearan.
-Ya te dijimos ayer que si querías beber en este bar tenias que pagarnos por entrar- rió uno de los Dai Li, con furia no pude mas que enojarme, me coloque con brusquedad mi capucha, mientras que mi entrecejo denotaba mi falta de buenas intenciones en esos momentos.
-Pero yo no tengo dinero para pagaros tal cantidad- decía el hombre desde el suelo aterrado.
-Si pero ya sabes que aquí los que mandamos somos nosotros- dice para luego intentar atacar al hombre que ataba en el suelo indefenso.
Pero no logra atacarlo puesto que algo se lo ha impedido, una espada, mi espada me coloque en el centro del circulo dispuesta para pelear y así lo hago ya que no tardan mucho en abalanzarse en mi contra, después de una dura pelea consigo acabar con ellos y con una seriedad irreconocible en mi no dude en alzar mi rostro oculto entre las telas para dejar claras unas cosas a los presentes del lugar.
-De ahora en adelante, esto no volverá a suceder ya que Sombra ha regresado- tras mis palabras pocas palabras se escucharon mas y me apremie a salir del lugar.
Después de eso me volví hacia la casa y al llegar tanto Zuko como Iroh ya se habían acostado así pues me cambie y sin prisas me senté un rato en el porche de la casa, era pronto para dormir, y debía meditar que escusas podría exponer mañana para evitar cualquier revuelo.
Ya amaneció y soy la ultima en despertarme, cuando salgo de la habitación Zuko ni me mira y Iroh me mira extrañado mientras lee las noticias del día.
-¿Niger que hiciste anoche?- me pregunta Iroh en eso Zuko lo mira intrigado.
-Pues la verdad es que no mucho- conteste, sin demasiadas ganas mientras me servia uno de sus té's.
-Pues ese no mucho, ya esta en las noticias de Ba Sing Se- me contesta enseñándome un papel en el cual pone que Sombra ha regresado y debajo había un dibujo mio con la capucha, en eso lo leo y Zuko parece interesarse puesto que lo lee después que yo.
-¿Te enfrentaste ayer con un grupo de Dai Li?- me pregunta extrañado.
-La verdad, si, ellos estaban abusando de su poder y también era hora de que Sombra resucitara- contesto seria mientras no aparto la mirada de mi taza de té y me tiro sobre el sofá.
-Pero si yo te vi…- sus palabras no acabaron de salir cuando con brusquedad me alce del lugar y le tape la boca.
-Dilo y estarás muerto- le amenazo en eso Iroh me agarra y me retira de un tirón para luego clavar la vista en su sobrino.
-¿Tu que viste Zuko?- pregunta divertido.
-Ni se te ocurra decirlo- le grito.
-Dímelo Zuko- le mete prisa Iroh.
-Le vi besándose con uno de los Dai Li- contesta Zuko.
-¡Zuko te voy a matar!- mis gritos se escucharon por todo el lugar antes de que saliera del lugar cazando mis espadas por el camino para perseguirlo, acabamos quedando en el patio que las casa tenían.
-Inténtalo- me dice con una sonrisa.
-Ya lo veras como lo voy a conseguir- le digo muy cabreada.
Tras eso nos enzarzamos en una pelea en la cual él tiene ventaja ya que no podemos usar el fuego control y él sabe manejar las espadas mejor.
-Por que no quieres que lo cuente- se burla de mí mientras esquiva golpes.
-Porque no le incumbe a nadie- le grito.
-Humm entonces ¿no será que te gusta?-
-¿Que intentas?- le pregunto al ver que esta muy interesado en que me cabree cada vez mas.
-Yo nada-
-Entonces no te importara que pregunte ¿Qué tal te fue anoche con tu novia?- le digo, para picarlo.
-No es mi novia- me grita.
-¿A no? Como tuvisteis una cita pensé que si- dije ahora divertida por las reacciones de él devolviendole las pullas.
-Ya te he dicho que no es mi novia- me grita de nuevo.
-Entonces eso significa, que la asustaste a la muchacha, normal conociendo lo engreído que eres de seguro se asusto de ti- le digo pero parece que se a enfurecido de verdad puesto que sus golpes ahora han aumentado en fuerza.
-Ya cállate- me grita ya furioso.
-Has sido tu quien ha empezado todo el problema, así que ahora no te eches atrás- le gruño, y en realidad el es el culpable, él ha comenzado con las preguntas que no debía.
-¿Quién fue la que estuvo malhumorada toda la tarde de ayer?-
-¿Pero de quien es la culpa?-
-Tuya-
-Mía no fue-
-Si que lo fue-
-No lo fue-
-Si-
-No-
-¿Entonces de quien sino? ¿Mía? Déjame que te recuerde que la que comenzaste a burlarte fuiste tú-
-Pero yo tenia un motivo, o me vas ha decir que el peinado que llevabas era lindo ¡ja!, así que no me andes echando la culpa- le digo mientras le doy una patada en el estomago que lo manda hacia una pared.
-Vale pero yo no tuve culpa de eso sino mi tío- se queja mientras intenta ponerse de pie.
-Mas te vale que te andes con cuidado con lo que vuelves a decir sobre mi- le digo acercándome a el y amenazándole con la espada.
-¡¡¡Ya basta!!!- grita Iroh desde el otro lado del patio –de a partir de ahora os quiero ver todo el día juntos, vais ha hacer un entrenamiento para llevaros y entenderos mejor como equipo y así además podréis entrenar la lucha- grita.
-¿Y eso por que?- le pregunto yo.
-Puesto que lleváis mucho tiempo sin dejar de discutir por todo así que estaréis juntos en todo momento ¿entendido?- dice muy serio que casi da miedo en el.
-Bien- contestamos los dos a la vez.
-Y ahora, os vais a encargar de hacer la compra y limpiar la casa- gruñe.
-¿Y eso por que?- preguntamos los dos.
-Por que me da a mi la gana- dice el mientras se va muy feliz.
-Mira en el lió que me has metido- me reprocha.
-Yo no te he metido en ningún lió te has metido tu solito- le encaro y comenzamos de nuevo a discutir.
-Cada vez que os peleéis haréis mas cosas de la casa así que mas vale que dejéis de pelear- nos dice Iroh desde la esquina.
En eso me marche hacia la casa seguida de un frustrado Zuko, al cual le golpeé en el brazo para advertirle.
Han pasado ya varios días tanto Zuko como yo pareciera que estuviéramos castigados, y encima Iroh no nos deja hacer nada solos, ya no puedo ir a la taberna ya que la otra vez que baje con Zuko casi nos clavan veinte cuchillos por sus comentarios. Menos mal que en el salón del té me deja en paz un rato.
La mañana paso tranquila la teteria se lleno desde que trabajamos ahí y ese día... llego una sorpresa muy agradable para Iroh, dos hombres le ofrecieron un negocio en la zona alta, y una nueva casa, el podrá tener su tan esperado sueño de tener una teteria propia así
que acepto sin discursión, le felicite, no me agrada el barrio alto pero, el parece feliz así que mejor que alegrarse por el, pero... en cambio Zuko estuvo de lo mas arisco, salio del local todo frustrado.
-¿Y a ti que te pasa?- le pregunto en cuanto salgo del salón puesto que esta afuera apoyado.
-No me pasa nada... ¿eh?- coge un afiche que ha caído desde el cielo –el avatar- dice mientras mira el cielo en busca de Aang.
-¿Cómo?- le pregunto en eso me da el afiche y me lo enseña, Appa se ha perdido y Aang lo esta buscando, en eso miro a Zuko y lo veo que esta subiendo ha un tejado –¡Espérame!- le grito desde abajo mientras que rápido alcanzo la parte alta de la casa.
Mas tarde llegamos a la casa, donde ya estaba Iroh recogiendo sus cosas para trasladarse, Zuko, le enseña el afiche y luego comienzan a discutir, bufo con molestia mientras que comienzo a empacar mis propias cosas esta vez no formare parte de la discursión por que siempre que lo hago acabo mal parada.
Esa misma noche Zuko se vistió como el espíritu azul y partió en busca de información, para mi desgracia Iroh aun mantenía en pie el "castigo" así pues tuve que ir tras él. En poco tiempo pudo localizar a uno de los Dai Li al cual apreso y comenzó a interrogar sin mucha dificultad, yo mientras no hacia otra cosa que meterle prisa, pues no era de extrañar que en poco alguien viniera y nos descubriera.
Tras averiguar la información necesaria partimos hacia un lago que hay cerca de la zona, al parecer debajo de ese lago es donde esta apresado Appa, una vez que estamos dentro ya le pregunto.
-¿Por qué haces esto?- le pregunto algo preocupada.
-Por que es necesario para recuperar mi honor-
-Pero no ves que aunque lleves al avatar contigo no te perdonara tu padre- le digo mientras lo giro para quedar cara a cara.
-Claro que me perdonara-
-Creí que habías cambiado algo, pero al parecer sigues igual que cuando estabas en tu barco- le digo en voz baja.
-Lo siento pero es necesario que recupere mi honor-
-Por que no dejas tu honor de lado, yo también lo perdí pero lo recupere al estar junto a la gente que me importa y te puedo asegurar que tu padre no es la persona a la que le debes demostrar tu honor, yo recupere mi honor al pasar el tiempo con mis amigos y no llevándole un regalo al imperio-
-Tu no entiendes nada- me contesta a la par que no se digna a mirarme.
-¿Qué no entiendo nada? ¿Tu que crees que todo el tiempo que he pasado sola no me ha servido de nada? Entiendo muy bien lo que intentas hacer, pero yo lo único que te digo, es que hay otros caminos, para lograrlo- le digo cogiéndole de la cara para que me mire –y son mucho mejores al que has elegido-
-Pero…-
-Pero nada- le corto de inmediato –no ves que esto es una estupidez.
-Y ¿a ti que te importa lo que haga, yo? No haces mas que criticarlo todo, pero… propones alguna alternativa, ¿Qué ayude al avatar? No ves que el es mi enemigo?- me grita.
-Eres tu el que lo considera enemigo, pues el a ti no te lo considera- le dije en voz baja –y me importa mas de lo que crees- le volví a decir en un tono casi imperceptible.
Tras eso ya no me contesto sino que abrió la puerta de la celda de Appa y ciertamente estaba en su interior.
Entramos al interior de la celda y poco después la puerta se volvió ha abrir mostrando a Iroh.
-¿Tío?- se sorprendió Zuko.
-¿Qué pretendes hacer una vez que ya has encontrado al bisonte del avatar?- pregunto Iroh, intento razonar con Zuko y le rogó que dejara en libertad al bisonte.
-Ya es hora de que mires en tu interior y te hagas estas dos preguntas ¿Quién eres? ¿Y que es lo que tu quieres?- le dijo Iroh a Zuko, en eso Zuko lanzo al suelo tanto sus armas como su mascara en un impulso de rabia.
No tardo en liberar al bisonte en un arrebato de furia, y nos dirigimos camino a la salida pero hizo algo que me sorprendió de sobre manera.
-Niger- me llamo.
-¿Qué quieres?- le dije sin aminorar el paso tras Iroh, pero el me hizo frenarme pues me volteo y un rápido movimiento me susurro a escasos centímetros.
-Gracias- no pude mas que abrir mis ojos con sorpresa al ver lo que prosiguió a sus palabras, me había agarrado el rostro y sin dudar ni un instante, se fundió en un beso que jamas me hubiera esperado de él, me quede helada, no sabia que hacer o que decir en ese instante, había sido tal la sorpresa que cuando se separo de mi pude ver una única sonrisa tímida antes de abrazarme fuertemente y volver a decirme junto al oído -tú también me importas- alce mis brazos dubitativa para corresponder su abrazo, y no mucho después, tuvimos que separarnos pues Iroh desde uno de los pasillos no llamaba con prisa.
Una vez que estuvimos afuera de las celdas Zuko se deshizo de la mascara del espíritu azul y al parecer comenzaría una vida nueva.
No tardamos mucho en llegar a la casa pero algo ocurrió allí nada mas atravesar la puerta y dar unos pocos pasos Zuko se desmayó tanto Iroh como yo corrimos ha ver que le pasaba, al parecer tenia mucha fiebre y se encontraba mal, Iroh lo cargo a prisa y lo coloco sobre uno de los futones con cuidado no tenia muy buena pinta parecía grave, y no me inspiraba ninguna confianza esa repentina fiebre, así pues esperamos pacientes a que despertara velando su sueño.
