Disclaimer: Los personajes de Ghost Hunt pertenecen a Fujumi Ono.

RAYMOND

̶ Así que la Sra. Sasaki, siguiendo la recomendación del equipo, llevó al pequeño Ren con un especialista en psicología pediátrica… En una sola sesión él confirmó lo que era obvio, que el niño sufría de trastorno de ansiedad por separación, provocado por la reciente muerte de su madre.

Mai se aclara una vez más la garganta y toma un sorbo de agua mientras que la audiencia espera atenta la resolución del caso. Estamos a punto de llegar al límite de nuestro tiempo asignado en la conferencia, así que le hago una señal desde mi asiento y ella asiente como respuesta.

̶ Entonces, después de mucho dialogar y argumentar con el padre, finalmente logramos convencerlo de permitir que el niño siguiera acudiendo a sus sesiones. Ocho días después, todo fenómeno cesó. Cada una de las manifestaciones poltergeist: ruidos, olores y psicoquinesia. Todo eso acabó en el momento en que el padre le concedió a su hijo un espacio para expresar su ira. De esa manera el pequeño obtuvo la oportunidad de completar el duelo por la muerte de su madre; y con ayuda del Dr. Yamamoto mejoró no solo su calidad de vida, sino la de toda la familia… En cuanto a nosotros, bueno, además de llevarnos estas imágenes que acabamos de compartir con ustedes y la certeza de haber asistido efectivamente a nuestros clientes, fuimos recordados de lo lejos que estamos de comprender la mente humana y sus capacidades. Muchas gracias.

La sala aclama el final de la presentación de SPR. Debo admitir que Mai y Yasuhara han realizado un trabajo satisfactorio. Sin embargo la lluvia de aplausos cesa cuando la presentadora enciende las luces y toma la palabra.

̶ Muchas gracias al equipo de SPR Japón por esta participación. A continuación iniciaremos con una sesión de preguntas y respuestas. Quien desee participar favor de levantar la mano.

Como siempre Martin se adjunta a las primeras manos en el aire. Aunque se trate de un equipo de su propia organización nunca evita señalar los errores; ni siquiera cuando se trató de mi primera conferencia resistió la tentación de cuestionar mis métodos. Afortunadamente para Mai, el micrófono le es concedido a otro oyente.

̶ Buenas tardes ̶ dice una joven con el cabello teñido de color rosa fluorescente ̶ Mi nombre es Gabrielle Favre, solo quería felicitarles por su trabajo y preguntarles si manejan alguna clase de internado en su sede en Japón.

Esa es una pregunta impropia, pero como siempre Mai responde con gentileza.

̶ Muchas gracias. Sí, de vez en cuando convocamos. Si gustas puedes revisar nuestra página web para aplicar.

̶ Lo cual será totalmente inútil una vez que cerremos ̶ pienso sorprendiéndome a mí mismo por el sabor amargo en la frase.

̶ Hola, buenas tardes ̶ dice el segundo seleccionado ̶ mi nombre… mi nombre es Stuart…

̶ Hola Stuart ̶ responde Mai intentando dar fluidez a la conversación y ganando un par de risas del público.

̶ Sí, perdón… es que… bueno yo tengo un video-blog paranormal y… bueno ya sabes cómo es difícil con la gente que no cree en los fenómenos y… bueno a mí seguido la gente me comenta que es una tontería creer en esas cosas y que realmente no hay prueba. Lo cual realmente es muy tonto, porque bueno, sí hay evidencia. ¿Sabes?

̶ Ajá…

Se requiere de un verdadero idiota para exasperar a Mai.

̶ Y bueno, yo quería preguntarles si no les pasa lo mismo… así como a mí.

̶ Sí, por supuesto, todo el tiempo. ¿Siguiente pregunta?

Ahora es un hombre que ya conozco, Richard Cruz, un seguidor de la secta ufológica* quien ha tomado el micrófono.

̶ Hola, mi nombre es Richard, y lo que quiero preguntarte es: ¿no crees que las pesadillas del niño pudieron ser provocadas por una abducción teofánica o extraterrestre? Quiero decir, concuerdan con las descripciones del caso Travis Walton… O como dijiste, ¿crees que se trata de una secuela a la ansiedad del niño?

Este si es un idiota en todo derecho.

̶ ¿Eso dije? ¿Que fue por la ansiedad? ̶ pregunta Mai con una condescendencia propia de mí.

̶ Sí.

̶ Entonces eso es lo que creo ̶ responde ella conquistando aún más risas del público y un poco de admiración mía debo admitir.

̶ ¡Hola! ̶ dice Martin una vez que finalmente le es concedido el micrófono ̶ Sólo quería preguntarles: ¿cómo fue que llegaron a la conclusión de que el causante del poltergeist era el pequeño y no su hermana?

̶ Bueno, en realidad no llegamos a esa conclusión sino hasta que los fenómenos cesaron después de remitirlo con ayuda profesional ̶ responde Mai dando una exhalación y apretando el puño sobre su falda, signo de que combate los nervios ̶ En este caso la hermana ya había pasado antes por la experiencia de perder a un ser querido, y había vivido el duelo sin mostrar signos de un trastorno de ansiedad o actividad paranormal. El pequeño en cambio, además de los síntomas, lidiaba todo el tiempo por entender la fatalidad de la muerte. A su edad todavía le era incomprensible; y cuando un niño se enfrenta a una verdad así, es lógico que desarrolle frustraciones que en este caso se manifestaron en un poltergeist.

̶ ¡Yo tengo una pregunta respecto a eso! ̶ dijo otro hombre al final de la sala ̶ ¿En ningún momento consideraron una posible posesión demoníaca? Me refiero al momento en que el niño aseguró ver a un monstruo que le ordenaba matar a su padre.

̶ Por supuesto que sí lo consideramos. Pero en este caso no se trataba de un demonio o espíritu. Hay que recordar que el pequeño no lograba entender el significado de la muerte. Para él se trataba de algo reversible, un castigo por así decirlo; y el monstruo imaginario solo fue una manera de exteriorizar la culpa. Así era otra persona quien quería castigar a su padre y no él.

̶ Y eventualmente el castigo se acabaría, no pretendía matarlo en realidad ̶ agregó Martin con una sonrisa.

̶ Exactamente.

Martin convertirá esta sesión de preguntas y respuestas en una cátedra de psicoanálisis.

Sigilosamente me levanto y camino hacia la puerta, si lo hago antes que todos, seré el primero en servirme té. Una vez que salgo encuentro la mesa con las colaciones y tomo un vaso para la bebida. La sirvo y estoy a punto de tomar un sorbo cuando el olor llega a mi nariz. Es el mismo de siempre, pero hay algo en él que me desagrada. Ignoro la advertencia y le doy un trago para inmediatamente regresarlo al vaso. Incompresiblemente es el mismo sabor, y sin embargo lo detesto.

Me dirijo hacia los sanitarios para deshacerme del líquido cuando veo a Lin saliendo del aula.

̶ Naru, esperaba encontrarte.

̶ ¿Qué sucede?

̶ Mai.

̶ ¿Es sobre su conferencia?

̶ No, acerca de ella y tú.

̶ ¿No te parece que ya estás grande para cotillear? ̶ digo sarcásticamente.

̶ No se trata de eso, antier hablé con ella camino al restaurante.

̶ ¿Y?

̶ Y me preguntó sobre Gene y tú.

̶ …

Debí haberlo advertido, que Mai eventualmente recurriría a Lin.

̶ Es lógico siendo que se ha tomado como proyecto personal hacer cruzar a Gene al otro lado ̶ dije pretendiendo no estar sorprendido.

̶ ¿Ella te lo dijo?

̶ No, pero lo sé por Gene. ¿Qué le respondiste?

̶ Sólo que no era el momento de hablar.

̶ Bien, evítala por un tiempo. Yo me encargaré.

̶ Es muy necia.

̶ Yo más. Si me disculpas debo ir al inodoro.

̶ Naru… ayer hice unas lecturas.

Me detengo. Cuando Lin dice eso es porque ha encontrado algo serio.

̶ Hay un hombre muy poderoso que te está acechando… Ten cuidado.

̶ ¿Solo uno?

̶ Eso es todo lo que sé.

̶ Gracias.

Lo dejo y llego a mi destino. Tiro el té y después el vaso. Mi náusea ha empeorado así que me inclino sobre el excusado y expulso la bilis desde mi estómago vacío. Tardo un par de minutos en recuperarme cuando siento mi celular vibrar en el bolsillo. Sería la tercera vez del día que Yuna trata de comunicarse conmigo, así que lo tomo para rechazar la llamada y sin embargo veo que se trata de Hirota.

̶ ¿Qué sucede? ̶ digo.

̶ ¡¿Cuál es tu maldito problema?! ¡¿Acaso estás sordo?!

̶ Si así fuera no te escucharía aunque gritaras.

̶ ¡Te dije que yo me encargaría! ¡¿Por qué demonios fuiste a su casa?! ¡La Sra. Anderson llamó a la policía de japón diciendo que tenía información sobre Bruno y habló de un tal "Kazuya" de la revista "Nikkei"!

̶ Dijiste que no había manera de que extendieras la investigación a Inglaterra, así que es lógico aprovechar que me encuentro en el país.

̶ ¡Te dije que tomaría tiempo! ¡Aunque no lo creas, hay un proceso para contactar a Interpol! ¡¿Sabes el problema en el que me has metido?! ¡Mi jefe conoce tu nombre y está a nada de cortarme el cuello!

̶ No lo hará. Gracias a mí, ahora podrán vincular los casos y perseguir a Alfred.

̶ ¡No te vanaglories! ¡Encima metiste a Mai en esto! ¡¿Acaso no entiendes que mi trabajo está en juego?!

̶ ¡Y nuestras vidas también! ̶ respondí exasperado. Hirota debe comprender que nada de lo que diga frenará mis esfuerzos.

̶ Eso lo sé ̶ dijo más tranquilo ̶ y créeme que si hay más cómplices los encontraremos. Pero debes confiar en mí o no llegaremos a ningún lado.

̶ En unas horas trataré de lograr una visión. Si consigo algo más de información te lo haré saber.

̶ Está bien.

Cuelgo. Regreso el celular a mi bolsillo y salgo del sanitario rumbo al aula. Hirota es un imbécil si cree que no es necesario que intervenga. Sin mí la investigación se conduciría a ciegas.

̶ ¡Naru! ¡Ahí estas! ̶ me dice Takigawa una vez que me acerco al equipo de SPR que se ha reunido en el pasillo ̶ ¿Qué opinas sobre nuestra Mai? Lo hizo bien ¿no?

̶ ¡Bou-san! ̶ se queja Mai con el rostro enrojecido.

̶ Súper bien, te veías como toda una académica ̶ agrega Yasuhara con una clara intención de molestarla.

̶ ¡No es verdad, estaba muy nerviosa!

̶ De ahora en adelante nos llamaremos Profesora Taniyama y Profesor Yasuhara.

̶ ¡Yasu!

̶ Ya chicos, déjela en paz ̶ dice Martin, quien llega acompañado de Madoka, Luella y el Dr. Smith ̶ estuvo muy bien chicos, estamos orgullosos.

̶ Gracias.

̶ ¡Pequeña Mai! ̶ grita Madoka al abrazarla ̶ ¿En qué momento creciste tanto? ¡Esto merece una celebración! ¡Hoy mismo!

̶ No creo que pueda sobrevivir otra celebración… pero gracias de todas maneras.

Por alguna razón Mai no emana hoy su alegría natural. Me mira y esboza una ligera sonrisa. Está a punto de decirme algo cuando interviene Luella.

̶ Bueno, ¿qué les parece si vamos a comer?

̶ Me parece bien ̶ secunda Madoka ̶ muero de hambre.

̶ Pero ahora vamos a un lugar de cortes ̶ sugiere Takigawa.

̶ ¡Ah sí, buena idea!

Aprovecho el bullicio para acercarme a Mai. Por norma social debo felicitarla antes de decirle cualquier cosa.

̶ Lo hicieron bien.

̶ ¿Sí? Como saliste de la sala creí que no te había gustado ̶ me responde ofendida.

̶ Créeme… ̶ le susurro mientras acaricio el cabello detrás de su cuello ̶ me gustó todo.

Como siempre, tal gesto hace ganarme un sonrojo de ella… Quizás pueda encontrar una excusa para librarnos del resto de nuestros acompañantes.

̶ Adelántense ustedes al restaurante ̶ dice Martin ̶ yo debo regresar a la oficina por un material que olvidé traer al Dr. Smith.

̶ Oh, por favor Martin, eso puede esperar.

Extrañamente la oportunidad se ha presentado por sí sola.

̶ Se trata del disco externo en la gaveta ¿no es así? ̶ digo interrumpiendo la conversación ̶ yo puedo ir por él.

̶ ¿Tú Noll? ¿Y ese raro gesto de amabilidad?

̶ Yo te acompaño ̶ dice Mai ante la mirada de todos.

̶ Pero Mai, llevas tacones y la oficina está lejos ̶ responde Martin.

̶ Puedo hacerlo, no se preocupe. ¿Vamos Naru?

̶ Déjalos ir Martin ̶ ordena Luella ̶ es obvio que quieren estar solos.

̶ Bueno, si ese es el caso…

̶ Los veremos en la tarde ̶ digo antes de que lluevan las insinuaciones del resto del equipo.

Mai me sigue y ambos tomamos nuestros abrigos para después salir de las aulas. En la calle es justo la hora de mayor actividad, así que la sujeto del brazo para no perderla entre los transeúntes. Extrañamente no responde con su gesto habitual de sujetarme la mano y finge distraerse con los edificios.

̶ ¿Qué sucede? ̶ pregunto a expensas de que sé que no me dará una respuesta sincera.

̶ Nada, es solo que no puedo creer que ya haya terminado nuestra participación. Siento que todo pasó muy rápido… Además, pasé toda la mañana tratando de encontrarte a solas, pero con la prisa me fue imposible.

̶ Yo también quería hablarte.

̶ Sí, entendí tu señal cuando te ofreciste a ir a la oficina.

̶ Si me hubieras abierto la puerta anoche esto no habría sido necesario, y no tendrías que caminar por la calle en tacones.

̶ ¿Sigues enojado por eso? Naru, no voy a hacer nada en la casa de tus padres… ¿De qué quieres hablarme?

̶ Te lo mostraré cuando lleguemos.

Llegamos a la avenida principal y seguimos por varias manzanas antes de girar hacia el oriente y arribar al edificio. La oficina de Martin ha sido la misma desde antes que nos conociéramos y reconozco que es un sitio en el cual siempre me he sentido cómodo. Se encuentra en el sótano remodelado de un edificio que data de los 1700´s y que tiene un estilo con toques góticos. Dada su peculiar ubicación apenas recibe luz de las pequeñas ventanas que dan a la base de la vía pública, pero las lámparas victorianas compensan su ausencia añadiendo una atmósfera nostálgica que se enriquece por la presencia de anaqueles colmados de libros.

Aunque dicha instalación nunca ha pertenecido oficialmente a SPR, la relación de Martin con la organización la ha convertido en un punto de encuentro de los miembros y unos cuantos poseemos llave… Sobra decir que para la mayoría de nosotros ha servido para fines no siempre académicos.

̶ Siempre me ha gustado este lugar ̶ dice Mai sentándose en el sofá y acomodándose los tablones de su larga falda negra.

̶ Nunca usas de esas ̶ digo notando el cuadro antiguo que se forma con su imagen, los muebles marrones y la luz vaporosa.

̶ ¿Qué? ¿Se ve mal?

̶ Sabes que no.

Me retiro el abrigo y siento a su lado. La tomo del cuello para darle un beso, pero ella apenas me responde y enseguida hace una exhalación.

̶ ¿Qué sucede?

̶ ¿De qué querías hablarme?

̶ De algo que puede esperar ̶ le respondo.

Una vez más la beso y no permito que se separe sino hasta que la he recostado a lo largo del sofá. Sé que hay algo navegando por su mente y que no se sincerará al respecto hasta que se relaje, así que doy ligeros besos a su cuello mientras que recorro su espalda con mis manos. Había olvidado lo pequeña que se sentía debajo de mí. La noche del club ambos estábamos intoxicados y a Mai no le iba tan bien ese vestido, pero ahora puedo oler la esencia de miel en su cabello y su blusa blanca deja ver un poco del color rosado de su bra. Increíblemente es otro de aquellos sujetadores sin broche, así que me conformo con pasar mi mano por debajo de la tela para acariciar sus pechos a la vez que los beso por encima de la blusa.

Sé que está lo suficientemente excitada cuando me invita a regresar a su boca. Con cuidado doy pequeños mordiscos en su labio mientras que la dejo trabajar con mi cinturón. Una vez que me libera de él, la tomo de los brazos y los elevo sobre su cabeza para darle un último beso antes de levantarme y dirigirme hacia el escritorio.

̶ Es mejor que busque el disco antes de que lo olvide ̶ digo obligándome a normalizar mi respiración.

̶ ¿Es broma? ̶ reclama Mai molesta.

̶ Ya es tarde y tú dijiste que no harías nada en donde mis padres ̶ respondo sentándome en la silla giratoria detrás del escritorio y revisando las gavetas. Si conozco bien a Mai, y sé que es así, en dos segundos me seguirá y pretenderá hacerme continuar.

̶ Dije que no haría nada en casa de tu padres.

Exactamente de esa manera.

̶ ¿Y cuál es la diferencia de su casa a su oficina? ̶ insisto pretendiendo condescendencia.

̶ Bueno… ̶ dice ella levantándose del sofá y caminando hacia mí ̶ se podría decir que "hace mucho tiempo que perdí el debido respeto a la solemnidad de una oficina".

̶ Me estás citando.

̶ Así es.

Se ha recargado sobre el escritorio y juega con su pelo. Sabe que en cualquier momento podría lanzarme sobre ella, pero en lugar de eso le ofrezco mi mano.

̶ Ven.

La acepta y la guío hasta mi regazo. En cuanto se sienta continuamos besándonos. Entonces Mai se levanta para ayudarme a bajar mi pantalón y yo a cambio le apoyo a retirar su ropa interior.

̶ Sujeta la falda ̶ me pide para colocar sus rodillas a mis costados y subir al asiento.

Ninguno de nosotros repara en el crujido de la silla, puesto que sabemos por experiencia que puede soportarnos. Entonces Mai baja lentamente apoyando sus manos sobre el respaldo y gime al sentirme dentro de ella. Poco a poco le ayudo a subir y bajar con mis manos debajo de su falda y soportando sus muslos. Mai sabe que no podemos hacer mucho ruido en este lugar y apenas deja escapar unas exhalaciones. En estas ocasiones prefiero admirarla mientras que ella dirige el ritmo, pero solo pasan ocho minutos antes de darme cuenta de me será imposible llegar a los diez, entonces la sujeto con fuerza y rijo los últimos movimientos antes de terminar.

Poco a poco suavizo mi abrazo y doy un par de besos sobre su blusa. Mai también se ha calmado y se encorva para llegar a mis labios.

̶ Sabes que te amo ¿verdad?

̶ …

¡Esa era! La maldita idea que recorría su cabeza… Sabe que yo sé lo que ella quiere que yo diga, pero nunca le respondo de esa manera y siempre prosigue una pelea entre nosotros. ¿Por qué insiste con eso? Ya sé que lo hace para reafirmar nuestra relación, pero a esta altura debería saber que cualquier respuesta no es más que una ilusión de perpetuidad. Hace unos días iba a casarme con otra mujer y hace tan solo dos yo estaba dispuesto a perder todo contacto con Mai. ¿Por qué entonces afirmar algo que es tan frágil y efímero como el amor? Siempre me he considerado un hombre de doctrinas firmes pero que admite su naturaleza inestable en cuanto a los apegos emocionales. Soy intolerante e insoportable, rechazo y a la vez soy rechazado; ya hemos pasado por ese ciclo y sin embargo Mai insiste en obtener de mí una sentencia tan ilógica como el decirle que la amo. El amor tiene muchas interpretaciones pero en todas ellas involucra el apego, y desafortunadamente en mi caso me he demostrado a mí mismo en repetidas ocasiones que no soy capaz de sobrellevarlo, hay demasiados factores que no dependen de mí para garantizarlo. Tan solo las expectativas de Mai fueron argumentos suficientes para terminar nuestra relación en primer lugar; y ahora aquí estamos, en la misma situación, con la misma pregunta y ella espera obtener una respuesta diferente. ¿Qué ha cambiado?... Que ya conozco el resultado a mi primera y segunda respuesta. Ella llorará y dejará de hablarme por un tiempo, y después volveremos a nuestro ciclo y a la misma pregunta. Por lo menos hasta que nos separemos físicamente, lo que ocurrirá en el momento que cierre SPR en Japón.

De lo que responda ahora dependerá si ella vendrá conmigo después de eso.

̶ ¿Naru?

He tardado demasiado en contestar. Debo decidir. ¡Eso es! Una decisión. Si bien no puedo garantizar un sentimiento, al menos sí una decisión. Por una vez puedo elegir la ilusión y atenerme a las consecuencias que esta pueda traerme. Por ahora responderé a su expectativa con tal de que ello garantice nuestra relación inmediata.

̶ Sabes que yo también ̶ respondo en un susurro.

Ella lo entiende al instante y su rostro palidece con el shock. Entonces regresa ese vértigo que me indica que he hecho algo arriesgado e inundado por la sensación la beso en repetidas ocasiones con un ímpetu que solo puedo describir como mi ambición de hacerle comprender la magnitud de lo que acaba de obtener de mí.

Hasta que escucho la puerta cerrarse y el grito de una mujer.

̶ ¡Hay perdón!

Al instante ambos volteamos para ver a la Srita. Humphrey tirar las carpetas que llevaba en sus manos. ¡¿A cuántas personas Martin les ha dado llave?!

̶ ¡Profesor Davis!

Siento como Mai intenta levantarse, pero inmediatamente la sujeto por los brazos y la obligo a permanecer en su sitio. En este momento su falda es lo único que evita que el momento no sea más embarazoso.

̶ ¿Podemos ayudarla en algo? ̶ pregunto logrando un tono formal.

̶ ¡Oh, perdón! Yo solo… yo solo vengo a dejar unos archivos.

Da unos pasos hacia los anaqueles. ¿Realmente es tan estúpida?

̶ ¿Podría darnos un momento entonces? ̶ digo modulando un poco menos mi tono.

̶ ¡Oh, perdón! ¡Sí, claro! Puedo regresar luego, solo voy a dejar las carpetas sobre…

̶ ¡Ahora!

He perdido la paciencia. Evidentemente eso la asusta y obliga a reconsiderar.

̶ ¡Naru! ̶ me regaña Mai.

̶ ¡Ah! ¡Perdón! ¡Ya me voy! ̶ grita la Srita. Humphrey mientras cruza la puerta y sube corriendo las escaleras.

̶ Esa mujer…

̶ ¡¿Tenías que asustarla de esa manera?! ̶ insiste Mai.

̶ Pregúntaselo a ella.

̶ ¡Naru!

̶ Como sea, será mejor que nos separemos.

̶ Ah, sí.

Rápidamente se levanta y dirige al baño mientras yo busco los pañuelos que Martin siempre tiene en la gaveta. Afortunadamente ahí mismo se encuentra el disco portátil que estaba buscando, aunque ello no hace nada por mejorar mi humor, la Srita. Humphrey hizo lo suficiente para arruinarlo.

̶ ¿Entonces de qué querías hablarme? ̶ me pregunta Mai una vez que ha regresado y camina de vuelta al sillón.

̶ Espera, tráeme mi abrigo ̶ le ordeno.

̶ ¿Tu abrigo? Sí, claro.

Regresa hasta el perchero y retira la prenda para después entregármela. Entonces desde el bolsillo retiro una bolsa plástica la cual contiene el libro negro que le dio a Mai su visión de Alfred hace un día.

̶ ¿Eso es lo que creo que es? ̶ pregunta ella.

̶ Sí, lo tomé cuando la Sra. Robinson llamó al taxi.

̶ ¡Lo robaste!

̶ Así es.

̶ ¿No nos meteremos en problemas por esto?

̶ No más de en los que ya estamos.

̶ ¡¿Estamos?!

̶ Hasta que no atrapemos a Alfred y sus cómplices, si es que hay más.

̶ ¿Y cómo es que piensas hacerlo?

̶ En primer lugar, analizando su contenido.

̶ ¿Ya lo leíste?

̶ Sólo lo he ojeado ̶ admito ̶ es un poco complicado cuando no puedo tocarlo.

̶ ¿Por qué no puedes tocarlo? Es de magia ¿cierto? ¿Temes que tenga una maldición?

̶ Eso es improbable. Quien lo hizo era apenas un principiante en el ocultismo.

̶ ¿Un principiante?

̶ Sí, está hecho a base de copias de otros libros y páginas de internet… Lee la dedicatoria en el primero de los forros.

Con precaución manipulo el plástico para abrir la portada y mostrar a Mai la caligrafía.

"Para Raymond, de Allister."

̶ ¡Allister! ̶ dice Mai ̶ ese era el pseudónimo del maestro de Alfred.

̶ Así es, ahora lee el punto número tres en el índice.

̶ "El Libro de Abramelin"… ¿Abramelin? Ya me habías hablado de él ¿no es así?

̶ "El Libro de Abramelin" es una guía espiritual para entrar en contacto con un "ángel guardián", supuestamente descrito por un mago egipcio hace más de quinientos años… ¿Recuerdas eso?

̶ Algo. ¿No tenía que ver con demonios?

̶ Esa es la siguiente parte, conocer a los duques del infierno uno por uno.

̶ Ah sí, es verdad. ¿Crees que Alfred o Allister hayan hecho el ritual?

̶ Si así fue lo hicieron mal, esta copia es de la traducción de Samuel Liddel. Cualquier ocultista que se considere respetable sabe que la versión más fiel es la de Georg Dehn y Steven Guth.

̶ Por eso dices que quien lo hizo era un principiante… Pero, según la dedicatoria, ¿no sería el Sr. Allister entonces?

̶ Así es, al parecer el erudito no lo era. En los otros textos del libro hay fuentes todavía más incongruentes, y algunos rituales están escritos en un muy mal latín.

̶ ¿Y la misa negra que yo vi…?

̶ Era una combinación absurda de cábala, satanismo y thelema. En el índice dos está descrita.

̶ Ya veo, entonces el Sr. Allister era un farsante.

̶ Mejor dicho, un ignorante ̶ le corrijo.

̶ ¿Y sabes quién es Raymond?

̶ Tengo una buena pista ̶ digo tomando mi celular y buscando en el historial ̶ "Raymond Cook", desapareció poco antes de que iniciaran los asesinatos en Broxtowe.

̶ ¡¿Es otra víctima de Alfred?!

̶ Es lo más probable. Lo averiguaré esta noche.

̶ ¿Esta noche? ¿Cómo?

̶ Si Raymond realmente es otra víctima entonces este libro estuvo con él cuando Alfred lo asesinó y se lo quedó como trofeo. Tal vez incluso eran compañeros de secta.

̶ ¡¿Intentarás tener una visión?! ¡Naru, para eso tendrás que tocar el libro!

̶ Y esa es la razón por la que no lo he hecho hasta ahora.

̶ ¿Y no crees que pueda ser peligroso? Después de todo estamos hablando de satanistas.

̶ Mai, ¿a cuántos demonios nos hemos enfrentado?

̶ Unos cuantos.

̶ ¿Y cuántas veces éstos han llevado cuernos y cola y están a las órdenes de idiotas encapuchados que realizan rituales con métodos sin sentido?

̶ Ninguna…

̶ Los demonios, monstruos o como quieras llamarlos no trabajan para cualquiera; al contrario, destruyen a quien sin saber los convoca… Se necesita de mucho poder y fuerza para para subyugar a un espíritu.

̶ "Subyugar", ¿quieres decir como "atar" o "esclavizar" un espíritu?

Esa pregunta no viene al caso.

̶ Sí, algo similar.

̶ ¿Y no crees que uno de ellos haya podido hacerlo sin necesidad de tener grandes conocimientos, o incluso sin saberlo?

Por supuesto que no, pero esta pregunta ha dejado de ser sobre el Sr. Allister o Alfred. Mai está desviando la conversación a propósito.

̶ ¿Hablas de que un espíritu se aferre a alguien sin que él o la persona lo deseen?

̶ Sí.

̶ ¿Por qué crees que pueda suceder algo así? ̶ pregunto cruzándome de brazos.

̶ Bueno, no sé… Es que hace tiempo me pregunto si… Los shikigami de Lin por ejemplo. ¿Él los obliga o ellos deciden servirle? Y si es así, ¿qué pasaría si un día deciden no hacerlo? ¿Pueden abandonarlo o él liberarlos?

Shikigami… Mai ha estado leyendo sobre onmyodo.

̶ Los shikigami son espíritus que están a las órdenes del onmyoji o brujo. Efectivamente son obligados y el onmyoji debe ejercer un estricto control sobre ellos o de lo contrario se volverán en su contra. Por eso solo los más experimentados pueden hacerlo… Ahora dime, si esclavizaras a alguien durante años para hacer tu trabajo sucio, ¿lo liberarías para que te asesinara en cuanto tuviera oportunidad?

̶ No…

̶ Exacto. Pero eso no viene al caso, solo alguien muy poderoso y experimentado puede esclavizar un espíritu.

̶ ¿Tú podrías hacerlo?

Así que esto es a lo que ella quería llegar…

̶ No soy un onmyoji, pero si pusiera mi empeño en ello sé que podría hacerlo.

̶ Ya veo.

̶ Aunque no inconscientemente como sugeriste hace un momento.

̶ Oh.

Está decepcionada. Con suerte dejará el tema de Gene por un tiempo después de esto.

̶ Debemos irnos, Martin estará esperando el disco ̶ digo antes de que ella piense en otra pregunta.

̶ Está bien.

Por supuesto que la espera de Martin es la última de mis preocupaciones y en cuanto salimos de la oficina sugiero un restaurante cercano para almorzar. Desafortunadamente, una vez que hemos ordenado, llega la Srita. Humphrey con un quinteto de matronas al restaurante y Mai pasa toda la comida reproduciendo en su cara los tonos de la sopa de tomate con una habilidad camaleónica. Una vez que hemos terminado nos retiramos al instante y dirigimos directamente a las aulas.

Llegamos tarde y ya todos se encuentran dentro de la conferencia, así que con sigilo nos integramos a las últimas butacas y esperamos a que concluya la sesión. Pero increíblemente Madoka ha notado nuestra presencia desde las primeras filas y se acerca a nosotros.

̶ Naru, ¿tienes el disco? ¿Puedes dármelo?

̶ Sí, aquí está.

̶ Gracias. Mai, ¿puedes ayudarme con algo por favor?

̶ Claro.

̶ Vamos afuera.

Sé por experiencia que cuando Madoka utiliza la frase "ayúdame con algo" es porque en realidad desea hablar con la persona a solas, y a decir por expresión en el rostro de Mai, ella también. Por un segundo considero la posibilidad de que ambas estén coludidas en el tema de Gene, sin embargo la descarto ya que Mai nunca confiaría en Madoka sobre algo tan personal; así que llego a la conclusión de que se trata algo mundano, y como no pretendo inmiscuirme en los asuntos de mujeres, doy el tema por ignorado… por lo menos hasta que Mai regresa.

̶ ¿Qué quería Madoka? ̶ es lo primero que le pregunto.

̶ Solo que mañana la acompañe de compras desde temprano.

̶ ¿Faltarán a la conferencia?

̶ Dice que necesita encontrar un vestido para la fiesta de clausura.

̶ ¿Y para eso necesita toda la mañana?

̶ Y la tarde también, conociéndola.

̶ Cierto, fue una pregunta estúpida ̶ me disculpo.

̶ Sí, lo fue ̶ se burla Mai ̶ ¿Quiénes son los que están presentando?

̶ No tengo idea ̶ respondo con sinceridad.

̶ ¿Tú Naru? ¿No tienes idea?

̶ Disfruta de la anomalía.

̶ Lo haré.

Continúo observando la presentación e inútilmente trato de concentrarme en la diapositiva cuando percibo la mirada de Mai, quien torpemente la trata de disimular.

̶ ¿Qué sucede?

̶ Nada.

̶ ¿Me estabas admirando?

̶ No seas engreído… ̶ responde molesta.

Sin embargo su regaño se dulcifica con el gesto de tomar mi mano. Lentamente comienza a masajear mi palma y dedos mientras que ambos pretendemos prestar atención a la conferencia. Poco a poco siento como el aire se calienta, mi cabeza se hace más pesada y la presentación más lánguida. Estoy quedándome dormido, no puedo evitarlo, y mucho menos negarme el lujo de descansar ahora que mi estómago se ha asentado después del fiasco de esta mañana.

̶ Tasute

̶ Naru… Naru despierta, ya nos vamos ̶ escucho a Mai susurrar.

̶ ¿Qué? ¿Qué hora es?

̶ Apenas las seis ̶ contesta Luella, quien ha aparecido a mi lado.

̶ Míralo, está acabado ̶ escucho a Takigawa susurrar desde el pasillo.

̶ La conferencia todavía no ha terminado ̶ digo tratando de recobrar la lucidez.

̶ No, pero estás ofendiendo al profesor con tus ronquidos.

Mai ríe un poco ante el comentario. Intento formular una respuesta inteligente, sin embargo mi mente solo puede concentrarse en imaginar edredones.

̶ Vamos ̶ insiste Mai ̶ te ayudo a levantarte.

̶ ¿Quieren que le diga a Martin que los lleve? ̶ pregunta Luella.

̶ No, gracias. Tomaremos un taxi.

̶ Está bien, descansa hijo ̶ me dice Luella.

̶ …

̶ ¿Necesitas ayuda con él Mai? ̶ pregunta Takigawa quien se ha unido a nosotros en el pasillo junto con Yasuhara.

̶ No, él puede caminar, sólo lo estoy guiando.

̶ Vaya que lo has agotado Mai.

̶ ¡Yasu!

̶ ¡Shhh! Estamos molestando a la audiencia ̶ dice Takigawa.

̶ Más no se puede ̶ responde Yasuhara ̶ si fuera el profesor me sentiría horrible de que Oliver Davis se durmiera en mi conferencia.

̶ ¡Yasu!... Regresen a sus asientos, yo me encargo. Vamos Naru.

Debí intervenir en más de una ocasión con alguna retribución, pero no me siento con el ánimo ni la materia gris, así que me dejo llevar por la pauta de Mai hasta la calle y después al taxi.

̶ Tasute

Increíblemente mi náusea ha regresado y empeora cuando subo al taxi y debo silenciar mi celular antes de que Mai me cuestione por todos los mensajes de Yuna que están arribando.

Finalmente llegamos y hago uso de una fuerza sobrehumana para levantarme del asiento, caminar hacia la casa y subir por las escaleras. Mai me ayuda en todo el proceso y se asegura de que me retire los zapatos antes de lanzarme sobre la cama. En algún momento la convenzo de recostarse a mi lado y una vez más la uso como almohada para sentir el ritmo de sus palpitaciones. Ya sea que se trate de un reloj, metrónomo o corazón, siempre encuentro ese ritmo reconfortante.

̶ Naru, ¿te encuentras bien? ̶ me pregunta Mai pasando su mano por mi cabello.

̶ Sí, solo necesito dormir.

̶ Estás sudando, creo que tienes fiebre.

̶ Tasu...te

Desde que me conozco he sido un insurrecto del sueño, y no por débiles argumentos. Frecuentemente sufro pesadillas, especialmente cuando estoy enfermo, y siempre son las mismas en un único orden, incluso desde que era pequeño podía reconocer el inicio de la secuencia y mantenerme consiente en todo el proceso.

Empiezo con una avenida donde no hay nada excepto el pavimento, entonces veo las luces del auto lanzándose sobre mí. No puedo huir, no puedo evitarlo, soy arrollado una infinidad de veces hasta que me ahogo en mi propia sangre. Es en ese momento cuando escucho las voces de ellos alistándose para trabajar mientras que yo hago lo imposible por gritar por mi garganta destrozada. Lo logro una y otra vez, y ellos ni se inmutan. Ni siquiera notan cuando la casa se comienza a derrumbar. Siento como una balda cae sobre mi pecho y me presiona contra el suelo. No puedo respirar, no puedo escapar. Poco a poco me hundo en la oscuridad, y es hasta aquí donde el sueño debe acabar.

Pero no lo hace, en medio de los escombros veo la figura de un hombre llamándome.

̶ ¡Tasukete!

No puedo distinguir su rostro, pero sí su gruesa complexión. Pide auxilio, también está atrapado. Inexplicablemente me libero de lo que me aprisiona y corro hacia él.

̶ ¡Tasukete!

Algo lo está arrastrando, no podré alcanzarlo, entonces él señala a su costado y veo cómo de las sombras emerge el libro negro de Allister.

̶ ¡¿Quién eres?!

̶ ¡Tasukete!

̶ ¡¿Eres Alfred?! ¡¿Raymond?!

̶ ¡Tasukete!...

Pero el hombre ha desaparecido, en su lugar solo puedo ver el libro flotando a mitad del aire. Lentamente me acerco a él. Sé lo que debo hacer, y sin embargo temo a lo que pueda encontrar.

̶ Está bien, muéstrame ̶ digo una vez que toco su portada.

Estoy en la camioneta con Alfred y Bruno. Hemos manejado por horas, ya se hizo de noche y sinceramente me estoy hastiando de su estúpida conversación y música.

̶ Esta es de Hitomi, "Candy Girl" se llama la canción ̶ dice Bruno pausando el disco para darnos la información ̶ Escúchenla, ¿no es genial?

̶ No lo sé ̶ responde Al al volante ̶ Me gustó más la otra chica de la banda… ¿Globe, se llamaba?

̶ ¿Tú qué opinas Ray? ̶ me pregunta Bruno, volteando desde el asiento del copiloto.

̶ ¿Sobre qué?

̶ ¿Hitomi o Globe?

̶ Metallica.

̶ ¿Metallica? ¿En serio te gusta esa basura?

̶ Podría yo hacerte la misma pregunta.

Al estalla en risas pero Bruno evidentemente se molesta. A este tipo no me lo trago para nada.

̶ ¿Falta mucho Al? ̶ pregunto exasperado.

̶ No tanto… quince minutos por mucho.

̶ Mira, te enseño ̶ dice Bruno saltando a la cabina trasera y sentándose a mi lado. Lleva consigo el playlist del disco ̶ Esta de aquí, Hitomi, es de las mejores del j-pop. ¿Sabes qué es j-pop?

̶ No.

̶ ¡¿Cómo es que no sabes?! ¡Es de lo mejor que existe!

̶ Viejo, no quiero que te ofendas ni nada pero, no me gustan las cosas de chinos ni nada de eso.

̶ ¡¿Cosas de chinos?! ¡¿Escuchaste eso Alfred?!

̶ ¡Sacrilegio! ̶ exclama Al.

̶ ¡Sacrilegio!

Ambos ríen de una manera muy extraña y sinceramente comienzan a asustarme. Todo el trayecto han actuado como si se hubieran dado un golpe de coca o algo.

Una vez más intento ignorarles y continuar con la lectura en mis manos.

̶ ¡¿Y tú qué te crees?! ¡Dame eso!

Bruno me arrebata el libro.

̶ ¡¿Hey, cuál es tu maldito problema?!

̶ ¡Oye, no te enfades! Solo quiero ver de qué se trata. Ora…¿orationem sole…? ¡¿Tú también lees esta mierda?! ¡Hey Alfred! ¡Este chico lee la misma mierda que tú!

̶ Se llama latín idiota ̶ digo molesto ̶ no "mierda".

̶ Ray tiene razón Bruno ̶ me respalda Al ̶ el latín es la expresión más elevada de la lengua humana.

̶ Sí, sí… yo nunca aprenderé nada de esa estupidez.

̶ Numquam dicas numquam ̶ digo en un susurro.

̶ ¿Qué fue eso Alfred? ̶ pregunta Bruno.

̶ "Nunca digas nunca" ̶ responde Al ̶ si hablaras latín lo sabrías.

̶ Ya no jodas con eso... ustedes con su pseudo-superioridad intelectual y la mierda. Si yo quisiera sabría mucho más que ustedes… ¿eh? ¿Y tú qué se supone que eres con esa chaqueta y botas, y el maquillaje en los ojos?

El imbécil se dirige a mí.

̶ Vete a la mierda ̶ le contesto.

Vuelve a reír, el cabrón está loco, y para mi disgusto se está acercando.

̶ Me gusta este tipo, a ver… ¿de qué trata esta página? Está bueno el dibujo.

̶ Es sobre el demonio Dantalion ̶ le contesto.

̶ Parece un payaso.

̶ ¡Dantalion, duque del infierno! ̶ exclama Al ̶ ¡Señor de las ciencias y las artes! ¡Demonio de varios rostros!

̶ Y con el poder de dominar la voluntad de los hombres ̶ agrego.

̶ ¿Se saben de memoria el puto libro o qué? ̶ pregunta Bruno.

̶ Era el demonio familiar del Sr. Allister ̶ le respondo ̶ solía invocarlo para recibir su sabiduría.

̶ ¿El Sr. Allister? ¿Ese loco de quien todos ustedes siguen enamorados?... ¿Qué? ¿Les dijo que hablaba con demonios y toda la cosa?

̶ El Sr. Allister nunca nos "decía", nos mostraba ̶ lo corrijo ̶ ¿Verdad que sí Al?

̶ Sí…

̶ ¿Qué? ¿Cómo les mostraba? ¿Les daba a chupar dulces o algo?

̶ No… usaba sus poderes.

̶ El Sr. Allister ̶ interrumpe Al ̶ fue un sacerdote de gran poder. Era capaz de compartir sus visiones con quien él quisiera. No importaba de quién se tratara, ni dónde estuviera. Con tan solo usar un conductor, ya sea agua, tierra o algún objeto…si él quería podía mostrarte hasta el mismo infierno.

̶ Suena a una tomada de pelo, menos mal que ya está muerto.

̶ ¡¿Y tú qué sabes?! ̶ digo perdiendo la paciencia ̶ ¡Alguien como tú jamás entenderá, jamás podrá ver las maravillas!

̶ ¡Hey, tranquilo! Sólo estoy jugando contigo, claro que entiendo… Es más, ¿qué pensarías si te digo que yo también las veo?

̶ No jodas.

̶ ¡Es en serio! ¿Verdad que sí Al? Yo también veo cosas, aunque no demonios ni nada de esa mierda.

̶ Está diciendo la verdad Ray ̶ dice Al.

̶ Ajá, ¿y entonces qué es lo que ves?

̶ Veo… a ti por ejemplo.

̶ ¿Qué?

̶ Esta mañana, te pusiste esos pantalones porque los rojos estaban en la lavadora… Ese coñazo que llevas por pelo lo usas así porque tu vecino una vez te dijo que se veía bien… Y ese labial ridículo que usas se lo robaste a tu mamá en la secundaria. ¿Sí sabes que esas cosas caducan verdad?

̶ No jodas…

Este cabrón también tiene poderes.

̶ Es más, si me concentro lo suficiente, puedo decirte cuál es tu mayor secreto. A ver… ̶ se toca las sienes con la yema de sus dedos y me sonríe macabramente ̶ eres un puñal.

¡¿Cómo pudo…?! ¡Se está acercando demasiado! ¡A la mierda con este tipo!

̶ ¡Al, detén el auto!

̶ ¡¿Qué?! ¡¿Te estoy asustando?!

̶ ¡Aléjate! ¡Al, dile que se quite!

̶ Bruno, ya déjalo en paz.

̶ Solo estoy jugando un poco.

̶ ¡Vete a la mierda! ̶ grito al punto del llanto.

̶ Tranquilícense ambos ̶ dice Al ̶ ya llegamos.

El auto se detiene y bajo inmediatamente, hace frío así que busco un edificio donde resguardarme, pero no encuentro la casa de campo donde se supone sería la misa. En su lugar está un viejo granero apenas iluminado por una débil lámpara.

Por alguna razón eso me da pánico.

̶ ¿Dónde estamos? ¿Dónde están los demás?

̶ ¿Sabías que el Sr. Allister te apreciaba mucho? ̶ dice Al detrás de mí ̶ Eras su favorito, en serio; hasta mandó empastar ese libro para tí. Por supuesto que eso no me gustó mucho y me quejé con él.

¿De qué demonios está hablando?

̶ "No te preocupes", me decía, "Ray solo es una cara bonita, jamás llegará a ser lo que tú eres… tú Al, eres maravilloso, el mejor talento que he encontrado"… Por supuesto que a mí nunca me tocó. A él le gustaban guapos y delgados como tú.

̶ Al… ¿de qué estás hablando?

̶ Sabes de qué estoy hablando. Personalmente los prefiero más jóvenes y gordos, pero… supongo que tendré que darle gusto como agradecimiento.

̶ ¡¿Qué…?!

Pero entonces siento el puño de Bruno en mi cabeza, seguido por el calor de la sangre. No comprendo lo que está pasando, no entiendo por qué lo hacen. El Sr. Allister dijo que nadie lo sabría, que sería un secreto que nos llevaríamos a la tumba.

̶ ¡Llévalo al granero y átalo al altar!... ¡Sobre la cruz idiota! ̶ le ordena Al a Bruno.

Siento cómo me arrastra por la tierra. Quiero gritar, pero no tengo la fuerza. Mi alrededor se ha convertido en sombras y manchas de color que me esfuerzo por enfocar. Entonces la fetidez llega a mi nariz y acrecienta mi pánico al darme cuenta de que el granero apesta a rastro. Inútilmente trato de liberarme de Bruno, hasta que él me recuesta sobre los duros tablones de madera y le escucho encender un aparato.

̶ ¿Esta es la clavadora automática verdad? ̶ pregunta.

̶ ¡¿Qué?! ¡EsperaAAAGH!

Me ha clavado las manos a la tabla y después los pies. El dolor es insoportable.

̶ ¡Por favor! ¡Por favor, no le diré a nadie! ̶ grito ahogándome en mis lágrimas mientras que Bruno jala la polea que levanta el crucifijo invertido.

Siento la sangre bajar a mi cabeza a medida que me elevo. Me ha atado el pecho a la cruz, pero la cuerda hace poco por sostener mi peso y en cambio son los clavos los que lo soportan. Jamás pensé que podría sentir semejante dolor.

̶ ¡Por favor! ¡Por favor! ̶ me arremeda Al, quien camina a mi alrededor con un bote de cal ̶ ¡Bruno, ven acá!... ¿Ves esto que hago? Es el hexagrama unicursal. Debe dibujarse alrededor de la víctima o su energía escapará.

̶ ¡Al, por favor! ¡Somos amigos! ̶ grito implorando su piedad.

̶ ¡Ay, por favor, ya cállate! ¡Yo no tengo amigos y nunca los tendré!... ¡Mucho menos si son como tú, simios ignorantes que les enseñan un truco con humo y todo se lo creen! ¡¿Crees que el Sr. Allister era poderoso?! ¡Ilusiones! ¡Ilusiones fue lo que él te mostró, no más!

̶ Por favor…

̶ ¿Sabes lo que es el poder? ¿Lo has visto?... ̶ dice acercándome a mí ̶ Porque yo sí, lo he visto en carne viva dentro de las personas, hombres que no darías un centavo por ellos, y sin embargo te maravillan… Como él.

Ha señalado a Bruno.

̶ Como yo.

Ahora se señala a sí mismo.

̶ ¿Quieres una probadita?

Alejo mi rostro, trato de evitar que me toque, pero es imposible. Toma mi frente y de pronto siento una calidez recorrerme y llevarse el miedo, estoy tranquilo.

̶ Esto se llama PKLT, es grandioso ¿no lo crees? Puedo calmarte en un segundo, pero también…

Ahora la cálida sensación cambia por pánico. Veo sombras moverse a mí alrededor, y una sonrisa terrible sobre el rostro desfigurado frente a mí. Entonces siento pequeñas agujas salir desde mis entrañas hasta toda la superficie de mi piel. Una a una destrozando la carne.

̶ ¡AAAAH! ¡AAAAAAH!

̶ ¡Así es! ¡Imagina que todos en el mundo lo vieran así! ¡¿Qué no fueran meras ilusiones?! ¡Imagina sus caras al ver que es real!

Me ha soltado, pero el terror continúa ante mis ojos.

̶ ¡¿Y tú qué piensas Sr. Allister?! ̶ grita Alfred al aire ̶ ¡¿Es esto lo que querías?! ¡¿Te gusta lo que ves?! ¡Porque esto es para ti! ¡Es un regalo! ¡De mí para mi predecesor!

̶ ¡Les mostraremos lo que es el poder! ̶ grita Bruno arrojándole una vara de metal oxidado.

̶ Sí, les mostraremos.

Veo a AL correr hacía mí, va a matarme. Solo pido que lo haga rápido.

Abro los ojos, estoy en mi habitación. Veo hacia el reloj, pero no necesito saber la hora para notar que ya pasa del medio día. ¿Cuánto tiempo fue el que dormí?

Volteo hacia mi otro costado y encuentro a mi mano izquierda sujetando el libro negro de Raymond. ¿En qué momento fue que lo obtuve? Si no mal recuerdo había agendado intentar una visión con él la noche anterior. Sin embargo había sido vencido por el sueño y la fiebre, y de hecho Mai había pasado la noche en la cama conmigo. ¿O eso también había sido un sueño?... ¿Qué es lo que estaba soñando en primer lugar? No recuerdo.

Entonces escucho la voz de Luella que se acerca desde el corredor.

̶ Sí, los alcanzaremos más tarde si se siente mejor… No te preocupes, no le ha regresado la fiebre.

Va a entrar a mi habitación. Rápidamente escondo el libro.

̶ ¡Hijo, ya despertaste! ¡¿Cómo te sientes?! Espera… ̶ se dirige a su teléfono celular que lleva en la mano derecha ̶ Sí, ya despertó... No, no he hablado con él todavía, te marco en unos minutos… Está bien, adiós.

Cuelga.

̶ Era Martin, estaba preocupado por ti, ¿cómo te sientes?

Se sienta a mi lado y como me temo dirige su palma derecha a mi frente.

̶ ¿Pasé la noche con fiebre? ̶ pregunto.

̶ Sí, nos preocupaste, Mai incluso quería llevarte al hospital pero afortunadamente la fiebre cedió en ese momento. La hubieras visto, la pobrecilla estaba tan asustada… Se nota que nunca ha tenido hijos.

Luella y sus comentarios inapropiados…

̶ ¿Y dónde está ella ahora?

̶ Madoka pasó a recogerla esta mañana. Todos los demás salieron hace horas para la conferencia… ¿Quieres que te prepare un té? Puedo agregarle miel.

̶ Suena estupendo ̶ digo con sinceridad.

̶ Te lo traigo enseguida. ¡Ah! Toma, te lo devuelvo.

Del bolsillo de su pantalón extrae mi móvil y me lo entrega.

̶ Lo lamento, pero tuve que esconderlo o Mai vería todos los mensajes que Yuna te está enviando.

Me había olvidado de eso.

̶ Gracias.

Se ve sorprendida por mi gratitud y al parecer eso le da valor para continuar la conversación.

̶ Oye, quiero que seas sincero conmigo. ¿Has platicado con Mai sobre ustedes dos?

̶ ¿Por qué lo preguntas?

Increíblemente yo también me siento con ánimo de hablar.

̶ No lo sé, me da la impresión de que ni tú mismo sabes qué sucederá. Sobretodo sí, ya sabes, nos vemos obligados a cerrar la oficina en Japón.

̶ Ese es un tema que tendremos que resolver en su momento.

̶ Solo digo que no estaría de más que le hicieses ver tus intenciones, sean las que sean… Y si quieres mi consejo, que yo sé que no, pero de todas formas te lo daré… arregla lo de Yuna, Mai no te perdonará una decepción más.

̶ ¿Una decepción más? ̶ sorprendentemente río un poco ̶ ¿Sí sabes que ella rompió conmigo verdad?

̶ ¿En serio?... Bueno al menos ese misterio se ha resuelto, tu padre y yo hicimos una apuesta al respecto. Como sea, sé listo y no la dejes escapar esta vez, si es con palabras al menos muéstrale que la quieres.

̶ ¿Mostrar? ̶ digo en un susurro.

̶ Sí, ya sabes, con detalles, flores, llevarla a cenar, no sé, lo que hacen lo jóvenes ahora… ¿Noll? ¿Noll me estás escuchando?

"Les mostraremos lo que es el poder."

De pronto el sueño, visión o pesadilla ha regresado a mi mente. ¡Por supuesto que esa siempre ha sido su intención! ¡¿Por qué otra razón contactaría conmigo?! ¡El mismo Bruno lo dijo! ¡Su deseo es darse a conocer al mundo! ¡¿Y de qué mejor manera si no es a través de mi reputación?! ¡Por eso han intentado reclutarme todo este tiempo!

Ahora sé cómo atraparlo.

̶ Perdón, pero no voy a tomar el té ̶ digo a Luella ̶ debo ir a la conferencia.

̶ ¿Qué? Pero hijo, debes descansar.

̶ Estoy bien, no te preocupes.

̶ Noll, pero Mai está con Madoka.

̶ No voy por ella, tengo que hablar con Richard para organizar una rueda de prensa mañana ̶ le explico mientras me visto rápidamente.

̶ ¿Una rueda de prensa? Pero Noll…

̶ Nos veremos en la cena.

̶ ¡Espera, si vas a hablar con Richard voy contigo!

̶ Prefiero hacerlo solo gracias ̶ digo al instante que cierro la puerta y me dirijo al sitio de taxis.

Richard es una de las personas más eficientes que he conocido. No por nada es el director de SPR. Nunca me ha negada nada que esté en sus manos y esta no es la excepción. En cuanto le digo lo que planeo no le toma más de una hora organizar a su equipo para convocar a todos los medios disponibles y acordar una cita para el día siguiente en el salón de eventos. Es el momento oportuno, ya que mañana será la fiesta de clausura y todos los invitados (incluso los que nunca pisaron la conferencia) estarán presentes.

̶ Espero que sepas lo que estás haciendo… ¿Puedes llevar el paquete a Darwin por favor? ̶ me dice Richard entregándome el sobre con los formatos ̶ Él se encargará de pedir los materiales necesarios a la universidad.

̶ Está bien, yo los llevo ̶ le indico y salgo de las aulas rumbo a las oficinas centrales.

̶ ¡Hey Naru!

Increíblemente soy interceptado por el idiota de Robert en la banqueta.

̶ ¡Hola amigo! ¡Iré a la esquina por un trago, ¿quieres algo?!

̶ No, estoy bien.

̶ Oye y nunca me dijiste si irías o no con nosotros a Ibiza. ¡No me veas así! Ya sé que tú estás con Mai y todo eso, pero supongo que por lo mismo te gustaría pasar unas semanas con ella antes de que se mude.

̶ ¿Disculpa?

̶ Sí, ya sabes, por el nuevo trabajo de investigadora con nosotros en Nueva York. Bueno, yo sé que apenas hoy el Dr. Smith la va a entrevistar, pero seamos realistas, todos sabemos que Madoka siempre se sale con la suya. La entrevista es solo una formalidad.

̶ …


¡Por fin! Perdón por tardar tanto en subir este capítulo pero me tomó mucho tiempo estructurarlo. Prometo que el siguiente saldrá más rápido.

*Secta ufológica: Según Wikipedia, es la denominación informal que reciben las religiones que defienden la posibilidad de contactar con supuestos extraterrestres.