ME HE DADO CUENTA DE QUE ULTIMAMENTE NO HAGO LO QUE DEBO HACER, ASÍ QUE LO ESCRIBIRÉ DE NUEVO, PARA QUE NADIE DIGA NADA.


DISCLAIMER: LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHENIE MEYER, SALVO ALGUNOS QUE SON INVENTADOS POR MI, Y LA HISTORIA ES 100% DE LIVIA SCOFIELD MILLER, O SEA, MIA.


7. ¿QUÉ ESTOY HACIENDO? MEJOR DEJEMOS LAS COSAS CLARAS.

Llegué a casa cuando ya eran las dos del mediodía.

En cuanto entré en la cocina, vi que la mesa ya estaba puesta y había una nota sobre ella. *Espero que te guste lo que te he preparado. Volveré por la tarde. He ido con Mark a tomar algo e iremos a la playa en cuanto regresemos. He llamado a Alysson y también vendrá. Que aproveche!*

Guardé la nota en el bolsillo de mis vaqueros y subí a ducharme.

El agua fría de la ducha logró despejarme y animarme un poco. Me vestí con el bañador azul, que aun llevaba en mi mochila, y con una camiseta blanca sin mangas. No me molesté en calzarme, ya que no necesitaba zapatos.

Bajé a la cocina y me senté a la mesa, olfateando la comida que Ness había preparado. Un plato repleto de salchichas y bacon. Otro repleto de patatas fritas y un par de huevos fritos. Una barra de pan y una botella de dos litros de limonada,

A pesar de que seguía un poco mosqueado por el comportamiento irracional de Renesmee y de mi frustración por no acabar de entenderla y no poder hacerla completamente feliz, no pude sentirme agradecido por el detalle que había tenido conmigo y sentí que ya no estaba enfadada ni dolida conmigo.

Comí con ganas y en media hora ya hube terminado de comer. Recogí la cocina y me senté en el sofá. Estuve un buen rato viendo la tele, hasta que oí un coche acercarse a la casa. Ni me molesté en ir a abrir la puerta pero me puse en pie, salí a la terraza y me tumbé en una de las dos tumbonas.

Se oyó abrirse la puerta y tres pares de pasos entrar a la casa e ir escaleras arriba. Bajaron en apenas unos minutos. Dos de ellos volvieron a salir, mientras que alguien abrió la puerta de la terraza y salió al exterior.

- Hola. – dijo la tímida voz de Alysson. Se acercó y se sentó a los pies de la tumbona.

- Hola. – dije, sorprendido, incorporándome y me senté con las piernas cruzadas. Ella hizo lo mismo. – ¿como va?

- Bien, pero tengo un pequeño problema.

- ¿Cual?

- No dejo de pensar en lo que sucedió anoche. – dijo con la mirada fija en sus pies.

Puse mis manos sobre las suyas ella levantó la vista.

- Yo tampoco he podido olvidarlo.

- Estuvo bien, no?

- Si, estuvo bien. – reconocí. Realmente pensaba así.

- He hablado con Renesmee y me ha dicho que le parece bien lo nuestro. – dijo ahora hablando entre susurros.

- ¿Qué es lo nuestro?

- No lo se. Es lo que ella dijo.

- Bueno, pues… ¿quieres que vayamos a darnos un baño?- dije a la vez que la miraba fijamente a los ojos y besé las palmas de sus manos. Me sentía realmente bien a su lado, aunque sentía un vacío. Como si me faltara algo…

- Claro!

Nos levantamos, aun cogidos de la mano, y nos marchamos hacia la playa, donde nos esperaban Mark y Renesmee, sentados en la arena. Mark tenía su brazo sobre los hombros de Nessie y tuve que desviar la vista de ellos.

En cuanto estuvimos detrás de ellos, los dos se levantaron y se volvieron. Los dos se quedaron mirando fijamente nuestras manos unidas. Alysson y yo soltamos nuestras manos y nos cruzamos de brazos.

- Bueno, vamos al agua o que? – dijo Mark quitándose la camiseta y la dejó en el suelo, en la arena. - Hace un calor terrible.

Yo hice lo mismo, dejando mi camiseta al lado de la de Mark. Las chicas se quitaron los vestidos con los que iban vestidas y se quedaron en bañador.

Los cuatro echamos a correr hacia el agua y nos zambullimos a la vez. Nadamos con calma hacia una boya, la famosa boya, y nos detuvimos al llegar.

- ¿Hacemos una carrera? Nadamos hacia la playa, corremos hacia la casa. Volvemos a la boya y de nuevo hacia la arena. Vale? – dijo Mark, mirándonos a todos.

- Vale. – dijimos los tres, mirando hacia la playa.

- Tres, dos, uno… ya!

Los cuatro salimos a toda velocidad, nadando hacia la arena. Intenté no pasarme y nadar a velocidad humana. Miré a Nessie y me di cuenta de que ella también hacía lo mismo. Se estaba controlando bastante.

El primero en alcanzar los la arena fue Mark, seguido por mi, Ness y Alysson. En la carrera por tierra firme, Ness nos avanzó a todos pero, al llegar a la casa y dar la vuelta, Alysson pasó por delante de todos, dejándome en último lugar. "Ha llegado la hora de correr en serio". Empecé a correr más deprisa al alcanzar el agua, fui el primero en llegar. Me cogí a la boya y miré hacia los demás. Solo dos personas se acercaban nadando. "Falta uno".

Me sumergí, con los ojos bien abiertos, y vi quienes eran las dos personas que se dirigían hacia mi. - "¿Dónde está Alysson?" - miré hacia las profundidades y vi un cuerpo que se estaba hundiendo. Subí a la superficie, cogí aire, y me sumergí de nuevo. Buceé hasta el cuerpo inerte de Alysson, que seguía hundiéndose en la oscuridad. Logré alcanzarla a los pocos segundos. La cogí por la cintura y cogí impulso para poder alcanzar la superficie con rapidez.

En cuanto el sol tocó mi rostro, con Alysson aun entre mis brazos, nadé todo lo deprisa que pude hacia la playa, donde nos esperaban Mark y Ness. Cuando Mark y Renesmee nos vieron llegar, ambos vinieron corriendo hacia mí para ayudarme.

Dejé a Alysson sobre la arena. Mientras Mark apartaba el pelo de la cara de su hermana, Ness empezó a hacerle el masaje y le hice el boca a boca.

Pasaron los segundos y Alysson no parecía reaccionar.

- Cambiemos – dije mirando a Renesmee.

Yo continué con el masaje, mientras Ness insuflaba aire en los pulmones de Alysson. Mark estaba llorando, estrechando la mano de su hermana entre las suyas. Alysson comenzó a toser tras unos segundos, sacando agua por la boca. Renesmee y yo nos apartamos, mientras que Mark abrazaba a su hermana y permanecieron un buen rato abrazados.

- Lo has hecho muy bien. – dije a Ness en un susurro.

- Gracias a ti. Tú me enseñaste y, gracias a tu rapidez, lo hemos conseguido. - dijo abrazándome. – Dios! creí que no íbamos a lograrlo.

Correspondí a su abrazo, acariciando su espalda, sin poder dejar de mirar a los hermanos, que se habían puesto en pie, pero seguían abrazados.

- Gracias a los dos. – dijo Mark, con lágrimas en los ojos. Renesmee se acercó a él y le abrazó.

Alysson se acercó a mí e hizo lo mismo.

- Gracias a dios que estás bien. – dije susurrándole al oído.

- Gracias a ti.

Saltó, abrazándome con fuerza por el cuello y rodeando mi cintura con sus piernas. Puse mis manos sobre su cintura y no pude evitar besarla. "Pero Jake, que narices haces? Tú amas a Renesmee." Ella hizo lo mismo y estuvimos besándonos durante unos minutos, que parecieron ser horas de dulzura y caricias. "Detente. Acaba con ésta locura, ya."

Dejé a Alysson en el suelo, sin dejar de abrazarla. Me di cuenta de que estábamos solos en la playa.

- Jake…

- Si?

- Nada. Que me alegro de estar a tu lado.

- ¿Quieres que entremos en la casa? Se ha levantado un poco de aire.

- Vale. Creo que me daré una ducha caliente. Si te parece bien.

- Claro. Vamos.

Con mi brazo rodeando su cintura, Alysson y yo nos fuimos hacia la casa. Nos encontramos a Ness y Mark delante del ordenador, cogidos de la mano, lo cual provocó una leve punzada en mi corazón, pero el contacto de mi cuerpo con el de Alysson hizo que fuera menos doloroso.

Vi que al pie de la escalera había dos bolsas de deporte. Alysson cogió una de ellas y fue al baño del primer piso.

- Jake, hemos dejado tu camiseta y el vestido de Aly sobre la cama de Renesmee.

- Gracias. Voy a buscarla.

Subí lentamente las escaleras y salí, con la intención de ir hacia mi dormitorio, hasta que vi algo que me paralizó.

Al subir no me había dado cuenta de que la puerta del cuarto de baño estaba abierta. Al pasar de nuevo por delante de la puerta, me fijé en que Alysson estaba fuera de la ducha, mirándome. Salió del baño, cogió mi mano y me llevó hasta el interior del cuarto, cerrando la puerta a mis espaldas.

No pude desviar la mirada de su cuerpo, aunque intentaba mirarla a los ojos. Fue un esfuerzo inútil.

Fue acercándose lentamente hasta acorralarme contra la puerta. Se acercó hasta que nuestros cuerpos se rozaron. Acarició con suavidad mi torso, bajando sus manos por mis brazos, hasta llegar a mis manos. Llevó una de mis manos hasta su muslo, mientras que llevó la otra a uno de sus pechos.

Intenté hablar, decirle que no siguiera, pero me acalló poniendo sus labios sobre los míos, moviéndolos con rapidez, pasando su lengua sobre mis labios. Entreabrí un poco mi boca, besándola y rozando mi lengua contra la suya, mientras acariciaba su espalda desnuda. "Para" bajó su mano hasta mi bañador, con la intención de meterla bajo la tela, pero bajé mi mano y sujeté la suya, deteniéndola.

- No puedo. No puedo. – conseguí decir, sujetándola por las muñecas y la alejé un poco de mi.

- ¿Por qué?

- No lo veo apropiado. Lo siento.

- ¿Es por ella? – dijo desviando la mirada y se cubrió con una toalla.

- Es por mí. Alysson, me gustas mucho, pero no puedo llegar tan lejos contigo. Perdóname por haber dejado que esto sucediera.

Alysson no dijo nada, me de media vuelta y salí del cuarto de baño, bajé de nuevo al piso de abajo y salí a la terraza, donde me encontré con Renesmee.

- Y Mark? – pregunté sentándome a los pies de mi tumbona.

- En la ducha. Y Alysson?

- También.

- Tengo que hablar contigo. – dijo sentándose a mi lado. Volvía a llevar el vestido puesto sobre el bañador.

- Dime.

- Lamento haberme comportado tan infantilmente anoche, y ésta mañana, en el coche. Estoy tan acostumbrada a que solo me prestes atención a mi… bueno, solo quiero que sepas como me siento, y que me perdones. – puso su mano sobre mi rostro y pude ver sus recuerdos más recientes, unidos a sus sentimientos.

Pude ver a través de sus ojos a Alysson y a mi, besándonos en el coche, en la playa esa mañana y el dolor en el corazón de Nessie, mi comportamiento de esa mañana y su preocupación. Puse mi mano sobre la suya y la llevé a mis labios.

- Me tienes demasiado mimada – dijo sonriéndome – además, en casa no dejan de repetirme que…

- El qué?

- Cuando veo que alguna chica tontea contigo, me dicen: tranquila, él es solo para ti, lo cual no comprendo del todo, pero supongo que me he acostumbrado a que siempre estés conmigo.

- Sabes que siempre estaré contigo.

- Y yo.

Acabamos abrazándonos con fuerza, y así permanecimos hasta que Alysson y Mark aparecieron a nuestro lado, con sus bolsas de deporte en sus manos.

- Nos vamos. Hoy es el aniversario de nuestros padres y debemos preparar la cena y todo lo demás. – dijo Mark sin mirarnos directamente, Alysson ni siquiera nos dirigió la palabra. – Encontraremos solos la salida.

Los dos se marcharon sin decir nada más, dejándonos en la terraza, sorprendidos y paralizados.

- ¿Que le has hechos a Mark? – pregunté volviéndome.

- Y tú a Alysson?

Los dos bajamos la vista, algo incómodos, y no pude evitar contarle la verdad a Ness. Seguía siendo mi mejor amiga, aunque mis sentimientos iban más lejos.

- Cuando subí a buscar mi camiseta, me encontré a Alysson en el baño. Parecía estar esperándome. Me llevó hasta el cuarto de baño y cerró la puerta. Estaba desnuda. – en cuanto dije eso, los ojos de Ness brillaron de ¿ira? – quería llegar a un punto que yo no estaba dispuesto a permitir.

- O sea, que la rechazaste?

- Si.

- Me pasó algo parecido con Mark.

- Que?! "como le haya echo algo…"

- He dicho parecido. Nos besamos, pero él quería llegar más lejos, pero yo no estaba preparada para ello.

- Le rechazaste?

- Si.

- Me parece que no volveremos a verlos.

- Lo se. – dijo esbozando una leve sonrisa. Me pareció más una sonrisa de alivio que de felicidad.

- ¿Como estás?

- Bastante cansada.

- Pues venga, a la cama. – dije cogiéndola de la mano. La subí a mi espalda y la llevé a caballito hasta su cama.

- Quédate a dormir conmigo… como hacíamos antes.

- Vale. - dije, tras pensarlo durante algunos segundos.

Me tumbé sobre la cama y Renesmee se tumbó a mi lado, acurrucándose contra mi cuerpo.

- Lamento haber sido tan imbécil ésta mañana. – dije acariciando su brazo.

- Lamento haber sido tan idiota toda la noche de ayer y todo el día de hoy. – dijo Ness, mirándome a los ojos.

- Perdonado/a. – dijimos los dos al mismo tiempo.

Renesmee me estuvo contándome la conversación que había tenido con su familia esa misma tarde. Alice había reiterado su amenaza de venir a revisar el armario de Ness.

- Me marcharía mañana mismo sin decírselo a nadie. Tú y yo solos, sin riesgo de que ni Alice, ni ninguno de la familia nos encuentre. – dijo susurrando contra mi pecho.

- Yo también. "Contigo me iría hasta el fin del mundo se hiciera falta." Duerme un poco. Mañana será otro día.

- Si...

Estuve despierto hasta que comprobé que Ness ya estaba dormida. Fui cerrando los ojos hasta que me quedé dormido, que fue a los pocos segundos.

No dormí demasiado bien esa noche. Estaba demasiado inquieto pensando en todo lo que había ocurrido, pero al sentir a Ness junto a mí… se me pasaba toda angustia que pudiera sentir. "cuan egoísta soy".

Me desperté, quedando deslumbrado por el sol de la mañana. Me levanté con cuidado, ya que seguía abrazado a mi ángel, en intentaba no despertarla. Miré a Ness de reojo y miré mis pantalones, todavía llevábamos el bañador puesto.

Fui hacia mi dormitorio intentando no hacer ruido, cogí la ropa que iba a ponerme ese día y me fui directo a la ducha.

En diez minutos estuve duchado y vestido, listo para enfrentarme a un nuevo día.