PARTE 7
Ross no durmió bien esa noche, quizás por la falta de los sedantes o quizás porque se sentía algo culpable por cómo había tratado a su prima y a su… enfermera. Verity era su prima favorita, dulce y generosa, había vivido siempre a merced de los berrinches de su padre y de la ineptitud de Francis. Ninguno de los dos comprendía cuanto dependían de ella, y ninguno jamás le había dado las gracias. Y ahora él la había tratado terriblemente. Debía tratar de controlar su temperamento, principalmente con las personas que aún se preocupaban por él. Eran muy pocas. Lo que lo llevó a pensar en la otra persona que había ofendido. No debía haberle hablado en ese tono a la enfermera, ¿Qué pensaría ella de él? Ross no sabía porque le interesaba su opinión, tal vez porque era la única persona con la que había tratado desde el día del accidente. Más bien, desde hacía meses. Debería decirle algo cuando la viera por la mañana.
Pero por la mañana Demelza no apareció. Ross despertó de su ligero sueño porque escucho el ruido de la vajilla y a alguien que estaba dentro de su habitación. Ross se giró esperando encontrar a su enfermera pero en su lugar estaba otra joven rubia.
"Buenos días Señor Poldark, ¿Ross? ¿Puedo llamarte así? Mi nombre es Caroline, ¿Está listo para desayunar?"
Ross se sintió muy confundido al encontrar a otra enfermera allí. ¿Acaso se había enojado con él? ¿Habría pedido que alguien la reemplazara?
"¿Adonde está la otra enfermera? La pelirroja…"
"¿Te refieres a Demelza? Hoy tiene el día libre…"
Demelza. Ross recién entonces se dio cuenta de que no sabía su nombre. "Pero no te preocupes, yo cuidaré bien de ti." Caroline continuaba diciendo. Si, Caroline era una excelente profesional también, pero su atención no era lo mismo para Ross cuyo humor se humor se volvió más oscuro con el paso de cada hora del día.
Demelza aprovechó su día libre para llevar a Julia a la playa. Decidió que un paciente no arruinaría su día, y trató de alejar sus pensamientos de Ross Poldark y su extraño comportamiento y el de toda su familia. Cuando volvió a trabajar el sábado se encontró con Caroline en la salita, ambas preparándose para empezar el día.
"¿Cómo está la pequeña Julia?"
"Creciendo más y más cada día. En cualquier momento ya va a empezar a caminar sola. Mira, ayer le saque una foto parada solita en la playa."
Ambas rieron mientras miraban las imágenes de la pequeña Julia en la playa, sus dos piernas gorditas firmes en la arena y otra con la pequeña sonriendo cuando cayó sentada a la húmeda arena.
"¿Alguna novedad aquí ayer?"
"No…" – dijo Caroline levantando sus cejas – "sólo que Poldark ha estado refunfuñando durante todo el día. Preguntó por ti en la mañana… No quiso comer, así que Dwight lo conectó de vuelta al suero."
"¿Tomó los analgésicos?"
La mirada de Caroline fue todo lo que necesito como respuesta. ¡Judas! Que hombre caprichoso, no podía seguir enojado por lo de la otra noche, su prima sólo estaba preocupada por el…
"Saldremos a tomar algo esta noche, ¿vienes?"
"Sabes que no puedo."
"O por favor, vamos Demelza! Nunca sales a ningún lado… Dwight me prometió que iba a ir, de seguro se alegrará de verte allí."
Caroline estaba perdidamente enamorada del Dr. Enys, no era la primera vez que intentaba arreglar una cita y llevaba a todos sus compañeros para intentar disimularlo. Lo gracioso era que Demelza sospechaba que a Dwight también le gustaba Caroline, pero no quería verse poco profesional al invitar una enfermera que trabajaba con él a salir.
"No sé Caroline, no tengo con quien dejar a Julia por la noche y mañana tengo guardia."
"Puedes dejarla en casa, al tío Ray no le molestara cuidarla por unas horas. Prométeme que al menos lo pensarás. Será divertido."
"Lo pensaré, Caroline." Dijo Demelza y ambas salieron de la sala a empezar su día.
Demelza decidió dejar a Ross Poldark para el final, tenía otros tres pacientes en su piso esa mañana. La puerta de su cuarto estaba algo entreabierta y Ross podía ver pasar un reflejo de pelo rojo de un lado a otro. Se preguntó si ella volvería a atenderlo, estaba a punto de tocar el timbre solicitando asistencia cuando finalmente llegó su turno y Demelza entró por su puerta cargando una bandeja con su desayuno. "Buenos días Señor Poldark." Lo saludo sin mirarlo y llevó la bandeja a la mesa con rueditas.
"Buenos días, Demelza." Dijo Ross. Demelza enderezó su espalda al oírlo pronunciar su nombre, era la primera vez que lo hacía. Sentía su mirada en ella mientras levantaba el respaldo de la cama y acercaba la mesita a su pecho. Su rostro estaba pálido y la barba había crecido de nuevo. Su pelo negro era una masa indescriptible sobre la almohada. El suero estaba nuevamente conectado a su brazo. Demelza lo miró a los ojos. "Esto no es un cambio favorable." Dijo, sus labios algo fruncidos y el tono de su voz sonaba a reproche.
"La comida es asquerosa." Dijo él.
"Si, pero aún así es mejor que tener una aguja inyectada a su brazo por donde lo alimentan. Gasta los recursos de los pacientes que si necesitan que les den suero."
Ross le sonrió. Demelza también lo hizo.
"Siento lo de la otra noche, como la traté. Estuve mal."
"Y yo le pido disculpas si me tomé libertades que no me correspondían. Ya no dejaré entrar a nadie a verlo fuera del horario de visitas."
Ambos respiraron aliviados. Y continuaron en silencio mientras Demelza le daba de beber su té con una bombilla. Las tostadas no estaban tan mal.
"Siento que no hemos sido presentados apropiadamente, soy Ross Poldark." Dijo cuando terminó el desayuno, sonando algo presuntuoso.
Demelza volvió a sonreírle "Demelza Carne. Mucho gusto señor Poldark."
"Puedes llamarme Ross."
"Mmm… no lo creo. No sería apropiado." Demelza retiró la mesita y volvió con un vaso con agua y las pastillas en sus dedos. Ross las tomó sin protestar.
