Bueno, chicas, este es el último capítulo, lo siento mucho. Pero si os quedais con hambre, va a haber epílogo, no muy largo, pero al menos para que sepais que es lo que pasa más adelante. Debo decir que me ha dado mucha verguenza escribir este capítulo, y eso que no llega a tener nada guarro del todo, pero yo soy así de tímida, qué le voy a hacer.

South Park pertenede a Trey y Matt, ese par de genios =D Y nada, a disfrutar del capítulo =)


VII

No hablé con Cartman durante el resto de la semana. No más de lo fundamental, por lo menos. Como ya he dicho, era inevitable que hablásemos, ya que estábamos en la misma pandilla, pero nuestra relación había cambiado mucho, y los demás lo notaron inmediatamente.

-¿Te pasa algo con Cartman? No discutís, apenas hablais. ¿La ha jodido de alguna manera? -me preguntó Stan en clase de matemáticas.

-No, simplemente, se estará haciendo mayor. Llevas razón, lleva mucho sin tocarme las narices.

Me sabía realmente mal mentir a Stan. Y estos últimos días parece que no era sincero con él ni una sola vez. No le había contado de la cita con Bebe el viernes, ni tampoco lo que había pasado con Cartman(por supuesto) Tenía que permanecer en silencio hasta que todo esto pasase.

Cartman y yo nos mirábamos muy de vez en cuando, en las clases, en el autobús, cuando salíamos con la pandilla...pero no habábamos. Cartman no se metía conmigo, y yo no me metía con él. Era como una especie de pacto silencioso.

Al fin llegó el viernes.

Bebe y yo decidimos ir a la bolera. Se había puesto guapísima, con unos pantalones cortos con medias debajo, botines y una camiseta azul clara que la favorecía un montón. Bebe no era la más guapa, pero desde luego sabía como sacarse partido.

-¿Sabes, Kyle? Has cambiado mucho. Estás más calladito, y como triste. Lo pensé el otro día, y se me pasó por la cabeza quedar contigo, a ver si te animaba un poco. ¿Qué pasa? -me preguntó Bebe mientras nos tomábamos un batido en las mesas de la bolera.

-No es que pase nada, Bebe, es que he discutido...bueno, con alguien importante. Se me pasará, no te preocupes - ¿era Cartman realmente tan importante para mi? -bueno, ¿y qué hay de ti? Tú también has cambiado -dije mirándola de arriba a abajo. Ella solo sonrió.

-Bueno, Kyle, una no puede estar siempre igual. Ya sabes que yo solía ser una marimacho, ¿te acuerdas? Que tiempo, Kyle. Pero ahora todos somos diferentes. Mira Stan, o mira Cartman, por ejemplo. No me puedes negar que está mucho más relajado. Y kenny está muy guapo -dijo Bebe riéndose. De verdad, no sé qué le veían a Kenny.

-Y tú también lo estás, Kyle -Bebe me sonrió. Y yo la devolví la sonrisa. De veras que esa chica me caía realmente bien. Pasamos una tarde muy agradable. Mi madre se sorprendió mucho al ver que llevaba una chica a casa, pero no dijo nada. Desde luego, para ella era mejor que Cartman.

Y a mí, era lo que más me convenía. Bebe era estupenda con los videojuegos, y me dió una buena paliza, ante mi mirada atónita ella reía, comentando que apostaba a que eso no me lo esperaba.

Al final, cuando ya sólo quedaba un cuarto de hora para que Bebe se marchara, terminamos los dos tendidos boca arriba en mi cama.

Bebe me miró, y me acarició los rizos rojos. No me suele gustar que me toquen el pelo, pero hay situaciones y situaciones.

-De verdad que has cambiado, Kyle...-dijo Bebe, acercándose cada vez más a mí. No la detuve. Y entonces sus labios estaban contra los míos.

Bebe profundizó el beso, tal como había hecho yo con Cartman días atrás (por mucha verguenza que me diera recordarlo) y terminó encima mía, besándome con lengua y acariciándome el pelo.

Llevé mis manos a su cabello. Bebe estaba fría, y yo también estaba frío. El pelo de Bebe era rizado, y el mío también. Bebe era delgada, y tenía buen cuerpo. Pero yo también era delgado.

Y pensé en Cartman, y me asusté.

Aparté a Bebe de golpe, sintiéndome tremendamente mal por ella, por Cartman, por mí mismo.

-¿Qué pasa Kyle, no quieres?...

-No es eso Bebe. Eres estupenda, y muchos chicos darían lo que fuera por estar contigo, pero...

-Pero hay otra persona -dijo Bebe, sonriendo.

-Sí, más o menos...no puedo, lo siento. Me lo he pasado muy bien contigo, de verdad. Espero que podamos repetirlo. Lo de salier, me refiero...

-Claro, Kyle, cuando tú quieras. Me voy a ir yendo, entonces.

Bebe cogió su abrigo, se levantó de la cama, y se dirigió a la puerta.

-Kyle...-dijo antes de cerrar -esa chica...es afortunada -me dijo, con una sonrisa en los labios.

Me quedé solo en mi habitación. ¿Qué había pasado? ¿Por qué me había sentido culpable? ¿Por qué Cartman? ¿Por qué no otra persona? ¿Por qué tenía que ser yo de esa manera?

Me sentía bastante jodido. Me sentía culpable, y me sentía apagado. Pero sobre todo, me sentía mal conmigo mismo, y con Cartman.

No podía aceptar el hecho de que tenía sentimientos por un chico. Para mí eso era una verguenza, para mis padres sería una verguenza, para mis amigos sería una verguenza, y para Cartman era una verguenza, tanto que no quería ni hablar de ello.

Y lo peor es que había dado de lado a una chica maravillosa sólo por el simple hecho de que había pensado en un beso que nunca debió pasar.

No quería derrumbarme ni llorar, sino que debía de afrontar la situación como realmente era. Nadie podía enterarse, y nadie iba a hacerlo. Menos Cartman, tenía que aclarar las cosas con él, aunque me costase más que su amistad, aunque me costase mi reputación, pero era algo que no se podía dejar en suspensión.

Pasaron exactamente dos semanas desde que pasó lo de Cartman. Dos semanas. Él parecía estar estupendamente. Me miraba, no me miraba, pero a parte de eso me ignoraba, como yo a él.

Entonces llegó el día. Era la hora de comer, en el instituto. Estábamos sentados todos en la mesa, con nuestras bandejas en frente.

-¿Dónde vas, Cartman? -preguntó Stan, que estaba al lado mío, como siempre.

-Voy a recoger el libro de biología a clase, se me ha olvidado.

Cuando Cartman salió del comedor, me levanté yo detrás de él.

-A mí también se me han olvidado unos apuntes, ahora mismo vengo.

Ese era el momento, y ese era el día. Me dirigí a la clase, donde sabía que encontraría a Cartman. Las señoras de la limpieza ya estaban cerrando las clases y limpiando los pasillos de los cursos superiores, Por lo que todo estaba prácticamente vacío en el instituto. Seguía nublado, pero los días eran más alegres que anteriormente.

-Kyle -me dijo Cartman cuando me vió entrar a la clase y cerrar la puerta detrás de mí -no te había oído. ¿Has estado detrás todo el rato?

-Sí -respondí, secamente. Mi estado había empeorado un poco en estas últimas semanas, debido a que le habíoa estado dando muchas vueltas a la cabeza, lo que me había causado dormir bastante poco -tenemos que hablar Cartman. Más bien...tengo que hablar yo. Simplemente quiero que intentes escucharme hasta el final.

Cartman frunció el ceño y se sentó encima de una de las mensas, mirándome -adelante. Dí lo que quieras. Tengo todo el tiempo del mundo, Kahl.

Respiré profundamente, y me senté en la mesa que había en frente de donde Cartman estaba. Cogí aire de nuevo.

-Cartman...puede que después de esto ya no me veas igual. Quiero decir, incluso puede que me aborrezcas. Ya sé...ya sé que no se puede decir que hayamos sido nunca íntimos, pero...pero esto puede acabar realmente nuestra relación, o como se diga. ¿Me sigues?

Cartman calló.

-¿Sabes? He estado pensando Cartman. Y me ha costado llegar a la conclusión a la que he llegado. Pero he llegado, y ya no hay vuelta atrás. Y tú estás aludido por el tema, así que creo que tienes derecho a saber lo que te voy a decir. Así que escucha. Sabes lo que pasó hace tres semanas. Estoy seguro de que no te has olvidado, de que te acuerdas perfectamente. No te hagas el tonto.

-Kyle...

-Déjame terminar. Yo...bueno, desde entonces, han pasado cosas Cartman. Tú has pasado de mí, pero yo de ti no. Sé que has estado ahí, aunque me hayas ignorado por completo. No podemos pasar sin hablarnos toda la vida, asi que creo que es hora de ponerle un final a todo esto. Cartman, el beso que...que te di, que nos dimos. Me gustó. Más que otros besos. Yo...sé...sé en que situación me deja eso. Sé en lo que me convierte. Sé que clase de persona me hace, y las consecuencias que trae. Pero no me voy a echar atrás. No quiero que nadie se entere, pero eso no significa que no lo pueda admitir para mí mismo. Y para tí. Entiendo...entiendo que ahora me desprecies, si es que me puedes despreciar más aún. Creía que no podrías, pero aún así...Bueno, sólo quería que lo supieras, Cartman. Tú me...bueno, yo...siento cosas. Por tí. Y ya está. Puedes no volverme a hablar si quieres, puede que me tengas asco, pero por favor, no se lo digas a nadie. Creo que has cambiado, y creo que puedes, por lo menos, entender lo que esto significa para mi. Eso era todo.

Volví a coger aire, me levanté, y me apresuré a dejar la clase. Peró una mano sujetó mi brazo firmemente, lo que me impidió seguir moviendome. El golpe o el empujón que esperaba nunca llegaron, así que no me quedó otro remedio que quedarme inmóvil.

-Creo que aún te falta escuchar mi opinión en todo esto, ¿no, Kahl?

Cartman se puso frente a mí. Me recordé a mi mismo lo realmente alto que era. Le miré a los ojos, carentes de ningún tipo de emoción. Como estaban de costumbre.

Miles de cosas se pasaron por mi cabeza en ese momento. Nuestra infancia, nuestra panda, la de toda la vida, Bebe, mis padres, mis amigos...en ese momento me dió la sensación de que todos nos estaban mirando, a pesar de que sabía que era mentira.

Pero me dió igual.

Me incliné y rodeé el cuello de Cartman con mis brazos. Y todo salió. Le besé, dejándole con los ojos muy abiertos, me agarré fuerte a él, lo que causó que abriera la boca para quejarse y profundicé el beso, tocando su lengua con la mía, hasta que por fin, respondió. Le acaricié el pelo, suave, liso, castaño.

Cartman era cálido. Y yo tenía frío.Y eso era todo lo que necesitaba.

Gemí en el beso mientras Cartman me tumbaba encima de los pupitres donde me encontraba. De repente, sentía mucho calor, y respiraba ansiosamente. Supongo que era porque era la primera vez que llegaba tan lejos con alguien.

Cartman rompió el beso, me miró y empezó a besarme por el cuello, mientras metía la mano por debajo de mi camiseta y la dirigía hacia arriba, provocandome escalofríos intensos...

-Kyle...-me susurró Cartman al oído -esto es lo único que puedo darte...esto es lo único que podemos tener...

En ese momento y con esas palabras, la realidad me agitó de golpe, y se derrumbó encima mía. Todas las piedras que había quitado de mi espalda esos días volvieron a caer sobre ella, todos los prejuicios, toda la verguenza. Separé a Cartman suavemente de mí, y él no se opuso. Quedamos frente a frente de nuevo.

Esta vez yo miraba al suelo.

-Kyle, yo no puedo...darte lo que tú quieres. Yo no soy así, Kyle, yo quiero tener una novia algún día, y una familia. Y creo que tú también. No puede ser Kyle. Aunque quiera...aunque quieras tú...esto no va a llegar más lejos, porque esto no tiene futuro. Lo siento.

Miré a Cartman. Y sonreí.

-Lo sé -dije, acercándome, y acariciándole el pelo.

Cartman sonrió.

Y yo dejé de tener frío.


Bueno, es un final algo seco, así que os he puesto un epílogo. Quería una historia normalita, no me he esforzado demasiado, y todo ha surgido al paso, ¿qué os parece? Muchas gracias a mis lectoras/es, y un saludazo!

Suena un poco tonto, pero los reviews me hacen ilusión, así que podeis dejar alguno, no me va a molestar en absoluto. =D