Fics Basado en la serie Yu Yu Hakusho
Continua después de: Libro II YYH: La Diosa del Makai.
Libro III YYH: Más allá de la oscuridad
Por DarkCryonic
Chile 2005
Cap. 7
Esto perpetua
(Que dure para siempre)
.....
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-- Será mejor que entremos. Estaremos mejor en la cueva que aquí, Kurama-sama.-- En ese momento un grupo de personas salieron de la cueva para ayudar a los heridos a entrar. Kurama se puso de pie con intensión de volver al bosque, pero su cuerpo se negaba a dar un paso. Estaba demasiado cansado y aún no había visto a la pequeña de cabellos oscuros.
Otro de los hombres se acercó a él y le dijo:
-- Kurama-sama, adentro podrá descansar y comer.
Kurama sólo asintió y se dejó conducir por el hombre.
Cuando entró a la cueva se dio cuenta que en ella estaba la mayoría de la gente del pueblo, y entre ellos la anciana y la pequeña de cabellos negros, quien al verlo corrió hacia él y se abrazo a sus piernas. Kurama pasó sus manos heridas por la pequeña cabeza.
La anciana lo acercó al fuego y lo hizo sentarse junto a ella y la pequeña. Los demás parecían cuidar de los heridos y encargarse de algunas otras cosas. Pero Kurama notaba que todos parecían estar emocionados de tenerlo allí. ¿Sería que aún creían que él era el dichoso Espíritu de Plata? ¿Y si lo era, en verdad? ¿Qué otra explicación cabría a sus extrañas sensaciones?
-- Sabíamos que vendría, Kurama sama.-- Dijo la mujer mientras acercaba un plato de madera con comida a Kurama.
-- ¿Qué pasó? -- Preguntó Kurama recibiendo el plato y dejándolo frente a él, sin comer.
-- Nuestro pueblo sólo resiste vivir entre el hielo. Así que volvimos. Pero una avalancha nos atrapó aquí mientras descansábamos para seguir nuestro viaje hacia las más altas montañas...
-- Hm...
-- Agradecemos que viniera a ayudarnos...
-- Aún así murieron algunos.-- Murmuró Youko mirando el fuego. La pequeña estaba sentada junto a él sonriendo.
-- Pero usted salvó a varios.-- Dijo la voz de un hombre de mediana edad de grandes ojos negros.
"Esos ojos... sí, debe ser el padre de la pequeña"-- Pensó Kurama.
-- Necesito saber que pasa...-- Dijo Kurama.
-- La profecía se cumple y ya estás con nosotros...-- Dijo la pequeña.
-- Pequeña Haru...-- Murmuró la mujer mayor.
-- ¿La profecía?-- Preguntó Kurama mirando a la mujer.
-- Los hielos se derriten...
-- ¿Y qué tiene que ver eso conmigo?-- Preguntó fríamente el Youko.
-- Sólo el legendario Espíritu de Plata (gin no rei) puede hacer que las montañas vuelvan a ser seguras para nuestro pueblo.-- Dijo el hombre.
Kurama paseó su mirada por la cueva. Todos parecían atentos a la conversación. ¿Sería que todo lo que decían era verdad?
-- ¿Y por qué debería creer que yo soy el que creen que soy? -- Preguntó Kurama cerrando sus ojos.
-- ¿Cómo explica que esté aquí?-- Preguntó la pequeña sorprendiendo al resto y provocando que Kurama abriera los ojos y los fijara en ella.
-- Pareces muy segura.-- Dijo Kurama entrecerrando sus ojos. Haru sonrió. El kitsune respondió el gesto con una leve sonrisa. -- ¿Y qué se supone que debe hacer el Espíritu de plata para volver a las montañas a la normalidad?-- Preguntó dirigiendo la vista a la mujer.
--Una promesa...-- Dijo la mujer sacando una rosa roja de entre sus ropas, y dándosela a Kurama. Nunca le había parecido tan perfecta una flor. Una rosa roja como la sangre y tan bella a la vista como un atardecer.
-- Hermosa...-- Murmuró el kitsune.-- ¿Una promesa?
-- Así es...-- Murmuró la anciana, viendo cuando Kurama se ponía de pie y caminaba entre todos hacia la entrada de la cueva con la rosa entre las manos.
Kurama no sabía cómo, pero ya sabía que hacer...
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Makai
-- Con este aparato estamos igual de perdidos.-- Dijo Kuwabara cansado de ver a Urameshi rastrear a sus compañeros sin ningún resultado.
-- No me distraigas, Ya daremos con ellos.-- Dijo Yusuke con la vista pegada en el aparato.-- ¡Bingo! -- Gritó al escuchar el "pip... pip... pip" que venía de la máquina mientras una flecha apuntaba hacia el norte.
-- ¿Y qué hay al norte?-- Preguntó Kuwabara.
-- Nieve... Mucha, pero mucha nieve.-- Dijo Urameshi antes de echarse a correr en esa dirección.
-- ¡Espera Urameshi!
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-- ¿Una promesa?-- Dijo Hiei en voz alta, aún con los ojos cerrados.-- Así que a fin de cuentas si cumples tus promesas.-- Dijo Hiei abriendo los ojos.
Kurama estaba frente a él, aún sentado con las piernas cruzadas y los ojos cerrados.
-- Hiei... Si yo muero...-- Dijo Kurama sin cambiar de postura.-- Quiero que sepas que te considero mi mejor amigo.-- Dijo el youko.
-- No digas estupideces... No te vas a morir...-- Dijo Hiei con un dejo de enfado.-- Además si lo que me contaste es verdad... Sólo debes volver a ese lugar y ya... -- Dijo el youkai de fuego perdiendo sus ojos en las llamas frente a él.
-- Pero... -- El kitsune calló.
-- Estar vivo es lo que cuenta.-- Murmuró Hiei.
-- Como Shuuichi ya tenía decidido mi destino, pero ahora...-- Kurama abrió los ojos.-- …que los recuerdos volvieron me doy cuanta de que mi vida nunca me a pertenecido, que no tengo el derecho de decidir sobre el fin de ella.-- Dijo mirando el fuego.
-- Aún no entiendo cómo siendo reencarnación de una deidad, pudiste ser Youko Kurama...
Kurama entendió a que se refería. Su vida como youko kitsune no era ningún ejemplo... era verdad, era cualquier cosa menos santo... Entonces, ¿por qué?
-- Sólo soy Gin no Rei cuando ellos me necesitan... El resto del tiempo soy Kurama.-- Dijo el de ojos dorados.
-- Hm
-- ¿No quieres saber que fue lo que prometí?-- Preguntó el Youko.
-- Hmm...-- Hiei miro al kitsune, algo en su interior prefería no saberlo.-- Ahora entiendo porque esa bruja te quería a su lado.-- Dijo Hiei cambiando el tema.
Kurama sonrió divertido.
-- No creo que ella lo supiese...
-- Era una diosa... Debió saberlo...-- Murmuró Hiei cerrando los ojos.
-- ¿En verdad, no quieres saber?-- Preguntó Kurama.
-- ¿Por qué tanto interés en que sepa que prometiste?-- Preguntó enfadado el youkai de fuego clavando sus escarlatas ojos en su amigo.
-- No lo sé.
-- Hmmm
-- Sabes, es curioso que siendo amigos tanto tiempo no nos hayamos dado cuenta de que hay una conexión entre nosotros.
-- ¿hm?
-- Un medio Koorime y una deidad de hielo.-- Dijo Kurama medio divertido.
-- Quizás es la explicación al hecho de que te aguante.-- Dijo Hiei medio sonriendo.
Kurama lo miró entrecerrando los ojos.
-- ¿Pensé que el que te aguantaba era yo?-- Dijo el kitsune.
-- Mas bien es tu parte ningen.-- Dijo Hiei.
-- Él y yo somos el mismo...-- Murmuro el Youko.
-- Más bien son tres; tú, Shuuichi y Gin no rei.-- Dijo Hiei mirando el techo de la cueva, infligiéndole a su voz un tono de sarcasmo.
Kurama no pudo evitar soltar una carcajada. Hiei también rió. Por un momento olvidaron donde estaban y por qué estaban allí.
Después de unos minutos, Kurama se puso de pie.
-- Debemos continuar...
Hiei asintió y extinguió el fuego.
En menos de 5 minutos estaban caminando en medio de la nieve. El cielo parecía más calmado. En poco tiempo llegarían.
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Camino a las montañas de hielo.
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-- Está helando.-- Dijo Kuwabara mientras seguía a Yusuke en medio del bosque.
-- No seas debilucho.-- Dijo Urameshi mientras observaba la aguja del radar.
-- ¿Por qué no habrán elegido un lugar más cálido para ir?-- Dijo Kuwabara mientras un grupo de enredaderas frente a ellos, que Yusuke no había notado por ir pendiente del radar.-- ¿Urameshi?
-- Mm... ¿Qué quieres?
-- Creo que vamos en buen rumbo.-- Dijo Kuwabara medio riendo. Lo que provocó que Yusuke mirara a su alrededor y notara a una docena de lobos colgando de diferentes formas enredados en plantas. Parecían estar dormidos.
-- ¿Están dormidos?-- Preguntó Urameshi.
-- ¿Qué más pueden hacer?-- Dijo Kazuma Kuwabara.-- Si fue Kurama el que les hizo eso, estarán allí hasta que él mismo los baje.-- Dijo el pelinaranjo mientras miraba hacia las montañas de hielo que ya se podían ver en el horizonte.
-- Vamos, no perdamos tiempo...-- Dijo Yusuke echándose a caminar con rapidez.
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Fin capítulo 7
Continuará.
DarkCryonic
Noviembre-2005.
