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Buenas buenas, feliz navidad, feliz año nuevo, feliz carnaval, halloween y demases fiestas. (ok no.) Esta vez no tengo mucho que decir mas que MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS a

leonhardtrose (muchas Gracias, por ser primer review te regalo un vaso con agua bien fría (?)

Carmen (donde esta la galleta, donde? 0.0)

Guest (muchas gracias, aqui esta lo que esperabas!) y gracias por los follows! De verdad lo aprecio muchísimo.

Hoy no tengo mucho que decir, asi que entrandole pues.

Disclaimer: Shingeki No Kyojin no es mio, tampoco Levi, ellos son propiedad de Hajime Isayama. La historia si es mia.


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Nocturno

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Abriste los ojos de par en par, mirando fijamente por al menos dos horas el techo de tu dormitorio. No tenías sueño, de hecho, por alguna razón en aquellos días no habías podido dormir bien. Cuando no era el insomnio, eran las variadas y vividas pesadillas las que te despertaban, causándote cansancio, mal humor y ojeras en el día. Hoy por ejemplo habías dormido al menos una hora antes de que una pesadilla de esas que tu conocías te atacase, despertándote y haciendo que sufrieses de insomnio. Tenías sed, calor y estabas empapada debido a que durante la pesadilla habías sudado y jadeado durante todo el rato. Suspiraste derrotada y decidiste que mejor era darte un baño y luego ir a la cocina a buscar algo de tomar, así que te levantaste, buscaste un camisón limpio y una toalla, rascaste tu cabeza por encima de tus cabellos enmarañados y con paso silencioso para no despertar a nadie más, te encaminaste al baño.

Unos minutos después saliste con el cabello peinado y húmedo, caminando por el pasillo solitario para llegar a la cocina. Estabas cansada, deseabas dormir, pero sabias que en cuanto tocases la cama no podrías descansar, así que, mientras por fin llegabas a la cocina, decidiste que tal vez podrías bajar un rato a los establos y juguetear un rato con tu yegua.

Bebiste del agua, limpiaste el vaso y con paso pesado caminaste de nuevo hacia el pasillo. Quien te viera en ese momento, con aquel camisón blanco transparenton y las negruscas ojeras bajo tus ojos, pensaría que se trataba de un espíritu que vagaba, penando por los pasillos del castillo. Sonreíste ligeramente ante tu propio pensamiento mientras las puertas pasaban frente a tus ojos, sintiendo de vez en cuando una ligera ráfaga de viento helado mover tu cabello y ropa.

"Si, se asustarían si me vieran, creerían que soy un fant-..."

Escuchaste una puerta abrirse justo a tu lado, haciéndote gritar y saltar hasta pegar la espalda contra la pared tras tuyo, mirando aterrorizada la figura de...

-¿L-L-Levi-Heichō...?- susurraste, aun con los puños cerrados y los brazos en alto, a la defensiva... Antes de procesar bien quien era él, quien eras tú y en donde demonios estaban ubicados en tiempo y espacio. Si, una fantasma que se asustaba, hermoso. —¡A-ah! ¡B-buenas noches, Levi-Heichō!- casi chillaste, haciendo el saludo de la Legión.

Levi, a su vez, te miró como si fuese la idiota más grande del universo. -...Son casi las tres de la mañana, todos están dormidos, mocosa.- dijo lo obvio mientras se cruzaba de brazos.

Tú te sonrojaste furiosamente, dejando de saludar y encogiéndote sobre ti misma, avergonzada. —P-perdón...- susurraste, maldiciéndote por siempre actuar como una idiota frente a él. Incluso cuando tenían ya un mes juntos, seguías siendo torpe cuando lo tenías cerca.

El Lance Corporal no cambio su expresión de amargura. —¿Qué demonios haces deambulando por aquí a estas horas?- te preguntó, saliendo al pasillo mientras cerraba la puerta tras de sí. Sentiste entonces como su miraba te escaneaba de pies a cabeza, haciéndote temblar. —Y con esa apariencia... ¿Es que acaso estas planeando hacerle una broma pesada a alguien?

Tu apartaste la mirada al final del pasillo, retorciendote las manos tras la espalda. —Y-yo... No tengo sueño.- susurraste lo último, bajando la cabeza. No tenias una verdadera excusa y aun si la tuvieras, él no era de los que se las tragaba. —Lo sé, regresaré a mi dormitorio. Siento las molesti-...-

Te callaste cuando viste a Levi ignorar por completo tus balbuceos y tomar una de tus muñecas, comenzando a caminar mientras casi te llevaba a rastras tras él. —Andando, mocosa.- te ordenó, y tú no pudiste hacer más que seguirlo en silencio. Claro que habías notado las mejillas rosadas del Lance Corporal.

Caminaron en silencio por los largos pasillos del cuartel por al menos cinco minutos, el dormitorio del moreno estaba bastante apartado, de hecho, prácticamente estaba del lado contrario a donde estaba el tuyo, en una de las torres más alejadas del castillo. Mientras tanto, eras incapaz de pensar en otra cosa mas que su mano sobre tu muñeca, haciendo arder tu piel con ese simple e inocente toque. A pesar de la cantidad de tiempo, como él mismo había advertido al comienzo, habían sido raras las veces en las que habían logrado estar juntos y a solas, y no habían hecho mucho mas que estar en silencio por esos cortos y escasos minutos (aunque probablemente no hubiesen hecho mucho mas que eso debido a tu estúpida timidez con él).

Solo cuando comenzaban a subir las escaleras de la torre él rompió el silencio, sin detenerse, sin mirarte si quiera.

-¿Por qué no puedes dormir?

Por un momento pensaste que su voz había sido tu imaginación, así que seguiste observando su mano, él no te había soltado en todo aquel tiempo y eso te ponía sin duda nerviosa.

-¡Oi!- te llamó, haciéndote saltar en tu sitio, clavando tus ojos en él en un segundo.

-¡P-perdón! ¿Dijo algo?

-¿Por qué no puedes dormir, cabeza de chorlito?- te repitió con molestia.

Tú le miraste por un largo minuto antes de apartar la mirada, clavándola en las piedras de los muros, incapaz de verle. —Es solo una tontería. He estado así por días, así que tal vez sol-...

-¿Acaso tienes pesadillas?

Se detuvieron en mitad de las escaleras, tú le miraste primero sorprendida al ver que había leído tu mente, luego, a toda costa, intentaste evitar su mirada. Eras un soldado, alguien que se enfrentaba a la muerte y el pánico a diario. Una simple pesadilla no debería quitarte el sueño. Pero lo hacía, mas aun cuando soñabas cosas como la muerte de todos tus seres queridos.

Soltaste su mano, dejando caer la tuya en el aire antes de girarte para bajar la escaleras, sintiéndote patética. No era la primera vez que intentaba consolarte tras una pesadilla, y realmente no querías terminar lloriqueando como nena como la ultima vez que lo había hecho, durante aquel viaje a tu pueblo natal.

-No es nada.- susurraste, intentando ocultar el frió que sentiste cuando le soltaste, girándote para bajar las escaleras. No podías jamás ser débil ante él, el Soldado Más Fuerte de la Humanidad jamás querría a una "mocosa debilucha y cobarde" como su compañera. —Soy una soldado de la Legión de Exploración, una pesadilla no es nada para mí. No es nada. Iré a acostarme.-

Ya estabas tres escalones más abajo cuando, y sin habértelo siquiera imaginado, Levi soltó algo que pensabas imposible que te llegase a decir, o en primer lugar, que le llegase a pasar.

-Todas las noches tengo pesadillas.

Detuviste tus pasos mirando hacia adelante por un momento, mientras la voz de Levi, sus palabras rebotaban en tus oídos, dejándote desconcertada por un largo minuto antes de poder girar la cabeza y mirarle por sobre el hombro. Él estaba allí, parado, mirándote fijamente sin cambiar su expresión.

-Algunas veces son recuerdos... Recuerdos de las batallas, de las muertes que he presenciado, remordimientos por las cagadas que he cometido durante toda mi vida. Otras veces, sueño que la cago de una manera impresionante, y que por mi culpa todos mueren... Pero la que más odio...- apretó los puños. -La pesadilla que mas me jode es esa en donde tu salvas mi vida...- su mirada lentamente se volvió sombría delante de tus ojos, mirando entonces al suelo. -...Y mueres devorada por titanes.-

Tragaste duro, abriendo los ojos de par en par y retrocediste en las escaleras. Era eso... Era ese el mismo sueño que acababas de tener, pero a la inversa. Normalmente te veías atormentada por pesadillas en donde observabas morir a tus tres antiguos amigos ante tus propios ojos, sin poder salvarlos, otras eran pesadillas en donde tus hermanos eran atados a postes y apedreados hasta morir a manos de los pueblerinos de Marhjul... Pero esta vez, El Lance Corporal te salvaba a ti de los titanes, y por tu culpa era devorado por ellos, siendo despedazado ante tus ojos.

El simple hecho de recordarlo, sentir la sangre salpicándote la cara, fue suficiente como para hacerte temblar de terror.

Miraste al suelo, sintiendo las lágrimas intentando llenar tus ojos, luchando contra ellas cuando observaste la mano de Levi extenderse hacia ti. Levantaste la cabeza y le miraste, ahogando los sollozos. Él te miraba con esos ojos fríos... Pero podías ver lo que te estaba ofreciendo, la pregunta silenciosa tras los orbes grises y el gesto de su mano extendida, esperando por ti.

Tomaste su mano y te dejaste llevar por él, subiendo la escalera hasta su dormitorio. Era la primera vez que entrabas en él, por lo que fue interesante el ver que su habitación era casi igual que su dueño, bastante aislada y difícil de llegar a ella, sí, pero cálida y perfectamente limpia y ordenada.

Te detuviste en la puerta, observándolo dejar su chaqueta en el cesto de ropa sucia a un lado de la estancia, encender el candelabro junto a la cama y luego sacarse el cravat del cuello antes de que pareciera recordar que no estaba solo, girándose por sobre el hombro para mirarte. —¿Qué haces allí parada?-

-C-con permiso.- susurraste tan rápido que sonó extraño, obedeciendo y cerrando la puerta detrás de ti, pero quedándote allí, de nuevo parada en medio de la habitación. Levi a su vez te miró con cara de pocos amigos mientras se sentaba al borde de la cama y se sacaba las botas, dejándolas junto a la cama en donde no estorbaran.

Avergonzada al ver que se estaba desnudando —a pesar de que, teóricamente, no había hecho más que quitarse los zapatos- Tú le frunciste el ceño de vuelta, perdiendo los nervios pero comenzando a desconfiar. Allí venía otro episodio de "Enano Pervertido de Mierda" —¿Q-que está planeando?-

El Lance Corporal suspiró (o gruñó, no estabas segura), doblando el cravat y metiéndolo en un cajón de la mesa de noche junto a la cama. —Aunque luces demasiado bien en ese camisón, no tengo planeado intentar convencerte esta noche de que seas mía, ... .- dijo nombrándote con molestia. —Solo quiero estar un rato contigo ¿Acaso eso es imposible?-

Avergonzada y molesta, te cruzaste de brazos y le diste la espalda, soltando un —Hmpt.- parecido a los "Tch" que él soltaba. Sorprendentemente, el Lance Corporal Levi era un hombre bastante "sexual", del tipo que insistía y luchaba hasta que obtenía lo que deseaba —en ese caso, deseaba acostarse específicamente contigo y te lo había dejado claro desde el principio de la relación, sin demasiada sutileza.-

Mientras, Levi se sacaba las correas del cuerpo y las guardaba junto con las botas en el armario. Por el sonido de la ropa, supusiste que se estaba quitando la camisa, y luego, por el suave chirrido de la cama, supiste que se había sentado en ella. -Ya puedes girarte, virgen inocente.- se burló, haciéndote gruñir y obedecerlo, dispuesta a golpearlo.

-¿A quién mierda le dice inocen-...?- la saliva se quedó atorada en tu garganta cuando viste el escultural torso del Lance Corporal desnudo, dejando ver el fuerte pecho y abdominales marcados, los brazos delgados pero musculosos y la piel pálida y sin vello alguno. Sentiste tu rostro arder al ver que también llevaba los pantalones desabrochados, dejando ver un poco de su ropa interior...

Y hecha una furia, te acercaste hasta él, sujetándole de un brazo. —¡Usted, indecente enano pervertido! ¡Acaba de decir que no intentaría nada hoy! ¡Retorcido!- gruñiste, empujándolo con rabia hasta que cayó en la cama.

Levi te miró enojado desde su sitio. —¡No he hecho nada, grandísima...!- y entonces dejó de hablar cuando una idea pareció llegar a su cabeza, dejándolo con expresión perdida por medio segundo antes de que una torcida sonrisa le recorriera el rostro. —Espera... ¿Es que acaso pensaste que me he desnudado para seducirte? ...¿O es que acaso te ha gustado lo que ves?...-

Convertida en un demonio por la vergüenza, te abalanzaste sobre él para hacerle pagar por sus insinuaciones, pero había sido muy estúpido pensar que podrías ganarle en fuerza al Soldado mas Fuerte de la Humanidad; él no hizo demasiado esfuerzo en sujetar tus muñecas y tomar el control de la situación, tumbándote bajo suyo en la cama hasta que dejaste de forcejear, clavando su intensa mirada sobre ti hasta que no tuviste más opción que mirarle de regreso, sintiendo tu corazón latir fuerte contra tu pecho al tenerle a gatas sobre ti, cerca, demasiado para tu salud emocional. Te sonrojaste cuando él se inclinó para acercar su rostro al tuyo, robándote el aliento cuando rozo suavemente su nariz contra la tuya.

Cerraste los ojos y sollozaste, apartando el rostro a un lado con vergüenza, evitando mirarle a los ojos para no perderte en ellos, hundiéndote en la cama lo mas posible para alejarte de su agarre. A pesar de haber pasado ya un mes desde que habían empezado a estar juntos, aún no te acostumbrabas a que alguien fuese tan intimo contigo, mucho menos alguien como él, quien normalmente era frió y distante.

Levi suspiró derrotado ante tu reacción, y solo cuando él se alejó un poco fuiste capaz de abrir los ojos de nuevo y relajarte. Él te miraba desde su altura, desolado, y tú sabías bien que eso era por tu culpa.

Por tus propias inseguridades.

-Luces cansada.- dijo, apartando la mirada para ocultar lo que sus ojos podían llegar a mostrarte, soltando tus muñecas y sentándose en un lado de la cama, apartando las sabanas. —Ven, ya es tarde.-

Asentiste obediente, no querías decepcionarlo más. Metiéndote en el lado contrario de la cama antes de que él te imitara, recostándose frente a ti, cubriéndolos a ambos con las sabanas antes de apagar las velas, dejando que solo la luz de la luna iluminara la cama. Aun sin poder distinguir figuras, sentiste que él te rodeaba con sus brazos y hundía su rostro contra tu cuello, aspirando el aroma de tu cabello, haciéndote tensar y estremecer de nuevo.

Mientras estaban juntos, él siempre actuaba como si necesitase tenerte cerca, lo mas cerca posible de él, para poder siquiera seguir respirando. No era como si tu no te sintieras desolada al estar lejos suyo, lo hacías, pero era como aquella historia que habías leído hacia unos días atrás sobre un personaje de la mitología "griega", un tal Icaro... Sentías como si fueses a quemarte en cualquier momento si te acercabas demasiado a Levi.

Por un momento dejaste ese pensamiento de lado cuando cierto recuerdo llego a tu cabeza, haciéndote fruncir el ceño, confundida. -...Dormir juntos...- susurraste, tras un largo minuto de silencio. -¿No van a meterle preso por esto, Heichō?-

Sentiste sus músculos tensarse, probablemente estaba poniendo también cara de terror, estaba recordando los quince años de diferencia entre él y tu. Habías aprendido que era un arma infalible para hacerlo aterrorizarse ante el hecho de verse metido en severos problemas con la ley por pederastia, al parecer olvidando que tu eras "biologicamente" ya una mujer.

-Mierda...- lo escuchaste susurrar, mas luego, tras pensarlo un rato, se alejó lo suficiente como para enfrentarte, mirándote con cara de pocos amigos mientras tu intentabas ocultar tu sonrisa sin buenos resultados. -Te gusta el terror psicológico, ¿Verdad, Diamant D'Hiver? Con razón tienes pesadillas. La culpa te carcome.-

Soltaste un par de risas antes de que la palabra culpa hiciera brotar otros pensamientos en tus recuerdo, borrando lenta pero seguramente tu sonrisa, apagando el brillo en tus ojos mientras recordabas la culpa que ciertamente te carcomía en cada pesadilla. Tu no habías visto cientos morir como Levi lo había hecho, tu mente era débil, incapaz de cargar con la culpa de tres muertes, no eras capaz de dejar de culparte o de perdonarte a ti misma, las pesadillas te atacarían probablemente por el resto de tu vida y lo sabias...

-Si... Algo así...

Pero no eras tan valiente como Levi. Querías que se detuvieran por un rato, al menos una noche.

-...Estoy seguro de que no quieres tener más pesadillas... Yo también estoy cansado de tenerlas.- le escuchaste suspirar tras un largo minuto de silencio en el que te habías sumido al estar pensando, abrazándote más fuerte contra él, soltando el aliento contra tu piel y haciéndola erizar por su calidez. Fue como si hubiese estado leyendo tus pensamientos. —Por favor... Solo esta noche...-

Tú abriste los ojos de par en par, la manera en que te rogaba que te quedaras allí, la manera en que sentía lo mismo que tu... Comprendiste porqué sus pesadillas más aterradoras eran aquellas en donde él te perdía... Él de verdad sentía de esa manera tan intensa...

Él en verdad estaba enamorado de ti.

-...Buenas noches.- susurraste bajito y cerraste los ojos, correspondiendo tímidamente su abrazo, cerrando los puños tras su musculosa espalda, hundiendo el rostro contra su pecho y deseando enterrarte en él, fundirte hasta llegar a su corazón... Cuanto deseabas poder decirle que tú también sentías lo mismo por él.

Tú lo amabas con todo tu corazón, lo habías comprendido hasta no mucho tiempo atrás, después de mucho pensarlo, tras sentirte simplemente muerta al pasar tanto tiempo sin tenerle cerca, sin estar a solas con él ni recibir su afecto. Lo que sentías por él era tan grande, tan intenso y fuerte que te aterrorizaba, te quitaba el aliento y te ponía nerviosa, sin dejarte pensar con claridad, y por eso no eras capaz de entregarte por completo a él.

Por eso admirabas a ese hombre que ahora estaba entre tus brazos, porque él se había entregado a aquel sentimiento sin dudas ni medidas, sin importarle nada... Sin importarle siquiera que tú en realidad no le devolvieras ni siquiera la mitad de lo que él te daba.

Por ello, justamente, te atreviste a decir algo que nunca le habías dicho a nadie, jamás.

-T-te amo... Levi.

Hubo un largo minuto de silencio, así que cerraste los ojos y te dejaste tragar por la inconsciencia, pensando que él se había dormido y que no había escuchado tus palabras.

"Así es mejor..." Fue lo último que pensaste.

Entre aliviada y decepcionada terminaste dormida, por lo que jamás llegaste a escuchar las palabras que se estrellaron contra tu cuello en forma de un susurro lastimero en donde los labios del Lance Corporal reposaban.

-No más que yo... Buenas noches.-

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Muchas gracias por leer! Por favor, si te gusto, si no te gusto, si lo odiaste, si quieres otro capitulo, si tienes una sugerencia para el siguiente capitulo, si crees que merezco morir... POR FAVOR deja un review, sigue o deja de favorita la historia o a mi, la escritora. Eso me ayudaría mucho.

Kurenai Lukia