Dicen más vale tarde que nunca y antes de ir a tirar piedras decidí dejarles este capítulo por si me llevan detenida :)
Ante todo muchas gracias a todas las personas que siempre me ayudan y me dan ideas, éste capítulo es enteramente para ustedes, Lily, Yegua, Karla, Susy, Belén si se me escapa alguien perdónenme! mi memoria es frágil.
Yegua no te imaginas cuanto te quiero, sabes? quizás esté a punto de morir, alguna bala loca me puede llegar en la protesta y bueno, deje de existir ACTUALIZA CITAS DE UNA VEZ! AH! TAMBIÉN "SI PUDIERA..." NO TE OLVIDES DE ESE, EH?
Espero causar el efecto...
este capítulo tiene canción se llama "Sigues dando vueltas" de la Rue morgue, gran canción, en lo personal me encanta y también me llega, pero bueno al tema!
Espero les guste!
Capítulo 7: Por lo menos un aliado.
Ambos dormían profunda y apaciblemente. Eran casi las diez de la mañana y ellos permanecían en la cama como si acabaran de acostarse. Dan dormía con un brazo bajo su cabeza y el otro era utilizado por Ginny a modo de almohada, su pecho estaba cubierto por el rojo y ondulante cabello de la mujer. El joven parecía estar rodeado de una paz envidiable. Ginny estaba acurrucada casi en una perfecta posición fetal entrelazando su mano con la de Daniel. Él se movió lentamente y por inercia abrazó a la pelirroja por la espalda y un aroma floral lo invadió, abrió sus ojos y sonrió perezosamente.
― Buenas días ― Suspiró al viento pensando que ella aún dormía, sin embargo ella se movió estirándose aparatosamente.
― Buenos días ― Sonrió Ginny pensando que había tenido una noche bastante agradable, había dormido tan relajada como no lo hiciera después de aquella fatídica noche en que su vida diera un vuelco de ciento ochenta grados.
― Creí que seguías durmiendo ― Sonrió Dan mientras bostezaba y estiraba ambos brazos sobre su cabeza.
― Desperté cuando te moviste
― Oh, lo siento mucho... ¿sigo siendo un muchacho virgen?
― Me temo que sí ― Respondió soltando una carcajada.
― Lo supuse ― Dijo mientras ambos se giraban para mirarse.
― Debe ser muy tarde ― Soltó Ginny bostezando.
― Y tú último día de vacaciones, debes disfrutarlo rojita...
― ¿Rojita? ― Dan se ruborizó.
― Tu cabello es... muy rojito ― Ella sonrió.
― Entonces ¿Desayunamos en la cama? ― Preguntó Ginny y él arqueó una ceja ― Fue una de las razones por las que me quedé ― Aseguró ella sonriendo.
― Me parece perfecto, conoces la cocina...
― ¡Dan!
― ¡No, ve tú! ¡Se me quema hasta el agua!
― Eso es porque no le pones el ingrediente secreto ― Susurró ella.
― ¿Ingrediente secreto? ― Preguntó contrariado.
― Así es.
―¿Cuál es?
― Si te digo tendrás que hacer el desayuno...
― ¡NO! Lo que tú quieres es jugarme una broma... ya lo sé, lo veo en tus ojos ¡Pobre Dan! ― Exclamó él hablando rápidamente y Ginny rió ― Te aprovechas de los inocentes...
― Ve a preparar el desayuno...
― No Ginevra, tienes las manos buenas...
― ¿Qué hay del "Es tu último día de vacaciones, debes disfrutarlo rojita" - Dan la miró y un brillo inusual opacó su mirada por unos segundos. Se acercó a ella, le dio un suave beso en los labios y se levantó de la cama.
― Eres una chantajista Weasley ― Ella rió y se acomodó en la cama mientras Dan abandonaba la habitación. Se dirigió hasta la cocina y preparó el desayuno. Mientras lo hacía una música estruendosa lo acompañaba. Ginny en la habitación sonreía mientras oía el caos que Dan era, tan perfeccionista en su trabajo, pero un completo desorden en su vida personal. Era un hombre con convicciones claras y eso a ella la tenía cautivada, era un apoyo fundamental y estaba feliz de poder escuchar en ese momento como Dan interpretaba "Creep" de Radiohead... era una odisea que supiera el nombre y la canción de aquel grupo muggle, pero Dan se pasó la tarde anterior intentando que ella grabara sus gustos musicales. Y escucharlo cantar era gratificante y balsámico. Su novio cantaba como los dioses, sobre todo cuando el vocalista entonaba ese "run" tan difícil de llegar y Dan alcanzaba la nota perfecta. Después de eso se escuchó un alarido y supo que Dan se había quemado con una tostada, soltó una fuerte carcajada e intentó controlarla cuando él la escuchó y le gritó desde la cocina "Deja de reírte Weasley me quemé el dedito" Ginny de verdad intentó controlar la carcajada, pero no pudo.
Casi media hora después, cuando Dan ya tenía el desayuno preparado en una bandeja el timbre del departamento sonó. Bajó el volumen del estéreo y dejó la bandeja con el desayuno sobre la mesa de centro y fue a abrir la puerta...
― Buenos días, sólo vengo porque necesito que firmes los documentos que testifiquen que desde ahora no seré tú abogado, representante o tutor, como lo quieras llamar ― Dijo Harry Potter absolutamente serio. Dan lo miró a los ojos y frunció el ceño contemplando la posibilidad de matarlo ahí mismo.
― Buenos días abogado, ¿Será qué podemos hablar más tarde? Ahora estoy ocupado ― Intentó cerrar la puerta, pero la palma de Harry evitó el portazo en su cara y le lanzó una mirada despectiva.
― Sólo son tres firmas ― Insistió él parco.
― No firmaré absolutamente nada sin leer una hoja Harry y resulta que ahora no tengo ni el tiempo ni las ganas ― Refutó el joven perdiedo la paciencia.
― He sido tu abogado durante dos años, no necesito perjudicarte Radcliffe ― Dan lo miro receloso.
― ¿Por qué quieres hacer esto?
― No quiero seguir trabajando contigo, no con personas que me traicionen.
― ¿Traicionar? ― Inquirió confundido ― ¿Me quieres decir cuándo te traicioné Harry? ― El abogado le lanzó una mirada que emanaba la furia contenida, los celos enfermizos, la puta conjunción de sus recuerdos y sentimientos. Necesitaba exteriorizar esa llamarada que lo ahogaba y consumía. Sabía que el único receptor de aquella rabia ere el idiota que tenía enfrente.
― Cuando besaste a mí mujer en frente de toda nuestra familia, el día que decidiste involucrarte en su vida ― Decía furioso, recordando cada segundo de aquellos episodios que mencionaba ― Ayer cuando la esperaste después de que dejara a sus hijos en el jodido tren que los lleva a la escuela, todas esas veces me traicionaste y eso no puede quedar exento, Radcliffe.
― Por favor Harry, la dejaste por otra mujer mucho antes de que yo apareciera en la vida de Ginny, ¿No te parece un poco egoísta de tu parte?
― No, ella sigue estando casada conmigo ― Decía Harry enfermo de celos.
― Y tú cuando la engañaste, ya déjala en paz de una vez, pronto se divorciarán...
― ¿Es lo qué estás esperando? Eso no te dará derecho...
― El derecho debe dármelo ella ¿No? ― Siseó Dan.
― Sigue siendo mi mujer, tengo todo el derecho sobre ella.
― Estás equivocado, perdiste todo el derecho cuando le pediste el divorcio. Entiende de una vez que no me alejaré de ella por culpa de tu egoísmo― Advirtió Daniel mirando directamente los ojos de Harry.
― No eres más que un maldito mocoso entrometido buscando la manera de quitarme a mi mujer...
― Eso ya está hecho y no lo hice yo ni ningún otro hombre, tú alejaste a tu mujer de tu lado y lo hiciste con una facilidad asombrosa digna de un bastardo...
― ¡Cállate, no sabes de lo que hablas!
― Pero Ginny sí y créeme que mi opinión acerca de ti no es diferente al concepto que ahora tiene ella de ti ― Harry lo miró enfurecido queriendo callar esas palabras con un golpe que sellara esa mugrosa boca para siempre y no volver a escuchar diálogos que lo atormentaran y por sobre todo no ver esa insignificante boca sobre los labios de su esposa. Estaba enloquecido, su mente solo maquinaba episodios donde Daniel Radcliffe jamás hubiese coincidido en la vida de su mujer, su alma auguraba esperanzas bastantes efímeras con respeto al concepto que Ginny pudiera tener de él y rogaba con la vida, aunque sus súplicas jamás alcanzara, de que ella nunca pudiera odiarlo... no ella, aunque lo mereciera, jamás Harry podría cargar con ese odio. Volvió a la realidad y sintió el casi inexistente peso de la carpeta que sostenía su mano, la alzó una vez más y miró a Dan.
― Sólo firma la maldita hoja, Radcliffe ― Arremetió.
― No me puedes obligar a firmar nada...
― ¡Maldición no seas inmaduro y firma la puta hoja!
― Es innecesario...
― ¡Claro que no! Ya no te quiero representar...
― Estás tomando una actitud muy...
― Tengo la opción de representar a Bonnie Wrigth y ambos sabemos que ella jamás trabajará con el abogado que representa a Daniel Radcliffe ― Alzó ambas cejas y sonrió petulante. Daniel lo observó atónito y por primera vez en mucho tiempo quedó sin palabras. Sólo bastaba ese nombre para paralizar sus ideas, sus actos y solo los latidos de su corazón parecían ir en contra de todo aquel estancamiento ― ¿Sabías que planea dirigir una nueva película y su guionista te recomendó?
― ¿Ella está aquí? ― Logró preguntar ignorado la última pregunta de Harry.
― No, pero pronto llegará, es por eso que tienes que firmar...
― Ya te dije, no pienso firmar nada.
― ¡Tienes que firmar! ― Exclamó perdiendo la paciencia.
―¡No firmaré...!
― ¡Cariño, estoy esperando el desayuno en la cama aún! ― Harry arrugó su frente y miró directamente a Daniel esperando que de un momento a otro el aire llegara, pues sentía que se ahogaba, que se asfixiaba... ¡Mierda, el aire no llegaba! Conocía esa voz, Dios esa voz no... no, no podía ser. Sus manos comenzaron a temblar, los papeles cayeron y muy poca importancia le dio, el sudor frío le recorrió la espalda y la frente. Pero no, sonrió nervioso, ella no podía estar ahí... ¡No! claro que no, solo era su imaginación, la angustia de pensarla durante toda la noche y desearla en el despertar, no, se dijo, ella no está aquí, solo añoraba tanto todo de ella que hasta malas jugadas le estaba sorteando su mente y corazón ― Dan, ¿Dónde estás?... ¡Cariño te estoy esperando! ― Exclamó ella riendo. "No... no" La mente de Harry estaba bloqueada, pues ya no había dudas. Ginny apareció por el pasillo y se situó justo detrás de Dan riendo, pero ésta cesó en cuanto su mirada tropezó con la de su esposo.
― ¿Qué hiciste? ― Preguntó Harry débilmente mirando a su esposa totalmente afligido.
― Harry...
― ¡TE PREGUNTÉ QUÉ MIERDA HICISTE GINEVRA! ― Repitió fuera de sí.
― ¡No me grites! ― Reaccionó Ginny alterada.
― ¿Por qué lo hiciste? ¿Cómo fuiste capaz de encamarte como una vulgar...?
― Ni siquiera te atrevas a terminar esa frase Potter ― Intervino Daniel seriamente, Harry lo miró furioso e hizo el amague de golpearlo, pero Ginny se interpuso y eso terminó de destrozarle el corazón a Harry. Ella estaba intercediendo por Dan, no por él.
― ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Es parte de la venganza acostarte con críos?
― No tienes moral para preguntarme algo así, si me acuesto o no con quien se me de la gana es parte de mi vida y tú ya no tienes lugar en ella ― Respondió ella seca. Harry la miró dolido, confundido y cansado de verla lejos de él con otro hombre.
― No tienes ese derecho... no lo puedes tener ― Susurró más para sí mismo que para ella, Ginny solo era de él, le pertenecía completa y sentía que moría ahora que la veía en la casa de otro, con el pijama de otro... amaneciendo con otro. La furia estaba compenetrado con él ese último tiempo, ya no sabía manejar su temperamento, sus actos ni su vida. La miró a los ojos y compungido vislumbró rabia contenida en los castaños ojos de Ginny.
― Lo tengo desde que me pediste el divorcio ¡déjame en paz! ― Sostuvo ella empecinada. Él la miró aterrorizado comprendiendo en ese momento que dejarla en paz era algo con lo que él nunca podría lidiar, la idea era efermiza, egoísta, extraña hasta cierto punto, pero complejamente real. Tan real que sentía como todos los recuerdos y cada risa de Ginny le fragmentaba el alma. Sus ojos se iluminaron en vivencias felices, pero catapultadas en ese momento por el presente, por la pareja de su esposa y por sus errores, sobre todo por sus errores.
― Es difícil... me equivoqué, un segundo de insensatez cagó mi tranquilidad Ginny ― Dijo desesperado, ya ni siquiera aquel pensamiento de estar haciendo lo correcto al estar lejos de su familia le ocasionaba consuelo cuando veía y sentía la desazón de sus elecciones.
― Deberás saber como convivir con esa intranquilidad, Harry ― Repuso ella con una frialdad que destrozó a su esposo y las lágrimas en sus ojos exigieron por ser liberadas.
― ¿Tan fácil? ― Inquirió Harry incrédulo.
― Tan fácil como te fue a ti engañarme, créeme que terminas por aceptar todo...
― ¿Es por eso que te convencen para encamarte con mocosos? ― Ironizó perdiendo de pronto la paciencia y aquella calma aparente.
― Lárgate de una vez, Harry ― Interrumpió Daniel mirando enojado al esposo de Ginny. ¡Oh por Dios! solo ese mísero argumento le bastó a Harry para dirigir su rabia y toda la mierda que llevaba dentro hacia Daniel Radcliffe.
― ¿Que me largue dices? ― Largó una carcajada exenta de gracia ― ¿Qué mierda pretendes Radcliffe? facilitarte el trabajo para que te sigas tirando a mi mujer, supongo ― Dan estaba dispuesto a lanzarse sobre Harry para golpearlo por ser tan bastardo, sintió una rabia feroz, quería y necesitaba proteger a la mujer que estaba a su lado, siempre fue así, pero una vez más Ginny se interpuso, miró los ojos de su esposo y la rabia la embargó consumiéndola. La cachetada resonó en el pasillo del edificio, pero Ginny sintió que no era suficiente... el dolor que él posiblemente sintió no se comparaba al que Harry había causado en ella.
― Ya no más ¡No te soporto! ― Exclamó exasperada, destruida y profundamente herida ― ¿Qué más deseas de mí? Tienes todo lo que quieres y hace un tiempo fuiste enfático en mencionar que no tenías intención en saber absolutamente nada de mi ― Argumentó ella intentando ser razonable ― Termina de salir de mi vida ― Exigió y Harry rió, pero su alma se quebró en mil pedazos.
― No te preocupes que los papeles del divorcio están listos, mañana a primera hora en el ministerio tú y yo ya no tendremos más lazos que James y Albus. ¿Quieres que salga de tu vida? ― Preguntó retóricamente luciendo una sonrisa maligna que Dan quizo borrar de un puñetazo ― Mañana serás libre para hacer de tu vida lo que quieras ― Sonrió ― Y ambos sabemos cuales son tus pretensiones saliendo con un mocoso que apenas sabe limpiarse el culo..o
― Si te llevaste tanto en solamente un día, no te costaba nada cargar con tus manías (1) ― Demandó Ginny comenzando a impacientarse ― Tú mataste todas las ilusiones que tenía, me mataste en segundos y de un momento a otro me dices que te enamoraste de otra ¡Dime como debo reaccionar! ― Demandó Ginny encolerizada ― Y ahora vienes cuestionando mis actos cuando en realidad lo único que debes hacer es dejar que comience de nuevo...
― Eso es algo que... ― Decía Harry con la voz quebrada, pero Ginny no lo dejó terminar.
― ¡Eso es algo que merezco! Mataste en segundos lo que nos costó construir en años ― Replicó Ginny alterada dejando escapar algunas lágrimas ― Hace un tiempo dejó de importarme que hacías con tu vida porque estoy mucho más preocupada de lo que sucede con mis hijos y de lo que yo quiero en mi vida y tú pasaste a segundo plano ya. Mañana estaré puntual en el ministerio para finalizar nuestro matrimonio y escúchame bien Harry, una vez firme esos documentos te quiero lejos de mi vida, quiero que entiendas de una vez que lo único que deseo es que me dejes en paz― Añadió autoritaria, con la frente en alto y sin atisbo alguno de lágrimas en los ojos ya, pero con el alma destrozada como sucedía cada vez ante las injustas acusaciones de Harry. Cerró la puerta con brusquedad en las narices de su esposo. Él retrocedió unos pasos y chocó contra la fría pared y se dejó caer, absorto en la negra puerta, en las palabras de Ginny... en el final de su matrimonio.
Quise mentir y aquí estoy, quise no ser y aún soy.
Quise volar con mis sueños, pero tu silueta lo desbarató.
Del otro lado de la puerta Ginny estaba destrozada en los brazos de Dan junto a la recientemente azotada puerta, mientras él intentaba calmar los espasmos del llanto de la pelirroja.
― Tranquila Ginny, por favor trata de calmarte ― Le susurraba acariciando el cabello.
― Tienes razón... pero él dijo cosas horribles ― Y el ataque de llanto volvió.
― Sí, pero lograste ponerlo en su lugar, yo hubiese querido romperle la boca por ser tan irracional...
― Lo hubieses sido tú también ― Susurró ella.
― Sí, pero yo estaba de tu lado ― Ella a pesar de sus lágrimas esbozó una sonrisa y lo miró a los ojos aún en los brazos de su novio.
― Él cree que tú y yo tuvimos sexo y eso jamás pasó.
― Y se descontroló. Él no sabe lidiar con sus demonios internos y acaba por lastimar a quienes ama ―Harry del otro lado de la puerta escuchaba la conversación y se sintió un idiota titulado con honores y por sobre todo sintió caer sobre sus hombros la sensación de pérdida y eso en lo absoluto era algo bueno. Las lágrimas no soportaron más y se deslizaron por las mejillas, él debía estar reconfortando a Ginny, él debía abrazarla y defenderla, despertar, sonreír y amarla. Su papel como esposo fue un fracaso y ya no tendría tiempo de remediarlo. Se torturó pensando en su mujer en todas las facetas que la vio durante toda su vida y rió cuando su mente lo llevó a las promesas que él le había hecho ¡Que hijo de puta que era! se tapó la boca ahogando el grito de frustración y escuchó con pesar los sollozos de su mujer preguntando a Daniel como él, Harry, había sido capaz de tanto, ¿Tanto la odiaba? "Por supuesto que no, mi vida" Lloró el abogado desesperado "Perdóname, por favor Ginny" ― ¿Por qué no te acuestas? ― Preguntaba Dan acariciando la espalda de Ginny, quien estaba más tranquila. Ella se aferró al cuerpo del actor y negó ― ¿Terminamos con el desayuno entonces?
― No hemos empezado ― Respondió y Daniel sonrió.
― ¿Mejor? ― Ella alzó la cabeza, lo miró y asintió. Dan se maravilló con el color de su cabello, con esas pecas... "Diablos, que enfermo es todo esto" Pensó él.
― A veces creo que no me ves realmente ― Suspiró Ginny y él frunció el ceño.
― No entiendo que quieres decir ― Aclaró él sintiéndose nervioso de pronto.
― Cuando me miras a los ojos me parece que buscas a alguien más ― Él sonrió.
― Tienes unos ojos hermosos y cálidos.
― Eres pésimo mintiendo...
― Lo que es horrible para mi trabajo ¡Debo convencer! ― Añadió dramatizando con su mano en la cabeza.
― Eres genial. Eres una luz dispuesta a iluminar la vida de quien te lo pida, y eso es muy noble de tu parte ― Dan la abrazó y ella suspiró reconfortada.
― Me conformo con verte feliz, Ginny. Sé que lo serás, quizás debas cruzar muchos laberintos emocionales para alcanzarla, pero estoy seguro que la situación para ti y tus hijos cambiará.
― Ahora estoy bien contigo, pero Harry se empecina en interferir...
― Está interfiriendo porque te quiere aún ― El corazón de Harry dio un brinco cuando escuchó al actor, eso no solo era verdad, era su realidad, su karma, su destino. Se enjugó las lágrimas con el dorso de la mano y siguió escuchando.
― Los dos sabemos que no es verdad ― Dan sonrió y le dio un beso en la frente.
― Harry es una persona buena, sólo le han ocurrido demasiadas cosas malas y ahora está confundido, es un bruto, un bastardo contigo, pero actúa así porque siente que te pierde...
― Y ya me perdió, él me traicionó durante mucho tiempo y eso jamás lo podré olvidar ― Susurró Ginny, pero Harry escuchó igualmente y se sintió aniquilado, las lágrimas brotaron, las ilusiones murieron y el amor se intensificó en su piel. Asustado y angustiado se levantó del suelo dejando que las lágrimas corrieran por su rostro, miró una última vez la puerta negra y luego de enjugar una vez más las lágrimas desapareció.
Hace mil años tal vez yo habria sido tu rey.
Luchar con muchos dragones y desde mi trono hacerte el amor.
*o*O*o*
El cac-cac de los tacos imponentes contra la fría valdoza confirmaban los seguros pasos de una mujer y aunque se sintiera ajena a ese sentimiento enfiló decididda hasta el departamento del ministerio en donde se llevaría a cabo su divorcio. Era contraproducente pensar que el mismo día que iniciaba su carrera como sanadora finalizaba su papel como esposa, era un tanto complicado y cruel el pensamiento en su cabeza, pero no se podía permitir derrumbarse por dos razones bastantes justificables: Sus hijos y su dignidad. Ginevra Potter llegó hasta donde estaba el oficial esperando y justo al lado estaba su esposo... esposo por unos minutos más.
El oficial la saludó de manera cordial y juntos entraron en la oficina evitando por completo a Harry, no necesitaba ver el alivio reflejado en sus ojos en ese momento. Ella vestía una blusa blanca de gasa con vuelos a los costados de los botones. La falda azul ajustada hasta las rodillas estilizaba su figura y los tacones que llevaba iban a tono con la falda. El fragante cabello estaba atado en una cola de caballo que hacía resaltar su impecable rostro surcado en pequitas amorosas a ojos de Harry, su mujer estaba hermosa. Ella en el último día de su matrimonio estaba tan hermosa como en el primer día que iniciaron su vida matrimonial así como el segundo, el tercero... Harry sonrió, ni un bendito día de su matrimonio él sería capaz de olvidar y comprendió que lo único que necesitaba para vivir en paz era olvidar, borrar esos episodios de su vida y quemarlos para no revivirlos jamás.
― Buenas tardes señores Potter ― Comenzó el oficial acomodando algunos papeles sobre su escritorio ― Mi nombre es Gerard Franco y soy la persona encargada de oficializar la desvinculación ― Decía el señor Franco resultando ser bastante monótono ― ¿Ambos están aquí por mutuo acuerdo? ― Harry miró a Ginny y vio horrorizado como ella asentía inmediatamente cuando su corazón y sus ansias solo daban una negativa como respuesta.
― Sí, claro que sí ― Sin embargo su boca lo traicionó diciendo aquello tajante.
― Muy bien, es mucho más fácil que ambas partes estén de acuerdo ― Argumentó el señor Franco ― Ahora necesito sus alianzas, por favor ― Harry se quitó su anillo del dedo anular y se la dio al oficial inmediatamente. Ginny en cambio dudó observando con tanto cariño su alianza, mientras que con la otra mano acariciaba aquella alianza que no quitara de su delgado dedo en doce años.
― ¿Es necesario? ― Preguntó ella. Harry la miró, sólo necesitaba un indicio, alguna señal y si ella tan solo decía que no entregaría su alianza él no se opondría y lo más probable era que comenzara a reír como idiota y la besara hasta cansarse, hasta recuperar el tiempo perdido. Cerró sus ojos, estaba destrozado y confundido, pero convencido de estar haciendo lo correcto y él mejor que nadie sabía que en algunas ocasiones hacer lo correcto no significaba felicidad... él definitivamente no se sentía feliz de hacer lo correcto en ese momento.
― Me temo que sí, señora. Cuando dos personas contraen nupcias el nexo mágico de la unión recae en las alianzas, por tanto si usted permanece con la alianza la desunión no se llevará a cabo y ambos seguirán estando casados ― Explicó el oficial brevemente.
― Claro, entiendo ― Musitó Ginny entregando su alianza al señor Franco. Se sintió desnuda sin su anillo cubriendo su dedo, una lágrima traicionera se deslizó por su mejilla y ella miró hacia el lado opuesto en que estaba Harry para poder enjugarla.
― ¿Tienen dos hijos? ― Harry asintió y Ginny giró la cabeza para mirar al oficial ― James Sirius Potter y Albus Severus Potter. Trece y once años respectivamente, ambos estudian en Hogwarts lógicamente ¿Acordaron una suma para la mensualidad de los niños?
― Seis mil galeones para cada uno de mis hijos ― Se anticipó Harry a decir.
― ¿Qué? ― Preguntó Ginny sorprendida y horrorizada.
― Lo que escuchas ― Dijo él inexpresivo.
― ¡No! ¿Por qué? Aún están en Hogwarts...
― Quiero lo mejor para mis hijos.
― ¡Nuestros hijos! ― Exclamó Ginny perdiendo poco a poco la paciencia ― Y a ellos jamás les faltará nada.
― No puedo estar seguro de eso.
― Últimamente no puedes estar seguro de nada ― Repuso ella enfadada y sorprendida de ver algunas lágrimas en los ojos de Harry
― Señora, si el señor Potter quiere dar esa cuantiosa mensualidad a sus hijos lo puede hacer.
― ¡Es absurdo e innecesario! ― Alegó Ginny.
― No me interesa lo que digas ― Repuso Harry.
― Una cantidad de esa mensualidad puede ir al banco, a una bodega en Gringgots ― Puntualizó el señor Franco.
― Eso me parece perfecto ― Secundó Harry carente de emociones. Ginny se sentía molesta y cada vez que miraba a Harry la rabia aumentaba.
― En cuanto a la señora, ella también debe recibir una...
― Lo sé, soy abogado ― Lo cortó Harry y Ginny frunció el ceño comprendiendo que algo no estaba bien ― Ella recibirá veinte mil galeones como indemnización debido a nuestro divorcio... ― Efectivamente algo iba mal, ella se horrorizó y la rabia llegó hasta tal punto que Ginny explotó, pero no iba a gritar. Su temperamento no siempre le jugaba buenas pasadas y si bien era su sello sabía que no era el momento adecuado. No en esta ocasión al menos.
― No quiero tu dinero. No me casé contigo por tu maldito dinero ¿Piensas pagarme por doce años de servicio? ¿Por callar tu conciencia y no sentirte culpable? ― Harry la miró a los ojos.
― Claro que no, me estoy rigiendo bajo las leyes de éste ministerio...
― ¡Me importa una mierda este ministerio! ― Exclamó impactada por la actitud de Harry ― No quiero ser "indemnizada" ― Enfatizó ― Por algo que no resultó en mi matrimonio...
― ¡Por favor Ginny! ―Gritó Harry exasperado.
― ¡Por favor tú Harry, deja de humillarme! ― Le exigió ella fulminándolo.
― No es lo que quiero...
― Pues entérate que lo hiciste desde el primer segundo en que te propusiste matar nuestro matrimonio hace más de un año ― Harry entendió a qué se refería ¿Cómo no saberlo? Ella fue demasiado enfática, ella fue demasiado cruel, ella fue mortífera... pero él lo merecía, eso y mucho más aún. Ginny hizo alusión al primer momento en que él le fue infiel y Harry se encontró odiando ese momento ― No quiero un knut que venga de ti, a tus hijos dales lo que se te venga en gana Harry, pero a mí no, en lo que concierne a mi no cederé ni un milímetro. Unas cuantas monedas no curan el daño hecho ― Ella no dejó de mirarlo a los ojos y él sentía como esas últimas palabras desgarraban su alma ¿Aquello que sentía en ese instante era el dichoso daño del que Ginny hablaba?
― La señora tiene derecho a negarse ― Intervino Gerard Franco pensando que en aquel matrimonio las diferencias eran irreconciliables. Harry asintió débilmente, el nudo se apretó más en su garganta impidiéndole hablar ― Deben firmar este documento que legalizará el divorcio, anulará el pacto mágico de sus alianzas y la señora usará su apellido de soltera ― Ginny fue la primera en firmar el documento Miró el papel con gesto absorto incapaz de reaccionar, luego de unos segundos firmó con parsimonia. Era como firmar su propio certificado de defunción, solo pasaron tres meses de aquella horrible verdad y eso a Ginny le pareció poco menos que real. Harry también se tomó su tiempo para firmar. Se le congeló la sangre cuando trazó su firma en el documento que auguraba la infelicidad infinita ― Bien, Señora Weasley, Señor Potter ― A los dos les resultó violento escuchar el "Señora Weasley" Los ojos de Ginny fulminaron el documento que el oficial sostenía, Gerard Franco con un asentimiento de cabeza desapareció tras la puerta de la oficina, Ginevra le siguió los pasos consciente que el llanto estaba por sucumbir, abrió un poco más la puerta dispuesta a salir, pero...
― Ginny... ― Musitó Harry, ella cerró sus ojos y no se detuvo fingiendo no escuchar ― Ginny, por favor ― Dijo Harry en un tono audible y ella no se pudo hacer la desentendida esta vez. Sostuvo el pomo de la puerta, se giró lentamente y miró a su ex marido ― Yo... yo quería que... necesito que... ― Balbuceó incapaz de hilar alguna frase coherente, Ginny se impacientó, no quería que él la viera llorar.
― No tengo tiempo para escuchar tus balbuceos Harry, es evidente que tus ideas no están claras y no esperaré que llegue el día en que tu mente esté ordenada ― Se giró y avanzó unos pasos, pero la confesión de Harry la dejó inmóvil.
― Ayer escuché parte de tu conversación con Daniel y creo que me excedí bastante, debí ser yo quien te consolara y sólo he sido el causante de tu dolor. Créeme que ése no es mi plan...
Dime donde quedó ese extraño poder
Entrar por una ventana y nunca salirte de mi corazón.
Debo admitir que todo es muy distinto sin ti...
― Pues no lo parece ― Harry se acercó a ella con cautela, asustado de que ella lo rechazara.
― Fui feliz ― Sonrió ― Cada segundo que compartimos fue una dicha que no supe descifrar en un año, me atormentó y llegué a la terrible conclusión que algo había muerto en mí y entonces deduje que no había más magia, no de aquella que envolvía nuestros momentos ― Las lágrimas comenzaron a caer y a Harry no le importó, era la manera perfecta para liberar sus emociones y no ahogarse en ellas ― Pero hace unos momentos descubrí que mis razones eran patéticas, no sé que perdí con el tiempo y el caso es que ahora deseo con el alma saber... ― Se calló. Ginny se acercó y lo miró a los ojos.
Sigues dando vueltas en mi cabeza, dando vueltas...
Debo admitir que todo es muy distinto sin ti...
― ¿Saber qué Harry? ― Él también la miró a los ojos desesperado por el roce.
― Si estamos haciendo lo correcto ― Ella sonrió, pero Harry notó que su risa fue irónica.
― Lo único correcto entre los dos es James y Albus, lo demás dejó de tener sentido hace mucho tiempo.
― Sé que me equivoqué, que no hice las cosas bien, que hasta el día de hoy me arrepiento de hacerte sufrir... tú entre todas las personas que han pasado por mi vida, cielo, eras la única que no merecía el trato que te he dado ― Ginny frunció el ceño, siendo víctima de aquellas lágrimas que no dejaban en paz a Harry.
― ¿Por qué?
― Porque eres la medre de mis hijos, fuiste mi esposa y la mujer que me dio todo lo que necesité para ser feliz ― Ginny carraspeó para poder responder, esa conversación le estaba rompiendo el corazón una vez más.
― Tienes el camino libre para ser feliz Harry, ya no soy parte de tu vida en ningún aspecto ― Intentó sonreír, enjugándole las lágrimas al padre de sus hijos sin darse cuenta que su rostro se llenaba de ellas ― Fui feliz todo el tiempo a tu lado y ahora que comenzamos por caminos separados te deseo lo mejor del mundo, el mayor éxito en tu vida. Eres un gran hombre y estoy segura que lograrás todos tus propósitos ― El consuelo de Ginny no logró calmarlo, sino todo lo contrario. Él no merecía tanta comprensión de ella ― Ya no llores, por favor ― Le suplicó destrozada de verlo así.
Que no me apaguen la luz que necesito encontrar
Buscar en cada rincón los pedazos del tiempo
que vimos crecer.
Y el fin de esto es igual. Alguno debe llorar
Mentir por última vez, aunque sea un poquito para revivir.
― Ginny... Debo admitir que todo es muy distinto sin ti y estoy aterrado ― Ella lo abrazó ¡Dios, cuánto tiempo anhelando su contacto! su dulzura, el don que solo ella poseía para calmarlo, su aroma embriagador que siempre le hacía desear más, se aferró al cuerpo de la pelirroja. La despedida para Ginny estaba resultando una tortura cruel y despiadada, Harry fue demasiado abierto con sus miedos, pero esta vez ella no se podía hacer cargo de ellos, suficiente tenía con los suyos.
― Todo va a estar bien, cariño ― Se separó y lo miró a los ojos, se inclinó para besar la frente, justo en la cicatriz y Harry sonrió, sintiendo una frescura que solo sentía cuando los labios de Ginny reposaban en aquel lugar ― Un placer coincidir en esta vida, señor Potter ― Sonrió, se separó de él y enfiló hasta la puerta de la oficina hasta perderse tras ella.
Debo admitir que todo es muy distinto sin ti.
Sigues dando vueltas en mi cabeza, dando vueltas...
Debo admitir que todo es muy distinto sin ti
Debo admitir que todo es muy distinto, sin ti...
Harry miró un punto de la oficina pensando en lo débil y sincero que había sido con ella. La inminente separación caló hondo en él, se odió y maldijo sus elecciones porque ellas lo llevaron a sacar de su vida a su mujer. Sólo él era el culpable. Tendría que mentir para aparentar felicidad, tendría que rebuscar entre los viejos recuerdos para reír, tendría que añorar el perdón de Ginny si alguna vez quisiera volver a la vida de su pelirroja.
o*O*o
― ¿Harry Potter? ― Preguntó desconcertado Aberforth Dumbledore.
― Hola Ab, quiero una botella de Whisky, por favor ― El viejo tabernero frunció el ceño e intentó indagar en el triste y penoso rostro de Harry. Luego de unos segundos asintió y vio con pesar como el joven se dirigía hasta la mesa más alejada de la taberna. Se sentó y apoyó los codos en la mesa, con desesperación se revolvió el cabello, se quitó las gafas y se frotó los ojos.
― ¿Problemas? Me parece que sólo los malos momentos traen a las personas a cabeza de puerco ― Comenzó Aberforth dejando la botella y un vaso en la mesa de Harry.
― No, claro que no ¿Harry Potter teniendo problemas en su vida absolutamente perfecta? ¡Es imposible! ― Rió con amargura mientras descorchaba la botella y vertía el líquido ámbar en el vaso, le ofreció a Aberforth, pero el cantinero decantó.
― Habla muchacho.
― No sé qué te podría decir, soy una persona feliz ― Ironizó ― ¿Realmente existe la felicidad perfecta? Me temo que sólo es una ilusión patética.
― Para aquellos que no pretenden arriesgarse, seguramente la felicidad les parecerá una ilusión patética.
― ¿Y para aquellos que la conocen? ― Preguntó Harry bebiendo de un sorbo el whisky, volvió a llenar su vaso.
― Deberían sentirse orgullosos, no todos la alcanzan. A veces resulta ser efímera, pero es mejor que no tenerla nunca. Los más valientes la buscan incansable, jamás se detienen y son capaces de luchar contra todo y todos, supongo que los finales de aquellas personas son con broches de oro.
― ¿Y aquellos que dejan ir... la felicidad? ― Preguntó con voz trémula mientras bebía.
― Son los cobardes que viven reprimidos y comprenden tarde lo que quieren― Harry esbozó una sonrisa nostálgica ― Ellos ya no pueden remediar sus actos porque generalmente causan mucho dolor, aunque también tocan fondo y comprenden la dimensión de las cosas... ¿Es tú caso verdad? ― Harry lo miró a los ojos y asintió lentamente perturbado ― ¿Qué hiciste? ― El abogado miró el licor de su vaso triste.
― Me divorcié de mi mujer ― Respondió en un susurro ahogado. Aberforth negó defraudado y se sentó al otro lado de la mesa.
― ¿Sabe la verdad acerca de tu amante?
― No, de hecho yo le conté la verdad.
― ¿Te echó de la casa? ― Harry soltó una carcajada y una lágrima escapó de sus ojos.
― No, esa noche le hice el amor y ella respondió de una manera que... me quemó por dentro, Ab ― Harry recordó ese momento y las lágrimas a esas alturas ya eran incontenibles ― Después pensé que no era justo para ella, Ginny debía saber la verdad...
― ¿Le explicaste que todo fue una confusión de tu parte? ¿Le pediste perdón? ― Demandó Aberforth molesto.
― No ― Lloró ― Le dije que no quería seguir con ella porque su presencia me mataba en vida, en ese momento ansié correr a los brazos de Cho y refugiarme en ella. Quería huir de la mirada de Ginny, quería olvidar tantas cosas ― Se enjugó las lágrimas y bebió más de su whisky ― Le pedí el divorcio aquella noche y ella aceptó ― Ab frunció el ceño y lo miró a los ojos.
― ¿No hizo nada por detenerte, por... matar a Cho? ― Preguntó incrédulo y Harry sonrió.
― Ella me besó, mi mujer me besó y yo me odié por engañarla... por decirle que ya no la amaba.
― ¿Te diste cuenta que ella y tu familia eran una felicidad real y no un espejismo? ― Harry lo miró a los ojos y descontrolado tiró el vaso hacia la pared furioso.
― ¡No podía ser real! ― Replicó alterado ― Hice lo correcto, no podía estar con ella mientras tenía una amate, ya no amaba a mi esposa y la felicidad es un dichoso tema del cuál todos tienen opiniones distintas.
― Importa la opinión que tú tengas ¿No?
― Nunca fui feliz cuando viví con mis tíos, tampoco logré hacerlo cuando estuve en Hogwarts, no completamente al menos y de pronto la hermana de mi mejor amigo aparece y despierta un mundo que yo no conocía. Ella durante doce años fue una mujer maravillosa, fue mí mujer maravillosa ― Repuso abatido. Aberforth lo miró de soslayo, impactado por la torpeza de Harry. Sabía que si lo miraba a los ojos su viejo corazón sentiría compasión del joven, pero Harry en ese momento no necesitaba de ella, más bien necesitaba que alguien le dijera la verdad tal como era.
― Ya no sirve de nada que te lamentes, perdiste a tu mujer por una calentura cualquiera ― Harry lo miró molesto.
― Lo que siento por Cho no es una calentura ¿Crees que hubiese dejado a Ginny por tan poco?
― ¿Aún no te das cuenta de eso? ― Preguntó el cantinero irónico.
― Cho es importante para mí...
― Por eso vienes a este sitio a llorar por tu ex esposa ― Comentó Aberforth sonriendo.
― Hoy fue diferente ― Suspiró Harry.
― ¿Qué cosa?
― Todo ― Volvió a reír y su vaso volvía a estar vacío ― Desde que llegó tuve la necesidad de volver el tiempo atrás y jamás haber tenido que engañarla, odié ese momento Ab ― Dijo Harry con desesperación.
― ¿Aún la quieres?
― Ella es la madre de mis hijos, claro que la quiero...
― Eso es cariño, pero mi pregunta es si aún la quieres como mujer.
― Claro que sí ― Suspiró y sonrió y luego rió también sintiendo una libertad inaudita ― ¿Cómo no la voy a querer? Ella es una mujer perfecta, noble, sensible gentil, bondadosa, una madre ejemplar, es también un poco gritona y mandona ― Sonrió ― Es perfecta Aberforth ― Rió.
― ¿Por qué la dejaste?
― Porque soy un cobarde que sintió terror de todo lo que ella me dio.
― Qué excusa más estúpida.
― Ginny solo me dio perfección ¡Hasta nuestras discusiones lo eran! Amaba como ella se exasperaba, me gritaba y luego me lanzaba algo. Amaba llegar del trabajo ver las hazañas de nuestros hijos, hacerlos dormir para que luego mi esposa me dedicara su tiempo ― Harry se sacó las gafas y miró al tabernero con una sonrisa en los labios que también llegó hasta sus ojos ― Era tan dulce, tan cariñosa, tan complaciente, tan sensual, tan mía que me volvía loco.
― La dejaste por un capricho, Harry
― ¡No! ¿Realmente era verdad? ¿Toda esa felicidad? ― Preguntó él trastornado ― ¿Realmente merecía todo eso?
― ¿Por qué te preocupa eso? ¡Tenías una familia hermosa, una mujer que te amaba y que ahora por una estupidez perdiste! ― Cuando Harry iba a responder sonó su celular, iba a contestar, pero cuando vio que era Cho lo dejó en la mesa sin darle importancia alguna ― ¿No vas a contestar?
― No ― Respondió seco, bebiendo de la segunda botella ya ― Es Cho ― Añadió sin interés.
― Imagino que si fuera Ginny... ― Harry lo miró directamente a los ojos y dejó a medio camino el vaso que iba hasta sus labios.
― Es que si fuera Ginny yo dejaría todo por saber que necesita ― Suspiró arrastrando las palabras.
― Eres un idiota Potter ― Harry asintió y agachó la cabeza.
― Lo sé, la estoy lanzando a los brazos de un tipo mucho más joven.
― La estás perdiendo ― El vaso estalló en mil pedazos, Harry se revolvió el cabello destruido. Él ya sabía que estaba perdiendo a su esposa... ex esposa.
― Lo sé, ella se lo dijo al actor de cuarta con el que está, pero sé que me sigue amando, sé que ella sigue siedo sólo mía ― Dijo Harry con convicción.
― Si tú comenzaste una nueva vida junto a otra mujer, debes dejar que Ginny tome sus decisiones.
― ¡Ella no puede estar con otro hombre porque es mía! ― Exclamó posesivo ― Tú no entiendes Ab, yo fui el único para ella, yo le enseñé a ser una verdadera mujer ¡mi mujer! y ahora otro la está disfrutando, otro la está besando... y yo lo permití ― Añadio frustrado, apoyó la mitad de su cuerpo sobre la mesa, intentando controlar los espasmos de su cuerpo.
― Eres un maldito egoísta y un idiota también Potter ― Suspiró Aberfort. Luego de tres horas el cuerpo de Harry seguía en la misma posición, bebiendo hasta mojar su barbilla. A veces reía mientras le comentaba a Aberforth alguna anécdota de la familia Potter, sin embargo otras veces lloraba cuando recordaba haber dejado a su mujer tan indefensa y dispuesta para continuar su vida con otro hombre. También recordaba los momentos en que su esposa, tan perfecta, demostraba amarlo, cuando le sonreía, cuando le regalaba palabras anhelantes mientras la tenía entre sus brazos...
― Hoy su cabello estaba atado... y yo quise soltarlo, imaginar ese cabello suelto sobre mi almohada, sentir su aroma ¡Su cabello me obsesiona! ― Susurró Harry perezoso soltando un profundo suspiro. Las campanillas anunciaron la entrada a la taberna desierta de un nuevo cliente.
― Está cerrado.
― No quiero beber ― Refunfuñó el cliente, Ab se giró y lo miró.
― ¡Vaya! hasta que al fin apareces.
― No pude salir antes del ministerio, ¿Dónde está? ¿Es verdad que está borracho? ― Preguntó preocupado.
― ¡Que tengo el corazón... en carne viva(2)... No lo quieras a él Ginny, es malo y feo... yo conozco todo de ti, mi amor! ― Cantaba Harry a la botella que aferraba con su brazo. Aberforth sonrió.
― ¿Responde eso a tu pregunta?
― Diablos sí, es deplorable ― Repuso impresionado.
― ¡Ronald! ― Sonrió Harry, pero luego de unos segundos su sonrisa murió. Miró los ojos de su amigo y las lágrimas brotaron sin poder contenerlas ― ¿Cómo está ella?
― Supongo que mucho mejor que tú. Hoy comenzaba a trabajar en San Mungo.
― ¿En San Mungo? ― Preguntó Harry desconcertado.
― Sí, sabes que ella es sanadora...
― ¡No lo puedes permitir Ronald! ― El pelirrojo lo miró confundido ― Finnigan tratará de conquistar a Ginny, yo lo vi cuando nos encontramos en San Mungo... hará lo que sea y ella es mía ― Decía Harry arrastrando las palabras, Ron lo miró furioso y caminó hasta él.
― ¿Qué mierda te importa a ti eso? ― Replicó violentamente mirando los ojos del tipo que tenía enfrente. Harry sólo lo miró a los ojos sin poder responder ― ¡Contesta carajo! ― Añadió tomándolo de las solapas del traje.
― Todo lo que tenga relación con tu hermana me importa ― Susurró Harry triste.
― ¿Por qué la dejaste entonces?
― Yo...
― ¿Tanto te calentó esa mujer? ¿ TANTO TE OBSESIONÓ QUE TERMINASTE POR ABANDONAR A TU FAMILIA HIJO DE PUTA? ― inquirió descontrolado, lo tomó con una mano del hombro y la otra se estrelló con brutalidad en la mandíbula de Harry. Ab intentó acercarse pro Ron lo fulminó con la mirada ― No te acerques, él y yo tenemos una charla pendiente ― Añadió el pelirrojo mirando el cuerpo casi inerte de Harry en el piso, tomándose la cara.
― Merecía eso... pero se da vuelta todo ― Se quejó Harry intentando limpiar la sangre.
― ¿Cómo pudiste olvidar toda una vida con Ginny?
― Jamás podría olvidar nada, Ronald ― Respondió Harry más sobrio.
― ¿Cómo no tienes piedad con su pobre corazón? ¡La lastimas una y otra vez sin permitirle avanzar idiota! ― Harry con mucha dificultad logró levantarse, afirmándose de una mesa.
― ¿Cómo pretendes que la deje en paz si comprendí que la sigo queriendo? ¡La lancé a los brazos de ese bastardo de Radcliffe! ― Dijo por fin mirando los ojos de Ron.
― Es demasiado tarde para lamentarse, ya la cagaste.
― Yo soy un idiota... ― Suspiró.
― Uno con honores.
― No comprendí la felicidad que tú hermana me brindó.
― Incluso yo lo comprendí, Harry, demonios te creía más inteligente bola de mierda ― Espetó Ronald malhumorado.
― Hoy cuando la vi estaba tan hermosa... te juro que la hubiese arrinconado, subirle esa falda y... ― La mano de Ron volvió a estrellarse estrepitosamente en la nariz de Harry dejando al elegido tirado en el suelo, inconsciente.
― Ése estuvo de más ― Comentó Aberforth mirando a Harry.
― Iba a manchar la honra de mi hermana.
― Créeme que ya lo hizo varias veces...
― Al menos ésta vez me desquité ― Ab sonrió ― Este idiota sigue enamorado de Ginny...
― Pero no se da cuenta.
― Mi hermana jamás lo va a perdonar.
― Y ese será su castigo ― Resopló Abeforth, miró a Ron a los ojos y depositó una mano en el hombro del pelirrojo ― Cuando Harry se de cuenta que sigue enamorado de Ginny hará lo imposible por recuperar a su familia, pero estando solo lo único que logrará es aferrarse a Cho ― Ron frunció el ceño.
― Habla claro por favor, no entiendo nada.
― No lo dejes solo, no le quites tu amistad. En éste momento él te necesita y está claro que le hagas ver todo lo que se pierde de su familia, hazlo reaccionar rápido ― Ronald soltó un largo suspiro mirando a su amigo.
― Traicionó a mi hermana, traicionó mi confianza y es difícil pasar por alto todo lo que hizo.
― Él siempre estuvo contigo cuando tú y Hermione pasaron por momentos críticos.
― ¡Pero yo no abandoné a mi esposa! Además Ginny es mi hermana.
― Y Hermione es como si fuera la hermana de Harry y sin embargo él jamás te dejó solo, Ronald. ― Ron suspiró resignado, se acercó a Harry y con poca amabilidad lo levantó y pasó uno de los brazos del moreno por sus hombros.
― Ginny...
― No idiota, soy tu cuñado...
― ¿Aún somos cuñados? ¿El divorcio fue una pesadilla?
― Lo llevaré a mi casa, siento todo esto Ab ― Dijo Ron mirando con agradecimiento al otro hombre.
― No te preocupes, salúdame a tu familia...
― Ginny me ama... ― Sonreía Harry.
― Gracias ― Dijo Ron.
― Quiero una hija, como Rose, pero que sea de Ginny y mía .. tenemos mucho trabajo con Ginny ― Sonrió Harry con picardía. Ron lo codeó y Ab sonrió. Los dos desaparecieron dejando al cantinero riendo a carcajadas.
*o*O*o*
Esa noche llegó agotada a casa, había sido un largo día de ir y venir en el hospital. Harry no había salido en todo el día de su cabeza y se odiaba por eso. De una vez por todas debía olvidar al padre de sus hijos. Estaba acostada mirando el techo cuando escuchó la música que anunciaba un nuevo mensaje de texto "Dan" Pensó y sonrió. Revisó su celular y efectivamente era el "Espero que puedas abrir los ojos para leer este mensaje, hoy les escribí a James, Albus Rose y Hugo con ayuda de Hermione (En realidad ella me ayudó a enviar los pergaminos, porque yo sé escribir solito)" Ginny largó una tremenda carcajada " espero ansioso la respuesta de los chicos, mañana paso por ti, descansa bonita" Esos mensajes le ayudaban a continuar, sabía que nada estaba perdido porque cualquier cosa es posible si tienes suficiente coraje y le molestara a quien le molestara ella estaba dispuesta a comenzar de nuevo.
(1) Canción de Thalía "Manías"
(2) Cnación de Raphael "En care viva"
Y la última parte es una cita de la misma Ginny en el libro 5.
Espero les guste, espero sus impresiones en sus comentarios!
En el siguiente cap a James le sucede algo y... sus padres se verán enfrentados a... cha cha chan!
