Autora: Isadore19
Genero: Drama/Tragedia
Clasificación: T
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Hajime Isayama, el hecho de que estén en este fanfic es por mero producto de mi imaginación. Por otro lado, la obra de "Los Juegos del Hambre" le pertenece a Suzanne Collins.
Advertencias: Nadie muere en este capitulo, sientanse aliviados.
Cada uno de los distritos de Panem se caracteriza por poseer una cultura diferente, por lo que es muy común que todos sus habitantes desconozcan en su totalidad la forma de vida de los habitantes de otros distritos. Todo aquello es obra del Capitolio, para impedir que se sepa la situación en otros lugares, dejando a la gente totalmente desinformada. No obstante, dentro de los juegos, algunos tributos llegan a conocer la verdad sobre cómo han vivido los otros competidores...
Capitulo 7: Podríamos morir de cualquier manera
Cuando Jean abrió los ojos, lo primero que vio fueron los rayos del sol dando entrando por la madriguera, dando contra su cara. Toda aquella lucha con Sasha había sido un sueño. Sin embargo, ¿Por qué había sido Sasha?, ¿Qué razones tenía para soñar con ella? Sintió una inquietud en su pecho y una repentina urgencia por averiguar en dónde estaría ella, si estaría con los demás o sola cómo él. Pese a que sabía que su compañera de distrito podría morir en cualquier momento, necesitaba verla al menos una vez más antes de que se vieran obligados a matarse el uno al otro. Además, aún seguía la alianza. Aparte de ella, necesitaba encontrar a sus otros compañeros, ya que sólo no podría sobrevivir tanto tiempo.
Hoy se cumplía el primer día.
Eren, Mikasa y Armin también habían despertado, dejando su campamento para seguir avanzando hacia las montañas, dónde deberían encontrar una fuente de agua. El lago congelado que estaba en el valle dónde se habían instalado antes no les servía de mucho, por lo que las montañas eran su última esperanza. De todas formas, Armin ya había mencionado que derretir nieve era también otra última instancia para saciar la sed. Sin contar con que necesitaban cazar nuevamente para no caer ante la fatiga. Fue por eso mismo que para desayunar se comieron una corteza de abedul, un árbol que milagrosamente estaba en estos bosques montañosos además de los pinos. Y, si habían abedules, seguramente habrían otras especies de árboles o plantas.
Jean también se había dado cuenta de aquello al toparse con otro ser vivo además de el. Sin duda, esta mañana la suerte estaba a su favor cuando al salir de la madriguera vio a un reno escarbando en la nieve. Se quedo quieto, observando al animal que seguía excavando para luego comenzar a lamer el suelo. Dudo si acercarse o no, no obstante decidió arriesgarse. El reno ni si quiera le presto atención. Además, Jean se fijo que lo que este lamía era musgo. Verde y apetitoso musgo. Se trataba de una planta que era comestible, según lo que le enseñaron cuando estaba en el centro de entrenamiento. Además también le serviría para camuflarse. Por ahora tenia dos opciones: o comer musgo o matar al reno y cortar su carne. Tenía un carcaj lleno de flechas y dos lanzas para utilizar. Sin embargo, el nunca había tirado con un arco y las dos lanzas que tenía no eran precisamente para matar animales, por lo que espero a que el reno se fuera para que este pudiese comer los restos. Si tan sólo Sasha estuviera con él...por que al fin y al cabo, ella era la que sabía cazar.
Esta mañana era el momento en que algunos tributos descubrían las virtudes de la naturaleza para sobrevivir. Pero, habían otros cómo Reiner y Annie quienes estaban bien alimentados y preferían subsistir de las provisiones que estaban en la Cornucopia. Berthold e Ymir decidieron hacer o mismo, pese a que ambos podían adentrarse al bosque a buscar algunas bayas comestibles debido a que ambos venían de un distrito dónde era primordial conocer todo tipo de plantas y bayas. Cómo ayer no habían logrado encontrar a nadie, los cuatro volvieron hasta su campamento para poder descansar. Hoy, nuevamente se movían en grupo, cómo una manada de lobos hambrientos en búsqueda de los demás tributos para poder matarlos. Ymir aún esperaba no tener que toparse con Christa, ya que aún necesitaba permanecer en la alianza para poder sobrevivir los primeros días y su interés por la otra chica aún no era del todo descubierto. Al menos no por sus compañeros y por el público.
-Es tan irónico cómo yo y Berthold llegamos a aliarnos a ustedes dos...-comentó esta, mientras caminaban por la nieve.
-Eres libre de irte, Ymir. De todas formas, nosotros o cualquier otro tributo podríamos matarte-Le responde Reiner, quien iba a la cabeza de todos.
-Ja...no gracias. Prefiero estar segura con ustedes y sobrevivir unos días más. Aunque realmente es raro que los distritos 1 y 11 sean aliados. Creo que es la primera vez que se ve algo así en los juegos.
-Oh que los tributos del 2 y el 4 hayan muerto en el baño de sangre...-Añade Berthold.
E Ymir tenía razón en que, por primera vez en la historia de los juegos del hambre se formaba una alianza entre los tributos del distrito más rico y el distrito más pobre. Por que sin duda la diferencia era demasiada. Mientras que el distrito 1 disfrutaba de algunas bondades del Capitolio por producir lujos, las personas del distrito 11 no lo pasaban nada bien. Berthold e Ymir sabían aquello muy bien. A pesar de que todos en el distrito trabajaban cómo agricultores, se tenía tajantemente prohibido que comiesen lo que cultivaban. Todo iba para el Capitolio. Todo ese alimento que podía ser los del distrito 11 iba a parar a manos de gente a la que la comida le sobraba. El castigo por comer uno de los cultivos eran 40 latigazos en la espalda. Aquello Ymir lo sabía muy bien. Era una suerte que fuera aquello y que no le cortaran la mano por ladrona.
Aunque no sabía si Berthold también habría sufrido algún castigo cómo ella, consideraba que ambos eran iguales. Los dos venían de la miseria, y ahora tenían la oportunidad de salir de esta. Al menos, uno de los 2...
-Les estaremos dando un buen espectáculo a la gente del Capitolio, supongo-dijo Reiner-La alianza del 111.
-Reiner, eso es tan...-Ymir no termino lo que iba a decir.
-Estúpido-Añadió Annie, terminando la frase. De los cuatro, cómo siempre, ella era la que menos hablaba.
-Oh vamos, el nombre es genial. ¿No lo crees, Berthold?
-Quizás. Digo, es un nombre creativo al menos. Pero en vez de pensar en eso, quizás deberíamos repasar lo de tu plan. En cualquier momento podríamos toparnos con ellos...
El camino para refugiarse en las montañas se hacía cada vez más largo, y el agua de las cantimploras se iba agotando cada vez más. Cuando llegara el momento en que no quede ninguna gota, la nieve sería la única opción para no morir de sed. Eren y Mikasa aguantaban bien la sed, no obstante Armin pronto necesitaría beber algo, ya que el agotamiento por su condición física le hacía tener mas sed de la que ya tiene. En su cantimplora aún quedaba una pequeña cantidad de agua, pero este se debatía mentalmente sobre si beberla ahora o cuando ya no diera más.
-Creo...creo que deberíamos descansar.
-¿Qué estas diciendo, Armin?, aún nos falta para llegar a las montañas.
-Eren...tiene razón, hay que descansar. No se cuanto tiempo hemos estado caminando, pero...al parecer han sido horas.
Mikasa señalo el largo camino que habían recorrido y el cómo aquel lago congelado dónde habían estado la noche anterior no era más que un punto lejano. Los tres chicos se sentaron en la nieve y Mikasa señalo otro punto.
-¿Ven eso?
-¡Son las montañas!-Exclamo Eren.
-Y-Ya estamos cada vez más cerca-A Armin se le había iluminado el rostro.-Aunque aún así, necesitamos descansar. Al menos no nos hemos topado con ningún otro tributo.
-¿Crees que será un plan de los vigilantes mantenernos separados?-Preguntó Eren.
-Puede ser. Puede que por ahora nos mantengan separados para agotarnos físicamente, y luego nos reúnan a todos para que comience el festín de sangre.
-También nos han privado de la comida-Mencionó Mikasa.
-¿Por qué lo dices?-Eren la miró ladeando la cabeza.
-Ayer pude cazar unos conejos, pero fue una suerte que los hubiese encontrado. Pero ahora...no he visto a ningún otro ser vivo además de nosotros.
-Ella tiene razón. Puede que hayan quitado a los animales con tal de hacernos las cosas más difíciles. Los vigilantes tienen el poder de hacer eso-Añadió Armin.
-Si ese es el caso, tendríamos que esperar que algún patrocinador nos envíe algo-Prosiguió Eren-El señor Rivaille y Petra deben estar consiguiendo alguno.
-Espero que la señorita Hanji este haciendo lo mismo. Lo que menos quiero es morir de hambre en un lugar frio cómo este...
La noche nuevamente había caído, y junto con eso, el segundo día ya estaba por terminar sin ninguna muerte de por medio. Jean se había asentado cerca de un enorme valle (el mismo dónde Eren, Mikasa y Armin habían estado antes), e instalo su saco de dormir al pie de un gran árbol que estaba situado cerca del lago congelado. La pendiente que daba al valle junto con los árboles que se situaban en esta sin duda daban un lugar ideal para esconderse. Jean se coloco en el saco de dormir y bebió un poco del agua que aún le quedaba en la cantimplora. La comida de hoy fue musgo y las sardinas de la lata, la cuál finalmente abrió golpeándola contra una piedra. A pesar de que no le agrado el sabor, se las comió de todas formas ya que luego se echarían a perder.
Hasta el momento, no había encontrado absolutamente a nadie. Pese a que no le molestaba la soledad, estar sólo en un paisaje invernal hacía que se sintiese...perdido. Esperaba que, al día siguiente pudiera encontrarse con alguien. Además, estaba seguro que la audiencia del Capitolio ya se estaba aburriendo con él, a menos que corriera peligro.
Ningún cañonazo había sonado durante el día, lo que significaba claramente que no ha habido encuentros entre tributos por el momento. Dentro de la competencia, quedaban Annie y Reiner del distrito 1, Armin del distrito 3, Marco del 5, Mikasa y Eren del 7, Connie y Christa del distrito 8, Ymir y Berthold del distrito 11 y por último, Sasha y él del 12. Salvo por Armin y Marco, el resto aún tenía a su compañero de distrito, por lo que la segunda etapa de los juegos iría más en eliminar a alguien de los distritos aún invictos para animar más la competencia, y junto con eso, ir reduciendo las esperanzas de aquellos que esperan a su vencedor.
Se preguntó cómo estaría su familia ahora, si lo estarían viendo en estos momentos por las pantallas, esperando a que nada malo le sucediera. El día antes de partir al Capitolio, ni si quiera les había prometido que volvería a casa. Sólo les dijo que iba a tratar. Por que, nadie puede garantizar su victoria en estos juegos, a menos que seas lo suficientemente fuerte. Fuerte cómo Reiner, Annie o Mikasa. Ellos tres al menos si tienen la victoria asegurada en sus manos. Sin embargo, para alguien cómo Jean, los rezos de su madre son lo único que le queda.
Estaba a punto de dormirse, cuando un ruido extraño lo desconcertó. La noche anterior le había sucedido lo mismo, sólo que al final había sido un sueño. Se pellizco el dorso de la mano para asegurarse de que no estaba soñando, no obstante todo parecía lo bastante real cómo para saber que si estaba despierto. Volvió a escuchar el ruido nuevamente, y este se salió del saco de inmediato, tomando una de sus lanzas para parecer amenazante, aunque en realidad la amenaza era lo otro.
-¿Quién es?-Preguntó, con voz temblorosa. El sonido se iba a haciendo cada vez más cercano, ya pareciendo pasos, aunque pasos extraños. No sonaban cómo los de una persona. Jean apunto con su lanza a la enorme figura que estaba detrás de un árbol. De lejos parecía una forma humana.
"Debe ser el chico del distrito 1, Reiner" pensó este. No obstante, Reiner, a pesar de ser fornido tampoco era enorme. Berthold en cambió si lo era, con su altura de casi dos metros, no obstante tampoco tenía la contextura de una enorme bestia. Sin duda, no era ninguno de los dos. Un extraño gruñido se escucho, y durante ese instante, Jean se quedo congelado. Había escuchado ese sonido antes. Era el de un oso. Estaba seguro que ahora la gente del Capitolio esperaba que la criatura lo atacase. Seguramente, no habían visto sangre desde hace un buen rato, ya que cómo en este día no hubo ninguna muerte, al menos ahora verlo a él intentando luchar con el oso los entretendría un rato. Se quedo quieto, esperando y rogando que el oso lo ignorara y se fuera, sin embargo sucedió todo lo contrario y el enorme animal, al ver la lanza del otro, lo vio cómo una amenaza, soltando un gran rugido.
-¿Qué fue eso?-Ymir se despertó súbitamente, al igual que el resto.
-Sonó cómo si fuese un oso-murmuró Reiner.
-No pensé que habrían osos en este lugar...¿crees que habrá encontrado a algún tributo, Reiner?-Preguntó Berthold.
-Seguramente. Quizás se metió en su territorio. De todas formas, si lo mata o la mata, será mejor para nosotros-le respondió el rubio.
-Pero...¿No se supone que los osos hibernan en invierno?-La inquietud de Ymir alerto a sus compañeros, a excepción de Annie quien estaba dormida, o al menos fingía estarlo.
Reiner dudo un momento sobre si ir a echar un vistazo o si seguir durmiendo bajo la Cornucopia, el único lugar que les garantizaba estar a salvo ya que tenían provisiones y armas. Durante el día, mientras buscaban a los otros tributos nuevamente no habían encontrado a nadie y al atardecer reanaudaron el camino a la Cornucopia otra vez. Ahora que el ruido del oso le indicaba que otro tributo estaba cerca, esta podía ser su única oportunidad para encontrar a los demás. En especial a Eren y Mikasa, quienes eran sus principales objetivos.
-Esta noche será noche de caza-Sentenció este-Aún no suena ningún cañonazo, así que sea quien sea la persona que este luchando contra ese animal puede ser indicio de que estamos cerca de los otros tributos.
-Tenemos que dirigirnos a las montañas...
-Annie...¿estabas despierta?-Berthold la miró.
-¿Cómo sabes que tenemos que dirigirnos a las montañas?-le preguntó Reiner. Annie suspiro con pesadez antes de responderle.
-No lo sé. Intuición.
Finalmente los cuatro armaron sus cosas y dejaron la Cornucopia para adentrarse nuevamente el bosque, para ir en dirección a las montañas, en un viaje dónde no habría retorno esta vez hasta encontrar por fin a algún tributo con el cuál luchar. Un cañonazo tiene que sonar tarde o temprano.
Eren, Mikasa y Armin por otro lado también se habían inquietado con el estruendo del oso y también habían comenzado a moverse rápidamente hacia las montañas, dónde ya no les quedaba mucho camino, por lo que al menos esta noche si podían aguantar la sed y resistir hasta que llegasen. Los tres ya habían intuido que era muy probable que algún otro tributo estuviera cerca de ellos, y lo único que podían hacer por ahora era huir. No obstante, el no tener ninguna arma para defenderse y contar únicamente con un cuchillo era algo que inquietaba a Eren desde que habían comenzado con su viaje. Si llegaban a encontrarse con Annie, ¿cómo se defenderían? ella ya había intentado matarlo a él y a Mikasa en la Cornucopia. Además, un par de puños no eran nada contra un par de cuchillos. Y al pensar en la Cornucopia, Eren se detuvo. Mikasa fue la primera en darse cuenta.
-¿Qué sucede Eren?...tenemos que avanzar-Le dijo, preocupada.
-¿Tu de verdad crees que si llegamos a las montañas estaremos a salvo?-le respondió este-Se nos ha olvidado algo muy importante: no tenemos armas con las cuáles defendernos.
-Se las podemos robar a un tributo muerto en cualquier otro momento-Sugirió Armin, con voz temblorosa.
-¡No hemos encontrado a ninguna otra persona en estos dos días! y el día en que alguien nos encuentre, estaremos indefensos-Exclamo Eren, perdiendo la paciencia. Mikasa intuyo de inmediato lo que el otro planeaba hacer y lo sostuvo de inmediato, rodeando el pecho de este con sus brazos.
-No dejare que vayas a ningún lado, Eren. No puedo permitir que estés lejos de mí, ¡tengo que cuidarte!
-¿Cuidarme?-le cuestiono Eren, e hizo a Mikasa a un lado-¡No soy tu maldito hermano! ya no puedo seguir siéndolo ahora que hemos sido enviados acá a matarnos los unos a los otros.
-¡Encontraré la forma de hacer que sobrevivamos los dos!-le grito ella.
-¿Y que hay de Armin entonces?, ¡¿Que hay de él?!, ¿Acaso planeas matarlo cuando ya no quede nadie más? Siempre piensas en nosotros dos, pero nunca te has detenido a pensar en los demás.
-No me importa el resto. Yo sólo quiero...yo sólo quiero llevarte sano y salvo a casa, Eren-a Mikasa ya se le estaban poniendo los ojos llorosos, y el único que sobraba en esta discusión era Armin, quien no sabía que hacer exactamente para calmar a los otros dos-Tu me salvaste una vez...y yo quiero hacer lo mismo contigo-Finalmente, la chica que todos creían frívola, la que había sacado un once durante la sesión privada, rompía a llorar. Eren la había visto llorar sólo dos veces; ahora, y el día en que la había salvado, cuando tenían 9 años. Se quedo en silencio, sin decir nada, siendo el único sonido que se escuchaba ahora el llanto de su hermana. No había tenido la intención de hacerla llorar. Lo único que le enfurecía de ella era que intentara protegerlo siempre. Hasta que, finalmente llego a comprenderla; Mikasa había perdido a su familia, y él era lo único que le queda ahora. Ella estaba dispuesta a morir por él, con tal de que este tuviera más posibilidades de volver. Y fue en ese momento dónde se sintió cómo el peor ser humano del mundo. Por que la egoísta no era ella, si no él mismo. Ya que este no tenía pensado hacer lo mismo por ella.
Armin por otro lado sabía que esta alianza no duraría mucho, y temía que con aquella discusión luego Eren y Mikasa resolvieran matarlo.
-Chicos...¿Q-Que van a hacer?-preguntó este.
-Iré a la Cornucopia...-le respondió Eren.
-¡Eren, no!-Mikasa había dejado el llanto.
-Iré a la Cornucopia, y volveré con Armas para nosotros-termino de decir este finalmente-Armin, tu habías dicho antes que el camino para llegar a la Cornucopia era de 8 horas. ¿Cuánto me tardaría ahora?
-Unas...unas 12 horas, creo-le respondió el otro.
-Eso significa que no los vería por un día...
-No vayas Eren. Si tu vas, yo voy-le dijo Mikasa, tomándolo de las manos. Esta vez Eren no la aparto con agresividad, si no que tomo las manos de la chica y la miró a los ojos.
-No, tu te quedas. Trata de llegar con Armin a las montañas. Yo iré por las armas, y luego los alcanzaré. Voy a volver con ustedes dos. Tienes que creerme, Mikasa.
-Pero Eren...
-Es una promesa. Y, cuando volvamos a estar juntos, vamos a luchar por sobrevivir. Los tres. Así que cuida de Armin. Él es uno de nosotros ahora.
Mikasa miró al rubio y luego bajo la mirada. Antes de dejar a Eren partir, le dijo una última cosa.
-No mueras...
Su hermano la miró, y soltó las manos de Mikasa.
-No tengo intención de hacerlo.
Jean llevaba arrastrando todas sus cosas mientras huía del enorme oso con el que tuvo la mala suerte de toparse. Pese a que todo estaba oscuro, podía distinguir perfectamente los árboles con tal de no chocar con ellos. Llevaba un buen rato corriendo, intentando perder rastro del animal, sin embargo la criatura seguía persiguiéndolo. Quizás, ni si quiera se tratara de un oso, si no de un muto enviado por los vigilantes para poder entretenerse un rato y a la vez divertir a la audiencia. Y no los culpaba. De todas formas, los vigilantes siempre tenían sus cabezas colgando, ya que en caso de que los juegos se tornaran aburridos, la muerte era algo que los esperaba. Por lo que tan sólo se dedico a correr y correr, sin importarle el cansancio. No podía morir ahora. No al menos en este tipo de circunstancias.
La última opción que le quedaba era ocupar una de sus armas. Sin embargo, tenía que ser rápido, ya que si perdía sólo un segundo, el próximo en aparecer en las pantallas del cielo durante la próxima noche sería él.
-No puedo morir ahora-Se dijo a si mismo, mientras seguía corriendo-No dejaré que me maten-Se detuvo en seco, saco una de sus lanzas y se volteo, para enfrentar cara a cara al oso-¡No me van a matar ahora, me escucharon!, ¡Lamento no darles la diversión que querían, pero esta noche no se van a deshacer de mi!-Le grito al cielo, estando seguro de que una de las cámaras lo estaría grabando en este preciso momento. La bestia finalmente lo había alcanzado, deteniéndose frente a Jean, mientras el otro lo apuntaba con la lanza. Sería un duelo de uno a uno. Y ya cuando estaban a punto de comenzar a atacar, alguien se lanza sobre Jean, tirándolo al suelo y haciendo que la lanza cayera de sus manos.
-¡Jean!
Aquella voz el la reconoció. Miró sorprendido a la persona que estaba ahora sobre él, tendiéndola una mano para levantarse.
-¿Sasha?
-¡Tenemos que huir!-le dijo esta, algo agitada. El se levantó rápidamente, tomo la lanza que se le cayó y huyo con todas sus cosas junto a su compañera. El oso, más enfurecido que nunca, seguía persiguiéndolos.
-¿Pude haberlo matado, sabes?
-No...ese no es el tipo de animales que puedas matar fácilmente sin salir ileso. Es mejor huir.
-Si tu lo dices. De todas formas tu pareces conocer mejor a los animales que yo, chica de la veta-le respondió este mientras seguían corriendo.
-Por aquí, agáchate-le indico ella y ambos se escondieron tras un arbusto. El oso paso de largo, y una vez que lo perdieron, ambos se levantaron.
-Me salvaste-Le dijo él.
-Fue una suerte que te hubiese encontrado. Con los chicos hemos estado buscándote todo el tiempo.
-¿No estas sola?
-Estoy con los chicos de nuestra alianza. Formamos un campamento, te llevaré allá. Marco se alegrara de saber que estas bien.
-Ni que lo digas. Para mi es un alivio saber que siguen vivos.
Y una vez que Sasha le dijo dónde estaban acampando, Jean fue con ella. Se tardaron cerca de 30 minutos en llegar, recorriendo un sendero imaginario conformado por los pinos que se alzaban imponentes durante la noche. Salvo la blanca nieve, todo era oscuridad, tal cómo la boca de un lobo. Sasha se orientaba muy bien por los bosques; en la veta, cuando salía a la caza ilegal con su padre, muchas veces se separo de él, perdiéndose entre el follaje de los árboles. Sin embargo, siempre encontró la forma de encontrar el camino a casa. Ahora, aunque no estaba en los bosques del distrito 12, aún podía orientarse para poder llegar al campamento con el resto de los chicos.
Durante el baño de sangre, lo primero que había hecho fue agarrar un bolso, ignorando al resto del mundo por completo. En ese momento se había sentido cómo una presa rodeada de depredadores dispuestos a matarla. Corrió, corrió y corrió hasta chocar contra Connie, quien había huido junto a Christa. Ambos aturdidos, por un momento iban a atacarse el uno al otro hasta que Christa los detuvo. La adrenalina de los juegos por casi los transformaba en asesinos. Y eso era lo que divertía aún más a las personas del Capitolio: el cambio de algunas personas dentro de los juegos, deshumanizándolas. Unos juegos llenos de tributos dispuestos a matar terminaría en menos de 3 días, lo cuál sería sumamente aburrido. En cambio, unos juegos con tributos que no sienten la sed de sangre son más interesantes, sobre todo si su personalidad comienza a cambiar por culpa de estos. Además de las muertes, otra cosa que divertía al Capitolio era el drama que se podría desarrollar, cómo si fuese una telenovela o un reality. Los séptimos juegos del hambre habían sido los más aburridos de toda la historia, precisamente por que la mayoría de los tributos murieron durante los dos primeros días, y los que quedaban-los cuáles eran profesionales-se mataron entre ellos, dejando cómo ganadora a una muchacha del distrito 4 experta en hacer anzuelos con cualquier objeto, quien se mantuvo escondida. Aquella tributo se llamaba Mags.
Luego de que Sasha se hubiese encontrado con Connie y Christa, los 3 deambularon por unos minutos hasta encontrar a Marco. Él chico asumió el papel de líder de grupo y de lo primero que se preocupo fue de encontrar a Jean, ya que sospechaba que este habría alcanzado a escapar de la Cornucopia. Los cuatro jóvenes caminaron todo el día hasta que finalmente, terminando el atardecer, se detuvieron a acampar en una cueva que habían encontrado. Cuando todos vieron la transmisión de los tributos caídos se aliviaron de que Jean siguiese vivo, y esperaban encontrarlo a la mañana siguiente, si es que a este no lo atacaban.
Sasha después de eso había salido esta noche para ver si tenía suerte de encontrar a su compañero, luego de que todos hubiesen escuchado el estruendo del oso, y afortunadamente lo había hecho.
-¡Jean!-Dijo Marco cuando este y Sasha ya habían llegado a la cueva. La entrada de esta era bastante peculiar: se tenía que bajar por una especie de escaleras formadas por las rocas para llegar a su interior. Por fuera estaba toda cubierta de nieve, pero por dentro era cómo una enorme cámara. La entrada, al estar camuflada por algunas plantas era difícil de encontrar, y si no hubiese sido por Connie quien se cayó por accidente nunca hubieran encontrado esta cueva secreta-¿Estas bien? ¿No estas herido?-Le pregunto el chico.
-No, no lo estoy. Todo es gracias a ella-señalo a Sasha ladeando la cabeza.
-Ah, no es para tanto. Sólo era un estúpido oso.
-¿Entonces al final si era un oso?-Preguntó Connie, impresionado.
-No sé si era un oso. Parecía muy empeñado en eliminarme, y dudo que los osos reales sean así, al menos que los molestes. Probablemente era un muto-Le respondió Jean.
-Pero lo bueno es que lo perdieron de vista. Es un alivio tenerlos vivos a los dos. En especial a ti Jean, por un momento temimos que hubieses muerto-Le dijo Christa.
-Gracias...
-Por cierto, Jean-Marco se acerco hasta él rodeándolo con un brazo-Supongo que tienes hambre y sed, ¿Verdad?
-En realidad...
-Connie, llénale su cantimplora-Le indico Marco al otro chico.
-¿Llenar?-Las palabras del otro lo confundieron.
-Tenemos un estanque acá adentro.
Ya una vez que a Jean le dieron su cantimplora con agua, todos procedieron a juntarse alrededor de una fogata con tal de entrar en calor, mientras le contaban a Jean cómo habían logrado sobrevivir tan bien hasta ahora. El lugar dónde se encontraba la cueva estaba repleto de plantas comestibles, añadiendo que en el estanque habían algunos peces para capturar y luego cocinarlos. Además, en el bolso que Sasha había alcanzado a tomar, aunque no le había tocado ninguna arma, si le había tocado una bolsa de patatas y dos piezas de pan.
-Me parece increíble que una glotona cómo tu haya accedido a compartir su comida-Le dijo Jean, una vez que todos ya estaban preparando sus cosas para dormir. Salvo él y Christa, los demás no tenían ningún saco de dormir, por lo que utilizaban sus capas para taparse.
-Sólo son unas estúpidas patatas. Además, tenía que cooperar para que los cuatro estuviésemos alimentados.
-Los cinco-Le corrigió este, tendiendo su saco de dormir en el suelo-Recuerda que ahora estoy con ustedes.
-Espero que mañana podamos estar los 5 juntos nuevamente. ¿Cuánto tiempo crees que podremos sobrevivir?
-No lo sé...-dejo las palabras vacías un rato-Podríamos morir de cualquier manera aquí. Pero si intentamos sobrevivir, estaríamos desafiando al Capitolio.
-Si negamos matarnos los unos a los otros-Murmuró Sasha. Y con esas palabras, Jean se dio cuenta de algo, algo muy importante que podría cambiar el curso de los juegos del hambre. No obstante, aquello sería visto cómo un signo de rebelión.
Antes de que Sasha se fuera a dormir, este le ofreció que durmiese en su saco de dormir, mientras el se cubriría con la capa, al igual que Marco y Connie.
-¿Estas seguro? de todas formas es tu saco.
-Si, lo estoy. Tu duerme allí, de todas formas es mejor para ti. No pasarás frío.
-G-Gracias-le respondió. Su compañero ya se había envuelto en la capa verde, dándole la espalda a la otra-Buenas noches, Jean...
-Buenas noches, Sasha-Le dijo él. Luego de eso se durmieron finalmente, cómo los demás. Dentro de la cueva estaban seguros por ahora, por lo que no era necesario que alguien hiciese de centinela esta noche.
Sin embargo, habían otras personas cómo Eren quienes no dormirían esta noche. Si quería llegar rápido a la Cornucopia y no alargar el tiempo que ahora lo separaba de Mikasa y Armin, necesitaría moverse rápido. No obstante, la deshidratación, el frío y el cansancio pronto acabarían con él. Además, el misterioso oso aún seguía suelto por los bosques.
Pronto necesitaría de algún patrocinador si quería sobrevivir el largo trayecto.
Notas: Porfiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin. Luego de una infinita espera, finalmente termine el condenado capitulo. Cómo estuve todo un mes trabajando, no tenía ni tiempo de meterme al PC para escribir, y ahora que ya soy libre me dedique esta semana a terminar el capitulo. Espero poder terminar el resto de los capis este mes, para así no ir retrasando tanto el fic. Perdón por la demora, y espero que ya no se vuelva a repetir u.u
