Nota de la autora Anisita: * Naruto y sus personajes no me pertenecen, su autor es Masashi Kishimoto, esto lo hago por diversión si fines lucrativos.
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Acting
Capitulo 7
Realmente era muy difícil para él lidiar con esta situación. Su hermano había desaparecido con Hinata y las probabilidades de que la devolviera sana y salva no eran muy altas. Cerró los ojos y suspiró hondamente, realmente estaba preocupado... no quería ni pensar en las cosas que ella podría estar sufriendo a su lado. Cubrió su rostro con las dos manos, aquel sentimiento de frustración e impotencia ya lo había sentido antes; el día que se enteró de la fuga de Itachi y Sakura el mundo debajo de sus pies se derrumbó.
Jamás pudo perdonarlo. Y ahora estaba sucediendo de nuevo.
-¡Demonios! –
-Sasuke-kun, ¿Qué sucede? – a su lado, la chica pelirosa le observaba temerosa, estaban allí afuera, soportando el endemoniado clima sentados en las escaleras de una cafetería cerrada.
-¿No contesta tus llamadas? – inquirió con voz firme, Sakura negó con un movimiento de cabeza. Ella también se veía preocupada, Sasuke no supo que decirle para animarla.
-Pronto estará aquí – el pelinegro se admiró de la fe ciega que la chica le tenía a Itachi, él también se la había tenido hace mucho tiempo... pero todo eso había terminado.
Cerró los ojos, su mente lo llevó de viaje, al pasado; se veía a sí mismo como un niño taciturno e introvertido, Naruto y Sakura eran las amistades más importantes que tenia y con el tiempo fue dependiendo de ellos cada vez más. Hasta que su padre volvió a casarse.
Sasuke Uchiha, 18 años.
El niño serio e inteligente sufrió un cambio, se trastornó a tal grado que abandonó todo aquello que algún día le importó. Eso incluía a la chica pelirosa que se desvivía por él.
-¡Me importa una mierda lo que opines! – después de esto, silencio total. Me pasé una mano por el sudoroso cabello y noté que temblaba. Exhalé el aire comprimido que yacía atrapado en mi pecho, y aún después de liberarlo no logré que aquel sentimiento de miedo desapareciera de mi cuerpo.
No quise voltear a verla. Seguramente tendría aquella expresión de desasosiego que tanto me irritaba... me molestaba porque no soportaba ser el causante de que sus lindos ojos esmeraldas sufrieran.
-Sumimasen, Sasuke-kun...- murmuró quedamente detrás de mí, y allí estaba ella. Sufriendo en silencio, de nuevo. Su voz era un patético intento de algo animado y alegre – Siempre estoy entrometiéndome en la vida de los demás ¿nee? – dejó escapar una débil risilla – Estaré en el comedor esperando a que bajes, tu padre tiene muchos deseos de...-
-¿De verme? – me mofé de ella – Después de lo que hice hoy... no lo creo – me lleve la mano al bolsillo del pantalón y saqué una diminuta bolsa, su contenido era el objeto más preciado para mí en ese momento. Sabía que ella solo podía ver mi espalda desde esa distancia, así que no tuve el más mínimo recato en ocultar lo que traía en las manos, que por cierto, no dejaban de temblar – Cierra la puerta cuando salgas – le ordené con voz grave mirando hipnotizado mi reciente adquisición. Por esa maldita cosa fui capaz de vender algunos secretos empresariales a la competencia de mi padre... y no me arrepentía en absoluto.
La mullida alfombra carmesí ahogó los pasos acelerados de Sakura, en instantes acortó la distancia que nos separaba y llegó a mi lado para hacer aquello que logró enfurecerme en gran medida: me lo arrebató de las manos.
-Sasuke-kun, ¿esto es lo que creo que es? – ella lucía pálida, yo apreté la mandíbula.
-Entrégamelo...- mi voz salió más amenazante de lo que hubiese querido, ya que observé como ella se estremecía ligeramente. Pero Sakura no dio muestras de querer obedecerme - ¡Dámelo! – me abalancé sobre ella, asustada me esquivó muy apenas.
-¿Por qué lo haces? – no esperó mi respuesta - ¿Es por lo mismo...? ¿Mi madre...? –
-Si ya lo sabes no entiendo por qué sigues molestando...-
-¡Me preocupo por ti! Somos amigos...–
-No lo eres, no eres ni mi amiga... ni mucho menos hermana – aquella palabra me causó repugnancia - Tu madre se casó con mi padre, ¡pero solo eso! De ningún modo aceptaré que ustedes...-
-Nunca buscamos reemplazar el lugar de tu mamá – se acercó lentamente a mí, yo no me aleje – Por favor, compréndelo... – la tomé del brazo y me moví tan rápido que ella no tuvo tiempo de reaccionar. La estampe contra la pared y presioné mi cuerpo contra el suyo evitándole escapar.
Con nuestros rostros al borde del roce, la obligue a que me entregara lo que me había arrebatado. Podía ver el terror en sus ojos, pero aún así no quiso ceder.
-Necesitas ayuda, Sasuke-kun... – me lo dijo al borde del llanto, a mi no me importaron sus palabras; en cambio, quede hipnotizado por la armoniosa forma de sus labio rosados. Estando tan cerca el uno del otro, sentía el aroma de su cabello en mis fosas nasales con una intensidad que nunca antes había experimentado.
-Sakura... ¿todavía te gusto? – quien sabe por qué lo dije, todo ese tiempo había evitado acercarme a ella, porque se suponía que la odiaba... y me enfurecía saber que solo me engañaba a mí mismo.
La pregunta le tomó por sorpresa, me miró azorada y temblorosa. Colocó sus blancas manos sobre mi pecho y me empujó intentando apartarse de mí, pero me apretuje más a su menudo cuerpo.
-Sasuke-kun... basta...! – me incliné hacia sus labios, nuestras narices chocaron y ella desvió su rostro a un lado evitando el contacto. Me irritó su rechazo ¿acaso se vengaba por todas aquellas ocasiones que yo le hice lo mismo? Intenté de nuevo besarla y de nuevo obtuve los mismos resultados.
Entonces sentí miedo.
-¿Hay alguien más? – pregunté con voz ronca, probablemente no lo había, me tranquilice pensando que ella siempre había tenido fuertes sentimientos por mí, nunca le conocí a ningún novio. Recordé el rechazo que le dirigía al tonto de Naruto en incontables ocasiones. Siempre esperanzada a que yo le correspondiera.
Pero entonces, ¿Por qué no decía nada?
-Déjame ir Sasuke-kun... – no me miraba, tenía la mandíbula tensa.
-Responde primero – ¿Acaso la había perdido...?
-No entiendo por qué quieres saber...-
-¡Maldita sea, Sakura! – golpeé la pared detrás de ella, su rosada cabeza retumbó con el golpe, la tome de los hombros y estampe mis labios en los de ella con rudeza. Me apartó instantáneamente con asombrosa fuerza. Observé su brazo alzado descender rápidamente sobre mi rostro.
El sordo golpe de aquella bofetada sonó en toda la habitación.
-¡Eres la persona más cruel que jamás he conocido! – me gritó con el rostro bañado en lagrimas, sus ojos de fuego verde ardían indignados – Eres déspota, arrógate y sin sentimientos...- por un momento pareció dudar, pero al fin lo dijo: - ¡TE ODIO! – me dio la espalda y se dirigió a la puerta rápidamente; su llanto no paraba, escuché sus sollozos aún cuando salió de mi habitación, pronto se hicieron más tenues conforme se alejaba... de mi.
Y después de aquel suceso, no la volví a ver.
Hasta este preciso momento, en que ambos chicos yacían sentados sobre los solitarios peldaños de la entrada de una cafetería aguantando aquel maldito frío. Sakura lucía como si nada, con la vista puesta en el teléfono móvil y alzando la cabeza en cuanto escuchaba un carro acercarse.
Sasuke dejó escapar un suspiro de resignación, todo este tiempo había creído que el reencuentro con la Haruno sería un poco más dramático, con lágrimas y reproches de por medio; sin embargo, en vez de eso, con una linda y sincera sonrisa ella lo había invitado a su boda. Ninguna mención del pasado. Nada.
-Arigato... por venir a buscarme hasta aquí... – murmuró él aquellas palabras quedamente, la aludida giró el rostro rápidamente hacia el pelinegro – La verdad es que... nunca intenté ponerme en contacto con ustedes. Todo mundo sabía que estaban en Francia... pero aún así, yo no les mandé ningún... -
-No te preocupes. Lo importante es que las cosas ya no son como antes, es decir... tú ya no... – no pudo finalizar la frase, una mueca de dolor surcó su rostro.
-Naruto me ayudó mucho...- soltó él repentinamente, la chica ojiverde estaba extrañada – Gracias a él, pude dejar mi... mi adicción...- estaba cabizbajo, eso último le costó trabajo decirlo. No supo muy bien por qué se sonrojó, la presencia de la chica lo perturbaba.
-Sasuke-kun..., hubo un tiempo en que pensé que te habíamos perdido... – el pelinegro tragó un poco de saliva – Intenté no darme por vencida, Naruto nunca lo hizo... pero no lo logré... te di la espalda cuando más lo necesitabas... – sus verdes ojos se posaron en él, el Uchiha estaba sorprendido.
-Te entiendo perfectamente... no tienes por qué sentirte así, yo me lo busqué... –
-¡Estabas sufriendo! – exclamó ella acongojada.
-Estaba exagerando... – se pasó una mano por el negro cabello – Mi padre quiso volver a casarse ¿Qué había de malo en eso? Tan solo me comporté como un mocoso inmaduro... –
-Tu comportamiento no fue el de un niño, fue de una persona que no supo cómo enfrentar su dolor...- ella alzó la mano y la posó en la mejilla del ojinegro. Él sintió su calidez, recordó entonces otra vez su infancia y adolescencia en compañía de sus dos grandes amigos: Sakura y Naruto – Tu madre fue una gran persona, todos la extrañamos... es obvio que el matrimonio de tu padre con mi mamá te afectara...-
-No solo fue eso – Sasuke tomó un poco de aire – Ahora lo sé, también me molestaba que te hubieses convertido en mi hermanastra... – ella parpadeó repetidas veces, el Uchiha cerró los ojos y suspiró vencido – Me gu-gustabas...- ya, por fin lo había dicho.
-¿Ah?! – la Haruno abrió mucho los ojos, se sonrojó y bajó la mirada turbada – ¿Qué estas di-diciendo...? –
-Esa es la verdad. Es por eso, lo que p-pasó aquella vez en mi habitación... – ella no pudo verlo a los ojos, tan solo apretó la mandíbula y escuchó atentamente – Fue un acto reflejo que hasta a mí me sorprendió... – las palabras fluían con facilidad, Sasuke se preguntó la razón. Extrañamente se sentía aliviado – En verdad me Gustabas mucho... -
-¡¿De verdad?! Y yo que creí que solo estabas burlándote de mí en aquella ocasión! – Sakura juntó las manos y sonrió – ¿Desde cuándo? – preguntó ansiosa, aquello tomó por sorpresa al ojinegro.
-Pues... no lo sé... supongo que desde siempre... ¡no, espera! – se llevó una mano a la barbilla con gesto pensativo, él también sintió la necesidad de recordar el momento exacto – Recuerdas aquella vez, cuando teníamos diez años, que necesitábamos un miembro más en el equipo de soccer... Al principio te rechazamos por que eras mujer...-
-¡Es cierto! – exclamó emocionada – Era en ese torneo nacional... Kakashi-sensei era el entrenador...- Sasuke continuó:
-Entonces llegaste tú... al estadio, tu cabello estaba muy corto... – al decir esto, las imágenes llegaron a la mente de ambos, por un lado, Sakura viéndose a sí misma frente al espejo cortando mechones de su largo cabello rosado, y por otro, a Sasuke parpadeando completamente anonado al ver lo que la ojiverde había sido capaz de hacer – En ese momento comencé a verte... diferente... –
-¿Desde entonces? – inquirió asombrada - ¿Y por qué nunca dijiste nada? – Sakura en verdad parecía sorprendida.
-No sé... orgullo, tal vez... – decir todo aquello era realmente bochornoso para el Uchiha – Supongo que creí que esperarías por mi toda la vida... –
-Pues yo también lo creía... -
-Pero te enamoraste de mi hermano – agregó con voz taciturna. Ella sonrió con tristeza.
-Lamento si te lastime con mí huida... y aunque mis sentimientos por ti han cambiado, agradezco tus sinceras palabras – Sasuke supo que ella estaba por derramar algunas lágrimas, así que se concentró en otro tema de conversación que a él le urgía abordar.
-Entonces, ¿lo tuyo con mi hermano va en serio? – sus lindos ojos verdes brillaron al hacer mención de Itachi – Pero eres demasiado joven... además, quiero saber una cosa, ¿Cómo fue que comenzó todo? Nunca nadie sospechó que ustedes...-
Ella se encogió de hombros y sonrió gratamente – Si te soy sincera, ni siquiera yo lo sabía; fue en ese momento, cuando estábamos en tu habitación y me b-besaste que... que no pude engañarme más...-
-Descubriste que lo querías – el Uchiha la escuchaba con atención y asombro - ¿Y mi hermano? –
-El se sentía igual... pasábamos mucho tiempo juntos, iba por mí al instituto después de clases, salíamos a comer, al cine, a la pista de hielo... siempre estaba allí para escucharme – se acomodó un mecho de su rosado cabello detrás de la oreja – Él fue quien propuso huir a Francia juntos...-
-¡Lo sabia! – Sasuke vio comprobadas todas sus sospechas: Itachi había seducido a Sakura.
-Claro que me negué – a la Haruno le pareció graciosa la expresión tan cómica del pelinegro a su lado – Yo siempre he sido una chica responsable, ¿cómo crees que haría algo así de descabellado...? –
-Pero eso fue lo que hiciste, ¿Qué te hizo cambiar de opinión? – Sasuke realmente estaba confundido.
-Pues... Itachi-san logró convencerme... – en este punto, la joven se ruborizó a más no poder – Y lo siguiente que supe fue que estaba abordando un avión a otro continente... – ella suspiró – Él iba a mi lado... – la expresión tan lasciva que Sasuke pudo ver en ella le dejó en claro cuan especial era su oniisan para Sakura.
Fue entonces que un automóvil negro se aparcó frente a ellos. Al reconocerlo, Sasuke se puso de pie instantáneamente; corrió hacia el vehículo justo cuando Hinata estaba bajando de éste. Al verlo, ella le sonrió.
-Uchiha-san...- su expresión feliz desapareció en cuanto Sasuke la tomó del brazo con firmeza.
-¡¿Estás bien?! – la aludida parpadeó azorada, el joven pelinegro sí que lucía molesto.
-S-si... – fue lo único que la ojiblanca pudo responder. Él la miraba con fijeza – Itachi-san estaba conmigo...- cerró la portezuela con lentitud. Su menudo cuerpo se estremeció de frío.
-¡Eso es precisamente lo que me preocupa! – Sasuke posó una mano sobre el hombro de su novia – ¿Qué hacías con él? –
-Etto Uchiha-san, ¿Por qué estas t-tan enfadado? – una vena apareció en la frente del chico.
-¿Nunca te enseñaron a no hablar con desconocidos? –
-Pero él dijo que e-era tu hermano...-
-¿Y tú le creíste? – Sasuke apretó la mandíbula.
-¿Acaso no lo es...? – ella abrió los ojos alarmada. Su mirada se posó sobre Itachi – ¿Fue una me-mentira? –
-No entiendes... – se llevó una mano al rostro, rendido. Escuchó unos pasos acompasados sobre el asfalto, alguien se acercaba, giró el rostro... y allí estaba, su hermano mayor.
-Niisan... – susurró con cautela. Se colocó delante a la Hyuuga protegiéndola con su cuerpo, no permitiría que Itachi se le volviera a acercar. Hubo un momento de silencio, ambos hermanos tenían la vista fija uno sobre el otro, analizándose; Sasuke se preguntó cómo debía actuar frente a él, ¿con rencor, con normalidad...? –
-Sasuke ¿te importa si entramos a tu departamento?, el clima realmente esta matándome... – Itachi rompió el silencio, su hermano pequeño le dirigió una mirada totalmente azorada – Compré algunos pastelillos... para acompañar con té... – le mostró una caja con el colorido logotipo de una famosa pastelería, Sasuke frunció más el seño.
-Odio las cosas dulces – susurró en voz baja, conteniéndose. Hinata se sorprendió por esto.
-No te preocupes, lo he contemplado – el mayor de los Uchihas le mostró otra caja – Estas son galletas, las ordené no muy dulces para mi hermano pequeño – le acercó el paquete, él lo tomó más por inercia que por gusto.
-Itachi-san...- la agitada voz de Sakura llamó la atención de su prometido – Estaba preocupada, tardaste mucho... – tenía las mejillas sonrosadas por el frío (lo más seguro por la cercanía del joven). Él alzó el brazo y tocó con suavidad un mechón rosado del cabello de Sakura.
-Lo lamento, no volverá a pasar – contestó con voz seria y grave, ambos se miraron a los ojos por largo rato. Su hermano y Hinata desviaron la vista a otro lado, incómodos.
-Está bien, entremos – anunció Sasuke con impaciencia – No te separes de mi – ordenó en un murmullo a la peliazul, la cual, seguía sin comprender del todo la situación.
Subieron al departamento, al entrar, Itachi analizó el lugar con ojo experto. Para Sasuke, era muy extraño tener de invitado a su niisan, desde la última vez que lo había visto, la percepción que tenia de él había empeorado día con día. Ante sus ojos seguía siendo el malvado que sedujo a Sakura con artimañas. Y lo que más le molestaba era que tanto la ojiverde como Hinata se mostraban encantadas con su presencia.
-El lugar es muy pequeño – la voz grave de Itachi resonó con parsimonia, sin esperar invitación, entró y salió de cada una de las habitaciones, señalando las cosas buenas, pero también lo que le hacía falta. Sasuke solo mantenía la boca cerrada conteniéndose las ganas por echarlo de allí, Sakura, quien comprendía perfectamente sus sentimientos, le rogó con la mirada que no lo hiciera.
-Ahora vuelvo... pónganse cómodos – con parquedad, Sasuke entró a la cocina para preparar el té, su linda Hyuuga lo acompañó. Ella pudo advertir la incomodidad del joven pelinegro hacia su hermano. En el fondo, podía entenderlo, Hinata se sentía igual cuando estaba en presencia de su padre. Él estaba tan absorto en sus pensamientos que se sobresaltó un poco cuando la escuchó hablar.
-Es bueno tener vi-visitas familiares... – intentó animarlo, la chica vertió el agua hirviendo dentro de la vasija para té – Tus hermanos son muy a-agradables – Sasuke apretó los labios.
-¿Hermanos? ¿Sabes acaso la relación que llevan esos dos? – buscó en su precaria alacena las hierbas para té que había almacenado con tanto esfuerzo.
-¿Es extraño para ti, Uchiha-san? – lo observó con preocupación.
-Entonces ya lo sabes – dijo con desanimo, su hermano seguramente le había contado sus planes de boda – Digamos que aún no me acostumbro...- rebuscó por todas partes recipientes que pudiesen fungir como tazas, Hinata hacia lo mismo. Con un poco de esfuerzo, lograron completar un colorido juego de té. Caminaron hacia la sala, Itachi estaba de pie observando un tramo de pared derruida.
-... también te urge reparar la calefacción, aquí dentro hace bastante frío... – una vena apareció en la sien de Sasuke – El cristal de esa ventana está roto... ese pedazo de cartón no logra cubrir el agujero... –
-Ya lo sé – caminó hacia ellos llevando en las manos una bandeja con su "juego de té" – Ahora mismo estamos algo cortos de dinero... – aterrizó los recipientes sobre la única mesita del lugar.
-No tienes ninguna necesidad de vivir así, vuelve a casa – aquello logró perturbarlo un poco; volver a casa... con su padre... le dirigió a Itachi una mirada no muy cordial.
-Sabes que eso es imposible para mi... – replicó con molestia, el joven pelinegro frente a él ladeó la cabeza sin entender.
-¿Por qué imposible? Este lugar es muy poco acogedor... – Itachi bebió un poco de su té – Además, dudo mucho que te agrade compartir futón con Naruto-kun –
-¿Q-Qué? – un tic nervioso apareció en el ojo de Sasuke - ¿Co-Cómo lo sabes...? –
-¿Entonces tengo razón? - comentó de la manera más inocente posible – Solo estaba divagando un poco, como solamente vi un futón, creí que... -
-Itachi-san, detente por favor... – Sakura comenzaba a alarmarse, había vivido en la misma casa con esos hermanos y sabía el alcance que tenían sus peleas.
-Yo trabajo por las noches... así que Naruto puede ocupar el futón durante ese tiempo... – masculló el hermano menor conteniéndose, las dos chicas parpadearon asombradas, Sasuke se apresuró a agregar: - Solo en situaciones realmente especiales lo compartimos... – estaba levemente ruborizado.
-Supongo que eres muy feliz viviendo con él... – Itachi dio engulló un trozo de pastel, Sasuke frunció el seño ante el comentario. Estaba harto de que siempre sospecharan de su relación tan cercana con el Uzumaki – Como una feliz pareja de recién casados – el Uchiha mayor sonrió afablemente, en cambio, su pequeño hermano apretó los labios furioso.
-¡Suficiente! – golpeó la mesa con la palma de su mano, Hinata respingó ante la reacción tan violenta de su amigo - ¡Ya tengo bastante con tener que compartir el mismo aire que respira Naruto, y en verdad, créeme que hasta yo mismo me estremezco de lo cercanos que nos hemos vuelto, así que no necesito que alguien más venga y me lo recuerde! – las palabras desesperadas de Sasuke enmudecieron a los presentes. Itachi suspiró resignado.
-Admiro tu fuerza de voluntad, yo en tu lugar, hace mucho que hubiese vuelto a casa, pequeño Sasuke... – estaba burlándose de él, lo podía ver en aquellos ojos serenos y en su expresión de fingida empatía.
-Curiosas palabras para alguien que demoró dos años en volver a Japón... – remató Sasuke con sorna, tanto Sakura como su prometido arquearon las cejas sorprendidos - ¿Por qué no regresaron antes...? -
-Porque no quisimos – contestó Itachi sin perder la compostura – Sakura y yo pasamos los momentos más felices de nuestras vidas en Paris, no te puedes imaginar lo magnifico que fue – una sonrisa surcó su rostro, le dirigió una mirada cómplice a la pelirosa y ésta se ruborizó levemente. Sasuke rodó los ojos fastidiado – Pero teníamos que hacer lo correcto, arreglar las cosas... no podíamos huir por siempre... – se aseguró de recalcar esas últimas palabras. El Uchiha menor las tomó para sí.
-Creo que debiste pensar eso primero, antes de seducir a una chica que por su edad, podría ser tu hermana... –
-¿Qué esperabas? La belleza de Sakura iba realzándose con cada día que pasaba, yo no pude ignorarla como otros hicieron... –
-¡Yo solo quería protegerla! – recalcó Sasuke, esto llamó la atención de Hinata. Mientras tanto, un tic nervioso movió la ceja de Sakura. Ver a los dos hermanos enfrascados en aquella disputa sin sentido hizo que su enojo aumentara cada vez más.
-¡...Entonces simplemente te fugaste con ella sin considerar los sentimientos de los demás...! – espetó el menor. Itachi solo se encogió de hombros.
-Era lo que ambos queríamos... –
-¡Fue egoísta! –
-Fue por amor... –
-¡BASTA! – la ojiverde se puso de pie – ¡¿De verdad están discutiendo por algo así?! Itachi-san, Sasuke-kun, ahora mismo se darán la mano y harán las paces! – aquella petición era algo imposible para ellos.
-No voy a hacerlo – el pequeño Uchiha se cruzó de brazos y desvió la mirada hacia otro lugar, hizo un mohín para demostrar su desacuerdo, Itachi solo se rascó la sien confundido.
-Sakura... no estamos discutiendo... -
-¡Claro que si, deberías escuchar tus gritos! -
-La única que esta gritando aquí eres tú... – comentó él divertido, una vena apareció en la frente de la pelirosa.
-Etto... puedo d-decir algo... – hasta ese momento, la Hyuuga se animó a hablar, fue algo extraño porque su presencia había sido curiosamente olvidada por los Uchiha – Él tan s-solo está preocupado por ti... Uchiha-san... me refiero a t-tu hermano... – la débil voz de Hinata sirvió para calmar el ambiente – Itachi-san quiere que regresen a casa ju-juntos... – Sasuke tenía una expresión desconfiada, le costaba creer aquello – Tu hermano te quiere mu-mucho... no le importa s-ser odiado por ti... si es por ayudarte... lo hará... –
-¿Cómo sabes eso? Apenas si lo conoces... – Sasuke evitó verla a los ojos mientras decía esto.
-Porque yo ta-también tengo una hermana pequeña... – ella sonrió – Y como hermana mayor... he llegado a hacer c-cosas que le desagradan... por su bien... –
-Es un rol similar al de la madre – afirmó Sakura observando con admiración a la tímida chica, en cambio, Sasuke arqueó las cejas con sorpresa al escuchar eso último – Además, no solo Itachi-san y yo estamos preocupados por ti, también mi madre… y tú padre igual... -
-¿Mi padre dices? – preguntó con desdén – Si está tan preocupado por su hijo, ¿Por qué no vino él con ustedes? – no les dio tiempo de responder – Ya sé... no encontró tiempo en su apretada agenda... o tal vez sigue enfadado conmigo y espera a que yo vaya y ruegue por su perdón... –
-Eso no... – Sakura lucia azorada, las duras palabras del pelinegro le dejaron claro que éste aún estaba muy lastimado. Itachi comenzó a hablar.
-Sasuke, la respuesta a tus preguntas no las sabemos, el único que puede aclarártelas es nuestro padre. De lo que si estoy seguro, es del enorme amor que siente por cada uno de sus hijos, es especial por ti – Itachi miraba con fijeza a su pequeño hermano, éste parecía no muy convencido – Siempre está hablando de ti, no ha un solo día que deje de hacerlo... sinceramente me tiene un poco harto... por favor vuelve a casa para que todo esto termine... – la ojiverde rió con nerviosismo ante el comentario de su prometido. Fugaku y Sasuke en verdad se parecían mucho, ambos eran muy tímidos para decir lo que sentían.
-Pero... yo... es decir, creí que... – el joven pelinegro enrojeció un poco - ¿Volver a casa dices...? – entonces pensó en todos los lujos que disfrutaría una vez de regreso en la mansión Uchiha; su carro último modelo, ropa nueva, comida suculenta, y lo que era más importante... una cama enorme solo para él – No lo sé... ¿En verdad padre...? –
-Sasuke-kun, todo es verdad – la chica pelirosa le veía anhelante, lo tomó de las manos, este gesto hizo respingar al chico – ¡Seremos una gran familia feliz! –
-Una familia incestuosa... – lo dijo torciendo la boca, refiriéndose al matrimonio de esos dos. Una gota apareció en la frente de ella.
-Pero una familia, al fin y al cabo – terminó por agregar el atractivo hermano mayor. Sasuke miró a su alrededor, los contentos rostros de ellos dos se asemejaban al de Hinata, quien sonreía tímidamente; pero algo en ella le pareció sospechoso... sus ojos estaban algo tristes. Si se iba de la ciudad, difícilmente volvería a verla.
-Eso es a-algo bueno, Uchiha-san – comentó ella con voz alegre – Deberías...-
-No, primero quiero acabar mis estudios antes de tomar cualquier decisión. No pienso abandonar esta ciudad por el momento – sentenció muy seguro de sí mismo, tanto Itachi como Sakura notaron que la Hyuuga había influenciado involuntariamente en la decisión de Sasuke. En cambio, a la chica le brillaron los ojos, por un momento había pensado que el ojinegro se marcharía de allí para volver con sus padres; sin embargo, aunque aquello fuese lo más apropiado, se descubrió deseando lo contrario.
-¿Entonces no hay nada que podamos decir para convencerte? – Itachi lucia muy serio, a su lado, Sakura mantenía su mano unida a la de él.
-Así es, lo lamento... – el joven Uchiha dio un sorbo a su té, en verdad no lamentaba nada – Y antes que lo olvide, umh... felicidades, es decir, por la boda... – se pudo ver claramente que al chico le incomodaba habla del tema.
-Arigato! – la pelirosa se sonrojó de felicidad – Esperamos que asistas, asegúrate de llevar a Hinata-chan –
-¿Eh? ¿Yo? – respondió la tímida joven, tanto ella como Sasuke intercambiaron miradas de extrañeza.
-Claro, ambos son pareja, ¿no es así? – Sakura ladeó un poco la cabeza ante la confusión de ambos chicos.
-Naruto-kun me lo dijo...– la grave voz de Itachi sonaba ligeramente alegre. Sasuke maldijo internamente al rubio y su gran bocota, ya tendría tiempo más adelante para darle su merecido, ahora estaba más concentrado en desmentir lo del noviazgo pero... recordó que la familia Uchiha tenía nexos empresariales con la corporación Hyuuga... cabía la posibilidad de que Itachi se reuniera con ellos en algún momento, si se le ocurría decirles que su hermano menor y la heredera no eran pareja... arruinaría lo que tanto trabajo les había costado, no podía permitir que todo el plan de Hinata por impresionar a su padre se viniera abajo.
Cerró los ojos mientras una gota de sudor resbalaba por su sien.
-¿Entonces son novios o no? – la Haruno los presionó, Sasuke y Hinata se alarmaron.
-Así es... – anunció él muy decidido, pero casi al mismo tiempo, la peliazul habló... y no precisamente para apoyarlo...
-No, nosotros no... – exclamó ella asustada, ambos se miraron a los ojos sorprendidos por lo que uno y él otro acababa de decir.
"Maldición, Hinata"
-N-no lo somos – rectificó Sasuke rápidamente secundándola. Pero ella volvió a arruinarlo todo.
-S-si lo somos – confirió lo contrario la chica Hyuuga, de nuevo, al mismo tiempo que él. Una gota de nerviosismo apareció en la frente de Hinata. Por su parte, el Uchiha cerró los ojos con fastidio, ya había olvidado cuan torpe podía ser la chica.
-Vamos, si serán tímidos... – Sakura se llevó una mano a los labios ocultando su risilla – Yo no lo sabía, parece que Naruto solo se lo dijo a Itachi-san... pero aún así pude darme cuenta... la forma en que Sasuke-kun te mira... – se dirigió a la chica de mirada albina, quien parpadeó varias veces mientras se ruborizaba por completo.
-¿Miradas? ¿De qué estás hablando...? – para Sasuke, todos aquellos sentimentalismos le ponían de muy mal humor, sobre todo si eran ciertos – Además, ¿Qué tanto te contó el Dobe? – "¿le habría contado del chantaje?"
–Sasuke-kun, nos retiramos – anunció la Haruno – Te ves tan... bien... - bajó la mirada con emoción contenida, su amigo guardó silencio ante esas palabras. Se sentía tan extraño... – Tan feliz. En verdad me alegro por ti –
-Si tú lo dices... – el joven desvió la vista retraídamente.
Itachi se puso de pie, Sakura hizo lo mismo. Caminaron hacia la salida seguidos muy de cerca por Sasuke y la peliazul. La puerta chirrió al abrirla.
-Pequeño Sasuke, asegúrate de comer bien y abrigarte lo más que puedas, ya sabes lo enfermizo que eres... – Itachi posó la mano sobre la cabeza de su hermano y revolvió sus cabellos, aquello logró irritar a Sasuke, quién se quejó e hizo un sonido de protesta.
-Esto no es un "adiós", es un "hasta pronto" – la ojiverde rodeó el cuello del chico uniéndose así en un abrazo, Sasuke no supo muy bien cómo reaccionar, apenas si pudo moverse. Cuando se separaron, ella tenía los ojos húmedos. Rió nerviosamente mientras limpiaba sus lágrimas; recordó todas aquellas ocasiones en las que había querido abrazar a su amigo en el pasado, pero el temor al rechazo se lo había impedido.
-Arigato... Sakura... – murmuró él evitando el contacto visual, ella estaba tan emocionada por lo que veía.
-Has cambiado un montón, Sasuke-kun – dirigió un rápido vistazo a la tímida peliazul detrás de él – El poder del amor es sorprendente, ¿verdad? –
-¿Eh? – él arqueó una ceja – Detén eso... lo que sucede realmente es que... – fue interrumpido.
-Tómense su tiempo, no apresuren las cosas – Itachi se comportaba de nuevo como lo que era, el hermano mayor – Aún son jóvenes, disfruten la vida... -
-¿Qué quieres decir con eso? – le preguntó Sasuke con desconfianza.
-Usen la protección adecuada... –
-Oye, Itachi-san, Hinata merece respeto... – frunció el seño – ¡No se te ocurra ponerle un dedo encima, Sasuke-kun! – dijo amenazante al pelinegro.
-¡No p-pensaba hacerlo! – le gritó avergonzado, a su lado, la Hyuuga estaba más roja que una manzana. Ella no estaba segura de por qué también tenía que fingir ante ellos que era la novia del joven, aunque era algo que no le molestaba en absoluto.
Los acompañaron hasta donde habían aparcado el carro, Hinata caminaba al lado de Sakura e Itachi con Sasuke; éste último se rascó la sien nervioso, no sabía cómo despedirse de su hermano mayor. Debía apurarse, pronto partirían y estaba seguro que no los vería hasta el día de su boda. Asombrosamente, Itachi fue el primero en hablar.
-Estoy enterado de los sentimientos que tenias por Sakura en el pasado – un escalofrío recorrió su espalda, de todas las conversaciones existentes en el mundo, ¿debía ser esa precisamente de la que Itachi quería hablar? – Y en verdad, vine aquí para... –
-¿Decirme que me mantenga alejado de ella? – Sasuke se guardó las manos en los bolsillos, pudo ver que el joven en frente suyo se sorprendía.
-No – miró de soslayo a su prometida, ésta conversaba animadamente con la Hyuuga – En realidad, quería saber si seguías enamorado de ella... –
-Eso fue hace mucho tiempo, Sakura te ama a ti... –
-Lo sé, pero si tú me lo pidieras... me alejaría de ella para dejarte el camino libre... – se cruzó de brazos y esperó su respuesta. Parecía tan sereno y seguro de sí mismo.
Consternado, Sasuke enmudeció, había llegado a la conclusión de que su hermano tenía alma de mártir. Apretó los puños y frunció el seño.
-¡Ni se te ocurra hacerlo! – intentó no alzar la voz – No puedo creer que estés diciéndome esto... -
-Sasuke... mereces ser feliz – fue lo único que agregó el pelinegro. Ambos sabían que los dos nunca habían conocido una felicidad completa en toda su vida, siempre existió ese vacío en sus corazones. Un vacío muy difícil de llenar
-¡¿Es que no la amas?! – estaba de verdad cabreado, si descubría que solo estaba con Sakura para calmar esa soledad de la que hablaba, bueno, iba a arrepentirse.
-Sasuke, tú sabes la maldición de la que los Uchiha somos víctimas – el aludido apretó la mandíbula, claro que la concia. Él siempre tuvo que lidiar con eso, incluso llegó a sacar ventaja de ella. Pero Itachi fue el que más daño sufrió, desde niño, siempre... – De alguna manera... Sakura fue la primera... que no se vio influenciada por la maldición... – comentó él.
-¿Eh? ¿Cuál maldición? – Sasuke se sobresaltó al sentir la presencia de la chica, ambos hermanos guardaron silencio, Hinata se unió al grupo. Esperaban que alguno de ellos les respondiera, pero parecían absortos en sus propios pensamientos. Itachi fue el primero en hablar.
-Verán, nuestra familia se ha visto envuelta en un fenómeno inexplicable, incluso para nosotros es un misterio... -
-Todo Uchiha, sin excepción, a cierta edad... – Sasuke desvió la vista. Era difícil para él hablar de aquello. Su hermano lo comprendió, nunca se lo habían contado a nadie, ni siquiera él le había dicho algo sobre eso a Sakura.
-... Nos volvemos demasiado atractivos para las mujeres... – finalizó el Uchiha mayor. Hubo un momento de silencio, una ráfaga de aire fue el único sonido que escucharon.
-Emm... ¿es esa la maldición...? – la ojiverde arqueó una ceja incrédula, de alguna manera pensó que esos hermanos estaban jugando. Lo cual le divirtió – Vamos, vamos... eso Itachi-san, no es ningún secreto, y mucho menos una maldición! ¡Siempre han sido populares, pero nunca pensé que eso en verdad los hubiese traumado tanto como para pensar que están malditos! – y rió, y los dos hermanos la miraron ofendidos.
-Oye, no es para nada divertido – reclamó Sasuke cruzándose de brazos – Jamás lo entendieron... – suspiró con resignación –... Las personas ajenas a la familia Uchiha –
-¿En verdad es algo tan m-malo...? – preguntó la Hyuuga, el pelinegro asintió con la cabeza.
–Aunque nunca haga algo para alentarlas, siempre están rondándome... – Sasuke apretó la mandíbula – Lo cual es realmente molesto, ¡en verdad no lo entiendo! –
-En mi caso... – entabló Itachi – Por alguna razón, me ven como un Dios, soy irresistible – acomodó su flequillo hacia atrás, las dos chicas se sonrojaron con ese movimiento, de verdad que era sexi... – Algunas chicas son realmente extremas... –
-¿Recuerdas aquella que te obsequió los bombones envenenados? – le recalcó su pequeño hermano – Estuviste en el hospital cerca de un mes... -
-Eso es realmente grave... – murmuró la Haruno, observó a Itachi con preocupación – Supongo que fue difícil para ti encontrar a alguien que no se fijara en tu físico... -
-La primera chica que no se sintió atraída hacia mi fuiste tú, Sakura – la joven arqueó las cejas sorprendida – Por primera vez... lograba relajarme al lado de una mujer... – la tomó de las manos, ella se ruborizo, pero no apartó la vista de él – Por desgracia, eras mi hermana pequeña... – acercó los delicados dedos de Sakura a sus labios y los besó suavemente – Fue muy difícil para mí lograr resistir... –
-Oigan... – exclamó Sasuke incomodo.
-Itachi-san... – susurró ella de modo anhelante, se unieron en un abrazo. La escena parecía salida de algún tipo de filme romántico, mientras los otros dos se miraban nerviosos.
-Sakura realmente significa todo para mi, Sasuke; sin embargo, estoy dispuesto a renunciar a ella...-
-¿Eh? ¿De qué hablas, Itachi-san? – exclamó la joven asustada.
-N-Noo, Sakura... no es nada... – Sasuke se dirigió a su hermano, lo tomó del brazo apartándolo de la ojiverde – ¡Eres un idiota, se más cuidadoso! Sakura realmente te ama, así que no la lastimes con tus absurdas proposiciones – Itachi parpadeó un par de veces – ¡Si realmente quieres mi felicidad, hazla a ella feliz! – le dio la espalda, con paso decidido caminó hacia la chica de mirada albina, le pasó un brazo por los hombros y la acercó a él. Hinata se turbó por aquel gesto – No te preocupes más por mi –
-Ya veo – el otro Uchiha sonrió, Sakura no entendió del todo la situación, pero también se alegró al ver como Sasuke abrazaba a la chica – Entonces, nos vamos... – caminó hacia su elegante automóvil, abrió la puerta permitiéndole entrar a la Haruno, después él tomar asiento detrás del volante. El sonido del motor anunció el adiós, tanto Hinata como Sasuke sacudieron la mano despidiéndose, ella alegremente, él con menos ánimo.
-Itachi-san, aún estas sonriendo... – la hermosa pelirosa lo miraba asombrada, él no cambió ni un ápice su expresión.
-Tal parece que el pequeño Sasuke también encontró a su chica "especial..." -
Tanto Hinata como el pelinegro se quedaron allí, de pie hasta que el auto desapareció entre las calles. Sasuke se preguntó cuándo sería la próxima vez que los vería, la respuesta llegó más pronto de lo que esperaba, el día de la boda, ahora lo recordaba. Suspiró aliviado de que aquella visita familiar por fin terminase. Aún le resultaba demasiado incomodo ver a esos dos juntos en plano romántico.
-Por cierto... ¿Qué fue lo que hicieron mientras estabas con él? – la pregunta tomó por sorpresa a la tímida chica.
-Solo fuimos a u-una cafetería... después a una pastelería... –
-¿Eso es todo? –
-Si... – el la miró en silencio. Pensativo.
-En verdad estaba un poco preocupado. Creí que haría contigo lo mismo que con Sakura... –
-¿Eh? –
-Seducirte -
-D-de ninguna m-manera! Itachi-san va a ca-casarse con Sakura-san...¡ – exclamó alarmada, el pelinegro no se dejó impresionar por eso.
-Bueno... él mismo lo dijo... la maldición Uchiha... – entonces se percató de algo que lo molestó. ¿Por qué a Itachi si lo llamaba por su nombre? Quiso preguntárselo, pero no se atrevió. Y ahora que caía en cuenta, Naruto, Sakura,... vaya, hasta con Karin parecía no tener ningún problema. Solo a él seguía dirigiéndose por el apellido...
-Uchiha-san... mi-mira... allá viene Naruto-kun... – el aludido apretó los labios. En efecto, la rubia cabellera de su amigo era inconfundible – Karin-san también... – Sasuke rodó los ojos agobiado, lo único que le faltaba.
-¡Oii! – saludó Naruto alzando un brazo, a su lado, la linda pelirroja lucia enfurruñada - ¿Qué hacen aquí afuera? – preguntó el chico animadamente.
-Sakura-san e Itachi-san recién s-se fueron... – explicó Hinata tímidamente sintiéndose un poquito incomoda ante la pesada mirada de Karin.
-¿En serio? – el joven arqueó las cejas – Ahhh! Que mala suerte tengo... si hubiese llegado un poco antes... – bajó los hombros desganado – No importa, ya los había visto con anterioridad – Sasuke recordó que su impertinente amigo fue el que les dijo en donde encontrarlo. También había ido con el chisme de que Hinata era su novia. En fin, ya tendría tiempo para vengarze.
-Vaya, que sorpresa... me hubiera gustado poder saludarla... – dijo la pelirroja con maldad, el ojiazul arrugó la nariz mostrando desacuerdo.
-No creo que eso fuese lo más adecuado... – se estremeció tan solo de pensarlo. Sasuke arqueó una ceja ante la cercanía de esos dos.
-¿Qué es esto? Una cita...? – comentó con burla, los dos jóvenes abrieron mucho los ojos y negaron instantáneamente con repugnancia.
-¡Claro que no! Teme... ¿Cómo se te ocurre? – se cruzó de brazos evidentemente ofendido.
-Intento convencer a este idiota de firmar el mejor contrato de su vida! – la chica se acomodó los anteojos y desvió la mirada del Uzumaki – ¡Pero él se rehúsa! –
-¡Pues claro! Jamás aceptaré algo así... -
-No puedes simplemente rechazar una oferta como esa, Naruto! – el aludido se cubrió los oídos con sus manos, no deseaba escuchar más.
-¡Pues ya lo hice! – exclamó con tozudez.
-¿De qué se trata? – inquirió el Uchiha intentando ocultar su curiosidad, aunque sospechaba que se trataba de algo estúpido.
-Modelaje – soltó la pelirroja con orgullo, Hinata abrió los ojos con asombro – Conozco a una empresa de publicidad que está interesada en él – señaló con desdén al chico a su lado – También me contratarán a mí, pero solo si logro convencerlo... – una expresión de total desdicha adorno su rostro. Pero casi al instante cambió a una de incitación – Nee, Sasuke-kun... estoy segura que tú podrías... –
-No estoy interesado – declinó la oferta sin mucho tacto, la joven tan solo se desesperó más.
-¡Naruto, tú serás el responsable de arruinar una vida destinada al éxito! –
-Hinata, vámonos de aquí... – Sasuke la jaló suavemente, se apartaron de esos dos con cautela, ni siquiera se percatarían de su ausencia. Caminaron sin rumbo por las calles, muy lentamente, reparando en cada detalle que el paisaje les mostrase.
-Está haciéndose tarde... – comentó ella observando el atardecer en el cielo, a su lado, el Uchiha no se inmutó, claro que por dentro deseaba que ella se quedara un poco más.
-Te llevaré a tu casa entonces... – anunció sin contemplaciones, Hinata intentó declinar la oferta, segura de que Sasuke tenía cosas más importantes que hacer, pero él lo negó.
-¿Estas s-seguro...? – el chico solo asintió con la cabeza. Llegaron a la estación del metro, lo esperaron pacientemente, Sasuke parecía perdido en sus propios pensamientos. La Hyuuga se preguntó si seguía teniendo presente el recuerdo de Sakura.
Tenía que admitirlo, la idea de que esos dos hubiesen estado relacionados en el pasado no le había agradado en lo más mínimo, hacía que su ceño se frunciera ligeramente. Un incómodo sentimiento afloró dentro de Hinata al pensar en aquella atractiva pelirosa; pudo notarlo en los oscuros ojos del Uchiha, éstos mostraron un cambio inusual. Habían brillado al verla.
Suspiró confundida, no entendía la razón de aquella opresión en su pecho...
¿Por qué tardaba en desaparecer?
-¿No piensas subir? – Alzó la vista que hasta ese momento la tenia concentrada en el suelo, ya había llegado la ruta del metro y Sasuke se encontraba dentro del vagón, esperándola – Pronto cerraran las puertas... – ella ingresó rápidamente.
-Summimasen... – el trasporte comenzó a moverse, Sasuke observaba distraídamente a través de la ventana, en verdad que no lograba entender por qué Hinata seguía llamándolo por su apellido. Aquello le irritaba.
Llegaron a la estación del vecindario de la Hyuuga más pronto de lo que hubieran querido. Bajaron del andén aún sin cruzar palabra alguna, algo entre ellos se sentía raro.
-Entonces... pasado mañana es el gran día, al fin conoceré a tu padre – él rompió el silencio, guardó sus heladas manos en los bolsillos del pantalón – El domingo... –
-Si... – ella retiró un mecho de cabello que le impedía ver el camino con claridad, suspiró y una pequeña nube de vaho blanco salió de sus labios – No Creí que fuera tan pronto...
-A decir verdad, no sé muy bien que se supone que tengo que hacer... – ambos chicos se distrajeron un poco en una colorida tienda departamental. Había una atractiva chica afuera de ésta ofreciendo muestras gratis de algún producto comestible, llevando puesto un sexi y diminuto disfraz de Santa Claus. El pelinegro desvió la mirada sin interés.
-Es ci-cierto... ¿Qué se supone que d-debes hacer? – Hinata lo dijo más para ella que para Sasuke, se restregó los dedos con ansiedad. El solo pensar que en pocas horas estaría frente a la impasible mirada de su padre le hacía tambalearse.
-Y no solo yo... Tú también tendrás que hacer tu parte... – le recalcó el chico – Es decir... no podemos llegar y solo presentarnos así como así, debemos lucir realmente como una pareja – suspiró con fastidio – Ya te lo había dicho... –
-Acabo de re-recordar... no soy buena m-m-mintiéndole a padre... – una gota resbalo por la frente de Sasuke – A decir v-verdad... jamás lo he hecho... –
-¡¿Entonces por qué demonios me pediste que fingiera ser tu novio?! – ella cerró los ojos al escucharlo alzar la voz.
-Lo lamento... e-en realidad estaba tan de-desesperada que... –
-Ya, olvídalo, lo importante es que él me conozca, lo demás lo resolveremos cuando estemos cara a cara –
-De a-acuerdo... – respondió con voz apagada.
-Oye, hay algo más que quiero preguntarte... – agregó el chico pasándose una mano por el cabello – El hombre con quién tu padre quiere emparejarte... ¿De verdad no lo conoces? –
-¿Eh? – ella lo volteó a ver con turbación, aquella expresión hizo sospechar a Sasuke – No... no tengo idea d-de quién se trate... – bajó la vista con nerviosismo, se restregó las manos y poco después sonrió débilmente – Seguramente estas pe-pensando que es algo realmente... extraño... –
-¿Estas diciéndome la verdad? ¿En serio no sabes con quien te quiere obligar a casarte? – inquirió él subiendo un poco la voz.
-¡Po-por supuesto...! – se sonrojó mucho, comenzó a caminar apresuradamente. Dieron vuelta en una esquina y llegaron por fin a la casa de Hinata. Subieron hasta el pórtico deteniéndose justo frente a la elegante puerta de roble, la chica buscó sus llaves en el bolsillo de su chaqueta – Gracias p-por acompañarme, Uchiha-san... – el aludido arqueó una ceja confundido ante los torpes movimientos de su novia. Al momento de sacar las llaves, Hinata dejó caer por accidente un pequeño paquete envuelto en brillante papel rojo, Sasuke lo levantó ignorando a la alarmada joven a su lado.
-¿Qué es esto? – sacudió el objeto intentando adivinar que había en su interior, la Hyuuga se mordió el labio inferior avergonzada.
-Son c-chocolates... los compré... – murmuró quedamente, él le dirigió una mirada inquisidora.
-¿Para quién? – el monstruo de los celos apareció instantáneamente, aquel era definitivamente un regalo con tintes románticos, la etiqueta escrita en él (en esta navidad: para una persona muy especial) lo demostraba perfectamente. Apretó la mandíbula al notar que la chica se rehusaba a contestar – ¿Dime a quién...? –
-A ti... – aquello lo enmudeció al instante, Hinata de nuevo rehuyó a su mirada – Cuando fui con Itachi-san a-a la pastelería... pensé... pensé que sería un bonito regalo... para ti... –
-Para mí...? – exclamó sorprendido, ella continuó:
-Si... además, siempre fueron los favoritos de m-mi madre, creo que m-me emocione un po-poco... – su madre muerta... Sasuke recordó eso y se sintió peor.
-Pero ahora sé que n-no te gustan l-las cosas du-dulces... – ella le sonrió tímidamente – Es por eso que... q-que pensaba regalarte otra cosa... – el Uchiha se odio a sí mismo, presionó con fuerza la caja.
-Dije que odiaba los dulces... solo para molestar a Itachi... – rasgó el papel que envolvía el regalo y sacó un redondo chocolate, lo miró dubitativo, rodándolo con los dedos pulgar e índice inseguro si comerlo o no. Tragó saliva, aquello iba a ser difícil – Pero la verdad es que m-me gustan mucho... – y acto seguido, arrojó la golosina dentro de sus fauces apretando el puño con fuerza, casi no lo degustó, tomó otro chocolate y otro repitiendo la hazaña cinco veces más.
-Uchiha-san... entonces...? –
-Me fascinan... – apenas si pudo hablar con lo atiborrada que tenia la boca de chocolates. Aún le faltaban unos cuantos para vaciar el paquete, pero se detuvo, ya no podía más. Fue en ese momento que una sensación extraña recorrió su cuerpo, especialmente en su estomago. Alzó la vista y todo le dio vueltas... se tambaleó un poco.
-¿Qué sucede? – preguntó la chica al ver como palidecía el pelinegro, éste se apoyó en la pared y cerró los ojos.
-No entiendo... – susurró él confundido, las nauseas y los mareos se acrecentaban cada vez más – De pronto me siento un poco... – se llevó una mano al abdomen, Hinata se preocupó cada vez más. Sasuke comenzó a sentirse extraño, como si flotara; un pensamiento se le vino a la mente, asustado fijó su vista en el paquete de chocolates que aún no terminaba – Mierda... – balbuceó arrastrando las palabras – Los chocolates... estaban e-envinados... – fue una afirmación, más que una pregunta.
-Si... lo estaban – respondió la chica, realmente estaba confundida – Con ron... – al escuchar aquello, el Uchiha abrió mucho los ojos. Todo estaba perdido ya.
-Tengo que i-irme... – se giró para marcharse, tambaleó un poco en el proceso, ella lo detuvo sujetándolo del brazo.
-No puedes irte así, Uchiha-san – Sasuke se soltó del agarre instantáneamente.
-Debo hacerlo... no e-entiendes... cuando pruebo u-una sola gota de alcohol... – tosió un poco, la alarmada joven se apresuró a abrir la puerta de su casa. Intentó por todos los medios hacerlo entrar, pero él se negaba rotundamente – ¡Entiende, no puedo! – su vista comenzó a fallarle, genial, ahora veía a dos Hinatas. La chica lo empujó hacia el interior de la residencia, y él no pudo evitarlo, sus rodillas flaqueaban como espagueti. Cerró la puerta tras de sí y le quitó el calzado.
-Vamos... si-siéntate aquí... – lo guió hacia el primer sofá que encontró, encendió todas las luces encandilando los sensible ojos del Uchiha, éste solo se cubrió el rostro con un brazo prorrumpiendo al mismo tiempo un débil gemido de dolor. Hinata se movía de un lado a otro, entró a la cocina y buscó algún remedio que aliviara aquellos síntomas que sufría el pelinegro. Preparó una infusión con agua caliente y hierbas medicinales, se dirigió a la sala esperándolo encontrar en el sillón donde lo había dejado.
Pero ya no estaba allí.
-¿Uchiha-san? – Lo llamó, pero éste no contestó, por un momento creyó que se había marchado, pero aquella atrayente voz detrás de Hinata la sacó de dudas.
-Me molesta... que no me llames por mi nombre... – ella se giró súbitamente, Sasuke pudo ver que sostenía una taza humeante, sonrió con sorna - ¿Eso es para mí? –
-Si... – le ofreció la bebida, él la ignoró – No lo necesito... me siento muy bien – se cruzó de brazos y la recorrió con la mirada, de pies a cabeza – Entonces dime, ¿vas a llamarme por mi nombre? – la manera que sus ojos la veían le incomodaba, jamás había sucedido antes. Y es sonrisa, de alguna manera, resultaba seductora. ¿En que estaba pensando? Se trataba de Sasuke Uchiha, de ninguna manera él se atrevería a...
-Etto... ¿de verdad y-ya te si-sientes mejor? – inquirió tímidamente, él torció la boca.
-No respondiste a mi pregunta... – exclamó con molestia, lentamente acortó la distancia entre ellos. Hinata colocó la taza sobre una mesita y sonrió afablemente. Pero la imponente presencia de él le advirtió que algo estaba sucediendo –
-U-Uchiha-san...? –
-Te he dicho... – la tomó en brazos, Hinata no reaccionó a tiempo y ya tenía el rostro del pelinegro a escasos centímetros del suyo –...Que digas mi nombre. Vamos, ¡dilo! – la incitó con rudeza, ella estaba asustada. ¿Iba a besarla?
-¡No! – lo apartó de su lado, él cayó de bruces al suelo, Hinata tan solo lo observó desde las alturas sintiendo su corazón palpitar con rapidez.
-Eso dolió... – se quejó el pelinegro, lentamente se puso de pie; la joven Hyuuga retrocedió unos pasos – No tenias porque ser tan brusca... -
-Lo lamento... – pero él sonrió de nuevo. Ignorando los suplicantes ojos de la chica, la sujetó fuertemente de la muñeca.
-Ven conmigo... – sí que era fuerte, ella no tenía intención de seguirlo, pero no poda hacer nada. Entraron a una habitación, la peliazul la reconoció enseguida: era su dormitorio.
Sasuke la arrojó sobre la cama, Hinata se incorporó un poco, todo el lugar estaba a oscuras. Y lentamente, la siniestra figura del ojinegro avanzó hacia ella. La envolvió en sus brazos acercándola a su cuerpo, sintió la suave respiración de él sobre su rostro. Cerró los ojos aterrada pensando que la obligaría a hacer algunas cosas que se supone que se hacían cuando un hombre y una mujer estaban juntos.
¿Por qué estaba sucediendo esto?
-Hinata... – en aquella densa penumbra, la desesperación de esas palabras llamaron su atención. Aumentó la fuerza del abrazo, la joven ojiblanca casi se quedaba sin aliento, pero no hizo nada por huir.
-Uchiha-san, te comiste e-esos chocolates... aún cuando tú los odias... ¿No e-es así? – totalmente sonrojada, no pudo evitar preguntarle aquello. El Uchiha tan solo respondió imperceptiblemente, aflojó el agarre y su respiración se volvió acompasada. Estaba dormido – Eres una persona muy amable... Sasuke-kun – la chica alzó el brazo, con las yemas de los dedos delineó cada una de las curvas en el rostro del joven pelinegro.
Durmió junto a él percatándose de que ya no podía verlo como amigo... sus sentimientos hacia él eran demasiado fuertes...
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Un fuerte golpe lo despertó de su profundo letargo, abrió los ojos percatándose que había caído de la cama...
-Maldición... – se llevó una mano a la cabeza, se puso de pie y miró a su alrededor, la luz entraba por todas partes, lastimando su vista y obligándolo a retroceder hasta topar con la pared. Poco a poco se acostumbró al reluciente espacio, los muebles de allí no le eran para nada familiares, fijó su vista en la cama y fue de ese modo que logró recordar con lujo de detalle todo lo que sucedió la noche pasada. Se sintió avergonzado, es decir, ¿Quién se embriaga con chocolates envinados?
Pero más importante aún... ¿Dónde estaba Hinata?
Salió del dormitorio buscándola, recorrió toda la casa... y no la encontró.
-Tal vez... hice algo en verdad malo... – revolvió sus negros cabellos con desesperación - Pero, ¡¿qué?! – regresó a la habitación de la chica, miró a todos lados buscando alguna pista. Fue entonces que la encontró. Encima de un pequeño buró, había un sobre blanco. Buscó en el interior, había una pequeña notita, y una fotografía.
-Esto es... – observó la imagen, era con la cual Hinata lo había chantajeado en un principio. Leyó la nota:
Sasuke-kun, esto es algo que tengo que hacer sola...
Gracias por tu ayuda, cuando regrese, te lo contaré todo.
Por favor, espérame.
Hinata
No lo creía...se había marchado... a enfrentar a su padre. Sola.
Pero se suponía que él iba a ayudarla, ¡se suponía que eran novios! Estaba herido, decepcionado, todo el trabajo y esfuerzo que había puesto en aquella mentira... y ahora ella lo destruía.
-Hinata... – susurró su nombre, como si de este modo pudiese lograr que ella apareciera ante sus ojos, explicándole por qué había tomado esa decisión. Arrugó la nota. Las cosas no podían quedarse así... no tenía idea en donde vivía la chica, pero con una pequeña investigación lo averiguaría. Iba a hacerlo.
Y para eso necesitaba la ayuda de su padre...
Continuara…
Bien, estamos a un capitulo para que finalice esta historia, lo cual me emociona bastante, porque sería mi primer fic en terminar, de tantos que tengo pendientes jejeje.
¿Que les pareció cap? Raro, cierto? jajaja, pero me divertí, sobre todo con la maldición Uchiha, y Sasuke borracho jojojo. En verdad, esos hermanitos son unos loquillos jejeje. Sakura... pues que puedo decir de ella, sentí que no podía dejar ese personaje de lado, ella es una de los protagonistas en Naruto*, un miembro del Equipo 7, lamento si para algunos fue pesado encontrarla aqui, pero hey! Este es un fic SAsuHina, no hay peligro de un SAsuSAku, jejeje :) aunque a mi en realidad no me desagrada ningun personaje del anime, y mucho menos las parejas que los fans hacemos e inventamos, jajaja. Hablando de eso, ultimamente he visto que hay grandes pleitos por eso de las parejas, SasuSaku, Narusaku, Naruhina o Sasunaru? jajaja, nosotros los fanseses somos unos loquillos también jajaja, recuerden, Naruto* no es un Shojo, es Shonen, así que el romantisismo no es su fuerte... aunque no imposible, verdad?
Pues, ojala les haya gustado el capi de hoy, de verdad tardé en actualizar, pero nunca fue mi intención abandonarlo! Gracias por sus comentarios, sus palabras bonitas y de aliento. Me hace feliz que hayan seguido el hilo de esta rara historia. Les mando un fuerte abrazo a todos, ¡Gracias!
