"¿Es... el final?"
Alfred entró casi corriendo a la habitación y al escuchar el sonido de la máquina al lado de la cama sus ojos se posaron sobre Francis, se acercó a él y, al ver que su pulso y corazón ya no funcionaban unas lágrimas se aproximaron en sus ojos y una de sus manos fue directo a su boca. Abrazo a Francis mientras las lágrimas fluían ¿Cuándo y cómo había sucedido? Si en ningún momento vio a Arthur en el hospital.
De pronto un grupo de doctores entró en la habitación, algunos quitaron a la fuerza a Alfred, pero este pateaba e intentaba zafarse reiteradas veces, y pedía gritos que lo dejaran. Ellos le decían que iban a intentar salvar a Francis, pero Alfred sabía muy bien que no podrían.
Y así fue, ellos realmente lo intentaron por horas, pero no pudieron hacer nada, algo tristes colocaron una manta sobre el cuerpo de Francis dándolo ya por muerto. Alfred al ver esto se deslizó por una de las paredes del pasillo, y sentándose en el piso abrazó sus piernas mientras volvía a llorar.
*Horas más tarde*
Alfred aún se encontraba en la misma posición, no había parado de llorar y sus ojos ya estaban algo hinchados. De pronto, uno de los doctores le tocó el hombro llamando su atención, Alfred lentamente subió su cabeza.
- Lo siento, por lo de tu amigo - le dijo algo triste - Aun no sabemos la causa de su muerte, todo marchaba bien...
Alfred bufo - Yo sé muy bien porque fue - pensó
- Pero hace horas que estás sentado aquí ¿Por qué no vas a tu casa? - Alfred lo miro por unos segundos y resignado se levantó - Ya le informamos a su familia así que no te preocupes.
- De acuerdo - dijo Alfred en tono bajo mientras se dirigía a la puerta.
Fuera del hospital, Alfred se encontraba parado en medio de la multitud de personas que caminaban alrededor de él, algunos lo miraban extrañado mientras que otros lo ignoraban completamente. El ojiazul miró hacia el cielo, este estaba completamente nublado, y de repente cayó una gota sobre su rostro seguida de otras más, había comenzado a llover y las personas corrían aún más rápido buscando refugio, en cuestión de segundos la calle quedó completamente vacía. Alfred comenzó a caminar hacia ningún lado bajo la lluvia.
El ojiazul camino por unas cuantas calles hasta que se topó con una casa, que al ver hacia el segundo piso pudo reconocer la figura de alguien. Instantáneamente se acercó a esta y toco el timbre, espero unos segundos y una mujer lo recibió, ella era mucho más baja que él, de cabellos rubios y de unos grandes ojos verdes, muy parecida a alguien que conocía.
- ¿Si? - le dijo con una sonrisa.
- Hola - saludo Alfred rápidamente y con una sonrisa algo falsa - Soy uno de los compañeros de Arthur ¿Podría hablar con él?
- De acuerdo... - la mujer se colocó a un lado de la puerta y dejó entrar a Alfred, ella rápidamente salió de la sala y volvió con una toalla pasándosela al ojiazul - Arthur uno de tus compañeros vino a hablar contigo - le gritó.
- Estoy ocupado - se detuvo - Dile que suba.
- ¿Qué estará haciendo...? - pregunto en tono bajo hacia sí misma mientras suspiraba - Es la segunda puerta a la derecha - Alfred la miró y asintió.
Al entrar en la habitación de Arthur todo estaba oscuro, de pronto la puerta se cerró detrás de él dando un fuerte portazo asustándolo, la luz se encendió por sí sola y Alfred dio un paso atrás viendo lo cerca que estaba Arthur de él.
- ¿Cómo es que te atreves a venir a mi casa? - le pregunto algo enojado, las luces comenzaron a parpadear, Alfred las miro y luego a Arthur.
- ¿Estas contento? - preguntó Alfred evadiendo su pregunta, Arthur frunció el ceño - ¿Ya estas feliz de verme así o aun no terminaste?
Arthur se cruzó de brazos mientras vacilaba y luego de unos minutos hablo - ¿Cómo te siente?
Alfred lo miro algo triste - No tengo palabras de cómo me siento en este momento - de pronto sintió sus ojos arder - ¿Podrías solo hacer lo mismo conmigo y listo? Ya no sé si pueda seguir así...
- No puedo hacerlo de esa manera - le dijo alejándose de él.
- ¿Por qué?
- No funciona así, aunque... - se detuvo.
- ¿Aunque...?
- Podría hacer una excepción si lo deseas - dijo Arthur mientras sonreía - Ven - el ojiverde lo guío hacia una habitación a Alfred. El ojiazul al entrar pudo notar unas cuantas fotos colgadas y al ver lo que mostraban estas se le erizo la piel, su corazón comenzó a palpitar rápidamente y sus ojos se abrieron a la par. En esas fotos pudo ver las muertes de sus 6 amigos, pero eso no había sido que más le había impresionado, sino que fue que en ellas no salía Arthur, sino que él. Alfred miró a Arthur con frialdad.
- ¿Qué es todo esto? - le pregunto enojado mientras tomaba una de las fotos y las tiraba al suelo. De un momento a otro tomo a Arthur del cuello - Contesta.
- ¿No lo recuerdas? - le pregunto sonriendo - ¿No recuerdas cuando quemaste a Yao? ¿O cuando cortaste internamente a Antonio? ¿O cuando le quitaste los intestinos a Gilbert? ¿No recuerdas nada?
- ¿Qué mierda estás diciendo? Yo nunca pude haber hecho esto, podría recordar...
Arthur le interrumpió - ¿Si te muestro un video me creerías?
Alfred abrió aún más los ojos. Arthur tomó un control y encendió la pequeña televisión que había en el cuarto, la pantalla estaba en negro, pero se podía escuchar unos gritos que parecían ser de Yao, Alfred soltó a Arthur y tuvo que ocultar sus oídos con sus manos por lo desgarradores que eran. Unos segundos más tardes pararon y en la pantalla pareció una de las cámaras de seguridad de la biblioteca de la escuela, y se podía notar el momento exacto en donde Antonio era tirado al suelo por Alfred y este lo apuñalaba reiteradas veces. Luego la imagen pasó a ser en el salón de biología en donde Gilbert era tirado en el escritorio y Alfred se subía sobre él, y con un cuchillo lo abría por la mitad. Y así fue el video mostrando cada muerte hechas por nada menos que Alfred.
Arthur apago la televisión y vio a Alfred, este estaba a punto de colapsar mientras veía hacia las fotos y un par de lágrimas se aproximaban en sus ojos.
- Yo no pude... no, tiene que ser mentira - dijo tomando su cabello y tirando débilmente de el - Tienes que estar bromeando.
Arthur se acercó a él - Créeme que no lo estoy haciendo ¿No recuerdas nada? - le pregunto serio.
- No puede ser...yo no... no pude haberlo hecho...¡No! - le gritó levantándose - ¡Es mentira! - corrió hacia la puerta pero al abrirla se encontró con la azotea de la escuela - ¿Qué... - se preguntó. De pronto fue empujado y la puerta se cerró detrás de él.
- ¿Ahora me crees? - Alfred no respondió solo suspiro - Tranquilo nadie se enterará - Arthur le miro - ¿Y sabes qué más?
- ¿Qué...? - preguntó en tono bajo, pero rápidamente Arthur lo tomó del cuerpo y lo empujó hacia el precipicio.
- En realidad yo nunca morí - le dijo a Alfred mientras aún caía - Tú lo hiciste.
El ojiazul al llegar al piso pudo sentir unos pinches traspasar su cuerpo y en un grito desgarrador, despertó. Alfred miró hacia todos lados, estaba en su cuarto recostado sobre su cama mientras sudaba y su respiración estaba agitada. Trago en seco y parpadeo un par de veces.
- ¿Qué fue todo eso? - se preguntó a sí mismo - ¿Fue un sueño?
- Alfred si no te levantas en este momento, te castigo por una semana - un grito por parte de su madre llamó su atención.
Alfred tomó su teléfono y miro la fecha, era el día en que Arthur supuestamente había muerto y que todo había comenzado - No puede ser - pensó - Es imposible que fuera un sueño, fue muy real, cada muerte...
¿Esto significaba que sus amigos nunca habían muerto? Alfred rápidamente salió de la cama, se colocó su uniforme y salió de su casa corriendo, sin desayunar ya fue lo que menos le importo, tenía que ver si sus amigos lo más rápido posible.
Al llegar a la escuela los vio en la entrada, Francis se le acercó mientras sonreía.
- Qué extraño llegaste... - fue interrumpido por unos brazos de Alfred, si lo había abrazado por primera vez en la vida - ...temprano ¿Alfred?
- Lo siento... - dijo Alfred susurrando, Francis frunció el ceño sin comprender, aunque sí había correspondió al abrazo ya que era muy extraño que Alfred mostrará cariño en público y no iba a desperdiciar el momento.
- ¿Qué sucede aquí? - pregunto Yao acercándose a ellos junto con Iván. Alfred alejo de Francis y vio a Yao, este los miraba divertido. Al ojiazul se le deslizaron unas cuantas lágrimas por sus mejillas.
- ¿Alfred estas llorando? - preguntó alarmado Francis.
- ¿Eh? - Alfred se sorprendió, era la primera vez que lloraba en frente de ellos y no podía entender por qué.
- Graben este momento por favor - dijo Yao riendo.
- ¿Te encuentras bien? - le pregunto Iván.
- Eso creo - dijo quitando las lágrimas con sus manos. Los 4 comenzaron a caminar dirigiéndose hacia la puerta del establecimiento.
- ¿Por qué comenzaste a llorar? - le preguntó Francis.
- No lo sé - en realidad, Alfred tal vez si sabía porque había comenzado a llorar, ya que hace nada más que una hora había sentido lo que realmente era sentirse solo - Pero estoy bien - sonrió.
Cuando la campana sonó, los 4 caminaron más rápido y cuando pasaron por la puerta se encontraron con Gilbert y Antonio, Alfred sintió la necesidad de abrazarlos a ellos también, pero se abstuvo saludándolos como normalmente lo hacía.
Antes de poder entrar al salón de clases, pudo divisar a Arthur que este estaba vestido de la misma manera arreglada de antes de morir, Alfred al verlo se sorprendió - Entonces nada sucedió, si había sido un sueño - pensó, de pronto unos gritos llamaron su atención, eran sus compañeros burlándose de Arthur como cada mañana, él solo los ignoraba, o ese intentaba, como siempre. Alfred por primera vez lo miró con algo de compasión y un poco de tristeza, con todo esto que había soñado pudo sentir lo mismo que Arthur, y quería cambiar eso, aunque su dignidad se fuera por el piso.
- Arthur - le llamo Alfred desde su banco.
- ¿Qué sucede? - preguntó algo asustado - Hoy no tengo dinero.
- ¿Qué? No, quiero hablar contigo - dijo acercándose a él, Francis lo miró extrañado al igual que Arthur - Pero tiene que ser en privado - Arthur algo nervioso asintió.
Ambos se dirigieron hacia la azotea, y Alfred antes de cerrar la puerta dio una leve mirada hacia el pasillo supervisando de que nadie se acercara. Luego de eso trabo la puerta y se acercó a Arthur, este tenía la cabeza agachada y cerro sus ojos cuando sintió a Alfred cerca de él, esperando algún golpe.
- Lo siento - le dijo Alfred serio.
Arthur abrió sus ojos y subió su mirada - ¿Disculpa?
- Lo siento... - se detuvo mirándolo con tristeza - ...por todo.
Arthur lo miraba extrañado hasta que abrió sus ojos y se alejó de el - Fue por una apuesta, ¿No?
- ¿Qué? Por supuesto que no, estoy hablando de enserio - le levantó el tono - ¿No me crees?
- No puedo confiar en una persona que me hizo mucho daño por años - dijo Arthur en tono bajo, aunque Alfred logro escucharlo.
- Se lo que hice, y realmente lo siento - Alfred suspiró - prometo no volverlo a hacer, lo juro.
Arthur lo miró indeciso - Parece que no mientes por cómo lo dices, pero también puedo estar clavando mi propia tumba al creerte - Arthur se detuvo mientras vacilaba - Está bien - Alfred sonrió ante esto - Aunque aún no lo entiendo porque lo haces.
- ¿Por qué no hacerlo? - le pregunto extrañado.
- Hace años que me vienen golpeando, tanto físicamente como psicológicamente, es extraño que de un día a otro vengas pidiendo disculpas ¿No lo crees?
- Estoy resignándome a todos mis actos - Arthur lo miró sorprendido y se acercó a él mientras que con una de sus manos tocaba su frente - ¿Qué haces?
- Tomándote la temperatura, tal vez tengas fiebre... - Alfred lanzó una pequeña risa ante esto - ...tal parece que no.
- ¿No puedes creerme?
- Si, pero es extraño de ti ¿Dónde quedó esa actitud bravucona que tenías? - ambos rieron. Luego de eso los 2 hablaron por horas y horas hasta el atardecer cuando la madre preocupada de Arthur le llamó reclamándole porqué no había llegado después de la escuela.
