Ven? Ahora me demoré menos que la vez anterior ;) Y me salió un capítulo bastante más extenso, así que espero que lo disfruten. De paso, aprovecharé para pedir disculpas anticipadas u.u Lo siento, pero las próximas actualizaciones demorarán un poco más, debido a que tuve que retomar mis clases y ya no apareceré por aquí tan seguido. Así es la vida del estudiante pues, que hacerle :D

De verdad espero que les guste, sino...demonios! Tendré que dejarla tirada u.u jejeje Se supone que debería haberla terminado en el capítulo cinco...ya ven que aún me queda xD Son cosas que pasan larala (Háganme saber si no me estoy desviando mucho, siento que a veces pierdo el rumbo de mis historias o de los personajes :s)

Disclaimer: No, que va, que Hellsing no es mío (ni siquiera sé por qué tengo que publicar algo tan dolorosamente obvio¬¬) Si lo fuera, Alucard sería mío...MÍO! xD Nha, lo prefiero de pareja con Integra :) Pero a Pip definitivamente lo dejaría para mí (inserte cara de corazón) ^.^

Antes que que nada (Gracias Jaz por la sugerencia! n.n)

Ésto es: —Diálogos—

Y ésto: "Pensamientos"


Capítulo 7: No quiero necesitarte, porque no puedo tenerte

(Cediendo ante la bestia peligrosamente hermosa)

Integra se acercó a su puerta y recogió su sandalia, ésta había quedado allí tirada luego de que ella la aventara con fuerza contra la cabeza de su "esposo", una vez que éste le insinuara que debían pasar la "noche de boda" juntos. No eran balas de plata, pero al menos el tacón le había dejado un agujero en la frente a ese vampiro del demonio.

Se acercó a su cama y se dejó caer sobre ella desganada; los lentes sobre el velador, descalza y embutida en un vestido de novia "moderna". Suspiró resignada. ¿Cómo había llegado a eso? No, no tenía ni para que preguntárselo, ya lo sabía. Se dio vueltas en la cama y buscó entre los cajones de su cómoda, allí, debajo de su cruz de plata que solía llevar siempre sobre su corbata, estaba la foto de su padre. Ni siquiera se atrevió a mirarla. Cerró los ojos mientras apretaba entre sus manos uno de sus cojines. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hice? Claro que no era más que un simple papeleo, aún así…ella se había casado con su sirviente ¡Con un vampiro! El muy imbécil se estaba saliendo con la suya, pero ella no lo permitiría, no, jamás lo dejaría libre para destruir el mundo a su merced. Prefería ser su "esposa" y aguantarse el trago amargo antes que abandonar a la humanidad en sus manos. Pero al mismo tiempo, con eso se estaba atando a ella misma al lado del nosferatus. ¡Ese mal nacido hijo de la santísima! Oh, había jugado tan bien sus cartas, acorralándola, presionándola. Se dio vuelta sobre su estómago y pegó la cara contra la almohada. Dejó escapar un grito de rabia ¡Por qué a ella! ¡Por qué! Decía golpeando al indefenso cojín mientras pateaba su colchón con fuerza.

Poco a poco recuperó su frialdad y se calmó. No, ahora tenía "la sartén por el mango", ahora ya podía volver a sellar a ese demonio. Jé, no dejaría que se saliera con la suya. Solo unos cuántos días más, y todo volvería a ser como antes (Y por supuesto una vez sellado, anularía su matrimonio de papeles, y ella sería libre de nuevo. Jaque mate)

Más recompuesta gracias a su brillante deducción, optó por quitarse de una vez por todas ese incómodo vestido (aunque sinceramente, estaba bonito…si, Victoria había hecho una buena elección) y ponerse sus pantalones y una camisa. Se amarró el cabello en una coleta y bajó a tomar algo para la cena, ya iba a anochecer y no había comido nada. Con pasos raudos se dirigió a la cocina y en cuanto entró, se quedó con la vista fija.

Sentados junto a la mesa, había tres personas bastante…ocupadas. Bueno, "casi" tres. Integra fijó sus ojos azules en la draculina que en ese entonces estaba concentradísima en su plato con un enorme trozo de pastel de moka, o lo que quedaba de él. A su lado había una figura ensombrecida de un hombre que la miraba risueño.

—¿Seras?

—¿Huh?— La chica levantó la cabeza, solo para dar a conocer su rostro inocente manchado de chocolate; se quedó helada mirando a su jefa, el trozo de pastel aún en su boca sin alcanzar a tragárselo, las mejillas infladas por la comida en su interior, y en la mano un tenedor sospechoso.

—¡Ay!— gimió sintiendo que se haría un ovillo sonrosado. —Perfdón Sif Intefra, yo…

La rubia atajó su parloteo moviendo una mano, no sabía si reírse o enojarse por la actitud de su subordinada, que le estaba hablando con la boca llena, haciéndose un lío en explicaciones, sonrojada y…dejando caer migas sobre el mantel.

Y luego su mirada fue hacia la otra esquina de la mesa, donde había alcanzado a ver –con el rabillo del ojo- a un discreto mayordomo que escondía algo bajo las sillas.

—¿Se puede saber qué es lo que están haciendo?

—Pro…Probaba el pastel que hizo Walter… ¡Está exquisito!

—Yo veía la batalla de mi mignonette contra ese trozo de crema. ¡No quedó nada de él, Sir!

—¡Pip!

—No me refería a ustedes, ¡Ya vi lo que estaban haciendo! La pregunta es… ¿Qué haces tú, Walter?

—Estoy esperando a que la señorita Victoria termine para lavar los platos…

—No te hagas… ¡¿Qué tienen allí?!

Y antes de que el shinigami se diera cuenta, ella ya había llegado hasta la silla y había levantado una laptop rosada.

—¡Ay no, mi computadora! gimió Seras al ver que la señora los había descubierto.

Integra se quedó con la mirada fija en la pantalla, luego comenzó a fruncir el ceño: —¿Qué se supone que es ésto? Dijo apuntando a una foto que aparecía en ella.

—Son…las fotos que tomó la señorita Victoria esta tarde.

La vena en su frente comenzó a hacer acto de presencia: —Tú… ¡Te dije que no quería fotos!— Y al instante se preocupó de eliminar todos los archivos.

—Y no quiero volver a ver algo como eso… ¡En ninguna parte! gruñó antes de salir de la cocina, se le había quitado el hambre definitivamente luego de verse ataviada de blanco junto al maldito chupasangre mientras él la abrazaba. Ah maldita sea, y lo peor es que la foto no estaba nada de mal.

—¿Los borró todos?— preguntó la chica una vez que su ama salió por la puerta principal.

—Si –replicó el de la coleta con una mirada serena- …pero no olvides que tenemos los originales -agregó mostrándole la cámara digital con una sonrisa de complicidad. Seras sonrió de oreja a oreja, y volvió a "atacar" lo que quedaba del pastel.


Alucard no volvió a mencionar lo de la noche de bodas, y todo volvió –casi- a la normalidad. Aunque aún seguía teniéndolo prácticamente encima de ella todo el día/noche.

Las misiones se sucedieron una tras otra, solo amenazas menores, nada que no se pudiera controlar. Integra se encontraba sentada en un gran sillón en medio de la biblioteca de su padre leyendo unos libros antiguos. Walter le había llevado una taza de té mientras ella proseguía con su lectura.

—¿Qué es lo que tanto buscas, Integra?— dijo la voz de barítono a su lado, ella no se inmutó.

El vampiro se materializó junto a ella y echó un vistazo al libro en manos de la rubia, luego dejó salir una sonrisa socarrona.

—¿Así que lees sobre magia y hechizos, eh?— dijo clavando en ella sus ojos rojos.

La joven dejó lentamente su taza de té sobre la bandeja y levantó sus ojos hacia él, solo para mirarlo sin una nota de emoción en ellos.

—Siempre es bueno saber un poco acerca de todo ésto— dijo simplemente, volviendo su concentración a su libro.

—¿Acaso pretendes hechizarme?

La pregunta vino limpia, con un tono de burla malamente escondido.

—No, solo necesito sellarte. Y eso será en unos días, si mal no recuerdo— dijo ella tratando de no perder la lectura.

Alucard no abandonó la empresa, y optó por tomar asiento frente a la rubia, sacándose el sombrero para dejarlo flojamente sobre una rodilla. Se quedó observándola un instante que a ella se le hizo eterno. Solo se escuchaba el sonido suave de sus dedos raspando las hojas antiguas, y el levísimo roce que hacían sus labios cuando topaban con la porcelana. El vampiro cerró los ojos y se concentró en esos sonidos, eran suaves y cadenciosos, poseían una armonía propia. Dejó que su mente lo llevara…al principio solo había oscuridad tras los párpados caídos, pero luego las tinieblas fueron removiéndose y formando formas, una imagen…sus dedos cepillando las hojas añejas, sus labios rozando el borde de la taza, su aliento escapando de su boca, el inaudible y casi imperceptible movimiento de su pecho mientras se hincha con el aire de la vida; todo aquello contribuía a la formación de su imagen fijada a fuego en su memoria. Sí, tenía los ojos cerrados, pero podía verla a la perfección.

De pronto notó como su Ama dejó de leer, y pasó de largo unas cuántas páginas. Sonrió, podía adivinar de qué se trataban esos conjuros.

—Usted no necesita ser una bruja para hechizarme, Ama— dijo con su tono de voz bajo, apenas audible para ellos dos. Integra levantó la vista de su regazo y lo miró seriamente. Él abrió los ojos para mirarla a su vez y sonrió. Lentamente se levantó de su silla y se dirigió hacia ella. Agachándose con cuidado frente a su cara, le susurró junto al oído:

—Ya me tienes a tus pies, soy todo tuyo, Integra.

El ronroneo de su voz cuándo dijo su nombre hizo que la joven no pudiera menos que estremecerse, era como estar frente a una bestia que sabes peligrosa, pero no poder moverte porque estás fascinada por la forma en que te mira y se mueve, acechándote, relamiéndose; una bestia peligrosa…y hermosa.

Parpadeó confusa una sola vez, y al segundo siguiente el vampiro ya había desaparecido de la habitación, dejándola confundida y frustrada consigo misma.


Pasaron cuatro o cinco días, y ella rogó como nunca lo había hecho antes, que el vampiro no se apareciera por su habitación molestándola. Sinceramente, el tema había ido mejor de lo esperado. Aparte de dos o tres insinuaciones indirectas, él no había vuelto a incomodarla y se había comportado como solía hacerlo, cumpliendo las misiones y todo eso. Solo, que ahora era "un poco" más cercano.

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Levantó la vista para mirar el cielo, había luna llena, una hermosa luna llena. Se quedó observándola por un momento, le fascinaba ese satélite natural, era hermoso y solitario. Radiante, puro, y parecía iluminar todo a su alrededor, una verdadera reina de la noche. Le recordó a su Ama.

Suspiró innecesariamente al pensar en ella. Su piel aterciopelada, sus cabellos sedosos, su sangre exquisita, y su mirada de azul frío. Esta noche, definitivamente lo intentaría –sonrió-. Qué hacerle, le fascinaba todo de ella. Los orbes rojo bermellón brillaron demoníacamente en la noche escura cuando él abrió los párpados y mostró los colmillos a la nada misma, haciéndola partícipe de su plan.

-.-.-.-.-.-.-

Se rió de sí misma, no conocía a nadie que en su "sano juicio" combinara el hábito de fumar con los ejercicios de yoga. Una combinación bastante ilógica a su parecer, pero a ella le funcionaba. Los ejercicios de yoga que había descubierto hace poco le ayudaban a relajar el cuerpo antes e irse a dormir, y evitar llevarse el estrés del trabajo a su cama. Y sus cigarrillos, eran su salvación y su debilidad de toda una vida.

Salió del cuarto de baño con los dientes lavados y su pijama de short puesto. Se dirigió hacia su armario y abrió el último cajón; prosiguió a sacar de él un taburete de yoga y su alfombra personal. Encendió la laptop, puso una melodía relajante y se dispuso a llevar a cabo sus ejercicios, no sin antes asegurarse de haber echado llave a la puerta.

Se sentó en el piso sobre la alfombra bien derechita, respiró hondo y llevó las manos hacia arriba a juntarlas por sobre su cabeza. Sincronizar la respiración con sus pensamientos. Tratar de dejar la mente en blanco…pensar cosas buenas…olvidarse del vampiro...

Olvidó su postura y se sentó con las piernas cruzadas al "estilo indio", no podría hacer sus ejercicios si no se sacaba al maldito chupasangre de la cabeza. Trató de pensar en otra cosa, algo lindo, algo armonioso…concentró su mente en la cadencia de la melodía y comenzó otra vez.

Los movimientos salieron con fluidez a través de su cuerpo. Ahora la postura de "Saludar al sol" (aunque en este caso debería ser a la luna), aprovechando la ocasión dio paso a la "Bhujangasana" (cobra), luego la de "Eka Pada Rajakapotasana (paloma); se levantó e hizo la "Virabhadrasana" (guerrero) y se agachó de nuevo antes de optar por la postura "Marjariasana" (gato estirándose), personalmente le agradaba bastante ésta última, ya que le ayudaba a limpiar la carga emocional y colaboraba a mejorar su estado de ánimo, cosa absolutamente necesaria para ella, pero siempre le había causado un poco de gracia la forma que tenía, de verdad parecía un gato rubio estirándose luego de su siesta; solo que Integra Hellsing no tomaba siestas. Y por último, la postura de "Sumeru Asana" (montaña); sentía toda su energía conectada fluir a través de su cuerpo cuando se puso cabeza abajo, apoyando los pies y las manos en la alfombra; su cabellera rodó por el piso cuando ella se estiró demostrando una flexibilidad envidiable y levantó el trasero hacia el techo, respirar pausadamente mientras la postura ayudaba a relajar su cerebro y la aliviaba del estrés. Solo 15 segundos más así y su sesión habría terminado.

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La vio estirarse y contorsionarse de todas las maneras posibles. Primero una pierna para acá, un brazo para allá, la cabeza asá, su trasero así…la primera impresión que le dio fue que estaba tratando de parecerse a una contorsionista de circo, hasta que entendió de qué clase de ejercicios se trataba. Sonrió, no sabía que Integra practicara yoga, un arte oriental tan antiguo y espiritual. Ella era más de disparar armas y dar órdenes que de relajarse con ejercicios por las noches.

"Así que su ama necesitaba relajarse con ejercicios nocturnos, él tenía una propuesta mucho más atractiva que el yoga para ofrecerle, y ciertamente mucho más satisfactoria, solo restaba que ella accediera a dicha propuesta."

Su sonrisa se dibujó ufana por su cara mientras pensaba en esto último, cuando vio a la rubia hacer su última postura. Apoyada de manos y pies en el suelo, con la melena desparramada delante de ella y la espalda hacia el techo, podía tener una buena vista de su trasero. Las piernas bien moldeadas se estiraron en toda su longitud terminando en un trasero firme que se adhirió a la tela suave del pijama, su camiseta se subió un poco dándole una vista parcial de su espalda desnuda. Si ésa no era una imagen para tentar a un demonio como él, entonces él no era un demonio.

Sin hacer ruido, se materializó completamente sobre la cama de su maestro y se recostó sobre los cojines a fin de contemplar con mayor soltura el cuerpo de su Ama.

Seis, siete, ocho…algo estaba mal. Su concentración se perdió de repente, como si sintiera una presencia extraña junto a ella. La energía interna dejo de fluir con armonía para dar paso a un estado de alerta. Alguien más estaba observándola. Con un movimiento rápido y brusco se dio la vuelta para quedar sentada sobre la alfombra y dirigió la vista hacia su cama: allí, recostado cómodamente sobre sus almohadas y con una sonrisa estúpida pegada en el rostro, estaba su "esposo". El muy imbécil se deleitaba viéndola mientras ella practicaba sus ejercicios de relajo, ahora por su culpa todo se había ido al carajo.

—Alucard, ¿Qué estás haciendo en mi habitación?— Inquirió con un tono autoritario.

El aludido no hizo ademán de levantarse y mostró sus colmillos en una sonrisa cínica: —Vine a ver que a mi querida esposa no le faltara nada. Pero por lo visto estás muy bien.

Integra sintió la ira creciendo en su interior, remplazando por completo la sensación de equilibrio que había logrado minutos antes. Todo lo que había logrado con sus ejercicios de yoga se esfumó en cuando vio aparecer en su cuarto la figura indeseada de su sirviente, bueno, ex sirviente aún.

Haciendo acopio de todo su esfuerzo para no gritarle, dijo mordiéndose la ira:

—Deberías tocar antes de entrar, estaba ocupada.

—Así veo ¿Desde cuándo practicas yoga?

—No es de tu incumbencia.

—Sin embargo, yo sé de otro tipo de ejercicios que te ayudarían a relajarte mejor aún que el yoga.

Ella vio con claridad el brillo malicioso dentro de las pupilas rojizas que la miraron fijamente, recorriéndole el cuerpo con una mirada descarada. Optó por hacerse la desentendida y le devolvió una mirada de acero, se levantó del suelo y se dirigió hacia su armario.

—Sería mejor que te fueras ahora, necesito tomar un baño—. Dijo, rogando en su interior que el vampiro no anduviera de ánimos de molestarla, aunque algo le decía lo contrario.

—No te preocupes, si quieres no voy a mirar.

Fue la respuesta de él mientras se giraba sobre su estómago sobre la cama. Ella lo miró incrédula ¿De verdad no pensaba irse? Maldito, maldito chupasangre. Pensó en echarlo a gritos de su habitación, pero eso solo serviría para armar un escándalo de esos que a él le gustaban tanto, y de todas maneras ya no tenía el control sobre él para hacerlo obedecer sus órdenes. Trató de ignorarlo, viéndolo echado allí con la cabeza escondida entre los almohadones como un niño pequeño, mientras tomaba del ropero su bata y se la cambiaba por el pijama. Hizo todo muy rápido a fin de evitar cualquier vistazo que el vampiro pudiera tener sobre su cuerpo; a pesar de haberse girado y tener la cara tapada, no podía confiar en un ser como él, eso ya lo había aprendido de sobra.

Recordó que no había tenido tiempo de preparar el baño, y tampoco había querido pedírselo a Walter. Bueno, tomaría una ducha rápida y asunto acabado.

Entró en la habitación cubierta de mármol y adornada con un estilo victoriano, pero en vez de encontrarse con la misma imagen de siempre: su lavabo blanco inmaculado, los muebles de la pared, los espejos redondos, la ducha en la parte final y, en medio de todo eso, su tina de baño (cómo adoraba a esa tina, pasaría en ella el día entero si pudiera); la imagen que le dio la bienvenida fue bastante diferente y más…colorida: el piso de mármol estaba cubierto por pétalos de rosas aún exuberantes de aroma, conformando una alfombra rojiza en toda la habitación. Allá unas velas despedían sus débiles llamas iluminando de trecho en trecho la penumbra del salón, el aire olía a rosas e incienso, era embriagante. Y en medio de todo ese color y textura, estaba su tina, su amada tina, irguiéndose seductora adornada con capullos, burbujas y espuma, la calidez del agua parecía llamarla a sumergirse en ella. Se quedó mirando toda la escena con los labios ligeramente entreabiertos. No recordaba haberle pedido a nadie que le preparara el baño, es más, cuando Walter lo hacía, jamás era de ese modo.

Su mente comenzó a trabajar y a ordenar ideas, hasta que sintió esa presencia nuevamente detrás de ella. No alcanzó a girarse cuando las manos grandes y ligeramente frías se posaron en sus hombros para mantenerla en su lugar, pero de una forma suave.

—Alucard ¿Qué demonios crees que haces?— Sus palabras se deslizaron fuera de su boca manteniendo aún el control sobre sí misma.

—Shhh…es un regalo para mi esposa. Necesitas descansar, y no hay nada mejor que un buen baño.

—¡Te dije que no me llamaras así!

—Entonces, es un regalo para mi Ama— ronroneó la voz sobre su nuca, ella podía adivinar la sonrisa en el rostro.

No había caso, hiciese lo que hiciese, el vampiro siempre llegaba a molestarla. Primero a sus ejercicios de yoga, ahora a su baño…pero la tina se veía tan irresistible, que prácticamente le gritaba que se sumergiera en ella. Trató de ordenar su mente: si le pedía…ordenaba que se fuera, no lo iba a hacer, y lo único que conseguiría sería tener otra mala noche. Además, ella necesitaba con ansias ese baño, o acabaría colapsando. La única alternativa era dejarlo seguir adelante, pero lo tendría bien vigilado, claro está. Suspiró.

—No debiste haberte tomado las molestias— su tono era frío y calculador. —Gracias, ahora puedes salir.

Él volvió a reírse, sin soltar sus hombros bajo su agarre: —Si voy a darte un regalo, tiene que ser completo.

Y así sin más, comenzó a deslizar la seda por su piel. Integra no reaccionó hasta que se halló con su bata arremolinada a sus pies. Parpadeó un par de veces ¡¿Qué demonios!? Pero antes de que tuviera tiempo para protestar otra vez, se vio llevada hacia adelante justo hasta el borde inmaculado de su tina. Alucard se inclinó a su lado para susurrarle en el oído: —¿No vas a meterte en el agua, Ama?

Los ojos azules salieron de su estupor inicial para dar paso al sonrojo en sus mejillas, que aunque luchó con todas sus fuerzas por evitarlo, no dejó de hacerse notar, aunque sea pasajeramente. Levantó una pierna y la introdujo en el agua, luego la otra y se sentó inmediatamente a fin de cubrir su cuerpo bajo la espuma, como si sirviera de algo ante la mirada inquisidora de un vampiro. El agua estaba exquisitamente cálida, las burbujas y la espuma se pegaron a su cuerpo lamiendo su piel canela, acariciándola en toda su extensión, el aroma de las rosas se prendó a su nariz. Sin notarlo, dejó escapar un suspiro de alivio. Su vampiro sonrió, tomó un palillo y con él le enredó el cabello para evitar que se mojara; su mano fría pasó rozando "accidentalmente" el largo de su cuello cuando terminó de peinarla. La rubia se estremeció brevemente.

—No hay nada mejor que un buen baño— dijo él con su voz melosa antes de tomar la esponja entre sus manos. La escurrió un poco ante los ojos azules de la chica y luego la llevó hacia su hombro derecho, la dejó deslizarse suavemente por el hombro y el cuello, pasando por la nuca y la espalda de la mujer. Ella lo dejó hacer, sin saber muy bien el porqué. Pero se sentía bien. Sumergió la esponja otra vez y volvió a llevarla hasta su espalda, frotándola lentamente de arriba abajo. Integra optó por cerrar los ojos y dejarse llevar, necesitaba tanto tomarse un relajo.

El vampiro comenzó a tararear una melodía rumana, era un cántico pausado y cadencioso, con timbres graves y…sensuales? La esponja tibia recorrió una vez más su cuello, pasó por su clavícula y se perdió camino abajo entre sus pechos, su cuerpo se tensó, pero no lo suficiente como para protestar. Estaba tan ensimismada por la atrayente melodía. Bajó por su cintura hasta su ombligo, volvió a subir, y ésta vez al bajar se desvió un poco de su camino, rozando descaradamente uno de sus senos.

—Las manos donde las vea, vampiro.

—No son mis manos, solo es una esponja— se defendió el aludido pretextando extrañeza. Luego volvió a su melodía.

La esponja "manoseadora" acarició su ombligo una vez más, y se perdió en dirección a la parte baja. Integra casi dio un respingo cuando la vio hundirse allí: —¡¿Q...qué estás haciendo!?

—Shhh...Relájate, solo es un baño— susurró la voz en su nuca, haciendo que sus cabellos se erizaran por el aliento frío.

La bola suave y amarilla pasó entre sus muslos un par de veces, produciéndole sensaciones eléctricas que se esforzó por ocultar, hasta que se desvió camino por sus piernas. Integra no pudo reprimir un suspiro de alivio cuando la sintió alejarse, lo que hizo sonreír aun más al nosferatus a su lado. Hizo su viaje por todo el largo de sus piernas, dejándolas embadurnadas de espuma a su paso. Tomó el pie delicado de su Ama entre sus manos y lo sacó de la tina, sosteniéndolo en alto. Con la mirada fija en la piel bronceada, pasó la esponja hasta la punta de los dedos y de vuelta hasta las caderas, los ojos rojos sin despegarse en ningún momento del camino de espuma que dejaba a su paso. La rubia tenía los ojos cerrados otra vez, y su cabeza descansaba apoyada entre las toallas. Aprovechó el momento. La esponjita cayó descuidadamente de entre sus manos y fue reemplazada al instante por los dedos desnudos. Acarició con la yema de sus dedos la piel cálida de sus pantorrillas, subió por sus muslos hasta su cintura, y se sumergió otra vez entre sus piernas. Los ojos zafiros se abrieron de par en par cuando lo sintió hurgar en "cierta parte". Se retorció tratando de alejarse:

—Alucard que demon…— pero su protesta se vio interrumpida por unos labios fríos sobre los suyos. Su cara se transformó en una mueca de total confusión, para dar paso luego a la ira. —¡Quítame las manos de encima maldito chupasangre!

—No. Yo sé que te gusta, los estás disfrutando ¿Por qué te niegas a sentirlo? Es mi deber como tu esposo y como tu sirviente proporcionarte momentos de relajo Ama— dijo el seductoramente sin apartarse un ápice de su cara.

Integra se sintió enfurecer —¡Yo no te eh pedido que hagas nada! ¡Y no me interesa relajarme en tus manos, mosquito de malaria!

—Pero tu cuerpo dice lo contrario— y los dedos largos volvieron a moverse allí. Con un movimiento involuntario, Integra apretó sus muslos con fuerza, pero solo consiguió dejar a la mano intrusa atrapada.

—¡Te dije que pararas!

—Tienes razón, es hora de pasar a cosas más…relajantes—. Y dicho eso, la tomó por la cintura y la levantó, dejándola de pie dentro de la tina. Integra enrojeció al punto cuando se vio desnuda delante del vampiro, cubierta apenas por las capas de espuma que tapaban partes de su cuerpo, pero antes de que diera otro grito siquiera, sintió el balde de agua fría caer desde su cabeza por todo su cuerpo. La expresión de asombro mezclada con el grito de sorpresa no se hizo esperar ¡El muy maldito le había echado un balde de agua fría! Con la boca abierta como un pececito sorprendido, se quedó literalmente helada mirándolo fijamente, los brazos tensos alrededor de sus caderas. Él tomó una toalla grande y la envolvió en ella, sacándola en brazos del agua:

—Ama, tenía que quitarte la espuma— le dijo con una gran sonrisa en su rostro antes de cargarla hasta su cama.

—Mal...maldito... -dijo ella entre castañeo de dientes- ¿¡Por qué me….echaste agua…fría!?

—Para conservar la lozanía de tu piel, claro está ¿Nunca has escuchado los beneficios que trae consigo ducharse con agua fría?

—¡Te odio!— reclamó apretando la toalla alrededor de su cuerpo mojado. Estaba comenzando a tiritar.

—¿Acaso tienes frío?— preguntó él levantándole una ceja divertido. Ni se preocupó por contestarle. —Yo podría ayudarte a entrar en calor, si quieres…

—Si piensas que voy a…—comenzó a protestar pero se vio interrumpida por la acción del vampiro, éste la tenía abrazada por la espalda apegándola a él. —¡Que me sueltes eh dicho!

—No puedo— la voz sonó apenas como un débil murmullo contra su cuello, el aliento frío provocándole cosquillas involuntarias.

—¡Cómo que no puedes! Déjame ahora.

Por toda respuesta, sintió –una vez más- los labios fríos de su sirviente atrapar los suyos en un beso robado, todos sus sentidos se pusieron alertas. Se separó bruscamente y dio un bofetón con odio:

— ¡No vuelvas a besarme otra vez!

—Como digas— Y de nuevo la misma acción. Sintió la ira subir por su estómago, el desgraciado se estaba burlando abiertamente de ella.

—Alu…mmhff ¡Alucard…basta! ¡Mmfhg! ¡Para! dijo retorciéndose desesperada entre los brazos firmes que la encerraron entre ellos. Sus uñas cortas se clavaron en la piel del rostro mientras trata de alejarlo.

—No, no…Integra, mírame, ¡Mírame!— rogó él tomándole la cara entre las manos, la mirada que le dirigió la dejó helada. Ya no veía en esos ojos rojos maldad, locura o cinismo, ahora había algo diferente, casi humano…unido al deseo. Por cinco segundos se perdió en la vista bermellón de ellos, se hundió en ese pozo sin fondo y le pareció estar contemplando el firmamento mismo. Dejó de forcejear y se quedó estática frente a él. Los labios del vampiro se separaron entre sí para hablarle:

—¿Quieres venir conmigo y ser mi Condesa?— sus ojos rojos suplicaron por una respuesta positiva, pero eso era algo que ella no podía darle, nunca.

—Nunca voy a ser un vampiro— respondió con un tono mecánico, que más que sentirlo, ya se lo sabía de memoria.

Él pareció herido, y si no hubiera dudado de sus sentimientos, hubiera jurado que estaba apenado:

Entonces ¿Por qué no me permites ser tu compañero en ésta vida? Te ofrezco todo, todo Integra. Me pongo a tu disposición para lo que desees. Voy a ser el sirviente más sumiso que jamás vayas a tener, nunca te voy a dejar sola, nadie más te conoce como yo te conozco. No encontrarás a nadie que te quiera como yo te quiero…por favor, permíteme ser tu esposo de verdad. Permíteme tenerte junto a mí como mi mujer. Por favor Integra…aunque solo sea una vez.

Y la abrazó con desesperación, hundiendo su cabeza en su pecho. La rubia trató de alejarlo, pero no podía, no en ese estado.

—No, Alucard, detente. Entiende que no puedo…Alucard…no…

—¿¡Por qué!? ¿¡Por qué no puedes!? Si lo quieres, todo se puede. Solo se trata de saber lo que quieres…

—¡No es tan fácil! Tú no sabes…

—¿Que no se qué? ¿Lo que es amarte y no ser correspondido? ¿Desearte todas las noches y saber que lo nuestro no puede ser porque soy un monstruo, porque tú eres el ama y yo solo el siervo? ¿Que no sé lo difícil que es llevar adelante este teatro absurdo, aparentando que me eres indiferente por el simple hecho de que somos distintos? Qué es lo que no sé… ¿De la angustia siempre presente en mi pecho muerto, pensando que encontrarás a alguien más y me dejarás abandonado a mi soledad eterna? ¿Del miedo irracional que se supone no debería tener, pero que experimento cada vez que pienso siquiera en que algo te podría pasar, y que la muerte te arrebate para siempre de mi lado? ¡Qué es lo que no sé, dime Integra…!

La joven se quedó viéndolo con los ojos abiertos de sorpresa, él la tenía aferrada por ambos hombros y la remeció con fuerza mientras se desahogaba, nunca lo había visto actuar de esa manera. Parpadeó, tragó saliva, trató de alejarse, pero se sentía tan minúscula entre sus brazos.

—No, no es tan fácil…déjame ir, ahora…—su tono autoritario cambio completamente para dar paso a casi una súplica, casi…porque ella nunca le suplicaría a nadie, mucho menos a él.

—Pero podría serlo, solo es una orden tuya…

—Entiende que no puedo…no debo. Eres mi enemigo natural ¡Eres un vampiro, que no entiendes eso!— repentinamente a comenzado a golpearlo y a tironearlo por la solapa de su abrigo rojo —¡Eres un maldito chupasangre! ¡Tú…por qué tenías que ser tan testarudo! ¡Por qué tenías que ser tú! ¿¡Por qué!?

Él la abraza con fuerza atrayéndola más hacia su cuerpo, ella tirita por el frío y por la rabia interior.

—Sí, soy un vampiro, pero no soy tu enemigo. Yo solo existo para servirte.

Un largo suspiro salió de entre los labios de la rubia cuando ésta dejó de forcejear y bajó la mirada cabizbaja, se mordió los labios antes de mirarlo:

—Comprende que no… ¡No puedo!

—¿Por qué tenías que ser tan terca, Sir Integra Hellsing? ¿Por qué no podías ser una mujer normal, como todas las otras? ¿Por qué tenías que ser tú mi maestro?

Silencio

Los orbes rojos la estudian unos minutos más, ninguno de los dos se atreve a romper el silencio en el transcurso.

Pero él no puede guardárselo más, las palabras salen atropelladamente de su boca inmunda, necesita decirle, vomitarle todo lo que siente, que sepa lo difícil que todo aquello le resulta:

—Dices que no es fácil, que no puedes…pero nunca dices que no quieres. Dices que soy tu enemigo por ser un vampiro, y sin embargo eh estado contigo casi toda tu vida ¿Acaso te eh fallado alguna vez? Dime ¡Dime! Cada orden, cada mandato…cada cosa que decías la cumplí al pie de la letra. Si me mandabas a matar, mataba. Busca y destruye: busqué y destruí a todos los enemigos. Fui tu mano derecha todo este tiempo, tu espada, tu perro de guerra…"viví" para servirte, como no lo había hecho nunca antes ni con tu padre, con tu abuelo, ni con el mismísimo Abraham. Caí bajo tu poder, me dejé dominar por tu personalidad, mi orgullo de Conde, de Príncipe, de Rey de la No Vida…sumiso a tus pies mortales. Si te preguntas acaso eh tenido amantes, ¡Claro que eh tenido, por montones! En mi vida y en la no vida, eh conocido muchas mujeres hermosas, otras valientes, pero solo son mujeres. Nunca significaron más allá de eso para mí. Hasta que apareciste tú. Tenías que reunir todo, todo lo bueno de este maldito mundo. No te sobró con tener la inteligencia, o tu belleza, o la fuerza de carácter. No te quedaste solo con la valentía y el honor…noo, claro que no. Ese Dios estúpido tenía que darte todo, todo; y ponerte a mi alcance para que yo pudiera observarte, verte desarrollar todas esas habilidades día a día, tenerte tan cerca, pero a la vez tan lejos. Eres como la manzana de la tentación en mi camino de oscuridad…brillas y estás allí, intacta. Pero nunca caerás para mí. ¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que te quiero, y aunque me revuelque en mi propio ataúd por sentirlo ¡Te quiero! Y sé que no te soy indiferente, al menos no como aparentas. Lo veo en tus ojos, al mirarme, al gritarme. Cada vez que me golpeas…que me ignoras a sabiendas de que estoy observándote. Eres como una amazona cruel Integra, porque a pesar de todas tus virtudes, Dios sí se equivocó en algo: eres terca, terca como una mula. Nadie es capaz de hacerte ver otro punto de vista que no sea el tuyo, tú y tu maldito sentido del deber, perfecta. La belleza ufana, la Virgen de Acero. La Reina de Hielo que no se va a manchar por fijarse en su vampiro, porque eso es incorrecto, porque a la Reina no le agradaría, porque los Caballeros esos de la Mesa Redonda dirían que es pecado, porque la memoria de tu padre se vería manchada…por ésto y por lo otro; pero nunca por ti. ¡Maldita sea! Y me dices a mí que no es fácil. Trata de "vivir" el resto de tu NO vida atado a la servidumbre de los humanos, pero agrégale a eso el hecho de que te pongan a tu lado, como Maestro, a la única…la única persona que de verdad te causa importancia entre todos los seres humanos, la única que es capaz de hacerte sentir los sentimientos que creías muertos desde siglos, la única que te hace palidecer de miedo… ¿Entiendes? De miedo –que irónico- pensando en que un día u otro la muerte puede arrebatártela para siempre, y ahí sí que te hundirías irremediablemente en la oscuridad total. Imagina que te toca de Maestro la única persona que más amas, y la única que nunca podrás tener.

Integra lo mira con unos enormes ojos de venado asustado, casi se le ah olvidado respirar mientras escucha cada palabra que sale de esa boca. Lo ve ir y venir delante de ella, gesticulando, moviendo las manos, agarrándose la cabeza, los cabellos, mirándola con una especie de frustración y deseo a la vez. A acabado por irse hacia la puerta, y golpea la pared con fuerza, dejando caer trozos de yeso:

—¡Con un demonio! No quiero, no quiero necesitarte…porque no puedo tenerte.

La mira por última vez antes de hacer el ademán de retirarse, y se va abriendo la puerta, como cualquier ser humano normal lo haría, olvidándose de sus poderes de vampiro. Ella lo mira alejarse, y las palabras se le mueren en la boca, quemándole la garganta. Quiere detenerlo, decirle que no le es indiferente, que no lo ve simplemente como a un sirviente más. Pero no puede, él es un vampiro, y su deber es acabar con ellos, no unirse a ellos. Las botas negras están por perderse tras el umbral cuando su voz suena temblorosa:

—Espera, Alucard…— incluso a ella misma la sorprende que lograra articular palabra. El sujeto se queda estático en su posición por unos instantes.

—Yo…tú….sabes que esto es algo imposible…

"Y ahí vamos de nuevo" –piensa el nosferatus- se gira para enfrentarla y decirle que ya no son necesarias más palabras, que ya lo sabe de sobra, pero la imagen que se presenta a sus ojos lo deja completamente anonadado, incapaz de moverse o de gesticular algo coherente.

La belleza platinada se ha deshecho de la toalla que se adhería a su cuerpo mojado y lo mira con un dejo de melancolía en sus ojos azules, con las mejillas sonrosadas, todo su cuerpo perfecto brilla por las gotas de agua que se adhieren tercas a su piel:

—Solo por ésta noche…por favor, no me pidas más que esto…

...Continuará...


Pd: Sé que no debí dejarla ahí...lo sientoooo! Pero ya se estaba haciendo muy largo jeje. Ahora, atendiendo a los comentarios de algunas chicas^^ (Mayra, Satanaly, Chanekiin.n : pervertidas! xD) no, en serio...podría poner un capítulo de lemon en la continuación de ésto...pero necesito que me den su opinión al respecto ¿Que me dicen? Un sí, o tal vez un no? (Aclaro, de ser positivo, tendré que poner mi mayor esfuerzo en ello...no soy muy buena escribiendo esas cosas u.u ya se darán cuenta :/ jeje)

Nuevamente, gracias a todos aquellos que pasan por aquí y me dejan un review :D Si, los review son los que nos inspiran a seguir escribiendo cosas locas o raras en este sitio xD Así que si me lees, por favor trata de comentarme algo al respecto, ya sea sugerencia o comentario. De verdad, se agradecen bastante ;) Y tampoco es que te vaya a tomar demasiado tiempo escribirme algo xD

Y los que siempre están allí! :D

*Vanilla Flower: A mi también me frustra un poco eso de que sea tan distante...pero es su personalidad xD Aún así, encuentro que son simplemente geniales :B *Reeth Westerna: Linda! Perdón perdón por hacerte esperar u.u Soy una mala lechuga, lo sé. Me azotaré con el látigo de la conciencia verduriana :( Espero redimirme ahora n.n *Chiara Polairix Edelstein: Chiara! Tú eres una de mis lectoras mas nuevas linda n.n Pues, la verdad ni idea como será Alice, porque no he leído los libros, y mucho menos vi las películas...no me gustan! xD Y si, apuesto a que muchas de acá quisieramos asistir a una boda así, aunque sea solo para matarnos de la risa xD *Zak: Ay linda, ¡PERDÓN! Y tengo que decirlo con mayúsculas, joder! Y yo que estaba tan segura de apuntarle u.u jajaja, lo siento, de veras n.n Cuando vi tu comentario, mi cara se quedo asi ._. jajaja Bueno, entre intento e intento, quizás consiga algo^^ *sthefany naturely: Gracias por tu apoyo nena ;) espero a que este igual te haya gustado..sino, házmelo saber :D *yuuko-uzumaki: sospecho que debes ser menor que yo eso si xD así que te diré..mi nena ok? Claro si es inconveniente, y gracias por el comentario n.n *SaTaNaLy: Gracias! No se como lo hace esa mujer. Yo me jacto de ser una persona fría, pero...no ante alguien como él :B jajaja Es un honor estar entre tus autoras favoritas *-* *mary carrasco: Mi Mary! Siempre te leo entre mis comentarios n.n muchas gracias por leerme linda, besos para ti también. *Celtica Rous: Number one! jajajaja linda, tus comentarios siempre me hacen reír tanto, que me subes el ánimo xD Creo que yo igual e visto algunas imágenes parecidas de bodas jejeje también te mando muchos abrazos de osos de felpa! Y cariños a montones n.n *Panakeias: solo una cosa wuajajajajaja morí de risa! xD enserio te pasó eso? Yo no hubiera podido aguantarme la risa, pobre señor jeje *Mayra Niimura: awww, tus review me encantan n.n y me puse a escuchar la canción que nombraste, no la conocía jeje. Así que también estas a favor del lemon eh? Pues, voy a pensarlo ;) Y, eres la única que me apoyó con el HansxIntegra jajajaja creo que a nadie le agrada mucho xD pero como digo, es bueno darse una vuelta por otras cosas, aún así, amo el AxI por sobre todo (Y detesto el AxS..como dice Jazmin, suena casi a incesto :s) *lince12: Gracias por el comentario, me alegra que te haya gustado. Ojala este también sea de tu agrado^^ *Sessha Jazmin: Jaz, solo por ser tú, no me importa en lo más mínimo que tus comentarios sean "tardíos" :D Já! Yo también soy una marimacho! xD jajaja tengo exactamente el mismo problema, jamás sabre que elegir para mi (aparte que odio los vestidos) pero para ayudar a alguien, ahí estoy. De verdad, me mataste de la risa con eso del anillo en el cuello, me gustó tanto, que creo que te copiaré el pensamiento :B (Y bueno, los novio quitan tiempo¬¬ no quiero ni pensar los esposos..wak!) Así que diseñadora frustrada eh? Apuesto a que debes tener un talento para dibujar n.n (a mi se me da peor que un nene de párvulos jeje) Y por último, concuerdo plenamente con eso del AluxSeras ...no sé como pueden verlos como amantes! :s Y "presuma" no más, total lo hice dedicado a ti:) *ChaneKiin.n: perdón por lo horrores ortográficos, siempre olvido los acentos, soy horrible en ello xD Bueno, también soy horrible buscando apodos xD pero...emhh que tal si te llamo My Channy? La verdad es que tu apodo me agrada tal cual n.n así que sí, te llamaré así, punto, jum! jajaja Y sí, tendrás que enseñármela! esperare el link :D Besitos *-*