Capítulo 7
-Un expresso doble, por favor- el joven desvió su mirada ambarina del mesero a Sakura, que al parecer continuaba sin decidirse. Después de unos segundos, la castaña cerró la carta y se la entregó al empleado.
-Un mokaccino para mí- sus ojos viajaron a los del mesero y le sonrió. El hombre uniformado asintió, recogió la otra carta que estaba sobre la mesa y se retiró en silencio.
Puesto que era domingo por la noche, el local estaba bastante lleno, pero la bulla no era demasiada y se podía conversar con tranquilidad. Como de costumbre, en el pequeño escenario, el viejo y su saxofón deleitaban a los oyentes con sus melodías; aunque aquella noche, un segundo hombre, un tanto más joven que el primero, lo acompañaba al piano. Un placer para los oídos.
Sakura, que ahora tenía los codos sobre la mesa y, a la vez, su rostro apoyado sobre las palmas de las manos, tenía puesta toda su atención en aquella melodía; y Shaoran tuvo la certeza de que la joven la estaba disfrutando, cuando notó que, de tanto en tanto, la chica cerraba los ojos y dejaba a su cabeza danzar levemente al ritmo de las notas musicales. Él, que por supuesto se deleitaba a más no poder con el jazz de aquel café, está vez encontraba mucho más tentadora la idea de deleitarse mirando a su acompañante, la que no parecía recaer en esto último.
-¿Vienes muy seguido?- le preguntó él, en un momento de lucidez, haciendo que ella saliera de su ensimismamiento y lo mirara con un poco de asombro.
-N-no…- respondió la chica, torpemente. –Me agrada mucho este lugar, pero…- hizo una pausa, que sólo consiguió aumentar la curiosidad del ambarino. -… trato de no venir muy seguido- la ceja alzada de él, le indicó a Sakura que tal vez esa no había sido la mejor respuesta. Mierda.
-¿Por qué?-.
La castaña tragó pesado y se removió en su asiento. El mesero llegó con el pedido y dejó ambas tazas humeantes sobre la mesa de madera, mientras el silencio reinaba el ambiente de aquel metro cuadrado.
-Bueno… p-porque…- titubeó un momento. -… me trae algunos recuerdos, que preferiría olvidar- con tono melancólico, la chica no se preocupó de despegar la mirada de tu tazón de mokaccino. De cualquier forma, no pudo evitar que el rostro se le pusiera de mil colores. Shaoran, al escuchar aquella respuesta, tampoco pudo evitar ponerse rojo y nostálgico ante aquellos recuerdos.
-Ya veo- respondió vagamente, y decidió mirar hacia el escenario, para no incomodar más a Sakura. La chica levantó la vista y observó a su acompañante, un tanto extrañada por su reacción.
-Shaoran- lo llamó débilmente, pero esto bastó para que el joven se volteara nuevamente hacia ella y la mirara. Tenía unos ojos melancólicos, llenos de recuerdos. Sakura se hundió unos segundos en aquellos pozos de color caramelo, antes de continuar. -No quiero que malinterpretes lo que dije- su voz volvió a sonar igualmente débil. El chico se limitó a esbozar una pequeña sonrisa. –Yo…-.
-Sakura- interrumpió suavemente Shaoran y estiró su mano para alcanzar la de ella, que se sobresaltó un poco con el primer contacto. –No te estoy pidiendo explicaciones- con aquellas palabras, la castaña tuvo la seguridad de haber sido malinterpretada. Y no debía callárselo.
-No te estoy dando explicaciones- la joven sostuvo su mirada firme, pero no soltó el agarre de la mano fuerte del chico. –Es sólo que no quiero que creas cosas que no son-.
-¿Y qué es lo que no debo creer?-.
Sakura suspiró hondo antes de continuar. Era ahora o nunca.
Levantó la vista, decidida, pero la mirada que el chico le sostenía la erizó. Puro desconcierto. Conocía a Shaoran hace varios años, pero había ocasiones –como ahora- en las que no podía ver más allá de sus ojos. Ocasiones en las que no podía penetrar aquellas fortalezas color caramelo, que amenazaban con derretirla a cada instante. Esa mirada. Mala señal. Pero no echaría pie atrás.
-Cuando…- comenzó con voz ligeramente más tímida que la de segundos atrás, luego de beber un sorbo de su mokaccino. Shaoran la observaba atento. -… te fuiste, creí que la decisión que tomamos aquella vez había sido la mejor para ambos…-, la mirada ambarina se tornó triste, -aunque yo no dejara de amarte-.
Sakura intentó por todos los medios mantener su rostro en alto, pero la sangre acumulada en su rostro, el zumbido en sus oídos y los ojos de Shaoran abiertos como platos, pudieron más que ella y la obligaron a observar el vapor ascendente de su blanco tazón. No alcanzó a volver su pulso a la normalidad, cuando todos sus músculos se tensaron nuevamente, al sentir aquellos tibios y fuertes dedos abandonar su mano sobre la mesa y alojarse en su mentón.
Con una delicadeza extrema, Shaoran alzó la barbilla de la castaña, para que ella lo observara de nuevo.
-¿Qué acabas de decir?- preguntó, aún atónito por lo que imaginó haber oído. A su mente le encantaba jugarle malas pasadas en los momentos más importantes. Tal como aquella vez, en ese mismo café…
-Lo que quiero decir,- prosiguió ella, recobrando valor y liberándose del suave agarre de su mentón, -es que, lo de aquel día, fue lo más difícil que me ha tocado decidir…- cerró los ojos y tomó aire. -… renunciar al amor de mi vida…- susurró con melancolía, aunque aquel susurro fue suficiente para que a Shaoran casi le diera un ataque al corazón.
Para variar, el ambarino había sacado conclusiones antes de tiempo y había empeorado todo. Aquella vez…
Shaoran terminó de un solo sorbo su café, y las palabras no salían de su boca. Sakura se sintió un poco apenada, luego de su confesión, y optó por guardar silencio. Al menos hasta que el chico dijera algo. Cualquier cosa.
El sonido de su móvil hizo que ambos dieran un respingo en su sitio. La castaña buscó nerviosa entre sus cosas, hasta dar con el insistente aparato que no dejaba de sonar y vibrar. Shaoran notó el ceño ligeramente levantado de Sakura, luego de que mirase la pantalla.
-¿Touya?- exclamó con un poco de asombró, luego de aceptar la llamada.
-Hola monstruo…- Sakura recordó de pronto que jamás devolvió la llamada a su hermano.
-Perdón por no llamarte ayer, tenía un montón de cosas en la cab…-
-No importa- interrumpió su hermano, desde el otro lado del teléfono. –La verdad, te llamé ayer en la mañana, sabiendo que ibas a estar durmiendo-.
-¿Por qué?-.
-Era para fastidiarte-.
-¡Touya!-
-Bueno, como sea. El verdadero motivo de mi llamada era recordarte, porque seguramente ya se te olvidó…-, Sakura soltó un bufido que dio un poco de risa a Shaoran, -… que el próximo domingo papá hará un almuerzo, aprovechando que Yukito vendrá por unos días a Japón-.
-¡Es cierto! Casi lo olvido- La chica se llevó su mano libre a la frente y abrió un poco más los ojos. Touya rió sonoramente, a través del auricular.
-Bien, nos vemos allá entonces- Sakura asintió inconscientemente, incapaz de darse cuenta que su hermano no podía ver sus gestos. –Cuídate monstruo. No te metas en problemas- y colgó antes de que ella pudiese responderle cualquier cosa.
La castaña se quedó observando ausentemente el móvil durante algunos minutos. Por poco lo había olvidado. Yukito estaría unos días en Tomoeda, en su paso por el país. Bueno, se quedaría en Tokio, con Touya, pero era casi lo mismo; ya que estaban a menos de una hora de distancia. Su hermano se lo había contado hace un par de semanas atrás y ella no podía más de la emoción. No veía a Yukito desde la Navidad. Porque, claro, viajar desde Nueva Zelanda a Japón no era algo que pudiese hacer muy seguido.
Sakura asintió para sí misma, al momento de guardar nuevamente el móvil en su bolso.
-¿Estás bien?- preguntó el chico de repente, sacando a Sakura de su ensimismamiento.
-¿Ah?- ella levantó la vista distraídamente y se percató de que sus pensamientos le habían robado más tiempo del que hubiese querido. –S-sí- sonrió levemente y se quedó observando por un instante la expresión dudosa de Shaoran. –Es que mi hermano me acaba de recordar que Yukito va a venir el fin de semana…-.
-¿Aún trabaja fuera de Japón?- inquirió el ambarino, tratando de ponerse un poco al tanto. Sakura movió la cabeza afirmativamente, mientras tomaba un sorbo de su mokaccino, que había comenzado a enfriarse.
-Estará unos días en Tokio, mientras tramita algunos asuntos- la expresión de la chica le dio a entender a Shaoran que esos asuntos probablemente tendrían relación con su trabajo. –Hace meses que no lo vemos- el chico hizo un gesto comprensivo y, luego de que sus miradas se cruzaran por significativos segundos, el silencio absoluto reinó nuevamente.
Cada uno por su lado, escarbando en sus memorias. Ahora, ni siquiera la música de fondo era suficiente para calmar sus agitados corazones. Cuando Sakura hubo terminado con el contenido de su tazón, Shaoran hizo un ademán al mesero para que trajera la cuenta. El ambarino pagó y luego ofreció a Sakura su chaqueta; ya que afuera corría bastante viento.
Shaoran insistió en llevarla hasta los pies de su edificio, a pesar de la negativa de ella.
Cuando la chica abrió la puerta del auto, para bajarse, quiso quitarse la chaqueta para devolvérsela a su dueño, pero la mano que se posó en su hombro izquierdo la detuvo.
-No te preocupes, ya me la devolverás después- le dijo el ambarino, con una sonrisa.
-Gracias- Sakura se acercó un poco a él y le besó la mejilla. –Nos vemos…-.
-… el martes- concluyó el joven, al momento que ella descendía del vehículo. Sakura le sonrió y, posteriormente, cerró la puerta.
Shaoran bajó la ventanilla de la puerta que la castaña acababa de cerrar y se inclinó un poco hacia ella.
-Sakura- llamó él, suave, pero firmemente. Su expresión grave hizo que se borrara cualquier rastro de sonrisa en el rostro de la chica. –Tres años… es mucho tiempo¿no?- la sonrisa débil que se dibujó en su rostro y los ojos ámbares llenos de tristeza, impidieron que cualquier palabra pudiese surgir de los rosados labios de ella.
Pero Sakura tuvo la certeza de que, para ella, hace mucho que el tiempo había dejado de tener importancia.
Hola!!!
Uuuhh... sí!!, sé que me demoré bastante en actualizar, al capítulo le faltaban sólo unos detalles para estar listo... pero PAF!, me enfermé y estuve 2 semanas en cama... lo que, como se darán cuenta, me impidió terminarlo y subirlo antes... lo siento!!!
Jaja, igual creo que la espera valió la pena¿no?... semejante declaración que dio Sakura a Shaoran!!... aunque la conversación quedó incompleta, pero ya se viene!!
Ojalá les haya gustado el capitulo... y dejen sus comentarios... que me hacen muy feliz!!
Por cierto, Sakura no estudia Medicina (como me preguntó wiwi)... no lo había aclarado aún en la historia, pero estudia Kinesiología... y weno, como se habrán dado cuenta -por lo de las 'maquetas'- Shaoran y Eriol estudian Arquitectura... jajaja, y Tomoyo (como han de suponer), Diseño de Vestuario.
Lo aclaro, para que no hayan malos entendidos... aunque por el momento esto no sea muy relevante en la historia (por el momento, jejeje)
En fin... eso por ahora... (ya saben, cualquier duda que tengan, me dejan un review y yo les respondo lo antes posible)
Que estén bien... Nos leemos!!
