Podía oír su pequeña nariz, mientras ella intentaba respirar. Ya se sentía mucho mejor, puesto que iba y venía hacia todos los recovecos del hogar de Snape. Severus podía oír sus piecesitos, en unas pequeñas bragas jean con bolsillos delanteros. Allí guardaba todo lo que encontraba. Severus acomodaba sus tirantes cada tanto ella, quería quitárselos.
- Hace mucho frío, como para que se ponga exquisita- le dijo, pero ella insistía en desabrochárselas- No andará en camisa y pañales, por la casa...
Para cuando creyó que la situación no podía ponerse más difícil, ella se le extravió por un momento. Meditó con calma y se preguntó, dónde había sido la última vez que la había visto. La había visto en todas partes, ese era el problema del asunto.
Ladeó la cabeza, cuando recordó que ellos amaban meterse en los más pequeños huecos y en las zonas llenas de oscuridad. Mucho para explorar. Se la imaginó con su cabeza atorada en alguna parte.
- Con ese cerebro, yo también me atoraría...
Comenzó a buscarla por toda la casa. Mientras la buscaba, escuchó una risita y unos pasitos, que corrían a lo lejos. Apresuró el paso y caminó hacia la habitación, donde estaba ella. Pues, no siguió, estaba asombrado.
¡Las paredes estaban rayadas! ¡Ella estaba bañada en algo que parecía tinta para plumas! Había hecho garabatos en toda la pared. Sonreí y alzaba sus brazitos.
- Papi..¡mia papi!
- Ya le he dicho como mil veces, ¡Que no soy su padre!- le gritó y ella le miró- ¿¡Por qué demonios está rayando mis paredes!?
La pequeña Hermione dejó de sonreír y le miró. Severus caminó hacia ella y sostuvo su mano, con la que sostenía ella, su pluma. Le señaló la pared.
- Eso no debe hacerlo. ¡Rayar cosas ajenas!- le espetó y ella comenzaba a llorar, por la fuerza que imprimía en su pequeña mano.
- ¡Papá!- chillaba con fuerza y Severus quería darse golpes, contra esa pared. Terminó por soltarla y mirar lo que había hecho en su pequeña muñeca.
- Basta... Está bien, no volveré a hacerlo. Deje de llorar, Granger.
Como siempre que se molestaba o lloraba, la pequeña Hermione, quería que su "padre" le cargara. Y siempre, terminaba cediendo. Apenas podía respirar y tenía los ojos hinchados. Se recostó en el hombro de Snape. Severus alzó la cabeza y negó con la misma.
- Bien, me excedí, sí. Pero al menos, debería aprender a no rayar mis paredes.
En poco tiempo, la pequeña Hermione, entre sus brazos, estaba entretenida. Sostenía la pluma y jugaba con ella. Severus se preguntó si podría encontrar el antídoto, antes de enloquecer y terminar en San Mungo, por demencia. Dejó en el suelo a la pequeña Hermione, que parecía querer insistir, en dibujar. Meditó con calma y entendió, que lo mejor era buscarle un pergamino, para que lo hiciera. Le dio un trozo viejo y la miró, avocándose a su tarea. Bueno, al menos estaría distraída y él, podría continuar con sus investigaciones.
Estuvo sentado en su escritorio, en su salón, por largo tiempo. No sabía qué estaba haciendo la pequeña Hermione, pero tenía mucho tiempo sentada en el suelo. Movía sus piecesitos, mientras le daba la espalda. Parecía que seguía distraída con su dibujo. Volvió la vista hacia el libro y continuó leyendo.
- "Crecería por épocas"- leyó- Una edad por vez, para evitar que pierda rasgos de su infancia. Perfecto, pronto tendrá cinco años y será igual de desastrosa que...
Ladeó la cabeza, cuando una pequeña manito halaba la suya. Miró hacia el suelo y contempló a la pequeña Hermione, que se chupaba un dedo y sostenía el pergamino con su otra mano. Estaba llena de tinta y supuso, que iba a necesitar otro baño.
- Mia papá...mia- dijo, enseñándole el dibujo. Severus inspiró y se preguntó qué iba a ver en el. Quizá una gran cantidad de rayas sin sentido.
Pues se equivocó. La pequeña Hermione había dibujado algo parecido a muñecos. Les había puesto cabello. Por supuesto, Severus era enorme, comparado con ella. Había intentado hacerlo lo más parecido a él, que pudo.
- Papá...- dijo, feliz, soltando la pluma al suelo.
- Bueno, ya sé que tiene dotes artísticos- dijo Snape, mirando el dibujo que ella había hecho. Ella sonreía con mucha felicidad.
