Capítulo 6

POV Angel

¡No entiendo qué demonios hacen manteniéndome aquí encerrado! ¡Mi padre, cerró la puerta de mi cuarto con seguro para que no pudiera salir!... ¡Maldición! ¡Iba a escaparme! ¡Mi bolso no está aquí!, papá encontró la botella de aguardiente que estaba metida entre mis cosas. Me confrontó… decomiso el dinero que llevaba ahorrando por mucho tiempo… ¡Yo quería un coche!... ¡Uno tan bonito como el de Elliot!… Pero, no entiendo… ¿Por qué no me han regañado ni castigado por eso? … Ya estoy harto de estar aquí, todos me miran como si yo fuese una bomba a punto de estallar. Estoy harto de ver a mi madre llorando todo el tiempo… ¡Ella no me quiere! Por alguna razón pensaba que si lo hacía, ella es muy dulce y atenta conmigo, pero en realidad no soy nada de ella… En el fondo tiene razón ¡¿Quién iba a querer a un monstruo como yo?!

Pero no la entiendo, no entiendo a ninguno… ¡Porque diablos no me dejan en paz! Me duele ver lo que les causo, ¡no quiero ser más una carga para ellos!, no soporto seguir más tiempo así… Odio ver lo que les provoco.

Escuche a mamá hablando con la abuela, había escuchado antes todo lo que le decía, pero nunca de ella… ¡Como quisiera que dejara de sentir el peso de la carga que soy! ¡Ella no me quiere! Simplemente lo dice por ser su obligación. Yo hago como que le creo, aunque sé que no es así. En el fondo soy yo quien la necesita, pero escucharla hablar así me ha abierto los ojos.

¡Estoy cansado!... corro sin detenerme… corro sin rumbo fijo, escucho una voz detrás de mí. ¡Yo solo quiero que me dejen en paz!… ¡escapar y que nadie sepa nada de mí!… todo gira a mi alrededor, me siento ligero, en un sueño del que no quiero despertar… ¡nunca más!

Todo se arremolina y se nubla a mí alrededor ¡No! ¡No quiero ir allí! ¡No otra vez! …

Él me lleva a una habitación y me tira al suelo de un empujón y me hago daño en las rodillas.

¿Qué voy a hacer contigo, mocoso de mierda? —Me dice — No quiero volver a ver tu asquerosa cara el resto de la noche, ¿lo entiendes? —No le contesto y me da una bofetada. —O te quemo, pequeño capullo. — ¡No! ¡No! ¡No me gusta que me queme! Duele.

¿Lo pillas, retrasado? — Me golpea en la frente con su dedo señalándome, sé que quiere que llore. Pero es difícil. No consigo hacer el sonido. Me da un puñetazo…

Huele mal. Huele a cerveza y está fumando un cigarrillo acercándose a mí…

Nooooo….

— ¡Maldición!

Me despierto de esta terrible pesadilla, desde que desperté en ese hospital, todos los malditos días he estado teniéndolas, son sueños tan confusos que aturden mi mente desde entonces… Me duele la pierna y mi cabeza no deja de latir… Según el médico tuve una contusión severa en mi cabeza que ocasionó la perdida de mi memoria, pero dijo que era cuestión de tiempo para recuperarme y hasta ahora no veo ninguna mejoría en mí.

Trato de calmarme lentamente intentando respirar lo menos ajetreado que puedo, hace unas cuantas semanas fui dado de alta en el hospital, aunque mi pierna duele como el demonio cada vez que tan siquiera me muevo, si no fuera por Meg, el doctor me hubiera atado a la cama después que me caí y perdí la primera operación. Desde entonces, Meg me ha dado calmantes para el dolor prescritos por el médico, ¡Pero no sirven para una mierda!

Me han dicho que debo mantenerme en calma. Pero... ¡¿Cómo diablos puedo tener calma si estos sueños me acosan a cada instante?!

Me miro al espejo para ver si me reconozco, si puedo recordar quien soy, pero no he logrado nada. Me he dejado crecer una barba que ya es bastante espesa ahora. Mi cabello esta revuelto y algo desordenado y aunque creo que no se ve mal, también está muy largo… Me gusta así, creo que parezco un tipo normal, nada fuera de lo común. Pero aun siento que necesito explicaciones de lo que fue mi vida antes del accidente. ¡Es tan frustrante no saber de mí mismo! Las chicas no han podido ayudarme mucho en eso. Solo saben lo que me han contado puestos que ellas vivían en Europa y no conocieron jamás a mis padres.

No consigo recordar mucho de mis sueños, solo unos hermosos ojos azules que me miran anhelantes de algo y dolor… mucho dolor, uno que es casi indescriptible, se trata de situaciones escondidas en mi mente que tratan de aflorar, pero solo consiguen hacerme daño. Solo eso puedo recordar, creo que es acerca de mi familia, de mis padres… es lo único que creo saber.

Meg y Lucy, han estado muy atentas conmigo estas semanas, sobretodo Meg, ella es una buena chica, se ha encargado de mi como si yo fuera su paciente, ¡y créanme! ¡Esa niña es una santa!, ¡Hay veces en que ni yo mismo me soporto! Aunque a veces puede tener una mano dura cuando quiere.

Lucy, también es una buena chica, pero se escuda en ese aire de irreverencia y arrogancia que me hace pensar que conocí alguien así, ella es una chica valiente a la que le ha tocado una mano muy dura del destino, y por eso ellas están en América.

Según me contaron, ellas son unas primas que tenía en Irlanda. Al morir mis padres me quedé solo y ellas acababan e perder a su madre, por lo que decidieron emprender un nuevo rumbo a este continente. Las esperaba en el aeropuerto e íbamos a vivir juntos mientras ellas emprendían su nuevo rumbo y yo estaba más que dispuesto a recibirlas ya que eran la única familia que me quedaba. No tenía nada que perder. Los tres íbamos a empezar desde cero en Vancouver.

¿Qué por qué Vancouver? Pues resulta que el padre de Lucy y Meg, tenía un primo cerca de esa localidad o por lo menos eso pensaban, la madre de las chicas, había tenido algunas buenas inversiones y habían ahorrado por años para mandar a sus hijas con mi familia y/o con su tío, ya que se encontraba muy enferma. Lucy me dijo que ellas habían traído mucho dinero y que querían invertirlo en un negocio para así establecerse en el país y se suponía que yo las iba a ayudar… pero pasó este maldito accidente.

Lucy me dijo que yo las esperaba en el aeropuerto para emprender nuestro camino hacia aquí, tal y como estaba planeado, ellas habían rentado esta casa donde vivimos ahora, algo retirada de la ciudad, pero no mucho. En el camino nos comenzó a llover y en el camino, sin querer el coche patinó por el pavimento ocasionando el accidente donde terminé con la contusión en mí la cabeza, y la fractura de mi pierna derecha. ¡Gracias a Dios a las chicas no les pasó nada grave! Solo unos cuantos raspones y magulladuras que vi cuando me sacaron del hospital.

¡Tengo que estar al menos "CUATRO MESES" en esta maldita silla de ruedas! No puedo moverme por ningún motivo, incluso Meg o Lucy me ayudan para ir al baño y asearme. ¡Esto es algo vergonzoso, humillante y ya no lo soporto más! ¡El dolor de la pierna es insoportable!, el doctor ha recetado sedantes más fuertes... pobre Meg… ¡Creo que no sabe qué hacer conmigo!

¡Han pasado dos meses desde que llegamos aquí! Lucy, está buscando un local pequeño en donde montar su negocio, se ha comprado un computador y lo tiene en casa, desde allí busca las ofertas de locales y ha encontrado una que cree que será el indicado.

— ¿De qué quieres montar tu negocio? —Le pregunto intrigado y por hacer conversación, creo conocer muy bien a Meg, pero Lucy es muy arisca y siempre se oculta tras esa mascara que se ha autoimpuesto de autosuficiencia y de que todo lo puede.

— ¡Planeo montar un bar! —Me dice. —Hace muchos años en Irlanda, trabajé en uno y más o menos sé el manejo que se requiere para mantenerlo a flote.

Una voz en mi interior se ríe de lo que acabo de escuchar —Esta niña no tiene ni idea de lo que es un negocio. — Me dice la voz.

— ¡No creo que sepas lo que estás haciendo, Lucy! no es lo mismo haber sido empleado de un Bar que ser el dueño y administrarlo.

— ¡No veo cual es la diferencia! — Me dice y se yergue para hacerme saber que no debo meterme en sus asuntos, así que empieza a poner su pose de autosuficiente.

— En primer lugar un empleado no tiene nada que perder, solo hace su trabajo y es recompensado por eso, un dueño y administrador muchas veces tiene que sacrificar sus ganancias para cumplir sus obligaciones y muchas veces no queda nada para él. —Le digo — Él es el que debe ser astuto pues mientras el empleado, solo está allí porque le pagan, el administrador debe velar no solo porque el cliente sea muy bien atendido, lo que garantiza una vuelta al local, si no que también que los empleados no estén abusando de la confianza que mucha veces este le otorga.

Lucy me mira con la boca abierta. Y luego de unos momentos logra articular alguna palabra.

— ¡Tienes razón, Angel! —Me dice… nunca me había llamado con mi nombre, aunque en realidad, a mí mismo me suena raro y poco familiar. Ella nunca lo ha hecho si puede evitarlo. —Y lo más desconcertante es que sé todas esas cosas, yo estudié administración en la universidad de Dublín, es solo que nunca había aplicado mis conocimientos como tú me has hecho ver.

—Sería bueno que estudiaras muy bien la situación antes de invertir en un negocio del que sabes medianamente algo, podrías perderlo todo si no actúas con propiedad, también necesitarías algunos permisos sanitarios y licencia para vender alcohol en un establecimiento, creo que no te será nada fácil llevar tu pequeño negocio a cabo. —Le digo.

¡¿De dónde ha salido toda esa explicación?! —Me pregunto. ¿Yo sabía de negocios y de manejo de los mismos?

— ¿Entonces que me recomiendas? —Me pregunta Lucy.

— ¡No lo sé en realidad!, debe ser algo que te guste hacer, si no será abandonado en poco tiempo y perderás todo el esfuerzo y el dinero que su madre les dejó. —Le digo. Veo como Meg y Lucy se tensan y se hablan con la mirada, es una mirada de miedo ¡¿Quizás?!

—Te gustaba hacer panques y pastelitos para el desayuno, Susan nos enseñó a hacerlos. —Le dice Meg a Lucy. — ¡Tal vez podemos montar un negocio de pasteles para desayunar!

— ¿Quién es Susan? — Les pregunto y veo que vuelven a hablarse con la mirada.

—Era una amiga de mi madre, ella nos acogió en su casa por un tiempo, hasta que encontramos la manera de salir e Irlanda sin contratiempos. —Me dice Lucy rápidamente, Meg se le queda viendo unos instantes y asiente en cuanto ve que la estoy mirando. — ¡La idea de los pasteles no esta tan mal! El local se encuentra ubicado muy cerca del campus de la universidad, tal vez pueda conseguir algunos empleados de medio tiempo que nos ayuden para pagar sus gastos universitarios.

—Esa podría ser una muy buena idea— Les digo. —También pueden servir algunas bebidas y almuerzos, para ello deberán buscarse a alguien que en verdad sepa cocinar. —Les señalo. —No es que menosprecie su comida, pero no creo que sea lo más indicado para un local. —Trato de decirlo más delicadamente que puedo aunque sé que soy una mierda con la sutileza y como era de esperar las chicas se ven ofendidas.

— ¿No te gusta mi comida, Angel? —Me dice Lucy y veo a Meg intentando taparse la cara con las manos para que no a vea reírse de su hermana.

— ¡No está mal! — ¡Pero si tuviera que pagarla me lo pensaría dos veces! Pienso. —Es solo que no creo que sería una buena idea que te encargaras de la administración y de la cocina al mismo tiempo. —Le digo y creo que esta vez sí logre el pequeño toque de sutileza.

Meg no puede más y empieza a reír a carcajadas, al verla la sigo ante una malhumorada Lucy, aunque después ella también emboza una pequeña sonrisa. Yo tengo que parar de reír, casi de inmediato ya que hacerlo hace que el dolor de mi pierna se intensifique.

— ¡Vamos Angel, tienes que descansar! —Me dice Meg al ver mi gesto de dolor.

— ¡NO! no quiero volver a dormir, ¡Esos malditos sueños llegan a mi mente cada vez que me duermo! —Les digo.

—Hablaré con el doctor para ver si puede ajustar la dosis del sedante. — Me dice Meg tratando de convencerme.

— ¡Ese sedante no hace una mierda, Megan! ¡Creo que ese jodido doctor me tiene así para poder verte cada cierto tiempo y comerte con la mirada! —Le digo. Ella es una niña muy dulce. Casi podría decir que inocente. Sospecho que el maldito medico quiere aprovecharse de ella, pero no voy a permitir que la lastime.

— ¿Es eso cierto Megan O 'Brian? — Le pregunta Lucy a su hermana y por su tono de voz me temo que acabo de meter en problemas a la chica.

— Son solo imaginaciones de Angel, Lucy. ¡Robert y yo solo somos buenos amigos!

— ¿Robert? ¿No pensé que ya lo tuteabas? — Le digo incrédulo

—He pasado mucho tiempo con el hablando sobre tu estado, él y una de las enfermeras fueron las que me explicaron como tenía que hacer para mantenerte en casa y aplicarte las inyecciones. — Se defiende. — ¡No veo nada de malo en que seamos amigos!

La miro con suspicacia y creo que Lucy tiene la misma mirada que yo. ¡¿Esto es lo que creo que es una familia?! Meg es tan ingenua y dulce… a veces siento como si ella fuera mi pequeña hermanita, que por supuesto, es lo mismo que siente Lucy, una necesidad inmensa de protegerla.

—Dejen de decir boberías, Angel aunque no quieras debes descansar. — Me dice. —Te ayudare a meterte en la cama y te pondré el sedante.

—Sí, Ángel. ve a descansar. — Me dice una Lucy en plan humilde. — Pensaré en todo lo que me has dicho, y estudiaré todas las posibilidades. —Yo asiento con la cabeza, y alzo mis manos al cielo en señal de que me considero derrotado ante estas dos chicas, y mientras Meg mueve la silla de ruedas de retroceso hasta mi habitación, Lucy se me queda mirando fijamente mientras Meg hace que me aleje.

—Gracias, Angel… ¡por todo! —Me dice Lucy suspirando.

— ¡De Nada! —Le respondo.

Aunque no entiendo porque lo dice, en realidad yo solo le he dado mi opinión, tampoco es que la haya ayudado mucho en lo que quiere hacer, y mucho menos en este estado, ¡Donde no soy más que un paralitico!

Meg parece saber lo que estoy pensando, porque en lo que me ayuda a subir a la cama y me pone el maldito sedante para el dolor me dice.

—Esto no será para siempre, Ángel. Vas a sanar, ¡Es solo que tienes que tener más paciencia!

¡Paciencia… paciencia! ¡HASTA CUANDO! Ya no quiero está en este mundo de sombras, con esos sueños horrendos, me gustaría saber que ha pasado, ¿Por qué de estos sueños? Intento quedarme dormido rogando porque solo sueñe con una cosa… ¡Aquellos hermosos ojos azules!...