PUES NO TENGO MUCHO QUE DECIR DE ESTE CAPITULO, SOLO QUE ES EXTRAÑO Y BUENO... ME GUSTÓ QUE ES LO IMPORTANTE, ESPERO LO DISFRUTEN. LES ASEGURO QUE EL DRAMA ESTA POR TERMINAR, SOLO NECESITO QUE ESTÉN MÁS CERCA.
En tus zapatos
Confesiones y realidades…
Cerré la puerta del baño y me dejé caer en el suelo. Nunca he experimentado algo igual. Aun cierro los ojos y puedo recordar la sensación. Es imposible no estremecerme, siento asco y placer al mismo tiempo, y sé que esto no es natural porque… ya saben, la imaginación vuela y no pensaba exactamente en una mujer como es el caso de la mayoría de los hombres. Dejé escapar una risotada ante mis conclusiones, algo tontas porque sé que no soy hombre.
Dejé escapar un suspiro antes de vestirme, debía hablar con el tonto antes que se vuelva loco…
-Freddie yo… -la habitación estaba vacía, él se ha marchado.
Hice un mohín con mis labios ante la soledad latente en mi habitación o la suya, solo sé que tengo miedo de acostumbrarme a este cuerpo. Yo quiero tener una familia, muero por sentir sus labios sobre los míos y muero por ser suya, y en este cuerpo él no lo lograría. ¿Para que negarlo? Estoy enamorada de un chico, creo que lo noté hace poco y este cambio interfiere en todo.
Decidí acostarme en la cama y pensar en todo lo sucedido. Las constantes peleas, luego el dichoso cambio y por último la verdad sobre Carly. No podía creer tanta hipocresía de su parte, por un lado llamándome amiga y por otro clavándome un puñal en la espalda. Por horas pensé en muchas cosas, buenas y malas, aspectos de mi vida que no había tenido tiempo de considerarlos importantes para revisarlos. Después de horas me quedé dormida y abrí los ojos cuando aun era de día, miré el reloj y suspiré abatida. Ya han pasado cinco horas desde que el tonto se fue. A pesar de la pena y de todo lo demás, debo admitir que estoy preocupada por él. Mi madre es una persona que no es capaz de razonar y por todos estos días sin aparecer puede matarme.
Entre mi parloteó mental, fui consciente del tocar insistente de la puerta. Cuando abrí, mi cuerpo estaba allí, pero Freddie no. La sangre estaba seca y algunas hileras de sangre corrida por las lágrimas. Él entró y sin decir palabra alguna y se encerró en el baño. Tardó tanto tiempo en salir, me tenía preocupada.
Comencé a caminar en círculos dentro de su propia habitación. Seguramente Pam se aprovechó de todo solo espero que no sea lo que pienso. No quiero que nada de eso le suceda a él, son mis problemas, son cosas que yo soluciono y que nadie tiene derecho a saber, solo yo. Escuché la puerta del baño abrirse con suavidad. Él se había bañado porque mi cabello estaba húmedo, aun goteaba. Me pasó por un lado sin mirarme y eso logró molestarme.
-Te dije que no regresaras –grité encolerizada.
-Tranquila, no lo haré más –murmuró antes de acostarse en su cama, algo le había pasado.
*Freddie*
No podía mirarla a los ojos. Yo sabía perfectamente lo que había hecho, sabía lo incomodo que podía ser para ella y yo solo quería enterrarme en la tierra para desaparecer. Escuché la puerta del baño abrirse y luego unos pasos, revisó unas cuantas gavetas buscando la ropa y luego se encerró otra vez. A juzgar por su rostro enrojecido supe que estaba hecho y quise morirme allí mismo, que vergüenza.
Me levanté con rapidez, busqué en mi armario una caja donde había dinero guardado. Tal vez cien dólares calmarían a esa mujer o por lo menos no me mataría esta noche. Estaba decidido, tenía que irme de ese lugar y pensar como mirarla la cara sin sentir vergüenza. Salí del apartamento sin despedirme, no sin antes asomarme por la mirilla, no quería encontrarme con Carly explicarle porque Sam estaba en mi casa.
Tomé el ascensor puesto que no estaba apurado, un par de minutos y ya estaba en el Lobby escuchando los gritos del portero. Le hice un movimiento con mi mano que no le sorprendió para nada, imagino que es muy normal en Sam, ante eso solo me pude encoger de hombros y salir. Pero jamás imaginé que alguien estuviera esperándome del otro lado.
Un hombre de aspecto desaliñado y sucio me tomó de la cintura para subirme a su coche. Cuando vi a la mamá de Sam me tranquilicé un poco, pero a juzgar por su mirada supe que nada bueno esperaba por mí. Noté casi con horror que el camino recorrido no era hacia el patio de tráiler, está vez me llevaban a otro lado. Mi alma casi abandona mi cuerpo cuando se detuvieron en un hotel.
-Sin golpes, ya lo sabes –dijo con una sonrisa en los labios. –Ahora ve con él y enséñale que tan buenas somos en la cama.
Comencé a negar con la cabeza y ella pareció molestarle mi falta de cooperación, así que me tomó del cabello para sacarme del coche. Sentí un fuerte dolor en mi cabeza cuando impacté con la cama de madera. Escuché la puerta cerrarse y luego una risotada que lograba erizarme la piel. Me vi obligado a girarme solo para darme cuenta que me miraba con deseo y malicia. Ante eso comencé a temblar, ¿Qué pretendía hacer conmigo?
Antes que pudiera reaccionar su boca se apoderó de mis labios con fuerza, podía sentir el sabor de mi sangre mezclándose con el sabor rancio de su aliento. Estaba temblando, nadie puede imagina el asco que siento en estos momentos. Su boca sobre la mía, su aliento fétido golpeando mis sentidos y sus manos recorriendo mi cuerpo… porque si de algo estaba seguro es que el cuerpo de Sam era mi cuerpo en este momento…
"Dios, dame fuerzas para sacarme a este tipo de encima…" rogué mientras forcejaba, no permitiría que este hombre me hiciera algo.
Entonces golpeé fuertemente su entrepierna para quitármelo de encima, funcionó. Él gritó y cayó con brusquedad en el suelo mientras que trataba de agarrarme. Sin embargo, pude zafarme y correr al otro lado de la habitación. No lo pensé dos veces antes de salir por la ventana y correr como si no existiera un mañana. Fui levemente consciente de los gritos de conductores molestos, por atravesarme en medio de la carretera, pero eso no me importó tampoco.
Me le atravesé a un autobús y el conductor se asustó al verme todo lleno de sangre.
-¿Us… usted pasa por la 569? –Pregunté apresuradamente.
-Sí niña, sube –cuando las puertas se cerraron escuché un golpe, era Pam que gritaba para que me bajara.
-Por favor ayúdeme –fue lo único que pude decir antes de largarme a llorar.
Por segunda vez desde mi cambio con Sam me había puesto a llorar, pero esta vez era de puro miedo. Escuché el motor del bus andando y eso logró calmarme un poco. Diez minutos después estaba en Brushwell Plaza, solo esperaba que ella no estuviera esperándome de nuevo en la puerta. Corrí por el Lobby y por primera vez él no me gritaba, su rostro mostraba confusión; tal vez era por mi aspecto y no culpaba.
Cuando el ascensor abrió sus puertas me eché a correr para luego tocar la puerta con desesperación. Cuando abrió comencé a sentir un alivio indescriptible por todo mi cuerpo. No le dije nada, ni siquiera intentaba explicarle, yo solo quería correr hasta el baño y darme una ducha de agua hirviendo si eso era posible.
Ya en el baño, dejé que todo mi miedo saliera a luz. Las lágrimas confundidas con el agua no dejaban de salir. Esto fue sin duda lo más horrible que me ha pasado, ahora entendía porque siempre su rudeza. Sam no puede confiar en nadie, ni siquiera yo lo haría. No salí del baño hasta que mi piel comenzaba a arder.
Busqué una de mis camisetas y me coloqué un bóxer, solo quería dormir.
-Te dije que no regresaras –gritó ella con algo de molestia.
-Tranquila, no lo haré más –fue mi respuesta antes de cerrar los ojos y fingir cansancio.
-Por favor, Freddie… dime que no paso –podía sentir como su voz temblaba a causa del miedo y mi corazón se estrujo, esto no era la primera vez.
-¿Ya ha pasado antes? –Gritaba con ira contenida y miedo, mucho miedo. -Quiero saber la verdad, Sam… -exigí mirándola a los ojos.
-No… no es la primera vez –susurró con voz rota.
-Entonces… entonces tu…
-¡No! –Gritó con desespero. –Ninguno ha logrado nada conmigo. ¿Cómo crees que soy tan fuerte?
El silencio calló entre nosotros, ¿qué podía decirle? "Tranquila, todos tenemos familias así" o "No te preocupes no te harán más daño". Es mentira que lograría cumplir una promesa así. Entonces hice lo único que podía hacer, la abracé con todas mis fuerzas. Quería que se sintiera segura, aunque actualmente no pudiera protegerla como quería.
-Qué rápido cambia todo… un día estamos peleando y el otro no… -murmuró entrecortadamente.
-Siempre como perros y gatos –murmuré de acuerdo. –Aunque me odies quiero decirte…
-Yo no te odio… -dijo de pronto y con tal intensidad como si quisiera demostrar que era cierto. –Eres algo estresante y siempre hemos participado en este juego de toma y dame, pero nunca te odié y tampoco lo haré.
Yo la miraba sorprendido, no podía creer que esas palabras salieran de su boca o mi boca, yo que sé. Pero fue Sam definitivamente la que dijo eso.
-Freddie, dime que sucedió… -murmuraba con temor.
-Tu mamá te estaba esperando en la salida. Luego un tipo me tomó de la cintura y me hizo entrar en su coche… é apretando más su agarre como si ella aplacara mi dolor y angustia. –Me llevaron a un hotel y ese tipo… -comenzaba a sentir las arcadas y las lágrimas en mis ojos. –Ese imbécil me beso a la fuerza y comenzó a tocarme, y yo no sé si podré sacarme eso de la mente.
Por varios minutos ninguno medió palabra, solamente nos limitábamos a disfrutar de la compañía del otro. Tal vez ella pensaba que en lo que le había contado y yo todo lo contrario.
-Tal vez… solo si… me… -ella se sentó sobre sus talones mientras me miraba a los ojos. –Sé que esto te sonara extraño, pero puedo darte otra cosa en que pensar… ya sabes, menos asquerosa.
-¿Qué quieres decir? –Mi voz era solo un susurro.
-Bésame…
Mis ojos se abrieron por la sorpresa y cuando estaba a punto de reclamar ella intervino.
-Vamos Freddie, esto no puede ser más raro ya… -dijo cruzándose de brazos. –Solo cierra los ojos e imagínate que soy yo… crea una imagen mental.
Cerré los ojos e imaginé que la persona que tenía al frente era Sam, en su cuerpo y no en el mío. Murmuré un débil "Estoy listo", cuando sentí sus labios sobre los míos. Al principio me estremecí porque era consciente de que estaba besándome, era extraño, pero ni yo me entendía. Entonces, ella hizo algo que logró poner mi mente en blanco. Profundizó el beso y comenzó a hacer algo con sus manos en mi cuello que lograba erizar mi piel.
-Okey, esto es raro… -murmuró sonriente. –No es que no te halla besado antes…
-Mucho… -dije correspondiendo la sonrisa. –Pero funcionó.
-Bien, pero no acostumbres. Ya bastante tenemos con este estúpido cambio, para agregar algo más a la lista –estaba de acuerdo, pero no respondí. –Ahora a dormir Benson, mañana tenemos que ir al colegio y presentar nuestros exámenes… menuda coincidencia debo admitir.
-¿Qué? ¿Los exámenes o el que hayas estudiado? –Pregunté con sorna y ella me empujo haciéndome reír.
-Creo que ambas, ahora déjame dormir Benson –dejé escapar una risita antes de cerrar los ojos.
-Buenas noches para ti también… -susurré antes de quedarme dormido.
