KINGDOM ROXAS VENTUS
CAPITULO 7
El siguiente capítulo :) Ya casi viene la verdadera trama, solo lo estoy aligerando un poco porque algún personaje podría acabar infartado jaja
Nah, no es para tanto, solo me gusta ser inesperada…
Personajes principales: Roxas. Ventus.
Las clases se reanudaron a una hora de la salida. Tocaba reunirse a todo el grupo A, para elegir al representante y al sub representante de grupo. Sora, Roxas, Riku, Pence, Kairi y Xion pertenecían a ese grupo.
Al entrar vieron como un chico de una penetrante mirada azul estaba al lado de la puerta, les sonrió y luego les extendió la mano
-Ha pasado casi un día entero y yo no he tenido la cortesía de presentarme como debo, lo siento mucho. Soy Ventus, es un placer conocerles- primero saludó a Xion, ambas chicas sonrieron encantadas, se habían dado cuenta de que tenía unos lindos modales.
-Yo… soy Xion- le estrechó la mano con suavidad, estaba perturbada con el enorme parecido que aquel chico tenía con su amigo Roxas.
-Me llamo Kairi, un placer conocerte Ventus- la pelirroja también le estrechó la mano, ofreciéndole una sonrisa amistosa.
-Mi nombre es Sora- el castaño le sonrió y estrechó su mano enérgicamente, ¿qué se puede decir? Él era así.
Luego se dirigió al chico de su lado, -Roxas.- se presentó el rubio secamente, con trabajos logró estrechar su mano, pero al hacerlo volvió a ponerse pálido, imaginó por una fracción de segundo el paisaje invernal.
Ventus ya estaba tomando asiento junto con todos los demás.
-¿Roxas?- Xion era la única que se había quedado a su lado.
El rubio le asintió tomando asiento, por un rato miró su propia mano ¿por qué había reaccionado de esa manera al tocarlo?
"Me estoy dejando llevar por la superstición de Hayner y Sora, eso es todo… soy un tonto"
-Buenas tardes, jóvenes- la profesora de la clase anterior, entró al salón e interrumpió las conversaciones de todos.
-El profesor de deportes me pidió de favor que les diera una información, mañana se darán los resultados de la pruebas de Natación, Gimnasia, Atletismo y Basquetbol, para los que estén interesados…- se sentó acomodando sus lentes mientras todos la miraban con atención.
-… hace unos momentos se dio el resultado de las pruebas de fútbol, tenis y voleibol, así que denle un aplauso a los chicos de su salón que entraron: Sora, Roxas y las señoritas Kairi y Mía, respectivamente.
Todo el salón se puso a aplaudir y silbar, mientras dirigían las miradas a los jóvenes, Sora era el más animado con la muestra de atención.
-Ahora pasaremos a lo importante, la elección del representante y el sub representante de clase…
Caminó en silencio mientras anotaba en el pizarrón, todos estaban muy callados por la tensión.
Al finalizar se hizo a un lado para dejar ver a toda la clase los nombres de los dos afortunados.
Los susurros no se dejaron esperar, acompañados de miradas hacia los elegidos.
Roxas apenas leyó los nombres, gracias a que Sora no lo dejaba ver con su cabeza.
Representante de clase: Ventus
Sub representante: Fujin
-No puedo creer que Fuu sea la elegida- murmuró Pence, miraron a la chica de cabello gris, con un largo copete que le tapaba un ojo, estaba cruzada de brazos con su actitud tan frívola y descarada de siempre.
Roxas rebuscó hacia Ventus, él tenía la cara más nerviosa que le había visto, estaba todavía viendo hacia el pizarrón sin poderlo creer.
-Bueno, al menos Ven será nuestro representante, con eso creo que la hemos librado- suspiró Sora despreocupadamente.
-Pues no creo que a él le haya gustado la idea.- comentó Riku, todos observaron como el chico se ponía de pie y salía apresuradamente del salón, entre todo el alboroto la maestra ni lo notó.
Roxas encontró a Hayner en el puesto de helados, así que comieron juntos una buena paleta de sal marina.
El chico le platicaba sobre un intento frustrado por hablar con Fuu, por lo de los mapas de la escuela. Y Roxas le comentó sobre que ella había sido elegida como sub representante de la clase.
-¡Hey!- voltearon casi al mismo tiempo, un castaño todo agitado los saludaba.
Roxas notó que cargaba otra mochila además de la suya,
-pensé que ibas a esperar al nuevo.
Sora se sentó junto a ellos, arrebatándole la paleta a su amigo Hayner.
-¡Oye! ¡cómprate la tuya!
-Lo iba a hacer, Pence y yo lo buscamos todo lo que pudimos, pero ya era tarde y ya iban a cerrar la escuela…- Sora se echó un enorme pedazo de hielo a la boca, tanto que se sobó la cabeza por el frío.
-Genial, ¡ahí va mi paleta!
-¡Increíble, llegue justo a tiempo para la puesta de sol!- sonrió ignorando por completo a su amigo, todos observaron en silencio como el sol daba sus últimos rayos de luz, el color naranjado sobre sus caras todavía era cálido, mientras las olas calmadas del mar se mecían alumbradas por un espectáculo de colores rojos, valía la pena gastar toda la tarde solo para verlo.
Sora rompió el silencio para darle el palito de la paleta a su amigo.
-¿Qué es esto?- le preguntó ofendido.
-Basura… gracias por regalármela.
-¿Te caíste al nacer? ¡yo no te la di, tu me la arrebataste de las manos!- tomo el palito y se lo aventó en la cabeza.
-Ah, pues como yo te vi con la mano estirada, pensé que me la estabas ofreciendo.
-¡¿A qué horas hice eso?!
-De todas maneras- rebuscó en su bolsillo sacando unas monedas, -no me llené, así que me voy a comprar otra.
Hayner aprovechó para arrebatarle el dinero, -¡con esto podré reponer mi paleta robada! Gracias, Sora. Muy considerado de tu parte.
-¡¿Q-Qué…?! ¡dámelo!
-¡De ninguna manera!- se puso de pie corriendo, Sora lo siguió muy de cerca, pero al hacerlo olvidó la mochila de nuevo.
-¡Oye, se te olvida algo!- Roxas intentó gritar inútilmente, porque sus amigos ya estaban lejos del alcance.
Suspiró decidido a esperar a que su amigo se acordara y regresara, pero pasó una hora y nada paso.
Roxas regresaba a su casa como a eso de las siete, con una mochila extra en su mano, estaba maldiciendo en silencio al estúpido de su amigo ¿por qué el siempre terminaba con sus problemas?
-Ya llegue.- dijo sin mucho afán al entrar, caminó hasta la cocina donde ya estaban sus padres cenando.
-Llegaste tarde.- comentó el padre, estaba ocupado leyendo el diario.
El rubio suspiró recargando su peso en el refrigerador mientras que buscaba algo que beber, ni siquiera se había molestado en dejar las mochilas.
Después se dejó caer en el sillón de la sala, encendiendo el televisor, aventó las mochilas a medio camino y por otro lado sus zapatos. Para ese entonces su papá ya estaba en el otro sillón y su mamá recogía los platos de la cena.
-¿Viene alguien más contigo?
-¿Eh? ¿por qué lo dices?- el chico se asomó desde su lugar, mientras ella le indicaba las dos mochilas en el suelo.
-Ah, no… es… de un amigo.- apagó la televisión y paso a recogerlas para encerrarse en su habitación. Estuvo escuchando música en sus auriculares por un buen rato, hasta que Nanimé le llamó para recordarle las tareas, entonces se ocupó en resolverlas para luego aventarse en su cama a dormir… estaba por entrar a ese paraíso nocturno cuando escuchó unos pequeños golpeteos por su ventana, al principio lo ignoró moviéndose un poco y refunfuñando, pero volvió a ser persistente… era como el sonido de un rasguño. Se levantó con los ojos cerrados, sintió algo frío en su mano, pensó que era el cristal pero cuando se movió abrió los ojos por impulso totalmente asustado ¡juraría que había sido un dedo!
Entonces abajo, en la calle, una figura pasó corriendo rápidamente, aunque Roxas no le tomó mucha importancia, tardó mucho para volver a conciliar el sueño… ¿había sido su imaginación?
Ese día caminó a casa, no encontró otra cosa que hacer para disipar sus pensamientos… no le emocionaba nada ser el nuevo representante del grupo, eso era para alguien más…
"Alguien que no sea como yo"
No encontraba problema en regresar tan temprano a casa, su madre ya nunca estaba… Era tan dependiente a ese Lorian, un artista fracasado extranjero que ella había conocido por internet, y la razón por la que se había mudado hasta ese lugar.
La relación era de lo más tensa, cuando ellos no estaban peleando ella esperaba llorando sus llamadas, era el causante del distanciamiento entre madre e hijo y un sin número de problemas de los que el no quería ni pensar.
Ventus se dejó caer en su cama, dejando atrás esos pensamientos solo para escuchar los ruidos de fuera.
Se quedó dormido arrullado con el viento que abrazaba todo su cuerpo, era tan refrescante…
Que extraño… cuando despertó notó que el día soleado, con cielo azul y cubierto por esponjosas nubes blancas, se había convertido en un deprimente atardecer, las nubes se tornaron de un deprimente color rojo, la poca luz que entraba por la ventana ya no calentaba, era tan fría como el silencio en su habitación… después una interminable oscuridad, esas horribles nubes gris había tapado la luz de las hermosas estrellas que llenaban de esperanza a los pequeños niños temeroso del anochecer… así es como los abandonaba la luz, junto con las esperanza de tantas personas… eso es lo que hacían las noches nubladas al chico… se llevaban todo de el, lavando sus sentimientos que se escondían con el sol, asfixiándolo y obligándolo a volver a la realidad…
Quitó la mirada de la ventana e intentó pensar en otra cosa…
Ventus suspiró saliendo de su habitación por fin encontrando la nota de la ausencia de su madre:
Lorian y yo salimos. No me esperes despierto, haz tus tareas, no salgas de casa, te deje tu cena en el refrigerador. Llama por cualquier emergencia, te amo…"
Dejó la nota en el mismo lugar, no podía sentirse molesto porque saliera con él, si ella era feliz…
Se sentó en el sillón de la pequeña sala, viendo el televisor apagado, sin ganas de querer encenderlo. Ahí se quedó dormido toda la noche, para cuando despertó ya estaba muy amanecido, tosió un poco, tal vez el frío de anoche le había afectado un poco. Ni rastro de su mamá, así que solo se quedó sentado en el mismo lugar, esperando a que se hiciera tarde para no tener que ir a la escuela… no quería… no quería enfrentar ese problema que tanto lo estaba atormentando de nervios…
Estaba pensando en algún pasatiempo como la lectura, pero se dio cuenta de que su libro preferido se había quedado en su mochila en quién sabe dónde…
Llegó la noche… ni rastro de su mamá ¿estaría pasándola bien ó estaría llorando?
Miércoles, jueves, viernes… fin de semana… lunes, martes, miércoles… una semana completa sin asistir a clases… esa mañana ya no quiso seguir inundado en sus pensamientos pesimistas… se cambió con el uniforme para ir a clase, solamente se llevó un cuaderno en el brazo.
¡Hey!- el castaño llegó como bala, abrazando a Ventus.
-¡Buenos días!
-Hola.- sonrió amistosamente.
-¿lo ven? ¡les dije que hoy vendría!- les gritó a sus amigos que estaban un poco más atrás.
-¿Sí? Eso decías diario, nadie puede equivocarse de esa manera- se burló Hayner, estaba abrazado de su novia.
-Buenos días.- lo saludó Olette, las chicas detrás de ella hicieron lo mismo.
-Recuperamos tu mochila- Sora se la mostró con una sonrisa triunfante mientras Roxas se cruzaba de brazos.
-Gracias.- les sonrió tomándola, la abrió solo para comprobar con alivio con todo estaba en su lugar.
-No preocupaste mucho, pensamos que ya no ibas a venir.- dijo Olette.
-Tenía un compromiso importante que hacer.- le comentó tranquilamente.
-¿Más importante que la escuela?- preguntó Pence, había llegado masticando una barra de granola con malvaviscos.
Su compañero se limitó a asentir con una sonrisa.
-¡Venga ya! Vámonos o llegaremos tarde a clase.
El grupo caminó directo a la primera hora, mientras Sora y Hayner comenzaron su pelea de la semana, esa que traían desde que habían entrado a clases.
-¡Oh, no! Mira eso, Roxas- Pence les señaló justo en la entrada, ahí aparecían Seifer y su pandilla, un chico malhumorado y problemático con gorro negro y unos pantalones a punto de caérsele. Con tan solo ver al rubio sonrió con malicia, llegó aplastándose en el asiento de al lado.
Roxas no le prestó atención. El maestro comenzó a dar su clase.
-Me dicen por ahí que entraste al equipo de futbol- le susurró a mitad de clase, tenía un tono de lo más hipócrita.
Como no le hizo caso el compañero de atrás, Rai, lo empujó bruscamente pero cuidando que el maestro no los viera
-¡Contesta cuando te hablan!
-Yo no hablo con estúpidos.
Rai volvió a empujarlo, después fue Seifer quien lo tomó por el cuello de la camisa para acercarlo
-Yo no estoy de acuerdo en que una niña como tu este en mi equipo.
Lo que significaba que Seifer también había calificado…
-niña Roxi- le escupió el chicle que masticaba, con eso bastó para encenderlo, se le lanzó a puñetazos tirándose en el suelo en el proceso.
El profesor les llamó la atención pero Roxas no se pudo controlar. Igual le escupió en la cara, y le embarró el chicle en el sombrero.
Sora se paró para sujetarlo, la pelea ya había terminado, Seifer se hizo la victima haciendo una sobre actuación de que le dolía,-Está loco, yo estaba escuchando la explicación y de repente se lanzó sobre mi.
-¡es cierto, yo lo vi!- corroboró Rai.
-¡Es mentira! El empezó primero- intentó defenderlo Sora.
-¡Suficiente!- el profesor los miró autoritariamente, -yo soy totalmente capaz de tomar la decisión, puesto que yo también fui testigo… Roxas, lo verán en la dirección con un reporte y llamaremos a sus padres, y joven Seifer, la próxima vez que lo vea involucrado no seré tan pasivo con usted…
Fin del capítulo ¿Qué les pareció?
He estado intentando mil formas para molestar a Roxas pero se me está haciendo muy difícil jeje almenos tengo a Sora y a Hayner!
Pobre Ventus, su vida es muy solitaria :( ¿habrá algo que esté ocultando?
