Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

CAP. 7 UNA CABAÑA

—¿Es que no merezco una oportunidad?

—Claro que si. Tienes la misma que mi bebé—-le grité con ironía y me alejé, dejando a mi esposo con el corazón destrozado. Mirándome alejarme de su lado.

Manejé sin rumbo, las lágrimas no me dejaban, sin embargo traté de forzar la vista y seguir, ya era de madrugada cuando llegué a un pequeño motel. Estacioné la camioneta y alquilé un cuarto, Bajé mis cosas y me dirigí al numero 11. Abrí y para mi sorpresa, era bastante agradable el lugar. Boté las cosas y después de cerrar la puerta con llave, me tiré en la cama donde de inmediato me quedé dormida.

Me vi rodeada de bruma, en el bosque mientras escuchaba un llanto de bebé. Me estrujó el alma hacerlo porque pensaba que era mi bebé. El bebé que su propio padre impidió nacer.
Mis lágrimas nuevamente brotaron de mis ojos, pronto ya eran ríos de dolor, mientras a lo lejos Edward me extendía los brazos llamándome. No tuve el valor de ir hacia él, por el contrario le di la espalda y me di cuenta que una figura más al fondo me observaba. No podía percibir si era un hombre ó una mujer, pero irradiaba luminosidad y paz. Era como un imán, me sentía atraída hacia esa figura.

Sin importarme que Edward suplicante me llamara, fui hasta la figura que se desvaneció en cuanto llegué, solo quedó un tenue resplandor como huella y muestra de que estaba ahí.

Me desperté sobresaltada y miré el sol en lo alto. Había dormido muchísimo. Salí de ahí y nuevamente subí a mi camioneta para seguir alejándome. Cuando más tarde por fin, avisté un letrero, me gustó lo que vi, inmensos prados y un bosque lejano, mientras el mar estaba a un lado. Estaba en California, concretamente en Moonstone.

El dinero que me había prestado Alice era muchísimo, pero no pensaba gastar mucho. En cuanto llegué me fui a la playa y al recorrerla no había dado ni cien pasos cuando la vi.

Era la casita de mis sueños, una cabaña rústica de dos pisos, junto al mar. Pintada de blanco con un porche y una mecedora. Mis pies me guiaron ahí y toqué. Una mujer madura de rostro agradable me invitó a pasar sin siquiera conocerme, y comenzamos a charlar, cuando salí en el ocaso, iba maravillada, la casita ya era mía. La mujer se iba a vivir con sus hijos a Pensilvania y la iba a vender, bueno la había vendido.

Esa misma noche la mujer partió. Susan Carter, una mujer viuda que sabia lo que era el dolor y que me pidió que fuera feliz, que era muy joven para sufrir, cuando le conté una parte de mi historia.
No sabia lo difícil que era para mi, pues mi marido era un vampiro, mi ex amigo un licántropo y yo una estúpida irremediable. No hubo necesidad de cambiar nada, los muebles eran preciosos parecía que esa casa me esperaba, con tristeza sonreí pensando en lo dichosos que hubiéramos podido ser, Edward, nuestro hijo y yo. Ahora no había un nosotros. Ahora estaba sola.


Es corto, lo sé pero pronto tendrán el siguiente.

Mil gracias a: VERONICA, giselle cullen, mil gracias por comentar hermosas.

Besos