Advertencia:

En este capítulo hay contenido para adultos, es responsabilidad del lector si quiere seguir con la lectura, gracias.


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Los días pasaron, el trabajo era intenso, demasiadas reuniones por día, muchas cuentas que aclarar, pero sabían que al receso podrían relajarse por unos minutos donde las miradas cómplices entre ambos eran la declaración de amor más grande, siempre teniendo en cuenta que nadie se debía enterar que en ellos estaba renaciendo el amor. Siempre trataban de esquivar a los periodistas, algo que era bastante complicado siendo Edward uno de los rostros más apetecidos en esa Asamblea, por lo que Bella debía esconderse para no ser detectada y darle rienda suelta a los rumores. Habían decidido por el bien de ambos que sería igual que hace tanto años, seria todo en secreto para no tener que soportar los rumores y periodistas queriendo saber en que andaba uno de los empresarios más reconocidos de Washington, especialmente ya que había dejado de aparecer en los diarios hace ya tiempo.

Por las noches, se encerraban en su habitación, era tal el cansancio del día que no habían salido a recorrer ni a cenar fuera, como el primer día, solo pedían la cena al cuarto, se recostaban en la cama o en el sofá para conversar por horas, reír de anécdotas o saber que había pasado con la familia de ambos.

Ya solo quedaban dos días de Asamblea cuando Edward no dio más, estaba en medio de una reunión con el anfitrión y otros cargos importantes de la fundación italiana, cuando sorpresivamente tomo sus cosas y salió sin explicación del lugar. Afuera sentada cerca de la puerta estaba Bella con un café en la mano y en la otra una carpeta ya organizada para la siguiente reunión. Al verlo salir apresuradamente se asustó. No tuvo tiempo de hablar cuando Edward la tomaba de la mano llevándosela hacia la puerta principal.

El chofer estaba igual de sorprendidos que todos, por lo que tuvo que correr para tener todo arreglado, no se esperaba esta repentina sorpresa. Edward le dijo que los llevara al Hotel, el chofer asintió partiendo tras ver que el coche de los tres guardaespaldas estaba tras suyo. Bella trataba de pedir alguna explicación, pero el chico solo la miraba sonriendo para calmarla para luego apoyarse en el respaldo del asiento para descansar la cabeza.

Esa vez había sido corto el trascurso al destino, se bajaron, casi corrían por los pasillos para llegar rápidamente a su habitación. No más al cerrar la puerta, el chico tomó a Bella por la cintura y la besó apasionadamente, ella le pasó los brazos por el cuello para sostenerse debido a la impresión que le causaba todo lo que pasaba desde que habían salido del edificio. La descarga eléctrica que le recorrió el cuerpo le hiso recordar todos los besos que había saboreado con Edward, sus piernas comenzaron a no responder convirtiéndose en gelatina haciendo que Edward tuviera que sostener el peso de ambos. Cuando pararon, se miraron a la cara, Edward tenía una sonrisa torcida, la favorita de ella, mientras Bella miraba sin entender que estaba ocurriendo y porque el chico se comportaba así.

-Te extrañaba- la chica frunció el ceño- ¡Estaba agotado! Ya no daba más… ¿No me vas a regañar por eso, o si?

-Debería, este es un trabajo muy importante, ya estamos en las últimas

-Perdón, lo se… pero no eres tú quien esta escuchando cada barbaridad en esas salas- Edward se tiró en uno de los sofás cerrando los ojos, Bella solo lo miró, él era así y eso le gustaba

-No te gusta este trabajo cierto… - él asintió – podrías cambiar… es decir… esto no es lo tuyo, tu deberías estar en la empresa familiar o tocando el piano… tus aficiones…- Edward la interrumpió

-Ya lo hablamos, le debo una a Eleazar… no puedo dejar todo tirado… aunque no sea lo que me guste

-Entonces debemos volver a la asamblea- el chico la miró tratando de convencerla de que se quedaran ahí, Bella suspiró

-Solo esta vez- Edward levantó la cabeza y sonrió- llamaré para explicar que te sentías mal, por eso salimos tan… estrepitosamente

-Te dirán que vayas tu en mi lugar… eres la segunda al mando

-¿Qué crees que iba a hacer? Es obvio que tengo que reemplazarte, tu descansa

Edward se levantó de un salto salió del sofá y corrió a tomar a la chica por la cintura, ella se rió pidiendo que la soltara, pero él dijo que no quería que se fuera, quería que ambos se quedaran ahí, era mejor dan una excusa mejor para ambos y fuera uno de los guardias en su representación. Bella lo miró seriamente, no podían dejar su trabajo así como si nada ocurriera, el Señor Denali les había confiado este viaje y no lo podían defraudar justo en el final.

Firme como siempre, Bella se negó diciéndole que esto era importante y que trataría de llegar temprano. No hubo caso de hacerla cambiar de opinión, le deseó suerte y la vio salir cerrando la puerta tras ella. Se fue a recostar a una de las camas, cerró los ojos e intentó dormir pero el sueño no se conciliaba, se dio varias vueltas pero no lograba dormir. Se quedó de espaldas mirando el techo, como si de ahí salieran todas las respuestas que necesitaba responder de su mente.

Se incorporó y llamó al chofer, ya habían llegado al edificio y la señorita Swan estaba en una reunión, Edward le dijo que después que terminara el día llevara a Isabella directamente al hotel, el chofer afirmó. Cuando cortó, miró a su alrededor, debía ir a hacer unas compras antes de que terminaba el penúltimo día de asamblea, tomó las llave de la habitación. Fuera de esta había uno de los guardaespaldas, el chico lo saludó y le preguntó que estaba haciendo ahí, este le contestó diciendo que la señorita Swan lo había dejado cuidando por cualquier inconveniente, Edward se rió, creía creer que ya estaba grande para cuidarse solo, pero discutir con esa mujer era una pérdida de tiempo. Le dijo al guardia que saldrían a hacer unas compras, que todo era secreto, que nadie debía enterarse, el guardia asintió y se pusieron en marcha hacia el centro de Roma.

Volvieron dos horas después, Edward le dijo al guardia que se quedaba fuera de la habitación y cuando viera a Isabella le avisara con un toque en la puerta. Entró y comenzó a arreglarse, era su última noche en Italia y no la desperdiciaría.

Belle vio como el guardia que estaba en la puerta de su habitación tocaba la puerta con los nudillos y sin esperar respuesta volvió a colocarse en su lugar. La chica lo miró con los ojos entrecerrados pero el guardaespaldas no dijo nada solo la saludó con un buenas tardes, ella le correspondió, le dio un descanso diciéndole que los otros dos guardias estaba abajo por si el quería retirarse, este asintió y la dejó sola frente a la puerta. Intrigada por la acción del hombre, lo más silenciosamente posible abrió la puerta, dentro estaba todo oscuro, intento toparse en el interruptor de la luz pero unas manos la tomaron y sin previo aviso estaba siendo besada. Ella pasó sus brazos por el cuello del chico, sabia quien era, nunca olvidaría esos labios ni esos besos tan apasionados y a la vez tiernos.

Cuando se separaron, Edward prendió las luces, estaba vestido con un smoking negro con una corbata azul claro. Ella solo lo mirada preguntando qué ocurría, Edward se hizo a un lado para dejar que la chica pasara, fue solo un segundo cuando Bella estaba quieta sin mover ni un dedo viendo el fabuloso vestido de noche que estaba en una de las camas. Un vestido amarrado al cuello de color café con diseños dorados sobre la parte superior y en el final del vestido. Tenía una caída que detallaba el cuerpo formado de la chica.

Bella no entendía nada, solo miraba el vestido con admiración, Edward para llamar su atención, le dio un beso en el cuello, logrando que la chica se sobresaltara y lo mirara.

-Hay que festejar nuestra última noche en Italia, que mejor que salir a dar una vuelta.

-Cuando hiciste esto… yo te deje durmiendo- El chico le colocó un dedo sobre los labios de la chica

-Solo arréglate que debemos salir o perderemos las reservaciones.

Bella se demoró tan poco que Edward se sorprendió al verla salir del baño lista para salir. Se veía hermosa, podía decir que tenía un buen gusto para elegir, tomo la mano de la chica y salieron del hotel en rumbo al teatro Trastvere, donde vieron una de sus obras más populares. Luego fueron a un restorant cerca del teatro. Conversaron de todo, desde el trabajo hasta de ellos mismos, conociéndose más, conociendo del otro todo lo que había pasado durante esos cinco años en que no se habían visto. No sabían si era el lugar, el país, el aire, pero era maravilloso, como si nunca hubiese pasado nada. Bella después de tanto reír, cuando por fin se quedaron en silencio por algunos minutos, su mirada cambió, miraba a la gente que llegaba al lugar o a los enamorados que cenaban igual que ellos.

-¿Que ocurre?- pregunto Edward

-Es que… bueno, todo esto… es extraño- él no entendía, dejó el tenedor en su plato y miró a la chica

-¿A que te refieres con todo esto?

-Bueno, a que estemos juntos, o sea, luego de todos los problemas que pasamos, ahora estemos sentados aquí riéndonos, como si nada

-No entiendo a que quieres llegar- Bella miró su plato, sintió como el chico tomaba su mano

-¿Que ocurrirá después? ¿Qué pasara cuando volvamos a Phoenix?

Ambos se quedaron en silencio, odiaban que ocurriera esa situación, no saber que decir. Edward no soltó la mano de la chica, la acarició creyendo que de esa forma solucionaría algo. Se miraron y sonrieron, no era el momento para hablar sobre eso, debían disfrutar del tiempo que tenían en Italia, estaban solos, sin nadie que los reprochara, o creyera otras cosas sobre ellos. Sabían que se estaban volviendo a conocer, todavía no podía haber nada entre ellos, todavía las heridas debían sanar y la gente debía entender lo que ocurría.

Cuando terminaron, pagaron la cuenta, subieron al coche pidiéndole al chofer la opinión de donde ir ahora, que les faltaba por recorrer. Terminaron en una pequeña bahía, navegando en un yate por el mar Mediterráneo. Bella le pidió a Edward que se detuviera en medio del mar, ella se colocó en el extremo del navío para poder mirar el horizonte. Sintió como pasaban unos brazos por su cintura abrazándola y protegiéndola de que no cayera.

Era un momento maravilloso, no sabían cuanto tiempo llevaban, pero nada importaba ahora, a lo menos hasta que llegaran a Phoenix, a la realidad.

Cuando ya era muy tarde decidieron volver a la orilla, debían volver al hotel, había que arreglar todas las cosas y dirigirse al último evento de la Asamblea al día siguiente. Subieron al coche, conversaron todo el camino, el chofer les daba ideas de donde podían pasear, logrando que la pareja prometieran que volverían pronto. Ya en el hotel casi corriendo y riendo hasta llegar a su habitación, lo estaban pasando tan bien que se habían olvidado en que estaban en ese país.

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Edward se tiró sobre una de las camas tratando de parar de reír ya que le faltaba el aire. Cuando se detuvo sintió que todavía le faltaba aire, abrió los ojos y notó a Bella sentada sobre el mirándolo seriamente. El chico trató de sentarse, pero ella se lo impidió mientras lo besaba apasionadamente. Los besos eran cálidos y acompañados de caricias, se deseaban pero no sabían si era el momento de corresponderse de esa forma, todo podría cambiar luego de ese acto, pero para eso existían los riesgos.

Edward tomó a Bella por la cintura mientras se sentaba a los pies de la cama con la chica todavía sobre él. Se separaron unos centímetros para mirarse y confirmar que lo que pasaría luego era porque ambos lo deseaban, pero solo el impulso de la chica de volver a besarlo, confirmaba cualquier pregunta. Bella le sacó la chaqueta y la corbata mientras pasaba sus manos por la espalda del chico acariciando cada centímetro, por otro lado él le acariciaba los hombros, los brazos, su espalada descubierta, recordando cada parte que llevaba tanto tiempo sin tocar, sin recorrerla.

La chica se levantó quedando de pie al frente de Edward quien no dejaba de mirarla. Tomó el nudo del cuello del vestido logrando que este se deslizara por su cuerpo quedando solo con la ropa interior inferior. El chico estaba extasiado, la tomó de las manos y la tiró sobre él para besarla con locura. Se dieron vuelta para ahora quedar el chico sobre ella besando su boca, mejillas, el cuello para bajar lentamente hasta sus senos, los besos con dulzura, creyendo que al mínimo contacto ella se rompería. Bella disfrutaba del contacto con el chico, recordando cada caricia como si hubieran sido solo hace unas horas.

Mientras Edward disfrutaba de lo que hacia, la chica intentaba sacarle la ropa que le quedaba, la camisa fue fácil de sacar, no le importó si algunos botones salían rasgados, los pantalones rápidamente terminaron en el sueño y los boxer también. Edward la miró y sonrió diciéndole que a ella todavía le quedaba una prenda, ella rió, solo le dijo que ella era más rápida. Eso los llevó a los juegos, tratando de que fuera parejo, Edward bajó por el estomago, besando cada lugar de ese maravilloso cuerpo, llegando a su ropa interior, fue sacándola lentamente mientras acariciaba los alrededores. No podía negarlo, la amaba, la quería como siempre, nunca la había dejado de amar.

Cuando estaba completamente desnudos, Edward se colocó sobre ella, Bella le acariciaba la espalda sin perder el contacto visual entre ambos. Con solo una mirada de aprobación bastaba saber que se querían el uno al otro y no era un simple deseo, sino que con ese acto se perdonaban en todo lo que haya pasado, ya era momento de perdonarse e intentar seguir en esa vida, lograr poder estar juntos sin que nada importara.

Despacio el chico fue penetrando la cavidad húmeda de la chica, notó como esta estaba estrecha, la miró intentando entender que ocurría, eso quería decir…

-Solo he estado contigo Edward… con ningún otro hombre he hecho el amor

Solo esas palabras bastaron para que él se volviera loco de amor, besándola como nunca, se acercó a su oído y le dijo en un susurro "Te amo". La chica se apretó hacia el abrazándolo lo más fuerte que podía, no cabía más de la felicidad que la inundaba, todo era maravilloso, volver a ser uno los dos, saber que la quería y que había perdonado todo percance que hubiera existido. De a poco fueron aumentando el ritmo, Bella gemía el nombre de su amante con cada embestida gozando el sentirlo dentro de ella, por otro lado Edward disfrutaba con pasión cada movimiento de cadera que hacia la chica logrando que se excitara cada vez más.

Entre tanto amor y goce, pronto terminaron en el clímax, teniendo junto un orgasmo al mismo tiempo disfrutando de los gemidos de cada uno, cayendo rendidos. La chica no dejó que él se moviera de encima, quería volver a sentir el peso de Edward, quería abrazarlo y nunca más soltarlo, creyendo que si lo hacia despertaría de ese lindo sueño. Cuando sintió que el chico suspiraba sobre ella lo abrazó fuertemente, él se incorporó para poder mirarla a la cara para saber que le ocurría, él verla soltó una carcajada.

-¿Tan malo soy en la cama para que estés con esa cara?- Bella le dio un pequeño golpe en el hombre mientras sonreía

-No quiero subirte más el ego, pero eres fabuloso… no tengo nada de qué quejarme

-Entonces porque esa cara- Edward trató de correrse pero Bella nuevamente se lo impidió- No me voy a ir

-Ese es mi temor, que despierte de este maravilloso sueño y tu ya no estés- Edward resistió todo su peso en un solo brazo mientras que con el otro acariciaba la mejilla de la chica

-No me voy a ir a ningún lado- sonrió- eso podría pensarlo yo, ¿no lo crees?- Bella desvió la mirada a lo que Edward tuvo que obligarla a que volverá hacia él- debería amarrarte para que nunca te vayas de mi lado y confíes en mi…

-Confío en ti- interrumpió Bella

-Entonces está todo bien… créeme, no te dejaré irte por segunda vez, soy lo bastante egoísta para pensar en encerrarte en una casa y que no salgas nunca más si es necesario- Bella se rió

-No tendría ningún problema si tú estás conmigo

Edward le sonrió, acercó su rostro al de ella para rozar sus labios, despacio se corrió a un lado de la cama sin dejar de abrazarla mientras ella enredaba sus piernas con la de él. Se quedaron así por mucho tiempo hasta que Bella comenzó a temblar haciéndoles recodar que estaban sobre la ropa de cama. Edward se colocó de pie para tomar a Bella para correr las ropas de cama y acostarla dentro. Luego se metió él, la colocó junto a su lado mientras la arropaba con las sábanas. Ella se acomodó en su pecho mientras lo acariciaba. Se quedaron en silencio algunos minutos, Edward le acariciaba la espalda sin soltarla en ningún momento.

-Me preguntaste que ocurriría cuando volviéramos a Phoenix- dijo el chico, Bella se movió para mirarlo a la cara- Bueno… creo que empezar una nueva vida juntos, ¿no crees?- ella sonrió

-¿Y los demás?

-Como siempre ha sido, al principio escondidos, y luego veremos… en una de esas las cosas ahora sean publicas- La chica se rió contagiando a Edward- un periodista más o uno menos creo que ya no molesta… si mis padres siguen vivos y muy felices creo que no es tan malo

-¿Qué pasará con Tanya?- el chico desvío la vista

-Debo hablar con ella, sabe que no es formal lo que tenemos, pero debo respetar a Eleazar, está en juego mi relación con él

-El te quiere como a un hijo- Edward sonrió

-Dice que es la única forma de compensar el porque yo este ahí.

-Espero que las cosas no se compliquen por mi culpa- dijo Bella mientras volvía a recostarse sobre el pecho del chico

-Mas de lo que las complicaste hace cinco años, imposible- dijo entre risas Edward mientras colocaba a la chica bajo suyo- y que vas a hacer tu ¿te vas a ir de "Denali Ltda."? O trabajaras en el departamento de relaciones publicas

-Aun no lo se… no hablemos de trabajo ahora, por favor

-Tienes razón… podríamos hacer otras cosas en vez de hablar de trabajo

Edward comenzó a besar el cuello de Bella logrando que suspirara, nuevamente comenzaron los juegos de caricias y besos que los llevaron a una nueva demostración del amor que se tenían, dando la confianza de que las cosas cambiarían próximamente.

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A la mañana siguiente despertaron renovados, el haber conversado todos los problemas y el haber vuelto a reconocer sus cuerpos había sido lo más maravilloso del viaje. Se bañaron y arreglaron para la última reunión de la asamblea, pronto volverían a casa aunque no sin antes prometer que volverían como un viaje de paseo para recorrer todo lo que les faltaba de ese hermoso país.

Solo les llevó la mañana, una reunión general donde se afinaron los últimos detalles terminando con un desayuno buffet para poder despedirse de los demás participantes, luego de eso volvieron rápidamente al hotel donde tomaron sus maletas para no perder el avión. Se despidieron del chofer que los había seguido, dándole las gracias por todo. Subieron al avión para un largo viaje, Bella se quedó dormida en la mitad del camino en los brazos de Edward quien nunca la soltó y sin desaparecer una gran sonrisa en su rostro.

Era ya entrada la madrugada cuando llegaron al aeropuerto de Phoenix, venían realmente cansados de ese viaje tan duro y largo. Fuera del recinto los esperaban distintos coches para llevarlos a sus respectivas casas, entre ellos estaba el Volvo de Edward, quien contento se acercó corriendo a acariciarlo después de tanta ausencia sin verlo y poder manejarlo, Bella solo sonreía, parecía un niño que había dejado su juguete favorito en casa después de un largo viaje. Uno de los choferes le dijo a la chica que lo acompañara para dirigirla a su casa, no quiso molestar al chico, así que asintió y se dirigió a donde le indicaban, pero no alcanzó a entrar cuando Edward cerraba la puerta y le decía al chofer que ella iría con él.

Después de un largo camino en un silencio que no era incomodo pararon en el edificio donde vivía Edward, la miró inocentemente a lo que la chica entendió que era para quedarse con él esa noche, ella no protestó, no quería separarse ni un minuto de su lado. Estacionaron el auto y subieron al departamento, todo estaba ordenado como si alguien hubiera ido a ordenar hace poco, el chico sonrió, corrió a uno del sofá y se tiró cómodamente, Bella solo se reía, fue a la cocina por un vaso de agua preguntándole al chico si quería algo quien negó.

Bella se sentó en un costado del sillón con la cabeza de Edward sobre sus piernas, estuvieron conversando de cosas sin sentido, luego sobre la promesa que habían hecho, ella debía ayudarlo con el toque femenino en ese departamento, como él debía ayudarla con el orden de su departamento, decidieron comenzar ese mismo fin de semana, especialmente con el de la chica que le faltaba un orden urgentemente.

Ya eran las tres de la madrugada por lo que decidieron que era hora de ir a la cama, cuando la chica entró a la habitación, le pareció como si hubiera vivido años ahí, todo era como habían planeado, no podía dejar de sorprenderse, Edward la abrazó por detrás preguntándole a que lado dormiría ella, sonrió y como lo había dicho años atrás, ella al lado derecho y él al izquierdo. Se acostaron y pronto cayeron rendidos, había sido un largo viaje de trabajo y necesitaban descansar, recuperar fuerzas, especialmente si mañana tenían otro trabajo por hacer.

El día siguiente despertaron muy temprano, Edward despertó a la chica con el desayuno en la cama, mientras él se iba a la ducha ya que saldrían temprano a hacer unas comprar. No dijo más y dejó a Bella sin entender nada.

Al rato después Edward volvió con la toalla amarrada a la cintura y el cabello mojado, la chica se sonrojó e intentó mirar a otro lado, no entendía por que le ocurría eso si supuestamente hace años atrás se iban a casar y eso sería pan de cada día, pero siempre recodaba que cada centímetro de ese hombre la hacía temblar o sonrojarse y esperaba que nunca terminara aunque la delatara por completo. El chico lo notó y solo se rió ocasionando que Bella se molestara, levantándose para dejar la bandeja en la cocina y luego ir a bañarse. Cuando entró al baño se encontró con ropa para ella, era completamente nueva, hasta todavía tenían la etiqueta. Se metió a la ducha, colgados había un espacio para los utilices de aseo de Edward y otro con productos para una mujer, bajó la vista pensando que las cosas podían ser de Tanya, pero al ver los productos con más detención, vio que eran las cosas que a ella le gustaba, su shampoo favorito con olor a Fresias, el jabón que mas le gustaba, no lo podría creer. Decidió tomarse una ducha relajante, era sábado y no había prisa, aunque ese hombre que la esperaba dijera todo lo contrario.

Cuando ya estaba lista salió a la habitación donde la cama ya estaba armada y prolijamente ordenada, la miró desde la puerta, era exactamente lo que había soñado pero algo le faltaba, la miró con más detenimiento hasta que sintió los brazos del chico en su cintura.

-Creo que unos almohadones de algún color y los baja camas del mismo, le daría vida a esta habitación- dijo Bella sin dejar de mirar la cama.

-Yo te dije que necesitaba de un toque femenino, tienes toda la autoridad para hacer lo que quieras- Bella se dio vuelta con una sonrisa

-Y si coloco toda la habitación en rosado, ¿lo aceptas?- Edward se rió

-Creo que si

-¿Y toda la casa?

-Bella, no creo que tu quieras eso… la casa esta tal cual como la deseabas tu, ¿o no?- Isabella se rió, mientras abrazaba al chico

-Si tienes razón… solo faltan algunos toques como tu dices- ambos se quedaron en silencio hasta que la chica recordó algo- cuando entre a la ducha un set de baño para ti y otro para mi, ¿los colocaste hoy en la mañana? ¿y esta ropa?- Bella se separó del chico para mostrarle lo que traía puesto, unos jean gastados y una polera de manga tres cuartos

-Eehh… bueno…- Edward se pasó la mano por el cabello- si te dijera que las cosas del baño siempre estuvieron ahí, desde que me vine a vivir aquí… y la ropa…

-¿es broma? ¿todo lo has tenido aquí?- la chica no lo podía creer mientras veía que el chico asentía

-Siempre que encontraba algo que sabia que te gustaría, lo compraba… creo que estaba obsesionado con que volverías y todo seria un sueño- la chica sonrió tristemente y se acercó a abrazarlo

-No estabas obsesionado, estabas enamorado… perdóname por lo que te hice

-Bueno, creo que no nos vamos a poner sentimentales ahora porque sino, creo que no saldré de este dormitorio en mucho tiempo más… y debemos ir a de compras

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Bella preguntó que compras debían hacer, pero el chico solo dijo que había que buscar algo donde acomodar todo lo que estaba en las cajas de su departamento, así que mientras mas temprano se movieran, menos se demorarían en ordenar el lugar.

Felices salieron rumbo a un local comercial donde comprar muebles, Edward eligió varias repisas donde colocar los miles de libros que debía tener Bella gracias a su afición a la lectura y sus talleres de literatura, eligió un juego de living más equipado del que ella tenía en casa. Luego fueron en busca de un escritorio, Bella se enamoró de uno, parecía de los antiguos escritorios llenos de rococó. Edward sonrió al ver los ojos de Bella como se iluminaban al ver el mueble. Al empleado que los ayudaba a elegir, le dijo que ese también iba en la lista. Cuando llegaron a los muebles de dormitorio, la chica encontró los almohadones que quedarían bien para la cama de Edward y los baja cama, el chico por otro lado elegía unas mesas de noche para la habitación de la chica, ya que recordaba que solo había una cama. Le preguntó al empleado si había alguna mesa para la televisión y una televisión, le mostró algunos mientras la chica seguía buscando cosas para el departamento del chico.

Cuando ya estuvieron listos, a punto de pagar, Bella no podía creer todo lo que habían pedido, ella no tenía tanto dinero para pagar todo eso, por lo que se sentía incomoda para decirle a Edward que devolviera varias cosas ya que no podía pagarlas. Lo peor fue cuando vio que el chico estaba pagando, había comprado todo, hasta las cosas que ella había elegido para el departamento de este. Cuando él la miró, notó su descontento, luego hablaría con ella, ahora debía dar la dirección para que el camión llevara las cosas hacia el departamento de la chica.

Cuando ya estuvieron el en coche, antes de encender el motor, Edward miró a la chica y le pregunto que ocurría.

-Bueno, es que no sé cómo te pagaré todo lo que compraste, es decir, yo no tengo tanto dinero, vengo recién llegando a Phoenix, así que podemos ver como pagarlo en…

-Tómalo como un regalo- la chica abrió los ojos de par en par

-Estas loco, ¡es mucho dinero!

-Bueno, tómalo con un regalo de cumpleaños, navidad, santo y toda celebración que se te ocurra- Edward se reía de la cara que tenía la chica

-Igualmente no estoy de acuerdo, pero te prohibiré que me regales algo e igualmente te daré algo de dinero para pagar- él asintió resignado, ya haría que se le olvidara.

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Nota de la autora:

¡Hola! ¿Como están todos?

Disculpen la demora, se que dije desde un comienzo que actualizaría cada semana, pero se me ha hecho muy complicado, he tenido mucho que hacer en clases, me ocupa la mayor parte del tiempo y cuando llego a casa lo único que quiero es dormir.

Así que quería proponer (espero que no les moleste y entiendan) actualizar cada semana y media o dos semanas, para así tener tiempo, les prometo que no demorare mas de eso. La inspiración la tengo, siempre estoy pensando en la historia, el problema es sentarme y escribirla.

Bueno, ahora… ¿les ha gustado el capitulo? Espero que si… se que las cosas pueden ir un poco rápido, pero todo tiene un propósito, además Edward y Bella no pueden estar solos por tanto tiempo, ¿no creen?

Espero sus comentarios, y espero haber aclarado dudas, cualquier cosa saben donde preguntar.

Nos vemos en el próximo capítulo, besitos para todos y muchas gracias por pasarse a leer.

Camili.