PERDER PARA GANAR (Secuela)

Capitulo 7

-Tuya otra vez -

Rena intenta dar un par de parpadeos desganados, la habitación aun es un poco oscura, pronto recuerda que está en un hotel. Habré completamente los ojos un poco exaltada y voltea hacia su derecha pues hay otro cuerpo en la cama que esta aprisionando uno de sus brazos. Su mente le juega una mala pasada, es normal siempre que despierta en lugares ajenos a su hogar. Pronto gira su cuerpo para encontrarse con aquella silueta delineada por la tenue oscuridad que le está dando la espalda.

Lo contempla como si de un cristal se tratara, es el cuerpo de Jurina y una sonrisa se dibuja en la comisura de sus labios al recordar la curiosa noche de ayer. Como es que de un momento a otro las cosas se dieron. A veces ocurren sucesos inesperados que cambian la perspectiva de las situaciones. A Rena le cambiaron varias veces ayer, a pesar de ser ella quien orquesto este pequeño encuentro casual.

Ayer, en cuanto entro al salón se le erizo la piel viendo simplemente la fotografía de las chicas de SKE48 en aquellos carteles. Cuando por fin la notó, podía sentir su mirada, claro muchos la veían pero de entre todas las miradas solo había una penetrante. Miro entre la multitud buscando discretamente esa mirada y la encontró, ahí parada aun lado de las chicas y aparentemente ella veía las decoraciones de la pared pero, podría jurar que la estaba viendo a ella. Después de eso la intervención en el tocador donde casi por nada era capaz de tomarla ahí mismo.

No puede evitar pensar en ese león que tiene recostado a un costado y que ahora, no es más que un gatito tomando una siesta. Cuando está a su lado las dudas desaparecen, las preocupaciones se van y lo único que quiere es sentirse en sus brazos que, aunque son delgados, siempre saben cómo sostenerla.

A aquella silueta se le puede ver media espalda debajo de la sabana y Rena se acerca con cuidado de no despertarla para juntar su cuerpo con el de ella y abrazarla una vez mas mientras oculta su nariz detrás de la nuca de Jurina degustando con su olfato el penetrante aroma de Jurina. Pronto vienen a su mente las imágenes de esa noche que obsesivamente se forman negándose a dejarlo pasar. Ahora debía tomar con más cuidado las cosas, ya que por el momento eran un poco tensas. Sabe que no están muy bien, pero con alguien como Jurina dejarse llevar era inevitable para ella.

-No Masana, ¡déjalo!- Exclama Sae con una sonrisa radiante pero muriéndose de vergüenza.

-Está hermosooooo~~. ¿Puedo llevármeloo~~?-

-¡Qué no!- Suplica Kaotan que entre las dos no podía controlar las manos escurridizas de Masana.

-Pero está bien bonitoooo ~~~….-

Kaotan realmente lamentaba no poder grabar ese momento que de seguro le sería útil en un futuro, mientras Jurina y Churi se aproximaban a la mesa donde se suscitaba ese peculiar hecho.

-¿Masana?- Expresa Churi incrédula. – ¿P...porque esta abrazando el centro de mesa?- Pregunta Churi extrañada de lo que ve.

-Gracias a Dios que llegaron.- Suspira Sae al las chicas que se acercan. – ¿Podrían ayudarnos? ...¡oye, oye Saétalos!- Ahora quería llevarse los cubiertos también.

-Hay que sacarla de aquí antes de que se den cuenta que no puede ni pararse- Comenta Kaotan.

-¿Qué rayos?, Masana deja eso.- Dice Churi mientras se sienta a un lado de ella.

-JAJAJAJAJAJA- Una risa desvía la mirada de las preocupadas chicas. Es Jurina que no pudo contenerse.

-¡AH~~! ¡Jurina-Chaaaaan~~, llagaste! ¿Cómo va todo con Rena~~?- Exclama en voz muy alta. Haciendo que ésta se sorprendiera y se acercara a ella. -De seguro ya~~….- Pero es interrumpida por la mano de Jurina que le tapa la boca.

-¿Cómo paso esto?- Cuestiona Jurina mientras Masana trata torpemente de quitarse la mano de encima. –Cuando me fui ella estaba bien.-

-No, parecía que lo estaba. Ha estado tomando bebidas desde que empezó la cena.- Responde Kaotan.

-Y mira que le gustaron.- Prosigue Churi.

-¡Auh!- Se queja Jurina. – ¡Me mordió!-

-Nyaaahaha~~-

-Creo que se acabo la noche para Masana. –La llevare a su habitación.- Dice Sae muy decidida.

-¿Qué? ¡No!… yo no la quiero ahí. Bueno si pero no así… ¿Qué voy a hacer con ella en ese estado.-

-Está bien, está bien, tienes razón, se quedara conmigo hay una cama extra.- Dice Sae ante la cara de procuración de Jurina.

-Pero y ahora… ¿Cómo la sacamos?- Las chicas se miraban unas a otras.

-Esa es una buena pregunta.- Responde Kaotan.

Todas contemplaban las posibilidades. No sabían qué hacer con esto, es la primera vez que a alguien del grupo se le pasan las copas. Lo bueno es que no hay prensa, las cámaras dejaron de grabar ya hace un buen rato y al menos Masana es mayor de edad, así que por ese lado todo está fuera de peligro.

-Ya van a dar 10 de la noche creo que ya podemos retirarnos.- Comenta Kaotan. –No creo que se vea mal que nos vamos todas juntas.-

-¿Ocurre algo malo?- Se escucha una voz no familiar y voltean a donde proviene.

-No, todo está bien.- Responde Sae.

Son Victoria y Rena que se acercaron al ver que algo extraño estaba ocurriendo.

-Descuiden ella es de confianza. ¿De verdad todo esta bien?- Pregunta Rena al ver la cara de procuración de las chicas. Veía como Sae detenía a Masana en su asiento para que no se levantara o al menos intentara hacerlo, Jurina se frotaba la mano con evidente dolor en su cara. Churi intentaba quitarle el centro de mesa y Kaotan vigilaba los alrededores mientras forcejeaban con sus manos. Era obvio que algo estaba ocurriendo. A estas alturas ya nada importaba, claro estaban los que guardaban el orden, pero la mayoría de las chicas ya estaba en sus cuartos por diversos motivos.

-¡Ahí viene Yuasa!- Exclama Kaotan exaltada. –Llévensela rápido.-

-Puedo ayudarte a llevarla- Se ofrece Victoria amablemente al ver aquel inconveniente.

Aparte de Rena y Jurina, Victoria es una chica con una altura respetable, incluso es un poco más alta que Jurina y su complexión física es atlética, se ve fuerte.

-Mmm. Está bien. Levantemos la con cuidado.- Por fin acepta Sae la ayuda. – ¿En qué piso están?-

-En el 5º- Responde Rena

-¡Oh! Nosotras también.- Cometa Sae intentando levantar a Masana. -Entonces vamos para donde mismo.-

-¡Rápido, rápido!- Les dice Churi.

Victoria se acerca a la chica ebria y la toma de un brazo como si de un papel se tratara. Mientras Sae la tomaba del otro lado. Así la levantan y emprenden su camino a al pasillo que lleva a los elevadores.

Jurina se sienta en una de las sillas junto a Churi que estaba acomodando el centro de mesa, el que Masana quería llevarse, cuando las chicas se despide observa cómo es la ultima vista que tendrá de Rena esa noche.

-¡Ah! ¡Qué bonitas luceeees~~! ¡Quierrooo esas luces~~!…-

-Sí, si las luces. ¿Caray Rena que tiene el alcohol de este lado del mundo?-

-¡Tequila!... ¡Te quilaaaa~~!- Grita Masana en su felicidad. -¿De dónde essel tequila~~?- Hace una pregunta al aire.

A todas les causa gracia mientras se volteaban a ver entre ellas, pero realmente no lo sabían.

-Ammm…pues creo que de ¿México?- Responde victoria.

-¡Quiero ir a Méxicooo~~ Ahora…! -

-¡Shhhh!- Sae y Rena hacen se expresan entre dientes interrumpiéndola tapándole la boca.

-Caray a ese ni yo le entro.- Dice Victoria haciendo referencia al Tequila ante la expresión de las demás chicas que jamás habían visto algo parecido mientras llevaban lo mas decentemente posible a Masana sin armar desfiguros.

Kaotan comentan algunas cosas con Churi. En ese momento Yuasa se acerca a ellas y conversa algunas cosas con Jurina pasando un tiempo considerable.

-Creo que deberíamos irnos nosotros también.- Dice Churi para tratar de evadir las posibles preguntas de Yuasa.

-Si es verdad.- Y Kaotan no puede estar mas desacuerdo con la idea, después de esta peculiar noche lo único que quieren es descansar un poco pues seguramente mañana será un día agotador.

-Jurina ¿Nos vamos ya?-

-Por mí no hay problema…- Responde ella.

-Mmm ¿Masana se fue ya?- Pregunta Yuasa.

-Haa…S…Si…acaba de irse, le dolía la cabeza.- Dice Jurina en excusa por la usencia de quien se supone la vigilaría toda la noche. Pero Jurina no ha dado de que hablar así que su conciencia esta semi-tranquila.

-Mmmm, bueno hasta mañana entonces chicas, no lo olvide nos vemos a las 10 de la mañana.- Siendo lo último que Yuasa les dice levantándose de la mesa y desapareciendo entre los invitados.

-Dolor de cabeza el que le va a dar mañana…- Murmura Kaotan.

Las chicas se levantan de sus asientos, para caminar hacia el pasillo de los ascensores también al igual que algunos de los invitados, otros siguen festejando.

-Masana ¡Suéltala!- Rena y Sae tratan por todos los medios posibles quitarle los brazos de encima de Victoria. La apretaba fuertemente y no la dejaba levantarse.

En cuanto entraron a la habitación, la recostaron en una de las camas, pero las manos tercas de Masana aprisionaron la cintura de Victoria y ahora no quería soltarla.

-Dale un almohada para que la abrace.- Siguiere Victoria.

-¿Una almohada?-

-No se me ocurre otra cosa...- Decía Victoria mientras forcejeaba con los brazos.

-Hueles bien~~…-

-¿¡Eh!?- Dice Victoria con cara de no saber qué hacer.

Rápido Rena corre por un vaso de agua mientras Sae interponía la almohada entre Victoria y ella. Por fin Masana está sentada abrazando la almohada tambaleándose aun sentada.-

-Toma bebe un poco.- Rena le ofrece el vaso de agua.

Masana toma un sorbo-Iaggg~~ ¿Qué es esto? sabe feeooooo~~…- Haciendo un gesto evidente pero tomándosela a regañadientas.

-¿Crees que deberíamos traerle algunas de sus cosas?- Pregunta Victoria a Sae.

-Sería lo mejor.-

-¿En qué habitación esta?- Pregunta ahora Rena

Sae no recordaba en ese momento, por razones obvias, que Jurina compartía la habitación con Masana y acepta esa idea sin pensarlo.

-#200.- Responde Sae despreocupada.

Y así las chicas salen de la habitación #209 para dirigirse a la #200 que justo está dando vuelta. Cuando están a punto de tocar la puerta suponiendo que la compañera de cuarto de Masana ya se encontrara dentro una voz las distrae.

-Con que aquí estaban.-

-Evan, aun no te has ido a tu habitación. Hueles un poco alcohol.- Le dice Victoria.

-Bebí un poco…- Admite el chico. - Intente volver a mi habitación, pero de verdad quiero hablar con Rena.- Habla el chico volteando a verla directamente.

-Hablaremos después ¿Quieres?-

-Después ¿Cuándo Rena? Llevo casi una semana esperando.- Evan se exalta un poco. -No me muevo de aquí hasta que no aceptes hablar conmigo.-

-¿Y donde se supone que quieres hablar?, ni creas que te dejare solo con ella.- Interviene Victoria.

-¿Por qué no?, ella está segura a mi lado, daría cualquier cosa porque así fuera, y ella lo sabe.-

Victoria arquea una ceja por la respuesta de Evan volteando a ver inmediatamente a Rena en el proceso. Ahora sabia porque no quería tener cierta conversación con el joven y menos ahora, que el chico no se ve en buen estado. -Evan no insistas. Es mejor que hablen después.-

-No.- De pronto Evan aprisiona a Rena de los hombros. -Vamos Rena, ¿dime porque me evitas?-

Rena inútilmente forcejeaba contra las manos del chico. –No te estoy evitando.- Responde ya con ligera molestia.

Victoria realmente no sabía qué hacer, ciertamente Evan no estaba bien pero no lo cree capaz de hacerla algo a Rena.

-¿No lo haces?- Evan Pregunta acercando cada vez más a Rena a su cuerpo casi con una distancia mínima.- Yo no estaría tan seguro de eso, no solo me evitas, desvías tu mirada y te pones nerviosa, toda esta noche has estado nerviosa...-

Rena sabe que cualquier cosa que diga alargara mas esta situación, y lo que menos quiere es una discusión mas sebera. Victoria solo presenciaba a una gran actriz fuera del escenario.

-Evan, sabes que te aprecio mucho.- Rena le dice con una voz muy suave mientras le toca la cara con ambas manos.

Evan cierra los ojos ante el toque de Rena. –Sabes que no quiero solo eso.- Responde él más sumiso.

-Lo sé...-

Jurina, Kaotan y Churi salieron del ascensor para dirigirse a sus habitaciones que están una enfrente de la otra, cuando dieron la vuelta no podían creer lo que veían. Rena le estaba tocando la cara al chico que al mismo tiempo la tenía su sujeta de los brazos a cero distancias.

Jurina apresuro sus pasos inconscientemente dejando atrás a las otras dos chicas, Victoria vio como una figura se acercaba con el rabillo de su ojo. Y volteo inmediatamente al ver que ya estaba prácticamente parada detrás de Rena pero no se atrevió a decir nada.

Aclara su voz para hacerse notar -¿Interrumpo?-

Evan voltea verla aun con las manos de Rena en su rostro. Mientras Rena se queda inmóvil.

-La otra Matsui.- Murmura el Chico.

Con un toque de elegancia Rena retira sus manos de la cara de Evan y en el proceso quita sutilmente las manos de que la tenían tomada de los hombros y que esta vez no se negaron a soltarla.

Rena al verse libre voltea hacia Jurina dándole la espalda a Evan.

-¿Jurina, que haces aquí?-

-Están pardos frente a mi habitación.- Responde disimulando su molestia tratando de encontrar una explicación a lo que ha visto. En el acto Churi y Kaotan se paran detrás de Jurina cuando por fin le dieron alcance.

El joven extiende su mano que pasa por un lado de Rana. Conforme se ven fijamente a los ojos, el chico le lleva una altura considerable.

-Evan Bradford, Mucho gusto.-

Jurina lo mira con desconfianza pero educadamente atiende al saludo americano, tomando su mano.

-Matsui Jurina. Mucho gusto.-

-Creo que Rena no se tomo la molestia de presentarme hoy a su hermana.-

Se forma un silencio después de esas palabras, Churi mira a Victoria y como si pudieran entenderse por fin se atreve a hablar la otra chica.

-Creo que debemos retirarnos Evan. Ya es tarde y las chicas se ven cansadas.-

Pero los chicos no dejaban de verse. Por fin Jurina aparta su mirada cuando siente la mano de Rena en su hombro, y Sorpresivamente Evan accede ante la petición de Victoria Soltando la mano de Jurina.

-¿Vienes Rena?- Pregunta Evan.

-No.- Responde sin dejar de ver a Jurina, sabe que hay un mal entendido y no lo dejara pasar.

-Entonces, hasta mañana, Rena.- Por ultimo dice el chico despidiéndose muy occidentalmente con un beso en la mejilla que no pasa desapercibido por todas las presentes, pues la forma en que lo hizo no fue solo por despedirse, pero Rena permanece como si no pasara nada.

-Hasta mañana Rena. Siento mucho no poder ayudar más.-

-Mm...Está bien Victoria, te alcanzo en un momento.-

Los dos chicos se retiran, Victoria le sirve un poco de apoyo a Evan que daba unos pasos vacilantes. Rena y las demás chicas ven como desaparecen por el pasillo e inmediatamente regresa su mirada Jurina. Las otras dos chicas permanecían en silencio ellas saben que esto va mas allá de una simple casualidad y las cosas se enredan cada vez más, ahora la incertidumbre crece y no le dan cavidad a la duda de que lo que hay en la revista no sea del todo falso.

Jurina se mueve hacia la puerta marcada con el numero 200, Rena recuerda que iba a llevarle algunas cosas a Masana justo de esa misma habitación.

-Masana, no está aquí.- Dice en cuanto abre la puerta. -Esta con Sae, no sabía que tú compartías habitación con ella.-

-Ahora lo sabes. Y si ya sabía que Sae estaría con ella.- Responde con una molestia evidente.

-Debo llevarle algunas cosas a Sae…- Pero es interrumpida por Churi.

-No te molestes mas, nosotras lo llevaremos.- Y sin decir más Churi jaló a Kaotan y se cuelan en la habitación, solo sacan lo indispensable como el cepillo de dientes entre otras cosas.

Mientras las dos chicas permanecen en la entrada en silencio, Rena miraba a Jurina como evitaba cruzar con su mirada y trataba de organizar sus ideas y comprender que es lo que repentinamente está sucediendo.

-Eso es todo, lo llevaremos y nos vemos hasta mañana.- Las chicas salen apresuradas de la habitación. -Hasta mañana.- Se despiden ambas al mismo tiempo.

-También tú deberías irte a tu habitación.- Le dice Jurina a Rena.

-No-

-¿No?-

-Creo que debemos hablar.-

-¿Sobre qué?-

-Sobre lo que viste y sobre lo que vio Victoria…-

-Sabes que no puedes estar aquí ¿Cierto?-

-Lo sé, pero ya lo estoy…- Se miran por un tiempo considerable, Rena no parecía dar marcha atrás y a Jurina no se le podían leer sus pensamientos.

Las chicas se miraban persistentemente haciendo presente ese obstinado carácter que las caracteriza. Jurina da un paso de lado y le hace una seña con la cabeza dándole pie a entrar a la habitación.

Cuando entran, Rena se encarga de cerrar la puerta pero extrañamente las envuelve un silencio incomodo cuando ella entra de lleno. Se para junto a Jurina mientras ella acomodaba un poco el desorden sobre su cama.

-¿Tu mano está bien?- Pregunta tratando de iniciar una conversación.

-Si.- Contesta de mala gana. –Nada que no se solucione con una bandita.-

-Nunca había visto a Masana de esa forma.-

-¿Quién es él?- Pregunta sin rodeos ignorando el comentario de Rena.

- ¿Él?¿Evan?...Pues….Mi compañero de trabajo, el otro protagonista… - Hablaba Rena buscando cualquier palabra que cambiara los evidentes conflictivos pensamientos de Jurina.

-Muy cercano por lo que veo.- Interrumpe Jurina murmurando y Rena la escucha.

-Y un ahora un amigo… ¿Estas celosa?- Pregunta Rena como si se le formara una sonrisa divertida en la comisura de sus labios apenas visible que no parece como si hubiera hecho nada malo, contrastante con la evidente cara de Jurina.

-No.- Responde mientras acomoda sus cosas que dejo regadas en la cama. -¿Qué es lo que quieres que hablemos?-

La actitud de Jurina es un poco áspera, Rena su pone que es por la forma en que se están dando las cosas ahora han sido varios malentendidos. De alguna forma sabia que algo así pasaría cuando volviera a estar cerca de Jurina, solo que nunca se imagino que sucediera tan pronto.

-Puedo ver que las cosas ya no son las mismas.- Murmura Rena con una voz apenas perceptible.

-¿Y eso es malo?- Pregunta Jurina mientras seguía guardando su desorden.

-No. Para nada, incluso ciento que yo he cambiado.-

Jurina la voltea ver – ¿Que tanto?- No quería enterarse que ella es parte de ese cambio.

-No lo suficiente como para olvidarme de ti, y de lo que siento ahora parada frente a ti.- Le dice Rena mientras le quita una sudadera de las manos dejándola de lado para tomar sus manos entre las suyas.

-¿Tu cara es hermosa, lo sabías? ¿Extrañaba verla todos los días?-

-¿De verdad te lo parece?-

-Sí. Me encanta, y no había día que no pensara en ello, incluso recordaba todas tus expresiones incluyendo la de tu malgenio. Y pensaba mucho en esa sonrisa que hoy no me has mostrado. ¿Ocurre algo más Jurina?-

El silencio las envolvía mientras se miraban, y Jurina no parece meditar sus palabras.

-He pensado en dejarlo…- Dice espontáneamente y sin titubeo alguno.

Rena parece no estar en la misma sintonía que Jurina, y trata de entender esas palabras.

-¿Dejar que?-

-Tú lo sabes.-

Rena intuye los sentimientos de Jurina, sin embargo no sabe porque está teniendo esos pensamientos, pero sabe que posiblemente este experimentando algún sentimiento nuevo dentro de ella.

-No Jurina, no puedes decir eso. Tu camino apenas se está formando aun hay mucho...-

-¿Mi camino? Llevo años aquí, parece una eternidad. Yo quiero ser libre como tu.-

-Aun no es momento...- Habla ahora Rena más segura de esta conversación sin sentido.

-¿¡Y cuando se supone que lo será!?- Se exalta un poco mirando hacia otro lado. En su frustración interrumpiéndola.

-Tranquila. Yo tampoco lo sabía, pero cuando sea el momento tu lo sabrás.- Rena se sorprende de la ofuscada Jurina que parece no pensar con cordura y suelta sus manos para tomarla de los hombros cálidamente.

-Mírame.-

Pero Jurina hace caso omiso.

-Jurina, mírame.- Vuelve a decirle de forma suave. –Por favor mírame…-

Estas simples palabras ablandan el corazón terco de Jurina y voltea a verla como se lo ha pedido, pero no mantiene quieta su mirada, a lo que Rena la busca cariñosamente mientras la toma de las mejillas.

-Yo solo quiero estar contigo...- Le dice Jurina con ojos tristes pero muy brillantes.

-Lo sé, y no sabes cuánto lo deseo yo también pero aun no es momento.-

-¿Y cuándo será el momento? ¿Cuándo un flacucho cara bonita quiera robar tu corazón?-

Rena dibuja una sonrisa en sus labios. Ahora conoce la razón de las palabras sin sentido de Jurina. Son solo los celos hablando por ella.

-En cuanto supe que regresarías, mi corazón se oprimió, ¿no se supone que debía ser diferente? ¿Qué me debía de dar gusto?, claro que me inquiete, me moría por verte cuando lo asimile, pero al mismo tiempo sentí un miedo enorme al saber que no podría estar contigo como antes. Y más saber que posiblemente habrías encontrado a otra persona, y creo que no estoy tan equivocada con eso. Además me prohibieron ser yo misma y eso me causo una desesperación inexplicable cuando te vi entrar esta noche.-

Levantando un poco las cejas, Rena jala sutilmente a Jurina con sus manos en un acto un tanto audaz haciendo presión sobre sus labios, deslizándolas después por su cuello y terminar rodeándola por el mismo con sus brazos en un beso de cadencia sedante y muy tierna, en un intento de apaciguar su corazón.

-¿A qué le tienes miedo? - Le pregunta Rena con la voz más dulce que tiene separándose solo escasos milímetros de sus labios.

-A perderte.- Responde ante un ligero sofoco. De pronto su semblante cambio y un aire de poderío se formo junto con esas palabras.

-¿Por qué?, ¿confías en mí?- Pregunta Mientras unos ojos las veían con un expresión inexplicable, pero podía distinguir en ellos mucho deseo.

-Más que en mi misma.- Responde segura de sus palabras.

-Entonces tómame, sabes que te pertenezco. Hazme tuya otra vez si crees que estoy mintiendo.- Le contesta Rena como retando a su suerte sabiendo bien lo que Jurina representa para ella, sin medir las consecuencias de lo que eso contrae.

Sus palabras se convirtieron en hechos, Jurina correspondió el abrazo que Rena le había ofrecido anteriormente y se acerco peligrosamente a su rostro jalándola con una de sus manos del cuello, encontrándose ambas con sus labios.

Comenzaron besarse sin control alguno, subiendo cada vez más la intensidad del movimiento de sus labios, desahogando todo lo que habían guardado estos casi nueve meses y terminando con el juego de miradas de esta noche. Sus manos reconocían sus cuerpos acariciando sutilmente lo que tenían al alcance.

Después de un tiempo considerable donde las palabras sobraban, ambas frenaron sus deseos para mirarse, solo mirarse.

-¿Te quedaras conmigo esta noche?- Pregunta Jurina sofocada mientras sus brazos envolvían la espalda de Rena.

-¿Quieres que lo haga?-

Las chicas entraron en un juego de preguntas y respuestas muy meloso mientras sus narices se rozaban constantemente mezclando sus alientos en cada una de ellas, amenazándose con los labios de tomarse mutuamente sin previo aviso.

-¿Nos meteremos en problemas si alguien se entera?-

-¿Problemas?, Jurina ya somos un problema.-

-¿Entonces te quedas?-

-Me quedo…-

-¿No quieres ir a tu habitación por algunas de tus cosas?-

-No las necesito-

-¿A no?-

-No, se que siempre traes contigo un cepillo de dientes extra, me encanta tu shampoo y tu maleta siempre tiene ropa de mas, que apenas si puedes cerrarla.-

-Parece que me conoce muy bien…- Dice Jurina con una voz seductora mientras es callada con un beso pausado y prolongado que Rena decide iniciar nuevamente.

Querían pasar un agradable noche y se tomaron las cosas con calma sabiendo que ninguna de las dos ira a ninguna parte. Jurina contemplaba a Rena mientras seguía recogiendo sus cosas despejando una de las camas.

Rena puede sentir esa mirada penetrante de Jurina -¿Seguirás mirándome así?- preguntaba mientras se quitaba uno de sus aretes.

-No puedo mirarte de otra forma. ¿No te gusta?- Dice dejando de hacer lo que hacía.

Rena estaba de espaldas quitándose sus joyas que llevaba puestas depositándolas en la mesita de noche y Jurina no podía dejar de verla, sintió la necesidad de tocarla y a estas alturas no había nada ni nadie que lo evitara pues, había terminado de quitar su desorden que obviamente a Rena no le gusta. No lo pensó dos veces y se acerco a ella. Sus pies comenzaron a moverse casi por si solos, cada paso que daba era un latido del corazón mas fuerte. Rena al sentir el respirar de Jurina cerca de su nuca cerró los ojos mientras sonreía ligeramente.

-No me gusta.- Responde la pregunta de Jurina. –Me encanta.- Dice en un ligero suspiro.

Lentamente, Jurina la tomo de la cintura y pego su cuerpo con el de ella. Su nariz por fin hizo contacto en la nuca de aquel cuello largo que tanto le fascina, olfateaba casa milímetro de él. Rena sintió un escalofrió causado por la sensación del respirar y el roce de Jurina.

-A pesar de todo el tiempo que ha pasado desde la última vez que nos vimos no he olvidado cada parte de ti…- Dice entre cortadamente mientras examinaba nuevamente aquella piel que dejaba ver su vestido acuñado a su cabello recogido.

La nariz de Jurina se paseaba lenta y delicadamente de un la a otro, de arriba abajo, se detenía por momentos cortos para apenas si rozar con sus labios esa suave piel que le fascinaba. Una de las manos de Rena subió hacia la cabeza de Jurina tomándola suavemente. Mientras que Jurina había llegado a una de sus partes favoritas, la oreja de Rena.

-Aun recuerdo hasta el mas mínimo detalle de tu cuerpo…- Le susurra en un suspiro.

Pronto la respiración de Rena comenzaba a agitarse con el simple roce de deseo de Jurina, su corazón de por sí ya latía con fuerza ahora lo hacía más del doble al escuchar su voz tan cerca diciéndole esas palabras. Podía sentir como la chica marcaba ahora besos por toda la línea del cuello y de su barbilla, mientras invitaba a su cadera mecerse junto con la de ella de un lado a otro, pues la sostenía con una mano que rodeaba su cintura y otra que se paseaba por su abdomen y por momentos se atrevía a subir más arriba. Mientras Jurina seguía recitando sus palabras llenas de deseo.

-Esa delgadez característica tuya, tu cuello largo, una figura única que reconocería incluso sin ver tu rostro. Simplemente eres irresistible para mí.- Rena no lo soporto más y dejo salir un gemido placentero seguido de respiraciones profundas.

Las manos de Jurina hacían lo suyo, su objetivo, la cremallera del vestido, para pasar a los hombros de Rena y tomar los delgados tirantes. Mientras repartía besos en ellos era claro lo que deseaba, despojar a Rena de esa prenda, para la cual ella no opuso resistencia. El vestido cayó, ahora Jurina podía ver perfectamente esa espalda que tanto deliraba, lo único que estorbaba a aquella la vista era esa hermosa lencería que siempre caracterizo a Rena y que solo verla la excitaba.

Las manos de Jurina acariciaban todo lo que querían, subían y bajaban tortuosamente por los coturnos de aquella esbelta figura, repetidas veces desde su pierna pasando por sus glúteos al mismo tiempo que se deleitaba succionando el lóbulo de su oreja.

Rena solo estaba envuelta en placer por cada sensación que Jurina le regalaba. Ella seguía su exploración recordando cada parte del cuerpo que anteriormente fue suyo y que ahora disfruta más que antes. Se paseaba por el abdomen, pasaba por sus pechos, besaba su cuello su espalda, su boca, todo. La respiración y los gemidos ahogados de Rena eran tan excitantes que ya no podía obtenerse de besar otras partes de su cuerpo.

Olía tan bien, esta vez podía embriagarse de aquel aroma que se ausento la primera vez que se entregaron una a la otra, esta vez sus sentidos reconocían ese aroma que la volvía loca todos los días, por fin podía probarlo, por fin podía impregnarse de él.

Cuidadosamente la hizo girar, para encontrase de frente con unos ojos llenos de deseo. Rena se acerco a su rostro pero, no tomo sus labios, si no que marco un camino de besos pausados iniciando por su barbilla pasando al cuello de Jurina, era tiempo de que se invirtieran los papeles. Procedió a desatar los cordones que rodeaban su cuello, la miro a los ojos conforme los desataba y no le dio tiempo de reaccionar, pues se apodero de sus labios sin previo aviso, mientras el vestido junto con sus manos se deslizaba por la línea de las espalda las manos de Rena se detuvieron en su espalda baja habiendo cumplido con su objetivo, el vestido termino deslizándose solo hasta llegar al piso.

Empujo a Jurina con sutileza a la cama y de forma seductora con suficiente erotismo subió sobre de ella, arqueando su espalda y acomodando su cuerpo. Una de sus manos la tomo del de entre el cuello y su mentón, con su dedo pulgar acaricio los labios de Jurina mientras la veía intensamente. Aquella mano comenzó a bajar lentamente y con la yema de sus dedos rozo el busto delicadamente, para posar su mano completa sobre el abdomen desnudo y deslizarla hacia la parte trasera de su espalda. Así junto su cuerpo con el de Jurina, pronto se familiarizo con la temperatura y su piel se erizo al igual que la de Jurina al sentirse una a la otra de nuevo, solo para comenzar una vez más una lucha implacable de besos ardientes.

Ambas estaban cegadas en su deseo y sus manos se movían por si solas comenzando a estorbarles aquella ropa interior. Jurina tomo el control de la situación, girando rápidamente sobre Rena, dibujo una sonrisa lasciva llena de deseo mientras Rena la veía con su mente nublada por el mismo sentimiento. Una vez más Jurina la tenía a su merced y no iba a perder la oportunidad de tomarla. Moría por probar nuevamente aquellos montículos de Rena. Moría por sentir su intimidad nuevamente entre sus dedos. Y simplemente lo hizo, mejor que antes. Jurina besaba sin control cada parte del cuerpo de Rena, y a ella, no le quedaba más que retorcerse de placer. Sus manos tomaban fuertemente las sabanas y apretaba lo más que podía sus labios, por cada sensación que recibía de la persona a quien dice amar.

Jurina la tomo y la hizo suya nuevamente esa noche, hasta agotarse ambas en aquel acto que no tenía otro nombre más que, amor puro.