¡Hola! Sé que están diciendo, actualización? Tan rápido? Sí, tan rápido. Esta vez es un regalito para Swanny, que pidió algo sobre Arabella Figg y espero se parezca en algo a lo que querías leer.
Estoy enferma, nada grave, una gripe común y corriente, con un poco de fiebre (ahí está, échenle la culpa de estos desvaríos a la fiebre xD) y bastante tos. Tengo una voz de Roberto que da miedo, incluso parece que le estuve dando con ganas al vino lija xD Sin poder tragar nada y viviendo de té con limón. En fin, todo el día al pedo y con un aburrimiento monumental, hacen que salgan estas cosas. La verdad, estoy contenta con el resultado, me gustó mucho escribirlo. Tanto que lo subo en medio de un ataque de ansiedad, antes de arrepentirme, así que si encuentran muchos errores y dedazos, avisen.
Sin más, los dejo ;)
Orgullosa
Te sientes una verdadera inútil y para ser francos, lo eres. No puedes hacer nada más que quedarte en tu casa y mirar el noticiero, tratando de descubrir algo en las noticias muggles. Una guerra (del que debería ser tu mundo) está ocurriendo allí afuera. Y tú, ¿qué puedes hacer? Nada, absolutamente nada. Sentarte en tu casa de Little Whinging y rezar todos los días porque esto acabe pronto y dejen de morir inocentes.
Y antes de que te des cuenta, termina. Termina así, de un segundo a otro. Los rumores corren por todo el mundo mágico y llegan a ti también. Obviamente, te rehúsas a creerlo, te es imposible pensar que quién-tú-ya-sabes (a ti también te aterra decir su nombre, porque aunque no perteneces a ninguno de los dos mundos, conoces el tamaño de sus atrocidades) ha sido vencido por un bebé de un año, ¡no es posible!
Pero Albus Dumbledore (¡Sí, el mismísimo Albus Dumbledore en tu casa! Casi te desmayas cuando aparece en tu sala) llega para requerir de tu ayuda, ¡Dumbledore necesita de tu ayuda! Esto si que te es imposible de creer. Con meditada paciencia y observando cada una de tus reacciones a través de sus finas gafas de media luna te cuenta que Voldemort (reprimes un escalofrío al oír su nombre, te recuerdas que estás frente al mago más talentoso de todos los tiempos) ha desaparecido por un tiempo. Que fue a atacar a los Potter, y de una forma inexplicable el hechizo rebotó contra él. También te agrega que los Potter fallecieron esa noche, pero que su hijo, su pequeño hijo, sobrevivió (¡entonces los rumores si eran ciertos!) y que vivirá a pocas cuadras de allí, junto con sus tíos, los Dursley, su única familia viva (¿con los Dursley? Pobre muchacho, has visto a la estirada de la mujer cotilleando con las otras vecinas todo el tiempo. No te caen nada bien, ninguno de los dos) y que necesita de ti para que vigiles de Harry (así se llama el pobre niño).
"Esto no es para siempre, Arabella. Regresará, y espero poder contar contigo para cuidar de Harry" Te sientes orgullosa de ti como no te has sentido en años (desde que lograste mezclar gatos con kneazles e hiciste florecer un negocio).
--O--
Has visto crecer Harry, cada cumpleaños del niño malcriado de los Dursley (e incluso en navidad) lo llevan a tu casa, para fingir que no existe (como hacen siempre). Sabes que Harry odia ir a tu casa, sabes que detesta cada uno de tus gatos (no puedes entender por qué) y sentarse horas a mirar fotos y que le cuentes historias sobre ellos. Lo sabes, sí, pero también sabe que sí los Dursley piensan que pasa bien en tu casa, no lo dejarán ir más. Y al fin de cuentas, le tienes cariño al muchacho. Porque para ti ese chico delgado y mal alimentado no se parece en nada al salvador del mundo mágico, es simplemente alguien que necesita un poco de cariño y atención, y la verdad, a ti te sobra de ambos.
Has tenido que morderte la lengua en repetidas ocasiones para no zarandearlo y decirle que cambie esa cara, que no tiene porque sufrir todo eso, que su sitio no es este, sino que pertenece a un lugar mucho más maravilloso y dónde en verdad es valorado (y mucho más que eso, sí Harry supiera que muchos niños nacidos después de la Guerra llevan su nombre, dejaría de sentirse tan miserable).
Pero recuerdas lo que Dumbledore te pidió "Todo a su debido tiempo, lo sabrá cuando sea necesario". Aún así, pocos momentos fueron tan alegres como cuando Harry comenzó a recibir sus cartas (recuerdas como el imbécil de Vernon Dursley trató de que Harry no las viera. Inútilmente, claro, no podía alejarlo de su destino) y ver al muchacho partir cada septiembre con una sonrisa en la cara no puede hacerte más feliz.
Y una vez más volviste a sentirte orgullosa de ti misma cuando Albus (después de 14 años te tomaste la confianza de llamarlo así, para tus interiores, claro) te dijo que eras un miembro indispensable en su cadena, que el cuidado que ejercías sobre Harry era invalorable y que eras la mejor conexión con el mundo muggle que habría podido desear. Miraste al piso, azorada (no es que estes muy acostumbrada a recibir elogios y menos de tal eminencia) y le dijiste (bajito, susurrando) que para ti era un honor y un placer poder ayudarle y ayudar a la causa, que Harry era un muchacho único y merecía eso y mucho más. Dumbledore sonrío y te dijo "¿Recuerdas que te dije que regresaría? Pues ha regresado, Arabella, y vine a por Harry" Levantaste la mirada de tus zapatillas de felpa y abriste los ojos, por la sorpresa y el temor. El anciano director (de nuevo escudriñando tus reacciones a través de sus gafas) te dijo que te necesitaban más que nunca, que vigilarían a Harry día sí y día también y que necesitaban que siguieras protegiéndolo. Inflaste el pecho y le dijiste "Nunca dejaron ni dejarán de contar conmigo, Señor, estoy aquí para todo en lo que esta squib le pueda ser útil". Dumbledore sonrío, como si esperara esa respuesta de tu parte. "Entonces, Arabella, ¿le interesaría ser parte de la Orden del Fénix" A pesar de las malas noticias, ese fue el mejor día de tu vida.
--O--
"Este idiota de Mundungus" Murmuras una y otra vez mientras buscas a Harry por las calles desiertas. Ahí lo ves, saliendo del paseo Magnolia y con el puerco de su primo a cuestas. "Dementores" balbucea Harry y algo hace clic en tu cabeza, la desolación, la neblina, todo encaja. Vuelves a maldecir entre dientes a Mundungus, una squib como tú no puede hacer mucho en estos casos. Apenas dejas a Harry y a su primo en la casa, contactas con La Orden (todavía no puedes creer el honor de poder contactar con el cuartel general). Responden al instante, a los minutos los sientes llegar y llevarse a Harry. Suspiras, ahora va a ser un verano muy solitario. --O-- "Arabella, necesito abusar de su disposición una vez más" ¿Abusar? ¡Pero sí le ha dado un sentido a su vida! "Van a juzgar a Harry por utilizar magia fuera del colegio" Esto es simplemente indignante, ¿hay dementores sueltos en Little Whinging y al que juzgan es al muchacho? Los del ministerio son cada vez más idiotas "Espero poder contar con tu declaración, contar contigo, una vez más" Alzas la mirada, con los ojos brillando por la emoción ¿cómo no vas a hacerlo?.
--O--
Te sientas en esa incomoda silla en el medio de esa enorme sala circular con el Wizengamot entero mirándote. Tiemblas.
"Está bien, está bien. Hagamos esto rápido. ¿Nombre completo?"
Ves a Harry que está tan asustado como tú, y sin embargo te sonríe.
"Arabella Doreen Figg."
Te mordiste la lengua para no agregar "Miembro de la orden del fénix, incansable protectora de Harry Potter y squib"
Volviste a sentirte orgullosa de ti.
--O--
Hasta aquí llego. Una cosilla de la última escena, no tengo HP5 a mano, así que me tomé la libertad de inventar esa parte del interrogatorio de Arabella.
Gracias por llegar hasta acá y tanto como si lo odiaste como si te gustó me gustaría que me lo hagas saber con un review :)
Besitos!
Lore
