Ohayōgozaimasu! He aquí a new cap. XD Bueno… dejemos las mesclas de idiomas para otro momento. Este cap tiene varias sorpresitas muy lindas que ojalá les guste ;) Seguro no se lo esperan…

-Yo...- comienza a decir el sexy peli-verde pero lo detengo en seco

-¡NADA DE SPOILERS AL COMIENZO DEL CAP!- grito

-Bueno, bueno.- dice mientras hace un gesto con las manos el cual indica que me calme.- Nadie dirá nada.

-Muy bien.- digo tranquila mientras observo a mí alrededor.- ¿Y los demás?

-Preparándose.- me confirma el peli-verde

-¿O sea que estamos los dos solos?- le digo coquetamente

-Si.- dice sin la menor pisca de entender lo que pasaba

-Los dos solos…- empecé a acercarme lentamente

-Sí.

-Solos…

-¡Ni se te ocurra!- me grita mientras aparece de anda a saber Arecus donde la oji-azul.

Me intento dar una cachetada pero la detengo con la mano.

-Vas a tener que hacer mucho más que eso para poder siquiera tocarme.

-¡¿Qué ocurre aquí?!- grita Harris mientras aparece en la puerta con las compras del mercado.

-Nada.- decimos todos mientras tomamos distancia los unos de los otros

-Amor.- se me acerca y me mira detenidamente a los ojos.- ¿Qué pasa?

-No tienes por qué saberlo.- me cruzo de brazos y lo miro con enojo de reojo #Eh! Un verso sin esfuerzo! XD#

-Sabes… pensaba darte el nutella que compre como muestra de disculpas…- dice mientras saca el susodicho objeto.-Pero si no lo quieres…

-¡No! ¡Dame! ¡Dame! ¡Dame!- chillo como niña de cinco años mientras lo miro suplicante.

-¿Me perdonaras?- pregunta el peli-blanco desafiante.

-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!

-Entonces… ten.- y me da el objeto.

-¡Siiiiii!- grito mientras empiezo a correr por todos lados hasta llegar al jardín y levanto la nutella mientras un rayo de sol aparece de entre las nubes en dirección a mí y se escucha el canto de los ángeles…

-No volverá… ¿cierto?- pregunta Touko con una gota en la sien estilo anime.

-No… al menos no en un buen rato…- responde N

-Entonces…. ¿Quién escribirá el fic?

-Yo me encargo.- dice Harris mientras se pone unos lentes, estira las manos y las pone en posición…

Capitulo 7: ¡Vuelta a Kanto y segunda declaración!

-¡No puedo creer que ahora soy la Reina de Kalos!- gritaba feliz Serena.

Tres días habían pasado desde los finales de concursos y espectáculos, y la castaña oriunda de Kalos aun no salía de su sorpresa. Estaban de camino a Pueblo Boceto tanto para que Ash se pueda registrar, como para avisarle a la madre de Serena que ella se iría a Kanto junto con los demás. Era de suma importancia que le avisara… no vaya a ser cosa que después se enterara y aparezca el infierno mismo en la región. A simple vista su madre podría parecer la típica habitante de un pueblo tranquilo… pero ni bien se enojaba…

-¡Estamos muy felices por ti Serena!- le volvió a decir, aunque ahora con algo de cansancio, Touko mientras le sonreía.

-Solo falta que gane la liga y ya todos estaremos contentos- dijo Ash mientras se imaginaba con el trofeo en la mano.

-No tan rápido Ash. Recuerda que tendrás que derrotarme antes para poder conseguir la copa.- le dijo desafiante la oji-azul. Ante esto… un aura depresiva apareció en el azabache.

-Jamás lograre ganar…- dijo en un susurro mientras se acostaba de espaldas a un árbol.

-Tampoco es para ponerse así.- dijeron todos con una gota en la sien estilo anime.

Siguieron su camino… aunque Ash aun no se levantaba del árbol en el que estaba recostado.

-¿Estará bien?- pregunta con preocupación la castaña mientras mira hacia atrás.

-Sí. Deja que se le pase la depresión y vas a ver como viene volando.- la calmo Clemont.

-Yo tengo una estrategia mejor.- dice Brock mientras aparece un brillo en sus ojos cerrados. Se puso de espaldas a todos y empezó a saca unas cosas de su mochila. Todos se acercaron para ver que era.- ¡Hora de comer!- exclama mientras saca los tapers con comida y los destapa para que el olor llegue hasta el azabache.

-¿Crees que funcionara?- pregunta Bonnie mientras se relame con lo que tenia al frente.

-¡¿Alguien dijo comida?!- pregunto Ash apareciendo de Arceus sabe dónde, cansado y jadeante.

-Es hora de almorzar.- le confirma Clemont mientras saca los platos y el mantel a su vez que Brock saca la mesa retráctil.

Todos empezaron a preparar la mesa, las sillas e incluso las carpas ya que pensaban quedarse toda la tarde en ese claro, jugando en el caso de algunos y entrenando en el caso de otros. Era un día divino como para ir a volar por los alrededores… pero no solo para eso era divino. También era un día perfecto para que cierta criaturita al cuidado de Bonnie pudiera salir de su cascaron. Exacto. El hijo o hija de la vaporeon y el umbreon de la oji-azul estaba a punto de nacer. Todos se dieron cuenta del singular brillo que empezaba a salir de la mochilita de viaje de la pequeña rubia e inmediatamente la rodearon mientras esta la abría. El huevo empezó a moverse a tal punto que salió de la mochila y empezó a rodar por una pequeña bajada que se encontraba al costado de la mesa. Todos empezaron a correr detrás del fugitivo, pokemons incluidos, con la esperanza de que no hubiera ninguna piedra en su camino de bajada y que no le pasara nada. Estaban tan concentrados en llegar, que no se dieron cuenta de que estaban empezando a cruzarse de piernas por la velocidad que la bajada les daba. Por suerte, nadie se cayó… a no ser por Serena, la cual no pudo controlarse y empezó a rodar cuesta abajo. Ash le grito, pero sus oídos estaban llenos de yerbajos al igual que su cabello. Él tuvo la intención de tirarse para rodar al igual que ella lo estaba haciendo y buscar la forma de interponerse para poder frenarla, sin embargo la castaña toco terreno liso junto con el huevo y freno. Rápidamente y como si nada hubiera pasado, se levanto del piso y corrió tras el huevo otra vez. Justo cuando todos llegaron al terreno liso, la castaña había conseguido agarrar al fugitivo, a tiempo para que este saliera del cascaron. Lo primero que se diviso después del blanquecino resplandor fueron unas hermosas orejas blancas y una colita muy peluda.

-¡Es un…!- empezó a gritar con sorpresa la castaña

-¡Vee!- dijo el pequeño pokemon haciendo que Serena se desmayara.

-¡Serena!- grito Ash mientras se ponía a su costado y la levantaba lentamente. El pequeño pokemon se acerco a ella con preocupación y le lamio un poco la cara.

-¡Un eevee!- chillo feliz Bonnie al ver al recién nacido

-¿¡SHINY!?-gritaron Brock, Touko, Clemont y Korrina.

-¡Vee!- los saludo el pequeñín pero inmediatamente se puso en posición de ataque para proteger a la que, creía, era su madre ante la amenaza que podrían significar los demás pokemons presentes.

-¡Vap!- le dijo su verdadera madre

-¡Umbre!- le grito el padre mientras se acercaba y le mordisqueaba un poco la oreja a su hija como reprimenda

-¡Vee vee!- se quejo mientras se preparaba para hacer un poder reserva…

-¿Qué está pasando Touko?- le pregunta Korrina sin entender las actitudes de las evoluciones de eevee y del mismo…

-Vaporeon y umbreon le están diciendo al eevee que ellos son sus padres, pero como eevee diviso primero a Serena apenas nació, cree que lo es ella. Una confusión comprensible… supongo.- explico la oji-azul, aunque una extraña preocupación se noto en sus labios…

-¿Todo está bien, hermosa?- le pregunta Brock percibiendo esa preocupación.

-Primero, no me llames hermosa- le dice con enojo mientras levantaba el dedo índice.- Segundo, sí, estoy bien. No tienes de qué preocuparte

-Está bien.- dice el moreno mientras se apoya en un árbol con un aura depresiva.

-Tonto…- expresa con cansancio y frustración.

-¿No crees que estas siendo muy dura con él?- preguntan Korrina y Clemont al mismo tiempo haciendo que apareciera un pequeño sonrojo en sus mejillas.

-No. De alguna manera tiene que aprender que conmigo no tendrá oportunidad- dice con extrema frialdad.

Ambos rubios tiritaron de repente… como si un viento helado los hubiera chocado de pronto…

-¿Qué paso?- pregunta Serena levantándose poco a poco también al percibir ese viento.

-¡Vee!- exclama con felicidad el recién nacido al ver que la castaña había despertado.

Sus padres lo vieron con enojo y confusión. Vaporeon estaba lista para darle un no muy potente hidropulso, sin embargo su entrenadora se interpuso.

-No tenemos mucho más que hacer.- expreso con algo de cansancio pero de manera muy tranquilizadora. La pokemon agua entendió a la perfección y se acerco con tristeza a su amado mientras ambos se sentaban y se empezaban a hacer mimitos.

-¿A qué te refieres?- pregunto la castaña mientras acariciaba en la cabeza al eevee.

-¿Touko?- pregunto Ash al ver como la oji-azul miraba con tristeza la escena donde, de algún modo, el también era participe.

-Ese eevee cree que eres su madre, Serena.- explica esta.- Nadie va a poder cambiar eso, al menos no ahora. Por lo tanto creo que deberás quedártelo y cuidarlo.

-¿Qué?- pregunto Serena sin creérselo y mirando al blanquecino pokemon el cual le sonreía con felicidad.

-Ya no hay nada más que hacer.- cierra los ojos y expresa algo de tristeza, pero rápidamente sonrió y le entregó a la castaña una pokeball- Debes cuidarlo Serena. No te preocupes. Sé que en tus manos ese pequeño va a estar bien.

El azabache miraba como medio alejado lo que pasaba. Sin duda algo más allá de entregarle la oportunidad a Serena de capturar a un eevee se estaba presentando. Algo le estaba pasando a su amiga de ojos azules, algo que le atormentaba o… quizá solo le asustaba. Había estado muy rara desde hace meses. Varias veces habíamos tenido que detener la marcha porque se cansaba muy rápido y sentía mareos. "¿Estará enferma?" se preguntaba Ash cada vez que la veía en ese estado. Sin duda era lo más probable. De todos modos, siempre que le preguntaba a Touko, esta le respondia de manera brusca y molesta. Y siempre era la misma respuesta:

-¡Estoy bien Ash! No tienes de que preocuparte

Ya estaba empezando a cansarlo. Si la próxima vez que él le preguntara de buenas maneras por su salud y ella le responda de esa manera… se sacaría. Lo menos que ocurriría seria que no se hablaran por meses. Ash no quería llegar a eso, pero ya estaba cansado. Lo único que quería era saber si podía hacer algo para ayudarla. Pero bueno… no todo en la vida se puede…

-Debería seguir- dice Touko mientras mira al cielo.- Ustedes pueden quedarse la noche si desean. Yo tengo que hacer unas cosas por lo que volare con Rayquaza hasta Pueblo Boceto. Los veré allá ¿está bien?

-¿Segura que no quieres que te acompañemos?- pregunta con preocupación recuperada el moreno del equipo.

-No Brock. No lo deseo.- le responde, haciendo que el moreno vuelva a su estado de depresión.

-Bueno… en ese caso nos veremos en Pueblo Boceto.- dice con algo de enojo Ash.

Serena lo percibió y lo miró extrañada. Nunca había visto que le respondía de esa manera a la oji-azules. Normalmente era más educado y alegre por más que ella le respondiera con enojo. "¿Qué le estará pasando?" se preguntaba mientras lo observaba y, más por instinto que por deseo, se alejo un poco de él.

-Perfecto.- y acto seguido, la oji-azul guarda a sus pokemons mientras silba llamando a Rayquaza, el cual al igual que el pikachu de Ash no le agradaba estar en la pokeball, por lo tanto siempre estaba volando por el cielo observando de cerca a su entrenadora y a los demás del grupo.

El pokemon rey de los cielos aparece como si hubiera estado todo el tiempo al lado de la oji-azul y le permite subirse a su lomo mientras la ayuda con su hocico. Se despide con un rugido de los demás y sale volando. En menos de diez minutos ya no se veían hacia donde se habían dirigido.

-Ash…- lo llamo la castaña mientras se levantaba junto con el eevee.- ¿Estás bien?- pregunto al ver como el azabache presionaba los puños.

-Si Serena.- le respondió aunque con una sonrisa algo forzada.- Todo está bien.

-De acuerdo…

-¡Vee!- el pokemon blanco se quejo del rugido de su estomago, el cual indicaba que tenía hambre.

-Dale esto Serena.- Brock salió de debajo del árbol y le entrego a la castaña un potecito con comida especial para eevees.- Lo hará más fuerte y sano

-Gracias Brock- le agradeció mientras sonreía y destapaba el pote para poder darle la comida a su nueva adquisición.

Está de más decir que el pokemon evolución casi se enamora de la comida. Si Serena era su madre, esperaba que ese moreno de ojos cerrados fuera su padre si es que hace alimentos tan ricos como esos. Sin esperar nada, el pequeñín salto de los brazos de la castaña directo a los del moreno, el cual se vio sorprendido de dicha acción.

-Veo que te gustó- dice Brock sin la más mínima idea de lo que pasaba en la mente del pequeño recién nacido.

-¿Vee eevee?- pregunto con felicidad hacia el moreno

-¿Qué?- preguntaron todos acercándose al ver las reacciones extrañas del pequeño.

-Vee ve eevee vee- estaba diciendo el eevee mientras saltaba de los brazos del moreno y hacia mímicas en el suelo tratando de lograr que lo entendieran.

-¿Qué pasa amiguito?- pregunto Ash mientras pikachu decía lo mismo pero en su idioma. El eevee vio al pokemon eléctrico y le explico a él lo que quería decir. Cabe de más decir que pikachu palideció…- Pikachu ¿Qué pasa?

-Pika pi.- dice este con pena mientras una gota estilo anime aparecía en su sien.

-¿Qué?- esta vez, le fue imposible para el azabache adivinar lo que su querido compañero le decía.

Este simplemente le hizo gestos con la mano como indicándole que lo dejara y prosiguió a explicarle la situación al eevee confundido. El pobre empezó a hacer gestos de tristeza ya que el que creía era su padre ni siquiera era algo de su madre. Sin embargo, y para sorpresa del pokemon ratón ya que creía que el pokemon evolución ya había entendido todo y no iba a hacer nada, eevee cambio su cara por una de determinación. Así es señoras y señores lectores, el pequeño pokemon blanco estaba pensando juntar a Serena con el Brock.

-¡Vee!- grito el recién nacido mientras saltaba con alegría a los brazos de su madre.

-Pikaa.- el pokemon ratón se desmayo de la sorpresa…

-¡Pikachu!- grito su entrenador mientras lo levantaba.

-Tranquilo Ash. Solo se desmayo.- le dice el moreno después de una revisada.-Esta bien

-¿Qué acaba de pasar?- preguntaba una más que perdida Bonnie mientras aparecía un signo de interrogación arriba de ella y de dedenne.

-Ni idea…- contestaron simultáneamente los dos rubios mayores.

-Bueno… -dijo Serena mientras observaba el cielo con mirada pensativa.- ¿Les parece si tenemos una batalla Ash? Así podre entrenar un poco a eevee.

-De acuerdo.- exclama con determinación el azabache mientras ayudaba a su compañero a sentarse en su hombro.- ¿Y si es una batalla doble? Así eevee puede ver la potencia verdadera de las batallas e intenta dar lo mejor de sí. Además de que no me limitare a nada por el simple hecho de ser un pokemon recién nacido.

-Qué malo que eres Ash.- se quejo la castaña con un puchero mientras protegía con su cuerpo al pequeño.

-Lo siento, lo siento.- dice este moviendo las manos como si eso fuera a tranquilizar a Serena.

-Está bien. ¿Estás de acuerdo con tener una batalla a todo o nada eevee?- le pregunta la castaña a su pokemon. Este afirma alegremente.

-Bien. Yo seré el árbitro.- dice con un brillo en los ojos el moreno.

-Nosotros nos sentaremos y disfrutaremos.- dicen con alegría los rubios en simultáneo.

-¿Estan seguros de que no son todos hermanos?- pregunta en susurros con una gota en la sien el moreno.

-Pues…- dudan los otros dos mientras observan a los rubios como si fueran robots programados.

-Bueno… no importa… ¡Comencemos!

-Pikachu, greninja yo los elijo- grita el azabache mientras lanza la pokeball del pokemon rana y pikachu baja de su hombro para entrar al campo de batalla.

-Eevee, Cristy salgan a escena- dice la castaña mientras lanza la pokeball de su pikachu.

-Pikaa.- saluda la ratita amarilla a su compañero de raza el cual no pudo evitar sonrojarse.

-Pi ka pi.- dice este algo apenado.

-Pikachu estamos en una batalla- le gritaba su entrenador.- No es momento para ponerse a hablar.

Y como si lo hubiera ofendido de alguna manera, Pikachu le lanza un no muy potente impactrueno a su entrenador.

-Está bien… entendí el punto.- dice Ash mientras se cae todo chamuscado.

-Ash, si no empiezas tú, empezare yo.- dijo la castaña después de verificar los movimientos de su nuevo pokemon.- ¡Eevee usa bola sombra contra pikachu! ¡Cristy usa moflete estático contra greninja!

-No lo creo. ¡Esquiven!- grita el azabache apenas se levanta- ¡Greninja usa shuriken de agua contra eevee! ¡Pikachu usa cola férrea contra Cristy!

-¡Cristy usa rayo contra las shuriken! ¡Eevee tu también usa cola férrea!

Ante la sorpresa de todos, tal parecía que la pequeña cría tenía sus movimientos. Y se podía percibir gracias a la resistencia que le daba a pikachu que también era fuerte. Ambas colas férreas chocaron en el cielo saltando chispas, mientras que un rayo atravesaba el espacio entre ellos y se dirigía a toda velocidad hacia las shurikens de agua que anteriormente había lanzado greninja. Ash sabía que no podía hacer enfrentar a greninja con Cristy. La ventaja de tipo estaba clara. Sin embargo la castaña no cedía. Por lo tanto, tuvo que renegarse a los deseos de Serena.

-Si es lo que quieres…- susurro el azabache mientras las shurikens y el rayo chocaban y generaban una espesa polvareda.- ¡Greninja usa sombra vil!

La sombra del pokemon rana se expandió en dirección a Cristy, la cual fue capturada y lastimada por la misma. Sin embargo se necesitaba más para poder vencer a la ratita amarilla.

-¡Cristy usa Tornado Eléctrico!- ordeno su entrenadora ya que sabía que ese movimiento no era únicamente para concursos.

Lo que la castaña no sabía era que greninja estaba detrás de Cristy a punto de encestarle un tajo umbrío. La pequeña ratita no pudo esquivarlo y lo recibió de lleno…

-¡Cristy!

Ante el grito, pikachu se distrajo ya que quería ver el por qué de tal sonido. Esto fue aprovechado por eevee, el cual genero una bola sombra en la boca y lo estampo en la cabeza de la ratita amarilla.

-¡Pikachu no te distraigas!- le grito el azabache.- ¡Usa bola voltio! ¡Greninja tajo umbrío!

-¡Eevee usa poder reserva! ¡Cristy Tornado Eléctrico!

La pequeña ratita empezó a hacer su movimiento característico mientras el pokemon rana empezaba a tomar carrera para ejecutar su ataque. Justo cuando greninja logro estar a escasos centímetros de su oponente, Cristy logra ejecutar el movimiento y, por la cercanía, greninja lo tomo de lleno. El ataque lo lanzo por los aires haciéndolo aterrizar a unos cuantos metros de la castaña. Poco a poco se fue levantando, sin embargo la electricidad estaba fluyendo por su cuerpo, lastimándolo más con cada movimiento. Está de más decir que estaba paralizado.

Mientras esto ocurría, la bola voltio de pikachu fue repelida por el poder reserva de eevee, el cual estaba tomando carrera para hacer un cola férrea otra vez. Pikachu se percato de esto y se defendió también con su cola férrea mientras que en la misma ejecutaba un nuevo bola voltio. Eevee en la boca ya iba preparando una nueva bola sombra el cual choco contra la bola voltio y obligo a ambos pokemons a separarse.

-¡Eeevee usa azote!- y sin esperar un segundo más, el pokemon recién nacido arremetió contra pikachu con su cola, haciendo que este caiga completamente debilitado por el cansancio.

-¿Qué?- se preguntaron todos al ver a pikachu desmayado en medio del campo.

-¿Cómo…?- pregunto incrédulamente Ash.

-Verás… Azote es un movimiento que aumenta de poder a medida que el pokemon recibe más daño.- le explico la castaña… claro que con la información de la pokedex más que porque en realidad lo sabía.- Pero… dejemos a un lado las explicaciones. ¡Cristy usa rayo! ¡Eevee usa bola sombra!

-¡Greninja esquiva!

Lamentablemente, para el pokemon rana le fue imposible esquivar. No solo por la parálisis que le ocasiono el Tornado Eléctrico de la pikachu, sino porque ambos ataques estaban dirigidos de tal manera que si uno no daba en el blanco, el otro lo haría. Greninja no pudo más con el ataque eléctrico de Cristy y también cayó debilitado.

-¡Pikachu y greninja no pueden continuar! Por lo tanto Serena gana- dijo como veredicto Brock mientras levantaba la mano en dirección a la castaña.

-¡Increíble! ¡Ganamos!- gritaba con felicidad Serena mientras abrazaba a sus pokemon.

-Chicos… merecen un buen descanso.- dijo Ash mientras guardaba a greninja en la pokeball y levantaba en brazos a pikachu

-Vaya… te has vuelto más fuerte de lo que pensé…-dijo una voz entre los arbustos.

-¿Eh?- la castaña no podía creerlo. Esa voz la conocía perfectamente. Pero… ¿qué hacia él aquí?

-Hola Serena. Tanto tiempo.- lo saludo su amigo de Pueblo Boceto apareciendo de entre las sombras junto a su fiel amigo Lasma, un gengar, el cual también saludo levantando una mano.

-¡Kalm!- grito con mucha felicidad mientras se lanzaba a abrazarlo.

El muchacho de cabellos negros correspondió con mucho gusto el abrazo de su amiga a la cual no había visto hace años.

-Vaya, parece que no has cambiado en nada.- expresa Serena al ver que su amigo seguía con el mismo chándal azul y las mismas botas negras con la que siempre lo había visto en el pueblo, además de su gorra roja y los anteojos de sol que ella le había regalado tiempo atrás.

-Vos tampoco Serena. Aunque, debo admitir, que ese listón azul te queda de maravilla- le dijo honestamente mientras le dedicaba una de sus sonrisas, las cuales sus fans habían tachado de "conquistadora".

-Gracias.- agradeció mientras se tocaba el listón que traía atado como si fuera un collar y se sonrojaba un poco por el alago.

-Disculpa Serena.- dijo Ash sin ocultar su malhumor, no por haber perdido la batalla, sino por haber presenciado como ese chico abrazaba y le daba halagos tan deliberadamente a la castaña. Sin medir sus consecuencias o lo que podrían pensar los demás, agarra la mano de Serena como quien dice "ella es mía" y mira de manera desafiante al peli-negro.-¿Nos presentas?

-¡Oh! ¡Sí! Disculpen.- se disculpa la castaña mientras empieza con las presentaciones.- Kalm, ellos son Ash…

-Si…- dice con algo de mala gana el azabache

-…Clemont…

-Mucho gusto.- saluda con una sonrisa el rubio… aunque no le quitaba la vista de encima a Ash… "¿Qué estará pensando?" se preguntaba con algo de temor…

-… Bonnie, la hermana de Clemont…

-Y no olvides a Dedenne.- decía feliz la rubiecita mientras el pequeño ratoncito saludaba con sus patitas.

-… Korrina…

-Mucho gusto.- saludo la rubia mayor

-…Y Brock. .- finalizo.

-Es un placer.- dice el moreno con formalidad

-Chicos… él es Kalm. Un amigo de Pueblo Boceto el cual no habia visto hace años.

-Un gusto conocerlos.- dice con su "sonrisa conquistadora".

-¡Wow!-exclama la pequeña rubia mientras se queda maravillada por lo guapo que era el peli-negro.- Si que eres guapo… ¿no Korrina?

-Sí que lo eres.- dijo sin pensar la rubia mayor. Inmediatamente se tapa la boca.- ¿Qué dije?

-Que soy guapo/es guapo.- confirman Kalm y Clemont, el primero con alegría mientras que al segundo se le percibió un tono molesto.

-Lo sospechaba…- exclamo la rubia no muy contenta después de exhalar un largo suspiro.

-¡Pero si es verdad!- chilla con felicidad Bonnie mientras lo revisa de izquierda a derecha y de arriba abajo con brillos en los ojos al igual que dedenne.

-¡Bonnie!- la reto su hermano.

-No hay cuidado.- dice con felicidad el peli-negro.- No es la primera vez que me lo dicen.

Cada palabra que pronunciaban las rubias y el peli-negro… sin duda no eran bien tomadas por el azabache ni por ningún otro chico del grupo. Cada uno lo veía como con intenciones de matarlo con sus pokemons. ¿Quién se creía que era? Venir así y deslumbrar su sonrisa con intención de impresionar a las chicas del grupo… Qué suerte que la oji-azules no se encontraba con ellos, sino el moreno se hubiera lanzado a golpear a ese canalla. ¡Querer conquistar a sus chicas! Nadie lo permitiría…

-Ash… me lastimas.- le susurro al oído la castaña sintiendo como aumentaba el agarre del azabache.

-Lo siento Serena.- se disculpo este mientras la soltaba.

-¿Está todo bien?- pregunto con preocupación ya que las actitudes que estaba haciendo su amado no eran las comunes. Él nunca se había mostrado tan… ¿molesto?

-Sí. Todo está bien.- exclama, obviamente, fingiendo una sonrisa.

-Bueno…- dice no muy convencida la castaña. "¿Qué le está pasando? ¿Será por la batalla?"

-¡Ah! ¡Me olvidaba Serena!- exclamo Kalm mientras un signo de exclamación aparecía sobre él.- Te he traído un regalo.

El peli-negro le extiende una pokeball la cual se movió apenas toco las manos extrañas de la castaña.

-Kalm… ya tengo seis pokemons en mi equipo. Si acepto al que está aquí, tendré que mandarlo con el profesor.- dijo apenada la castaña ya que deseaba tener consigo al pokemon que le había regalado su amigo, el cual aun era desconocido para todos menos para el peli-negro.

-¿Y si mandas a algún otro?- le pregunto esperanzado Kalm mientras hacía ojitos de cachorro.

-Yo…- empezó a tartamudear pensativa…- Estamos muy lejos de un centro pokemon…

-De hecho yo vengo desde uno.- dice con sonrisa victoriosa el joven de pelo negro.

-Bueno… en ese caso…- ¿qué podría hacer la castaña? No quería modificar su equipo en estos momentos. Estaba completamente contenta con los pokemon que tenía. Pero tampoco quería negar el regalo de su amigo…

-¡Vamos Serena!- le dice este con las manos en posición de súplica.- ¡No sabes cuánto me costó capturar ese pokemon!

La castaña libero un largo y sonoro suspiro para después mirar sonriente a su amigo.

-Está bien. Dejare a vivillion para tener un lugar en el equipo.- declaro para sorpresa de todos.

-¿Estás segura Serena?- le pregunto el azabache, celoso de lo que ocurría, pero manteniéndose al margen.- En algún momento puedes necesitarla…

-No te preocupes Ash.- le respondió Kalm.- Este pokemon le será más útil.

Esto sí que puso rabioso al entrenador de pikachu. Tan rabioso que presiono sus puños hasta que estos empezaron a sangrar…

-Y… ¿qué les parece si vamos al centro pokemon?- dijo Brock para desviar un poco la conversación y evitar una guerra.

-¡Vamos!- exclamo impaciente Bonnie ya que tenía curiosidad por ver que pokemon le regalaba el guapo peli-negro a su amiga.

Todos volvieron al sendero por el cual Kalm había logrado llegar hasta ellos y se dirigieron de vuelta a Ciudad Novarte para ir al centro pokemon. Mientras caminaron, Kalm le relato todas… o al menos la mayoría de sus aventuras a Serena y a Bonnie, las cuales lo miraban maravilladas. No se podía asegurar que tuviera más aventuras que Ash… pero al menos estaba cerca. Para lastima de Korrina, se tuvo que quedar atrás, no porque no quisiera escuchar las historias del peli-negro, sino porque se sentía avergonzada de lo que había dicho sin pensar…

-Korrina…- la llamo Clemont mientras le agarraba la mano y la frenaba un poco. Esto hizo sonrojar un poco a la rubia…- Si quieres… puedes ir a escuchar las historias de Kalm.- le dijo con algo de tristeza.

-¿Eh?- pregunto esta, sin entender lo que le estaba diciendo el rubio.

-No tienes que quedarte al límite porque sientes vergüenza. Esas cosas a veces pasan.- le explico con una sonrisa.- Además… no creo que a él le moleste que estés cerca. Después de todo, no fue la primera vez que alguien tan linda como tú le dice eso…

-¿Me acabas de decir linda?- pregunto la rubia con un fuerte sonrojo en las mejillas, cosa que se le contagio al rubio…

-Eehh… yo…- tartamudeaba mientras el rojo de sus mejillas se expandía por toda su cara.

-¡Korrina!- la llamo, para suerte del rubio ya que no sabía cómo salir de esta, Bonnie mientras corría en su dirección.-¡Tienes que venir a escuchar las historias de Kalm! ¡Es asombroso! ¿Qué les pasa?- pregunta mientras los señala ya que ambos estaban en extremo sonrojados…

-¡Nada!- gritan los dos al unísono.- Ya voy Bonnie.- le dice Korrina mientras se acerca a ella y la sigue.

-Demonios…- se queja en susurros el rubio al ver que ya estaba empezando a perder contra el peli-negro. "Lo único que falta es que Bonnie le sugiera a Kalm casarse con Korrina" pensaba con pesar, aunque creía que eso no era posible por lo que rápidamente descarto ese pensamiento…

-¡Kalm! ¡Deberías casarte con Korrina! ¡Ella es líder de gimnasio y controla la mega evolución!- grita con mucha esperanza la pequeña rubia mientras agarra las manos de los susodichos y las une.

Clemont cayó de espalda tipo anime…

-¡Bonnie! ¡Ya te dije que no debes hacer eso!- le grita desde el piso.

Los demás… o mejor dicho Serena, Kalm y Brock se reían ante lo que hacían los rubios, sin embargo el azabache estaba ayudado a levantarse al rubio mientras miraba con una mirada de por más asesina al peli-negro. Algo en el no le gustaba… para nada…

-Gracias Ash- le dijo Clemont cuando logro pararse correctamente. Este se percato de cómo el azabache miraba al nuevo individuo del grupo y no pudo evitar hacer la pregunta:- ¿Estás celoso?

-¿Qué?- le respondió con algo de enojo y un creciente sonrojo en sus mejillas.- Déjate de tonterías ¿quieres?

-Has cambiado Ash.- le confesó el moreno mientras se acercaba al escuchar la respuesta del azabache.- Tú nunca dirías algo como eso…

-Lo siento.- dice con pena.- No sé qué me pasa.

-Adivino que te sientes muy enojado.- le dijo el rubio.

-Sí.

-Y molesto.- completo el moreno.

-Sí.

-Estas celoso.- dijeron ambos al unísono.

-¡¿Ustedes no lo estarían?!- estallo en furia el azabache- ¡Él está ahí conquistando a nuestras chicas y nosotros aquí sin poder hacer nada ya que si llegamos a golpearlo la ligamos más nosotros!

-¿Sabes que acabas de confesar que Serena es tuya no?- el moreno estaba evitando soltar una carcajada. Y más aún cuando vio que el azabache se empezaba a sonrojar.

-¡Puedes dejarte de eso!- le grito con furia.

-Ash tiene razón Brock.- lo apoyó el rubio mientras observaba como el peli-negro le regalo una flor a cada una de las chicas ya que consideraba que esas flores no se comparaban con su belleza.- Tenemos que hacer algo…

-Díganlo por ustedes.- dijo de manera tranquila Brock.- Touko está muy lejos de aquí, por lo que ella aun no conoce a Kalm. Además, si ella no cayó en mis encantos… menos lo hará con los de Kalm.- expreso con superioridad.

-Si sabes que no le gustas a Touko… ¿verdad?- lo bajo de la nube el azabache mientras una gota estilo anime aparece tanto en su sien como en la de Clemont…

Brock se fue a apoyar a un árbol mientras un aura depresiva lo invadía…

-Creo… que fuiste muy cruel con él…- le confiesa el rubio mientras la gota aumentaba…

-Es la verdad… hasta Touko lo dijo…

-¡Chicos! ¡¿Qué esperan?!- grito, mientras se acercaba, Serena-Ya casi llegamos y ustedes aún están parados en medio del cami… ¿Qué le pasa a Brock?

-Fue apaleado por la verdad- le responden al unísono.

-Eehh… de acuerdo… creo… ¿Vamos?

-Vamos.- seguían los dos al unísono

-Se están comportando muy raro…

-No tienes de que preocuparte.- seguían.

-Esta… bien…

Se pusieron en camino, claro no sin antes llevar a rastras al moreno, y en menos de diez minutos llegaron a Ciudad Novarte. Inmediatamente se dirigieron al centro pokemon y Serena se puso en contacto con el profesor Ciprés.

-¡Hola profesor!- saludaron todos al unísono, incluido Brock… pese a que aun seguía algo deprimido.

-¡Hola chicos! Veo que se volvieron a encontrar, Kalm y Serena.- dijo con felicidad el profesor pokemon

-Así es.- dicen los dos al unísono mientras le sonreían a la pantalla

-Y díganme, ¿Qué desean?

-Pues vera profesor, Kalm me ha regalado un pokemon, pero necesito un espacio asique me gustaría mandar a vivillion al laboratorio.- le explico la castaña

-Aaahhh. Asique le has regalado "ese" pokemon.- dijo Ciprés con picardía mientras sonreía # ¿Eso fue una rima?...#- Bueno. ¿Deseas que me lo quede yo o se lo mando directamente al profesor Oak?

-Mándeselo al profesor.- le respondió Kalm con alegría.- No creo que lo vuelva a cambiar.

-Espera…- dijo Serena, pero fue interrumpida por el profesor.

-¡Perfecto! Entonces entrégame la pokeball y yo me encargo de lo demás.

Y obediente como lo era la mayoría de las veces, la castaña se despidió de su mariposa y se la entrego al profesor para tener un espacio libre y poder, al fin, aceptar el regalo de Kalm.

-Bueno, si no necesitan nada más.- dijo Ciprés mientras acomodaba la pokeball recibida para acordarse de mandarla con Oak.- ¡Nos vemos muchachos!- y sin esperar la despedida… se desconecto.

-Eehh…- dijo la castaña mientras bajaba la mano que había levantado para saludar al profesor y una gota estilo anime aparecía en su sien.- Digamos que nada paso…

-¡Veamos tu nuevo pokemon Serena!- le grito con alegría y brillos en los ojos Bonnie mientras dedenne la imitaba.

-Bueno…- acepto esta con una sonrisa mientras se dirigían hacia el campo de batalla del centro pokemon.-¡Sal mi nueva adquisición!

La castaña lanzo la pokeball al aire mientras un brillo rojo era despedido de este. Al principio no se podía divisar una figura ya que el resplandor rojo ondulaba en el aire. Sin embargo, todos se sorprendieron una vez que el pokemon había salido por completo. ¡Era imposible que le haya regalado ese pokemon! De todos los existentes, de todos los que podrían quedarle como anillo al dedo a la castaña… ¡Le tuvo que regalar ese! Pobre Ash. Pensaba que podía superar el regalo del peli-negro una vez que supiera de qué pokemon se tratara. ¡¿Ahora cómo iba a poder superarlo?!

-¡Es…!- empezó la castaña con asombro

-¡LATIAS!- grita Ash para después desmayarse.

La pokemon dragón psíquico saludo felizmente a todos para después fregar su cabeza en el pecho de Kalm. Este le acaricio con cariño la cabeza.

-Latias, te presento a Serena.- dice mientras agarra la mano de la castaña. Para este punto, el azabache ya se encontraba consciente, aunque apoyado en el hombro del moreno.- Ella será tu nueva entrenadora.

Uno pensaría que ante repentino mensaje, la pokemon psíquica se quejaría o armaría un berrinche, sin embargo se vio contenta de ser parte del equipo de Serena. Tan contenta que se posiciono debajo de las piernas de esta y la alzo del suelo para, después, salir volando con ella por toda la ciudad.

-¡Eh!- le grita Ash al oriundo de Kalos.- ¡Dile que la baje!

-¿Qué no ves que se están divirtiendo y conociendo?- le respondió con una sonrisa el peli-negro.

Ash agudizo su vista en la dirección donde estaban entrenadora y pokemon y pudo ver que en ambas había una sonrisa de oreja a oreja. No tuvo más remedio que callar y presionar sus puños hasta que se volvieron blancos. Pero después minimizó la presión al ver que Serena estaba volviendo.

-¡Eso fue increíble!- chillo con felicidad.-¡Muchas gracias Latias!

-¡Laaa!- dijo con felicidad la pokemon.

-¡¿Puedo?! ¡¿Puedo?!- pregunto con felicidad Bonnie refiriéndose a volar.

-¿Latias?- pregunto la castaña.

-Laa.- le respondió mientras hacía a la rubiecita lo mismo que le había hecho a Serena.

-¡Wiiii!- fue lo último que escucharon de ella…

-¡Muchas gracias Kalm!- le agradeció con todo el corazón la castaña a su amigo mientras se lanzaba a abrazarlo.

-Lo que sea por ti Serena.- le respondió este correspondiendo el abrazo.

Esto no ayudaba a Ash, el cual parecía haber quedado como extra en esto…

-Oye Serena, ¿te había contado que yo también volé sobre un Latias?- quiso llamar la atención el azabache.

-Sí. En tu viaje a Altomare.- le dice Serena mientras aun tenía sus brazos alrededor del cuello de Kalm y esta aun la abrazaba por la cintura

Ash se fue deprimido al rincón…

-¿Le pasa algo?- pregunto Serena al resto del grupo una vez que se separo del peli-negro

-No… nada.- le respondieron el rubio y el moreno al unísono mientras lanzaban un suspiro y se dirigían hacia donde estaba el azabache.

Serena los miro con preocupación. ¿En serio no le pasaba nada? No. Obviamente algo le pasaba. ¿Por qué mentirle entonces? Y no solo fue Ash. Brock y Clemont también le habían mentido al respecto. ¿Qué estaban tramando? ¿Por qué no podía ser participe? ¿Era algo en contra de ella o de quién? Tantas dudas rondaban en la mente de la castaña que no se dio cuenta de que Latias ya había vuelto y se fregaba en su hombro con visible preocupación. Al enterarse, Serena le acaricio la cabeza, agradeciendo el gesto. Lamentablemente esa belleza de pokemon no podría hacer nada para levantarle el ánimo.

-¿Serena?- pregunto su amigo de la infancia al ver los gestos de su antigua pokemon. Cabe mencionar que la castaña estaba de espaldas al peli-negro…- ¿Está todo bien?

-Sí. No es nada.- le respondió con una sonrisa que, por más verdadera que hubiera sido en un principio, él conocía que era falsa.

-Mientes.- le dijo con algo de enojo ya que cuando ella le mentía sobre su estado de ánimo era porque algo peor de lo que imaginaba le estaba pasando. ¡Es su mejor amiga! Todo lo que le pase a ella también le pasa a él. Si ella esta triste, el también lo está y ¡así con todos… o bueno… la mayoría de los estados de ánimo existentes! Le dolía de sobremanera verla triste o lastimada…- Dime qué te pasa. Sabes que no me gusta verte triste.

-No es nada. En serio.- trato de convencerlo, pero sabía que era inútil.

-O me lo dices tú, o lo averiguo con mis métodos.- la amenazo…

-Está bien, está bien.- dice resignada.- Es qué…

*le explico brevemente lo que sentía por el azabache, el cómo este ha estado reaccionando raro últimamente y cómo eso le hacía sentir….*

No podía asegurar que lo que le conto lo pusiera feliz. ¡Siempre hay que apoyar a nuestros amigos en estos sentimientos! Pero… él simplemente no se veía capaz de hacerlo. Quería que fuera feliz, sí… pero…. ¿con el azabache? ¿O con alguien más?

-Entiendo….- fue lo único que logro decir después de la explicación.- Puede ser… que este… ¿celoso?

Ante tal declaración, la castaña no pudo evitar sonrojarse.

-¿Por qué estaría celoso? Digo… para estar celoso de alguien debes…- tartamudeaba de a bajos Serena

-No lo sé.- le confesó mientras subía los hombros.- Es solo una opción. Tal vez le duela el estomago y no sean celos. Pero siguen siendo meras opciones ya que no sabemos lo que le pasa exactamente. Y como opciones hay miles…

-Entonces… ¿nada?- pregunto para finalizar con algo de pena.

-Nada…- le confirmo tristemente.

Sin que se dieran cuenta, y entre tanto juego que tenían con la nueva adquisición de la castaña, el día se convirtió en noche. Una de esas noches despejadas, donde el cielo está cubierto de estrellas centellantes y la luna brilla con toda su potencia, enorme allá en el cielo dando ese toque romántico que deleita la vista de las chicas. Era una noche para ir a pasear. Eso tenía planeado la castaña… pero estaba anclada junto con los demás en el comedor del centro pokemon ya que era la hora de la cena…

-No te atragantes Ash.- le dijo al azabache al ver como comía con furia.

-Des…cuida… Serena…- tartamudeaba mientras seguía masticando. A su lado el peli-negro hacia lo mismo pero con un poco más de tranquilidad, aunque el desespero que tenían por terminar antes que el otro era palpable…- "No perderé contra ti…"

-Oye Serena.- la llamo Korrina.- ¿Por qué no dejamos a los muchachos y nos vamos a caminar?

-Me parece una perfecta idea.- apoyo la castaña mientras se paraba, se acomodaba la falda, y salía junto con la rubia hacia el exterior.

-¡Yo también voy!- grito Bonnie mientras se comía su último pedazo de pastel y salía corriendo para alcanzar a las demás.

Una vez que los chicos se quedaron solos…

Rápidamente y como si fuera un rayo, Ash se posiciono del otro lado de la mesa, quedando él, Brock y Clemont frente al nuevo. Lo miraron de manera asesina a la vez que Brock sacaba una pizarra de anda a saber Arceus dónde.

-Escucha…- le dijo de manera macabra el rubio mientras se apagaban todas las luces, exceptuando una la cual se ubicaba en el medio de la mesa. A esa luz la utilizo para alumbrarle la cara al peli-negro…-Nosotros ya nos cantamos a las chicas… asique se te queda prohibido tocarlas.

-¿Cómo?- pregunto con incredulidad el peli-negro.- Esperen… Ustedes son tres… y las chicas son dos, descontando a la pequeña rubia… ¿asique qué tienes que hacer tu aquí?- pregunto apuntando al moreno.- ¿No me digas que te has cantado a la pequeña Bonnie?

Un sonrojo pasó por las mejillas de Brock, pero no por vergüenza al ser descubierto… sino por la furia de que se haya confundido.

-¡No Idiota!- soltó el moreno mientras le pega en la cabeza, haciendo que le apareciera un chichón al peli-negro.- ¡Mi chica esta en Pueblo Boceto! Asique lo mío será más una advertencia que una amenaza como la plantean ellos.

-De hecho ni siquiera es tu chica.- lo baja de la nube el azabache.-Ella no gusta de ti…

Brock se fue a sentar deprimido a un rincón XD

-Creo… que no debiste decir eso…- exclama el rubio mientras una gota estilo anime aparecía en la sien de todos los muchachos #menos del moreno… claro…#

-Cómo sea…-dice Ash tratando de volver a lo importante.- ¡Ellas son nuestras! Y no tienes derecho a abrazarlas ni alagarlas como lo estás haciendo.

Más por cansancio que por enojo, Kalm se paro y los miro con una cara que podría imitar a la de Giratina…

-Escuchen tarados.- empezó a decir con voz macabra mientras la sombra del pokemon distorsión aparecía detrás de él.- Si no hacen nada al respecto para declaras suyas de una vez por todas… no seré al único al que tendrán que amenazar. Asique no me vengan con esas pavadas de niños de tres años.

Ante esa declaración… todos se quedaron cayados y temblando de miedo… Y pensar que se lo tomaba como a alguien alegre y no…. malvado…

-Y otra cosa.- dijo mientras se dirigía hacia su dormitorio.- Deberían mejorar sus amenazas. Si alguien más aparece no se verá afectado en lo más mínimo por lo que le digan.

Y sin decir más nada, se fue a dormir a su dormitorio sin dejarles a los otros muchachos poder responder.

-¿Creen que funciono?- decía, pese a que aun temblaba, el rubio…

-Seee…- confirma sin mucha convicción el azabache.

Ambos levantaron al moreno y lo arrastraron hasta las habitaciones mientras veían de reojo el retorno de las damas, las cuales habían aprovechado la noche para comprarse ropa nueva, la cual estaban luciendo en ese mismo momento.

-Hola chicos.- saludo Korrina mientras daba una vuelta mostrando su vestido blanco ceñido con escote en V que la dejaba mostrar sus dotes femeninas.

Clemont casi se babea, pero pudo recobrar la compostura y saludarla con una sonrisa.

-¿Qué le paso?- pregunto Serena, la cual lucía un vestido de estilo árabe de color azul intenso.

Ash si se babeo, pero para su suerte nadie podía verlo ya que el rubio lo tapaba. Tuvo que recibir un pequeño shock eléctrico por parte de su amiguito para poder recobrar la consciencia

-Lo apaleo la verdad.- dijeron al unísono mientras seguían con su trabajo de arrastrar al moreno, el cual parecía ya estar muerto.

-¡¿Por qué?!…- susurraba a lo bajo mientras lloraba cascadas por los ojos.

Caminaron con paso tranquilo hasta llegar al linde del pasillo, donde empezaron a correr a toda pastilla.

Las chicas miraron sus acciones con una gota estilo anime en la sien.

-Están muy raros… ¿verdad?- afirmo Bonnie mientras recibía una respuesta por parte de dedenne

-Fue mucha rareza por hoy.- confeso la rubia mayor mientras agarraba de los brazos a las otras dos.- Vayámonos a dormir. Ya me siento cansada.

-Está bien.- dijeron las otras dos al unísono mientras emprendían su camino hacia las habitaciones.

A la mañana siguiente, ya todos estaban de camino hacia Pueblo Boceto. Algunos estaban más emocionados que otros. Entre ellos: Serena, Kalm, Ash y Brock, el cual era el más excitado por el momento. Tanto así que al principio salió corriendo en dirección al pueblo sin esperar a los demás mientras gritaba "¡Dulce Touko, ya voy amor!". Sin duda… el más afectado por los cambios climáticos había sido el moreno…

-¡Hola chicos!- los saludo una feliz oji-azules en el linde de la entrada al pueblo. Detrás de ella, una señora que era bien conocida por dos de los siete recién llegados, los observaba con una sonrisa mientras se encontraba cruzada de brazos.

-¡Mamá!/ ¡Señora Grace!- gritaron Serena y Kalm respectivamente mientras corrían a su encuentro

-¡Hola mi hija!- exclamo con felicidad mientras abrazaba a la castaña.- Y veo que ya encontraste a Kalm otra vez.

-Sí. La verdad me sorprendió verlo.- le confesó la castaña.

-¡Oh Touko!- grito con corazones en los ojos para luego pasar a derramar lágrimas.-¡Prométeme jamás volver a dejarme así!

-Aléjate.- le dijo esta con frialdad mientras salía del agarre del moreno. Ahora si… el aura deprimida de Brock abarcaba toda la región de Kalos y más…-Ridículo…

-¿No estás siendo muy dura con él Touko?- le pregunta Ash mientras aparecía una gota estilo anime en su sien.

-Lo dice una de las personas que lo apaleo con la verdad dos veces.- se burla Bonnie.

-Vaya Ash.- lo llama la madre de Serena.- Hace tiempo que quería verte en persona.

-Yo también señora mamá de Serena.- le confesó este.

-Por favor, llámame Grace.

-Está bien… Grace…

-¿Y cómo está la pequeña Bonnie?- pregunto como una madre a una hija de cinco años.

-Súper duper.- dijo esta a la vez que dedenne la imitaba.- Mucho más sabiendo que mi hermano se va a casar.

-¡¿Qué?!- pregunto con vergüenza el rubio.

-¿Asique ya están planeando la boda?- le pregunto la señora señalando a los dos rubios mientras le dedicaba miradas pícaras.

-No… yo no… quiero decir…- empezaron a tartamudear al unísono mientras sus caras se ponían rojas…

Los demás no pudieron evitar soltar pequeñas risas… a no ser por el moreno que seguía deprimido…

-¿Y qué haces aquí mamá?- le pregunto Serena para desviar un poco el tema.

-Verás…- empieza ex corredora de rhyhorn para ser inmediatamente cortada por la oji-azul

-Me la encontré y le dije que hoy iban a venir. Asique le propuse esperarlos en la entrada del pueblo.- resumió.

-Cómo sea…- se dijo resignada Grace.- ¿Qué les parece si vamos a comer algo?

-¡Sí!- gritaron todos menos…

-Preferiría ir primero a registrarme, si no les molesta.- dijo el azabache para sorpresa de todos.

-¿Te vas a saltear la comida?- pregunto con suma preocupación Serena. "¡¿Qué le pasara?!" pensaba. "Él nunca deja de lado la comida…"

Su madre la miro con sorpresa. Las madres no son ningunas tontas. Pueden detectar cuando a sus hijas les gusta alguien… y miren a quién le toco adiestrar como nuero, el amigo de la infancia de su hija… y eso que pensaba que Kalm sería e afortunado…

-No, no.- dijo el nuero de Grace # XD # mientras se rascaba la nuca.- Es solo que me gustaría dejar eso terminado para mañana poder ir a Kanto.

-¿Te vuelves a Kanto, Ash?- le pregunto con sorpresa su suegra # XD #.

-De eso quería hablarte mamá.- le confesó Serena mientras tanto ella # o sea su madre…# como Kalm se acercaban para escuchar mejor a la castaña.- Quería seguir mi viaje con Ash… e irme con él a Kanto…

-¡¿Qué?!- exclamó con sorpresa el oriundo de Kalos. Su sorpresa aumento al escuchar la respuesta de la madre de la castaña.

-¡Me parece perfecto hija!- le dijo esta con alegría.

-¿En serio?

-¡Sí! Volviendo a casa me demostraste lo fuerte que eres y que nunca te olvidaras de tu lugar de origen. Asique no tengo ningún problema en dejarte viajar a otra región. Mucho menos sabiendo que iras acompañada.

-¡Gracias mamá!- grito con felicidad mientras saltaba a los brazos de su madre para darle un muy fuerte abrazo.

-Eso sí…- dijo mirando a Ash.- Me la cuidas…

-Con mi vida, Grace.- exclamo como promesa el azabache mientras se llevaba una mano al corazón. # ¿¡Qué **** le paso al teclado!?#

-Eso quería oír.- dijo con felicidad la madre de la castaña mientras se cruzaba de brazos #Uff... listo…#

-Yo te acompaño Ash.- le dijo con alegría la oji-azul ya que ella también pensaba registrarse para la liga.

-¿Ustedes también van a Kanto?- le pregunto Grace a los rubios.

-¡Sí!- chilló feliz Bonnie. Su felicidad no duro mucho.

-Lamentablemente tenemos cosas que hacer como líderes de gimnasio, y mi hermana no puede ir sin mí a otra región.- expreso con un poco de pesar Clemont.- Asique nosotros solo los acompañaremos hasta Ciudad Luminalia.

-¡OOOOHHHH!- se quejaron las otras dos rubias.- ¡INJUSTICIA!

-Lo siento pero así son las cosas.

Todos los demás estallaron en risas.

-No se hagan drama. Después pueden ir a visitarnos. Además van a ir a verme ganar la liga ¿no?- decía Ash para levantarle el ánimo a las rubias.

-Sí. Es cierto.- dijeron todos al unísono mientras se intercambiaban sonrisas.

-Bueno. Nosotros los esperamos en casa para comer.- le dijo Grace a su hija, Ash y Touko, refiriéndose tanto a ella como a los demás.

-Bueno. Nos vemos.- saludaron los tres al unísono y se dirigieron hacia el centro pokemon.

Los rubios tuvieron la tarea de arrastrar al moreno hacia la casa de la madre de Serena mientras esta se le acercaba al peli-negro.

-¿Te diste cuenta que está enamorada de ese chico?- le pregunto con felicidad.

-Sí.- le contesto cortante pero con algo de felicidad Kalm.

-Y yo que pensaba que serias tú el creador de mis nietos.

Ante esto, Kalm no pudo evitar palidecer….

*mientras, en el centro pokemon*

-Perfecto. Ya están registrados.- le dijo con alegría la enfermera Joy al azabache y a la oji-azul

-¡Muchas gracias!- exclamo con felicidad el primero mientras recibía de regreso su pokedex

-¿Vamos?- pregunto la oji-azul después de sentir como su estomago rugía pidiendo comida.

-Vamos.- estuvieron de acuerdo los otros dos al unísono.

Después de una muy sabrosa comida por parte de la madre de la castaña, nuestros héroes se despidieron mientras volvían en dirección a Ciudad Luminalia para que Touko, Ash y Serena pudieran tomar su vuelo a tiempo. La mañana se les hacia tarde, y la tarde se les hacia noche. Por suerte, llegaron al mismo claro que el día anterior, cuando encontraron a Kalm. Por lo tanto empezaron a preparar todo para la cena y para pasar la noche. Igual que aquella vez en Ciudad Novarte, el cielo estaba despejado y se podían divisar aun más estrellas que desde la ciudad. Todos pensaban si será el mismo cielo…

Pero no era lo único que pensaban. El azabache le estuvo dando vueltas a la amenaza del peli-negro desde hace horas. Pensar en perderla… en manos de otro… le causaba pesadillas. Pero no podía asegurar la razón. Lo único que podía asegurar era que se tenía que confesar. No podía estar más tiempo aguantando lo que sentía. Mientras más tiempo se lo callaba, más se podía alejar de ella. Y mucho más con la aparición de Kalm. Tenía que actuar enseguida… pero… ¿cómo?

-Touko… ¿puedo pedirte ayuda?- le pregunto a su amiga mitad pokemon.

-Por supuesto Ash.- le dijo esta con alegría. Por suerte para el azabache, los demás estaban en la mesa comiendo, mientras que ellos estaban más lejos, dándole de comer a los pokemon

-Quiero confesarle a Serena que la amo.- dijo sin rodeos. Ante la declaración, la oji-azul casi tira la comida de vaporeon al piso.

-¡Genial!- grito esta con felicidad.

-¡Cállate!- le susurro este mientras hacía gestos con la mano indicando que no quería que nadie más se enterara.- ¿Me ayudas?

-¡Cuentas con todo mi apoyo!- y sin decir más, empezaron a planearle la noche perfecta al azabache y a la castaña

Mientras ellos discutían sobre como confesársele a una mujer, Serena los estaba observando celosa. Desde que escucho ese grito proveniente de la boca de la oji-azul, no despego su vista de aquella dirección. ¿Y qué podía ver en aquella dirección? A la oji-azul y al azabache hablando, riendo y demás. La pobre castaña estaba sufriendo de crisis de celos. ¡Seguramente a ella le dijo la razón por la que estaba tan raro estos últimos días! Seguro están planeando dejarla sola en Kanto e irse a una nueva región para….

-Serena. Oye, Serena.- la llamaba repetidamente Kalm, pero ni caso…- ¡Serena!

-¿Eh? ¿Qué pasa?- pregunto esta mientras observaba al peli-negro con confusión.

-Se te va a enfriar la sopa.- le dijo este mientras señalaba su plato de comida.

-Oh. Sí. Disculpa.- se lamento la castaña mientras agarraba su cuchara y tomaba un sorbo de su sopa.- Esta fantástica. Gracias

-¡Lo que sea por ti!- le confesó el peli-negro haciendo que a la castaña le saliera una sonrisa involuntaria. Una de sus verdaderas sonrisas, lo cual puso más contento al peli-negro.

Todos terminaron de comer, Ash y Touko volvieron para ayudar a los demás a levantar los platos y acomodar todo para poder irse a dormir. Sin embargo, el azabache agarro de la mano, con delicadeza, a Serena para poder decirle una cosa…

-¿Te gustaría ayudarme a buscar algunas bayas?- le pregunto mientras le sonreía. La castaña no podía negarse con esa sonrisa.

-De acuerdo Ash. Vamos.

-Pikapii.- le dijo Pikachu, pero fue detenido por su entrenador.

-Quédate aquí. Ya vuelvo. Me llevare a delphox, no te preocupes.

-Pikaaa…- asintió de manera triste pero resignada…

Ash y Serena se adentraron por los bosques en busca de bayas. Todo estaba perfecto. Estaban ellos dos, solos, con la luna brillando arriba en el cielo, las estrellas bailando en la oscuridad de la noche. Iban caminando con tranquilidad. No tenían prisa. Querían disfrutar al máximo el estar los dos solos. Una solitaria ave volaba esa noche junto con ellos. Pero no se dieron cuenta y tampoco se preocuparon. Serena iba recogiendo las bayas maduras que encontraba. Ash hacia lo mismo y de vez en cuando sus manos se tocaban. Ese roce, tan cálido y perfecto… sus manos eran perfectas la una con la otra. Él le sonreía, y ella le imitaba el gesto. En un determinado momento, se olvidaron de las bayas, del campamento. Se olvidaron de todo. Solo eran ellos dos en contra del tiempo.

De tanto caminar, llegaron a un pequeño riachuelo. La noche era calurosa, por lo que pensaron que no era mala idea jugar un poco en el agua. Ash fue el primero en desvestirse #hasta cierto punto…# y meterse de bomba al agua. Serena al verlo recordó ese día en el que ella lo estaba cuidando y este se despertó sin saber que ella lo estaba viendo. No pudo evitar sonrojarse al verlo de vuelta en las mismas circunstancias. El azabache hizo caso omiso de esto y le extendió la mano para que se metiera. ¡Qué suerte que se había llevado su bolsa con ella donde tenía su conjunto de bikini! Le indico al azabache que aguardara y se escondió entre los arbustos para cambiarse. Ash siguió moviéndose en el agua para no entrar en frio y verse obligado a salir. Lo bueno es que la castaña no duro mucho en la inmensidad de la oscuridad. A los pocos minutos Serena ya estaba vestida y dispuesta a meterse junto con su amado. El azabache no podía despegar la vista de ella cuando apareció por entre los arbustos. Parecía tener el vestido árabe de la noche anterior, pero sin las telas de la cabeza y las piernas, y de un color más fucsia. No sabía con que se veía mejor, si con el vestido completo o con ese simple conjunto.

-Estas muy linda, Serena.- soltó de una y sin pensarlo el azabache. Cuando sus palabras llegaron a sus oídos se sonrojo igual que la castaña.

-Gracias- le dijo simplemente mientras le sonreía, aunque su sonrojo no se desvanecía. # ¡Otra rima! #

Empezaron a chapotear y jugar. Las horas ya no eran contadas. El sueño no los invadía. Parecían estar tan llenos de energía como al principio del año. Emocionados y divirtiéndose. Era lo único que deseaban.

Cuando sus cuerpos suplicaron por salir del agua, no les quedo de otra más que hablar y mirar las estrellas, juntos. Acá es cuando todo empezó a caer. A Ash no se le ocurría otro tema que no sean sus antiguos viajes… con sus antiguas compañeras. Serena lo escuchaba atentamente, mostrando felicidad, comprensión y riéndose cuando el azabache se reía. Pero en su mente no pasaba otra cosa más que celos. Celos hacia aquellas que no conocía, pero que por la manera de describirlas del azabache era obvio que eran más perfectas que ella. ¡Una incluso era líder de gimnasio! ¿Cómo competir ante tales partidos?

-¡Si tanto hablas de ella, deberías decirle que la amas!- soltó son bronca y sin pensar cuando Ash empezó a hablar de la oji-azules.

El azabache no pudo formular una respuesta ante tal grito, y ella tomo eso como que lo estaba pensando pero no sabía cómo. Con el corazón destruido ante una ilusión inútil, salió corriendo mientras empezaba a lagrimear. Corrió como nunca había corrido antes. Para alejarse de él, de ese sentimiento, de los celos, de todo. No podía describir cómo se sentía realmente. La palabra más cercana seria destruida, pero le quedaba corto. Ese es el problema con los sentimientos. Cuando son más potentes que la simple palabra, es difícil describirlos.

Ash se dio cuenta tarde de que la castaña se había marchado corriendo. Al principio creyó que se disculparía o que lo dejaría formular una respuesta. Pero no podía adelantar los sucesos de la noche. No estaban en un "ambiente" adecuado como para decirle. Delphox fue el que lo saco de su estado pensativo con un no muy potente lanzallamas. Lo guardo en la pokeball y salió corriendo por donde ella había ido. Por alguna razón inexplicable, pudo guiarse gracias a las lágrimas que se veían flotar con el reflejo de la luna. Desde sus ojos, parecía estar todo escuro, apenas si se lograban divisar los arboles y arbustos, excepto por unas pequeñas gotas de agua blanca suspendidas las cuales chocaban sin piedad contra su cara. Había cometido un error. No tuvo que haberse callado. Ahora lo sabía. Pero no se daría por vencido. Nunca iba a retroceder. Si hoy no podría declararle su amor, tal vez mañana. Más tranquilos. O el día después. Cómo sea, lo haría. Y lo haría de una manera que ella no podría olvidar.

Un brillante resplandor se vio del otro lado de un grupo de arbustos. Todo se volvió en cámara lenta para el azabache y la castaña. Ella estaba llorando sobre unas rocas, ya que su camino estaba interrumpido por un risco. Ash se estaba acercando cuando todo paso. ¡Yveltal! El pokemon legendario de Kalos salía por el inmenso agujero negro del risco y sin piedad ni misericordia lanzo un potente onda certera hacia la castaña. El azabache quiso, lo intento, llegar a tiempo para salvarla… pero ya era demasiado tarde. El blanquecino resplandor había impactado contra Serena y la había hecho volar por metros. Pasó por encima del azabache y cayó detrás de él. Ash se desespero y salió corriendo hacia ella, sin prestarle atención al ave roja detrás de él. Estaba en muy mal estado. Tenía rasguños, moretones y sangraba por todos lados. Su respiración era débil, y a veces parecía no estar respirando.

-Todo es mi culpa… todo es mi culpa….- repetía el azabache mientras las lagrimas empezaban a escurrir por sus mejillas.- Tuve que haber reaccionado a tiempo. Tuve que haber corrido más fuerte. Lo siento Serena. Lo siento.

Ni con las lágrimas del azabache que caían a sus mejillas la castaña despertaba. A Ash nunca le pasó algo como esto y no sabía cómo estar seguro de que lo que pasaba era real y no una pesadilla de mal gusto. Pero era bastante real. Su amor, su querida Serena, pálida y sin moverse, yacía en sus brazos, sin ninguna señal de vida. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Llorar. No podía hacer nada más. Lloro y se recostó en su pecho para seguir llorando. Estaba muerta. Muerta. Y él n podía hacer nada. Ni siquiera pudo despedirse adecuadamente ni decirle lo que sentía…

-Oh Serena.- decía con pesar.- Ojalá Arceus te cuide dónde sea que te haya enviado, ángel mío. Quería decirte lo que sentía. Pero lo estropee. Lo estropee Serena. Lo siento.- más y más lágrimas salían por sus ojos.- No sabía cómo hacerlo. Le pedí ayuda a Touko para poder decirte lo que siento de una manera muy especial. Quería que recordaras este día por el resto de tu vida. Este yo ahí, contigo, o no. Y pensar que me tomo seis regiones descubrir lo que es el amor. Y lo descubrí gracias a ti Serena. Te debo todo. Nadie me apoyo como tú, nadie me hizo comida tan rica como tú. Nadie me hizo recordar lo que valía como tú. Y ahora te he perdido. Perdí no solo a mi mejor amiga, mi amiga de la infancia, sino a la persona que amo. Te amo Serena. Por favor no me dejes. Vuelve conmigo….- aquí Ash ya no soportaba seguir hablando. Su voz se resquebrajaba y perdía el aire…- Vuelve… por favor… Te amo…

-Ash…- le dijo una voz masculina detrás de él. Se dio vuelta, su cara completamente roja por haber llorado. Ante él, el muchacho peli-verde lo estaba observando con preocupación y algo de enojo desde el lomo de su pokemon negro.

-¿N?- logro decir muy débilmente.- ¿Q…qué haces aquí?

-Mira a tu alrededor.- le dijo este en respuesta mientras miraba a alguien en particular.

La joven oji-azules se encontraba cerca del acantilado. Estaba en peor estado que la castaña. De su boca salía un hilo de sangre, toda su ropa estaba desgarrada, tenía un hombro dislocado y un ojo morado, su gorra estaba completamente quemada, llevándose también parte de su cabello el cual ya no estaba atado en una coleta. Su pierna derecha sangraba mientras que el tobillo izquierdo parecía estar al revés. Casi si podía mantenerse en pie. ¿Qué le había pasado? ¿Por qué esta en ese estado? ¿Acaso se enfrento a Yveltal?

-Te… dije… que… los… protegería…- le dijo tartamudeando y haciendo un esfuerzos, en estos momentos, casi inhumano para luego caer desmayada a la inmensidad del risco.

-¡Touko!- gritaron Ash y N.

Por suerte, el segundo le ordenó a Zekrom ir tras de ella y logro agarrarla antes de que tocara el suelo.

Incrédulo de todo lo que estaba pasando, Ash observo a su amada una última vez para luego recibir una fuerte ráfaga de aire provocada por el pokemon legendario de Unova. El peli-verde bajo de sus pokemon con la oji-azul en brazos y se acerco hacia él. Ash por instinto protegió a Serena de la cercanía de N, el cual lo miro medio molesto por su acción, pero tal movimiento hizo reaccionar a la castaña, la cual poco a poco abría los ojos…

-¿A…Ash…?- fue lo único que logro decir antes de caer otra vez en la oscuridad.

-¡Serena! ¡Serena!- le grito mientras una alegría le invadía el pecho.- Estoy aquí. No te dejare, lo prometo.

-Hay que llevarlas al hospital.- dijo el peli-verde mientras volvía a cargar de una manera más cómoda a Touko y se subía a Zekrom. Silbo hacía el cielo y esperaron unos segundos que fueron aprovechados por el azabache para cargar como una princesa a la castaña. Rayquaza hizo presencia con un rugido, que después se transformo en una especie de lloriqueo al ver el estado de su entrenadora.- Monta sobre Rayquaza. Así llegaremos más rápido.

-¿Y qué hay de los chicos?- pregunto Ash al acordarse de que los demás no sabían lo que acababa de pasar.

-Ya les he avisado.- le dijo el peli-verde mientras alzaba un poco el vuelo.- Apúrate, o en serio la perderás.

Sin esperar otra respuesta, el azabache se subió lo más rápida y delicadamente que pudo sobre el pokemon rey de los cielos. Alzaron el vuelo y la sujetó con fuerza para que no cayera. No se fijaba en el camino. Sus ojos solo estaban clavados en esa hermosa cara con cabellera castaña que respiraba de a pocos. Por un momento su vista se fue hacia el suelo, justo donde se podían ver a los demás arreglar todo con prisa. Quiso frenar para ayudarlos, pero Serena era más importante en estos momentos.

Llegaron a Ciudad Luminalia justo cuando el sol empezó a asomarse. Frenaron en uno de los edificios más grandes, el cual era el hospital, y directamente al bajar, ambos muchachos gritaron por ayuda. Rápidamente las enfermeras y enfermeros fueron hacia los chicos y empezaron a atender a las chicas.

-¡Con permiso! ¡Esto es de vida o muerte!- gritaba el médico mientras empujaba las camillas y se perdía por el pasillo.

Ash se limpió las lágrimas que había despedido durante el viaje. Ahora todo estaba bien. Había una luz de esperanza sobre la castaña para que viviera. Aún temía por su vida, pero su esperanza aumentaba. Ya con un poco más de tranquilidad pudo encarar al peli-verde y preguntarle por qué es que estaba en Kalos.

Al principio no lo pareció, en el risco no lo había visto con atención, pero ahora era notorio que N también había llorado. No por la castaña, eso era seguro. Él no la conocía. No. Había llorado por la ojis-azules. Había llorado por SU chica. Aquella que conoció en sus primeros días de vida, que perdió cuando se fue con su padre, y que pudo reencontrar cuando volvió a viajar a Unova. Aquella que le había enseñado el significado del amor, de lo imposible. La que le había dado, no solo una vida nueva, sino a alguien con quien compartirla, un lugar donde vivir y alguien a quien esperar…

-N…- lo llamo el azabache. El peli-verde se limpio las lágrimas antes de verlo…- ¿Qué haces aquí?

-Ash, creo que eso ahora no es importante.- le respondió con algo de enojo pero con una preocupación de por más visible.- Deberías descansar. Yo me quedare por aquí y te avisare cuando me digan algo.

-No.- le espeto con firmeza.- Yo no iré a descansar. No hasta saber que Serena estará bien.

-Ustedes son los novios de las dos muchachas… -empezó un señor con bata blanca y barbijo celeste.- Serena y Touko… ¿cierto?- les pregunto

-Si.- afirmaron los dos con desespero.

-Debo informarles que la señorita Serena se encuentra estable. Ella fue la menos lesionada.- aviso mientras se le marcaba una sonrisa a través del barbijo.

-¿Y Touko?- pregunto con más preocupación que antes el peli-verde.

-¿Usted es el novio?

-Sí.

-Debo hablar con usted a solas por favor.- le dijo mientras empezaba a caminar hacia el pasillo, en dirección a un lugar más apartado.

-Quédate aquí.- le ordeno el peli-verde al azabache como si fuera un padre a su hijo a la vez que empezaba a seguir al doctor.

-¿Seguro?- intento frenarlo, pero lo interrumpieron

-¡Ash!- gritaron los demás que recién habían podido llegar.

- ¿Estás bien? ¿Qué paso? Un señor de pelos verdes muy extraño nos dijo que teníamos que venir aquí con prisas- le empezó a preguntar y explicar Clemont.

-Sí.- afirma mientras Pikachu subía a su hombro con una cara preocupada.- Yo estoy bien. Pero Serena fue atacada por Yveltal y…

-¡¿Yveltal?!- gritaron los oriundos de Kalos.

-Sí.

-¿Y qué hacia Yveltal aquí?- pregunto incrédula Bonnie.

-No lo sé. Solo sé que Serena estaba al lado de un risco, apareció y la ataco.

-No me sorprende que la haya atacado.- empezó a razonar Clemont.- Yveltal es conocido como el pokemon de la Destrucción. Dicen que cuando Yveltal siente el fin de su mileno, succiona la fuerza vital de todo cuanto lo rodea a fin de acumular energía para sí mismo.

-¿Y cómo está Serena?- pregunto Korrina pálida con la información que había dado el rubio.

-Ella está estable. Pero Touko…

-¿Qué paso con ella?- pregunto, esta vez, Brock.

-No lo sé. Acaban de llamar a N. Él nos dirá cómo esta.- explico mientras miraba en dirección al pasillo.

-¿N?- preguntaron todos al unísono.

-Es el novio de Touko. El chico…

-¡¿QUÉ?!- grito el moreno para después caer de espaldas mientras que de sus ojos salían cascadas de lágrimas.

-…. De pelo verde…- termino el azabache mientras miraba a su amigo con una gota en la sien estilo anime…

-Con razón nos dijo que viniéramos.- dijo el rubio uniendo todos los cabos sueltos.- Pero ¿cómo sabía que nosotros somos los amigos de Touko si nunca nos conocimos?

-No se… eso le quería preguntar pero…

-Disculpen.- los llamo una enfermera mientras se acercaba. Para suerte de todos el moreno estaba muy mal y no fue a querer "conquistar" a la bella enfermera.- ¿Ustedes están con Serena?

-Sí.- afirmaron al unísono

-Pueden pasar a verla. Esta en recuperación.- les informo con una sonrisa.

Sin esperar otra indicación, Ash salió corriendo en dirección a la sala mientras los demás lo seguían por los tobillos. En estos momentos nadie podía igualar la velocidad del azabache. Corrió por el pasillo, fijándose en cada habitación hasta que logro ver la hermosa figura de su amada. Parecía estar dormida, asique entro con sigilo, se acerco una silla a la cama donde estaba recostada y le agarro las manos mientras les hacia pequeños mimos con los dedos. Libero una de sus manos y empezó a acariciarle el pelo a la castaña mientras nuevas lágrimas salían por sus ojos.

-Estas bien…- le susurraba con cada caricia.- Yo estoy aquí. Estoy aquí. Despierta por favor.

Ante las suplicas del azabache, las cuales eran percibidas por sus oídos, la castaña poco a poco abrió los ojos, para ver primero a su amado azabache el cual le sonreía con una cara roja por haber llorado, y a su fiel amigo, el cual también le sonreía con mucha felicidad.

-Ash…- susurro con alegría.- ¿Qué paso?

-Eso no importa ahora.- le dijo con suma felicidad.- Lo único que importa es que estas bien, y que yo estoy aquí.

-¿Ash?- pregunto con preocupación al ver que su azabache empezaba a lagrimear otra vez.

-Serena… te amo.- le dijo otra vez, con mucho más sentimiento que antes ya que ella aun seguía con él.

La castaña no salía de su sorpresa. ¡¿Le acaba de decir que la ama?! ¡¿A ella?! Esto debía ser un sueño… si. Eso es. Un sueño. Pero todo se sentía tan real. Los tubos en sus brazos, el aparato respiratorio clavado en su nariz, el tacto de la mano del azabache con la suya. No. No era un sueño. Esto era completamente real.

-Yo también te amo.- le confesó mientras intentaba entregarle una sonrisa verdadera.- Por favor, no llores. Me harás llorar.

-Lo siento.- le dijo mientras se limpiaba las lágrimas con el antebrazo. Pikachu le hizo gestos de apoyo mientras le sonreía en felicitación por su amor correspondido.

"¡AL FIN ARCEUS!" pensaba la rata amarilla.

*Mientras tanto… en el cosmos*

-Te dije que se iba a confesar.- le dijo Mesprit al ser de la creación.

-¿Cuánto te debo?- le pregunto este con pesar

-Mil pokes.- le confesó con suma alegría por haber ganado la apuesta…

*Mientras tanto… de vuelta en el hospital*

-¿Podemos pasar?- pregunto inocentemente Bonnie mientras abría la puerta de la habitación y se asomaba.

Sin esperar una respuesta, todos entraron y se acomodaron al lado de la castaña y del azabache. Nadie se fijo que ambos se agarraban las manos con fuerza, uno con el deseo de que no se vaya y la otra aferrándose a su amor correspondido. Dedenne salto de la cabeza de la pequeña rubia y froto su cabeza contra el mentón de la castaña. Pikachu se acerco para recibir el mismo trato, pero con la mano de la susodicha. La rata amarilla se dio cuenta de un movimiento en una silla algo alejada de la cama de Serena y se acerco con sigilo mientras todos le preguntaban a la castaña sobre su estado y Ash le explicaba a esta el por qué de que ahora se encontrase en un hospital. En la silla de color marrón estaba la ropa de la castaña, y el movimiento que había percibido a la distancia había sido generado por las insistencias de los pokemon de la castaña por salir y ver cómo estaba. Pikachu los libero a todos tocando el botón del centro. Cristy, Latias, Delphox, Pancham, Eevee y Meowstic (hembra) se posicionaron alrededor de Serena apenas salieron sin siquiera darle las gracias al pobre Pikachu. Exceptuando a Cristy, que le dio un beso en la mejilla como agradecimiento provocando que el calor suba hacia las mejillas de la rata amarilla. Serena saludo a cada uno de sus pokemon con caricias y gestos alegres. Pensar que estuvo al borde de la muerte…

-Disculpen.- llamo una enfermera mientras entraba. En sus manos había una historia clínica, posiblemente la de la castaña.- La señorita Serena ahora necesita descansar. Si son tan amables…

-Sí. Esperaremos afuera.- afirmo el azabache mientras se levantaba. Sintió más fuerte el agarre de la castaña, como diciéndole que no la dejara.- Tranquila. Estaré afuera.- la beso en la frente para luego besarla en los labios para la sorpresa de todos.

Salieron, los demás con cara de asombro, de la habitación y cerraron la puerta con sumo cuidado, dejando adentro a la castaña y sus pokemons, ya que estos tenían permitido quedarse al lado de su entrenadora porque se creía que de esta manera se recuperaría más rápido.

-Vi mal o Ash le acaba de dar un beso a Serena.- pregunto con picardía Brock apenas se sentaron en las sillas que se encontraban al frente de la habitación.

-Viste perfectamente bien, Brock.- le respondió con alegría el azabache.- Serena y yo ahora somos novios.

-¡Felicitaciones!- le gritaron todos al unísono

-Al fin piensas en algo más que no sea una batalla.- expreso Clemont con alegría pero a la vez molestando un poco al azabache.

-Bueno…- le dijo este con pena mientras se rascaba la nuca.- Tampoco es para tanto.

-¿Qué no es para tanto?- le pregunta con incredulidad fingida el moreno mientras pone sus brazos en jarra.- Lo que acabas de hacer es el primer paso para una vida junto a aquella persona que amas. No lo minimices.

-Y mira que es algo que Brock aún no ha logrado.- se burla el rubio señalando al moreno.

Todos rieron mientras que este se sentaba en posición fetal en una de las esquinas del pasillo mientras su aura depresiva se expandía por todo el hospital.

-Me alegro de que al fin te hayas confesado.- le dijo con una sonrisa Korrina mientras le golpeaba con un poco de brusquedad en el hombro.

-Sí. Gracias.- le dijo el azabache a medida que se frotaba el hombro. En eso, una duda apareció en su cabeza. Qué suerte que justo estaba viniendo el mismo doctor que había llamado a N minutos atrás.- Disculpe, doctor.- lo llamo.- ¿Cómo se encuentra Touko?

-La señorita Touko está descansando en estos instantes.- le dijo mientras una sonrisa se asomaba en su barbijo.- Pueden ir a visitarla. El señor N esta con ella en estos momentos.

-Gracias.

Todos se levantaron para ir a ver a la oji-azules, pero Ash los detuvo.

-Iré yo solo. Necesito que se queden por si las dudas le dan de alta a Serena.- les dijo con preocupación pero con frialdad a la vez. ¿Qué estará pasando por su cabeza para tener tal cambio de actitud?

-¿Seguro Ash?- pregunto el moreno como insinuando que él también deseaba ir a ver a la oji-azules.

-Sí. Tengo que ir solo, Brock.- le dijo mientras le daba la espalda y empezaba a caminar hacia la habitación de Touko.

Para su suerte, la habitación de la oji-azules estaba a tan solo catorce puertas de la habitación de Serena. Claro que tenía que doblar por varios pasillos para llegar, pero en resumen era fácil ubicarse. La puerta estaba apenas abierta y lo primero que se podía ver era a los pokemon de la oji-azul, en especial al imponente Rayquaza que se encontraba del otro lado de la ventana. Ash entro sin llamar y se posicionó al otro lado de la cama, quedando en frente del peli-verde el cual aún estaba rojo por haber llorado toda la noche anterior. Al igual que el azabache hace unas horas, se encontraba agarrando la mano de Touko con delicadeza. Se podía percibir como respiraba de a pocos, con mucha más dificultad que la castaña. Sin despegar la vista de ella, el peli-verde hablo:

-¿Lo sabías?- le pregunto con algo de enojo. El azabache no entendía a que se refería, por lo que negó con su cabeza. Esto provoco una risa por parte de N.- Siempre guardando lo más importante… ¿no es así, amor?

-¿Qué se supone que tengo que saber?- le pregunto a la vez que ponía su vista sobre la oji-azules.

-Ella estaba embarazada.- le dijo sin rodeos. Esto tomo con mucha sorpresa a Ash. Tanta sorpresa que casi se cae de espaldas, pero pudo mantener el equilibrio y sentarse en la silla que tenia detrás de él.

-¿Embarazada?- podía ser que el azabache no era tan consciente de algunas cosas, pero bien que sabía que era el embarazo.

Se sorprendió que nunca lo notara por parte de la oji-azules. Ni siquiera una pista de que su estomago crecía, o de que tenía nauseas continuamente, o cambios de humor repentinos, antojos ni nada de eso. Solo unas pocas veces se la notaba como si estuviera enferma, pero nunca se imagino que podía ser producto de un embarazo…

-Sí.- le confirmo el peli-verde.- Estaba esperando un hijo mío.- sin evitarlo, sus ojos se llenaron otra vez de lágrimas.

-¿Cómo…?- quiso preguntar, pero eso no le incumbía, asique prefirió callar.

-¿En serio no lo sabías?- le volvió a preguntar con más firmeza.

-En serio- le confirmo.

-Bueno… ya no importa…- le dijo para luego soltar tres lágrimas por parte de su ojo derecho.

-¿No han podido hacer nada?- pregunto Ash, esperando que la respuesta del peli-verde sea que el hijo estaba a salvo y que aún estaba en el cuerpo de Touko.

-Dicen que si no despierta para mañana, tendré que decidir entre la vida de ella… o al de mi hijo…- más lágrimas salieron de sus ojos.- Es una decisión muy difícil…

-Tranquilo N.- trato de consolarlo.- Despertara. Estoy seguro. Solo hay que ser pacientes.

-No es tan fácil… A causa de su estado de inconsciencia, no puede usar recuperación en ella misma para salvar también a nuestro hijo. Y ningún otro de sus pokemons puede ayudarla, ya que si la ayudan a ella, puede ser que le causen un daño más grave al bebé.

Ash palideció. No podía creer cuanto riesgo estaba corriendo la oji-azules. Y todo… ¿por qué? "Te dije que los protegería" fue lo último que expreso antes de colapsar hacia el acantilado. Pero el azabache desconocía a que se refería. ¿Habrá sido para él, para la castaña, o para alguien más? No lo sabía. Y la única que podía explicárselo yacía inconsciente en la blanca cama…

Vaporeon era la más preocupada. Ella había sido la primera pokemon de Touko y su lazo era el más fuerte de todos. Lo que la oji-azules sufría, la pokemon acuática también lo sufría. Le molestaba ver en ese estado a su entrenadora y no ser capaz de hacer algo. Solo podía quedarse recostada sobre su estomago, mirándola atentamente para no perderse ningún rastro de vida de ella. Pero… algo estaba pasando. Un movimiento. Una respiración algo más fuerte que las demás. La cama se sentía más ligera. Los parpados de la oji-azules se movían. Sus manos presionaban con fuerza. Su cuerpo se acomodaba al nuevo lugar. Sus cabellos empezaron a invadir el rostro que se movía hacia el otro lado. Sus labios se despegaban, y un suspiro seguido de unas palabras audibles empezaba a hacerse presente en el aire.

-N…- susurro la oji-azules mientras abría lentamente los ojos, siendo su amado el primero que vio.- Cinco minutos más, por favor…

Al escuchar su nombre, el peli-verde se sobresalto al escuchar su nombre, y no pudo evitar reír entre dientes al escuchar la broma que le había hecho su amada. Aun estando al límite de la muerte, era capaz de hacer reír a la gente. Le pareció inaudito que desperdiciara el aire en una broma como esa, pero era mejor eso a que no dijera nada y siguiera en el estado anterior. La oji-azules sonrió al ver la sonrisa que le dedicaba su amado. Sus parpados se cerraban con cada respiración que daba, pero al menos podía mantenerlos abiertos por más de cinco segundos lo cual demostraban que poco a poco estaba recuperando sus fuerzas. Cuando sintió que tenía la suficiente como para generar un movimiento, utilizo recuperación tanto para ella como para el hijo que esperaba. Pero para ello tenía que dejar de lado la ilusión que les presentaba a los demás, la cual consistía en ocultar su estado de embarazo, aunque esa ilusión no servía contra su amado peli-verde. Ash pudo ver como la manta blanca, del lado del estomago de la oji-azul, empezaba a levantarse lentamente, demostrando el estado de embarazo de ella de una manera muy notoria…

-¿De cuantos meses estas?- le pregunto el azabache al ver que la oji-azul ya era capaz de formular respuestas concretas y largas.

-De ocho meses y dos semanas.- le confirmó con una sonrisa mientras miraba a su amado con felicidad, deseo y esperanza.- No llores amor.- le decía al ver que seguía derramando lágrimas, pero esta vez de felicidad.- Ya estamos bien. El bebé está bien. No te preocupes.

-Lo sé, mi vida.- le confirmo el peli-verde a la vez que le devolvía la sonrisa.- Es que no puedo creer que hayas arriesgado así tu vida y la de nuestro bebé…

-Lo hice porque era necesario hacerlo. Si no me hubiera interpuesto entre el onda certera de Yveltal y Serena ella hubiera muerto al instante.- le relato mientras una lágrima recorría por su mejilla.

-¿Cómo?- pregunto con incredulidad Ash, haciendo saber a N que él desconocía por completo lo que había ocurrido esa noche y demostrando que todo fue una propia decisión de Touko- ¿Qué es lo que hiciste?

-Lo siento Ash, pero quería ver cómo te iba con la confesión. Al ver que Serena salía corriendo en dirección al barranco, tuve que seguirla. Ese era mi trabajo. Protegerlos.- empezó a relatar la oji-azules.- Mientras más nos acercábamos, más percibía el peligro que representaba Yveltal. Por esa razón, me envolví con protección y utilice velocidad extrema para poder llegar a tiempo antes de que el ataque de Yveltal chocara contra Serena. Sin embargo, no fui capaz de determinar la potencia de su ataque, y termino rompiendo mi protección y dañándome de sobre manera… como veras.- rio un poco, pero al ver que no debía se cayó.- Serena también recibió un poco del ataque, por eso es que voló varios metros y termino lastimada. Por suerte yo absorbí más el ataque y pude evitar que ella muriera… pese a que eso casi me cuesta la vida.

-Nunca más vuelvas a hacerlo.- le dijeron ambos muchachos al unísono, con enojo, preocupación y algo de tristeza.

-Saben que lo volvería a hacer si ocurre de vuelta.- les dijo esta mientras reía entre dientes al ver la sincronía que a veces tenían ellos dos.

-No lo tuviste que hacer. No en tu estado.- le dijo con enojo Ash ya que sentía que era su culpa, en parte, por lo que le sucedió, tanto a ella como a la criatura que nacería dentro de poco.- Esto no solo te cuesta la vida a ti, sino también a tu bebé. Tal vez esto sonara cruel, pero tendrías que haber pensado más en ti y en el hijo que esperas en vez de en mí y Serena. Nosotros no somos tan importantes como lo es tu hijo o tú. Tuviste que habernos dejado morir a nosotros en vez de arriesgar la vida de tu primogénito.

-Ash.- lo llamo con rudeza la oji-azul.- Cada vida es importante. Sé que estuve mal en poner a mi hijo en riesgo, pero sé que Arceus está conmigo y que no me dejaría morir. Ni a mí ni a mi hijo. Esa fue una promesa que me hizo tiempo atrás, la vez en la que volvía a Kanto después de nuestro viaje por Unova. Puede ser poco creíble pero es la verdad. Él ya cobró la vida que necesitaba por mí existencia.- lagrimeó un poco, pero pudo controlarse.- y por la de todo mi linaje, si es que estos poseen los mismos dones que yo. Asique no puede arrebatarme ninguna otra vida más. No, a menos que yo lo decida así.- vio la cara pensativa de los muchachos ante una pregunta que les estaba surgiendo en simultaneo.- No.- respondió.- No significa que seré inmortal. Solo significa que moriré de causas naturales, al igual que mis hijos y los hijos de mis hijos, y así por el resto de mi linaje. Yo salvaré a los que amo, mientras que Arceus salvara a mi familia.

Nadie dijo más nada. No podían refutarle nada. Era una orden, promesa del ser de la creación. Desconocían el por qué de dicha promesa… o si hay algo más además de eso que la oji-azules no desea decirles. Pero por ahora no podían hacer nada. Lo bueno es que ella siempre estaría a salvo. Ella y su bebé. Eso era lo que le importaba al peli-verde por estos momentos. Después discutiría con ella el origen de esa extraña promesa. Pero a solas. Sin el azabache ni ningún oído extraño. Solos ellos dos, como cuando estaban en su casa en Pueblo Paleta. Solos con su existencia, y ahora la de su hijo. Que, esperaban ambos, también tuviera los mismos dones que la madre. ¡Ah! Sí. A Touko se le había olvidado decir algo…

-N.- lo llamo mientras empezaba a sonreír de manera nerviosa. Él le prestó toda la atención.- Son gemelos…

Continuara…

*Se ve a una chica ruluda, al lado de otra ruluda, de una gata antropomorfa y de una mini chica vestida con un burka*

-¿Y?- pregunte de manera medio macabra y dramática- Sorprendidos ¿no es así? ¿Hubo lágrimas de machos?

-Oye… ¿por qué pides lágrimas de machos? ¿Qué hay de nuestras lectoras?

-De ellas también quiero lágrimas. Muchas, muchas lágrimas.- dije con maldad.

-Aaa... vale….- dijo la mini chica del burka.

-¿Y tú quien eres?- le pregunto la gata antropomorfa con ternura mientras jugaba un poco con ella.- Eres adorable.

-¡OYE DEJAME!- le grito esta mientras le golpeaba su mano.- Soy la más reciente creación de nuestra escritora.

-¿Y por qué tan pequeña?- pregunto con curiosidad Sasha mientras la observaba extrañada.

-Porque yo solo existo en su teléfono.- respondió mientras se paraba en tal, el cual comenzó a vibrar, haciendo que se cayera.-Tienes un mensaje.

-A ver…- digo mientras reviso mi teléfono. Mis ojos se iluminaron al ver de quien era el mensaje…

-¿Es él?- preguntaron con picardía las chicas.

Rápidamente cambie mi rostro.

-¿Quién?- pregunte incrédula.

-Tú sabes quién.- me dijo con más picardía la oji-grises.

-Tal vez…- dije mientras una sonrisa involuntaria afloraba en mis labios.

Todas estallaron en risas, provocando que me sonrojara.

-¡Váyanse todas de mi cuarto!- les grito mientras las empujo.- ¡Tú también!

-Sabes que no puedo estar tan lejos del teléfono.- me responde a ciencia cierta. Yo la miro molesta y refunfuño…- Esta bien.- me resigno…

La pequeña muchacha les saco la lengua a las otras dos más grandes.

-¡¿Y nosotras por qué?!- grita con molestia la oji-grises.

-¡Por molestar!- le grito

-¡AAAA! ¡Cómo quieras! ¡Yo me largo!- sentencio para luego salir con un portazo de mi habitación.

-¡Ten cuidado con la puerta!- le dije con enfado

-Ya déjala.- me dijo con tranquilidad Zafira.

-¿Cómo quieres que la deje si va por ahí arruinando puertas?

-No deberías hablar sobre esto aquí. Concéntrate en el fic, por favor.- me hizo acordar…

-¡Ah! ¡Cierto! Jejejeje. Pues… ¿qué les pareció? ¡Touko está embarazada! ¡¿No es genial?! ¡Y de gemelos! Y eso que casi se muere… tanto ella como Serena. Soy cruel- dijo mientas se siente un aura asesina a mi alrededor.- A la próxima no tendrán tanta suerte…

-¿Y qué hay de mí?- me preguntó un recién llegado peli-negro.- ¿Les agrado mi aparición?

-Les informo que… no. Nada. Me acabo de olvidar jejejeje- todos cayeron de espalda estil anime.- ¡Bueno! Tampoco para reaccionar así…

-¿Ella siempre es así?- le pregunta a la gata antropomorfa.

-Sí…

En eso, un peli-rojo del mismo tamaño que la mini chica aparece misteriosamente. Esta al verlo, salto para darle un muy cariñoso abrazo.

-Suéltame.- le dijo este con frialdad.- Solo vine para informarle a la escritora que tú te tienes que ir antes de que te descalifiquen.

-¿Eso significa que te preocupas por mí?- le pregunto con esperanza y picardía mientras se acercaba.

-No- le respondió.- Pero ella sí.

-Mentiroso…-susurro en lo bajo, pero él me escucho y me lanzo una mini shuriken.- ¡Oye!

-Tú te lo buscaste.- y del mismo modo que vino, desapareció.

-No entiendo cómo es que te gusta ese tío…- le dijo el peli-negro…

-El amor no se elige. Él es quien nos elige a nosotros.- expreso citando a su sensei.

-Bueno… acaparamos mucho el fic y la escritora se está quedando sin ideas.- dijo con molestia y cansancio la gata antropomorfa.

-Qué les puedo decir…- dijo mientras me rasco la nuca estilo Ash Ketchum.- Me pasa seguido…

-Bueno… esperamos sus reviews en donde nos expresen qué sintieron al leer este cap. Ya queremos saber si les sorprendió o no. Les aseguro que hay algunos que no pueden esperar.- esto último o susurro en mi dirección…

-¡Sensaciones! ¡Sensaciones! ¡Sensaciones!- repito mientras bailo estilo wigglytuff cuando tiene su manzana perfecta #aquellos que jugaron pokemon exploradores del cielo, oscuridad o tiempo entenderán XD#

-Nos vemos en el siguiente cap. Hasta la próxima.- gritamos todos al unísono.

*Se siente una vibración*

-¡NO TOQUEN MI TELEFONO!- grito mientras me lanzo para proteger mi teléfono de miradas indeseadas….