Disclaimer: Ninguno de los personajes de Sailor Moon me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi, sólo la historia desarrollada a continuación es © derecho reservado de esta autora, esto lo hago sin fines de lucro única y exclusivamente por el placer de escribir.
Universo Alterno
Pieza Sexta
Niña, realmente lo siento por hacerte sentir sola
Porque no puedo ser honesto frente a ti,
Si nos volvemos a encontrar,
Quiero que escuchemos juntos esta canción de amor.
[Gomenne-Yamashita Tomohisa]
—¿Me estás evitando? —dijo preocupado, tratando de obtener la verdad.
—No te estoy evitando, sólo estoy algo enferma —respondió nuevamente.
—¡Ya!, y por eso te has encerrado en tu departamento toda una semana, sin mencionar que recién hoy has prendido el celular —para ese momento Yaten comenzaba a perder los estribos.
—No me encerré en casa toda la semana, fui al doctor y a la escuela, y no encontraba el cargador de mi celular es todo —Mina tuvo que mentir un poco al respecto.
—El teléfono tampoco sirve. —alegó el platinado.
—Yaten de verdad que no tenía idea, llamaré a la compañía para que se hagan cargo del asunto, te lo prometo —mintió de nuevo.
El chico suspiró, trató de guardarse su enojo, sabía que algo no andaba bien porque la conocía y era obvio que no iba a decírselo, así que lo único que le quedaba era ceder un poco. —Por lo menos déjame llevarte la cena esta noche, ¿qué dices? te caerá bien.
—¿Lo dejamos para después? la verdad sólo quiero dormir y ya he mandado a comprar algo de yogurt —Mina trató de ser lo más educada posible, no quería hacer sentir mal a Yaten pero la verdad era que no deseaba ver a nadie.
—El yogurt no es una cena, ¿qué desayunaste? ¿ya comiste? —le riñó un poco, sabía perfecto que esa mujer a veces podía ser tan terca como una mula.
—Yogurt Yaten, es todo lo que no rechaza mi estómago.
Yaten respiró profundo intentando encontrar las palabras adecuadas para que Mina no notara que la conversación ya le había colmado la paciencia, —pasaré a verte después ¿está bien?
—Sí, me parece perfecto —respondió la rubia. Se sentía mal por mentirle pero no quería ver a nadie y esa era la única manera de mantener no sólo a Yaten sino a todos alejados por un tiempo. Esperaba que fuera lo que fuera dentro de su cabeza ocasionándole tantos problemas desapareciera pronto.
- . -
—¿Qué pasa? —preguntó Michiru en cuanto Yaten terminó la llamada.
—¡Me está evitando! —respondió el platinado con un tanto de tedio.
—¡Está enferma Yaten! No hagas tus dramas —alegó Rei.
Yaten la miró como preguntándose desde cuando Rei estaba del lado de Mina. —La conozco y sé que me está evitando.
—Quizá recordó algo… —apuntó Haruka. Los presentes lo miraron sin decir nada, —¿Qué? Es sólo una idea, además es, hasta donde sabemos, posible.
A pesar de lo loco que sonaba a sus oídos esa idea, hubo una incertidumbre general, lo cierto era que Mina podría recordar en cualquier momento.
—Nicolás dice que no vendrá —comentó casual Seiya qué había estado concentrado en una pieza de pollo y en su celular. Michiru se extrañó un poco.
- . -
En cuanto terminó la llamada Mina se había sentido muy mal, algo en su interior le decía que no debía portarse así con Yaten pero no había otra cosa que pudiera hacer, simplemente no tenía ánimos de verlo, en general a nadie, aunque le gustara pasar tiempo con él.
—¡Buenas tardes! entrega a domicilio.
La rubia había olvidado por completo que estaba esperando el encargo hecho a la tienda; con desgano se dirigió a la puerta a recibir su paquete sorprendiéndose al encontrar el sonriente rostro de Nicolás tras ella.
—¡Hola!
—¿Nicolás qué haces aquí? —preguntó
—Bueno, dijiste que si me decidía te invitara al cine, así que aquí me tienes —respondió el chico con su característica postura de galán.
—¡Vaya, si que fue repentino! —agregó la rubia.
—¿Entonces puedo pasar? traigo la comida —mostró el bote de yogurt que le había quitado al chico de las entregas en la recepción. Mina le abrió el paso invitándolo a entrar.
—La verdad Nicolás es que no tengo ganas de ir al cine —confesó mientras vertía el liquido blanco en dos tazas.
—Deprimida ¡eh! —aseveró el chico—, la verdad es que tampoco estoy de ánimos, también estoy un poco desanimado.
Mina pensó un tanto aquellas palabras —Si puedo decirlo, creo que Rei se lo pierde.
La sonora carcajada de Nicolás se escuchó al instante, —eso es lo que piensa todo el mundo, lástima que ella sea muy diferente a todos. —finalizó melancólico—, ¿qué te parece si nos vamos por ahí a vaguear por un rato?
—No quiero salir
—Vamos, andemos por ahí, nos haremos compañía y será bueno para olvidar nuestras penas, —insistió el chico, Mina al mirar tan tierna expresión decidió aceptar.
Caminaron por largo rato, sintiéndose cómodos uno con el otro, quizá se debía a que tenían las mismas razones para sentirse tristes pero en circunstancias diferentes. Por otro lado Mina no podía sentirse más feliz ahora que Nicolás se había decidido a dar paso a nuevas oportunidades con las chicas, aunque también se sentía mal por lo mucho que el chico quería a Rei, pero creía fervientemente que si él le diera una oportunidad podría entrar en su corazón de la misma manera que Rei lo había hecho.
—Los chicos se reúnen hoy ¿quieres que vayamos un rato? —propuso Nicolás.
—No creo, no tengo ganas de verlos, pero si tú quieres ir adelante.
Nicolás insistió por un rato sin mucho éxito, decidió que sería mejor dejarla sola y se marchó rumbo al punto de reunión de los demás.
Mina pensó que la mejor idea no era regresar a casa ya que había decidido salir, buscó un lugar tranquilo donde tomar un poco de café encontrando el sitio perfecto en una pequeña y escondida callecilla, compró algo sencillo y se sentó junto a la gran ventana dedicándose a mirar sin prestar demasiada atención.
- . -
Estaba agotado puesto que no había podido descansar como hubiera querido, ni siquiera tenía tiempo de hacer las llamadas que tanto quería hacer y ya que aquella tarde la tenía libre pensaba, primero, comer algo decente y segundo descansar, así que guiándose por su memoria buscó aquel lugar al que siempre acudía cuando estaba en Japón, perdió¡endo todo interés en sus planes cuando la vio a través del cristal.
—¡Hola preciosa! —dijo tomando asiento frente a ella quién lo miró confundida—, sé que te molesta no ser la primer en enterarse de que estoy en el país pero de verdad no he tenido tiempo de levantar el teléfono —argumentó. Mina siguió mirándolo sin decir nada. —Pero voy a compensarlo, lo prometo, de hecho se lo compensaré a todos, así que no te enojes —dijo mientras tomaba su mano—, mejor cuéntame cómo te ha ido.
Mina lo miró de nuevo —¿Tú, me conoces?
El joven rió —Por supuesto que no, sólo estoy intentando ligar —finalizó volviendo a reír.
—¡Esto no es gracioso! —profirió molesta.
—Claro que no es gracioso Minako.
Al escuchar su nombre automáticamente la rubia lo tomó más fuerte de la mano. —¿Me conoces? —lo miró con tal seriedad que provocó que él también se tornara serio.
—¿Qué te pasa, por qué me preguntas eso? Claro que te conozco, desde hace años.
Mina tenía un nudo en la garganta, —esto te va a sonar extraño pero no sé quién eres, y no es porque no quiera recordarlo… es que no puedo —tenía pequeñas lágrimas corriendo por sus mejillas.
—¿Qué quieres decir? ¡Tú sabes perfectamente que soy Taiki Kou!.
- . -
—Voy a llamar a Nicolás —dijo Michiru levantándose.
—Déjalo sus razones tendrá para no venir —refutó Haruka.
—Estoy preocupada —dijo y se fue. Haruka se sintió un tanto molesto.
—¡Hey! ¿cómo están todos? —Nicolás entró al lugar sorpresivamente, aunque solía ser de las personas con resistencia al alcohol todos pudieron notar que había estado bebiendo.
—Pensé que no vendrías —dijo Rei.
—Sí bueno, tú tiendes a pensar muchas cosas —le respondió dándole poca importancia.
Nicolás sacó su móvil que comenzaba a vibrar —Michiru me llama, ¡Hola cariño! —respondió sin tardanza— ¿Dónde estás? Necesito verte —dijo cariñoso, Haruka se sintió inquieto.
Nicolás siguió hablando dulcemente con Michiru hasta que no le vio caso seguir con el móvil y mejor se fue a la terraza donde se encontraba estrechándola de inmediato en sus brazos y hundiendo su rostro entre su cuello.
—¿Has estado bebiendo todo el día eh? —preguntó Yaten un poco preocupado cuando Michiru y Nicolás regresaron.
—No —respondió— primero fui a pasear con Mina.
—Pensé que se sentía mal. —cortó Michiru.
—La convencí, aunque no pude convencerla para que viniera conmigo, la dejé cerca de su departamento, así que supongo que regresó a casa.
—¡Bueno, ya que ha salido, estoy seguro que no le importará que le haga una visita! —alegó Yaten sin tratar de ocultar su enfado.
- . -
Taiki había escuchado cada palabra de lo que Mina le había dicho y aunque por un momento dudó de lo que escuchaba lo creía ya que la chica frente a él mostraba, en la forma de contarlo, cuanto le dolía confesar su actual situación. Sintió coraje por haber pensado durante todo ese tiempo que las cosas marchaban muy bien para su amiga, se acercó a ella levantando sus manos para acariciar las lágrimas secas que dejaban rastro en el rostro de la rubia.
—¡Todo estará bien! ha sido muy difícil, pero estoy seguro que pronto vas a mejorar.
Mina se abrazó a él, aunque no lo recordaba, su presencia y sus palabras la reconfortaban a tal grado que decidió confiar en él. —No tengo idea de cómo haya sido nuestra relación en el pasado, pero quisiera que me ayudaras a recordar.
—Claro que sí, tendré que hacer algunos arreglos, pero me quedaré el tiempo que sea necesario.
Se encaminaron después de un rato hacia el hotel donde Taiki se estaba quedando para recoger sus pertenencias.
- . -
Yaten estaba decidido a no ceder ante la actitud de Mina, sería difícil pero tenía confianza en poder hacerlo, estacionó rápidamente el auto y con el paquete de comida que había comprado en el camino se dirigió al edificio; había caminado pocos metros cuando distinguió la silueta de Mina caminar por la acera tomada del brazo de un chico, aquello no le pareció para nada agradable.
—¿Qué se supone que hace él aquí?
Se escondió tras unos autos antes de que Mina y Taiki, a quien no se alegraba de ver, lo vieran, tenía que pensar lo que haría.
Decidió seguirlos a distancia prudente ratificando así lo que ya había supuesto al ver la maleta que traía Taiki consigo así que después de verlos entrar en el departamento de Mina sin más remedio se fue directamente al suyo.
- . -
Se sentía un poco inquieto, no quería dejar a Taiki a solas con Mina lo conocía demasiado bien y se preguntaba por qué demonios había llegado exactamente es esos momentos cuando no había puesto un pie en Japón durante años; estaba molesto y no podía llegar y simplemente decirle a Minako "oye este idiota está enamorado de ti desde hace años, no creo que sea buena idea que se quede en tu departamento" no podía, cómo iba a explicarle que la conocía de años atrás y que era el patán idiota que había jugado con ella, aunque la realidad fuera otra; él tenía más que perder y Taiki tenía la delantera.
—¡Maldición! —profirió desesperado—, tengo que hacer algo —seguía caminando en círculos tratando de encontrar una solución. —Lo tengo —dijo de repente con una sonrisa mientras sacaba su celular.
- . -
—Espero que no te sientas muy incómodo en el sofá —Mina le entregó una almohada al castaño.
—No te preocupes estaré bien —respondió el chico— gracias por dejarme quedar aquí.
—No creas que soy tan buena samaritana —respondió ella sentándose a su lado—, estoy agradecida de haberte encontrado, al principio no lo podía creer, eres la única persona que me ha hablado de mi pasado —Taiki la miró aunque sonriente algo nostálgico—¿qué te parece si me cuentas más cosas esta noche?, a menos claro de que estés cansado —agregó entusiasmada.
—Bueno... pero con una condición.
—La que sea.
—Entonces mañana saldrás conmigo, solos tú y yo ¿te parece? —dijo calmado.
—Por supuesto, me agrada muchísimo la idea.
En ese instante el timbre comenzó a sonar insistentemente, a Mina le pareció extraño, atendió rápidamente encontrándose tres rostros que no esperaba.
—¡Yaten! ¿Qué hacen aquí tan tarde?
—Estamos un poco preocupados por ti, así que decidimos venir a verte y trajimos la cena —dijo con el tono más calmado que pudo y sin esperar invitación entró al departamento, tras él Michiru quien dirigió un seco saludo y finalmente Nicolás. Como los tres ya sabía que se encontrarían con Taiki, acordaron mostrarse sorprendidos para poder llevar a cabo el plan.
—¿Tai qué haces aquí? —Nicolás fue el primero en romper la tensión que se había creado al toparse de frente con él.
—¿Ustedes se conocen? —cuestionó Mina sorprendida.
—Sí, de la escuela… asistimos a la misma escuela cuando vivía aquí en Japón —Taiki respondió simple, omitiendo algunas verdades.
—¿Qué coincidencia que conozcas a Mina? —dijo Yaten irritado mirándolo fijamente.
—Opino lo mismo. -respondió Taiki.
Después de las explicaciones y saludos, cuestiones que imprescindiblemente fueron hechas, como siempre el alma de las fiestas, Nicolás, pidió algunas bebidas y organizó el festejo con motivo del encuentro de viejos amigos.
—Bueno pues celebremos por este inesperado reencuentro —dijo mientras le pasaba a Mina un vaso de cerveza— toma, es obscura, la que te gusta.
Mina la aceptó extrañada —¡ah sí! Qué raro nunca he tomado alcohol.
Los presentes se miraron en silencio, sin saber qué hacer.
—Yo le pedí que la comprara especialmente para ti —intervino Taiki. Mina pareció quedar satisfecha y sorbió un poco del líquido. Cuando pasó la tensión y los demás estaban distraídos Michiru abordó a Taiki.
—¡Que sorpresa encontrarte aquí! —claro sarcasmo puesto que lo sabía que lo encontraría—¿ pero dime por qué precisamente aquí?
—Mina me invitó a quedarme —respondió simple.
—Sí, eso está claro, pero como todo caballero que eres, debiste decir que no, digo podrías haber buscado un lugar ¿Conoces Japón o no?
—Llegue hace semanas, me estaba quedando en un hotel, pero después de lo que me he enterado está tarde no pienso dejarla sola, por cierto gracias por avisarme de todo esto.
—Llevo los mismos años que tú de saberlo, debiste haberme buscado y tú querido no creo que sea bien visto que te quedes con una chica que vive sola.
—¿Se puede saber porqué estás tan enojada? Además puede que no lo supieras antes pero lo sabías hoy y no me lo dijiste. No es como si fuera a hacerle algo, no está mal quedarse con una amiga cuando necesita un poco de ayuda.
—¿Enojada? ¿quién dijo que lo estoy? además ella no está sola, Yaten le ha brindado mucho apoyo, que ella lo reciba de quien cree convenirle es distinto.
—Se te nota tu enojo a kilómetros, nadie está diciendo que no tengan principios, pero sabes cuánto quiero a Minako y está pasando ahora por malos momentos, sólo hay que mirarla para saberlo, además estoy seguro que no me dirías todo esto si yo fuera él —Taiki señaló a Yaten— menudo apoyo, se nota que por eso le rompió la mano, soy el primero que le dice que la conoce, claro que le conviene.
—¿Pero ella acaso te recuerda a ti? No te aproveches de una situación que desde hace mucho sabes que no puedes ganar, no eres él... —la chica señaló con la mirada al platinado— porque ni en sus peores momentos juntos, te escogió a ti sobre él y dime cruel si quieres pero puedes apoyarla no necesariamente quedándote aquí.
Taiki sabía que Michiru tenía razón, sus palabras también dolían como habían dolido años atrás pero esta vez no iba a ceder. —Exactamente porque no soy él es que no voy a mentirle, por supuesto que no me recuerda pero eso no significa que voy a hacerle una nueva historia al respecto, pude haberle dicho cualquier cosa y ella me creería, sin embargo le dije la verdad, cosa que ninguno de ustedes ha hecho.
—¡Ahhh me asombra lo bien que me conoces! sobre todo la parte en la que me encanta ocultar cosas—rió sarcástica— por lo menos a mi no me corresponde decirlo, ella ni siquiera pensó en nosotros para decir lo que le pasaba, y no es venganza, las personas en las que ella depositó su confianza deben hacerlo.
—Te conozco más de lo que crees y desde mi punto de vista él como su prometido debe decírselo, ¿o es que hay algo más que no sepa? —la miró interrogativo— podemos seguir peleando entre nosotros o podemos ayudarla, quizá también tu amigo necesite ayuda para recordar que debe decirle la verdad.
—No hay nada, y si hubiera no me incumbe, son cosas de ellos y por mucho que seas su amigo no te da derecho a meterte en todo lo relacionado a ella ¿entiendes? así que es mejor que le digas que te quedarás conmigo o con Nicolás o que regresarás a tu hotel.
El castaño sonrió. —¿O sino qué, Yaten me va a sacar? No voy a ningún lado, te consta que siempre he respetado sus decisiones, por eso me quedo, porque ella me lo pidió, además cuanta gracia le hará a tu novio verme si es el hombre más celoso que he conocido.
—Él no es...tan celoso, no exageres. Yaten no va a sacarte pero yo sí podría, pero ya que soy bastante consciente, me quedaré aquí entonces.
Taiki soltó una carcajada que hizo que todos lo miraran —Nada de lo que dijiste te lo crees, menudo trío haríamos, te sugiero que vayas por tus cosas porque pienso quedarme un buen tiempo.
—Entonces me quedaré, no me retes Taiki Kou—hablo más bajo ya que todos seguían viendo extrañados a los dos y no quería que Nicolás fuera y le arruinara el plan.
Taiki frunció el ceño —sabes que no te estoy retando, sólo quiero ayudar así que te pido que no te metas en esto, sé muy bien que estás del lado de Yaten, siempre lo he sabido, lo único que quiero es un poco de tiempo, nadie puede culparme por intentarlo así como él lo intenta.
—¡Ahhh eres un necio!, yo no estoy del lado de nadie, pero no creo que estando aquí, sea muy limpia tu manera de luchar por ella.
—Él vive en el piso de arriba, supongo que estamos parejos.
—Michiru tú me conoces, sabes que sería incapaz de hacer algo mal, si quisiera podría ya haberle contado que salía conmigo y seguro que estaríamos durmiendo juntos esta noche, pero no lo haré, así que por favor no interfieras —se acercó a ella y le besó la frente— te quiero mucho pero esta vez no voy a retroceder, ni por todo el amor que Yaten le tenga.
- . -
A pesar de todo lo sucedido al comienzo de la inesperada reunión, las cosas se habían relajado, la tensión se había esfumado y hasta Yaten y Taiki estaban diviertíendose juntos, lo que causó una gran sensación de bienestar no sólo a Michiru que siempre que había podido había hecho lo imposible porque esos dos se llevarán bien, sino también a Mina que dejaba de tener esa extraña sensación de preocupación.
Mientras avanzaba la noche los tragos se terminaban y las risas se entorpecían dando paso a los inevitables sentimentalismos y confesiones bochornosas, Nicolás había estado hablando sobre una anécdota vergonzosa de Taiki tratando de ligar a una chica extranjera en una de esas salidas que terminaban en borrachera segura sin importarle las miradas de advertencia que el susodicho le enviaba. Mina que hasta ese momento no había dicho nada estalló en carcajadas atropelladas Yaten intentó quitarle la botella de cerveza, a la que intentaba sacarle más líquido, pero Nicolás se le adelantó alcanzándole una nueva.
—Hey Mina ¿no me digas que ya estas borracha? Compré mucha cerveza sólo por ti, no me decepciones de esa manera.
Todos los presentes sabían de antemano que la cerveza era una de las pocas bebidas que no la ponían en un rápido estado de ebriedad, era por eso que no se habían preocupado hasta que se dieron cuenta de que ya estaba demasiado borracha.
—La verdad no lo sé —respondió simple, arrastrando la lengua— la verdad es que no se muchas cosas, esta es la primera vez que tomo alcohol y como han estado hablando de cosas que no entiendo me he dedicado a tomarme la cerveza— agregó sin importancia.
—Entonces ¿estás aburrida? —cuestionó Michiru que junto con Yaten eran los sobrios.
—La verdad es que estoy muy celosa —respondió sin pena alguna.
—¿Por qué celosa? Esperaba que Taiki se apenara al contar todo esto frente a ti, son unas muy buenas anécdotas de borracheras —dijo Nicolás, el castaño no le tomó importancia a lo que dijera su amigo sabía muy bien que el alcohol sacaba ese lado suyo.
—Por eso mismo, ustedes tienen tantas cosas que contar y yo sólo tengo algunos recuerdos en mi cabeza —Mina se bebió la media botella de cerveza que le quedaba, Nicolás le dio una nueva mientras el ambiente comenzaba a tornarse serio. Hubo una pausa y después de tomar un tanto más del amargo líquido siguió hablando. —En verdad es que no le he dicho a nadie esto pero me siento tan triste porque no me acuerdo de nada —sonriò dándose cuenta de que todos la miraban, intuyó que no la entendía y supo que debía contarles la historia completa.— Yo tuve una operación hace algunos años, era un tumor que estaba creciendo aquí —dijo tocándose el área afectada en la cabeza— pero ni siquiera lo recuerdo, lo que llamó primer recuerdo son las blancas paredes del hospital —Taiki tomó su mano tratando de infundirle confianza.
—No tengo ni un sólo recuerdo de antes de despertar en el hospital, sé cosas porque me lo han dicho… pero en realidad no sé nada de mi propia vida y eso es desesperante porque quiero recordar, es lo que más deseo en ese mundo. Siento que no me conozco y no sé qué cosas importantes tuve y quizá perdí en el proceso, a veces pienso que hubiera preferido morir con todos mis recuerdos que seguir viviendo de esta manera.
—¿y qué pasaría si recordaras y te enteraras que había cosas malas en tu pasado? —cuestionó Michiru.
Mina lo meditó un segundo. —Lo aceptaría, aceptaría todo menos este delirio de saber y no saber nada.
—¿Como puedes decir eso?, quizá esta es una nueva oportunidad y tienes que dejar lo que pasó y comenzar de nuevo, puedes verlo de esa manera —insistió la joven.
—¡Se nota que no has pasado por eso! —respondió una muy sincera Mina—, si estuvieras en mi situación estoy segura de que también intentarías recuperar por todos los medio tus recuerdos; no sabes lo que es vivir así con tantas dudas, con tantos sentimientos que llegan de repente y que te mueven el mundo sin que sepas la razón, no eres tú la que se despierta a medianoche con lágrimas y sudor intentando saber por qué de repente hay imágenes borrosas que por más que intentas reconocer no puedes, que esas imágenes siempre están acompañadas por sentimientos que te desgarran la piel para salir de ese lugar donde están atrapados y que se amontonan tan fuertemente que son insoportables —había dicho todas aquellas palabra sin poder detener la oleada de sinceridad que nunca antes había tenido o que quizá había reprimido y ahora que el alcohol le ayudaba a sincerarse; se sentía bien poder expresar todos aquellos sentimientos que algunas veces pensaba que podían ahogarla. Yaten la miró durante todo el rato y al escuchar aquellas palabras no pudo aunque quiso evitar que la culpabilidad le punzara en el pecho, sabía desde el momento en que la había vuelto a ver que ese plan suyo de reconquistarla era egoísta y ahora escuchando aquellas palabras confirmaba que era demasiado egoísta.
—De todos modos creo que sigues tomándolo del lado equivocado, estas viendo todo negativamente y lo sabes, quizá no necesitas seguir forzando tu mente a entender todo eso que te pasa, solo déjalo pasar —agregó Michiru con su habitual sinceridad dura aunque de alguna manera todos, incluida Mina, pudieron sentir el cariño impregnado que las palabras tenían detrás.
—Michiru tiene toda la razón del mundo, no puedes seguir dándole tanta importancia a esas sombras en tu cabeza porque no sabes si algún día tus recuerdos volverán, quizá no sepas qué tipo de persona eras o que cosas tenias antes, pero estás aquí después de esa operación, estás viva y tienes contigo todas las facultades que necesitas para seguir adelante así que deberías pensar que esa es una oportunidad para redescubrirte y saber quién eres, además nosotros —dijo extendiendo los brazos en dirección a todos los que se habían reunido esa noche—, estamos aquí para crear nuevos recuerdos juntos. —Nicolás agregó sonriendo. Mina no supo qué decir, pero sentía mucha felicidad por sus palabras.
—Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para ayudarte pequeña, así que no debes preocuparte por eso, además voy a decirte todo lo que quieras saber sobre tu pasado —Taiki la atrajo hacia sí para estrecharla en un abrazo que incomodó a Yaten y a Michiru pero que a Mina le pareció reconfortante
- . -
Cuando Yaten abrió los ojos por la mañana no esperaba para nada recibir las tremendas punzadas que acosaban su cabeza, no recordaba haber bebido tanto como para tener una resaca de ese tipo o por lo menos no hasta que sus pensamientos lo llevaron horas atrás; recordaba que después de la confesión que Mina había hecho, empujados claramente por la intoxicación y para emparejar las cosas había terminado en una sesión de preguntas contra tragos de tequila; ahora sabía perfectamente el porqué de su estado actual. —¡A ver cuando se me ocurre volver a hacerle caso a Nicolás! —dijo mientras trataba de incorporarse esperando no molestar a su compañero de cama, ya que para su muy mala suerte había sido imposible no compartir el sofá con un no muy agradable Taiki, pero se sorprendió cuando no sintió la presencia de su primo.
—¿A dónde rayos se fue? —se preguntó mientras se apresuraba en silencio hasta la habitación que Mina y Michiru compartían, aunque ahora que lo pensaba era ilógico que él estuviera ahí con una Michiru muy sobria, de igual abrió la puerta para corroborar lo que ya sabía. Se sintió tranquilo pero sin dejar de preocuparse por el desconocido paradero de Taiki, finalmente decidió que el susodicho era lo suficientemente grandecito para cuidarse solo y que mientras no estuviera pegado como chicle a Mina todo estaba bien.
- . -
Definitivamente necesitaba terminar lo más pronto posible con todos los pendientes de trabajo que tenía, se había comunicado a Corea apenas el reloj marcó una hora decente para hablar con su jefe y pedirle todo ese tiempo de vacaciones que no había tomado antes, no había tenido problema en arreglar ese asunto y la única condición era que cerrará exitosamente las negociaciones en Tokio y podía tomar todo el tiempo que necesitará para arreglar sus problemas personales así que no le había importado salir del departamento de Mina unas horas antes de que el sol comenzara a levantarse en el cielo. Lo había pensado demasiado después de escuchar las palabras de Minako y estaba seguro de que recuperar los recuerdos de su amiga era posible si se usaba la forma adecuada, no sabía por qué era que los demás le habían ocultado la verdad pero él no estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados pero él ya había encontrado el primer paso para lograr el cometido.
- . -
Después de que Michiru y Nicolás tomaran el desayuno y ayudaran a levantar la evidencia de la fiestecilla de la noche anterior habían dejado sola a la pareja esperando que eso les ayudará un poco.
—Yaten ¿puedes ayudarme con el cabestrillo? —el chico le ayudó a quitarse el aparato del brazo.
—¿vas a decirme por qué has estado evitándome? —cuestionó tranquilo aunque impaciente.
Mina suspiró sabía que después de lo que les había revelado durante su estado de ebriedad ya no había motivo para inventar excusas—, me sentía muy mal, tuve lo que llamo un episodio de conciencia.
—¿Recordaste algo? —preguntó preocupado.
—Conscientemente no, fue más bien un momento donde mi sistema entra en ansiedad por el intenso trabajo que hace mi cerebro para recordar, así que no tenía ganas de estar con nadie, yo lo siento de verdad. —respondió apenada.
—Te perdonaré por esta vez pero no vuelvas a hacerlo, me gustaría apoyarte en momentos como esos, quiero que sepas que siempre estaré aquí para ayudarte sin importar nada – después de decir aquello una voz en el fondo de su conciencia lo llamó mentiroso pero la acalló rápidamente—, bueno ahora toma tu baño arréglate y saldremos más tarde, pasaré por ti en un par de horas.
—¡Ahhh! creo que dejaremos esa salida para otra ocasión, le prometí a Taiki que saldría con él esta tarde, llegará en un rato.
A Yaten aquella idea no le pareció para nada agradable y no pudo ocultar su molestia aunque no había nada que pudiera hacer al respecto.
—¿Estás molesto? —cuestionó la rubia a causa de la preocupación repentina que la había atacado.
—Taiki y yo nunca hemos tenido una buena relación y anteriormente las cosas entre nosotros fueron más difíciles porque nos enamoramos de la misma mujer y bueno… la situación entre nosotros fué peor después de eso.
—¿Ella lo eligió a él? —quiso saber Mina.
Yaten sonrió. —No, ella me eligió a mí, pero ellos dos siempre fueron muy cercanos a pesar de que ella sabía exactamente los sentimientos de Taiki.
- . -
Taiki esperaba que Yaten ya hubiera dejado el departamento de Mina para cuando llegara, no deseaba tener otro rato incómodo, no estaba de buen humor, así que después de salir del elevador decidió mentalizarse por si acaso; se concentró en lo feliz que se sentía porque Mina recordara su promesa de salir con él y de que Yaten no pudiera hacer nada al respecto.
—¡Hola! pasa, solo término y nos vamos —dijo Mina como recibimiento.
—Está bien, no hay prisa —respondió dulce—, además traigo un presente para ti y con él viene también una anécdota. —agregó mientras le mostraba el violín en el que la chica no había reparado. Se fueron a la sala y Taiki extrajo el instrumento del estuche. —Estuve pensando en la forma de ayudarte y decidí que esta era la mejor manera de comenzar.
—¿Sí? ¿y por qué me traes un violín?
—Porque eres violinista.
Mina lo miró en extremo sorprendida. —¿Estás hablando en serio?
—¡Claro!, no sé porque ahora estás estudiando finanzas, pero cuando te conoci habías ingresado a la carrera de música y la última vez que nos vimos estabas estudiando en París, estudiaste mucho para lograr la beca, sé que intentaste un par de veces el examen pero al final lo conseguiste.
Mina contempló el instrumento sin creer lo que acababa de escuchar aunque todo aquello le provocó una emoción muy fuerte.
—Por ahora no puedes tocar por ese yeso pero en cuanto te lo quiten iremos a ver a un profesor con el cual he discutido tu caso y está dispuesto a tomarte como su alumna, él está seguro de que tu cuerpo recordará conforme avances con las prácticas, por ahora he comprado algunos discos, —sacó los objetos de la maletilla que traía— para que recuerdes la música.
- . -
La joven encargada le entregó finalmente el paquete con todas las especificaciones que había estado pidiendo a lo largo de la compra, a decir verdad era un comprador muy exigente pero en sus propias palabras siempre valía la pena. Zafiro estaba dispuesto a declararse formalmente a Lita, ya no había pretexto para no hacerlo, ahora que estaba consciente de que sus sentimientos eran mutuos ya no quedaba seguir con aquel jueguito que hasta ahora habían llevado, las cosas se habían calmado al respecto de los acosos por parte de sus alumnas y se podría decir que la verdadera razón de aquella arrebatada decisión era gracias a su muy querido hermano que lo había acosado con mil preguntas sobre su amiga en común y como le hizo saber el mayor de los Black, no era un secreto para nadie que se moría por Lita y después de todo lo que ella estaba haciendo para ayudarlo y el beso que se habían dado ya no quería seguir manteniendo su estatus de amigo, así que luego de pensarlo mucho simplemente llegó a la conclusión de que lo haría.
Inesperadamente Lita había sido solicitada para trabajar en una serie de televisión, así lo supo a través de un mensaje de texto porque desde que iniciaron las actividades de la castaña no habían podido reunirse ni hablar por teléfono, así que le pidió un pase completo para el set de filmación de ese dia para poder verla, ella no se negó en lo absoluto sino todo contrario le concedió aquel favor. Cuando llegó al lugar de filmación estaban rodando una de las escenas de amor de las que Lita era parte y maravillado por el look de su amiga se detuvo a contemplarla, sintiendo una profunda preocupación cuando notó que lloraba pero se calmó recordándose que aquello se debía claramente a su personaje, así que una vez más atendió a la escena.
—¡Debemos parar ahora! antes de que sea demasiado tarde, antes de que salgamos lastimados —dijo la joven que estaba dando la espalda a un chico menor que ella.
—No —respondió él—, así todo el mundo se vuelva en nuestra contra puedo soportarlo si estamos junto, —se acercó hasta rodearla con sus brazos— no puedes pedirme que te deje porque no lo haré me entiendes, te amo y aparte de eso no hay nada más que me importe en este mundo. El chico, que era visiblemente más joven, la hizo girar, la miró con profundo amor mientras tiernamente limpiaba con sus manos las incesantes lágrimas que le corrían por el rostro—, por favor quédate a mi lado –finalizó atrayendola en un beso.
El director cortó la escena en ese momento con una explosión de aplausos del staff, el chico hizo una reverencia a Lita a la que ella respondió de igual forma para después alejarse. A Zafiro todo le pasó tan rápido que no tuvo tiempo de indicarle a su cerebro que aquello no era verdad; sintió su corazón acelerarse tan drásticamente que sentía que le faltaba el aire.
—¿Zafiro estás bien? —llamó Lita al notar su extraño aspecto.
—¡Claro! Lo siento me impactó un poco la escena, no sabía qué actúaras así de bien. —añadió en tono casual.
—Yo tampoco, pero estoy descubriendo una nueva faceta de la yo que no conozco.
—Bien eso es magnífico, ¿tienes descanso ahora? Tal vez podemos hablar.
—Eso es exactamente lo que iba a decirte, me dejaste muy intrigada con eso de que tienes algo muy importante que decirme.
—Vamos a un lugar donde podamos hablar en privado —Zafiro ocultó su rostro ya que no quería que Lita notara el sonrojo que sentía en aquel momento.
Se encaminaron al camerino que le correspondía, para aquella ocasión habían instalado algunos remolques para facilitar el mover toda la locación, en el transcurso hablaron de trivialidades llevadas en primer plano por el chico cuyos nervios estaban destrozándolo y que trataba de ganar tiempo, a pesar de que era un hombre atractivo que no tenía ningún problema para coquetear con las mujeres se sentía sumamente nervioso cuando se trataba de sentimientos tan profundos como lo que tenía por Lita y que siempre lo llenaban de inseguridades.
—Bueno ya estamos aquí ¿qué es lo que querías decirme? —cuestionó Lita directamente.
Zafiro la miró nervioso y expectante por lo que iba a decir, en su mente había planeado una situación diferente pero las cosas se habían dado de aquella manera así que buscaba las mejores palabras, las que pudieran transmitirle todo lo profundo de su amor. —Primero que nada quiero que sepas que lo que voy a decirte ha estado en mi cabeza por mucho tiempo y nunca me había sentido seguro de decírtelo, pero ahora creo que es el momento indicado para hacerlo —mientras hablaba le tomó las manos—lo que intento decir es que yo te… —Zafiro no pudo terminar su frase gracias al fuerte llamado que hicieron a la puerta del remolque, Lita sin tardanza acudió a abrir la puerta y ahí sonriente estaba el mismo chico con el que había compartido escena hacía unos momentos; tenía en el rostro una sonrisa cristalina y enmarcando su alargado rostro le caía el despinado y rubio cabello.
—¡Oh Asanuma! ¿sucede algo? —cuestionó la chica.
—¡Sempai! —aludió respetuosamente a la usanza del protocolo— ¿ha venido tu novio el dia de hoy a verte? ¿Sería un poco raro si te invito a comer? —agregó el joven.
Lita rió abiertamente —No es mi novio, pero si un buen amigo, vamos a comer los tres ¿qué te parece? Es una persona agradable.
—Está bien —dijo con el rostro radiante de felicidad. Zafiro pudo notar, al escuchar aquellas palabras por parte de Lita, que había aparecido en aquello ojos juveniles una llama de determinación.
—Vamos Zafiro, salgamos a comer antes de que tenga que regresar para la filmación.
—Pero no hemos terminado de hablar —dijo decepcionado.
—Si es tan importante que no puede esperar, dímelo mientras comemos… no hay problema que Asanuma lo escuche, somos buenos amigos. —declaró la castaña.
Los chicos se miraron, Zafiro pudo notar que debajo de ese rostro angelical había un hombre resuelto, sabía que aquella aparición no había sido mera cortesía casual, sino una abierta declaración de guerra y no es que que quisiera dejarse vencer, pero como buen hombre de mente fría que era para los varios menesteres que no tuvieran que ver con revelar sus propios sentimientos, sabía que en aquello momentos él tenía las de perder.
- . -
Haruka que había trabajado hasta tarde había despertado con un genio de los que pocas veces la gente y él mismo soportaban, aunado a eso su irritable humor por la situación tan tensa que había entre su madre y su prometida, una por lo interesada que estaba en los preparativos de la boda y la otra por lo desinteresada. Y para cerrar con broche de oro Michiru le había dado la vuelta como venía haciendo meses atrás cuando él trataba de inducir un momento de intimidad; no era que estuvieran juntos por el sexo pero a qué hombre no le gustaba estar con la mujer que ama siempre que puede; sabía que algo andaba mal pero no quería hacerse ideas que a la larga lo único que le iban a traer era problemas.
—…Tengo que verte, no puedo más con esto tengo que decírtelo antes de que sea demasiado tarde. —Haruka se detuvo dudativo si debía entrar a la habitación o no, miró cuidadosamente esperando que Michiru no lo notara—. Nicolás, deja de reírte esto es serio, más serio de lo que imaginas, que vamos a hacer si Haruka se entera… pronto no podremos ocultarlo. —se sintió inquieto, muy inquieto a decir verdad, esos dos tenían una historia que lo perseguía como fantasma donde quiera que fuera, era una sombra que nunca había podido quitarse del todo de la cabeza.
—Está bien, entonces nos vemos donde siempre, y Nicolás... te quiero.
La última frase le pasó por lo oídos como un zumbido molesto, salió de su escondite de manera casual de tal forma que no pareciera sospechoso. —Buenos días.
Michiru se sobresaltó ante el saludo —¡Haruka despertaste! ¿Cuánto tiempo llevas ahí? —preguntó inquieta.
—Acabo de llegar —respondió tranquilamente dándole un beso en la frente —¿vas a hacer algo esta tarde? Mi madre quiere que vayamos a revisar el lugar que escogió para la boda.
—¡Ahhh! Lo siento, ¿puedes hacerlo solo? tengo que ir a una reunión para un nuevo proyecto, acaban de llamarme —mintió sin problema alguno.
—No te preocupes yo lo haré —dijo el chico sin expresión.
—Gracias, eres un amor —Michiru le dio un rápido beso— creo que deberías cambiarte mi compañera llegará pronto, vamos a revisar juntas unas fotos para la reunión.
—¡Claro! —sin más Haruka se fue directo a la habitación con un sinfín de preguntas rondando por su mente a cerca de lo que había escuchado y del porqué su novia le había mentido.
Nota de autora:
Hola y gracias por llegar hasta aquí, espero que este cap haya sido de su agrado, yo creo que es uno muy importantey adivinen porque me gusta más... sí siempre me gusta ponerle las cosas difíciles a Yaten jajajaja
Dejenme saber que les ha parecido y nos vemos en los revs.
¡Ah! perdonen las faltas de ortografía o cosas de estilo que se me van de repente, trataré de ser más cuidadosa.
Enorme Agradecimiento a Marie por ayudarme a revisar :).
