Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to cynosure23. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de cynosure23, solo nos adjudicamos la traducción.


The Game

Autora: cynosure23

Traductora: luzalejatb

Beta: Melina Aragón


Capítulo 7

14 de agosto del 2015

—¿Cómo tienes tantas cosas? —pregunté, explorando algunas de las cajas en la sala de Edward.

—Esto ni siquiera es todo —gruñó Edward—. Mis padres están trayendo un montón más con ellos esta noche. —Se derrumbó en el sofá con un exagerado gemido—. Nunca conseguiremos terminar de desempacar, vamos a rendirnos.

Chillé cuando él me tiró hacia abajo sobre su regazo, sin importarle que ambos estuviéramos sudados.

—¡Edward!, ahora realmente no haremos nada. —Me alejé de él y me levanté del sofá—. Pensé que querías que el lugar estuviera bien para tus padres.

—Así es —dijo Edward, poniendo sus manos en mis caderas mientras yo estaba de pie delante de él, entre sus piernas—. Sólo que te quiero más a ti.

—Fácil, cursi —dije, poniendo mi mano en su frente y empujándolo suavemente—. Vamos a hacer algo de esto antes de que tengas que ir al estadio.

Edward resopló y suspiró, pero se levantó del sofá y reanudamos la desempacada.

—¿Dónde se van a quedar? —le pregunté, mirándolo—. Tus padres, quiero decir.

—Aquí —dijo Edward, haciendo una mueca—. Eso me recuerda que tengo que sacar mis cosas del segundo dormitorio para que puedan quedarse allí. Más cosas por hacer.

—Puedo hacer eso por ti más tarde, si quieres —comenté mientras seguía sacando las cosas de las cajas—. Concentrémonos en esto por ahora.

Edward asintió, se vio pensativo durante un rato mientras yo seguía trabajando.

—Volveré enseguida —dijo, presionando un beso en mi frente antes de desaparecer por el pasillo.

Él apareció un minuto más tarde y me tendió la mano.

—Quiero que tengas esto —dijo en voz baja, colocando una llave y una tarjeta de acceso en mi mano.

—¿Para más tarde? —pregunté, tomando ambas cosas—. De acuerdo, cerraré después de que me vaya, pero no necesito la tarjeta de acceso, aparqué en la calle.

—No —respondió Edward, haciéndome fruncir las cejas, confusa—. Bueno, sí, pero no es eso lo que quiero decir, quiero que las tengas. Y las conserves.

—Oh —contesté débilmente, apretando mi agarre en los objetos.

—Sabes, cuando vengas después de un partido, podrías entrar antes de tiempo en vez de esperar a que te avise que estoy en casa. Se me ocurrió que así pasaremos más tiempo juntos. Aunque, si crees que es demasiado pronto, no tienes que…

Sacudí la cabeza.

—No, no es eso, sólo estoy sorprendida. Gracias, Edward.

—De nada —dijo con sus mejillas todavía sonrojadas—. Me encanta tenerte aquí, Bella.

.

.

Los padres de Edward asistirían a los tres partidos este fin de semana, incluyendo el del domingo al que yo también asistiría. Desafortunadamente, su presencia significó que Edward y yo no nos veríamos el fin de semana, incluso después del partido del domingo. Yo estaba feliz de que sus padres estuvieran aquí y quería que él pasara tiempo con ellos, pero todavía odiaba perder tiempo juntos.

Sin embargo, yo usaría ese tiempo para estar con mis propios amigos y tratar de ponerme al día con el papeleo. Estaba aprendiendo rápidamente que, aunque la separación era difícil, era algo a lo que ambos tendríamos que acostumbrarnos.

Pasé el resto de la tarde en el apartamento de Edward, incluso después de que él se fue al estadio. Habíamos conseguido desempacar la mayoría de las cajas de la sala y el lugar empezaba a verse más como un hogar. Fotos y otros efectos personales descansaban en las estanterías y todas las cosas de la cocina habían sido puestas en los gabinetes. El jarrón de flores frescas que había recogido en mi camino anoche estaba en la mesa de centro, todas los cachivaches habían encontrado un lugar también.

Antes de irme, empecé a mover la computadora de Edward y otras pertenencias fuera del segundo dormitorio y puse sábanas limpias en la cama. Puse su computadora portátil en la mesita de noche en su lado de la cama en el dormitorio principal, sonreí cuando vi la imagen enmarcada de nosotros en el museo de la ciudad que estaba allí también.

¿Cómo era posible que lleváramos juntos menos de un mes?

.

.

15 de agosto del 2015

—No te he visto mucho últimamente, Bella —dijo Camille, levantando la vista de su desayuno mientras salía de mi dormitorio.

—Lo sé —dije soñolienta, sentándome frente a ella—. He estado ocupada en el trabajo y bueno, ya sabes... Edward.

Camille sonrió.

—Sí, Tyler dijo algo sobre eso, te ves muy feliz, que bien por ti, Bells.

—Gracias —dije—. Es una especie de locura, pero nunca me había sentido así.

—¿Ni siquiera con Ty? —preguntó Camille, y me sonrojé.

A pesar de que Camille y yo éramos lo suficientemente cercanas y amaba que ella y Tyler estuvieran juntos, todavía era un poco incómodo pensar que había salido con Tyler antes que ella. Yo no era el amor de su vida, era Camille, pero era una situación inusual, por decir lo menos.

—No, definitivamente no —respondí—. Sabes que quiero a Tyler, Camille, pero no era nada como esto, Tyler es como mi hermano, nunca deberíamos haber estado juntos de esa forma, no era lo correcto para nosotros y ahora estamos muy felices y estoy feliz por él, ya que te encontró.

.

.

Después de hablar con Camille y tomar un desayuno rápido, volví a mi habitación y decidí que ya era hora de llamar a mi madre.

Ella y mi padre aún vivían a pocas horas de distancia, pero no se veían a menudo. Mis padres se habían casado, apenas llevaban un par de meses saliendo en la escuela secundaria, después de que se enteraron de que yo venía en camino. Todavía estaban casados, pero el romance había desaparecido hace muchos años, cuando era sólo un bebé.

Saber lo que había sucedido en la relación de mis padres era una de las razones por las que había sido capaz de darme cuenta, hacía años, de que Tyler y yo no estábamos destinados a estar juntos. Amaba a mis padres, y estaban felices de ser amigos, pero ese no era el futuro que quería para mí. Quería ser arrastrada en un romance que fuera más que físico, uno con el tipo de amor que dura toda una vida.

Bella, me alegra que llames —respondió mi mamá, Renée, mi llamada en el segundo pitido—. He extrañado escuchar tu voz.

—Lo sé, mamá. He extrañado hablar contigo —dije honestamente—. No he tenido mucho tiempo últimamente.

Lo entiendo, Bella, estoy tan orgullosa de ti por hacerlo tan bien en el trabajo. ¿Todavía lo disfrutas?

—Sí —dije con ansiedad—. Me encanta, y sólo queda menos de un año de mi residencia, estoy muy emocionada de terminar y pasar al siguiente nivel.

Hablamos sobre el trabajo por un tiempo, el suyo y el mío. Mi mamá era enfermera en un pequeño hospital en el sur de Illinois y ella era la razón por la que había querido estudiar medicina. Mi padre, por otra parte, era el sheriff de la pequeña ciudad en la que había crecido.

Vi una foto interesante en tu Facebook la semana pasada, Isabella Marie —dijo mi madre, dirigiendo con éxito la conversación lejos del trabajo.

—¿Sí? —le respondí, sonriendo.

No seas tímida, Bella —me regañó Renée—. Cuéntale a tu madre acerca de este chico.

—Su nombre es Edward —le dije—. Nos conocimos en el hospital hace unas semanas y... no sé, me estoy enamorando profundamente, pero creo que él también lo está haciendo.

¿En el hospital? ¿También es médico? —preguntó mi madre curiosamente.

—No —contesté cuidadosamente, preguntándome a dónde ir desde aquí. Edward y yo no habíamos discutido sobre qué decir a la gente sobre nuestra relación—. Era un paciente en la sala de emergencias, es nuevo en la ciudad.

Hablamos de Edward un poco más y cuando nos despedimos y colgamos, lo extrañaba aún más.

Probablemente estaba comiendo con sus padres en este momento, ya que había dicho que se reunirían con su hermano en South County antes de que tuviera que irse para el estadio. Quería llamarlo, pero tampoco quería alejarlo de su familia. En cambio, me preparé y luego me fui a almorzar con algunos de mis amigos de la facultad de medicina.

Afortunadamente, el extrañarlo bajó un poco cuando me llamó alrededor de la una, cuando estaba sentada en nuestra sala de estar trabajando un poco.

Me estoy preparando para ir al estadio —decía, y podía oír voces en el fondo—. Y mis padres se ofrecieron a cuidar a mi sobrino hasta el juego, así que fue un momento perfecto. Quiero mucho a ese chico, pero maldición, él es un malcriado, no creerás lo que le han dejado hacer.

—¿Qué haces en el estadio todo el día? —pregunté—. Estarás allí durante horas.

Bueno tengo mucho que probar, Bella, así que me gusta llegar temprano. Estoy ansioso por aprender y creo que es mejor que sea pronto. Pero, levanto pesas con Alec muchas veces y paso el tiempo mirando los videos. Y si he estado teniendo problemas con algo, ejecuto ejercicios con uno de los entrenadores, después tenemos un equipo de calentamiento y la práctica de bateo y luego es el momento de jugar.

—Ya veo —afirmé—. Suena como un día ocupado.

Así es —acordó Edward—. Pero hay tiempo de inactividad también, sólo que hay muchas cosas que hacer para prepararte, además, no quiero presionarme. Alec se puso un poco loco con las pesas empezando la temporada, y terminó forzando algo y perdiendo dos semanas de juego, no quiero que eso me pase.

—Yo tampoco —dije con una carcajada—. Sin embargo, puedo imaginarme a Alec haciendo eso. Yo te entrenaré en persona, ¿qué te parece?

Edward rio, pero podía oír el deseo en su voz cuando habló en voz baja.

—No puedo esperar a que mis padres se vayan.

.

.

—Buen juego —dije más tarde esa noche, cuando Edward me llamó—. Estoy orgullosa de ti.

Gracias —dijo Edward, y pude oír la emoción en su voz—. Me sentí muy bien y me alegro de que mis padres estuvieran allí para verlo.

—¿Tu hermano y su familia no vinieron al juego? —pregunté.

No, pero ya han estado en algunos de ellos. Mi otro hermano, Garrett, vendrá por lo menos a uno de los partidos contra losPadres la próxima semana, así que también podrá ver alguno.

—Sólo eres tú y tus dos hermanos, ¿verdad? —pregunté metiéndome bajo las sábanas de mi cama—. ¿No hay hermanas?

Hablamos un poco más, hasta que oí un fuerte golpe en la puerta del apartamento. Tyler estaba en casa de Camille, así que gemí y me levanté de la cama.

—Dame un segundo —le dije a Edward, sosteniendo mi teléfono entre mi oreja y mi hombro—. Alguien está en la puerta.

Miré a través de la mirilla, casi dejé caer el teléfono cuando vi la hermosa cara de Edward.

—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté, abriendo la puerta y tirando Edward—. ¿No están tus padres en tu apartamento?

—Creo que estarán bien sin mí —dijo Edward con una carcajada, inclinándose y besándome—. Es tarde, apenas me notaron cuando dije que me iba.

—Tyler está en casa de Camille —dije, caminando de espaldas a mi dormitorio y haciéndole señas para que me siguiera—. Tenemos el lugar para nosotros.

—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Edward, llevándome más cerca de mi habitación y luego tirándome suavemente a mi cama. Me senté y me apoyé sobre los codos y vi cómo él me sonreía, sacudiendo su cabeza levemente—. Eres tan perfecta —dijo con voz ronca, sacando mis shorts por mis piernas.

Luego, enganchó sus pulgares debajo del elástico de mi ropa interior, sacándola también.

—Tu turno —dije, sentándome y alcanzando su cinturón.

—Tú primero —murmuró Edward, sacudiendo la cabeza—. No puedo tener suficiente de ti... Me encantan los sonidos que haces y la forma en que te mueves, es lo más sexy que he visto, y me encanta hacerte esto.

—A... A mí también me encanta —dije, mi voz vaciló mientras se arrodillaba ante mí y empujaba mis rodillas, extendiéndolas para abrir las piernas.

Movió su boca lánguidamente, pero exactamente en los lugares correctos, haciéndome gritar y rogar por la liberación en sólo unos minutos. Rodé sobre mi lado con sueño cuando terminó, sonriendo cuando se despojó del resto de su ropa y se metió en la cama, presionándose contra mí.

Comencé a moverme, para volver a rodar sobre mi espalda de nuevo, pero su mano en mi cadera me detuvo.

—Quédate así —dijo en voz baja, pasando su brazo alrededor de mi cintura mientras él empujaba adentro.

Gemí en voz alta, echando la cabeza hacia un lado. Sus labios estaban allí en un instante, besando y chupando mientras movía sus caderas. Era lento y dulce, y quince minutos después, cuando ambos estábamos saciados y sudábamos, me volví para encararlo.

—Te extrañé —le dije, metiendo la cabeza bajo su barbilla—. Gracias por venir.

—Yo también te extrañé —dijo, abrazándome fuertemente—. Es una locura, ¿no?, nos vimos ayer.

—Pero yo quiero pasar tanto tiempo contigo como sea posible —confesé—. Te marchas a la costa oeste en un par de días, y no te veré por casi dos semanas.

Edward asintió.

—Lo sé, estoy emocionado, porque algunos amigos y familiares de mi casa podrán verme jugar, y puedo encontrarme con ellos... pero será duro, el no poder verte.

—Faltan menos de dos meses para la temporada regular —dije y cerré los ojos—. No quiero que ustedes pierdan, obviamente, pero...

—Lo sé —dijo Edward otra vez, riendo ligeramente—. Lástima que tu loca agenda no tenga fin a la vista.

—Golpea tu cabeza un par de veces más, de esa manera podríamos vernos todo el tiempo —dije en broma, haciendo reír a Edward—. Lo resolveremos, ¿verdad?

Edward besó la parte superior de mi cabeza, sosteniéndome fuerte.

—Lo haremos.


¡Hola!

Parece que vamos a tener que esperar un capítulo más por el encuentro con los padres. ¡Pero en este vimos más avances! ¿Qué les pareció que Edward le diera la llave de su departamento a Bella?

Gracias por sus comentarios a: AleCullenn, rjnavajas, Klara Anastacia Cullen, debynoe, patymdn, Pam Malfoy Black, Cary, alejandra1987, Noelia, Pili, krisr0405, soledadcullen, Nina Duciel, saraipineda44, Yoliki, Lady Grigori, tulgarita, Tata XOXO, rosy canul, bbluelilas, kaja0507, aliceforever85, Jade HSos, Masilobe, Adriana Molina y freedom2604.

¡Hasta el próximo capítulo!