Hola, aquí os dejo este capitulo. Espero que lo disfrutéis y me sigáis leyendo.


Y aquí estoy, en casa de los Berry, donde dos pares de ojos me miran esperando a que haga algo y no sé qué hacer. Inconscientemente estrujo la mano que Rachel me ha dado, con un poco más de fuerza de la necesaria.

Creo que Rachel olvido mencionar que sus padres ambos eran hombres o quizá si lo dijo y soy yo quien lo ha olvidado.

—Buenas… noches — sin poder evitarlo balbucee las palabras, provocando que los padres de Rachel rieran —. Es un placer poder conoceros.

—Creo que el placer y sorpresa es nuestra — dice uno de ellos poniéndose en pie —. Ya que Rachel olvido comentarnos que…

—Vale, vale — intervine Rachel — podéis dejar el interrogatorio para después, quiero dormir y Brody también lo necesita.

Ambos padres ríen ante lo dicho y yo solo puedo esbozar una pequeña sonrisa.

—Pondré esto en agua — dice soltando mi mano y cogiendo el ramo de rosas —. Vuelvo en un momento.

Rachel desaparece tras una puerta, dejándome a solas con sus padres y eso no es bueno.

—Nuestra pequeña estrella no ha sido muy amable — dijo uno de ellos mientras se quita los anteojos y deja el libro sobre la mesilla de centro —. Mi nombre es Leroy Berry.

El hombre de cabello castaño sonrió por un momento mientras me tendía su mano, por lo que le respondí.

—Y yo soy Hiram Berry — saludó el otro tipo, algo más alto que el primero. Al igual que antes a él también le estruje la mano de manera cordial.

—Realmente es un placer conocerles, Rachel suele hablar mucho de ustedes — dije sonriendo.

—Y como ya ha dicho Hiram antes… aunque mi hija no le dejo terminar — ambos rieron al recordar —. Ella no menciono tu existencia, hasta ahora.

—Sí, me lo supongo — dije avergonzado —. Soy estudiante de tercero, en NYADA. Conocí a su hija… — no pude terminar de hablar ya que justo en ese momento.

—Bueno, hora de dormir — apareció Rachel sonriendo —. Buenas noches — se acercó a sus padres y les beso en la mejilla a ambos —, vamos — dijo cogiéndome de la mano para halarme hacia las escaleras.

—Buenas noches — dijeron sus padres al unísono — cuidado con lo que hacéis.

—Buenas noches, señores — dije apresurado mientras subía los escalones, ya que mi novia tiraba de mí.

Nos detuvimos un momento frente a la puerta donde un letrero decía: "Rachel, súper estrella".

—Dejadme adivinar — dije sonriendo —, esta es vuestra habitación — ella soltó una risa ante mi observación.

—Sí, y es hora de dormir — dijo bostezando —. Estoy muy cansada.

—En ese caso, dormiré en el sofá — dije besando su frente.

—No. Tu dormirás aquí, conmigo — abrió la puerta dejándome entrar.

—Pero vuestros padres se molestaran — trate de hacerla entrar en razón.

—Brody, no quiero discutir ahora — dijo caminando de un lado a otro de la habitación en dirección a una puerta, de la cual saco lo que parecía ser un pijama.

—Vale, me quedare aquí — dije señalando la alfombra —. Solo déjame una manta y una almohada, por favor.

—No, mi cama es cómoda y lo suficientemente amplia para ambos — dijo abriendo otra puerta y perdiéndose en el interior.

Camine de un lado a otro ligeramente nervioso. Dormir con Rachel estaba en mis planes, pero no ahora y sobre todo, no en casa de sus padres.

—Princesa — digo por lo bajo acercándome a la puerta.

—¿Qué pasa? — preguntó sonriendo mientras salía y se acercaba a donde seguía estático.

—No he traído ropa — comencé a decir mientras me abraza, pasando sus manos detrás de mi cuello y enlazándolas allí —. Para dormir debo… — estaba nervioso —, ya sabes…

—No, no lo sé — dijo besando mi cuello, por lo que un estremecimiento me recorrió todo el cuerpo, pero cuando comprendió lo que le quería decir dejo de hacerlo para mirarme fijamente.

—Sí, debo dormir solo en gayumbos — dije avergonzado y sin mirarle.

—Y eso, ¿te incomoda? — preguntó coquetamente.

—En realidad no, pero no quiero incomodaros — dije besándola castamente.

—No lo harás, anda — dijo caminando hacia la cama —. Puedes cambiarte en el cuarto de baño y prometo no mirar cuando camines de allí hasta aquí — su sonrisa en su rostro me hizo confiar.

Suspiré mientras ella se recostaba en la cama y se cubría con la sabana, entre al cuarto de baño para ponerme cómodo.

Rachel lucía un pijama, algo infantil para su edad, sin embargo le hacía verse jodidamente adorable. Ese y varios pensamientos me rondaron la mente mientras humedecía mi rostro con agua fría.

Después de cinco minutos, volví con mi traje en el brazo y solo mis gayumbos puestos, dejé mi ropa sobre la silla que se encontraba allí. Con cuidado me recosté a su lado y coloque mi reloj en su mesita de noche, mantenía una distancia prudente hasta que ella se giró hacía mí.

—No he visto nada y no he dicho algo sobre dormir abrazados — sonrió y luego lo hizo, se acomodó en mi pecho abrazándome.

Mi cuerpo se estremeció, provocado por las descargas eléctricas que sentía al estar con ella.

—Lo habéis manejado todo a vuestra voluntad — dije besando su frente, haciendo que ella riera por lo bajo —. Buenas noches, mi princesa.

—Buenas noches, mi príncipe — dijo en medio de un bostezo.

Se alzó un poco mirándome a los ojos para luego besarme dulcemente en los labios antes de volver a acomodarse sobre mi pecho.

—Descansa, princesa — le dije mientras le abrazaba contra mi pecho.

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Amanecer de esta manera con Rachel era lo mejor que había en mi vida, hasta ahora.

Sonreí como un idiota mientras le miraba dormir y acariciaba su cabello para que se relajase. Ella lo estaba disfrutando porque una ligera sonrisa se posó en sus labios, o quizá era porque su sueño era placentero.

—Buenos días — dijo con voz pastosa y con los ojos cerrados aun.

—Buen día, bella durmiente — dije y ella dejo escapar una pequeña risa ante mi comentario.

—¿Qué hora es? — pregunta sin abrir los ojos, por lo que busco mi reloj a tientas y consulte la hora.

—10:45 am — dije y ella se sentó de golpe en la cama.

—¡Dios! — Dijo avergonzada — He dormido mucho — de pronto me miro ruborizada.

—Es maravilloso despertar así — le digo sonriendo —. Vuestros padres me mataran cuando nos vean así.

Ella rio por un momento antes de ponerse en pie y caminar hacia el baño.

—Ya vuelvo, después tú podrás ducharte — dijo sonriéndome y yo solo asiento.

Volví a recostarme en la cama mientras escuchaba el sonido del agua cayendo, una serie de sensaciones e imágenes llegaron a mí, provocando que cierta parte de mi cuerpo comenzara a despertar.

La ducha de Rachel tardo 20 minutos, largos y tortuosos, así son para un hombre cuando tiene una erección y no tiene como calmarla.

Pero he sabido controlarme; cuando ella sale de la ducha, ya tengo mi ropa en la mano por lo que entro y cierro la puerta.

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Después de la ducha, me ofrezco a preparar el almuerzo. Rachel parece dudarlo un poco para luego dejar escapar una risa.

—Claro, aunque solo es para nosotros dos — dice mientras me indica donde esta cada cosa en esta cocina.

—Pero… ¿Y vuestros padres? — Le pregunto mientras comienzo a lavar los vegetales.

—Salieron — dice como si nada —, lo hacen cada domingo y no vuelven hasta tarde.

—Claro — digo no muy convencido —, pude ducharme con vos —digo por lo bajo mientras comienzo a preparar el almuerzo.

—¿Habéis dicho algo? — pregunta divertida, mordiéndose el labio.

Una parte de mi quiere besarle descontroladamente, pero otra sabe que sus padres podrían llegar en cualquier momento y vernos de esa manera no sería apropiado.

—Entonces… — me miró mientras cogía una manzana roja y la mordía — ¿Me dirás como supisteis que estaba aquí?


He aquí este capitulo, espero haya convencido. De otro modo, podéis decidme que esperáis que suceda ahora. Quejas, sugerencias y demás son bien recibidas. Gracias por leer, besos y abrazos. Nos leemos.