Disclaimer: Por medio del presente escrito, dejo constancia de que no poseo derecho alguno sobre el libro Harry Potter, incluyendo productos derivados del mismo (Películas, merchandising, música, etc.). Renuncio por medio de este escrito a cualquier intento de adueñarme de dicho libro o argumento, sin alterar ninguno de los mismos para mi propio beneficio, obedeciendo derechos de autor pertenecientes a J.K Rowling.


Entre las costillas

Capitulo 6

Amapola Roja

Lobo del bosque ─ La lechuza más vieja me dijo que le dijo el unicornio, el cual sabia por lo que le dijo la araña, quien sabia pues se lo contó el perro del cuidador, que hay gorrión estaba buscando información sobre un hombre que esta enamorado de una leona.

Ardilla del árbol ─ Claro, y yo soy Lord Voldemort. Solo un necio hace caso a los rumores.

La luz del día iluminaba con furia el suelo, un Febo burlón entre las nubes que reía ante el intento de los mortales de cubrirse.
El Gran Comedor era una olla de palabras y gentío. Las lechuzas aun estaban entrando y saliendo de las ventanas, los alumnos hablaban entre ellos sobre las clases o el nuevo chisme estúpido.

Palabras sin sentido otra vez.

"Asquerosamente aburridos…"

Hermione buscaba con sus ojos a alguien en particular. La mesa de Gryffindor era un bullicio de gente, de chistes, de algarabía. Umbridge estaba allí, en la mesa de profesores, derramando color rosa e intoxicando los ojos de la gente.

"Asquerosamente aburrida gente y asquerosa sapo rosa…me tiene harta, y ese maldito misterio también"

Una pequeña mancha marrón entro por los ventanales, y paso volando entre las mesas, arrancando gritos de sorpresa.

─ Miren, un gorrión.

─ ¿No es hermoso?

Darwin se detuvo delante de la mesa de los profesores, aleteando con fuerza. Miraba alrededor, buscando algo, mientras que con su pico sostenía algo.
Severus reconoció enseguida al pájaro, y lanzo un gruñido furioso mientras Minerva y la profesora Sinistra lo observaban.

─ Ah, el pájaro de la señorita Granger. Tiene algo en el pico, ¿no te parece, Minerva?

Darwin se poso sobre la mesa de profesores, frente a Snape, mirándolo desafiante. Siempre que Darwin y Snape se encontraban, sea en el Gran Comedor o en las clases, había una especie de competencia no pronunciada por Hermione.
Snape intentando demostrar sentimientos que se negaba a si mismo, pero al mismo tiempo ocultándolos. Y Darwin picoteando furioso al mago cuando este intentaba sacarle puntos a la "señorita Granger".

Podría haber matado al gorrión tranquilamente, había matado niños en sus buenas épocas de mortífago.

"Pero si lo hiciese…Hermione me odiaría para siempre. Ya debe odiarme, creo que a esta altura ni mi madre me quedría cerca, pero si matara a ese pajarraco me odiaría tanto que toda esperanza se moriría…por mas que no tenga ninguna"

Darwin miraba furioso a Snape, pero había venido especialmente para algo, y no iba a olvidarlo.

En su pico, roja y despampanante, como sangre, se encontraba una amapola carmesí furiosa.
El pájaro dejo la flor sobre el plato de Severus, y se fue volando por la ventana más cercana, esquivando a una lechuza enorme que se estrello contra Dumbledore en un intento para evitar el bólido marrón que era el gorrión al volar.

Mientras Dumbledore era ayudado a levantarse por Flitwick, Severus observaba en silencio la amapola. Y no era el único.
Una leona en la mesa de Gryffindor miraba también la flor, con un pánico indescriptible.

"Las amapolas de mi habitación…ay no, ay no… ¿Qué hiciste Darwin?"

Darwin, quien estaba posado en una rama viendo a través de la ventana del Gran Comedor, movió sus alas suavemente.

Le había costado horrores robar la amapola roja de la habitación de Hermione, mas aun porque Crookshanks no quiso ayudarle. Dijo que "era muy arriesgado darle a ese nariz ganchuda una flor de su ama".

Pero Darwin esperaba que con ese mensaje, hubiera iluminado la mente de Hermione, y le hubiera demostrado quien era el que le regalase el libro.
No por que quisiera arruinar a Snape, sino porque desde hacia días que su "dueña" (¿Puede llamarse dueño a alguien que nos deja en libertad?) no era la misma.

Cuando se conocieron, hace mucho tiempo, Darwin veía a una joven introvertida, que estudiaba todo el tiempo y se dedicaba a intentar demostrar su potencial. Una niña que quería deslumbrar, una cachorro de león que quería ser una leona. Pero a pesar de ser tan grande en pensamiento, era aun una niña, y la veía reír, decir estupideces junto a Ron y a Harry, disfrutar los partidos de Quidditch que el gorrión tanto odiaba, y demás.

Se había acostumbrado a esa niña.

Pero desde que apareciera ese "endemoniado libro", como lo llamaba el gato patizambo, Hermione había cambiado.

Devanaba sus sesos pensando, razonando, buscando a ese alguien que le diera ese regalo, como si se tratase de encontrar un órgano. Día a día, leía los textos del libro tranquilamente, pero luego…se detenía durante horas analizando la letra verde de la dedicatoria.

¿Cómo fue que Darwin se dio cuenta que había sido Snape?, se preguntara el lector.

Le voy a revelar un secreto, de escritora a lector… los animales saben bastante más que nosotros del universo. Y hablan entre ellos perpetuamente aunque a nuestros oídos no lo hagan.
Y Darwin era, a final de cuentas, un animal. Pequeño, si…frágil e insulso, común y corriente, ligero y sutil, si…pero animal al fin de cuentas.

Todo sucedió el mismo día que Hermione le mostrara el libro.

Siendo pájaro como es, Darwin se posaba en las ramas o buscaba en el suelo alimento, y un día, observando a unos niños haciendo y revisando los deberes que les hubieran devuelto corregidos, descubrió la letra del autor del mensaje en el libro.
Las palabras de uno de los niños (Un Hufflepuff de segundo año morocho y bastante parlanchín) fueron el disparador de su búsqueda: Snape.

Empezó el pájaro a preguntar a cada uno de los animales del bosque prohibido. Hasta pregunto a Aragog, y casi termina devorado por las arañas.

Según le dijeron, Snape era uno de los profesores, un hombre amargo y vil, que solía pasear por los bosques en busca de ingredientes o caminar cerca del lago cuando nadie lo veía. Una lechuza del colegio, anciana y alcahueta, le dijo que el nombre de Snape era Severus, y lo sabia porque Fawkes se lo dijo a una amiga, que le contó a otra, que luego le contó a otra lechuza.

Así, pues, el pájaro Darwin, un simple gorrión, sabía el secreto del profesor de pociones. Severus Snape estaba enamorado.

Según le dijo la lechuza del colegio, una tal Olgabia, la lechuza del profesor Snape estaba furiosa luego de un arduo viaje, diciendo que tuvo que viajar desde Argentina con un libraco inmundo, y le dijo a todas las lechuzas (animalejos chismosos – pensó Darwin) que el regalo era para la niña Hermione Granger, de Gryffindor, y que su amo se había enamorado porque se parecía mucho a una tal Lily.

Según la lechuza de Snape, el pobre hombre no dejaba de mirar una foto y decir "Lily…" como un idiota, y desde hacia días hacia pociones para olvidar o curar pociones de amor, pero ninguna daba resultado.

Luego de toda esta información incompleta, Darwin logro entrar en el despacho del director, y hablar con el mismo Fawkes.

El fénix le dijo que Lily era una joven de la cual estaba enamorado Severus, pero un día sucedió algo terrible y la relación de amistad que tenían desde la infancia se termino. Más precisamente, le dio el nombre de Lily Evans, quien luego se caso con James Potter, quienes luego tuvieron como hijo a Harry James Potter, actual Gryffindor. Y todo esto lo sabia nada mas ni nada menos "Que del gran Albus Dumbledore, el mago del siglo".

Buscando dentro del castillo, encontró una polilla que a cambio de no ser devorada, le dijo que una vez devoro un libro que mencionaba a Lily Evans, y había en la torre de Gryffindor un álbum con una foto o mas de ella.

Así que el pájaro entro a la torre de Gryffindor en un descuido de unos alumnos de primero, y luego entro a la habitación de los chicos de quinto curso cuando Harry subió a dejar unos objetos a la habitación apuradamente. Dejo el baúl abierto, y con la ayuda de Crookshanks (quien aceptaba ayudar nada más por curiosidad y ayudar a Hermione) lograron encontrar el álbum de fotografías que le diera Hagrid, y al ver la foto de Lily junto a James, tanto Darwin como Crookshanks admitieron que eran muy iguales Hermione con esa mujer.

Por lo tanto, el pobre Darwin, aun teniendo que certificar todo, tuvo que hablar con la terrible lechuza de Severus Snape, Salazar.
Salazar, al igual que su dueño, odiaba los niñatos, y tenia la hermosa costumbre de devorar pájaros pequeños.

Durante una hora tuvo a Darwin con las plumas entre las patas, amenazando con devorarlo, pero cuando Darwin le dijo que sabia que el tenia algo que ver con lo que le pasaba a su "dueña", la lechuza se calmo y acepto ayudar a cambio de que el pobre pájaro le llevara un ratón.

Así hizo Darwin, quien con la ayuda de Crookshanks, atrapo a un ratón y se lo entregaron a la lechuza.

Entonces el ave hablo, y les dijo que Snape había mandado a comprar ese libro en ingles para Hermione, pues se había enamorado desde hacia tres meses de ella. Según la lechuza, hacia tiempo que parecía estar estúpido por alguien, pero dudaba que fuera por la "insufrible sabelotodo", como la llamaba su amo. Un día, Salazar descubrió a su amo mirando un trabajo de la joven, y acariciando el pergamino. Le pareció raro, porque era algo que el jamás haría, pues era una muestra de cariño.

Y les dio la clave principal.

─ Y entonces el pobre hombre viene, y me acaricia las plumas triste, y me dice con voz quebrada "Necesito dejar de pensar en ella. ¿Si te cuento un secreto, no se lo dirás a nadie, Salazar? …Me enamore de una alumna. No tiene sentido, es menor que yo, y no merece a alguien tan amargo, y…bueno, la cosa es que no tiene sentido, pero así sucedió, por el tiempo, por como cambio su cuerpo, su personalidad, su mente…es maravillosa. Deberías verla trabajar como desesperada, tan apegada al libro como si fuera la Biblia…quisiera estar con ella. Me recuerda a Lily…". Y se callo en ese momento porque entro el vejete chupador de caramelos de Dumbledore. ¿Por cierto, para que quieren saber todo esto?

Pero cuando Salazar había terminado de hablar, tanto Darwin como Crookshanks se habían ido del lugar.
Así que, gracias a un gran ajetreo que incluyo lechuzas, arañas, un ratón muerto, una lechuza enojosa y demás, lograron descifrar quien era el autor del regalo.

El tema surgió a la hora de revelarlo a Hermione.

Entonces fue Crookshanks el de la idea. Dejarían una flor cerca de Snape, una amapola roja como le gustan a Hermione, y ella se daría cuenta si es que no seguía pensando en una conspiración para jugarle una broma de Slytherin.

Lamentablemente para los planes de Darwin y Crookshanks, Hermione no pensó que la amapola roja significara que Snape fuera el que envió el libro. Es mas, no tenía el más mínimo sentido que hubiera dejado la flor delante de Snape, como si se tratase de un chiste de mal gusto por parte del pajaro.

"Un amargo inservible y maleducado como el no podría ni escribir algo romántico ni aunque lo amenazaran con un crucio o con Umbridge desnudándose. Es simplemente imposible"

─ Señorita Granger, creo que esta flor es suya.

La voz fría y queda del profesor-murciélago llego a los oídos de toda la mesa Gryffindor. En su mano sostenía, entre dos dedos, la amapola roja, como si se cristal se tratase.

─ Gracias profesor ─ Titubeo Hermione mientras agarraba la amapola con delicadeza. El profesor Snape siguió caminado hacia la mesa de Slytherin.

Hermione estaba llevándose un poco de huevo a la boca, cuando el tenedor se le cayo, haciendo un gran estrépito en la mesa de los leones.

Sus ojos eran de pánico, sorpresa y desengaño.

─ Hermione… ¿Qué pasa? ─ Dijo Harry mirando a su amiga, quien tenia una cara digna de haber visto al mismo Lord Voldemort entrando por la puerta del Gran Salón y sentarse a tomar una taza de té con Dumbledore.

─ Esho Hermione, ¿Qué t pasha? ─ La voz de Ronald, mitigada por su desayuno, llego por el otro lado.

Hermione miraba al profesor de Pociones, quien se encontraba parado dándole la espalda, y teniendo también una cara de pánico digna de un premio.

"Un momento… ¿Cómo sabe que me gustan las amapolas rojas?"

"Ay no… ¡Severus Snape, eres un idiota!"


Nota de Autora

Chismes del castillo + amapola = Random

Bueno, ahora voy a meter en líos a Severus, haciendo que casi se descubra su plan.

Espero que la parte de Darwin "detective" no haya sido difícil de seguir. =) Saludos!

Kali Orionstar