Luego de unos días Devon, Blaine y Cooper salieron del hospital cabizbajos, y tenían razón de estarlo. Luego de la no deseada noticia que les dieron, no tenían ganas ni siquiera de dar una sonrisa de apoyo. Devon no necesitaba eso, y seguramente, si es que le sonreían, no se daría cuenta. Él estaba metido en su propio mundo, pensando en todo lo que no podría hacer, y no dejándose ni un poco de esperanza en el camino. Se sentía derrotado.
Blaine y Cooper, por su cuenta, estaban tratando de hallar una forma de decirles a sus padres sobre la enfermedad de Devon, ya que ellos habían salido de viaje por trabajo, pero por más que trataban, no existía una forma delicada de decirla. No la encontraban. Y además trataban de por lo menos hacer que su hermano vuelva a una vida "normal", obviamente no sería lo mismo, pero su meta era lograr que su hermano se sintiera como antes, que pudiera sonreír, reír, compartir, estudiar, cantar, todo lo que él solía hacer, solo que agregándole este horrible inconveniente.
- Hey, Devon – lo llamó Blaine - ¿qué te parece si vamos al centro comercial? Tal vez podamos ver una película o comer algo.
- No tengo ganas – le respondió secamente.
- ¿Seguro? Aquí en Westerville hay un local que vende las mejores hamburguesas que puedas com…
- Espera un momento – le interrumpió Devon - ¿Acabas de decir Westerville?
- Ah, sí, eso… emm… nuestros papás decidieron que era mejor que estuvieras en este hospital – le dijo Cooper - Ellos ya conocían acá y les gustó todo el lugar, así que se aseguraron con eso.
- Así que ahora estamos en Westerville… - Devon se quedó pensando un momento, hasta que logró sacar una pequeña sonrisa – Creo que ahora me agrada la idea de ir al centro comercial.
Blaine y Cooper se miraron extrañados del repentino cambio de humor de su hermano, pero no iban a discutirle, así que se dirigieron al auto de Cooper, se subieron y el mayor de los tres manejó hasta su destino.
Al llegar los tres caminaron sin ningún rumbo fijo, comieron un helado y se sentaron para conversar.
- ¿Y ahora qué hacemos? – preguntó Blaine.
- Veamos una película como habías recomendado anteriormente – le dijo Cooper.
- ¿Y cuál?
- ¡El Hobbit: La Desolación de Smaug! – exclamó Devon.
- La has visto tres veces, ¿por qué una cuarta? – le preguntó Blaine un poco cansado de ver esa película tantas veces, considerando su duración.
- Nunca está demás escuchar una vez más la voz de Benedict Cumberbatch como Smaug – le respondió avergonzado.
- Como sea, yo voy a comprar las entradas mientras ustedes hacen… lo que quieran hacer – les dijo Cooper – Luego los llamo.
- Bueno – dijeron los dos al mismo tiempo.
- Es espeluznante cuando hacen eso.
- ¿Qué cosa? – preguntaron al mismo tiempo otra vez.
- ¡Eso!
Cooper se fue indignado junto con las risas de los gemelos. Devon observó cómo su hermano se alejaba hasta que finalmente se perdió de vista. Al suceder eso se levantó y caminó rápidamente en dirección contraria, Blaine lo siguió con el ceño fruncido.
Luego de no más de dos minutos de camino, Devon se detuvo delante de una tienda, Blaine, quien andaba justo detrás de él, se paró a mirar de qué se trataba y cuando vio lo que había dentro de la tienda entendió todo.
- ¿A esto se debió tu repentino entusiasmo por venir? – preguntó hartado.
- Por supuesto – le dijo con una sonrisa – Creo que no hay otra cosa que me haga más feliz que ir a una tienda de corbatines.
- Y comprarte 10 a lo mínimo.
- Oye, no seas injusto, esa fue solo una vez, y me dejaste bien en claro que yo era un comprador compulsivo.
- Porque lo eres.
- Si, si claro – le respondió sin darle mayor importancia.
Devon entró a la tienda y Blaine se fue a descansar a unos asientos que habían cerca de ahí. Se mentalizó para estar un buen rato haciendo nada ya que suponía que Devon se quedaría por lo menos media hora eligiendo entre un corbatín y otro. Algunas veces no entendía ese afán por esos pedazos de tela, que además se veían incómodos.
- ¿Cómo puede respirar con esas cosas? – se preguntó a sí mismo en voz alta.
- Una pregunta que todos nos hacemos – respondió alguien delante de él.
Blaine levantó la cabeza y se encontró con la persona que ni en pintura quería ver, y que le quitó toda la paz que logró conseguir.
- ¿Cómo estás, Blaine?
- Vaya pregunta estúpida que me haces – respondió con amargura.
- Son modales – se defendió.
- No creo que seas la mejor persona para hablarme de eso.
- ¿Ah, no?
- No, porque no creo que engañar a alguien sean buenos modales.
- Oh vamos, no me digas que todavía estás resentido por eso, ya deben haber pasado… cuanto, ¿5 meses?
- Seis, y la verdad es que fueron los mejores seis meses de mi vida desde que te dejé de ver, y me gustaría que siguiera así.
- ¿Acaso ya no me quieres ver?
- ¿Tanto tiempo te costó llegar a esa conclusión?
- Siento decirte esto, Blaine, pero en este momento estás en Westerville.
- ¿Qué tiene eso? - preguntó sin entender.
- Tú no estarías acá por gusto, no si la persona que aparentemente odias vive aquí, así que tú debes tener una razón muy importante para que te lleve hasta acá, ¿no es así? Y creo que si es así, posiblemente tengas que estar viniendo a Westerville un poco más seguido.
- Wow, eres todo un Sherlock Holmes – dijo sarcásticamente.
- Me halagas – sonrió.
- No te hagas ilusiones.
- Oh, yo puedo hacer lo que quiera… Blainie – dijo burlonamente.
- No me llames así.
- ¿Por qué no, Blainie? – preguntó con el mismo tono anterior.
- Ya, me harté, aguanté mucho tiempo, pero se me acabó la paciencia – dijo furioso.
Blaine se levantó y se dispuso a pegarle un puñetazo en el rostro, pero Devon llegó de un momento a otro y lo detuvo justo antes de siquiera rozarle la nariz. Blaine trató de librarse del agarre de su hermano, que aunque tenía pocas fuerzas, pudo por lo menos sostenerlo hasta que se calmara. Pudieron pasar un par de minutos hasta que Blaine dio por entendido que no iba a golpear a alguien.
- Ya me puedes soltar, Devon – le dijo Blaine.
- ¿Devon? – preguntó el chico desde atrás.
El gemelo se dio vuelta y miró a la persona que su hermano estaba a punto golpear, y no se sorprendió mucho del impulso de Blaine cuando vio de quién se trataba.
- Hola, Sebastian – le contestó Devon.
- Alguien por lo menos que saluda como corresponde – comentó sonriendo.
- Ya cállate – le dijo Blaine, quien se encontraba detrás de Devon, dejando a su hermano entre medio de los dos.
- Wow, sí que has cambiado – le dijo Sebastian a Devon ignorando completamente a Blaine.
- Sigo igual que siempre.
- Solo que sin tus frenillos, tus lentes, tus…
- Sí, ya entendí – lo interrumpió.
Sebastian se tomó un tiempo en observar lo cambiado que estaba Devon desde la última vez que lo vio, que fueron solamente unos meses, y algo que notó, que era importante, fue que Devon ya no era ese chico alegre que no importando lo que pase, siempre andaba con una sonrisa en su cara. Algo le sucedió.
- Oye, ¿estás bien? – le preguntó Sebastian al notar el estado de Devon.
- Sí, ¿por qué? – preguntó.
- Emm, por nada, es solo que te ves un poco decaído. Tienes ojeras, estás pálido, y... lo siento, mejor me callo. Si hablo así debe ser por mi papá - dijo nervioso.
- No, está bien, es solo que había estado en el hospital - le dijo Devon.
- ¿Sí?, ¿te pasó algo? - preguntó preocupado.
Tanto Devon como Blaine se sintieron confundidos por cómo estaba actuando Sebastian, esto no era normal en él. Siempre daba comentarios sarcásticos, se burlaba de las personas, no le interesaba nadie más que en sí mismo, y ahora... ahora era todo lo contrario.
Además Devon se puso un poco incómodo con la pregunta, no creía que era bueno decirle lo que en verdad le pasaba porque recién lo estaba viendo ahora, luego de tanto tiempo, y había que agregarle el tema de Blaine.
- Eso no te incumbe - le dijo Blaine.
- Okey, lo siento.
Sebastian sintió que posiblemente era mejor irse ya que se podía notar solo por la cara de Blaine que en cualquier momento le iba a golpear. Así que se despidió de Devon, trató por lo menos con Blaine, y se fue.
Blaine estaba sentado en el sillón de su casa haciendo... nada. Podría estar en su computador, escuchar música, ver alguna película, salir a un lugar en específico o simplemente salir a caminar sin rumbo fijo, Blaine podría estar haciendo miles de cosas, pero en vez de eso está sentado, mirando al techo. La verdad es que todas esas cosas les gustaba hacerlo con Devon, pero él estaba encerrado en su pieza. Claro, podría llamar a Finn o a Puck, tal vez a Sam o a Mike, pero no tenía ganas de hacerlo. Estaba aburrido y no quería hacer nada para dejar de estarlo.
De repente alguien tocó el timbre, nadie estaba esperando a nadie, así que Blaine se extrañó de eso. Se levantó y fue a abrir la puerta, encontrándose con Kurt.
- Hola, Blaine - dijo con una sonrisa.
- Hola... Kurt - dijo perplejo - ¿Qué... qué haces aquí?
- Vine a visitarlos, a ti y a tu hermano. Oh, ¿acaso no puedo? - preguntó con miedo de que lo que hizo estuvo mal.
- ¿Qué? No, por supuesto que puedes. Ven, pasa - lo invitó.
- Gracias.
Kurt entró y Blaine le indicó el sofá para que se sentara. Cuando los dos estuvieron cómodos un silencio se apoderó del lugar, un silencio un poco incómodo.
- ¿Y Devon? - preguntó Kurt.
- Está encerrado en su pieza, no quiere salir - contestó un poco apenado.
- Blaine - le llamó para captar toda su atención - Rachel ya me dijo lo de Devon.
- Con razón tienes los ojos un poco rojos - le dijo con una sonrisa.
- Bueno, tampoco soy un insensible.
Blaine suspiró cansado, toda esta situación era demasiado para él. No podía siquiera pensar cómo estaría su hermano.
- ¿Cómo has estado? - le preguntó Kurt.
- Bien, supongo, Devon ha estado un po...
- No, te pregunto por ti, te ves muy cansado.
- Y lo estoy, últimamente no he dormido bien, no desde que Devon se desmayó, y eso fue como hace una semana atrás. Te digo que el hospital no es muy cómodo para dormir - se quejó - Incluso me hicieron exámenes para saber si yo también tenía cáncer, afortunadamente no tengo. Como quisiera no ir de nuevo a un hospital, pero lamentablemente tengo que hacerlo, me ofrecí para acompañar a Devon a quimioterapia y a todas las cosas que tenga que hacer para que ya no tenga más cáncer.
- Eres un buen hermano - le dijo Kurt.
- Ni tanto, he tratado muy mal a Devon, sobre todo esa vez que se desmayó. Todavía me siento mal por eso - confesó.
- Por supuesto que lo haces. Eres su hermano, ¡su hermano gemelo! Su lazo es muy fuerte, así que cualquier cosa que le pase a uno de los dos, eso afecta al otro también. Y no sabes lo admirado que estoy por ti al saber que siempre estarás con tu hermano en todo.
- Bueno, eso es... es... es lo mínimo que puedo hacer, ¿no es así? - dijo casi al punto de sonrojarse, pero escondió su cabeza para que Kurt no viera.
- Creo que eso es mucho más que el mínimo.
Luego de un par de días, cuando ya la mayoría de los conocidos de Devon sabían que él tenía leucemia, Rachel se acercó a él y lo invitó al club Glee para que pudiera cantar una canción. Devon no estaba muy de acuerdo, pero ella insistió ya que le decía que cantar es una de las mejores formas para desahogarse, y lo decía por experiencia propia. Devon, no muy seguro todavía, aceptó.
- Yo no canto muy bien, Rachel – le decía en el camino a la sala de coro mientras ella, casi arrastrándolo, le decía que se equivocaba.
- Te he escuchado cantar, y yo digo que cantas bien. Ten presente que soy yo la que te digo esto.
- Lo dices solo porque soy tu amigo, si fuera un desconocido ni en un millón de años me llevarías a la sala de coro – le seguía insistiendo, tratando de persuadir a su amiga para que no lo hiciera cantar.
- Estás muy equivocado.
- Pero Rachel…
Y ya era muy tarde para seguir insistiendo, habían llegado a la sala y todos lo quedaron mirando. Seguramente Rachel ya les había comentado sobre su situación, o tal vez Santana, ya que milagrosamente también estaba en el club Glee. Podía reconocer a varios en la sala, además de la mejor amiga de su hermano, también estaban Kurt, Sam, Mike, Finn, Puck y Brittany.
- Mr. Schue, ¿me deja hablar un momento?
- Claro, Rachel – le respondió con una sonrisa.
Mr. Schue se fue a sentar y Rachel se posicionó al centro de la sala, arrastrando a Devon con ella. El gemelo no se podía sentir más observado en su vida, de algún modo se sentía intimidado.
- Bueno chicos, como verán aquí está Devon, algunos de ustedes ya lo conocen – comenzó – Ayer les comenté que él quiso venir acá voluntariamente a cantarnos algo…
- ¿Qué? – la interrumpí.
- Así que les pido que tomen silencio y escuchen atentamente – prosiguió no tomando en cuenta la interrupción de su amigo.
- Pero Rachel – le susurró – no sé qué cantar.
- Ahí te las arreglas tú – le dijo animosa – Toca algo de, no sé, Kary Perry, Lady Gaga, Jonas Brothers, algo así.
Le dio un beso en la mejilla y se fue a sentar con una adorable sonrisa. Obviamente no tenía ni idea del aprieto en que metió a Devon, o tal vez sí lo sabía.
Devon miró hacia atrás y vio un piano, se dirigió hacia allí y se sentó. Vio cada una de las teclas y pudo entrar por un momento en confianza. Se tomó un tiempo para pensar qué canción tocar y una en especial se le vino a la mente.
Empezó a tocar un par de acordes en el piano, sintiendo como sus manos temblaban sobre las teclas. Cuando llegó el momento de cantar se tomó un tiempo, si iba a hacer esto lo tenía que hacer a un ritmo en el que se sintiera cómodo.
Got the news today (Tengo las noticias hoy día)
doctor said I had to stay (el doctor dice que debo quedarme)
a little bit longer and I'll be fine (un poco más y estaré bien)
Escuchó cómo alguien hizo un ahogado gemido, seguramente era Rachel, siempre se emocionaba con cualquier canción, película o frase. Y esta canción, independiente de que Devon la cantara, era muy emotiva.
When I thought it'd all been done (Cuando pensé que se había hecho todo)
when I thought it'd all been said (cuando pensé que todo se había dicho)
a little bit longer and I'll be fine (un poco más y estaré bien)
But you don't know what you got till it's gone (Pero tú no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes)
and you don't know what it's like to feel so low (y no sabes lo que es sentirse tan decaído)
and every time you smile, you laugh, you glow (y cada vez que sonríes, ríes, brillas)
You don't even know, no, no (Tú ni siquiera lo sabes, no, no)
You don't even know (Tú ni siquiera lo sabes)
Se detuvo otro momento, tomo un poco de aire ya que sentía como comenzaban a picarle los ojos, sabía que si seguía cantando probablemente derramaría un par de lágrimas, y por un momento tuvo la idea de salir de esa sala, pero tal como le había dicho Rachel, cantar servía para desahogarse un poco, y necesitaba eso.
All this time goes by (Todo este tiempo pasa)
still no reason why (todavía sin razón del por qué)
a little bit longer and I'll be fine (un poco más y estaré bien)
Waiting on a cure (Esperando por una cura)
but none of them are sure (pero ninguna de ellas es segura)
A little bit longer and I'll be fine (Un poco más y estaré bien)
But you don't know what you got till it's gone (Pero tú no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes)
and you don't know what it's like to feel so low (y no sabes lo que es sentirse tan decaído)
and every time you smile, you laugh, you glow (y cada vez que sonríes, ríes, brillas)
You don't even know, no, no (Tú ni siquiera lo sabes, no, no)
You don't even know, no, no (Tú ni siquiera lo sabes, no, no)
You don't even know, no, no (Tú ni siquiera lo sabes, no, no)
Y ocurrió, lágrima tras lágrima comenzó a salir por sus ojos. Era increíble cómo una canción podía hacerte sentir tan identificado. Jamás pensó que algún día llegaría a cantar esta canción, antes se sentía muy bien como para lograr pensar que este momento ocurriría, pero tal como decía la letra, uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
But you don't know what you got till it's gone (Pero tú no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes)
and you don't know what it's like to feel so low (y no sabes lo que es sentirse tan decaído)
and every time you smile, you laugh, you glow (y cada vez que sonríes, ríes, brillas)
You don't even know (Tú ni siquiera lo sabes)
You don't even know (Tú ni siquiera lo sabes)
Por un momento se le vino a la mente esa horrible pesadilla, y tuvo miedo, ya había soñado varias veces con eso, pero sabía que tenía que ser fuerte, sabía que tenía que vencer esto. Era solo un obstáculo… solo un obstáculo.
So I'll wait till kingdom come (Así que voy a esperar hasta que el reino llegue)
all the highs and lows are gone (todos los altos y bajos se han ido)
A little bit longer and I'll be fine (Un poco más y estaré bien)
Se quedó mirando fijamente a cada uno de los últimos tres acordes de la canción, y sintió como las palabras finales le fueron reconfortando.
I'll be...fine (Estaré… bien)
Desvió su mirada del piano y la posicionó en cada uno de los que se encontraban en la sala. Todos estaban llorando. Incluso Puck.
Se levantó del asiento y se dispuso a irse, pero alguien lo detuvo. Se dio media vuelta y vio cómo Kurt le sujetaba el brazo, tenía los ojos llenos de lágrimas y eso de alguna forma le hacía ver sus ojos más claros.
- No te vayas – le suplicó el castaño.
- Kurt, yo…
- Podrías unirte a nosotros – le dijo – Nosotros te apoyaríamos en todo, te sentirías a gusto aquí. Además de que cantas hermoso.
Devon trató de sonreír, pero le costaba, no estaba en el mejor estadp como para hacerlo, pero eso no significaba que las palabras de Kurt no hubieran dado un efecto en él, de hecho, estaba seguro que si no hubiera llorado, el sonrojo en sus mejillas se hubiera notado.
Rachel se acercó a él y apoyo en todo lo que dijo Kurt, Devon vio a los demás, y aunque ya no lloraban, se notaba que en un momento si lo hicieron, y se sintió mal. No quería que ellos estuvieran así por su culpa. Sabía que había mucha gente que moría por leucemia, pero también sabía que el porcentaje de los que no, iba subiendo. ¿Y si él no tenía la suerte de estar en ese porcentaje? No soportaría saber que todos ellos llorarían por él, lo había visto en su sueño y no quería que eso fuera real. Pero luego vio a Kurt y Rachel, ellos de verdad querían que se uniera al club Glee, posiblemente pensaban que si él estaba rodeado de gente se podría sentir mejor, pero era todo lo contrario. Tal vez a algunas personas les funcionaba eso, pero a Devon no. Así que tomó la decisión que para él era la correcta.
- Y… ¿qué dices, Devon? – preguntó Rachel.
- Lo siento.
Y de verdad lo sentía, pero necesitaba pasar más momentos a solas. Dio media vuelta y se fue de la sala.
Sebastian sabía que algo le había pasado a Devon, no era tonto como para no notarlo. Por lo poco o tal vez harto que lo conocía, estaba seguro que si él se encontraba en ese estado no era por cualquier cosa. Así que fue al hospital donde trabajaba su padre para ver si ahí había registros de la estadía del gemelo, si es que supuestamente había estado allí.
Entró al hospital y se dirigió a la recepción, en donde una mujer que no conocía lo atendió. Él conocía a casi todos los que trabajan en el hospital, así que se sorprendió un poco al notar que había otra persona que la usual en ese puesto.
- Hola, ¿le puedo hacer una consulta? – preguntó amablemente Sebastian.
- Por supuesto.
- Vengo aquí a ver a un amigo, Devon Anderson, ¿me puede decir en qué piso está?
- Mmm… haber, espere – le dijo.
- Claro.
No pasó más de un minuto para que la recepcionista le diga que a Devon ya le habían dado de alta. Sebastian le volvió a preguntar en qué piso había estado y ella le respondió que en el segundo. El castaño le agradeció y se dirigió al ascensor, seguido por la mirada curiosa de la mujer.
"Entonces Devon no mintió, ahora solo queda saber por qué estuvo aquí" pensó Sebastian.
Se bajó del ascensor en el segundo piso y caminó hasta encontrarse con una enfermera.
- Mary – la llamó.
- ¡Sebastian, tanto tiempo! Vaya que has crecido – le dijo la enfermera.
- Sigo igual – dijo modestamente.
- Como digas. Entonces, mi pequeño, ¿qué haces aquí? ¿Visitas a tu padre? – le preguntó.
- No, vengo aquí para saber de un paciente.
- Con que un paciente… solo porque eres tú te dejaré saber, pero que sea la última vez.
- Esta debe ser tercera vez que me dices eso – se rió.
- Segunda.
Y en un pequeño momento Sebastian pensó en esa primera vez, en que gracias a eso vivió los mejores y peores momentos de su vida. Un recuerdo melancólico se apoderó de él y su sonrisa decayó un poco.
- Okey, ¿cuál es el nombre?
- Devon Anderson – contestó.
- Devon Anderson – repitió pensativa – Devon… ¡ay, pero si yo me acuerdo de ese chico! Era un amor, tan tierno y simpático, me tocó verlo unas veces. Hace unos días atrás lo dieron de alta.
- Lo que quiero saber es por qué estuvo aquí.
- Se había desmayado y se golpeó la cabeza con un mueble, estuvo unos días hasta que la herida en su cabeza se sanó, pero…
- ¿Pero? – preguntó.
- Sebastian, ¿por qué quieres saber de él? – preguntó seriamente.
- Es un… amigo – dijo lentamente.
- Seb, ya sabes lo que pasó la última vez…
- ¿Con Adam? – la mujer asintió – Sí, lo sé… espera, ¿qué tiene él que ver con Devon? – preguntó extrañado.
- Querido, Devon tiene cáncer.
Fue como si le hubieran pegado justo en el mismísimo corazón. Era un golpe duro para Sebastian, sobre todo luego de todo lo que sufrió con Adam.
- Que… ¿Qué tipo de cáncer? – preguntó casi inaudiblemente.
- Leucemia.
Sebastian se quedó callado y se fue del hospital. Tenía harto por procesar este día.
Aquí está el séptimo capítulo del fic, espero que les guste.
Sé que hay preguntas por responder, pero eso se verá en los próximos capítulos.
Gracias por los reviews, y no teman en dejar alguno, los recibo con mucho amor :)
Con mucho cariño
Anita
