Ohaio! Bueno aquí trasigo la conti de esta historia jejejje... espero que os siga gustando y dejeis muchos reviews... jajaja pido demasiado? bueno nos vemos en el siguiente kiss Desam Sayooo
Elda de la Torre, Gracias por tus palabras, espero que este capi también te guste y gracias por seguirme siempre kiss cuidate...Taru Uraranich, aún queda de esos Anbu aún muhahahahha jejej gracias por tus palabras beitos...Rachel Mary, una vez más, gracias por seguirme, jejej nop no es pequeño jejeje tiene veinticuatro años jejejje casi vienticinco.. más bien...yo también odio a los Anbu jejeje y si... Tomoe es Bella y además tiene un corazón enorme...Nos vemos cuidate Kisss...Salex...Hermanitaaaa!...ejem... Sasuke no es un pelin cabroncete es un gran hijo de su pu...jajajajjajajajy dale con insultar a Sasuke... que no entiendes que si lo insultas a él, me insultas a mi? Muahhahaha vaya desvarios que nos pegamos, hermanita...sip Taro es un amor.. y más que va a serlo...muhahahha...Ya verás en konoha ya... se va a armar la marimorena, no sé si compartir a Taro jejej ya que es creación propia muahahha y bueno creo que solo lo presto para la historia jejjeje...y Gaara jejej él es un amor, ya lo dice su Kanji jijiiji, nos leemos en el escritorio de al lado..kiss y gracias por seguir apoyandome hermanita...No te quejarás no.. eres a la que más palabras locas le dedico eh! cerezo 21, ups... yo.. te cuento un pequeño secreto.. ejem.. entre tú y yo... yo lloro cuando lo escribo jejejej va en serio... así que si lloras, significa que sientes lo mismo que yo cuando lo escribo.. gracias por tus palabras cuidate kiss...Queen Scarlett, sip jajaja no estaba muerto...solo está desmemoriado..jijij.. gracias por tus palabras y bienvenida kissss cuidate Sayooooo
Lo siento si tengo faltas de ortografía, soy humana y las cometo... aun que intento correguirlas y mejorar mi escritura.
Disclaimer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.
Summary: Sasuke Uchiha está entre la espada y la pared. Va ser padre sin desearlo, pero el destino es cruel...¿Que hará Sakura y el resto del equipo 7 cuando tengan ese bebé en sus manos? *Sakura.- Susurró Sasuke ante la muerte.-Cuidalo.
6 Madre, Gaara y Kakashi.
Gaara observaba detenidamente al Anbu que estaba frente a él. Cerró los ojos y recordó las palabras de la Godaime de Konoha aquel día del ataque por parte del Uchiha. "Sasuke Uchiha a muerto a manos de Tobi, aún no sabemos si es Madara Uchiha o no, pero Sasuke nos ha dejado a su hijo Itachi"
El pelirojo había acudido en innumerables veces a la villa por temas de reuniones y a visitar a su antiguo amigo Naruto. Cada vez que había pisado la villa de Konoha, se había encontrado con aquel niño pelirojo de ojos negros.
-¿Realmente eres tú, Sasuke Uchiha?- Preguntó a la nada cuando el Anbu desapareció dejandole su espacio.-¿Que ha hecho que estes oculto seis años aquí?
-Gaara.- La puerta se abrió y Kankuro entró de golpe.-¿Es cierto lo que dicen en la villa?
-¿Que dicen?- Dijo con la expresión seria, los brazos cruzados sobre su pecho y un tono de voz frío.
-Han descubierto al traidor de Sasuke Uchiha.- Kankuro se acercó a la mesa y posó sus dos manos abiertas.-¿No es algo extraño?
-Iré personalmente a comprobarlo, se lo debo a Naruto Uzumaki.-Garra caminó hacía la puerta.
-Voy contigo.- Kankuro siguió a su hermano.
-¡No!- Gaara ni se giró.- Iré con un grupo de Anbus. Temari no está en la aldea y tú cuidarás de ella en mi ausencia.
-Si.- Kankuro retrocedió y entró en el despacho.- Suerte.
-Podemos irnos.- Gaara miró a los Anbu de Suna.- Tenemos prisa.
Tras dos horas de camino, al fin llegaron a la puerta de aquella pequeña casa. Gaara observó al Anbu que los había avisado y le hizo un gesto para que tocara a la puerta. En aquel instante, un grito de sufrimiento se escuchó en la casa y Gaara se acercó rapidamente a la puerta. Estaba apunto de tirarla abajo, cuando una mujer con lágrimas en los ojos y el cuerpo tembloroso abrió.
-Buenas noches.- La mujer lo miró unos segundos y después agachó la cabeza en señal de respecto.- Kazekage.
-¿Donde está?- Preguntó entrando en la casa.
-Aquí.- El Anbu señaló aquel bulto extraño que estaba ovillado en el suelo.- Kazekage.- Y agachó también el rostro en muestra de respeto.
Gaara se agachó apoyando una rodilla en el suelo y levantó el rostro de Taro entre sus dedos.
-¿Es él, no? -El joven de cabellos blancos se levantó del asiento y se arrodilló al lado del Kazekage.-Sin el vendaje supresor, se ve más su rostro.
-Avisar a Konoha urgentemente.- Gaara se levantó y miró a Rin.
-No hagais daño a mi hermano.- Tomoe se abrazó a Gaara sin pensarselo dos veces.- Por favor, señor pelirojo.
-¡Más respeto!- El Anbu de la mascara roja empujó a la niña tirandola al suelo.
-Tenlo tú.- Gruñó Gaara.
-Es mi hermano.- Tomoe empezó a llorar y gateó hasta el cuerpo de Taro.- Me enseñó todo lo que sé. Me da de comer y me cuida cuando estoy enferma.-Las lágrimas resvalaban por su rostro sin cesar.-Trabaja todo el día en el campo de sol a sol, se quema la piel una y otra vez, por traernos un poco de dinero.
-Mujer.- El hombre de cabellos blancos se dirigió a Rin.- Controla a tu hija.
-Salir de la casa.- Ordenó Gaara a los Anbu.-Quiero hablar con ellas.
-Señor, con mis debidos respetos, no creo que sea.- El Anbu de la mascara negra calló abruptamente.
-Fuera.- Gaara los miró friamente a todos.- Es una orden. Avisar a Konoha ya, quiero a alguien de camino a esta aldea en menos de cuatro horas ¿Entendido?
-Si, Kazekage.- Todos hicieron una reverencia y salieron por la puerta.
-Señor.- Rin seguía con el cuerpo encorbado mirando el suelo.- No sabía quien era cuando lo recogí hace poco más de seis años.
-Cuenteme lo que pasó.- Pidió Gaara sentandose en el sofá con la espalda rigida.- Sientese.
-Ven.- Rin le tendió la mano a Tomoe.- Ve al cuarto y recoge tus jugetes.- Le pidió en un susurro.
-Vosotras también ireis a Konoha.- Gaara miró a la niña.- Así que recoge tus cosas y prepara la bolsa de tu madre.
-Si, señor.- Tomoe miró de reojo a su hermano y otra lágrima descendió por su rostro colorado.-¿Tiene que estar en el suelo?- Tomoe miró al Kazekage temblando.
-Ve.- Rin asintió con la cabeza.
Tomoe entró en su habitación y miró el armario y sus jugetes. Colocó dos vestidos en su maleta rosa y un par de braguitas. Abrió la maleta negra de su madre y guardó fotografías de sus padres, de ella y de Taro. Su madre debía atender a razónes y debía proteger a su hermano mayor. La azabache se sentó en la cama y apretó los puños contra las sábanas, estaba decidido, ella lo protegería como fuera.
La niña abrió la puerta despacio y salió hacía la habitación de Taro, al pasar por el lado del azabache su cuerpo tembló de nuevo y sintió unas ganas enormes de gritarle a todo el mundo que lo soltaran. Con paso dudoso entró en la habitación del joven y volvió a abrir su pequeña maleta. Abrió el armario y guardó un par de camisetas rojas de tirantes y un par de pantalones blancos. Esa era la ropa favorita de su hermano. Tras meter un par de boxers en la maleta, cerró despacio y salió sin ser vista encerrandose de nuevo en su habitación.
-Entonces lo encontraste.-Gaara miró a los ojos a aquella mujer.- Casi muerto.
-Así es.- Rin miró a Taro y arrugó la frente.-Salí a por hierbas medicinales a la frontera.- Los ojos de Rin se empañaron.- Hacía cinco días que había perdido a mi marido, y necesitaba despejarme. Lo encontré sin camiseta, con el pecho cortado, heridas múltiples en todo el cuerpo y un agujero en la boca del estómago.
-Si.- Gaara recordó que Tsunade le había contado la pelea con Tobi.
-Me acerqué despacio y vi que solo era un adolescente, así que comprobé su pulso y no lo sentí.- Rin volvió a mirar a Taro.-Había un charco de sangre alrededor de su cuerpo. Decidí recogerlo y traerlo para enterrarlo, pero al tocarlo, una pequeña descarga me indicó que aún tenía vida. Es algo que poseemos los médic-nin.
-Y decidió curarlo sin saber quien era.-Gaara observó al supuesto Uchiha.
-Estaba tan pálido.- Rin observó la fotografía de ella con Taro y Tomoe que tenía sobre la estantería.- Lo traje a casa corriendo y lo metí en el cuarto de mi hija. Tras largas sesiones de curación con Chakra, al final conseguí que se estabilizara, pero al despertar, él no sabía quien era.
Rin miró a Gaara nuevamente a la cara y observó como él asentía con la cabeza. La castaña tenía miedo. Miedo por lo que pudiera ocurrir con ella y con su pequeña Tomoe.
-¿Y que ha estado haciendo estos años?- Gaara miró por la ventana y observó las estrellas que esa noche adornaban el cielo.-¿La niña sabía que no era su hermano?
-No.- Rin juntó las manos y se las llevó al rostro tapando su boca.- Ella tenía cuatro añitos cuando él llegó a la casa. Estaba traumada porque nunca más vería a su padre, así que se alegró mucho cuando vio a Taro.
-Ya veo.- Gaara se levantó del sofá y se acercó al azabache.-Así que ha vivido aquí todo este tiempo.
-Así es, señor Kazekage.- Rin miró nerviosa al joven que hasta hace unas horas había sido su hijo adoptivo.- No recordaba su nombre, así que lo llamé Taro. Poco a poco fue recuperandose y empezó a salir de la habitación. Él y Tomoe se agradaron en el mismo momento en que sus miradas se cruzaron. Taro no entendía porque no recordaba nada, así que le dije que su padre murió trabajando en el campo hacía dos semanas.
-Mamá.- Tomoe salió del cuarto y miró a Gaara al ver que sujetaba a su hermano entre sus brazos.- Tengo hambre y sueño.- La pequeña se acercó a Gaara.- Te quiero.- Besó la mejilla de Taro y se sentó en la silla con las manos encima de la mesa.- Escuché la conversación.- Tomoe miró a su madre.- Para mi, siempre será mi hermano.
-Tomoe.- Rin le tendió un tazón de Ramen instantaneo a la niña.- Él debe volver a su villa, y no sé que pasará.
-No le harán daño.- Tomoe miró a Gaara.-¿Verdad?
-No lo sé, pequeña.- Gaara cerró los ojos por un instante.- Espero que no.
-Termina la cena y ve a dormir.- Rin le dio los palillos y la miró en silencio hasta que acabó el tazón.- Buenas noches.- Y besó su frente.- Cierra la puerta ¿Vale?
-Buenas noches.- La niña agachó la cabeza al pasar por al lado de Gaara.- Te quiero.- Volvió a susurrar mirando a Taro.
-Lo quiere mucho.- Dijo Gaara una vez había cerrado la puerta.- Esto va a ser muy duro para ella.
-Desde que él empezó a trabajar en el campo dos meses después, se ha ocupado de nosotras. El dinero volvió a entrar en al casa y ha sido uno más, pero nunca imaginé que él era un asesino despiadado. Si lo hubiese sabido, no creo que lo hubiese salvado.- Y miró el cuerpo inconsciente de Taro.- Ni le hubiese puesto nombre, ni lo hubiese acogido en mi casa.
-Voy a llevarlo a la habitación.- Gaara lo cargó entre sus brazos y lo dejó en el pequeño habitáculo.- Cuando despierte, no le abra la puerta, mis Anbu se ocuparán de él hasta que llegue la gente de Konoha.
-Si.- Rin sintió que se ahogaba.- ¿Cree que ha estado mintiendome? Porque si es así, jamás me perdonaria el haber puesto a mi hija en peligro.
-No lo sé.- Gaara se dirigió a la puerta.- Solo espere.
Tsunade estaba en la torre Hokage, las horas del día no eran suficientes para quitarse todo el papeleo. Suspiró agotada y miró a Shizune.
-Ponme una copa de Sake.- Le pidió a la pelinegra.
-Ya se ha hecho muy tarde.- Shizune dejó a Ton-ton en el suelo y le sirvió la copa.-¿Por qué no descansamos?
-Estoy revisando el informe de Sakura.- Tsunade desenroyó otro pergamino.- Por lo visto, Kabuto ha estado moviendose de nuevo.
-¿Ha estado allí?- Shizune se acercó al escritorio a paso rápido.-¿Esta bien Sakura?
-Esta bien.- Tsunade vació la copa.- Otra.- Pidió.- Lo que me preocupa, es que aún quedan Kabuto y Tobi.- Arrugó su ceño.- Hemos conseguido eliminar a los demás, pero aún estan merodeando.
Un ave entró en el despacho de la Godaime y se posó sobre el escritorio. Tsunade se sorprendió al ver el mensaje del Kazegake a esas horas de la noche.
-¿Que ocurre?- Preguntó Shizune observando a Tsunade mientras leía el pergamino.
-Noticias extrañas.- Tsunade se levantó del escritorio y observó la montaña de los rostros Hokages.- Informan de que han encontrado a Sasuke Uchiha con vida.
-¡¿Qué?!- Shizune cogió el pergamino con un solo movimiento de muñeca.-¿Como es eso posible?- Abrió sus ojos de par en par al leer el mensaje directo del Kazekage.
-Llama a Kakashi.- Tsunade miró a la pelinegra.- Será mejor que vaya él a corroborar esta información.
-Si.- Shizune salió del despacho y mandó a un Anbu a buscar a Kakashi.
El peligris estaba ya acostado en la cama cuando un Anbu apareció junto a su ventana. Nada más escuchar el leve sonido de sus pies posandose sobre el alfeizar de la ventana, Kakashi abrió los ojos y se levantó de la cama.
-Traigo un mensaje de la Godaime.- El Anbu miró a Kakashi en la oscuridad.- Debe acudir a la torre inmediatamente.- Tras sus palabras, desapareció en una nube de humo.
Kakashi cogió lo necesario y salió hacía la torre saltando sobre los tejados. Odiaba cuando Tsunade lo llamaba a altas horas de la noche. Entró de un salto por la ventana y miró a la mujer rubia ante su único ojo visible.
-Yo.- El peligris levantó la mano y sonrió bajo su mascara.-¿Que ocurre?
-He recibido este mensaje de Suna.- Tsunade le tendió el pergamino a Kakashi.- Necesito que reunas un grupo y partas cuanto antes.
-¿Cree que sea él?- Kakashi levantó la ceja.
-No lo sé.- La Godaime miró su escritorio y el montón de papeles que aún le quedaba por revisar.- Lo dejo en tus manos, Kakashi.
-Esta bien.- Kakashi salió por la ventana y decidió coger a un grupo que entendiera la situación.
Hacía dos días que la habían dejado sola en la casa con Tomoe y el asesino. Los Anbu aparecían de vez en cuando para comprobar que todo estaba en orden, sin embargo no los había visto entrar a la habitación para nada ¿Seguiría inconsciente? Se acercó a la puerta y sintió como su corazón se aceleraba al escuchar los sollozos.
-¿Mamá?- Taro golpeó la puerta.-¿Eres tú?- Su voz se escuchaba débil.- Tengo mucha hambre.- Sollozó.- Estoy mojado, solo dejame salir a darme una ducha.- Pidió.
-Eres cruel.- La voz de Tomoe la sobresaltó.- Eres una mala madre.
-Tomoe.- Rin tragó pesadamente y se acercó a su hija.- No puedo abrirle, nos estan vigilando.
-Ya no lo quieres ¿Verdad?- Tomoe la apartó de un suave empujón.- ¿No oyes sus llantos? Tiene hambre y se abrá hecho pipí encima. Se va a poner enfermo por tu culpa.
-No digas esas cosas.- Rin cerró los ojos y cayó al suelo de rodillas llorando.- ¿Y si recobra la memoria y nos mata?- Levantó el rostro y miró a su hija.- No entiendes nada.- La castaña se levantó y estrechó a Tomoe entre sus brazos.- Si abro esa puerta, ellos nos matarán.- Y señaló la sombra de los dos Anbu fuera de la casa.
Taro había despertado y sentía su cuerpo muy débil. Los supresores de Chakra lo mantenían bajo control. Suspiró agotado y sintió que sus labios estaban resecos y agrietados ¿Cuanto tiempo llevaba allí? Al intentar moverse, descubrió que estaba empapado ¿Se había meado encima? Una lágrima intetó salir de sus ojos, pero no llegó a hacerlo.
-Mamá.- Susurró al recordar los ojos llenos de miedo de Rin.-¿Donde estás?- Preguntó con la voz ronca.-¿Por qué me abandonas?
Taro se apoyó contra la pared y supo donde estaba al sentir la cómoda contra su espalda. Esa era su habitación, estaba encerrado en ella. El azabache se giró como pudo y se apoyó contra la puerta, al hacerlo, escuchó las voces de su madre y su hermana.
El azabache llamó esperanzado mientras sentía sus tripas gruñir, tenía mucha hambre y no entendía porque estaba encerrado allí. Los sollozos volvieron a apoderarse de él cuando se dio cuenta que su madre no iba a contestarle. Apretó sus puños contras los pantalones empapados.
Tras unos segundos, escuchó unos pasos y como todo se calmaba tras la puerta. Taro tembló al dejar de escuchar las voces ¿Se habían ido? Su corazón se agitó nuevamente lleno de pánico y sintió que la puerta se abría de golpe chocando contra él.
-¿Ya te has despertado?- Preguntó un hombre asustandolo.- Llevas dos días inconsciente y sollozando.- Rió.- ¿Ya has recordado quien eres, o sigues mientiendonos?- Se inclinó y miró la cara sucia de Taro.- Hueles mal.- Dijo tirando de sus largos cabellos.- Menuda mierda de trabajo nos ha encomendado el Kazekage.
-No me toques.- Pidió Taro.-Por favor, no sé que he hecho.- Agachó la cabeza.- No recuerdo mi pasado.
-¡Mentiroso!- El Anbu golpeó el rostro de Taro con el reverso de su mano y el azabache cayó al suelo golpeandose la cabeza.
-¿Por qué me castigas?- Preguntó en voz alta.- ¿Que he hecho, mamá?- Taro pensó que su madre ya no lo necesitaba, tal vez era una carga para ella.
-¡Hermano!- Tomoe el verlo en el suelo sangrando de la nariz, intentó entrar en la habitación.-No le peges, no ha hecho nada.
-Tomoe.- Rin la abrazó por la espalda y miró el cuerpo tendido de Taro en el suelo.
-Eres un asesino.- Dijo el Anbu alzandolo de los cabellos.
-Asesino.- La voz de Taro salió ronca, se estaba quedando afónico.
-Dejalo en paz.- El joven de cabellos blancos apareció por la puerta.- Estan a punto de llegar los de Konoha.
-Solo me divertía un rato.- Puntualizó el Anbu.- Desde que se formó la alianza, no me he divertido.
-No me gustaría que por tu incompetencia se rompiera esta alianza.- El capitán separó al Anbu de Taro.-Si es quien creemos y lo lastimas, tendremos problemas.
Los dos hombres salieron de la habitación dejandolo de nuevo en el suelo. Taro sintió como su cuerpo entero temblaba y sus muñecas y ojos dolían intensamente ¿Por qué? Se preguntó una y otra vez internamente.
Las horas seguían pasando y cada vez le dolía más el estómago. La boca estaba muy reseca y ya casi no tenía voz. Desde que había escuchado la puerta de la casa, los pasos, y voces de esos hombres fuera de ella, había intentado que su madre lo escuchara.
-Agua.- Volvió a pedir sin fuerza alguna.- Solo un poco de agua.
-¡Callate!- La voz furiosa de Rin hizo que Taro saltara del susto.- No me dejan abrir la puerta ¿Es que no lo entiendes?
-Por favor.- Suplicó entre llantos.- Solo quiero agua.- Pidió una vez más.- Solo un trago.
-¡Quita!- Tomoe empujó a su madre con un vaso lleno de agua.- Solo es agua.- Y abrió la puerta.
-Tomoe.- Rin miró asustada a su hija.-Si nos descubren, nos matarán.
-No es cierto.- Tomoe se arrodilló al lado de su hermano.- Bebe, pequeño Taro, bebe.
Taro al sentir el agua sobre sus labios, no pudo evitar el beber el agua ansioso.
-No tan deprisa.- Tomoe acarició su cabellos.- Pronto acabará esto, te lo prometo.- Susurró contra su oído.- Yo cuidare de ti.
-Gracias.- Taro susurró contra el cuello de su hermana.- Gracias.- Y volvió a sollozar sin fuerzas.
-Intenta dormir un poco, no tardarán en llegar y tengo que irme.- Tomoe empezó a llorar de nuevo.- Perdona a mamá, solo esta confundida.
Taro asintió con la cabeza y trató de sonreir a su pequeño trocito de cielo.
-Ya estan aquí.- Rin tiró del brazo de su hija y cerró la puerta de nuevo con llave.- Sientate en el sofá y no te muevas.- Se giró hacía la puerta y escuchó las duras voces de los Anbu.- Mejor vete a dormir, mañana será otro día.
-Buenas noches.- Tomoe observó a su madre detenidamente.- Mamá.- Su voz sonó distante y fría.
-Lo siento.- Rin abrazó a su hija a la misma vez que se abría la puerta.
-Que escena familiar tan bonita.- El Anbu de la mascara negra sonrió tras ella.-Aprobechar ahora, ya que no sabremos cual será el castigo de Konoha por albergar a un asesino durante tanto tiempo.
Rin empujó a la niña hacía la habitación y se sentó en el sofá a esperar a que esos dos canallas se durmieran de una buena vez. Mientras esperaba, la imagen de un simbolo apareció en su cabeza. Por un instante creyó recordar algo de su infancia. Recordó a un niño de cabellos negros y ojos del mismo color. El niño llevaba algo anaranjado en sus ropas, así como unas goggles en la cabeza.
La castaña abrió los ojos un instante, y se dio cuenta que había estado mucho rato intentando enfocar esa cara. Los Anbu ya se habían dormido y los llantos de Taro ya no se escuchaban ¿Le había pasado algo? Rin volvió a cerrar los ojos y un niño de cabellos grises apareció esta vez ante ella. Una mascara oscura cubría parte de su rostro y dos ojos negros la observaban. En su frente llevaba una bandana shinobi.
-No puede ser.- Susurró Rin a la nada.-¿Por qué recuerdo ahora esto?
Cerró los ojos nuevamente y trató de recordar algo más. Ese joven de cabellos grises volvió a su mente y su corazón se contrajo. Ya no tenía los dos ojos negros. Sus manos temblaron sin que se diera cuenta, el niño empezó a correr desviando su mirada. Un ojo de aquel peligris era de color rojo ¿Quién era? Ella estiró la mano en sus recuerdos y sonrió a la nada.
-Kak...- La castaña abrió los ojos de golpe al escuchar ruidos provenientes de la puerta de la casa.
Habían pasado muchas horas, y el sol ya empezaba a salir iluminando la casa. Se levantó deprisa al ver que los Anbu se despertaban y se levantaban.
-Abre la puerta.- Le exigió el Anbu de la mascara negra.
Rin asintió con la cabeza y se sobresaltó al escuchar los golpes de la puerta cada vez más fuertes y más insistentes.
-Buenos días.- Saludó la castaña abriendo la puerta. Su cuerpo se paró al ver a aquel niño, ya no tan niño, de cabellos grises delante de ella.
-Buenos días.- El hombre arrugó su ceño.- ¿Rin?
-¿Me conoces?- La castaña sintió una calidez extraña en ella.
-Creí que no volvería a verte jamás.-Entró en la casa seguido de dos hombres.-Creimos que habías muerto.
-Kakashi.- Rin abrió de golpe sus ojos al recordar su infancia.- Eres Kakashi Hatake.
-Así es.- Kakashi miró a la niña que acababa de entrar al salón.- ¿Que está pasando aquí?- Miró a todos confundido.
-El reo de Konoha está en esa habitación.- El Anbu de la mascara roja señaló la puerta del cuarto de Taro.-Lleva supresores de Chakra, no tenemos de que preocuparnos.- Puntualizó.
-Bien.- Kakashi se giró serio mirando a los dos Anbus y a su capitán.- Podeis ir a la villa y comunicar al Kazekage que estamos aquí.
-Él ya lo sabe.- Un Anbu se acercó a Kakashi y tocó su hombro.
-No he pedido que me toques.- Kakashi lo miró con su único ojo visible.- Y haz lo que se te manda.
-Si.- El Anbu miró a su capitán.-¿Que hacemos?
-Vayamos a avisar.- El joven de cabellos blancos miró a Kakashi.- Espero que no ocurra nada extraño en nuestra ausencia.
-Son más fuertes los lazos que nos unen a esta villa.- Sai miró al peliblanco.- Que lo que te puedan unir a ti aquí.
-Eso espero.- Y los tres salieron por la puerta cerrandola fuertemente.
-Kakashi.- Rin miró confundida a aquel hombre ante ella.-Yo no...
-No quiero que me digas nada.- Kakashi miró la puerta.- Solo estoy aquí por una misión, tendremos tiempo de hablar más tarde.- Kakashi se dirigió a la puerta e intentó abrirla, pero algo pequeño se lo impidió.
-No le has daño, señor.- Tomoe cogió a Kakashi por los bajos de su chaleco.-Mi hermano es buena persona.
-¿Su hermano?- Kakashi miró a Rin.
-Si.- Rin agachó el rostro tapando sus ojos con el flequillo.- Ella cree que lo es.- Suspiró agotada.- Y aun que le he intentado explicar que no es así, se empeña en defender a ese asesino.
-Asesino.- Kakashi asintió con la cabeza.- ¿Como lo llamabais habitualente?
-Se llama Taro.- Tomoe volvió a mirar con tristeza a Kakashi.- Taro Miwa.
-Bien.- Kakashi miró a Sai y a Yamato.- Voy a entrar y a ver como está el asunto.- Ellos asintieron con la cabeza.
Kakashi abrió la puerta y su único ojo visible se abrió de par en par al ver lo que tenía delante. Creyó que el mundo entero se le había caido encima de la cabeza y lo había aplastado hasta el corazón cuando vio a aquel niño ante sus ojos. Para Kakashi siempre serían unos niños, el equipo siete. Entró despacio y observó aquel cuerpo desmanejado en el suelo. Sus cabellos negros largos y enredados en una maraña, sus brazos amoratados y sus muñecas encarceladas por aquello grilletes.
-Esto es aberrante.- Susurró acercandose un poco más.
Kakashi observó la piel bronceada y con signos de insolación. Tragó pesadamente y volvió a dar otro paso. La camiseta roja de tirantes que cubría el pecho del muchacho estaba manchada de sangre seca. Cerró sus ojos un instante y recordó al pequeño Uchiha, con su camiseta azúl y sus pantalones blancos.
Dos pasos más lo centraron delante del rostro del azabache. Kakashi con mano temblorosa se arrodilló en el suelo y apartó el mechón largo que caía por su rostro. En aquel preciso instante, comprobó que la sangre seca era de la nariz y el labio del joven. Una sensación extraña recorrió su cuerpo al verlo de esa forma tan indefensa. Distingió enseguida aquella cinta negra que cubría sus ojos. Cerró los puños contra sus piernas y suspiró.
Taro sintió aquel roce en su pelo y despertó en el acto. Al sentir la presencia de aquel desconocido, se encogió sobre si mismo esperando algún signo de violencia por pare de aquella persona.
-No más, por favor.-Pidió casi sin voz.- No sé quién soy, pero si tan vil he sido, mateme de una vez.-Pidió temblando.
-No lo haré.- La voz de Kakashi se rompió en la última palabra.- No huyas de mi, no te voy a hacer daño.
-¿Qui-quién e-és?- Taro se alarmó al no reconocer su voz.
-¿No reconoces mi voz?- Preguntó acercandose y tocando su hombro.
-¡No!- Taro se sentó.- Aléjate.
-Confía en mi.- Kakashi estendió su mano cuidadosamente.- No he venido a hacerte daño, sino al contrario. Voy a llevarte a la aldea que te vio nacer, Taro. He venido ha ayudate.
Sin saber porque, creyó en las palabras que salían de la boca de ese extraño. Kakashi se acercó a él lentamente y lo apoyó contra su pecho. Una furtiva lágrima descendió por su rostro hasta perderse en el linde de su máscara.
-Tengo mucho miedo.- Susurró contra el pecho del shinobi de Konoha.- No me deje solo.
-No lo haré.- Kakashi lo alzó entre sus brazos y Taro pasó sus adoloridos brazos por su cuello.-Vamos a darte un baño y después desayunarás algo.
Cuando Kakashi lo sacó entre sus brazos, Yamato y Sai los miraron sorprendidos ¿De verdad ese era Sasuke Uchiha "El vengador"? Los dos giraron el rostro apenados.
-Necesito el baño y ropa limpia de Taro.- Pidió con tono cordial a Rin.- Yamato.- Miró al capitán.- Prepara algo de desyuno y dejalo encima de la mesa.
-Si.- Yamato empezó a sacar viveres de la mochila y miró a la mujer castaña.- Con su permiso, señora.- Y se dispuso a cocinar.
Kakashi se adentró en el baño seguido por Tomoe. La niña abrió el grifo de agua caliente y dejó un montón de ropa limpia sobre el mueble.
-Gracias, señor de un solo ojo.- Y sonrió a Kakashi.
-De nada, pequeña.- Kakashi acarició los cabellos negros de la joven.- Necesito espacio.
-Si.- Tomoe salió al salón y se dirigió a su habitación. Al entrar, fijó la vista en un gato negro de peluche casi igual de alto que ella.- Vamos Neko, tenemos que irnos a otro lugar.
Kakashi dejó suavemente a Taro sobre el taburete del baño y tiró de su camiseta de tirantes. Al sacarla por su cabeza, observó detenidamente la cicatriz de su pecho y estómago. Las imagenes de aquel día invadieron su cabeza y recordó como aquel ser maldito poseedor de aquella mascara, ensartó aquel kunai y lo alzó en el aire. El peligris cerró los ojos fuertemente y sonrió bajo la mascara, él sabía que Uchiha era fuerte.
-Taro.- Kakashi llamó su atención al ver que el joven casi no se movía.- Un pequeño esfuerzo, vamos.
El azabache asintió y se aferró a los hombros de Kakashi. El shinobi de Konoha lo desnudó completamente y lo ayudó a entrar en la ducha. Taro sintió como la suciedad abandonaba su cuerpo y una pequeña sonrisa apareció en su demacrado rostro.
-Gracias.- Susurró cuando sintió una toalla secando suavemente sus cabellos.
-Solo aguanta unos días más.-Kakashi deslizó la camiseta de tirantes negra por los brazos del joven.- Pronto estarás en casa.- Lo ayudó a ponerse la ropa interior y un pantalón azúl de camal ancho.- Ponte las sandalias y salgamos del baño.
Taro colocó las sandalias sobre sus pies y se levantó despacio, eso de estar ciego, aún lo tenía desconcertado. Poco a poco siguió a Kakashi, pero al llegar a la puerta, sus piernas fallaron y creyó que acabaría estrellado contra el suelo.
-Cuidado.- Kakashi lo recogió entre sus brazos y lo sacó al salón.-Dejame que lo siente en el sofá.- Le pidió a la pequeña Tomoe.
-Si.- Tomoe sonrió al ver el trato de aquel extraño enmascarado con su hermano.- Ya le traigo el desayuno.- La pequeña se levantó de un salto y le acercó una bandeja con comida.- Aquí está.
Las tripas de Taro gruñeron al sentir aquel delicioso olor. Un sonrojo apareció en sus mejillas y Tomoe al verlo, acarició su rostro con la yema de los dedos.
-Te dije que todo estaría bien, hermanito.- La niña lo abrazó por el pecho y Taro se sobresaltó.
-No te acerques.- Rin miró a su hija con lágrimas en los ojos.- Por favor, Tomoe.
-Dejame.- Tomoe miró a su madre seriamente.- Tú no entiendes nada.
Kakashi, Sai y Yamato arrugaron su ceño, al ver el lazo de aquella pequeña con Taro.
Kakashi se dio cuenta que Taro no alzaba la mano para comer, así que le quitó la rebanada de pan y partió un trozo acercandolo a su boca.
-Come.- Pidió paciente.- Debes coger fuerzas, son dos días y medio de camino.
-Lo siento.- Taro agachó el rostro y su cuerpo tembló, tenía mucho miedo.- Yo...
-No digas nada.- Kakashi llevó otro trozo de pan a la boca del azabache.
-Taro es muy bueno conmigo.- Dijo de pronto Tomoe mirando a aquellos shinobis de Konoha.- Él es mi hermano mayor, es mi vida.
-Te entiendo.- Kakashi sonrió bajo la mascara a la niña.- Yo también tengo gente muy importante para mi.
-Solo quiero que esto acabe y él vuelva a sonreir.- Tomoe abrazó a Neko y suspiró.- Solo espero que lo perdonen por lo que hizo en el pasado.
-Es...- Sai la miró con una de sus inexpresivas sonrisas.- Complicado.
-Es un asesino.- Susurró Rin.- Y lo juzgarán como tal ¿No?- Y miró a Kakashi.
-Así es.- Kakashi ayudó a Taro a tomar el vaso de zumo.- Pero siempre hay esperanzas, siempre.
La puerta se abrió de golpe y Gaara entró por ella. Taro saltó del susto en el asiento y volvió a agachar su rostro.
-Kakashi.- Gaara se acercó a él y le tendió al mano.- Espero que partais enseguida hacía Konoha.- Y miró a Sai y Yamato.- Tengo que enviaros con un Anbu o dos por protocolo.- Y arrugó su ceño sin cejas.-Mandale recuerdos a Tsunade y a Naruto, suerte.- Y tras aquellas palabras, salió nuevamente de la casa dejando allí a los dos Anbu enmascarados.
-Bien.- Kakashi miró a Rin y a Tomoe.-¿Todo listo?
-Si.- Tomoe abrazó a Neko y las maletas. Desde hacía dos días, se había ocupado en guardar las pertenencias de su hermano en ellas y algunas cosas de ella.- Todo listo.- Dijo muy segura.
-Guardaremos todas esas cosas en un pergamino.- Sai sacó uno en blanco e hizo unos sellos.- Incluido ese enorme gato.
-Se llama Neko.- Tomoe besó la frente del gato negro de peluche.- Y me lo regaló Taro hace cuatro años, trabajó mucho para ello.
-Bien.- Yamato miró a Kakashi.- Partamos.
De inmediato, los shinobis de Konoha salieron de esa acsa seguidos de los Anbu y de Rin junto a Tomoe. Kakashi cargaba a Taro entre sus brazos.
-Es un reo.- El Anbu de la mascara roja se acercó a Kakashi.- Sueltelo.
El peligris no quería problemas en Suna, así que soltó a Taro y vio como las piernas del azabache temblaban.
-Yo lo llevaré.- El Anbu de la mascara negra enganchó los grilletes supresores con una cadena impiendo que Taro moviera así sus brazos.- Vamos.- Y tiró de él haciendolo caer al suelo.- No voy a arrastrarte, así que si no te levantas, te levantaré a patadas.
Kakashi gruñó ante aquellas palabras, no podía hacer nada... no en el territorio de Suna. El señor Koharu se despidió de ellos en silencio, el anciano apreciaba mucho a Taro, y al ver que se lo llevaban de esa forma, las lágrimas descendieron por su rostro.
-Lo volveremos a ver.- Dijo Yuki asombrado.- Seguro, él es fuerte.
-Lo es.- Hokaru miró a Yuki y a su padre.- Volverá algún día, y muy feliz.
-Eso espero.- El padre de Yuki tiró del brazo de su hijo.- Vamos a trabajar, hijo.
Kakashi sonrió al escuchar las palabras de aquellos hombres, realmente el Uchiha allí era feliz...
-¡Levantalo!- Pidió Tomoe llorando y gritando.- Le haces daño en los brazos y las piernas.
-No te metas, niña.- El Anbu la empujó hacía atrás.
-Algún día, me las pagaras todas.- La niña se cogió de la mano de su madre y la apretó.- Deberías cuidar más lo que quieres.- Susurró a su madre.
Rin agachó el rostro nuevamente, se sentía muy confusa y con miedo. Ella había recordado su infancia, su villa, sus compañeros y su accidente. Recordó la muerte de Obito Uchiha y su desaparición. Un nudo se formó en al boca de su estómago ¿Por qué ahora recordaba eso?
-Ya estamos fuera de Suna.- Kakashi paró el paso abruptamente.- Ahora acatareis mis ordenes.- Y miró a los dos Anbu.- Se que es un reo de Konoha y de alto rango.- Y miró a Taro.- Aún así, este trato es inhumano.
Se acercó al azabache y lo obligó a sentarse en el suelo cogiendolo de los hombros, y tirando de él hacía abajo.
-¿Que haces?- Preguntó el hombre de la mascara roja.
-Le voy a quitar los supresores oculares.- Dijo con tono tranquilo.- No los necesita, no regenera el Chakra por los grilletes, así que no puede activar su kekkei Genkai.
Nadie dijo nada, al fin y al cabo, Kakashi tenía razón. Poco a poco el peligris desató la cinta y tiró despacio de ella. Taro soltó un gemido de dolor al sentir como las agujas abandonaban sus ojos. Al abrirlos, la luz del sol lo molestó en demasía.
-Tranquilo.- Kakashi sonrió ante él.- Así es mucho mejor ¿Verdad?- Y se levantó del suelo ayudandolo.- El dolor pasará pronto.
Tras aquellas palabras, todo el grupo comenzó a andar hacía Konoha... hacía el nuevo destino de Taro Miwa.
