Capitulo 7

Los personajes de Mai HiME/Otome no me pertenecen son propiedad de Sunrise,me reservo los personajes ficticios para esta historia.

Reito se aproximo a la castaña le tomo cariñosamente de la muñeca y le llamo un par de veces, en vano fue la acción, pues Shizuru retiro ávidamente la mano, con tanta gracia pese al pulso errático y traicionero que le dominaba en ese instante, Natsuki permaneció inamovible, en shock...

Por la cabeza le pasaron mil preguntas, pero su cuerpo empecinado, permaneció rígido, tenia un nudo tan grande en el estomago que sintió nauseas, le golpeo el corazón, como si un péndulo le repicara en el tórax, pasaron minutos...o segundos, dificil dar una medida al tiempo que dejo de serlo cuando los universos que lo comparten colapsan y las leyes mutuas se separan, pero sin embargo allí estaba la mujer que había tocado de forma tan intima su gélido corazón.

-Natsuki...- que diferente sonaba el nombre, tan solo con la misma presencia de la mujer frente a ella, una sonrisa amarga le suavizó aun mas los rasgos a la castaña, mientras acortaba la distancia con pasos inseguros, titubeantes y lentos, los esmeralda le siguieron con un gesto indescifrable, el rumor del aire nocturno le llevo en sus voces el aroma a bosque y libertad que tan bien grabado a fuego y llevaba en las memorias -deja eso...- delineo sin miramientos ni vergüenza del rostro hasta la cintura y la mano, que sujetaba afanosamente la empuñadura del arma.

-no es lo que crees Shizuru...- no sabia si reir, llorar o avergonzarse, frente al desastroso encuentro que les reunía esa noche, pero estaba agradecida si con eso podía ver de nuevo a la mujer que había dejado ir tan estupidamente -no iba a matarlo...solo quería asustarlo...- llevo con suavidad el martillo hasta su lugar de descanso y coloco el seguro, dejando el arma acogerse en el lateral de su pantalón, -¿que haces aqui, como llegaste?-

-Takeda me llamo del bar hace unos veinte minutos, dijo que vendría a pedirte disculpas por lo del estacionamiento, me alegro de que hayamos llegado a tiempo...- Reito le arrebato con urgencia cualquier oportunidad a la castaña de si quiera decir una palabra, se aproximo a Natsuki y ayudo a Takeda a ponerse de pie, aun entre quejidos y maldiciones -¿no pensaras dejarlo asi verdad? a menos que quieras que lo llevemos al hospital para que sepan que tienes un arma, mas agresión en la vía publica y amenaza de muerte...

-eso no sera necesario Reito- la voz firme y hastiada de shizuru le devolvió el favor, dejando su treta inconclusa -si Natsuki fuera tan amable de dejar entrar al señor Takeda a que se recupere, yo me encargare personalmente de que nadie sepa sobre..ninguno de los eventos que se suscitaron esta noche, ¿nos permitiría pasar un momento para discutir los términos...?-

Del enfado a la confusión pasaba el rostro de Natsuki, sopeso las palabras rabiosas e irascibles de Reito, y la prometedora oferta de Shizuru...joder que si le hubiera dicho "disparate en la pierna" lo habría hecho -esta bien...discutamos el tema en privado...no quiero mas atención de la que ya nos están dando los vecinos...- varias cortinas y persianas regresaron intempestivamente, al perder el apoyo que recibian de la mano de sus dueños, que como ratas, pegaban el ojo a la rendija mas minuscula por saber que pasaba a semejante hora de la madrugada, y quienes eran las personas que entraban a la casa mas reservada de toda la manzana, semejante interés de otros irritaba cada dia a la pelinegra que evitaba a toda costa siquiera el dirigirles la palabra mas que para lo basico, "buen dia, tarde o noche" y ya esta, permaneció como gendarme en el canto de la puerta hasta que los tres invitados estuvieron en la sala impecable.

Kanzaki dejo con dificultad al moreno sobre el sillón de dos plazas, Takeda era un hombre robusto pues jamas dejo su pasión por el kendo, Reito en cambio no solía ensuciarse las manos, era mas un hombre de oficina, Natsuki cerro la puerta y apago la luz exterior, puso el seguro y camino hasta el baño, donde en vano busco alguna pastilla para el dolor, regreso a su cómoda y al fin, en uno de los cajones de su escritorio encontro un par de analgesicos, regreso a la sala y se los entrego a Kanzaki -toma...- a secas, no deseaba cruzar palabra con aquel hombre tan chocante, se encamino hacia la cocina y mientras bebía un poco de agua la figura insistente sobre el castillo de la puerta al fin llamo su atención, inútil resistir a mirar los granada que le apresaban con algo tan insignificante...aun tenia ese efecto enigmático.

-¿que pasa Shizuru...necesitas algo?- comparo mentalmente las notas de voz, el tono único y que de memoria sabia seguía allí, pero los años habían terminado de labrar la voz ligeramente grave de la pelinegra, sabia que estaría sonriendo bajo semejantes pensamientos en ese momento, pero no tenia nada que perder, sabrá dios hasta cuando podría verle de nuevo. -se que no le hubieras disparado... te conozco lo suficiente...Natsuki..-

La castaña cruzo el umbral de la puerta y camino pausada mientras notaba, para sorpresa suya, la bella y sobria cocina que era la habitación, maderas negras brillantes, y el mármol niveo de la barra, la pelinegra casi adivino su mente, seguramente estaba lejos de su imaginación el siquiera unir en una formula a ella con una cocina, inconscientemente una sonrisa se le escapo, dio media vuelta y encendió la tetera a fuego máximo, sin voltear, ni contacto visual, al fin pudo encontrar las palabras mas coherentes -no es nada del otro mundo que tenga una cocina...no podía vivir solo de sopas y comidas instantáneas...espero que aun te guste el té, siéntate y "discutamos" los términos que me comentaron hace un momento-

Tal como se lo pidió y esperado en silencio como una ilusión casi imposible, tomo asiento, no estaba segura pero parecia que Natsuki le evitaba o al menos, evitaba permanecer en contacto visual de forma prolongada, la voz había sido seria y neutral, pero aun así, las palabras de la ojiverde le hicieron reir, conocía tan bien su sarcasmo que era como si pusiera un anuncio de neón a media noche en medio de la calle, podría distinguirlo aun en las situaciones mas formales,¿que tanto había cambiado, takeda seria un buen esposo, seria feliz? necesitaba mirarle a los ojos para corroboralo, el sentimiento de cuidado y protección aun le reverberaba en las entrañas, siempre tenia esa indomable necesidad de protegerla incluso cuando ella le pedía no hacerlo, su orgullo era colosal, para suerte suya, Natsuki siempre terminaba cediendo por el bien de su relación...que hubiera dado por que las cosas hubieran salido mejor...

-quita esa cara, que nadie se murió...desgraciadamente...- le espeto mientras le dejaba el vaso largo y transparente frente a los granada que casi, había dado un salto de silla a techo, seguramente divagaba en que Reito estaría imaginando mil cosas mientras cuidaba al imbecil de Takeda, y eso le hacia reír para sus adentros, consuelo suyo poder torturar al de mirada ámbar al menos un rato, tomo asiento frente a Shizuru y miro el liquido verduzco y claro en su vaso.

Tras un lapso breve, shizuru retiro su mano de la clavícula, tremendo susto el que le había dado natsuki, de un portazo con sus palabras le sacaba de su imaginación, ahí, frente a ella estaba aun esa personalidad tan magnética, escondido el garbo y el candor, su sarcasmo con pizca de verdad permanecía casi intacto...seria tan maravilloso poder quedarse toda la noche, tendría tantas preguntas que hacerle, miro el tamborileo que hacia con los dedos nerviosamente sobre la mesa, con la mirada seria y fija en ella, amaba esos ojos verdes, se abofeteo mentalmente y con un sorbo de su té humedeciendo la garganta seca, al fin hablo -bien Natsuki...me temo que hay varios puntos delicados aquí, golpeaste a Takeda afuera de tu casa, y lo amenazaste con un arma, eso es un detalle bastante difícil...-

Inevitable...noto la facción soñadora, divagante, melancólica y seria, todas y cada una que corrieron por el rostro de la castaña...aun conservaba aquel perfil tan dulce, y la inocencia traviesa en el mirar, como extrañaba ese bello acento de kioto...¿ serian tan suaves aun sus manos? se imagino dándole el vaso y en la acción rapazmente acunar las manos invitadas entre las suyas...lo que robo su atención escasa fueron los labios suaves y rosados que bebieron del vaso, le maldijo de celos y rio de lo absurdo de sus pensamientos, desde que las cosas habían terminado, hizo su mejor esfuerzo por olvidar y empezar de nuevo, pero cada intento era un fiasco, harta de su propia apatía al amor, decidió guardar su corazón bajo llave y arrojarla a un volcán, en la lava que todo engulle...como esa mirada carmín, sacudió la cabeza en ligera negación, era absurdo pensar en ello, Shizuru estaba casada...¿o no? busco la argolla de matrimonio pero no le encontró en el anular...- no debes preocuparte de eso, tengo permiso de portación de arma de fuego, y la agresión de Takeda se suscitó en mi propiedad, asi que podria contrademandar yo por agresión en estado inconveniente, invasión a propiedad privada y acoso...-

-¿harías eso...en verdad? ahora que lo pienso, tienes razón, el estacionamiento de tu casa esta a unos cinco metros aun de la acera...seria propiedad privada...no...sabia que realmente fueras a tener un arma en casa, siempre decíamos eso, pero lo hiciste, siempre discutimos ese tema en la universidad ¿recuerdas?- estupida, apretó los ojos un momento entre la alegría y desliz del momento, ¿por que sacar semejantes recuerdos, por que no disfrutar solo del momento, que pensaba lograr con eso?

-si...lo recuerdo...recuerdo muchas cosas, como que este es tu té favorito, que odiabas el no usar portavasos, que dejara mi comida sin probar por estar jugando, imposible no recordar todo eso Shizuru...y así es, Takeda lleva las de perder, realmente no me importaba si iba de llorón Reito con la policía, le hubiera arrojado el permiso y la contra demanda en la cara, pero...- la mirada de los granada un le llenaba el pecho de vergüenza, desvió el rostro deseando no sonrojarse mientras fruncia el ceño, imposible ver al rostro a esa mujer sin sentirse indefensa.

-ara...ya veo, entonces...¿insinuas que, accediste a dejar entrar a Takeda solo por que querias un momento a solas conmigo...?- dulce reacción frente a si, para su encanto, la pelinegra aun conservaba aquella faena de sonrojarse bajo su mirada escrutadora, cansada de fingir al fin le demostró a natsuki que nada había cambiado, era fútil tratar de convencerse mutuamente de que no sentían ya nada la una por la otra, rio sin mascaras ni tapujos -Natsuki...no has cambiado nada...te has tomado muchas molestias solo por que querias, tanto como yo hablar un momento... me gustaría...-

Maldito silencio, le desquiciaba con mil posibilidades, la dulce mirada que vio en los sangre ahora tenían una pesadez infrahumana, lo habia dicho, estaba segura, queria ella hablar tambien, no tenia una sola duda, asi que tomo la palabra, si todo se iba al traste, ya daba igual...- Shizuru...podríamos, si puedes ir a tomar mañana un café por la noche, o a cenar? bueno...es que es fin de semana y...si necesitas preguntarle a Reito yo lo entenderé...-

Shizuru ladeo la cabeza con el rostro incrédulo, Natsuki le invitaba a salir, ignoraba olímpicamente a Reito, aunque estaba claro que sabia de su matrimonio arreglado,después de todo Takeda y Kanzaki eran amigos desde niños, jamas pensó vivir para una invitación de la pelinegra hacia ella, sonrio calidamente, pues la moribunda y escasa flama de su corazón se reanimaba con una partícula en verbo -estaría encantada, y es...innecesario que Reito sepa sobre la cena, no vivimos juntos ni nada por el estilo, hurgo en el bolso de su chamarra, y le paso la tarjeta por la mesita de cristal.

Oportunidad que no perdió la ojiverde, pues hizo el mayor e innecesario contacto mientras sujetaba la tarjeta ofrecida tan dadivosamente, el mudo e insignificante tacto corroboro el sentir mutuo en cada una, a formas abismalmente opuestas, pero hacia el mismo rumbo, sabían sin decir palabra, que no se habían dejado de amar ni pensaban hacerlo ante semejante e irrepetible oportunidad -te...te dejare un mensaje, no me agregues con mi nombre, no quiero que ni Reito ni nadie sepa de esto...por seguridad...espero que te haya gustado el té...hace bastante que aprendí a hacerlo...por si alguna vez servia de algo jaja- tras aquella risotada mutua una breve y amena charla al fin soltaba sus hilos entre ambas, con el único testigo blancuzco que se elevaba de sus vasos llenando la cocina de un aroma inconfundible, el té verde que tanto significaba para ambas.

En la sala Reito estaba vuelto loco, las posibilidades de Shizuru y Natsuki a solas en la cocina y el imbécil de Takeda semi inconsciente sin recobrar la compostura -!Takeda, despierta ya¡- no le cabía la frustración y la imaginación no dejaba de darle zarpazos crueles, el aludido se llevo las manos a las sienes y presiono para serenar el repique horroroso que le daba la resaca con los dientes y ojos apretados, harto, paso su brazo sobre el hombro y con esfuerzo le llevo hasta el baño,saco su pañuelo y con el como guante, giro la manija, tenia un plan increible pero sumamente eficaz, abriendo un par de puertas erróneas en su afan, una vez ahi abrio la llave, le arrojo agua fria sobre el rostro, basto muy poco para que Masashi retrocediera y cayera de sentón, bajo el brazo incapaz de afirmarle con seguridad.

-¿!que rayos te pasa Reito!?- su rostro lo decía todo con semejante gesticulación, se sujetaba la cintura baja y el costado, ya no sabia cual era mas molesto de ambos dolores.

-solo levantate, tenemos que irnos y tu debes quedarte...aquí a solas con Nat...- mas amenaza que petición asomo a los labios de Kanzaki mientras le tomaba la mano a su compañero caido ayudando a levantarse, mismo que no comprendía tal locura.

-estas loco...no puedo quedarme...me sacara a patadas, entiende que Natsuki me odia...-gruño frustrado desviando los jade hacia las baldosas del suelo.

-no, si te finges con una costilla rota y con una resaca horrible...piensa que en ese estado Natsuki te cuidara un poco y podrían arreglar las cosas...para ser sincero no me gusta que mi esposa este ahí a solas con su ex novia...- suaviso su enfado y bajo la voz en tono confidente como si incluso las paredes fueran espías audaces -escucha takeda, a ti te conviene que hablen, probablemente si le invitas un trago o alegues a su lado mas humano podrían empezar a retomar su amistad, no crees?- le daba un golpe sonoro en el hombro mientras salia del baño sin tocar la manija, -cierra la puerta por favor, lo olvide- excusa perfecta.

Una vez en la sala el moreno pensó un momento la petición de Reito, podría ser viable que de quedarse, Natsuki y el pudieran limar asperezas y al menos, recuperar su amistad. -esta bien...me quedo- mascullo inconforme e inseguro mientras se tendía en el sillón y le repicaba la resaca en la sienes, Reito le dio el par de pastillas y se las paso de un golpe.

La risa a pulmón suelto de las mujeres en la cocina y el clamor del té verde en el aire lleno de preocupación, inseguridad y celos a Reito, era hora de marcharse, ya tenia la forma de alejar a Natsuki de su esposa...bajo contrato pero al fin y al cabo su esposa -quédate aquí hasta mañana Takeda, me llamas en cuanto se vaya al trabajo para venir por ti, y me cuentas que paso, debo de llevarme a Shizuru...tenemos trabajo importante mañana...- partió a la cocina y entro sin avisar, no encontrando lo que esperaba para su disgusto, ¿como hacer un escándalo si solo bebían té?

-ara...Reito, ¿donde están los modales? es de mala educación entrar a cualquier lugar sin avisar..- el comentario mordaz de Shizuru le golpeo con guante blanco, era la mujer mas astuta cuando algo llegaba a fastidiarle, no necesito mas para saber que su pequeña reunión con la pelinegra le daba celos, odiaba que fuera posesivo, si bien su matrimonio era por negocios, el parecía tomarlo muy en serio y Shizuru odiaba eso, ni siquiera amaba al pobre, amaba a la mujer que ahora bebía el té frente a ella.

-¿quizá los olvido en su chequera...? jajaja- natsuki dio un golpe bajo, que fue respondida con una mirada rabiosa, que solo se hizo mas evidente cuando le arrebato la palabra de nuevo a los ámbar -es tarde Shizuru, deberías ir ya a casa, seguro que mañana tienes muchos compromisos importantes...- una sonrisa cómplice y una dulce risa eran testigos de las palabras entre lineas.

-es verdad Kruger...mañana tenemos asuntos muy importantes, hasta pronto si es que se dan las circunstancias...- le guiño el ojo mientras la pelinegra le tomaba el vaso para llevarlo a la tarja, no sin antes dejarle una caricia cómplice lejos del ojo avizor de Kanzaki.

Los ámbar le miraron de perfil, antes de que la puerta cerrase tras el -espero que cuides bien de Takeda...mañana vendré por el cuando se sienta mejor, y no te preocupes...Shizuru lo entiende...-

Se mordió la lengua y sonrió ladinamente, no le daria el gusto a Reito -gracias Kanzaki, cuidare bien de el descuida...pasa buena noche- dio media vuelta y ahi lejos sus facciones de el, le maldijo mil veces entre dientes, que osadia y vejacion dejar al bastardo de Takeda en su casa, sin su consentimiento y encima con ello hacer creer a Shizuru que estaban juntos o algo asi.

Una vez en el auto Reito noto es chispa en los carmines, esa chispa que parecía haberse apagado con los años, y ahora bastaba unos minutos con su ex para darle semejante cambio en el rostro, si el pudiera darle eso que fuera que le daba Natsuki... -Kruger se quiere quedar viuda pronto, o eso parece si no hubiéramos llegado a tiempo- encendía el auto y maniobraba para salir del estacionamiento donde cómodamente cabian dos camionetas.

-no esta casada...- refuto con seguridad la castaña, Reito freno violentamente un segundo y retomo su faz impasible, pero la palidez no se aparto de su piel.

-¿ella te lo dijo?...- si habían tocado el tema su plan estaba arruinado...

-no...pero no tiene sortija, ni creo que use el apellido de Masashi...al igual que yo- señalo la placa en la puerta donde solo se leía la dirección y una inscripción que rezaba "Kuger N" -interesante ¿no crees? -bostezo-tengo sueño ¿podrías apurarte? quiero llegar a dormir o mi padre se enfadara si se entera que me sacaste a esta hora sin guardaespaldas...- echo la cabeza hacia atrás y reclino el asiento, el té verde le relajaba profundamente quería ir a la cama con tan maravillosa velada.

-si...interesante...- gruño bajo la amenaza de Fujino, que ya le ignoraba soñolienta, debia llevarla cuanto antes a casa o habría serias represalias, y si existía un hombre al que le temiera, ese era el Fujino mayor.

Natsuki miro con apatía a Takeda en el sillón, chasqueo la lengua, fue a su recamara y volvio, le arrojo una colcha encima, dejo un vaso con agua y un par de pastillas mas en la mesa de centro sin mediar palabra, ignoro el llamado del moreno cuando le arrojo la manta y se marcho a su habitación a dormir, no sin antes cerrar la puerta con llave y su arma a la mano por si acaso, ahora lo único que recordaba era la embelesante voz de Shizuru, y su cita prometedora de mañana por la noche...no iba a pegar el ojo por la ansiedad y los nervios, pero estaba bien...

-quizá mañana pueda hablar con ella...-rió con sarcasmo, era inutil que lo intentara, Natsuki habia sido siempre de Fujino y ese era un hecho innegable al tiempo y las circunstancias.