¡Hola! A partir de este cap, la forma de los diálogos cambia... se me hace mas fácil así, pero espero que les guste! ^^
K: Midorima-kun, Kasamatsu-kun, el chico tiene razón, ellos preguntaron primero… lo correcto sería que respondamos a sus preguntas, ¿cierto?
M: ¿Qué estás diciendo, Kuroko? ¿Acaso te volviste loco? —se sobresaltó al escuchar su voz, pero lo disimulo perfectamente.
KM: Ellos son los intrusos aqui, y más les vale, por su propio bien, que nos digan ya mismo quienes son, que hacen aqui, como llegaron, y que paso cuando entraron a la cueva —dijo de manera prepotente y altanera.
Naruko: Escucha perrito, primero baja el tono, que no eres nadie para exigirme o decirme que hacer, ¿Ok? Y segundo, ya lo dije antes, yo pregunte primero.
KM: ¡No soy ningún «perrito»! ¡¿Quién te crees que eres?!
A: ¡Jajajaja! ¡Perrito!
KS: En realidad, Furihatacchi es el perrito…
A: Jajaja, tienes razón…
KG: Si Akashi los escuchara… estarían muertos… —tembló de solo imaginarlo…
T: Shin-chan… —se acercó al conejo— yo confió en ellos, parecen buenas personas… ¿No crees que deberíamos darles una oportunidad en lugar de desconfiar tanto…?
M: Tenemos motivos para desconfiar y lo sabes, Bakao…
T: Lo sé, pero… míralos, ¿Te parece que sean del otro lado? —le susurro observando las ropas sucias y rotosas que traían los cuatro «intrusos».
M: —suspiro cansado, todo ese asunto lo tenía agotado. Quería solucionarlo cuanto antes, pero en lugar de eso solo lo estaban complicando más. Rápidamente, se dio la vuelta, y pregunto— ¿Ustedes que opinan? —la pregunta iba para todos, pero especialmente era para los que permanecieron callados casi todo el tiempo, y los que solo se dedicaban a discutir, bromear o reírse de cualquier cosa.
K: Como dije antes, lo correcto es que respondamos primero.
S: Y-Yo… bu-bueno… no parecen malas personas… asi que…
KG: No confió para nada en ellos, pero si Kuroko lo hace, entonces yo también…
K: Kagami-kun… —se sonrojo levemente al escucharlo.
KG: Ah… y-yo… —lo miro sonrojándose de sus propias palabras al darse cuenta de lo que había dicho.
KS: Opino igual que Kurokocchi, creo que podemos confiar en ellos…
A: Yo no, y seguiré sin hacerlo hasta que demuestren que no son espías del otro lado y que de verdad vienen de afuera.
Imaizumi:¿El otro lado? ¿A qué se refieren con eso…? —pensó.
MR: A mí me da igual todo, solo quiero volver a la aldea, comer algo dulce con Murochin y tal vez dormir un rato… —dijo bostezando.
M: No hay nada que hacer, Murasakibara es y será siempre un cabeza hueca sin remedio… —pensó girando los ojos.
H: Yo estaré de acuerdo con cualquier decisión que tomen.
KM: Idiotas… si el jefe descubre lo que están haciendo se va a volver loco… no se quejen cuando les eche la culpa.
Naruko: ¿Y? ¿Van a hablar o no? Sigo esperando…
M: Esta bien… —se acercó a los cuatro— escuchen, hace unos días, durante la noche, vimos una avión. Algo muy raro, ya que esta isla no aparece en los mapas, nadie de afuera sabe que existe, o bueno, eso creíamos…
T: ¡Si, y de pronto vimos al avión partirse a la mitad! —dijo intentando ayudarlo con su explicación.
Onoda: Esa… e-era nuestra avión…
Manami: No sabemos por qué ocurrió eso; creí que íbamos a morir… pero caímos al mar y despertamos en la isla…
Naruko: Así que vieron todo…
Imaizumi: Tienen que creernos, es lo que ocurrió…
K: Les creemos, ¿Verdad? —miro al resto, esperando su respuesta.
KS: ¡Sí!
T: ¡También yo! Debió ser horrible...
A: Bueno… sigo sin confiar en ustedes, pero vi perfectamente como esa cosa se partía en dos y caía al mar… así que, supongo que dicen la verdad…
M: Como decía, es cierto que estuvimos vigilándolos, pero fue para asegurarnos de si podíamos o no confiar en ustedes. Lo más importante para nosotros es proteger a la aldea, ¿Entienden?
Imaizumi: ¿Aldea? Así que… ¿Hay personas viviendo aquí…?
M: Por supuesto. Durante siglos hemos sido una civilización que vive lejos y apartada del resto del mundo, por eso casi nadie sabe de nosotros…
Naruko: Y… también hay… ¿Animales que hablan? ¿Cómo ustedes…? —Lo miro de pies a cabeza, y este frunció el ceño— ¡N-No te ofendas! No es que no me guste, es solo que es…
Imaizumi: ¡Extraño! —termino lo que decía su novio.
Naruko: ¡Sí! ¡Eso mismo!
Onoda: Jamás habíamos visto nada parecido…
Manami: Así que… ¿Aquí los animales hablan?
M: Esta no es nuestra verdadera apariencia, todos somos humanos, pero no podemos transformarnos aquí…
Onoda: ¿Y por qué no?
M: Es una larga historia, pero ahora les toca a ustedes explicarse, ¿Qué fue lo que les sucedió en la cueva? Todos los que han entrado allí, jamás han salido… no con vida.
Los cuatro sintieron escalofríos y temblaron al escuchar eso.
Imaizumi: Claro… por eso la advertencia decía «La muerte le llega» —recordó lo que había leído en latín.
Naruko: Mira, aún estamos confundidos por eso, no sabemos qué fue lo que paso. Solo sé que nos perdimos, entramos allí por error, y mientras buscábamos una salida, encontramos un lago que conectaba a otro en el bosque, nos metimos nadamos y salimos, solo eso.
Onoda: Cuando nos metimos, el agua comenzó a brillar de forma extraña… Y al día siguiente despertamos con estos poderes… no lo entiendo, jamás he leído un libro de plantas en mi vida, y ahora resulta que se todo sobre ellas…
Naruko: Lo mismo para mí, pero con los peces…
M: No puede ser… así que… ¿Era real…? —hablo para sí mismo, y después a los cuatro en voz alta— Ok, vendrán con nosotros a la aldea.
KM: ¡¿Qué?! ¡Ahora si te volviste loco! ¡Llevarlos a la aldea es demasiado! ¡La gente entrara en pánico apenas los vea!
M: No si les decimos que son los de la leyenda…
KM: ¿Que leyenda?
M: ¡La de los cuatro elementos!
KG: ¿Te… refieres a esa que nos contó Takashima-sama cuando éramos niños?
K: ¿Son ellos?
A: Creí que solo era un cuento que invento para hacernos dormir…
MR: También yo… y funcionaba muy bien…
H: Ustedes se dormían apenas empezaba a hablar, pero yo siempre lo escuchaba atentamente, me encanta esa leyenda…
KS: ¡Siempre supe que era real!
T: Entonces, con más razón tenemos que llevarlos a la aldea… ¿Verdad Shin-chan?
M: Si, y no pueden negarse, es muy importante que Takashima-sama los vea…
Naruko: Espera, espera, ¿De qué leyenda están hablando? ¿Y quién es el tal «Takashima-sama»?
M: Takashima-sama es el chaman de la aldea, y sobre la leyenda… el sabrá explicarles mejor.
KM: Si, pero será mejor que nos vayamos ya, es peligroso seguir aquí…
Onoda: ¿Po-Por qué es peligroso?
Manami: Y aun no nos han dicho dónde estamos…
KM: Ya basta de hacer preguntas, tenemos que irnos ahora.
M: Como dije, el chaman les explicara mejor todo.
Naruko: Supongo que no tenemos más opción que seguirlos…
Imaizumi: ¿Dónde está esa aldea? Porque hemos caminado demasiado, me duele el tobillo, y estoy cansado…
M: No esta tan lejos, síganme…
Imaizumi: Maldición…
Naruko: ¿Te duele mucho? Te ayudo a caminar, si no puedes… —lo miro preocupado.
Imaizumi: Esta bien, no es necesario…
Naruko: ¿Seguro?
Imaizumi: Si, no te preocupes —sonrió y lo tomo de la mano— ¿Vamos?
Naruko: Si… —levemente sonrojado, le sonrió y tomo su mano de la misma forma.
Siguiendo a los nativos, atravesaron la selva, y caminaron durante varios minutos hasta llegar por fin a su destino. La entrada estaba decorada con plantas, y tres o cuatro antorchas apagadas, que de seguro encenderían a la noche; una a cada lado, y junto a ellas, dos hombres que parecían ser los guardias. Estos, al ver a los «desconocidos» se alarmaron completamente.
Guardia 1: ¡¿Qué significa esto, chicos?! ¡¿Acaso se volvieron locos?!
Guardia 2: ¡¿Quiénes son estos y por qué los trajeron aquí?!
M: Tranquilos, no son de los otros…
KS: Son náufragos, hace unos días su avión cayó al mar.
Guardia 2: ¿Qué avión? ¡Aquí nadie vio nada! ¡Explíquense ahora mismo!
K: Es por qué ocurrió durante la noche, cuando todos dormían, y nosotros hacíamos guardia…
A: Estos cuatro —señalo a Naruko, Imaizumi, Onoda, y Manami— entraron a la cueva y salieron vivos, Takashima-sama tiene que verlos, ¡Asi que más les vale que nos dejen pasar ahora!
KM: Odio decir esto, pero este idiota tiene razón, salieron vivos, y al dia siguiente despertaron con poderes extraños…
KG: Creemos que… pueden ser los de la leyenda…
Al escuchar esto, los dos guardias se quedaron prácticamente con la boca abierta.
Guardia 1: ¿La… leyenda…? ¿La de los cuatro elementos? ¿Es real?
Guardia 2: Si es así, entonces muestren sus «poderes». Si es mentira, avisaremos al jefe de inmediato.
M: Adelante, háganlo… —dijo a los cuatro.
Los cuatro obedecieron, y mostraron a los guardias, sus nuevas y misteriosas habilidades. Al ver que todo lo que habían escuchado era verdad, se hicieron a un lado, y los dejaron pasar sin decir nada. Entraron a la aldea, y al verlos, todas las personas a su alrededor, se asustaron y corrieron a esconderse, otros incluso gritaban. Los cuatro no entendían nada.
Naruko: ¿Qué les pasa?
Imaizumi: ¿Por qué… se esconden?
Onoda observo como algunos lloraban y se abrazaban como si fuera el fin de todo. Otros los insultaban, y les gritaban que se fueran.
Onoda: ¿Por qué reaccionan así? N-No vamos a hacerles daño…
M: Tranquilos, todo tiene su explicación. Solo ignórenlos y síganme.
Caminaron hacia una de las casas, y entraron. Onoda, Manami, Imaizumi y Naruko, se quedaron afuera.
M: Takashima-sama, lamentamos la interrupción, pero hay algo muy importante que tiene que ver.
Takashima: Chicos, bienve-… —fue interrumpido.
Masaomi: ¡Nada de bienvenidos! ¡¿Dónde demonios estaban?! ¡Les dije claramente que nadie podía salir al bosque sin mi autorización!
KM: Señor, yo no quería, ellos me obligaron a salir, se los advertí pero no quisieron escucharme…
A: ¡¿Qué estás diciendo, bastardo?! ¡Eso es mentira!
KS: Kasamatsu-sempai, eso no es justo…
KG: Pagaras por esto, imbécil…
Masaomi: ¡Cállense! ¡No me interesa nada de lo que tengan para decir! y por haberme desobedecido, harán guardia todas las noches, por el resto de la semana, ¡¿Queda claro?!
Takashima: Masaomi, cálmate, ¿Si? Seguramente tuvieron una muy importante razón para salir, ¿Verdad?
M: Si señor, de eso le queríamos hablar…
Takashima: Una semana es demasiado, con tres días está bien.
Masaomi: Odio cuando haces esto, Takashima…
Takashima: ¿Y bien? ¿Qué querían mostrarme?
M: Pasen…
Takashima: ¿Por qué siguen transformados? No es necesario que-… —se detuvo al ver entrar a cuatro jóvenes que no conocía. Al principio se sorprendió, pero después, los miro, y una sonrisa se formo en su rostro.
Masaomi: —Sin decir nada, apenas los vio entrar, se transformó en un león y se abalanzo a ellos, rugiendo con fuerza.
Manami:¡AAAAHHHH!
Onoda: ¡AAAAHHHH!
Naruko: ¡AAAAHHHH!
Imaizumi: ¡AAAAHHHH!
Manami: ¡UN LEOOOOON!
Iban a salir corriendo de allí, pero Midorima, Aomine, Kagami, Kuroko, Kise, y todos los demás, se pararon delante de ellos.
Onoda: ¿N-Nos están protegiendo…?
M: Masaomi-sama, no es lo que usted cree, ellos son de afuera, su avión cayó al mar durante la noche, cuando estuvimos de guardia hace unos días.
Masaomi: ¿Qué?
M: Murasakibara y Himuro los vieron entrar a la cueva…
H: Creímos que habían muerto como todos, pero están vivos… y… eso no es todo… tienen poderes…
M: Señor, son los de la leyenda, los que hemos estado esperando…
Al instante, los cuatro dieron un paso al frente, y mostraron sus poderes a los dos hombres.
Masaomi: Im-imposible… —deshizo su transformación, volviendo a ser humano, y se quedó mirándolos con la boca abierta.
Takashima: —lentamente se acercó a los cuatro, y estos lo miraron nerviosos— Me alegra por fin poder conocerlos… he querido hacerlo desde que era niño… —sonrió.
Naruko, Onoda, Imaizumi, y Manami, continuaron observándolo, pero de pronto sus nervios desaparecieron. Ese hombre sin duda era raro, aún más que los otros nativos que habían conocido; su cabello era largo y blanco; su piel era blanca y tenía pecas, y sus ojos eran verdes. Por alguna razón, escucharlo hablar les traía paz, tranquilidad, y seguridad; un extraño sentimiento que no sabían explicar, algo que les recordó a cuando estaban en la cueva, y su miedo había desaparecido por completo.
Todo lo contrario al otro; su cabello era castaño, recogido en un pequeño rodete; su piel era tostada, y sus ojos eran rojos; que solo les generaba temor, y más al recordar que segundos atrás, se transformó en un león, e intento atacarlos.
Takashima: Tranquilos, no tengan miedo, no les hará daño, solo protegía a la aldea —dijo como si les hubiera leído el pensamiento.
Onoda: Señor, ¿Qué está pasando? ¿Por qué tenemos poderes? ¿Por qué las personas aquí se transforman en animales?
Imaizumi: No entiendo nada…
Manami: También yo… cada vez estoy más confundido…
Naruko: Necesitamos, no, merecemos una explicación…
Takashima: Todo a su tiempo, niños, todo a su tiempo.
Imaizumi: ¿Niños? Tengo dieciocho años…
Takashima: Primero que nada, vamos a presentarnos. Me llamo Takashima, soy el chaman de la aldea, y pertenezco a la familia de los chimpancés —segundos después de hablar, se transformó en un chimpancé—encantado de conocerlos… —volvió a su forma humana— solo uso mi forma animal, si es realmente necesario.
Onoda: Increíble… y… ¿Por qué…? ¿Cómo es posible?
Takashima: Hace muchos siglos atrás, nuestros ancestros lucharon contra unas personas que llegaron en barcos a la isla con intenciones de poblarla y dominarla; fue una terrible guerra que trajo consigo muerte y destrucción…; la diosa de la naturaleza, le otorgo esta habilidad a nuestros antepasados para que pudieran sobrevivir a una terrible catástrofe que ocurrió después… y nosotros la heredamos… todas las personas en la aldea tienen una forma animal.
Masaomi: Yo soy Masaomi, el líder y jefe de la aldea, y como ya vieron, pertenezco a la familia de los leones —dijo después de salir del shock.
Takashima: Masaomi… ¿No hay algo más que tienes que decirles?
Masaomi: Tch —cruzo los brazos—, perdón por… lo de antes… pero mi deber como líder es proteger a la aldea cueste lo que cueste.
Naruko: E-Esta bien… mientras no vuelva a hacer eso…
Takashima: Niños… —miro al grupo que estaba detrás de ellos— les toca presentarse, y deshagan su transformación… —sonrió.
Kuroko: Comenzare yo —los cuatro voltearon a ver al lobo, y este, deshizo su trasformación; mostrándose como era realmente, un chico de piel blanca, cabello y ojos celestes —me llamo Kuroko Tetsuya, y pertenezco a la familia de los lobos.
Al escucharlo, todos los demás se animaron a hablar, y deshicieron su trasformación, mostrando su forma humana.
Midorima: Me llamo Midorima Shintaro, y pertenezco a la familia de los conejos.
Kasamatsu: Kasamatsu Yukio, y como ya vieron, mi forma animal es el perro.
Himuro: Yo me llamo Himuro Tatsuya, y pertenezco a la familia de los cuervos... —les sonrió amablemente.
Sakurai: S-Soy Sakurai Ryo, y p-pertenezco a la familia de los ciervos…
Takao: ¡Soy Takao Kazunari de la familia de los zorros! —dijo sonriendo animado.
Kagami: Kagami Taiga, y pertenezco a la familia de los tigres…
Aomine: Aomine Daiki, pertenezco a la familia de las panteras…
Kise: ¡Yo soy Kise Ryouta y pertenezco a la familia de los Cheetah!
Murasakibara: Me llamo Murasakibara Atsushi —dijo con un tono aburrido, mientras comía una fruta, que quien sabe de dónde saco—, y pertenezco a la familia de los osos…
Takashima: ¿Y ustedes? —Hablo a los cuatro— ¿No van a presentarse? ¿Cuáles son sus nombres?
Naruko: Eh…—se acercó a Imaizumi y le susurro— ¿Tu que dices…?
Imaizumi: Esta bien, creo que podemos confiar en ellos…
Naruko: Ok… —suspiro y comenzó a hablar— Me llamo Naruko Shoukichi, y ellos son Onoda Sakamichi, Imaizumi Shunzuke, mi novio; y Manami Sangaku, novio de Onoda-kun…
Onoda: Hace poco nos graduamos del instituto, así que, decidimos hacer un viaje para celebrarlo, pero no salió como esperábamos…—su expresión cambio a una de tristeza al recordar lo sucedido, por lo que, su novio decidió continuar.
Manami: Como ya saben, nuestro avión tuvo un accidente y… acabamos aquí…
Imaizumi: Lamentamos haber invadido su isla y asustar a las personas; lo único que queremos es que nos expliquen que nos paso, y que nos ayuden a volver a casa…
Takashima: Bien… lo primero, lo haré ahora mismo, pero lo segundo… no va a poder ser, niños, lo siento…
Onoda: ¿Qué…?
Naruko: ¿De que esta hablando?
Takashima: No pueden irse de la isla… nunca podrán… su destino es estar aquí… lo ha sido desde que Mavis los eligió…
Naruko: ¡¿De qué diablos está hablando?! —repitió, esta vez mas alterado que antes.
Manami: ¿Quién es Mavis…?
Naruko: ¡Me importa una mierda quien sea! ¡Tengo una vida fuera de este lugar! ¡Quiero irme!
Imaizumi: Opino igual, ni soñando pienso pasar el resto de mi vida en una isla…
Masaomi: ¡Hey! ¡Ten más cuidado con lo que dices sobre Mavis!
Naruko: ¡Solo quiero irme de aquí! ¡Todos queremos! ¿Verdad Onoda-kun? —Pregunto, pero este no respondió—¿Onoda-kun?
Onoda: Si les soy sincero… a mí no me importa quedarme aquí…
Manami: ¿Ehh?
Naruko: ¿Q-Que estás diciendo? Es una broma, ¿Cierto? ¡Querías ir a la universidad!
Onoda: Eso era antes de que mama muriera… solo quería que se sintiera orgullosa de mí… pero, ahora que ya no está… ¿Para qué? Ya no soy el de antes, no quiero ir a la universidad, solo quiero estar con las personas que amo, no importa donde… fue por eso que decidí hacer este viaje.
Manami: Supongo que… me siento igual… mientras este con mi novio y mis amigos, estaré bien donde sea, pero una isla… no lo sé…
Naruko: Onoda-kun, ¿Por qué no me dijiste que te sentías así? —lo miro con tristeza.
Onoda: No quería que te angustiaras más de lo que ya estabas…
Naruko: ¡Somos como hermanos! ¡Sabes que puedes decirme lo que sea!
Takashima: Niños, lamento interrumpir, pero… están destinados a estar aquí; no podrán irse aunque lo intenten… si lo hacen, la isla los traerá de vuelta, de una forma u otra…
Imaizumi: ¿Por qué es tan importante?
Naruko: ¿Quién es esa tal Mavis? ¿Y por qué nos eligió? ¡Nosotros no pedimos esto!
Takashima: Para nosotros, ella es nuestra diosa; pero en realidad, es un ángel, uno con grandes y hermosas alas blancas… yo las he visto, hace mucho tiempo…
Onoda: ¿Un ángel…?
Imaizumi: ¿Y por qué a nosotros? No tenemos nada especial…
Takashima: Eso es algo que ninguno de nosotros sabe… pero cuando llegue el momento, ella se aparecerá ante ustedes, estoy seguro…
Naruko: Aun no nos ha dicho para que fuimos elegidos…
Takashima: Verán, desde el tiempo de nuestros ancestros hasta ahora, se han contado muchas leyendas. Algunas son eso, solo leyendas… pero otras, las consideramos profecías, y ustedes, son una de ellas…
Manami: ¿Nosotros? ¿Por qué…?
Masaomi: «Cuando la segunda guerra de inicio, los guardianes de los cuatro elementos aparecerán, y acabaran con toda la maldad y oscuridad de la isla» Eso es lo que dice la profecía…
Takashima: Ustedes son los guardianes de los cuatro elementos, elegidos por Mavis para protegernos a nosotros, a la isla, y lo que esta esconde; Naruko, guardián del fuego; Onoda, guardián de la tierra; Manami, guardián del aire; e Imaizumi, guardián del agua.
— ¿Guardianes…? —preguntaron al mismo tiempo los cuatro.
Takashima: Bienvenidos a Teiko…
