Uff tanto tiempo a pasado, mas del que me hubiera gustado, y a pesar del tiempo aun seguía recibiendo reviews y mensajes. La verdad muchisimas gracias espero que las personas que me pidieron actualizar puedan leer este nuevo capítulo y me dejen sus comentarios.

...

...

...


Capítulo 7: Verdades

Mismo día en la Mansión Fujino

Un precioso Jaguar XE aparcaba en la entrada de la mansión de donde descendieron dos hermosas mujeres, una morena de cabello castaño oscuro con un ligero tono marrón, ojos brillantes como amatistas y labios seductores color cereza, vestía un traje sastre de color morado, saco elegante y falda entubada con una abertura en los costados que dejaba entrever sus torneadas piernas, con una blusa beige bajo el saco (abierto) a juego con sus zapatillas, iba tomada del brazo de la otra mujer que podía pasar como la versión adulta de Natsuki, vestía un elegante traje azul marino de lino, saco y pantalón a juego, zapatillas negras y una blusa blanca que se asomaba por el escote del saco. La mayor de las Kuga llevaba una cara de angustia, apenas habían arribado a la ciudad de Tokio cuando su amigo Satoru le llamo preguntándole si ya había llegado y que era urgente que se encontraran.

- ¿Qué ocurre Satoru? – preguntaba Saeko entrando en la gran sala del brazo de su pareja y acompañadas por el mayordomo de la casa.

- No podemos seguir con esto Saeko, hay que decirles la verdad y disolver este contrato – respondía angustiado el señor Fujino.

- ¿Qué ha pasado? – preguntaba más confusa.

- Mi Shizuru está destrozada – contestaba con tremendo pesar y culpa en sus ojos – ha llegado llorando y solo nos ha dicho que ya no puede más, que la disculpáramos pero que no podía seguir adelante con el contrato y no sé cuántas cosas de que ella tomaría toda la responsabilidad (refiriéndose a no cumplir con las condiciones del préstamo) pero que no volvería a su casa.

- ¿Pero cómo ha ocurrido? – inquiría aún más confundida, ya que según los últimos informes de Fumi-san, le había dicho que Natsuki estaba cambiando con su esposa (ella era la espía de Saeko y de Mai)

- No lo sé, solo nos ha dicho eso y se ha encerrado a llorar en su habitación – explicaba aun compungido en señor Fujino.

- No sé qué decirles... Satoru, Naomi... todo es mi culpa, de verdad lo siento.

- No ha sido solo tu culpa Saeko – le decía su amigo con una mano en su hombro – yo te he apoyado en esto, me hacía ilusión y nos hemos dejado llevar por nuestros deseos.

- Sabíamos a lo que nos estábamos arriesgando – esta vez era la señora Fujino la que les hablaba dándole animo a los dos.

- Solo hay que terminar con esto – decía Satoru.

- Por favor Satoru solo permíteme hablar con Shizuru-chan – pedía casi en una súplica.

- Si te recibe, adelante – le respondía señalando escaleras arriba – con nosotros no ha querido hablar aun.

Con paso firme la Kuga mayor se dirigió al encuentro de la castaña, pensaba que era una egoísta por lo que iba a hacer, pero se tenía que jugar su última carta para remediar el daño que le había hecho a su hija, y si como Fumi-san había dicho la ojiverde comenzaba a enamorarse de Shizuru no podía dejar que Natsuki callera nuevamente en un abismo más cruel que la decepción, esta vez se sumiría en la culpa de haber dañado a quien quería.

(((toc, toc, toc)))

- Madre de verdad no estoy de ánimos para hablar – decía Shizuru entre sollozos.

- Shizuru-chan, soy Saeko – esperaba que la castaña no la corriera.

Y no fue así, ante todo la castaña era una persona educada, aparte creía que no se podía dar el lujo de correr a la persona a quien según le debían la estabilidad de su empresa. Con lágrimas aun rodando por sus mejillas, los ojos más rojos e hinchados abría la puerta para dejar pasar a su suegra.

- Mira nada mas – se conmovía hasta las entrañas al ver en ese estado a la ojirubi que no se parecía en nada a la niña alegre que había conocido – que te ha hecho la tonta que tengo por hija.

- Saeko-san de verdad lo siento, yo me voy a hacer responsable del préstamo a mi padre, pero por favor no me diga que tengo que regresar con Natsuki.

- Claro que no tienes que hacer eso – le decía aun estrechándola en sus brazos – yo no he venido a pedirte tal cosa.

- Disculpen – hablaba la señora Fujino a un lado de la puerta, no se había aguantado las ganas de subir a ver como estaba su hija y si recibía a Saeko – no les interrumpo, solo quiero saber si estás bien Shizuru – la mujer estaba al borde de las lágrimas al ver a su hija tan destrozada.

- Estoy bien okasan, no te preocupes.

- Bien – le decía con una sonrisa triste – les dejo para que hablen.

- Por favor no se valla Naomi – pedía Saeko, aunque ella quería reconfortar a la castaña era mejor que lo hiciera su propia madre – me gustaría que escuchara lo que quiero contarle a Shizuru-chan.

- Si a usted no le importa – respondía dudosa.

- Por favor – volvía a pedir la Kuga mayor dándole el paso a la habitación de la castaña para cerrar la puerta.

Una vez adentro Shizuru se abrazó a su madre sentándose las dos en la cama mientras Saeko acercaba una silla para estar cerca de las dos y comenzar a hablar.

- No voy a preguntar qué ha pasado, porque imagino no querrás hablar de eso – la castaña solo asintió ante el hecho – primero que nada quiero pedirte perdón, el que estés así es solo culpa mía.

- ¿Saeko-san? – miraba interrogativa a su suegra.

- Ha sido solo culpa mía, yo he convencido a tus padres de que te casaran con mi hija.

- No es solo culpa suya Saeko – decía la señora Fujino angustiada – los tres estuvimos de acuerdo y les mentimos.

- No entiendo, ¿de qué hablan? – preguntaba la ojirubi confundida.

- No existe tal préstamo del que te tengas que hacer responsable.

La cara de sorpresa de Shizuru no fue disimulada más sin embargo no hablo y espero paciente a que le explicaran, sospechando que no le gustaría nada lo que le dirían, pero que más mal le podría pasar se preguntó.

- Fue un invento para que tú y Natsuki accedieran a casarse – no fue tan grande la sorpresa en comparación al dolor que sentía al escuchar su nombre – Satoru y yo estábamos preocupados por su futuro y el nuestro, sobretodo el nuestro, nos portamos de forma egoísta y les mentimos – de que le hablaba su suegra, seguía sin entender – pero todo fue culpa mía, yo fui quien tuvo la idea. Por favor no te molestes con tus padres – suplico.

- Insisto Saeko que ha sido culpa de los tres.

- Esperen – decía Shizuru – aun no les entiendo, o no quiero entender, me están diciendo que era mentira la banca rota y solo me lo dijeron para que accediera a casarme – su tono de voz ya sonaba molesto.

- Si – respondía Saeko apenada – a tu padre le preocupaba que no quisieras nada con los hombres por lo que te paso, y a mí me preocupaba que Natsuki jamás sentara cabeza y se hiciera responsable de la empresa.

- Pues lamento decirle que aun así su hija no sentó cabeza – soltó con rencor – solo se ha dedicado a hacerme la vida miserable.

- De verdad… lo lamento Shizuru-chan – con verdadero arrepentimiento se disculpaba con la castaña – no puedo pedirte que no la odies, pero he de decir que el que Natsuki sea así también es mi culpa.

- No creo que usted obligara a su hija a hacer lo que hiso – el enojo que pudo sentir por el engaño se fue a la basura de solo recordar todo el mal que le había hecho la ojiverde mostrando su enojo hacia ella.

- La estabas cambiando, de verdad no entiendo que paso y aunque quiera no puedo evitar preocuparme porque Natsuki se pierda de nuevo.

- Pues creo que no tiene de que preocuparse porque no estaba cambiando y perdida siempre ha sido – decía sin ocultar su coraje.

- Shizuru – la regañaba su madre.

- Está bien Naomi, Shizuru-chan tiene razón al estar molesta.

Molestia era poco comparado con lo que ahora sentía por la ojiverde, sentía un profundo rencor formándose en su corazón cambiando todo el amor que le tenía por desprecio. Ya había sido suficiente, 4 meses, 4 largos meses soporto todo de Natsuki, desprecio, groserías, infidelidades, no se iba a quedar así, las cosas no se podían quedar así, no era justo que solo ella lo pasara tan mal, así que una idea se le venía a la cabeza y su suegra la ayudaría a vengarse sin saberlo.

- Dígame una cosa Saeko-san – pregunto inocentemente cambiando su semblante – que le dijeron a Natsuki para que accediera a casarse.

- Lo mismo que a ti, que estábamos en banca rota y que tu padre nos daría el préstamo si accedía a casarse contigo y… tener un hijo.

- Ya veo – se quedó pensativa – "así que Natsuki cree que está en deuda con mi familia. y aun así la muy bitch se portaba horrible conmigo"

- Y también le dije que estaba enferma, con Natsuki necesitaba más de una mentira.

- Hay algo que no entiendo – toda la información que fuera posible le iba a sacar a Saeko – porque dice que es su culpa que Natsuki sea así – si no se equivocaba eso tenía que ser cuestión de pasado.

- Uff – suspiro – hace años yo era muy estricta con Natsuki, creía que siempre tenía la razón y que mis métodos eran los correctos – comenzaba a explicarle – me equivoque y no sabes cómo me arrepiento de lo que hice. Porque aquello hiso a Natsuki como es ahora.

- ¿Me puede contar más o es muy personal? – al ver la expresión de Saeko entendió que realmente era algo delicado, algo que debió marcar a la ojiverde y que muy seguramente aun le hacía daño.

Relato de Saeko...

Sucedió en el último año de Academia* de Natsuki, ¿sabes? ella fue una chica dulce, aplicada en el estudio y obediente, te puedo asegurar que Natsuki jamás había sido grosera y nunca le hacía daño a nadie. Pero entonces conoció a una chica que se estaba cambiando de escuela, quedando en el mismo grupo. Cuando la conocí por primera vez, Natsuki la llevo a la casa para hacer una tarea, la joven era amable y educada por fuera, pero su mirada era de dolor y ambiciosa, si eres demasiado observadora puedes descubrir muchas cosas en la mirada de la gente, no me hacía gracia que Natsuki se juntara con ella y le pedí que no lo hiciera más, desde ese día nunca la volvió a llevar y yo creí que me había obedecido como siempre hacia, pero no fue así. Algunos meses después por coincidencia un compañero del trabajo vio a Nat con una joven en el cine, me dijo que iban tomadas de la mano y muy animadas, mi primera idea fue que se trataba de Mai (ya sabe por Fumi que la castaña la conoce), eran muy buenas amigas de la infancia y he de admitir que me agradaba para ella, pero no fue, ellas se veían y se ven como hermanas. Mi compañero me describió a la joven y supe al instante que no se trataba de Mai si no de aquella chica a la que le dije que no viera más.

Como te dije yo siempre creí que mis métodos eran los correctos y mande a investigar qué relación tenían mi hija y esa joven, solo para descubrir que estaban en una relación amorosa.

Mini Flash

- ¿Okasan para que me has mandado a llamar? – me pregunto Natsuki entrando en mi despacho.

- Creí que podía poner mi entera confianza en ti – le dije atacándola – me has estado ocultando cosas Natsuki.

- Yo... no te entiendo – me respondió dudosa pero en el fondo ella sabía a qué me refería.

- Te dije que te alejaras de esa joven, y me entero que es tu novia – tengo que admitir que dije aquello con desprecio.

- Lo lamento, pero es que no entiendo porque no la aceptas – fue la primera vez que Natsuki me recrimino una decisión.

- Porque no es buena influencia para ti, te lo he dicho.

- No la conoces – volvió a replicar.

- No hace falta, se le nota su interés.

- Estas diciendo que no me puede querer por lo que soy, y que solo se fija en mi apellido y el dinero. Porque si es así te equivocas. Yo la quiero y ella a mí.

Fin Mini Flash

Después de decirme aquello salió de mi despacho. Por primera vez vi verdaderamente enojada a mi hija, y tengo que admitir que realmente pensé que me estaba equivocando. Por su puesto que la idea de equivocarme se desvaneció a los pocos días, Natsuki quería imponerse a mis órdenes así que había llevado a la joven nuevamente a mi casa y al verla otra vez supe que no me equivocaba, esa niña no quería realmente a mi hija.

Luego de aquel día no pude hacer nada con respecto a la joven pues el trabajo en Sensation estaba en aumento y tuve que salir de la ciudad para arreglar unos contratos, luego eventos, juntas y más viajes me absorbieron. Me hice a la idea de que solo sería algo pasajero para Natsuki, su primer amor o algo así, pero el año escolar estaba pasando y ellas seguían juntas. Después pensé en que mandaría a mi hija a estudiar al extranjero y entonces sí, todo se acabaría con esa joven, el tiempo siguió pasando y algo me sorprendió, no llegaba ninguna carta de aceptación de ninguna universidad, al ponerme a investigar descubrí que Natsuki había rechazado todas las opciones fuera del país y había metido su solicitud a Todai, al igual que la chica.

Ese fue otro pleito que tuve con mi hija, al final decidí darle el gusto, pero no me iba a quedar así, así que mande a investigar a la joven para cortar de tajo el problema. La investigación se llevó el tiempo suficiente en el que Natsuki entro a la universidad y lo que descubrí realmente me sorprendió. Pero más que sorprenderme mi ego aumento, yo tenía la razón, mi único pensamiento fue que mi hija se iba a tragar sus palabras y aceptar que yo no me equivocaba; realmente si estaba equivocada por que la forma en que hice las cosas no fueron las correctas.

Una tarde llegue a mi casa y las encontré ahí en la sala de estar jugando videojuegos, las dos juntas como yo quería para abrirle los ojos a mi hija y que la chica no pudiera negar nada.

Mini Flash

- Mira esto y dime ahora que de verdad esta joven te quiere – le dije aventando un sobre amarillo frente a ellas.

- No empieces otra vez – me dijo mirándome fríamente tanto que llego a erizarme la piel.

- Míralo y si después de esto aún crees tener la razón, respetare tu decisión.

Fin Mini Flash

Estaba segura que cuando abriera el sobre, abriría los ojos. El sobre contenía evidencia que demostraba que la chica trabajaba en un club nocturno para hombres y que a su corta edad ya había estafado a unos cuantos. Y que antes de Natsuki había tenido una relación con un político que había arreglado el cambio de escuela en la Academia porque la habían descubierto en su trabajo de medio tiempo y que también le había arreglado su entrada a la universidad, según la investigación ya no tenía una relación con él, pero si le seguía viendo. Creí que con eso mi hija reconsideraría sobre ella, pero no fue así.

Flashback

- No puedo creer que te inventes tantas mentiras solo para separarme de Nao – quede atónita cuando Natsuki aventó los papeles a mis pies.

- Y yo no puedo creer que seas tan estúpida como para no darte cuenta de que te miente – le grite encolerizada.

- Me largo no pienso permanecer ni un minuto más aquí – me dijo tomando a la joven de la mano para salir de la mansión.

- Y de qué vas a vivir ¿ah? – la idea más desfachatada cruzo por mi mente – o dónde vas a vivir.

- No te preocupes madre – me respondió con ironía – con lo que gano de las carreras será suficiente para mí y Nao en lo que me hago profesional – ya sabía lo de las carreras, sabía que a Natsuki le gustaba desde que era niña y había aprendido a conducir moto desde los 13 cuando considere que era suficiente edad para darle esa responsabilidad.

Debo admitir que me asuste con aquello, era cierto que Natsuki era buena corriendo, yo misma la había acompañado a prácticas y carreras para adolescentes, así que aunque yo le quitara mi apoyo y la moto que le había regalado, ella perfectamente se podía conseguir un patrocinador con su habilidad. Pero mi idea desfachatada no era esa, mi ego era grande y estaba cegada por demostrarle que tenía la razón.

- Haz lo que quieras, pero una cosa si te digo – comencé a amenazarla – te aseguro que no vas a llegar a ningún lado con eso, me voy a encargar de cerrarte cada puerta hasta que vuelvas aquí con el rabo entre las piernas, porque esa chiquilla te va a dejar en cuanto vea que no te puede sacar nada – dirigí mi mirada de odio a la susodicha que no había dicho nada hasta ahora para defenderse y mantenía la mirada en el suelo pues sabía que todo lo que decía de ella era verdad, pero Natsuki estaba tan cegada como para darse cuenta.

- Entonces me alejare lo suficiente de ti para que tu poder no me alcance – volví a asustarme, me amenazaba con irse lejos, conocía bien a mi hija y sabía que tenía el mismo orgullo y carácter que yo.

- Jajajaja – comencé a reír con histeria mientras sacaba la chequera de mi bolsa y escribía en ella una cifra para ofrecerle a Nao Yuuki. Era mi última carta y la del triunfo – toma niña – dije extendiéndole el cheque pero ella no levanto la mirada.

- Ya basta Saeko – como me dolió que Natsuki me llamara así por primera vez.

- Te lo digo de una vez Yuuki-san, este cheque que vez, es el único dinero que veraz de los Kuga. Porque cuando yo me muera todo esto – señale mi mansión y generalizaba toda la fortuna – jamás será para Natsuki, antes que ella cobre un solo peso, destruyo todo o lo dono a la caridad, pero nunca, nunca vas a tener nada. Así que es mejor que tomes lo que te ofrezco.

- Como si me importara tu dinero, me da igual que no me dejes nada, es mas aunque me lo dejaras yo jamás lo tomaría – mientras Natsuki defendía su orgullo la joven estiro la mano y tomo el cheque que le ofrecía soltando a mi hija y saliendo de la sala.

Fin Flashback

Cuando vi los ojos de Natsuki supe que había cometido el más grande error de mi vida, no se movió, no volteo a verla a ella o mí, tampoco dijo nada, simplemente su mirada se opacó. Al cabo de unos minutos salió y se fue a su recamara. Un mes, un largo mes estuvo encerrada, a oscuras, por debajo de la puerta se podía apreciar que no encendía la luz, no hablaba con nadie, ni siquiera con Fumi-san que era como su nana y a veces hablaba más con ella que conmigo, no comía y temía que fuera a hacer una locura. Ya estaba desesperada pensaba abrir la puerta a la fuerza y sacarla de ahí, pero no fue necesario justo al mes el mismo día en que había ocurrido aquello salió de su recamara, se sentó a la mesa a desayunar conmigo, me informo que regresaría a la universidad y que retomaría las prácticas en moto y las carreras. No dije nada más, pensé que ya todo había pasado y que solo había sido un tiempo de depresión pero que ya todo volvería ser como antes.

Mas equivocada no pude estar, comenzó a salir por la noches, a beber alcohol, a salir con mujeres, ya no me obedecía, ni mucho menos me respetaba y no era tonta nunca lo ha sido, yo una vez le dije que su única obligación era estudiar y que mientras a mí me respondiera académicamente podría hacer lo que quisiera, grave error porque cada que quería reprenderla me salía con que sus notas eran excelentes y su nivel académico alto, lo cual era cierto pero dudo de que forma lo logro, ya no quise volver a investigar nada de ella. Terminó la universidad con honores, me entrego el título, colgó una foto en la sala de su graduación y se fue de la casa, cuando le dije que tenía que trabajar en el negocio familiar se negó rotundamente y me dijo que se iba a dedicar a las carreras de Moto GP de forma profesional.

Fin del relato

Durante el tiempo que duro la historia, la castaña tubo compasión por Natsuki, realmente había sido muy doloroso lo que le había pasado, pero entonces recordó que lo que la ojiverde le había hecho a ella no tenía comparación con lo que la tal Nao le había hecho. Por más que fuera grande su sufrimiento no tenía derecho de hacerla sufrir a ella y quien sabe a cuantas más, no se lo iba a perdonar nunca, al contrario iba a pagar por ello y ahora sabia como hacerlo, tenía las armas para acabarla.

- Eso es todo – concluyo Saeko – si no me hubiera dejado llevar por mi egoísmo y hubiera arreglado las cosas de otra forma, tal vez Natsuki no sería así.

- He de decir que tienes razón Saeko, debiste buscar otro método – opinaba Naomi-san – no se hablar con la chica y decirle que la habías descubierto y que mejor dejara a tu hija.

- Eso debía ser lo mejor, habría dejado a Natsuki por las buenas y todo habría sido como un amor adolecente.

- Eso no la justifica Saeko-san, a pesar de su sufrimiento y de las decisiones equivocadas de usted, no tenía derecho a lastimar a otras personas – expresaba la castaña tratando de no cargar su voz de rencor para que no se diera cuenta su suegra – okasan crees que puedes traerme algo de comer, no he probado bocado en todo el día.

- Claro que si cariño – respondió la señora Fujino saliendo de la habitación.

- ¿Sabe Saeko-san?... aunque quiero a Natsuki no sé si puedo perdonar lo que me ha hecho – había sacado a su madre para poder hacer su primera jugada – creo que necesito tiempo y pensar bien las cosas.

- De verdad me gustaría que pudieras hacerlo, yo no estuve con ustedes este tiempo pero se por Fumi que mi hija había cambiado en los últimos días – la mayor de las Kuga tenía la esperanza de que Shizuru reconsiderara las cosas y lo intentara nuevamente – te puedo asegurar que Fumi la conoce desde que nació y paso conmigo todo lo que te he contado, y si de verdad ella cree que Natsuki estaba sintiendo algo por ti es porque así es.

- "Juu lo que Natsuki hiso fue fingir que sentía algo" Creo que quiero salir del país por un tiempo, pensar las cosas y cuando regrese... veré si arreglo las cosas con ella o terminamos con este contrato.

- Me parece bien Shizuru-chan – decía al tiempo que tomaba sus manos – tomate tu tiempo y piensa bien las cosas.

- Lo are. Pero usted cree que podría no decirle a Natsuki sobre la falsedad que envuelve nuestro matrimonio – un ligero brillo veía Saeko en los ojos de Shizuru con su petición.

- Por supuesto, será como tu decidas – sí, la ligera sonrisa la delataba – es más porque no hacemos algo tu y yo – parece que Shizuru no escucho cuando la mayor le dijo que en la mirada se delataban las personas – si decides intentarlo otra vez puedes desquitarte un poco por todo lo que ha hecho y yo sé cómo ayudarte con eso – si iba a vengarse de su hija al menos quería estar al tanto, aparte muy a su parecer la ojiverde se merecía una lección pues aunque no sabía que había pasado ya se lo imaginaba.

- ¿Ara? – a su parecer las cosas serían aún más fáciles si la Kuga mayor le ayudaba.

Mientras la ojirubi pensaba que su venganza seria en grande con la ayuda de Saeko, pensando que sería ella quien manejaría la situación, Saeko depositaba toda su confianza en las conclusiones de la señora Fumi, y si todo salía como lo tenía pensado enredaría nuevamente a las dos jóvenes para que concluyeran lo que habían empezado.

4 semanas después (quinto piso, apartamento de Natsuki)

-música de fondo-

Pegue tu foto en el ropero

Para sentir que estas aquí

Yo me instale en el mes de enero

Afuera creo que es Abril…

- Deberías buscar otra canción – decía la pelirroja recargada de brazos cruzados en la puerta de la habitación de la ojiverde – cada que vengo es la misma – un ligero tono sarcástico salía de su boca, aun no perdonaba a su amiga – lo único que si veo que cambian, son las botellas de licor.

Y sigo aquí tocando fondo

Descubriendo todo lo que nos falto

Echándome la culpa en todo

Derritiendo el poco aire que me quedo

Y sigo aquí tocando fondo

Desde mi país que este quinto piso

Desde tu exilio voluntario

La nostalgia sigue de primer ministro...

- Qué demonios quieres Mai – contestaba con coraje, sabía que todo era culpa suya, pero estar enojada con su amiga y culparla le aligeraba la miseria en la estaba.

- Aunque quisiera mandarte al diablo no puedo, me preocupas.

- Pues ahórratelo, eso debiste pensar antes de…

- Voy a salir de viaje – no la dejo continuar con el reclamo de siempre, que todo era su culpa por llevar a la castaña al hangar – solo vine a ver si seguías viva.

Terminado lo que había ido a hacer, cerciorarse de que su estúpida amiga aun estuviera ahí se dispuso a marcharse como hacia todos los días desde que Shizuru se había ido.

- Espera…

Grito Natsuki, tambaleándose al intentar levantarse, su estado era deplorable, definitivamente había perdido peso, estaba más blanca de lo normal con excepción de las bolsas oscuras que tenía bajo los ojos, el aroma a licor en ella y en su habitación era insoportable y si no fuera por Fumi-san que la bañaba y le cambiaba de ropa cuando perdía la conciencia, tendría la misma desde que la abandono la ojirubi.

- Dime.

- Vas a verla cierto, ¿tú sabes dónde está?

- No, no voy a verla y tampoco sé dónde está.

- NO MIENTAS! – tomo a la pelirroja de la camisa – seguramente ya estas conquistándola.

- NO, NO LO HAGO – deshizo el agarre de Natsuki y la empujo mandándola al suelo inmediatamente – yo no soy como tú. No sé dónde está, pero ten por seguro que yo si la estoy buscando.

2 semanas más

- Que piensas hacer Saeko – preguntaba una Yohko preocupada pues la Kuga mayor había salido rumbo al departamento de su hija con toda la intención de sacarla de ahí.

- No lo sé Yohko, pero algo tengo que hacer, no puedo dejar a Natsuki en ese estado más tiempo – una gran angustia se veía en sus ojos – ya ha pasado más de un mes, podría pasarle algo muy grave.

- Tienes razón, pero no creo que quiera escucharte. Se ha comunicado contigo la joven Fujino.

- No. Me temo que quizás no va a regresar. Tendré que decirle la verdad a Natsuki aunque me odie – decía mientras entraba al apartamento – ¿sigue en su habitación Fumi?

- Ahí está Saeko, no se ha movido.

- Hablare con ella…

((Riiiing… Riiiing))

Antes de entrar a la habitación sonó su teléfono, estuvo a punto de no responder ya que era un número desconocido pero algo la hiso contestar.

- ¿Quién habla? – pregunto de forma cortante.

- Ara Saeko-san se ha olvidado de mí.

- Shi… ¿Shizuru? – a pesar de la sorpresa, un atisbo de esperanza se formaba en ella.

- La misma, sabe he estado pensando en lo que hablamos la última vez – silencio – me gustaría escuchar su plan.

Después de hablar por más una hora con la castaña, la señora Kuga volvió a entrar al departamento de su hija decidida a sacarla de ahí y poner en marcha en plan que había arreglado con la ojirubi.

- Shizuru volverá soltó sin más entrando al cuarto de Natsuki.

- De verdad – respondió levantándose rápido de donde estaba – como lo sabes.

- Acabo de hablar con ella – dijo sin darle importancia.

- Sabias donde estaba y no me dijiste nada – reclamo.

- Para nada, no tenía idea, fue ella quien me llamo a mí.

- ¿Volverá aquí? ¿conmigo? – pregunto esperanzada. – negó con la cabeza.

- Volverá a Japón – la miro seriamente y continuo – me llamo solo para decirme que estamos a medio año de terminar nuestro contrato y dado que será la mano derecha de su padre quiere que… – dudo – se pague la deuda y todo termine.

- Ya veo – dijo con la mirada en el suelo.

- Necesito que me ayudes Natsuki, que ya salgas de este lugar y me apoyes con la empresa – no quería presionar a su hija de esa forma pero tenía que hacer lo que planeo con Shizuru – tenemos que pagar en 6 meses – se acercó a su hija y la tomo de los hombros – y si tú quieres recuperar a tu esposa no te puede encontrar de esa manera – sonrió.

- Tú… ¿crees que pueda recuperarla? – dijo con su mirada triste.

- Dijo que quería cumplir con las cláusulas del contrato, y si mas no recuerdo aún hay un bebe que engendrar – le guiño un ojo de forma picara – tienes que conquistarla Natsuki y esta vez hacerlo bien.

- Tienes razón – dijo entusiasmada.

- Pero no puedes hacerlo así, mira como estas pálida y demacrada, así no vas a conquistarla – le sonrió tratando de transmitirle confianza.

Ella sabía que el interés de Shizuru no era otro más que vengarse su hija, pero tenía que confiar en que aun la quisiera y que Natsuki lograra reconquistarla. Dos semanas faltaban para el regreso de la castaña, tiempo suficiente para que Natsuki se recuperara.

Las dos semanas habían pasado y según lo acordado Saeko y Natsuki asistirían a una fiesta de gala que ofrecía la compañía Fujino para celebrar un aniversario más. En el lugar ya se encontraban Saeko y Satoru conversando animadamente como los amigos que eran y no muy lejos en una mesa de bocadillos con una completa vista a la entrada se encontraba Natsuki muy atenta a la llegada de la castaña, tenía más de media hora ahí en el mismo lugar sin moverse ni apartar la vista, algo hastiada de tanta gente y flashes de cámaras que se habían instalado justo en donde ella tenía la vista y la cegaban de vez en cuando. Unos minutos más pasaron cuando un bullicio se formó cerca de la entrada y los flashes se empezaron a disparar alzo la vista pero no vio nada que llamara su atención, la silueta que diviso no era la que estaba buscando. De pronto alguien se puso junto a ella y le hablo.

- Pensé que al menos te tomarías la molestia de acercarte a la entrada por mí.

Una voz suave e inclusive sensual se dirigía a ella, pero Natsuki ni siquiera la había volteado a ver, había ladeado la cabeza y veía otra vez hacia la entrada.

- Ara pero que forma más descarada de ignorar a tu esposa.

Y ahí estaba ese cantado Kyoto-ben que tanto recordaba. Sorprendida puso al fin la vista en la persona que le hablaba, abrió los ojos como platos y observo a la mujer frente a ella, una esbelta figura envuelta en un entallado vestido rojo brillante de tela tipo encaje, escote en diagonal y una abertura que iba desde el muslo izquierdo hasta el suelo dejando ver sus bien torneadas y bronceadas piernas, ahí estaba la chica a quien había estado esperando lo que parecía una vida entera. No lo podía creer su mente no lo aceptaba seguía contemplándola, unas zapatillas plateadas a su parecer del número 10, un brazalete rojo y aretes a juego, su cabello castaño más largo y brillante de lo que recordaba ondeaba del lado derecho de su cabeza, no podía ser, no era ella. Pero entonces lo vio, sus brillantes ojos escarlata, esos ojos que no dejaba de soñar. No había dudas esa era su Shizuru.

...

...

...

Espero que el cap haya sido de su agrado, si hubo errores disculpen ya no veía bien xD nos vemos la próxima

Ja ne n.n