Más allá del subterfugio
"Esto ya resulta ridículo" protestó Nanoha tras la barrera. "¿Realmente esto es necesario?" hizo un puchero.
Chrono le dedicó una mirada de disculpa, no le agradaba tratar a su amiga como una criminal, pero era algo que estaba obligado ha hacer.
"Es el protocolo, Nanoha. ¿Preferirías que te interrogase otro oficial? Te sospechan culpable de traición ¿Entiendes lo que eso significa?" intentó razonar.
Nanoha bajó los hombros y asintió con un suspiro vencido.
"Muy bien, contesta a las preguntas y acabemos con esto" resopló el almirante.
"¿Conocías a la sospehosa conocida como Fate a prior de su aparición en el lugar del incidente en las oficinas generales de la TSAB?"
La respuesta era fácil "No"
"¿Has tenido contacto con la sospechosa en algún momento?"
Ojalá, pensó Nanoha "No" repitió con voz firme su respuesta.
"¿Simpatizas con la sospechosa?"
"¿Qué? ¿Qué clase de pregunta es esa?"
"Nanoha, responde"
"No puedo juzgar todavía" contestó lo más sinceramente que pudo.
"¿Has estado ayudando a la sospechosa a recolectar información restringida de la Agencia a través de tu dispositivo inteligente?" ahí por fin estaba, la pregunta estrella.
"¡¿Cómo?!" exclamó Nanoha indignada. " No. ¡No! Claro que no" frunció el ceño.
Chrono la ojeó y suspiró. "Está bien. Yo te creo, no es nada personal ¿entiendes? Pero no puedo soltarte hasta que tengamos los resultados de Raising Heart."
Nanoha resopló frustrada y se sentó en una silla cercana. "¿Cuánto tardarán? ¿Tenéis que enviar a Raising Heart a Mariel-san?" se preocupó la chica, no le gustaba separarse de su dispositivo. Raising Heart significaba más que un arma para Nanoha. MidChilda se le antojaba muy lejos en ese momento.
Chrono sonrió. "Por suerte tenemos en el Ashura una nueva asistente ejecutiva que resulta ser Meister".
"Shario-san" el joven almirante abrió comunicación para contactar con la susodicha oficial para conocer el estatus de su investigación.
"¿Si?" respondió una voz a sus espaldas. Chrono dio un respingo y Nanoha alzó la mirada para ver en el umbral detrás de Chrono a una joven de castaña melena que se ajustaba las gafas nerviosa.
"¿Ya has terminado?" preguntó Chrono.
La chica mostró la esferita roja entre sus dedos. "RH se ha portado fantásticamente, ha sido muy colaboradora" le guiñó el ojo al dispositivo antes de dárselo a su superior.
"¿Y bien?"
"Limpia. Todo correcto. Sus parámetros son normales. He repetido con algoritmos diferentes para sobrepasar algunas máscaras fantasma..."
Nanoha no entendía el galimatías, sólo quería saber si Raising Heart estaba bien.
"...curiosamente he encontrado una interfaz duplicada, pero cuando he querido averiguar de qué se trataba, el archivo ha desaparecido, estaba vacío .A veces hay pequeños fallos del sistema por los archivos temporales. " comentó más pensativa la oficial.
Chrono frunció el ceño. "Entonces se recogió la intel desde Raising Heart. ¿Sí o no?" se impacientó ante la contradicción.
"Nop" negó la joven. "No hay rastro de que la información se filtrara a través de Raising Heart."
Nanoha sonrió de oreja a oreja. Chrono resopló atusándose el pelo. Desactivó la barrera liberando a su amiga y le ofreció su querido dispositivo. Nanoha lo tomó de inmediato devolviéndolo a su lugar legítimo, colgando sobre su pecho. La chica acarició a Raising Heart, no era consciente de lo desnuda que se sentía sin el colgante hasta ahora.
"Nanoha-chan" le llamó la atención Chrono. " Hasta que solucionemos el caso, ten cuidado" le dijo dejándola marchar. Aunque era cierto que era inocente, Nanoha era consciente que la Agencia estaría vigilando sus movimientos de cerca tal y como estaban yendo las cosas últimamente. Si al menos pudiera hablar con Fate, entender sus motivos...
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"No os alejéis de mi" les recordó Fate preparando a Bardiche en su Hackenform.
No sabía que podía encontrar. Cuando había accedido a la base de datos, no había podido evitar buscar cualquier cosa relacionada con el caso Precia, pero éste nunca tuvo lugar. El ambicioso proyecto del Mago Artificial no sucedió. Jail no existía. Sin Jail, el proyecto Fate nunca existió. No hubo ciborgs de combate, no nacieron los números, ni los drones...Nanoha estaba a salvo. Pero sin proyecto Fate, Fate Testarossa jamás fue. ¿Qué fue de Precia? El accidente que mató a Alicia ocurrió de igual modo. Su modelo, su hermana, su yo en su memoria primaria, había muerto. Precia intentó conseguir las Lost Logia para llegar al Al Hazard y poder resucitar a su pequeña, pero en este mundo, estaba sola. Fate se entristeció. Tenía que verla. Precia, también aquí, había construido hábilmente su refugio en el bolsillo dimensional, bien oculto a todos. Pero Fate se había criado en ese lugar, no podía esconderse de ella.
Los pasos de las tres resonaban estruendosamente en el sepulcral silencio de las salas que atravesaban. Todo estaba alarmantemente tranquilo y silencioso. Suzuka observó la cantidad de polvo acumulado y la sensación de dejadez extrema del lugar. Miró a Fate guiándolas distraídamente, con la cabeza alta y hombros firmes. Ella también se había dado cuenta. Hacía mucho tiempo que nadie atendía la casa.
"Fate-chan" susurró insegura.
La joven clon recorrió todas las salas. Lo que fue su habitación, el gran salón con su enorme techo cúpula, la cocina...Si Precia había vivido allí, hacía tiempo que había abandonado el lugar.
Sintió las miradas expectantes de Arisa y Suzuka, que respetaban su sus decisiones en silencio. Entendían lo que aquel lugar representaba para ella y la apoyaban en su debatible decisión de reencontrar a su madre.
Fate frunció levemente el ceño. Aún le faltaba una sala por inspeccionar. Se dirigió hasta los grandes portones que daban al laboratorio secreto. ¿Y si el cuerpo de Alicia seguía allí? Quizá Precia se había entretenido en algún planeta buscando las semillas de la joya e iba a regresar de un momento a otro. ¿Cómo reaccionaría al ver una versión casi adulta de su hija perdida? Y si había abandonado por completo la loca idea de alcanzar Al Hazard y lo había dejado todo atrás, incluida Alicia?
La mano le empezó a temblar, no era capaz de abrir aquella puerta. Una mano se posó en la suya. Arisa con semblante serio asintió en un intento de darle valor. Fate dio un empujón y los portones se abrieron chirriando por el esfuerzo.
Tomando aire profundamente, Fate se adentró en la habitación. Arisa le siguió unos pasos por detrás. Al entrar justo detrás de ellas, Suzuka aprovechó para enroscar su brazo al de Arisa.
Fate contuvo la respiración. Vio el tubo y el cuerpo flotando en su interior, pero el recuerdo se desvaneció con el primer parpadeo. No había nada. Parte de ella, la mayor parte, se sintió aliviada.
"Parece que aquí no hay nadie, Fate-chan. No lo ha habido durante mucho tiempo" comentó Arisa mirando a su alrededor incómoda. Aquella sala le ponía los pelos de punta.
Fate parecía triste por haber hecho el viaje en vano, decepcionada quizá. "Oye. Este lugar podría servir de cuartel general secreto ¿no crees? Ya funcionó una vez. Así estarás segura para que los policías esos de la TASP no te pillen" intentó animarla.
"TSAB" le corrigió Suzuka en un susurro. "No creo que sea buena idea, Arisa-chan. Este lugar evoca recuerdos dolorosos en Fate." le indicó a su acompañante que siseó como si le hubieran dado una colleja por su falta de tacto.
"No, está bien" comentó Fate mientras pasaba su mano por la base de una pieza metálica, rememorando el pasado. "Creo que una buena idea" asintió distraídamente mientras rodeaba la sala mirando cada detalle.
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"Incoming call, Master" Nanoha parpadeó ante el aviso. Apenas había regresado a casa y solo quería darse un baño y dormir. Aún así, respondió a la llamada.
"Nanoha" saludó Yuuno desde la ventana digital.
En cualquier otro momento Nanoha hubiera sonreído entusiasta. Tiempo atrás disfrutaba con del tiempo con su novio pero últimamente se sentía forzada.
"¿Estás bien?" le preguntó él. Nanoha le dedicó una mirada furtiva. Obviamente Yuuno estaba enterado de la acusación de robo de datos y el consiguiente interrogatorio, ¿cómo no iba a estarlo cuando posiblemente él había sido quien diera la voz de alarma? Nanoha lo miró a los ojos. Se le veía claramente culpable, sincero y preocupado. Nanoha exhaló por la nariz como toro antes de envestir.
"¿Por qué todos insisten con esa pregunta?"
"Estos días has estado comportándote algo extraño. Estamos preocupados" se defendió el chico.
"Eso no me hace cómplice de un crimen" soltó Nanoha dolida. Dolida porqué su percepción era que su novio no confiaba en ella.
Yuuno guardó silencio. Esperó. Finalmente fue Nanoha quién suspiró. Aunque ella no había tenido nada que ver, era cierto que su interés en Fate era más intenso que con otros casos.
"Es peligrosa, Nanoha. Ya viste como derrotó a Vita. Puede crear portales sencillos, hackear el sistema de datos de la Agencia y culpar a otra persona de ello. Posiblemente mató a ese hombre..."
"No lo sabemos. Antes de juzgarla hay que averiguar qué la mueve a hacer todo lo que hace. Vita y los demás fueron considerados criminales en su momento también, pero aunque sus métodos estaban mal dirigidos, sus intenciones siempre fueron nobles" justificó.
Yuuno sonrió enternecido, Nanoha siempre había tenido buen corazón, demasiado amable para el trabajo al que se dedicaba. "¿Por qué tanto interés en Fate?" sintió curiosidad. Casi celos.
"Tú no le viste los ojos. Sus ojos estaban tan llenos de soledad y tristeza...Quiero ayudarla. Estoy convencida que no es mala. No puede serlo" se intentó convencer a sí misma. No podía ser mala cuando esos hermosos ojos la habían mirado con ese brillo intenso y su voz había murmurado su nombre con esa dulce inocencia que hacían que su corazón se constriñese.
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"Creo que es demasiado arriesgado. Todavía estás convaleciente" aclaró Arisa sus temores.
Fate sonrió alzando la visera de su gorra negra y bajando levemente las gafas de sol para poder ver a la otra chica directamente. A pesar de todo lo que había pasado hasta ahora, Arisa se sitió aliviada al comprobar que la maga aún era capaz de sonreír.
"Deberíamos habernos quedado y pensar en un plan mejor" probó de nuevo. Pero Fate parecía estar determinada en hacer las cosas cómo había planeado al principio. Era cierto que se la veía con mejor color y sus movimientos eran más fluidos, pero todavía no estaba bien del todo. Arisa no entendía por qué se empecinaba en salir a las calles de Uminari sabiendo que un equipo de agentes la buscaba. Peor aún, iba a buscar a los investigadores en sí.
"Vosotras cumplir vuestra parte. Todo saldrá bien. No voy a batallar si puedo evitarlo." le dijo apoyando una mano en su hombro para calmarla.
Arisa quiso cogerla y zarandearla hasta que entrara en razón, pero ante aquella sonrisa de confianza sólo puso asentir con un gruñido de frustración.
"Buena suerte. Ten cuidado" la despidió.
Fate frotó una de sus deportivas en la pantorrilla del tejano de forma nerviosa. Estiró de la sudadera y reajustó la gorra y las gafas de sol para finiquitar su atuendo de incógnito. "Lo mismo digo" dijo antes de concentrarse en anular los sensores de Shamal y salir del caserón Tsukimura.
Arisa volvió al dormitorio para encontrar a Suzuka todavía enganchada al teléfono. La de pelo lila la miró de reojo mientras proseguía la conversación en el aparato.
"Nos vemos en un rato. Claro. Si. No hará falta, tenemos pasteles para una semana. Hasta ahora, Hayate-chan" colgó el teléfono y encaró seria a Arisa.
"Hecho. Ya no hay marcha atrás" murmuró.
Arisa asintió con la misma seriedad. Suzuka fue sonriendo poco a poco hasta soltar unas risitas "Bueno, ¿qué hacemos aquí paradas? Tenemos una merendola que preparar" Arisa sonrió pícara, había algo maquiavélico en la sonrisa de su amiga.
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La estoica expresión de Signum hacía saber a todo el mundo lo poco que le gustaba la idea.
"Vamos... por los viejos tiempos" le pidió Hayate.
"Con la situación delicada que tenemos entre manos no creo que ir a una merienda sea un movimiento muy inteligente" debatió la líder de sus guardianes.
"Es Suzuka-chan"
Signum la miró, volvió a ver a esa niña abandonada en silla de ruedas. Recordó lo que la amistad con la otra chica había significado. Recordó con un pinchacito de culpa, cómo esa amistad se distanció y quedó dañada por los secretos sobre la magia. Esa merienda era más que una cortés invitación a comer te y pastas. Era la oportunidad de rehacer esos lazos. No podía negarle eso a su protegida.
"Un pequeño descanso no irá mal" farfulló sonriendo levemente al ver como el rostro de Hayate se iluminaba. De repente Hayate se había abalanzado sobre ella para darle un efusivo abrazo.
"Voy a decirle a Nanoha-chan enseguida" comentó para sí separándose de Signum y corriendo hacia su habitación.
Signum la vio irse con una sonrisa tierna aún en sus labios hasta que vio a Shamal en un rincón de la sala observando con expresión divertida. la sonrisa de Signum fue sustituida por un nervioso sonrojo.
"Será una buena excusa para recoger más información para el caso" dijo la de pelo rosa mirando hacia otro lado.
"Si. Claro" contestó la rubia conocedora, no dejó de sonreír.
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Fate esperó a una distancia prudencial. Cuando el grupo salió en dirección norte, ella se puso en marcha. Con Nanoha, Hayate y los Wolkenritten distraídos, su trabajo sería un poco más sencillo.
Lo que no esperaba es ver otra persona salir con ellos y dirigirse en su dirección.
"Shari" exclamó silenciosamente, sorprendida al reconocer a su antigua ayudante. Se ocultó de nuevo
La joven andaba distraídamente casi dando saltitos más que pasos. En el momento, Fate decidió improvisar un cambio de estrategia.
Shario Finieno no tuvo tiempo ni de gritar. En un momento caminaba felizmente por las calles del planeta no administrado 97, al siguiente algo la agarró por detrás y se vio a si misma acorralada en un callejón. Parpadeó aturdida mirando la figura frente a ella.
Su primer instinto fue huir, pero se dio cuenta que estaba atada con un hechizo. Ni siquiera había oído dar la orden de "bind", pero eso explicaba cómo había llegado hasta ahí. Un movimiento sónico. Y el más veloz que había visto nunca.
Si aquella persona que la había capturado era un mago, no cabía duda, era...
"¿Fate-san?" preguntó con voz trémula. Había querido sonar calmada y controlada, pero el miedo la pudo. No la había secuestrado nunca un criminal del que apenas sabían el nombre.
"No voy a hacerte daño" intentó calmarla Fate. "Necesito tu ayuda".
A pesar de la situación en la que se encontraba, Shari se quedó estupefacta. ¿Había oído bien? Y ese tono de voz, sonaba sincero.
"Mi...¿ayuda?" pronunció confusa antes de recordar que estaba frente a una criminal peligrosa.
Fate se quitó las gafas y la gorra y alzó las manos en señal de buena voluntad. La joven agente estaba contrariada. No sabía por qué, pero confiaba en esa mujer. Relajó su postura aunque se esforzó por no bajar la guardia.
Fate reconoció la obertura y sonrió internamente. Sacó un manojo de papeles de debajo su sudadera.
"Sé que parece difícil, pero estoy de vuestro lado. Todo esto es un malentendido" dijo.
Shari procuró poner semblante serio y sacar partido de los acontecimientos. "¿Entonces por qué no te entregas? Podemos hablarlo, solucionar las cosas" tenía que probar de sacar información.
Fate negó con la cabeza "No lo entiendes. El Consejo Superior...no es lo que parece. No puedo arriesgarme".
Si la cara de confusión era un indicativo, Shari estaba de lo más perdida. Fate le ofreció el fichero, Shari lo tomó dudosamente. Se dio cuenta entonces que su captora la había liberado.
"Hazle llegar este informe al general Grangeitz, él sabrá que hacer" le pidió más que ordenó. Esperaba no equivocarse haciendo aquello. Pero si el Zest original que vivía en ese mundo guardaba la entereza de la copia que ella había conocido, había una oportunidad de arreglar cosas.
La joven agente de la TSAB parpadeó, miró la carpeta en sus manos y luego volvió a mirar a la sospechosa criminal a los ojos. Había algo en esos ojos. ¿Que debía hacer? ¿Estaba bien confiar en una delincuente?
"Es importante" confesó Fate estudiando la reacción de Shari que se debatía internamente.
"Shari" la llamó Fate con suavidad "por favor".
No sabía si fue el tono, o que usara su diminutivo como sólo hacían sus amigos o...Shari no sabía, pero acabó accediendo.
"Otro favor" señaló Fate. "¿Puedes guardarme el secreto? Nunca hemos hablado, no me has visto, no hemos cruzado caminos".
Shari soltó unas risas "¿y yo qué gano con el trato?" preguntó con descaro. Empezaba a sentirse cómoda alrededor de la rubia.
Fate conocía ese tono alegre, sonrió mientras se vestía la gorra negra de nuevo "Volveré a contactar contigo. Te lo explicaré todo, prometido."
Dicho esto se fue del callejón sabiendo que la aturdida chica que dejaba atrás iba a cumplir. Se sentía bien tener a otra vieja amiga de su parte. Era como recuperar otra pequeña parte de ella.
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Las siete chicas se miraron en silencio, aquella reunión se antojaba surrealista. Zafira se estiró a los pies de Hayate, aliviado de ser un animal y poder evitar la situación. Aunque resultaba incómodo como tres o cuatro gatos lo miraban raro y lo estudiaban con curiosidad.
Farin salvó a todas ellas de iniciar la conversación cuando acercó una bandeja con las teteras y un plato lleno de surtido de pastas.
"Gracias, Farin-chan. Puedes retirarte por el día" le dijo cortés Suzuka.
A Nanoha se le antojó una imagen familiar. Oh, cayó en la cuenta. Le recordaba a la hora del té de Alicia en el País de las Maravillas.
Una vez estuvieron a solas de nuevo, Suzuka mostró su lado negociador. No por nada se encargaba de las relaciones publicas de la empresa familiar.
"Me alegra mucho que volvamos a reunirnos. Gracias por aceptar la invitación" empezó.
Hayate le dedicó una mirada a Nanoha y sonrieron de oreja a oreja. Habían esperado esta oportunidad desde hacía años. Uno de los pocos remordimientos por ingresar en la TSAB había sido perder la amistad con Arisa y Suzuka a causa del secretismo.
"Sin embargo..."prosiguió Suzuka "...no os he llamado simplemente para tomar el té y rehacer viejos lazos".
Signum frunció el ceño y esperó una explicación.
"Nuestro interés también es, profesional, por llamarlo de algún modo"
"¿De qué manera?" habló Shamal con la misma sonrisa cordial que Suzuka, como si hablaran del tiempo.
"Como víctimas directas de esa fugitiva a la que buscáis, estamos algo preocupadas por la falta de información. ¿La habéis atrapado ya?" preguntó inocente la anfitriona.
"Es información confidencial, Suzuka-chan, compréndelo" intervino Hayate.
Arisa enarcó las cejas "entonces aún anda suelta" se alarmó, jugando su papel. Suzuka fingió preocupación, llevándose una mano al pecho.
"Cielos. Y todavía no habéis asegurado el perímetro de mi casa. ¿Y si ha vuelto a acabar lo que no pudo la primera vez? No podré dormir tranquila"
Arisa tuvo que morderse el labio para aguantarse las risas. Por su parte, Nanoha y las demás estaban pálidas como fantasmas intentando explicar el error. A fin de cuentas, ¿cómo explicar que has colocado sensores mágicos alrededor de la casa desde el principio y por eso no se presentaron físicamente?
"¿Por qué vino? ¿A robar? ¿A matarnos?" Arisa siguió su farsa.
Hayate y los demás se miraban con diferentes expresiones. Arisa entrecerró los ojos sospechosa. ¿Estarían comunicándose telepáticamente?
Antes de que ninguna de ellas pudiese abrir la boca, Suzuka lanzó su último ataque. "¿O simplemente huía de ustedes? Estaba muy malherida cuando la encontramos ¿Fue alguna de vosotras?" lo dijo como una pregunta, pero en sus ojos se distinguía una acusación.
Arisa parpadeó mirando a su compañera con preocupación. Aquello no estaba previsto. Sólo tenían que ganar tiempo, distraerlas hasta que Fate enviara un informe o algo así. Habían hablado de como entretenerlas, del papel que jugarían como damiselas en peligro y si podían, les harían preguntas para ponerlas en evidencia, intentando forzar algún desliz, o que les contaran la verdad por sí mismas (aunque ahora ya la conocían por Fate).
Nanoha bajó la mirada, por varios motivos. Se sentía triste porque sus antiguas amigas de infancia creyesen que ellas eran capaces de usar la violencia de forma tan despreocupada. Por otro lado, ahí estaba de nuevo aquella amarga sensación al pensar en Fate, en imaginarla sufriendo. Era algo que se le atragantaba.
"No es lo que pensáis" se pronunció Hayate. Nanoha la miró con admiración, la pequeña maga belka tenía ese don de liderazgo, de saber dirigir con rostro impertérrito la más complicada de las misiones.
Suzuka guardó silencio encarando a Hayate, su posición la desafiaba a dar explicaciones.
"Es...complicado. No podemos deciros nada, por vuestra seguridad. Pero creednos, en cuanto a las lesiones de esa mujer, no fuimos nosotras." ofreció la joven.
Arisa tomó aire y suspiró. Suzuka asintió sin dejar de estudiar a Hayate y observando la tensión en sus familiares.
"No os preocupéis, tenemos nuestros métodos y si se acerca a vosotras os protegeremos" masculló Vita incapaz de callar ante la ofensa sobre su profesionalidad.
Volvió a caer el silencio sobre la mesa de la merienda. Incluso los gatos parecían percibir que no era buen momento para acercarse a curiosear a las visitas.
Nanoha se sentía incómoda. Tomó la bandeja frente a ella y la mostró al grupo "¿Galletas?" preguntó intentando calmar el ambiente
Tras sentir las miradas estupefactas de sus compañeras, Nanoha soltó una risita nerviosa. Arisa reaccionó y agarró un biscuit con ímpetu y se lo llevó a la boca automáticamente.
Vita repitió el gesto de Arisa, ambas masticando con ceño fruncido. Al poco la expresión cambió.
"Qué ricas" comentó sincera.
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Aunque sus decisiones no fueran las más sensatas y seguras, no había podido evitarlas. La familiaridad de Arisa y Suzuka, a pesar de no ser las chicas que Fate conocía en su propio mundo, la interacción con ellas había sido una reacción natural.
Aún sabiendo que con ello las apartaba de sus tranquilas vidas y las exponía a cierto peligro, una parte de ella no se arrepentía. Sabía que sus amigas, las originales y las de este mundo habían escogido por sí mismas. No podía arrepentirse de recrear ese vinculo.
Al igual que con Shari. Tenerla de su lado aunque fuera de forma temporal y todavía experimental era una descarga moral de confianza y normalidad.
Y si las cosas se ponían feas, Fate se había prometido a sí misma protegerlas. A todos los que eran importantes en su vida, aunque ahora ella no formase parte de la de ellos.
Tenía la oportunidad de arreglar algunos errores.
A pesar de todo, sonrió levemente. Podía permitirse sentirse feliz de algún modo.
No pensó más en los muertos, en las personas que había dejado atrás a quienes no sabía si volvería a ver jamás, en su vida, todo y todos a los que había abandonado. Se centró en el presente, en la gente de este mundo.
Volvió a pensar en Nanoha. Una Nanoha adolescente y hermosa.
Una Nanoha viva.
En su merodeo por las calles de Uminari mientras hacía tiempo para regresar a cada de Suzuka, Fate se encontró a la entrada de un templo. Se detuvo y observó el torii y las escaleras que se alzaban en la pequeña cuesta. Reconocía el portal sagrado, había estado ahí antes. Recordó otro tiempo, otro espacio.
Se vio a sí misma rodeada de muchedumbre que se amontonaba en la explanada. Distinguió en un rincón las figuras de Suzuka y Arisa hablando distraídamente. Hayate sonreía sentada en su silla de ruedas que dirigía una refunfuñona Vita.
Nanoha no prestaba atención a la conversación, ocupada en escudriñar con cuidado a su alrededor hasta que sus ojos se toparon y su rostro se iluminó. Con una gran sonrisa alzó la mano señalando su ubicación mientras gritaba su nombre.
"Fate-chan"
La memoria era tan nítida que Fate casi podía escucharla de verdad.
Fue el primer año nuevo que pasaban juntas, las cuatro terrícolas querían que formara parte de la tradición. Incluso la hicieron vestir aquel kimono. Fate estaba abrumada por la cantidad de gente que había, se sentía fuera de lugar. Sin contar que en el camino al templo para pedir deseos y depositar ofrendas, habían perdido a Hayate y a Vita primero. Más tarde se extravió Arisa y Suzuka desapareció en un intento por encontrarla.
Nanoha le tomó la mano a Fate y no la soltó en toda la tarde. Incluso en un paso extremadamente concurrido en que apenas podías distinguir el torso de una persona de la espalda de otra, aunque Fate dejara de ver por momentos las coletitas caoba de su amiga que la guiaba entre la marabunta, la calidez de su mano, el fuerte agarre que tenía sobre ella no se perdió nunca. Le hacía sentir que Nanoha estaba ahí.
Fate volvió de su viaje en el pasado. La entrada estaba vacía ahora. Le invadió la nostalgia.
Se sentó por un momento en las escaleras, haciendo una mueca fugaz cuando su aún tierno vientre se quejó ante el movimiento excesivo del día.
Fijando la mirada en la tierra entre sus pies, Fate suspiró. Luchó de nuevo con esa constante oscuridad que le rondaba constantemente suspirando a su oído con la intención de ahogarla en la nada.
Una vez, una, había escuchado esa voz. Tiempo, tiempo atrás. Cuando descubrió que es lo que era en realidad. Cuando su madre la desahució con desdén.
Pero encontró un sentido para seguir adelante. Gracias a esa maga de blanco, esa chica persistente. Se encontró a sí misma.
Una vez había escuchado esa voz. Una y nada más. Nunca más. Por mucho que insistiese.
Con renovada determinación, Fate se puso en pie. Tenía mucho que hacer.
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"Podría haber sido peor" comentó Nanoha mientras se ponía el pijama.
La merienda en casa de Suzuka parecía que iba a convertirse en desastre en cualquier momento, pero Hayate y Suzuka tenían una facilidad diplomática. Una vez consiguieron desviar el tema de conversación sobre Fate, se podría decir que las cosas se calmaron considerablemente. Y aunque la relación con sus amigas civiles distaba de la cercanía que tuvieran en la infancia, habían conseguido llegar a un nivel de amistad bastante aceptable.
El peso de las mentiras que tenían que contarles para proteger su coartada no era algo que desease, pero era necesario.
"¿Qué opinas, Raising Heart?" le preguntó a su querido dispositivo, acomodado en un cojincito sobre el escritorio de su habitación.
"Not sure, my master" respondió sincera la inteligencia artificial.
Nanoha sonrió soltando sus cabellos. Se abrió la ventana y observó el cielo nocturno mientras las estrellas se hacían visibles.
En todo aquel caos que les había llevado de vuelta a la Tierra, de todo lo que le estaba saliendo mal desde que la alerta interrumpiera en el monitor de Hayate hacía poco más de una semana, por fin podía alegrarse de algo que salía bien.
Habían hecho las paces con Suzuka y Arisa. De una manera u otra. Estaban arreglando esa amistad. Gracias a que Fate se cruzó en sus vidas.
Nanoha frunció el ceño preocupada. Fate seguía siendo un misterio, pero era algo más que una misión.
"Me pregunto quién es realmente Fate" se cuestionó en voz alta volviendo dentro de la habitación, sentándose en el escritorio, frente a su fiel oyente.
Apoyó la barbilla en sus manos usando los codos como soporte sobre la mesa. Había tantas cosas que quería saber sobre la prófuga. ¿Cuáles eran sus objetivos? ¿Quién era? ¿Por qué su mirada era tan triste? ¿Había matado realmente a ese hombre? ¿Por qué? Tantas cosas. Y esa sensación que sentía cuando la miraba. Si sólo pudiese hablar con ella. Fate. Fate T. Harlaown, usaba como identificador. ¿Por qué, Fate?
Quería verla, hablar con ella, necesitaba encontrar respuestas.
"Quiero hablar con ella, Raising Heart" musitó descuidadamente.
El dispositivo parpadeó y de repente un panel se abrió frente a ella.
La figura al otro lado se giró hacia la pantalla como si hubiera estado haciendo otra cosa en el momento. Cuando vio a Nanoha se congeló.
Nanoha parpadeó una vez, dos. Su boca estaba abierta como la de un pez colgado de la pared.
Resultaba surrealista.
Tantas y tantas preguntas que tenía, tantas cosas que decir y se quedó muda de sorpresa al encontrarse cara a cara con Fate.
N/A: Intentando compensar los años de retraso, aquí otro capi. Espero que siga siendo de interés. Por favor no dejeis de dejar review, aunque no lo creáis con la vida ajeteadra que llevo, eso es lo que hace que esta historia siga. Gracias por vuestro apoyo.
liz: No desesperes, estoy trabajando duro para tener el próximo capítulo asap
Kristim: Sí, seguiré con esta historia. Muchas gracias por continuar apoyándome. Me hace feliz leer nombres conocidos en los reviews. Saludos.
Sachiko: Jajaja. Los milagros existen, de hecho. LOL. Aunque no lo parezca, Nanoha y Fate están cada vez más cerca. Un poco más de paciencia. Gracias por dejar review.
Guest (varios): Gracias! Seguré esforzándome por todos vosotros, lectores y lectoras maravillososas.
Aki02: Otro capi. Espero que los acontecimientos te sigan gustando tal como se suceden.
N.M: Hecho! Gracias por comentar. Procuraré no demorarme mucho con el próximo
Kristim: Vive, que la historia sigue ;) Gracias por seguir ahí
