Esta historia no me pertenece es una adaptación de los personajes de Alexandra Sellers. Escribo esta historia por que es muy buena. Ah y por favor no me de manden ni me acusen de robar la historia ya que nada repito NADA me pertenece
Ninguno de los personajes de Inuyasha me pertenecen los personajes son de Rumiko Takahashi
Summary
¿En qué clase de lío se había metido Kagome gracias a su gemela? Mientras estaba de vacaciones en los Emiratos de Barakat, conoció al jeque Inuyasha Taisho. Apasionado y poderoso, Kagome se sintió atraída por él como jamás se había estado por ningún otro hombre. Por su hermana, tenía que mantener las apariencias, aun cuando el jeque afirmaba que habían sido amantes... y que volverían a serlo.
Capítulo 7
Los ojos de Kagome se oscurecieron mientras miraba a los de él. La mandíbula del jeque se tensó al sentir el deseo que le produjo la mezcla de sorpresa y atracción que se reflejó en los ojos castaños de la joven.
–¿Me estás amenazando? –susurró.
Sharif estaba enojado. Había creído que, cuando volviera a encontrarse con ella, la vería por lo que era. Recordaba la mirada calculadora que había visto en sus ojos y se había dicho que su propia imaginación había sido la que había fabricado la dulzura de sus labios. Sin embargo, en vez de ser menos de lo que su memoria había conjurado durante aquel año, era mucho más. Era demasiado deseable.
Se había dicho que ella simplemente se había servido de la manipulación, que había jugado con el ego que él tenía y su propia sexualidad para convencerle de que tenía cierta profundidad. Un año después, había comprendido que era mucho más peligrosa. No había engaños aparentes. En aquellos momentos, incluso sabiendo lo que sabía, le parecía ver un corazón puro y un alma profunda y sincera.
El año anterior, ella había despertado su interés, sus apetitos y le había hecho sentir el ligero aroma de posibilidades aún mayores. Doce meses después, ella le provocaba un profundo e incómodo sentimiento de posesión, de tal manera que le parecía escuchar claramente la promesa de algo eterno.
Sabía que todo era una mentira. No dejaría que le engañara.
Sin embargo, contra su voluntad, la mano ejerció más fuerza y la atrajo hacia él.
–No –protestó Kagome.
Cuando él la tomó entre sus brazos, el aliento se le heló en la garganta. Lo miró al rostro. ¿Estaba enojado¿Le habría hecho Kikyou más daño del que ella creía¿Cuál sería su idea de venganza?
Los ojos dorados de Inuyasha le abrasaron la piel. La hizo apoyarse sobre el fuerte brazo y bajó la boca hacia la de ella...
–No –volvió a susurrar ella, aterrada de lo que podría ocurrir si cedía ante la incómoda y desconocida sensación que la amenazaba. Como una inundación, parecía arrastrarla a un terreno totalmente desconocido.
El jeque la miró con la furia del deseo negado.
–¿No? –repitió, con voz ronca–. ¿No es esto para lo que has venido?
–¡No te engañes pensando que he recorrido un camino tan largo para pasar más tiempo en tu cama!
–En ese caso, ninguno de los dos se sentirá desilusionado. ¿Qué es lo que quieres esta vez, Kagome¿Merecerá la pena el precio que tendré que pagar por ello?
–¡Precio! –gritó ella. De repente, la ira se había apoderado de ella–. ¡Cómo te atreves¡Suéltame!
La apasionada boca de Inuyasha se tensó. Contuvo la ira y recobró la cordura. Aquello no era lo que él había pensado y se sentía enojado consigo mismo ante tal prueba de debilidad. Sabía lo que ella era. Una mentirosa. Una ladrona.
Y parecía no arrepentirse en absoluto de lo que había hecho, como parecía demostrar su presencia allí.
No había querido hacerle el amor. Hasta el momento en el que la vio en la playa, no había pensado en ella durante meses. Se había sentido convencido de que, tras haber hecho el ridículo una vez, era completamente inmune.
Sin embargo, a pesar de todo lo que sabía, ella era aún capaz de turbar sus pensamientos, incluso más profundamente que antes.
–Estoy siendo tan estúpido como la otra vez –admitió, con cinismo–. Parezco tan dispuesto a caer en tus redes como si no hubiera caído en ellas nunca. Sin embargo, te has equivocado de lugar, Kagome. Esto dista mucho de ser el jardín del Edén.
–¡Ni tú eres Adán! –le espetó ella con ojos refulgentes–. ¡Resulta agradable que la serpiente hable en esta ocasión!
–Sea cual sea mi papel, parece que los dos estamos de acuerdo en que tú eres Eva –señaló él, no sin cierto humor.
–Créeme si te digo que, si soy Eva, no tengo manzana alguna que ofrecerte –le espetó Kagome. Entonces deseó no haber hablado porque los ojos del jeque se entornaron y, de repente, la expresión de sus ojos resultó amenazadora.
–¿Acaso crees que olvido tan fácilmente? Tu tienes... ¿una manzana, has dicho? Eso me interesa enormemente. Y créeme que esta vez no aceptaré un no por respuesta.
Continuara...
perdooooooooooooooooooonnnnnnn! se q prometi subir rapido pero es no podiaaa waaaaa sorry de vedad muchas pruebas o examenes (como quieran decirles oO)
bueno ojala q con este capitulo se les pase la rabia y talves quieran perdonarme UU
