Capítulo 7
Nuevas Direcciones - Parte 2
¿Qué pasaba por la mente de Blaine Anderson cuando regresaba a su casa, displicente? No podríamos afirmarlo, pero se notaba en su mirada perdida y sus facciones semi tensas y su andar inseguro, que trataba con esmero de rehacer sus ideas y enfocarse en una en particular.
Llegó a su destino con algo de hastío, pues le habría apetecido más, quedarse en la escuela. No había ni un alma en su casa. Sus padres estaban trabajando en esos momentos.
Su madre, Pam Anderson, era una modelo importante de la popular revista GLAMOUR de ropa y maquillaje, pues era una mujer impresionantemente hermosa y le iba bien en su agencia , y ese día la necesitaban para la colección de verano. En cambio, su padre Brad Anderson, era un arquitecto de fama y fortuna considerables, ya que tenía su propia oficina de Arquitectura y era de las 100 más grandes e importantes del mundo. La ANDER-CORP fue lo que lo llevo a la cima, pero con semejante puesto de trabajo, descuidaba a su familia y no tenía tiempo para casi nada, por lo que las conversaciones con sus hijos eran breves. Por esto mismo, el hermano mayor de Blaine, Coop, se fue de la casa apenas cumplió 19 años, dejando al pequeño Blainey completamente solo. Su madre era más dulce e indulgente con él, ella quería mucho a sus hijos, y le dolió tanto cuando Coop se fue, pero siendo un adulto este, tuvo que dejarlo marchar. Aunque su madre si preguntara mucho por Blaine y y trataba lo más posible por convivir con él, lo cierto es que su trabajo tenía un horario tan apretado y al igual que el de su marido, era descuidado para estar en casa.
Blaine sólo fingía que estaba bien, no quería que se preocuparan por él, pero sabía que eso no estaba bien. No estaba bien fingir... mucho menos fingir que uno se encuentra Bien. Se sentía de una manera extraña, una muy familiar, puesto que desde que era un niño algo similar le pasaba. En Dalton había sido muy feliz, en realidad, no había sido más feliz en alguna otra época de su vida. ¿Había sido un error abandonar la Academia Dalton? Mil preguntas asaltaban su mente, y sacaban a flor de piel nuevas emociones que lo abatían y que estaban reprimidas desde hace bastante tiempo...
Pero, no podía volver a Dalton. Odiaba a Sebastian. Y sabía que era estúpido irse de la escuela por evitar a una sola persona, pero, era La Persona, y no se sentía en un ambiente feliz, se sentía como atrapado. Estudiar en Dalton y no ser un Warbler, tampoco era una opción, es como comer un sándwich sin pan, no tenía sentido. Y ya no le gustaba la música, pero estar ahí era como un recordatorio de todo lo que fue, y de lo que no quería recordar jamás. Apenas era nuevo en Mckinley, apenas comenzaba a rehacer su vida, o su Nueva vida pero, honestamente, no se sentía tan genial como creía, parecía que una escuela sin las mismas normas de tolerancia que Dalton era como entrar a prisión, dónde los recién llegados eran molestados por los que llevaban mucho tiempo ahí... Su comienzo no le parecía tan entusiasmante como tenía planeado. Y todo era peor, porque Kurt Hummel, (alguien que realmente apreciaba), le pedía que se uniera al club glee... y era un poco confuso, porque... ¿fraternar con chicos del coro no haría que estos preguntaran sobre su pasado? ¿si ya había cantado en su antigua escuela? ¿y si precisamente preguntaban de donde provenía? ¿No era lo que Kurt le había pedido que no revelara cuando se conocieron? ¿Entonces porque se lo hacía más difícil pidiéndole entrar a Nuevas Direcciones? No entendía nada... sabía que tenía que hablar con Kurt. No estaba muy seguro de si seguir estrechando lazos con él, porque no quería ser ese tipo de chicos que intervienen en las amistades... si no se unía a Nuevas Direcciones ¿los chicos le guardarían rencor? ¿Kurt también lo haría?.
Blaine escudriñó los alrededores de su enorme casa. Qué visión tan triste, pensaba, una casa tan bonita y grande, la cual estaba más vacía que su espíritu.
Con paso pesado, subió las escaleras y se encerró en su cuarto.
-¿Estamos en problemas?
-Oh, y vaya problemas, bebés llorones.
Sue Sylvester observaba con semblante amenazante a un ojiazul más pálido de lo normal, y a una chica de rasgos latinos con cara retadora que tenía una mueca de fastidio. La entrenadora Sue los había detenido cuando estaban a punto de salir de la escuela en el último segundo, cuando de repente Becky Jackson llegó corriendo y gritó que los detuviera, que habían robado información.
Santana negó rápidamente, por supuesto, pero Kurt no pudo aguantarlo y lo confesó todo repartiendo la culpa entre los dos.
-¿Conque pensaban hurtar documentos de mi oficina y salir huyendo como niñitas? -cuestionó Sue con voz distante- Bueno, que más se puede esperar de alumnos del incompetente de William Schuester?
Kurt y Santana se miraron con expresión rara.
-Okay, robamos información de su maldita computadora, pero ¡fue para saber dónde vivía un amigo! - replicó Santana reacia a incriminarse del todo.
Kurt asintió enérgicamente, puesto que su compañera no estaba mintiendo.
Sue los observó un largo rato sin pestañear, luego habló:
-No tengo tiempo para sus asuntos gays, díganme exactamente que es lo que leyeron o los suspenderé dos semanas.
-Sólo buscamos una dirección - se apresuró Kurt en contestar, con voz preocupada- Es verdad, creo que era... ah, NorthRidge 008, residencia de Blaine... Blaine Anderson -admitió por fin.
Santana lo miró con reproche, pero alzó la frente ante Sue.
¿Para? - fue lo único que dijo ésta.
-Necesitamos devolverle una chaqueta - contestó Santana a sabiendas lo que vendría a continuación:
¿Y dónde está? - replicó Sue ya aburrida de la situación.
Kurt sin dudar sacó de su mochila la bonita chaqueta de Blaine, aunque en su mirada había un poco de angustia.
Sue los miró aburrida y como al que le roban mil horas de su tiempo; exclamó:
-Márchense, pero la próxima vez que vuelva a ver sus horribles rostros, no dudaré en demandarlos por allanamiento -concluyó la entrenadora Sylvester
Kurt y Santana asintieron y se levantaron de inmediato.
Una vez lejos de la oficina, a lo largo del pasillo, suspiraron notablemente aliviados.
-Bueno, ¿no estuvo tan mal verdad? - dijo Santana
Kurt la fulminó con la mirada y la ignoró.
Una vez fuera de la escuela, se dirigieron al estacionamiento.
-Bien, se hace tarde así que, ¿estás seguro de arribar a la casa de Anderson? -inquirió su amiga.
Kurt miró la chaqueta que no había vuelto a guardar y que ahora reposaba en su brazo.
-Vamos.
Era la primera vez que iba a casa de Blaine. No es por ser así, pero nunca le había preguntado dónde vivía, o más bien, nunca reunió el interés necesario. Ahora se lo reprochaba, así no hubiera tenido que ir a esa horrible escuela dónde todos están enfermos y tienen directores tontos y educadoras desquiciadas. Pero en fin, tenía lo que necesitaba, sólo era cuestión de tiempo para tener la oportunidad de hablar con Blaine, ya que este, obviamente había cambiado su número y había bloqueado al ojiesmeralda y había imposibilitado todo contacto con él. Pero ahora que sabía donde vivía, podría hacerle algunas visitas...
Sebastian estaba cada vez más impaciente por llegar, la emoción de ver a Blaine después de muchas semanas sin saber nada de su vida, hacía que creciera dentro de su pecho una desesperación cada vez más anhelante por saber como sería su encuentro. Y ahora que lo pensaba, ¿qué iba a decirle con exactitud a Blaine? Oh, acabo de enterarme que vas en Mckinley, y vengo a implorarte que vuelvas a Dalton.
Definitivamente no.
Demonios, tendría que pensar muy bien lo que le diría a Blaine, posiblemente sea la única oportunidad que tenga de convencerlo. Si lo lograba sería un héroe; Recuperar a una de las mejores voces para acabar con la competencia, y además, recuperarlo para tener un nuevo comienzo en su relación.
Tendría que ser hábil.
Y estaba a punto de llegar...
-Todo está en la actitud, tú eres un ganador, todo está en tu mente, las emociones fuertes son lo tuyo, concéntrate, y recuerda apuntar, ¡si, si lo tengo!..
-Coop, tienes una llamada.
El joven se sobresaltó ante la inesperada entrada.
-Demonios Ryder, ¿tienes que molestarme ahora?.
-Es Blaine.
la mirada de Cooper Anderson se puso seria al instante.
-Pásamelo.
Cooper Anderson, era lo único en lo que su hermano Blaine, podía contar. Le había hecho una promesa a su hermanito, que no importaba donde estuviera, ni en que momento, él podía contactarlo cuando quisiera, y si no soportaba a su padre, siempre podría mudarse con él a los Ángeles, aunque Blaine se negó rotundamente, estaba visiblemente agradecido.
Coop podría ser ciertamente engreído, molesto e irritante, pero era un hombre de palabra. Y eso era más importante que muchos de sus defectos.
Cuando siguió al asistente Ryder por el set de grabación, lo condujo a un apartado donde estaba una habitación poco amplia, pero acogedora, donde se encontraban varios teléfonos en unas mesas de caoba. El que le correspondía a él estaba descolgado, esperando a ser atendido. Lo tomó y llamó.
-¿Blaine? - se escuchó decir Coop.
Silencio.
¡¿Blaine!? - repitió con atropello-. ¿Blaine, estás bien? ¿Hoooola?
Se escuchó un leve suspiro.
-Hola, Coop -se escuchó la voz de su hermano- ¿Qué hay?
Coop esbozó una amplia sonrisa, aún sabiendo que su hermano no lo veía. -Hombre, casi me espantas, ¡Qué milagro! ¿porqué tan desalentado? - respondió con cariño, aunque casi instantáneamente su mirada se puso sombría. -¿Pasó algo? ¿Te hizo algo papá? demonios, le advertí que..
-¡NO NO, No, te equivocas, no es eso, cálmate- contestó Blaine alarmado, que ya conocía el carácter de su hermano y su instinto protector loco- Sólo quería saber, cómo estabas.
-Yo estoy bien, hombre, tú eres el que me preocupa, no suenas como tú...y tú dime ¿estás bien?.-Inquirió Cooper con escepticismo.
-Bueno, es solo que tengo mucha tarea, y tú sabes, el cambio de escuela es difícil.
-¿Estás seguro?
-Completamente.
-¿Y mamá? ¿se encuentra bien? -preguntó curiosamente el ojiazul.
-Aún no hablo con ella, pero si, está bien, está en su sesión fotográfica -respondió simplemente.
-Sabes que no lo hago mucho, pero me arriesgaré. ¿Y nuestro padre? ¿sigue arruinando vidas?
-Basta Coop, tienes que hablar con él tarde o temprano...
-Sabes que no en un futuro cercano Blainey, y si lo hago, será por ti o mamá, no espero nada de ese viejo p...
-Está bien, ya entendí -lo cortó Blaine- ¿Y en qué estás trabajando ahora?
-Oh, me alegra que lo preguntes -sonrió Coop radiante- Hoy estamos por rodar mi nueva película: Las dos caras del peligro ¿Genial, no?
-Claro, Coop, impresionante- contestó Blaine casi por instinto; estaba un poco distraído, no era como si no le importara la felicidad de su hermano, en absoluto, si no que pensaba, en lo cada vez más distante que se encontraba de él, y de su familia en particular, eran como dos mundos aparte...
No se dio cuenta de la mitad del partoleo de Coop, pero notó que llevaba largo rato hablándole porque ya no entendía la conversación.
-Entonces, fue ahí donde le dije, no tengo idea en dónde tomaste tus clases de actuación, pero créeme hermano, realmente funcionan, ¡porque me dan asco!. ¡Jaja! ¿Ingenioso, verdad? ¿Blaine? ¿Blaine, si quiera me escuchas? ¿Blaine? ¡Blaaaaine!
-S-sí, Coop, te escucho, si..-contestó un pelinegro no tan convincente.
-Demonios, A ti te sucede algo, vamos hermano dilo, ¿te ocurre algo? ¿tienes algún problema? Sabes que se lo puedes decir al viejo Cooper...
-No, de verdad que no es nada, te digo que estoy bien -replicó Blaine desgastado.
-Te conozco, tienes algo rondándote por esa cabeza tan misteriosa...
-...Coop, estás loco.
-Uhm.. a verr, ¿es por un chico?
Blaine se quedó callado más del tiempo necesario. Perplejo, exclamó:
-¿QUÉ? ¡NOO!
-Blainey, ¿estás en la friendzone?, amigo tengo unos consejos buenísimos que..
-¡No me sucede nada! ¡Y no hay ningún chico! ¡Deja de hablar de eso!
-Ya, ya cálmate, no era mi intención, pero mira, voy a insistir, más te vale que me cuentes cada detalle, y .. ¡Te alteraste! ¡Eso quiere decir que dí en el blanco! ¡Ahora me dices todo Blainey! Vamos, Por Dios soy tu hermano, dime como se llama...
¡Tengo que irme, llaman en la puerta! -vociferó Blaine a punto de sacar humo.
-¿QUÉ? ¡A mi no me vengas con esas excusas de pacotiila Blaine! Me dirás quieras o...
TIIIIIIIIIIIIIIII
Bliane colgó el teléfono, estaba exasperado y molesto, y se dijo mentalmente que no estaba del todo bien para soportar los delirios infantiles de Coop, pero no mentía, se dirigió despacio a la puerta preguntándose quién podría ser.
-¿Has averiguado algo?
-¿Sobre qué?
-No te hagas el idiota conmigo _?_!
-Él no se a acercado.
¿Va todo bien?
-Más que bien diría yo, excepto que..
-¿Qué?
-Puede que uno interfiera.
-¿A qué te refieres?
-No lo sé, lo mantendré vigilado.
-Más te vale, y , _?_
-¿Sí?
-Ten cuidado.
-Esto es realmente excitante Hummel -decía relajadamente Santana- ¿Qué cara crees que ponga cuando nos vea en su puerta?
Kurt meditó unos segundos.
-Es difícil saberlo, yo diría que será muy incómodo.
Ambos amigos charlaban (bueno, la chillona voz de Santana era la que más hablaba) mientras iban en camino a ver a Blaine. Kurt conducía, concentrado en el camino, pero sobre todo en su destino.
¿Crees que se sorprenda demasiado? - cuestionó a su amiga.
Ella sonrió con una mezcla de malicia y diversión.
-Se va a quedar helado.
Blaine estaba helado. Fue incapaz de abrir la boca, y mediar palabra. No creía lo que veían sus ojos.
Sebastian Smythe frente a él, en su puerta, saludándolo.
No lo podía creer. ¿Esto era una mala pasada de su mente trastornada? ¿O se trataba de un sueño? Si así era quería despertar inmediatamente.
-Blaine, que gusto verte...
Sebastian no dejaba de decir y decir cada tres segundos, ¿cómo estás Blaine? ¿Feliz de verme? ¿Sorprendido? ¡Hola Blainey! ¿Me recuerdas? ¿Qué tal?
En cambio, Blaine no pudo ni asentir.
-... ¿Blaine? ¿Podemos hablar? ... ¿Blaine? .. Tomaré eso como un sí, -se adentró al interior con arrogancia. Blaine, sin dejar de observarlo incrédulo, lo siguió.
-¿Qué demonios haces aquí?- tan pronto recuperó el habla, fue lo primero que cruzó su mente.
-¿Esa es tu forma de decir, también te extrañé Sebastian? -sonrió picaramente el ojiesmeralda- Cambiaste algo, Blaine.
-¿Qué demonios haces aquí? -repitió Blaine con voz más firme y segura, y más cargada de aprehensión.
Sebastian miró el techo y silvó.
-Vaya, tu casa es muy bonita, es una lástima que nunca vine en nuestro tiempo juntos-comentó nostálgico de repente.
-Lo único que lamento es que me hayas encontrado. ¿Cómo demonios diste conmigo? ¡Nunca te dí mi dirección! ¿Me estás siguiendo? -incriminó el moreno con las mejillas encendidas de furia.
Sebastian dejó escapar una risita bastante molesta.
-Eso no importa ahora. Blaine, tú y yo tenemos que hablar.
¿Llegamos? -preguntó Santana algo sorprendida- ¿Es... aquí?.
Kurt leyó en el bello muro de piedra gris, tallado con mucha delicadeza el número 008. Estaban en NorthRidge, no había equivocación alguna.
-Bien.. Henos aquí..-murmuró más para sí que para la morena.
Ésta escudriño con perspicacia los alrededores.
-Ok, toquemos...
Se acercaron despacio a la entrada de lo que parecía una lujosa mansión, si no lo era, era la hija de una, vaya que puertas y escalones tan más pulcros y refinados, con un pequeño pero impresionante jardín donde crecían unas preciosas gardenias blancas... Todo se veía tan.. delicado y sereno...
Santana levantó lentamente el puño para llamar a la puerta, pero rápidamente notó que esta se encontraba ligeramente abierta.
Ella y Kurt se miraron con recelo.
¿Crees que deberíamos...? -empezó Kurt, pero en ese instante escucharon un ruido horroroso que parecía ser un cristal rompiéndose y voces discutiendo acaloradamente.
-Santo Dios -masculló la latina, intimidada de repente. ¿Qué demonios hacemos...?
Kurt no la escuchaba, se encontraba atento a las voces, con dificultad distinguió la de Blaine, que exclamaba algo, pero no alcanzó a percibirlo.
-Yo..-balbuceó- Iré a investigar -dijo con dificultad.
Santana lo veía entre asombrada e impotente.
-No te dejaré solo.
Kurt la miró un momento, agradecido, y ambos se adentraron en la casa de Blaine precavidamente.
Lo primero que llamó la atención del ojiazul fue la espaciosa e inmensa sala, llena de brillantes muebles de madera y cuadros y pinturas de aspecto valioso adornando las paredes. La casa era demasiado grande, muchas habitaciones y cuartos que hacían los ruidos apenas eran nitidos y costaba interceptarlos. Se escuchaban pero muy distante los ecos de dos voces: Una era de Blaine, no había duda.
Kurt decidido, y juntando todo su valor, se encaminó por los pasillos de la mansión en busca de aquellos sonidos.
Santana lo seguía de cerca, curiosamente estaba un poco más nerviosa que Kurt, no tenía exactamente miedo, más bien, la incertidumbre de no sbaer que es lo que se encontrarían al final del camino era lo que no la dejaba tranquila.
-¿No deberíamos dejar la chaqueta e irnos? ¿y si Blaine está ocupado con otros asuntos...? -susurró Santana.
Kurt por dentro sabía que tenía razón. ¿Qué clase de personas se meten a la casa de un chico que apenas conocen sin que éste sepa? Y más considerando que el se encuentra adentro...
Tal vez era mejor regresar, no quería que Blaine creyera que era un entrometido, o un maleducado, pero no podía explicar por qué no se detenía. ¿Por qué no dejaba la maldita chaqueta y se iba? ¿Por qué la necesidad de ir hasta él? No lo entendía, una parte de él no quería admitirlo, pero sentía curiosidad por saber que hacía Blaine, pero lo más importante, quería saber si se encontraba bien, aunque estaba seguro de que no estaba solo, no podía irse.
-¿Kurt? -dijo Santana con tono preocupado. Su amigo parecía estar atrapado en sus pensamientos.
Kurt se detuvo y pareció despertar de un sueño. Miró a su alrededor sin entender lo que planeaba hacer. ¿Qué pasaba con él?
-Regresem.. -no alcanzó a terminar la oración cuando oyeron pasos en el techo, parecía que iban a llegar hasta ellos.
Frenéticos buscaron una salida.
-Demonios, ya estamos atrapados en esto, ¡Muévete a esconderse! -urgió Santana con ansiedad; de la misma manera que alguien que intenta esconderse de un asesino lo haría.
Kurt, sin pensarlo, la siguió hacia una habitación del fondo del pasillo derecho. Entraron precipitadamente pero sin hacer ruido y cerraron la puerta.
-Listo, terminé. Ahora, dime ¿qué opinas? pero piensa bien en todo lo que te he dicho.
Blaine había tenido que seguir a Sebastian por toda la casa, puesto que este se movía hacia todas direcciones para obtener su atención. Blaine no soportaba la presencia de Sebastian y quería que se fuera lo antes posible. No dejaba de parlotear sobre cómo lo extrañaban todos en Dalton, y que lo necesitaban más que nunca en los Warblers, también se disculpó y le dio un discurso fastidioso de lo precipitadas que habáin sido las cosas entre ellos y blah blah blah.
Blaine no se impresionó ante ninguna palabra, y no dió su brazo a torcer, seguía deseando que ese sujeto saliera de su casa. Incluso quebró una taza para café que Sebastian había levantado en la planeaba usar, pero Blaine la avent´o de su mano.
Sebastian casi no tenía esperanzas ya de convencer a Blaine, pero tenía que intentarlo. Subió al segundo piso sabiendo que Blaine lo seguiría
-Olvidate de mí, tú tendrás el solo en la competencia, estoy dispuesto a renunciar. Es más, me saldré de los Warvlers por un tiempo, así estarás más cómodo si es lo que te preocupa, pero acepta Blaine..
Blaine le había dado la espalda y empezó a bajar las escaleras. Sus pasos se mostraban firmes como su decisión de quedarse en Mckinley. Había tendo que discutir demasiado con Sebastian y le exigía que se largara. Este se negó indignado.
. . .
-¿Escuchas algo?-preguntó Santana a Kurt, ya que este estaba con la oreja pegada a la puerta, tratando de oír lo que fuera.
-No... Aún no... -se calló abruptamente- ¡Oh espera! oigo la voz de Blaine. Su amiga se acercó y ambos a lado de la puerta intentaban capturar algúna palabra de afuera.
Estaban en una habitación vacía, llena de cajas, con unos cuantos libros arrinconados y trozos de poster rasgados. No parecía que alguien hubiera entrado en esa habitación en bastane tiempo...
-Piénsalo Blaine -Kurt escuchó una intimidante voz masculina a unos cuantos pasos de la puerta que los ocultaba.
Santana lo miró con extrañeza. Seguramente ella pensaba lo mismo ¿Quién era ese sujeto?
-Sebastian, no voy a pensarlo, ya tomé mi decisión.
-Sólo recuerda los buenos tiempos Blainey.
Kurt parpadeó perplejo. Ese chico... ¿Será el del pasado de Blaine? se preguntaba. Sentía una rara desazón e intranquilidad.
-No insistas, vete.
Sebastian lo miró largo rato.
Hubo un largo silencio, entre el que podía cortarse con un cuchillo, Kurt y Santana aguardaban, pero no se oía nada. ¿Qué sucedía? Maldita curiosidad...
Sebastian tomó sus llaves y se acercó a la puerta, con Blaine de cerca.
Antes de que Sebastian desapareciera por completo, lo último que dijo fue:
-Te amo, Blaine.
Kurt y Santana con las cabezas casi pegadas, escucharon sus palabras y reprimieron un gritito ahogado.
Blaine abrió los ojos de par en par de la sorpresa pero no alcanzó a hacer nada, ya que el castaño de ojos verdes ya había desaparecido.
Santana gesticuló un ¿Qué?
Kurt permaneció mudo.
Escucharon el sonido de la puerta al cerrarse seguido del cerrojo. Fue casi imperceptible, pero Kurt distinguió como Blaine suspiraba, casi con tristeza.
Segundos más tarde, se escuchó pasos presurosos que subían la escalea y como azotaban la puerta.
Los amigos permanecieron unos minutos en silencio sin atreverse a moverse, hasta que Kurt susurró un:
-Vámonos de aquí.
Con todo el cuidado que fue capaz, abrió la puerta con suma delicadeza y la volvió a cerrar de la misma manera.
Kurt parecía nuevamente sumido en sus pensamientos. Pero sus ojos se veían grises.
Santana se limitó a observarlo, así, sin decir nada.
-Fue una mala idea venir -fue todo lo que dijeron los labios del castaño.
Kurt miró hacia la planta de arriba, dónde sabía se encontraba Blaine ahora. No le entregaría la chaqueta, sabía que Blaine ya había tenido suficientes visitas por hoy, y no quería molestarlo, tenía otras cosas en las que preocuparse ahora.
Se sentía mal de repente, sólo quería irse a casa.
Santana tocó su hombro con suavidad y susurró un: Vamos.
Quitaron el cerrojo despacio y sin hacer ruido alguno, salieron y cerraron. Sabían que Blaine notaria que la puerta estaba sin seguro, pero que más podían hacer.
Subieron al auto y no pronunciaron palabra en un largo rato.
Santana intentó hablar, pero Kurt estaba bastante desanimado como para concentrarse.
Dijo que solo estaba cansado. Inconscientemente, aferraba con fuerza la chaqueta de Blaine.
Santana manejaba esta vez.
Al llegar a casa, Kurt se despidió de Santana y saludó con poco entusiasmo a Finn y a sus padres.
-¿Dónde te habías metido amigo? -preguntó Finn con recelo- Oye, hermano ¿estás bien?
Kurt asintió mecánicamente, no le prestó mucha antención a la pregunta.
-Es una larga historia -lo mismo le dijo a sus padres, y se fue a su cuarto.
Rápidamente se puso a contactar con Adam, quería distraerse un rato.
Hablaron un rato, de todo y de nada.
¿Y que hiciste tú hoy? -preguntó Kurt tratando de sonar alegre.
-Nada del otro mundo, -contestó Adam restándole importancia- Hago un poco de tarea, pero ya hice mis deberes más importantes...
Kurt se extrañó porque no sabía cuáles de todos sus deberes serían los más importantes, solo se limitó a decir que esperaba que estuviera todo bien por allá.
-¿Y tú que hiciste? -le preguntó ahora el rubio.
Kurt sintió como se le revolvía el estómago al recordar como él y Santana habían terminado espiando a Blaine. No fue capaz de contárselo a Adam, como sabía que sería incapaz de contárselo a Blaine.
-Te quiero Kurt.
Kurt guardó silencio, instintivamente recordó el Te amo tan grave que ese sujeto le había dicho a Blaine y sintió malestar en su cuerpo, era casi como si fuera a vomitar.
-Y yo a ti, Adam -respondió como pudo- Creo que dormiré un rato -se excusó- Hablamos mañana.
-De acuerdo -escuchó decir a Adam, pero había algo diferente en su voz. Kurt trató de no darle demasiada importancia- Adiós.
Kurt se durmió casi al instante.
Mientras que en esos momentos, Blaine, en su propia habitación, contemplaba su uniforme de Dalton que colgaba de un perchero, con aire ausente.
ESTOY DE VUELTA BITCHES XD.
PERDONEN MI AUSENCIA, PERO TERMINARÉ EL FIC, ESTE Y MUCHOS MÁS, DE VERDAD QUIERO QUE CONOZCAN EL DESENLACE DE ESTA HISTORIA Y MUCHAS MÁS 3 MISTERIO, DRAMA Y ODIO 3
Gracias por leerme, SI LES GUSTÓ SE LOS SUPLICO, DEJENME UN REVIEW CON SUS COMENTARIOS, SIGNIFICAN MUCHISÍMO PARA MI.
*Se frota las manos*
Muchas cosas se aproximan, asi que no dejen de leer!
El proximo cap tratare de subirlo por estos días no desespereis. c:
GRACIAS A TODOS LOS AMOOO
-PaoCriss
